Y nosotros que pensábamos que íbamos a tener un verano tranquilito. A ver, tampoco es que esto sea un drama ni mucho menos, pero cuando pusimos pié en Budapest la pasada semana, no teníamos ni idea de lo que se nos venía encima. Menos de una semana después, teníamos a Michael Schumacher sentado en un Ferrari listo para correr, a Felipe Massa en un hospital y a Fernando Alonso, sin coche para poder correr en Valencia.
Sobre este tema quería comentaros mi decepción. Una decepción que viene motivada por la FIA y su incomprensible retraso en determinar lo que va a pasar con Alonso en el GP de Europa. Que la gente que quiere verle tenga que esperar hasta el martes 18 de agosto me parece un disparate total. Entiendo que se tengan que ir de vacaciones, pero podrían haberlo pensado mejor en Hungaroring y hacer algo para esta misma semana. Una decisión tomada ayer no es lo mismo que hoy.
A cualquiera de nosotros, cuando vamos a hacer cualquier trámite en estos días que corren, la historia se nos complica porque todo el mundo está de vacaciones. Pero nada hubiese cambiado en la vida de la FIA de haber convocado más urgentemente una reunión para resolver este tema. Cada minuto que pasa es menos gente que, con toda la razón, puede decir: “pues no puedo decidir tan tarde si voy o no voy”. Gracias, FIA. Para eso tanto esfuerzo para hubiese dos carreras en España por parte de quien sea (pero que las hay, las hay, y eso es lo que vale) y ahora, un regalito de este calibre. Sigo sin imaginarme a Hamilton estando pendiente de una decisión de este tipo para correr en Silverstone.