Se acerca el vertiginoso final de temporada. Faltan seis citas, pero con toda seguridad, altamente emocionantes. Vuelvo a repetir lo que he dicho ya hace algunos días: a pesar de que todo esté a punto de ser sentenciado, vamos a disfrutar de seis carreras de F1. No importa que vaya a ganar el campeonato, casi seguro, un piloto que dominó el año. Y menos, si vamos a incursionar en un circuito en el que se corre de noche y en el que en 2010, se volvió a ver que los pilotos que van mas al límite pueden ganar. Y si están decididos, lo hacen.
Antes de llegar a Monza pensaba que ganar allí era posible para Alonso. El mismo piloto estaba convencido de que podía hacerlo, pero el coche fue a peor. Se acabó con el F150, ya no se invertirá más tiempo en él y su sentencia definitiva llegó en Italia, justamente en el GP de su país. Pero en Singapur, entre muros amenazantes, será otra historia. Allí, jugársela en cada curva, las cosas serán diferentes.
La persecución del año pasado fue una de las mejores que se vieron. Un Vettel que se sabía superior, pero que no era capaz. Un Alonso que se jugaba el tipo en cada sombra, acelerando una y otra vez en cada resalida. La diferencia final entre los dos coches, que cruzaron la meta juntos, fue una de las menores en la historia de la F1. Desde mi posición de cabina, llegué a pensar que era posible que en ese impulso agónico, Vettel le arrebatara la primera plaza en esos últimos metros a Alonso. Lo intentó, seguro. Pero no pudo.
En este 2011, con los orgullos a flor de piel después de los roces de Monza, me muero de ganas por ver quien sacará más talento a relucir. Y quien va a jugar mas fuerte sobre la mesa. Alonso, por lo que vimos en Italia, está dispuesto a todo, ya que tiene muy poco que perder. Lo que sucede es que a medida que van avanzando las carreras y Vettel sigue ganando, el alemán también va teniendo menos para perder y mientras su segundo campeonato consecutivo se acerca, sus ganas de demostrar que se lo merece, también.
A todo esto ¿Qué dirá Hamilton? Viene de tres carreras difíciles. Dos con incidentes y una en la que la mesura le pudo por esos antecedentes. En Singapur, es altamente probable que volvamos a ver el Lewis de siempre, pero eso sí, advertido de su abandono de 2010, en el que dijo adiós al título. Detrás de ellos, o mezclado entre ellos, estará el piloto más consistente: Button. No espero grandes cosas de Webber, pero esá obligado a ganar al menos una carrera este año. No puede ser que no lo haga.
¿Quién se va a perder este espectáculo? Espero que nadie. Por mas que sentencie Sebastián en las calles de Singapur, hay mucho para ver en esta temporada aún.
Os sigo contando...