BUDAPEST. Día gris en la capital húngara. Llegué ayer por la noche y el mismo clima de Frankfurt nos ha recibido. Frío y gris, algo parecido al viaje de ayer de gran parte de los mecánicos del equipo Ferrari, con los que compartí el vuelo, ya que como yo, venían directamente desde Alemania hacia Hungría. No parecían las caras de los hombres de una escudería que había hecho un doblete escandaloso un día antes en Hockenheim. Quizás haya sido percepción mía, pero esa era la imagen que he visto, y no quería dejar de comentarla. De hecho, un apunte que no quiero olvidar: Ferrari no hizo ningún tipo de celebración después de la carrera, algo que siempre hacen los equipos, y más cuando estamos hablando de un doblete. Probablemente sea algo obvio lo que digo, pero no quería dejar de comentároslo.
SMEDLEY. Sigo pensando una y otra vez sobre lo que hizo el ingeniero de pista de Massa en Hockenheim, ese pedir perdón al final de la carrera desencadenó muchas cosas, mas allá de lo que el mismo Massa hizo en la pista. Sobre Smedley hay una historia que supongo que vosotros conocéis. Pero si no es así, os la cuento: Rob Smedley fue el ingeniero de pista de Fernando Alonso en su único año en la F3000, hace ya de esto diez años. En el equipo Astromega en aquella F3000, Alonso se encontró con una resistencia tremenda a sus ideas, imponiendo el equipo sus criterios. Esto fue así hasta pasada la mitad de la temporada, con el equipo pensando en que la puesta a punto que ellos aconsejaban era la adecuada. Alonso no estaba de acuerdo y al final, su criterio ganó enteros. Y el también ganó una carrera, precisamente en Spa. En la anterior carrera a aquella de Bélgica, Alonso fue segundo, acosando en las vueltas finales a Bruno Junqueira, el campeón de ese año. Fue, precisamente, en Budapest. La vida da tantas vueltas que nunca se sabe. Quien le iba a decir a Fernando que diez años después, iba a pasar lo de este pasado fin de semana. Y con Smedley de protagonista…
OLVIDO. No quisiera caer en ello con respecto a los trabajos de Pedro de La Rosa y de Jaime Alguersuari en Alemania. El primero hizo una estrategia muy buena, saliendo con las ruedas duras ya que el reglamento se lo permitía, al haber quedado fuera de la Q3. Su ascenso en la primera parte de la carrera fue imparable, aunque predecible por sus rivales directos. Pero allí estaba Pedro, convirtiéndose en protagonista de una carrera en la que la mala suerte -y sus ganas de superarse- pudieron mas que él, rompiendo su alerón delantero y teniendo que pasar por boxes (y por las oficinas de los comisarios después de la carrera) Lo de Jaime comenzó muy torcido. Tenía mas esperanzas depositadas en él en Alemania, pero ese golpe a Buemi en la primera vuelta lo cambió todo. Igualmente, le veo progresando más aún y en Hungaroring tiene más posibilidades. Ya conoce el circuito, tendrá un año de F1 y comienza una nueva etapa.
Os cuelgo las fotos de Hockenheim luego, os cuento cosas desde el paddock de Hungaroring.
Víctor Seara