Ha vuelto el fútbol inglés, y esto es una bendición para los amantes del fútbol. Arranca con la Charity, una competición llena de tradición a la que el paso del tiempo ha transformado en un excelente producto de marketing anexo a la Premier. Mucho deben aprender los dirigentes del fútbol español, empeñados en destrozar la Supercopa y la Copa del Rey. El fútbol es espectáculo y no hay mejor comienzo que una final a partido único en campo neutral entre los ganadores de la temporada anterior.
El partido entre Chelsea y ManU ha sido un choque de trenes en rodaje. Uno viene con fuerza, el Manchester, ganador de la Premier más una inversión en fichajes poderosa en este verano. El Chelsea pierde fuerza, ganador de las Copas y castigado sobre manera por las lesiones, no ha invertido hasta el momento. El divorcio Abramovich cambia la tendencia. Necesita vender para fichar como todos, necesita generar para invertir y esto es una gran noticia para el fútbol.
El partido es la representación del clásico del nuevo siglo y una alegría para el espectador. Lo mejor que se puede ver en las Islas es un choque entre un equipo de Mourinho y otro de Fergusson o Wenger. La rigidez contra el toque, la disciplina contra la fantasía, el fútbol entre líneas contra el fútbol directo.
El United no ha presentado todas sus fichas pero es un equipo cerrado, el Chelsea que vimos esta tarde, es como el Madrid, un equipo por hacer. Habrá movimientos de mercado y tanto Madrid como Chelsea están en todos los saraos. Por tanto, podemos sacar conclusiones del United pero del Chelsea se antoja precipitado.
Algo impropio de Mourinho es no planificar de manera conveniente la influencia de la Copa África, pudiendo tener un comienzo de año que le aleje de la lucha de los títulos.
El duelo era entre un Chelsea de circunstancias y un Manchester de gala en referencia a la 06/07. La única novedad del Manchester respecto al pasado era la banda izquierda y el doble carril Silvestre – Evra. En la primera parte, un Manchester circulando la pelota con lentitud pero las ideas muy claras, siempre juego vertical batiendo línea de ida y vuelta, llegando los puntas a tocar de cara en primer toque y arrastrando al defensor. Al juego colectivo se le sumaron dos apariciones de Cristiano Ronaldo y un Giggs que como el buen vino mejora con los años.
Giggs, excepcional extremo en años anteriores, ya no corre como otrora pero ahora siempre está en el lugar indicado. Le costará a los jóvenes “jugones” quitarle el puesto al gran Ryan.
En el Chelsea, sufrimiento. Buscaban jugar el juego directo y segunda jugada pero en punta estaba Joe Cole y no, Didier Drogba. En el Chelsea jugaba su fútbol pero no tenía las fichas adecuadas. En la primera parte dos detalles y un gol. El primer detalle a balón parado como no podía ser de otra manera. El segundo detalle, un inmenso Malouda culminando en gol tras la primera jugada de posesión del Chelsea en todo el primer tiempo. La necesidad de fútbol del Chelsea es obligatoria, no se puede permitir una temporada como la pasada viviendo del balón parado y la triangulación por el centro. Robben se antoja determinante, serán tres jugadores para dos bandas: Cole, Malouda y Robben porque Wright Phillips demuestra partido a partido que la entidad le queda grande.
La segunda comienza con el United mandando y el Chelsea tapando grietas. Apareció un salvador Cech y permitió a Mourinho mover ficha con tablas en el marcador. Metió a Pizarro y se fue Malouda con un bocadillo en el muslo. De no haber lesión, el cambio era Wright Phillips dejando en el campo a Malouda izquierda, Cole derecha y Pizarro arriba. La lesión de Malouda condicionó la sustitución.
La sustitución cambio el ritmo del partido. Apareció Obi Mikel, el Chelsea empezó a tocar y el United se tiró atrás. El United recuperaba pero había demasiados metros para llegar a Cech. Todo ello, derivó en una segunda parte insulsa.
Fergusson quiso cambiar el ritmo y cambio el sentido de su defensiva banda izquierda. Silvestre fuera y el esperado Nani dentro pasando Evra del interior al lateral. Poca influencia en un partido que tenía ritmo Chelsea, ritmo de definirse a balón parado. El United había caído en la tela de araña de Mourinho.
El resquicio que dejaba Mourinho era Essien. Sale Ashley Cole y entra Lassana Diarra pasando a Essien al lateral izquierdo, el más difícil todavía. El año pasado, Mou ponía a Mickael de lateral. El Chelsea pierde mucha fuerza sin Essien en medio campo…. Y esto dejaba el partido en tres opciones: el gol ganador a balón parado del Chelsea aunque sin Terry, Ballack, y Drogba no es ni parecido.
La segunda opción, era la individualidad del United con Cristiano Ronaldo o Rooney lo cual era improbable a medida que pasaban los minutos. La razón era simple: a medida que pasan los minutos disminuye la eficacia en los primeros partidos de la temporada y esto hace que la genialidad sea inusual con el transcurrir de los minutos.
La tercera opción eran los penaltis, quizás la más justa en un partido insulso y sin un ganador claro a los puntos.
En el cara o cruz no hubo color. Ganador rotundo el United con un penalti lanzado por Ferdinand para enseñar en las escuelas de fútbol.
Nota importante