De haber tenido pocos cambios en el plantel de pilotos, pasamos a una revolución en solo dos carreras. Alguersuari que reemplaza a Bourdais, Massa que debe ser reemplazado por Michael Schumacher, y Piquet que deja de pertenecer a Renault. De la nada a una casi revolución. Aunque hay que reconocer que ésta, mas que nada, es por el regreso del Kaiser. El mundo del deporte se ha alborotado como hacía tiempo no lo hacía. Y un momento mediáticamente oportuno, ya que el fútbol no ha arrancado. Todo el mundo quiere saber de que se trata ese retorno.
Pese a que las últimas informaciones despiertan algunas dudas, creo que al final estará presente en Valencia. El cuello de Michael no parece haber soportado el esfuerzo, pero la falta de noticias en contra es un síntoma de que todo terminará como se había pensado. Y eso quiere decir: con Michael subido a la F60, esa que no le dejarán probar antes del viernes en 21 de agosto en Valencia, cuando comiencen las primeras pruebas libres del GP de Europa.
Del lado de Renault, echan a Piquet, pero nadie se quiere mojar. Me imaginaba que inmediatamente después de anunciarse la salida del brasileño, se iba a anunciar la llegada de Grosjean, pero hasta ahora, nada. Menudo panorama el de la escudería de Alonso de cara al próximo GP: no saben aún si van a competir, y aparte, a falta de dos semanas para que empiecen las pruebas libres del GP de Europa (si es que pueden hacerlas al final), no se sabe cual es su formación de pilotos.
Sobre el tema Piquet, una historia que quería contaros. Se ha relacionado a Nelson Piquet Padre e hijo con un supuesto intento de compra del equipo BMW. No es verdad, aunque si es cierto que Piquet padre siempre ha tenido óptimas relaciones con BMW. No hay que olvidar que ha sido el único piloto capaz de ganar un campeonato con un motor BMW, y eso, tal cual están las cosas, puede significar que sea el único que lo ha hecho en la historia de este deporte. Hace algunos años, Piquet padre tenía una representación de BMW en Brasil, y no fue casualidad. La relación venía de muy lejos.
Por cierto, hablando de Piquet Padre. En 1998, seis años mas tarde de su terrible accidente en Indianápolis, y siete después de haberse retirado de la F1, el tricampeón del mundo, que nunca se había alejado tanto de las pistas, volvió a competir en monoplazas. Se apuntó a algunas carreras de la F3 Sudamericana. No estuvo tan fino, pero se divirtió de lo lindo y le dio un inesperado brillo a la parrilla de la categoría en aquel año. Un toque de color digno de Piquet padre.
El mismo Schumi hizo algo parecido, pero cuando estaba en activo. Se metió a correr el campeonato del mundo de karting en 2002, para intentar lograr un título que siempre se le había resistido. A diferencia de él, Piquet se subió a un F3 por pura diversión en 1998 (pero ya retirado), sin importarle ganar o estar delante. Dos formas de regresar a pilotar para dos personas que, entre las dos, poseen diez títulos mundiales de F1. Nada menos.