Hola a todos. Ha sido una semana movidilla la anterior, y por muchas razones. La primera es por el revuelo que se ha armado por el tema del cambio del blog. Como os he dicho en los comentarios, no os preocupéis y acudir a esta casa como si fuera la anterior, mientras intentaré ver si se pueden recuperar los anteriores comentarios de alguna manera. Tampoco hagáis caso de los nuevos visitantes que ha entrado a molestar. Algunos incluso (como es el caso de charoformula1) han suplantado la identidad. Mientras tratamos de solucionarlo, lo mejor será ignorar a los que traen problemas.

En estos días hemos sabido que Sauber, finalmente, se quedará con lo que fue el equipo BMW. Desde fuera siempre pareció lo mas lógico, pero los inversores de Qadbak se habían interpuesto. Peter Sauber estuvo siempre al lado del equipo BMW, no fue un vendedor que se desligó completamente de su antigua posesión, al estilo, por ejemplo, de Eddie Jordan. Sauber, aparte de que su nombre seguía estando en el equipo al lado del de BMW, estuvo al lado de BMW. Si finalmente la FIA acepta su inclusión entre los 13 equipos (creo que al final lo harán sin problemas) la estructura tiene buen futuro. De hecho, supongo que sabéis que probarán en Jerez en estos días, señal de que siguen adelante. Y esperemos que un tal De La Rosa pueda poner el pié dentro de ese equipo, en el cual estuvo a punto de ir hace unos años, y en el que le van a tener bien valorado. Ojala sea así.

Queda la deuda de hablar de la GP3. No he podido colgar los vídeos. Lo he intentado pero hay un problema que me lo impide. Ambos vídeos eran sobre la nueva GP3, categoría que se estrenará el año que viene, y que correrá junto a la F1 y la GP2, convirtiéndose el escalón anterior a ambas. Como ya os he comentado, fui el martes 17 al circuito de Paul Ricard, invitado junto a otros seis periodistas para probar el nuevo monoplaza de la GP3. Os pongo unas fotos, al menos, algo es algo. Sé que lo mejor hubiese sido el video, lo sé, por eso lo seguiremos intentando. Hemos tenido muchos problemas en ese sentido.

El coche. El nuevo GP3 es un monoplaza con chasis Dallara, impulsado por un motor turbo Renault de 290 caballos, con caja Hewland de seis marchas. Por la mañana, el encargado de estrenar el coche fue Mark Webber, quien se dio unas cuantas vueltas en él. Un piloto de F1 puede subirse a un kart de vez en cuando, pero rara vez lo hace sobre un monoplaza de menor rango al de un F1. Le pareció un buen coche, una buena base para comenzar a competir dentro del ambiente de los GP´s, ya que esta categoría correrá en los mismos circuitos que sus hermanas mayores. Una buena ventaja.
El nuevo GP3 tiene las características aerodinámicas de los F1 de estos tiempos, con un alerón delantero ancho y uno trasero muy alto, para favorecer adelantamientos, al menos teóricamente. Webber rodó durante un largo rato, y como era de esperar, lo llevó bien al límite sin problemas. Por lo que dice, le gustó la experiencia, y lo define como un coche ideal para comenzar a competir dentro del ámbito de la F1, mientras también los pilotos se hacen a las pistas en las que deberán correr en el futuro en GP2 y en F1. Pero antes de llegar a este escalón de la GP3, habría que pasar, como mínimo, por la F-Renault.

Detalles del coche. Llama la atención su particular sonido, el cual se diferencia mucho de lo que es, por ejemplo, un GP2 o incluso, un F3. No sube tanto de vueltas como los anteriores, y eso se traduce en ese sonido tan diferente. Webber hace hincapié en los altos niveles de aerodinámica del coche, a pesar de ser pequeño. El reglamento de la GP3 siempre intentará que los coches no sean excesivamente veloces, adaptándose a lo que los pilotos que compitan allí puedan dar en esa fase de aprendizaje.
Vestido de piloto, me subo al monoplaza. Me tuve que probar un par de veces en el habitáculo, porque no me encontraba del todo cómodo. No estaba perfectamente en el sitio, pero tampoco tenía mucho tiempo para ponerme a probar asientos, así que les di el Ok a los asistentes, para no seguir mareando la perdiz y, aparte, se estaba haciendo muy tarde, y teníamos que regresar a tiempo al aeropuerto. Las piernas iban protegidas por un acolchado especial, el mismo que lleva el Dallara de la GP2, y que sirve mucho, sobretodo, para apoyarse en las curvas.
Otro detalle es que en este coche no se puede frenar con el pié derecho, sacándolo del pedal del acelerador. Por seguridad, para los que no somos pilotos, solemos hacerlo si el coche es automático o con cambios al volante, como era este caso. Era como usar un kart. La causa era que había un separador o algo que no te permitía pasar el pié de un lado a otro.
El volante está muy bien, aunque yo, solo le diese utilidad a lo esencial. El segundo asiento que me pusieron prácticamente no tenía respaldo, y eso provocó que las vibraciones no me dejaran casi ni ver con claridad. Ni siquiera cuando me he subido a otros monoplazas -menores o mayores que este- he experimentado esa sensación. Me acordaba de los pilotos de F1 de los viejos tiempos, que soportaban este fenómeno como nadie. Para mover el coche había que ponerlo a 4000 vueltas, pero cuando llegaba a 3000 ya no veía nada por las vibraciones que se transmitían a mi espalda.
Me habían dicho que el embrague era muy difícil de dosificar. De hecho, el mismísimo Webber caló el coche muchas veces antes de salir a pista (aunque vosotros visteis la escena en la que sale a pista sin “problemas”) Sin embargo, me habré concentrado tanto, que me propuse no calarlo, y ¡lo logré! Estuve a punto de quedarme, pero no llegué a hacerlo. Al menos, un récord.
En total di cuatro vueltas, contando las de entrada y salida. En recta, exprimí cada cambio al máximo. En curva no podía hacerme el piloto profesional…y había que ir poco a poco. La verdad, es que me dejaron sorprendido los frenos del coche. Luego pregunté por ello, pero entre el peso y la aerodinámica, aparte del sistema de frenos en si mismo, el resultado es sorprendente.
Llegada a Signes. Esa curva en particular, temible en lejanos tiempos, es a fondo con un F1 y según me dijo Sam Hancock, piloto inglés que probó el coche antes de Lobato y yo, se podía hacer a fondo con el GP3 (Claro, la podía hace él, no yo) Luego sigo y llega una curva muy difícil de tomarle la medida, porque es redonda, y se cierra al final, por ende la hice bien tranquilo. Igualmente, a las piernas las tenía pegadas al panel acolchado. Me imagino lo que sería hacerla a tope, con el cuerpo pegado a los costados del chasis. Allí si que se pondría difícil el asunto. Llegada a boxes. Saludo a la gente, repito que estoy sorprendido por los frenos, algo que para un piloto normal no sería tan llamativo, pero para mí si lo es. Saludo final.
Me preguntáis cosas y os las respondo. Y luego, entonces, hago una comparativa entre lo que he vivido en esta experiencia, la del F1 en 2008, y claro, con las experiencias que he tenido sobre un kart (pata negra, no uno de alquiler…) Y saldo mis deudas.