¿Fue el escape soplado lo que dejó a Vettel de una nueva y (casi) segura victoria? ¿Fue ese artilugio que tantas alegrías le ha dado el que le dejó sin poder alcanzar el récord de 13 victorias de Schumacher en 2004? El misterio parece dilucidarse cuando Pirelli se ha autodescartado de las culpabilidades, al declarar oficialmente que no hubo ningún problema estructural. Pues sí lo hubo, pero Pirelli no tuvo nada que ver.
Que se rompa un neumático pisando algo cortante en una vuelta de calentamiento es, como poco, bastante improbable. Si, es probable, puede llegar a producirse, pero…es muy difícil. Una foto del momento de la salida pone en evidencia que el neumático ya estaba tocado cuando se apagó el semáforo, ya que se vé como hay un preocupante humo que sale del mismo. O de otra parte. Adivinan: de un escape.
Sabemos donde están colocados los escapes de los F1 en estos últimos años. Especialmente en los RedBull, sabemos que tipo de sospechas han caído sobre ellos, y todo lo que se habló y se hablará sobre este tema. Los neumáticos están protegidos de los gases de escape, pero llegados algunos extremos –problemas relativos a una mala gestión del software- es imposible que no tengan problemas. Se habla de un problema electrónico que desembocó en una exagerada exposición de la rueda al calor.
Nadie ha encontrado nada raro en ese neumático (usado, por cierto, ya en Clasificación por Vettel) La paradoja fue que lo que mas beneficio le dio en el año terminó por quitarle una victoria.