La de ayer no fue una noche normal. Mucha gente de la F1 durmió preocupada por el estado de Felipe Massa, que según algunas versiones, su estado era peor de lo que se decía por los caminos oficiales. La voz de alarma la dio la cadena italiana Sky. Ayer por la noche, pasamos un ratillo por la zona de la GP2 para saludar a la gente, y nos encontramos con que en la pantalla vimos al médico que le había operado, el cual decía que no sabían aún si había riesgo de su vida, o si tenía lesiones cerebrales del algún tipo. Lo peor no era eso. Era que el rótulo que se presentaba debajo de la noticia rezaba que su estado era crítico. No era cierto. Habían exagerado.
Finalmente, después de muchas llamadas, idas, venidas al hospital, todo se fue aclarando. Todos saben ya a estas alturas que a Massa le han despertado del coma inducido en la mañana del domingo, y que los resultados del TAC le dieron bien. También sabe todo el mundo que estará 48 horas más en coma farmacológico.
Sobre las especulaciones de su futuro, ha habido millones de noticias. Lo que sí es cierto es que la recuperación será larga. Solo un milagro haría que Massa vuelva a correr esta temporada. Lo más probable es que no sea así. Listas de reemplazantes. No hay. Solo hay un grupo reducido de probables. ¿Está Marc Gené en esa lista? Por supuesto. ¿Qué creo yo? Que no le elegirán. El candidato más firme que se me ocurre es el que mucha gente ha señalado: Michael Schumacher. No encuentro otro probable por ninguna parte. Se trata de Ferrari, no de ForceIndia. Todo dependerá de lo que decida el alemán.
Claro que después de lo de la sanción a Renault…las cosas han cambiado. O eso creemos. Estamos sentados en la sala de prensa y no paran de venir periodistas extranjeros a hablar con nosotros. Todos, con una única idea en la cabeza: querer vendernos que Alonso se subirá a ese Ferrari número 3 en Valencia. Desconozco problemas contractuales. Desconozco si eso es viable. A priori diría que no. Pero en la F1 uno nunca sabe.