Década y media y un día. 15 años y un día. Mucho tiempo ha pasado desde aquella tarde del 1 de mayo de 1994, cuando la mayoría de nosotros miraba el televisor pensando en que Senna se levantaría de su coche como si nada hubiese sucedido. Sin embargo, eso no pasó. Mientras, Telecinco cortaba la retransmisión para dar Melrose Place y escuchábamos, espantados, que ese era el auténtico espectáculo de la F1. Los privilegiados que contaban con Eurosport en esos tiempos, pudieron ver como un descarado Ecclestone hacía proseguir con la carrera, la cual ganó mas tarde Michael Schumacher. En el podio, ya sabían que Senna había muerto.
Cinco años después de la muerte de Senna, hice un trabajo para una revista argentina. Consistía en hablar con muchos personajes de la F1, y preguntarles que estaban haciendo cnco años antes, y como vivieron los días posteriores. Desde pilotos a jefes de equipo, o gente que trabajaba en la F1. Sentí que esa vez había hecho lo que tenía que hacer acerca del tema.
A los diez años de la muerte de Ayrton, en 2004, ya estaba en Telecinco. No recuerdo haber escrito nada en particular, salvo algo para Motor16, revista con la que trabajé desde 1999 hasta 2005. Ayer, al cumplirse quince años, solo me acordé del aniversario, el cual ya no dice tanto como el primero, ni el segundo. Nadie que aprecie el automovilismo dejará de recordar ese día.
Mi mejor historia y mi mejor homenaje lo hice en 2006, dos años mas tarde. La carrera de Imola se había corrido unos días antes y me quedé para unos entrenamientos colectivos de toda la F1. Recuerdo que en esos entrenamientos entrevisté a Patrese y Alesi, en las entrevistas mas largas que me han concedido. Patrese retirado, Alesi sobre el Benetton. Mientras, un tal Alain Prost se subía al McLaren a entrenar (fueron los últimos entrenamientos de Prost sobre un F1), y se olvidaba de aquellas palabras: “por respeto a Ayrton, no me subiré nunca más a un F1”. Eso había dicho después de la muerte del brasileño.
Mi misión consistió en atravesar la pista hasta el muro de Tamburello. No fue fácil. Yo creía que era sencillo llegar a la parte externa del muro, pero resultó un paseo inmenso por toda la parte externa del circuito, saliendo incluso de sus límites para volver luego, cruzando el río Santerno, a través de un puente. Luego de hacer cientos de metros al lado de un muro adyacente a suelos movedizos, llegué al sitio. El lugar del impacto. El lugar del morbo. El lugar del homenaje.
Cientos y cientos de escritos. Muchas fotos. Agradecimientos desgarradores. Cartas mojadas por las lágrimas. Ramos de flores mustios. Curiosos. Devotos. Aún siendo un día cualquiera de una semana cualquiera.
Me hice la foto de rigor. Hice las fotos que me obligaba mi trabajo. Me acordé del momento en que pensé en que Ayrton se iba a levantar de su coche, como muchos millones de personas. El día menos pensado, sin esperar que sea un día especial porque se cumple algún aniversario, podemos hablar del hombre que cambió la Historia de la F1.