Montmeló, día dos. Mientras los primeros monoplazas salen a la pista por la mañana este viernes, os escribo unas líneas. Día especialmente soleado aunque no tan caluroso como ayer, y cuidado con lo que puede pasar el domingo porque siguen diciendo que hay posibilidades de precipitaciones. Con este tema, este año será igual durante toda la temporada, parece ser.
Fue un día vertiginoso para mí. A las 16, entrevisté a Rubens Barrichello para Público. Una charla larga, en la que contó muchas cosas interesantes. Se publicaba hoy. Antes de que llegara Rubens, estuve hablando un momento con Button, a quien inmediatamente después, la nube de periodistas ingleses que le estaba esperando le atacó con todo tipo de preguntas. El año pasado, ese mismo motorhome era un desierto. Ninguno de ellos se acordaba mucho de Jenson.
Luego vinieron los desmanes en el pitlane. Un poco de desorden, pero nada más. Es verdad que Fernando Alonso se puso nervioso, pero es cierto también que los fotógrafos perdieron el norte. Muchas veces sucede en diferentes circuitos, y no hay forma de que no atropellen a los protagonistas. Lo he visto cantidad de veces delante de mí. No son todos culpables, evidentemente, pero pagan justos por pecadores en un momento como el vivido ayer. Luego, fotos y mas firmas. Sobre esto, un apunte que quería haceros.
La iniciativa de hacer llegar a la gente hasta el pitlane me parece sensacional. Lo de hacer firmar a los pilotos, genial. Lo de obligarles, bien hecho. Pero no entiendo porqué han tenido que esperar hasta este año, el año en que aprieta la crisis, para que los pilotos tengan mas contacto con el público. Es responsabilidad del mismo Bernie Ecclestone el hecho de que la F1 sea tan elitista. Lo ha querido siempre, aunque matice ahora sus palabras. De acuerdo: en ciertos aspectos es positivo. Si hablamos de tecnología y glamour, bienvenidas sean, porque son cosas inherentes a los más altos exponentes de un espectáculo como éste. Pero ese divorcio permanente, esa distancia que siempre ha habido entre los protagonistas y el público, se ha ido incrementando con el pasar de los años y la F1, a medida de que sus protagonistas iban ganando más ay más dinero, se fue alejando de la gente. Un error que ahora, de golpe, después de muchos años de errores en ese sentido, quiere ser subsanado. Los ídolos deberían salir a firmar todos los jueves, en todos los circuitos del mundo, y en muchas ciudades. Claro que debe ser algo agobiante para ellos, pero la gente quiere hacerse fotos y que le firmen autógrafos. Y eso lo lograrán si los pilotos se acercan al público. Me iré fijando en ese tema, y veré si la tendencia a la simpatía que se quiere imponer es real o es solo un pasito pequeño hacia delante.
Antes de que caiga la noche, Toyota nos invitó a una cena. O eso pensé cuando me lo comentó Antonio, con quien me acerqué hasta el sitio de la convocatoria. También pensaba que iban a estar los pilotos de la escudería, pero resultó ser diferente a lo imaginado: una especie de cóctel ligero y encima, por allí solo aparecieron algunos jefes del equipo de Trulli y Glock. De estos dos últimos, ni noticias. Fin de trayecto.