Ya estoy en casa. Un viaje muy madrugador, pero tiene de bueno que al mediodía ya estaba aquí. Muchas cosas siguen resonando en mi cabeza después de la carrera de ayer, peor lo que más, son las palabras de Alonso después de la carrera (una carrera que no ha sido lo mejor de su repertorio)
No lo pudo decir más alto ni más claro. Ayer, después de bajarse de su Renault, en el morothomr del equipo, con las grabadoras de los periodistas apuntando a su boca, se despachó. Fernando Alonso volvió a dejar claro que para llegar más adelante, hay que evolucionar. Lo hacen todos los equipos, pero Renault parece haberse estancado de manera tremenda. Repasemos. Al final de sus palabras quiso aclarar que todos los equipos evolucionan y que algunos dan en la tecla y otros no. Pero los dardos a Renault los vimos todos. Por eso os puse la trascripción de sus palabras ayer. (Por cierto, el sábado repetí post por error, pero no lo he quitado porque había comentarios –como siempre, interesantes- y no quise arruinarlos)
Para Alonso y Renault, la de ayer en Turquía fue otra demostración de querer y no poder. A pesar de hacer otra carrera el límite más absoluto, Fernando tiró al máximo para nada. Esta vez, ni un punto de recompensa. Desde el gran esfuerzo del GP de China, ese en el que el mismo Briatore llegó a poner a disposición del equipo su avión privado para llevar hasta los confines asiáticos las nuevas partes del monoplaza, no hubo un gran grupo de novedades en el R29. Lo recuerdo por las dudas.

Tenían alguna esperanza –débil- de que el nuevo alerón delantero les diese resultado, pero no funcionó. Los demás sí progresaron. Renault se quedó sin evolucionar. El resultado quedó a la vista en Turquía.
Ayer decía Pedro de la Rosa en nuestra retransmisión, que en McLaren, el coche tiene alrededor de 18 puntos nuevos en cada carrera. Eso es progresar. Si se quiere ganar en la F1, hay que estar constantemente trabajando en ello. Los equipos grandes lo hacen, aún sabiendo que el camino sea largo. Lo único que quieren es volver a ganar. Renault, tradicionalmente sufrió con este tema casi siempre. Incluso cuando Alonso fue campeón en 2005 y 2006.
No hace falta hacer un gran ejercicio de memoria para recordar los sufrimientos de esos años. En 2005, Alonso comenzó bien, pero poco a poco fue perdiendo fuelle. El McLaren de Kimi Raikkonen se fue mostrando como el coche a batir. Alonso se defendió como pudo. Los graves problemas de fiabilidad de ese MP4/20 terminaron por hacerle claudicar antes de terminar la temporada.
En 2006 sucedió algo parecido, solo que cambió el rival. Allí, Michael Schumacher le perdió el rastro durante la primera parte del año, y parecía imposible que nadie le pudiese hacer sombra a Alonso en el campeonato. Pero el R26 se quedó atrasado. Ferrari puso toda la carne en el asador y poco después de promediar la temporada, les habían cazado. La habilidad de Alonso y alguna que otra desgracia de Michael Schumacher permitieron que el asturiano se alzara con el título del mundo.
Al otro año, Alonso ya estaba sentado en un coche en el que en todas las carreras había una montaña de novedades. Las disfrutó bien, pero el desbaratado plan de Ron Dennis terminó con sus legítimas aspiraciones de repetir el título. Pero allí, en McLaren, se dio cuenta de lo que era tener un equipo que evoluciona. Fue uno de los motivos de su cambio de escudería. Lástima que todo se fue al garete.
Ahora, de vuelta en Renault, tiene que volver a remar. Pero son los técnicos y los recursos de la marca los que tiene que darle ese empujón que necesita carrera a carrera. Una evolución seria. ¿O estará caminando los últimos pasos junto a ellos y ya le da igual? (el año está perdido y un piloto como Alonso no tiene que demostrar nada a nadie a estas alturas. Solo está para ganar) ¿Qué opináis?