"DESPUÉS DEL ÉXITO ESTÁ EL ABISMO, DETRÁS DEL TRIUNFO NO HAY NADA..." (Ángel Cappa)
Hablar de Ronaldinho es hablar del futbolista que le devolvió la ilusión al barcelonismo, aquel que con su saludo surfero sacó de la depresión a un club arrodillado ante un panorama desolador. Llegaron Laporta y los power point, y con ellos, Cruyff. La historia pondrá a cada uno en su sitio y el gran momento de Laporta está por llegar; será cuando lo recuerden y hagan balance de su etapa.
En un club de fútbol global, como hoy en día es el Barça, hay una debilidad manifiesta: El círculo virtuoso que retroalimentaba el proyecto inicial de los power point necesitaba de magia en el terreno de juego. Nadie quería fichar por el Barça, pero apareció Ronaldinho. Soñaba con ser grande y se convirtió en el líder del equipo desde el primer día. Su perfil de líder lo demostraba en el campo, siempre compitiendo y mostrando una ambición que hacía soñar al barcelonismo.
Negar lo grande que ha sido Ronaldinho para el Barça o Raúl para el Madrid es de necios pero el presente nunca puede ser valorado desde el pasado. Tampoco debe serlo el futuro desde el presente porque el futuro hay que escribirlo.
Vayamos a la temporada 06/07, temporada post mundial, en la que Ronaldinho comenzó a dejar de ser un futbolista que competía en el campo a ser un coleccionista de excusas, muchas de ellas válidas en si mismas pero que no dejaban de ser el escudo protector de un futbolista con problemas.
La historia de Ronaldinho es conocida por todos por repetida hasta la saciedad. Son vox populi sus salidas nocturnas, sus faltas continuas a los entrenamientos y su desgaste mental.
Rijkaard, Txiki y Laporta han tomado medidas sobre la falta de descanso entre sus futbolistas. Desde el silencio, se han cargando a los que fueron los cinco fantásticos de la noche (Belleti, Motta, Márquez, Deco y Ronaldinho).
Belleti y Motta están fuera de equipo, y a los cracks se les da una segunda oportunidad por el simple hecho de que marcan la diferencia en el campo y eso no se encuentra fácil en el mercado. Esa segunda oportunidad va con toque. Deco empieza en el banquillo, Laporta desvela que el portugués anda preocupado por su suplencia sabiendo que Rijkaard no le ha puesto nunca de titular. Jan aumenta la presión diciendo que le gustaba más el Deco de hace dos temporadas.
Sobre Márquez, al igual que con Deco, se le ha puesto en el mercado. Gil Marín en la Llotja con Veiga a su lado, todos los focos apuntan a la negociación por Thiago Motta pero Laporta se siente cómodo hablando de Márquez. El objetivo es presionar a Rafa, estrategia Cruyff, para hacerle sentir de que no hay nadie imprescindible.
Por último, queda Ronaldinho. Con el brasileño, Laporta es fiel a lo prometido en su discurso electoral. Quería cracks en su Barça que no viniesen a servirse del Barça sino a crecer con la entidad. Al no haber cumplido los objetivos deportivos, cualquier renegociación del contrato ha quedado postergada. Roberto De Assis creía que los goles en Liga y la Ronaldinho -dependencia que argumentaba la prensa ante las lesiones de Eto’o y Messi serían suficiente para que las filtraciones vía Milan fuesen bastante para cerrar el contrato 2014.
Sin embargo, la batalla de egos ha comenzado en el vestuario y empiezan los comentarios interesados en contra de Ronnie. Los goles a balón parado no son suficientes y Xavi Hernández es de los primeros que raja del brasileño. No le gustan los escaqueos del brasileño y así lo manifiesta. El vestuario empieza a quebrarse por la comparación de las horas de gimnasio y la implicación con el equipo.
Ronnie empieza a estar discutido y las conversaciones para renovar el contrato hasta el 2014 se paran hasta final de temporada. El Barça sobrevive, pero se acerca el momento de la verdad. Es febrero y vuelve la Champions. Las declaraciones de Eto’o provocan una explosión que destroza cualquier posibilidad de rendimiento, como más tarde se demostró.
Durante el verano, las filtraciones de Roberto de Assis han sido un argumento de fortaleza y de presión con el brasileño. Nacionalizado, cambia la fiscalidad y su hermano quiere ajustar la nueva situación pero ante la negativa de la Junta decide pasar el fin de semana con Abramovich.
Las relaciones empiezan a quebrarse… y todo indica que la ambición desmedida de los Assis ha encontrado un freno que no ha gustado. Es el freno de la lógica, el que le gustaría a cualquier aficionado, hasta que no vuelvan los éxitos no vuelve a ver negociación.
Sin embargo, todo esto ha escondido el análisis del rendimiento. Todos han otorgado a la excusa más importancia que al análisis, todos han dedicado más líneas al pasado y al futuro que al presente del jugador. Y es ahí, en el rendimiento de Ronaldinho, donde Futbolitis se posiciona.
La pretemporada del Barça ha sido atípica una vez más. Unas veces por defecto y otras por excesos, los profesionales encargados de diseñarla decidieron llegar a Santander con sólo un partido competitivo. Exceptuando el homenaje de Scholl, el resto fueron meras pachangas para adquirir automatismos, coger ritmo competitivo y no poner a prueba la capacidad tampón muscular.
Lo visto en Santander responde a un equipo con mucho volumen de entrenamiento pero poca carga competitiva. Sin embargo, los detalles son lo que te acercan o te separan de la gloria y en el caso Ronaldinho hay motivos para alarmarse por un jugador que va a menos día a día.
Dejemos de un lado las excusas, los excesos nocturnos, la ausencia de entrenamientos, la agenda non stop de eventos y deficiente condición física del gaucho son aspectos a mejorar pero la raíz del problema radica en que se comporta de otra manera en el terreno de juego, su juego ha cambiado y en estos momentos juega por el nombre más que por su fútbol. Analizaremos todos los detalles y explicaremos porque el Gaucho se apaga de manera inversamente proporcional a como progresa su juego a balón parado, faceta en la que ya es el crack de referencia mundial.
Ser crack en primera línea mundial te convierte en previsible. Todos tus movimientos son repetidos en todas las TV del mundo, los niños del mundo te imitan y tus adversarios saben todo tu repertorio técnico. La pérdida de la sorpresa es una desventaja con la que Ronaldinho tiene que vivir.
EL GAUCHO DEBE VOLVER A COMPETIR
En lo psicológico el gaucho vaga por el campo. Ya no transmite la energía de los primeros años, la sonrisa que siempre ha sido una técnica para disminuir la presión ha desaparecido y la seriedad se ha adueñado de su expresión facial.
El Gaucho ha perdido la sonrisa y la presión ha vuelto. Tiene concentración en la mirada pero lo que sería bueno para otro jugador para el Gaucho es letal. Sin relajación desaparece la improvisación, el atrevimiento y la ilusión.
Antes Ronaldinho disfrutaba del fútbol, ahora es un profesional de fútbol. Urge una revisión de las motivaciones del futbolista. Necesita cambiar de roles y afrontar nuevos retos para sentirse poderoso. La presión agota y el Gaucho ha estado en primera línea desde su primer día en el Barça.
Lo ideal en estos casos es un cambio de aires, su llegada a otro fútbol implicaría un formateo de su disco duro y nuevas motivaciones pero también hay que creer en que un futbolista atraviesa etapas, unas más brillantes y otras más oscuras.
Si ha de seguir en el Barça, Rijkaard debe ayudar al Gaucho. La mejor manera, es ponerle las cosas difíciles al brasileño como se las está poniendo al "20" azulgrana. Sabe Frank que un Deco al 100% es indiscutible y le está apretando. Lo mismo debería ocurrir con Ronaldinho.
El objetivo es cambiar el escenario. Para el Gaucho jugar es una obligación. Frank, como primer paso de la recuperación mental del crack, debe volver a convertir el partido en un privilegio para Ronnie.
Hay dos momentos en los que vuelve el hambre por jugar. Después de una lesión tienes obsesión por jugar, valoras todo lo que pierdes sin balón de por medio. El otro momento, es el banquillo.
Jugar por decreto no le ayuda. El primer objetivo debe fomentar la competitividad interna. Ronaldinho debe pelear por el puesto y sentir que no es indiscutible. No muy lejos queda esa delantera Larsson – Eto’o – Giuly que no perdía sin el Gaucho. Llegó la Ronaldinho dependencia y significó el comienzo del declive.
Estas líneas no piden banquillo para Ronaldinho, piden competitividad para él. Debe luchar por un puesto y no jugar por el miedo a las consecuencias de su suplencia. La palabra clave es competir y Rijkaard si quiere volver a tener la mejor versión debe fomentar la competencia interna y para que esta funcione hay una regla de oro: Está prohibido jugar por el nombre.
Cruyff era un mago de esto, siempre provocando a sus jugadores. Con Stoichkov jugaba a tirar al larguero. Casi siempre ganaba Johan que le recordaba al búlgaro que todavía le quedaba mucho que demostrar para ser grande.
JUEGO DEFENSIVO: ATACAR DEFENDIENDO
Rijkaard siempre supo que Ronaldinho no defendía. Sin embargo, el brasileño ha entrado en el modo ahorro de energía y le ha cogido gusto. La deficiente preparación del año pasado obligaba a Ronaldinho a descansar en defensa para optimizar toda su fuerza en ataque.
En sus primeros años, Ronaldinho era un jugador muy activo, con un ritmo de juego ataque – defensa alto y una intensidad elevada en todas sus acciones. Para describir la situación siempre estaba metido en el partido, manteniendo la tensión muscular.
No era un gran recuperador pero cumplía en los posicionamientos tácticos, apretaba al rival y seguía al lateral. En la presión era uno más y eso hacía que el Barça fuera poderoso.
Pasado el partido contra el Chelsea (1-2), el Gaucho le coge gusto cambio de posición Eto’o – Ronaldinho pasando el camerunés a tapar al lateral derecho del rival y dejando la función de 9 para el brasileño.
A partir de ese momento, cada día da un poco menos en defensa hasta llegar al compromiso cero y a hacer jugar al Barça con diez en defensa. Juega a esconderse en defensa, lucha porque nadie se de cuenta de que se escaquea y eso le desconecta del partido.
Todos saben que la debilidad del Barça esta en la zona del 10. Ayer, sin ir más lejos dos balones recuperados por la presión de Gio Dos Santos y dos goles en diez minutos.
La amplitud del banquillo debe servir para modificar la conducta del brasileño. No necesita el Barça que juegue 60 partidos a medio gas, necesita que juegue 30 a un nivel de intensidad alto.
Su fútbol necesita de su trabajo defensivo. Alguien preguntará las razones. La desconexión en defensa apaga su motor y esto hace que se a imposible ponerlo al máximo de vuelta sen ataque. Su nivel de activación debe ser más alto durante los partidos para volver a enganchar a la grada, ganarse el respeto de sus compañeros y para volver a ser desequilibrante.
Si se desconecta en defensa, el Gaucho tiene tiempo para pensar y su fútbol no es ese. Su fútbol es pura intuición, es su calidad diferencial.
Apretar en defensa nunca lo convertirá en un recuperador pero un cambio de actitud hará al Barça fuerte en la presión, recuperará más arriba y le quitará de un plumazo una debilidad manifiesta. La consecuencias de un Ronaldinho implicado en el trabajo defensivo, las conoce todo el mundo. Recupera más arriba, con más espacio. mentalmente más implicado y con la musculatura en la temperatura idónea.
Además, al recuperar la intensidad su juego de ataque se hará más fluido, con más ritmo dejando de lado el futbolista que es hoy, que de tanto desconectar en defensa siempre da la sensación en ataque que esta frío y que cada sprint es una batalla perdida.
Sólo he conocido un jugador dormido letal: Ronaldo. Desconecta del juego y pasa a mil revoluciones en un suspiro. Te mata.
Ronaldinho no es así, muscularmente necesita estar siempre intenso para meter la sexta velocidad. El análisis de su juego nos dice que la abstracción en defensa está matando su fútbol porque no es capaz de pasar de primera a sexta como Ronaldo.
Cuando Ronaldinho vuelva a jugar intenso en defensa, será un indicador claro de que la vuelta del crack está cercana…
VICIOS TÉCNICOS QUE DELATAN FALTA DE CONFIANZA
Un problema grave que salta a la vista es su falta de confianza en ataque. No busca el uno contra uno, encara como el perdedor. Siempre mete el cuerpo para proteger, haciendo slalom horizontal para acabar tocando hacia atrás.
Su primer toque delata el problema. Su punto de partida es matar la pelota, reducir su velocidad a cero y esto se conjuga con lo hablado sobre el fútbol intenso que necesita Ronaldinho para marcar la diferencia.
Algún día hablaremos sobre métodos los métodos de entrenamiento del Barça pero hay una cosa que nunca se ha tenido en cuenta en el mundo del fútbol: el entrenamiento individualizado de manera sistemática. Será otro día.
Hoy, en día, Ronaldinho en ataque es un Xavi en plan estelar. Tiene todas las cualidades del canterazo y encima es desequilibrante a balón parado. No pierde la pelota, toca fácil, no arriesga balones y es desequilibrante jugando al espacio. Su fútbol desborde ha desaparecido pero domina el cambio de ritmo del balón como nadie. Toque, toque y en cuanto se duerme la defensa pase interior que mata a la defensa.
Sin embargo, Ronaldinho debe escapar del fútbol del fútbol de Xavi y exigirse la vuelta de su fútbol. Su problema es mental, la falta de confianza condiciona su fútbol y necesita de entrenamiento específico para volver a la esencia.
Entrenamientos específicos, situaciones reales de desborde y búsqueda constante de la agresividad técnica en ataque.
El primer toque de control debe servir para darle más velocidad a la pelota. Ronaldinho siempre ha sido el más rápido tomando decisiones. El secreto es que no piensa, intuye. Si disminuye la velocidad del balón esta igualándose a los demás y esto lo convierte en terrenal.
Cuando recibe debe tomar la iniciativa, intimidar al defensa y hacer del control una provocación. Debe volver el jugador que superaba el uno contra uno y eso parte de recuperar la confianza en su juego a través del entrenamiento específico y la desaparición del Xavi en el que se está convirtiendo. Ronaldinho siempre fue un Messi…
CAMBIO DE ROL TÁCTICO: LA AUTOCOMPLACENCIA EN ESTADO PURO
Meter al Gaucho de 9 es solucionar de manera ficticia un problema para generar una catarata de daños colaterales. En defensa nunca puede jugar ahí porque en primera línea el Barça necesita presión para poder achicar atrás. Si no hay presión, el equipo se vuelve muy largo y jugado si el adversario juega con dos puntas, el medio centro del Barça se mete entre centrales creando una separación de líneas que hace que el Barça no recupere un balón. Si lo recupera es porque lo ha perdido el contrario que puede sonar a lo mismo pero que es muy distinto.
Si existe una posibilidad de Ronaldinho en punta es haciendo las funciones de Bakero. En defensa presión constante a la pelota y en ataque salir de la posición de centrales para generar espacios a las diagonales de los jugadores de banda.
En defensa todos sabemos que con Ronaldinho el Barça juega con diez. Problema serio y que convierte a Deco y Eto’o en indiscutibles.
En ataque, la comodidad del juego Ronaldinho, le aleja de la versión Bakero. La razón es que se sale de la posición del nueve sin arrastrar a ningún central y pde recibir con dos líneas adversarias por delante. Esto hace que los centrales queden sin marca y que cualquier desborde por banda deje al Barça sin referencia. Esto hace que veas en mucha ocasiones a Messi desbordar por banda y que muchas veces sea el más adelantado de su equipo dando la sensación de ser Messi contra el mundo.
Para jugar de nueve lo primero que debes hacer es dejar que te fije el central, jugar cerca de él para ser una preocupación. Lo segundo debes jugar a su espalda, siempre verás a Van Nistelrooy o a Henry jugar en la espalda del central derecho adversario. Después de eso, tienes que elegir hacia donde tiras los demarques. Hacia tu portería o hacia la del adversario. Si los tiras hacia la del adversario eres un killer. Si los tiras hacia la tuya juegas para el lucimiento del compañero, eres un perfil Ibraimovich, Bakero o Kluivert.
Después está Ronaldinho. Un nuevo perfil de 9 cómodo que no tira desmarques tipo killer ni juega para generar espacios para los demás… el problema ha sido de quien no le enseña a jugar ahí, de quien no hace entrenamiento específico para que domine la posición o simplemente no se ha atrevido a colocarle en el banquillo cuando no ha cumplido con las exigencias del perfil '10'.
La competencia debe nacer en la claridad de conceptos y en la abstracción de los nombres. Las ideas claras, tres posiciones en la delantera. Un diez, un nueve y un siete. El killer debe ser para uno de la terna: Eto'o, Henry o Bojan. El crack que marque las diferencias con la pelota debe ser para Ronaldinho o Messi y el siete o el jugador que juega el espacio y ayuda en la presión deber ser para Gio dos Santos. No lo digo por el partido de ayer sino porque no hay otro. Si Messi y Ronaldinho quiere jugar juntos y hacer del Barça una máquina deben empezar a mezclar su fútbol, pedirla al pie y al espacio, defender, presionar en primera línea. Todas las mezclas extrañas hacen del Barça un equipo desequilibrado, con defectos aunque a veces es mejor presentar un once desequilibrado que tomar decisiones políticamente incorrectas.
Todos sabemos que el Barça ganará muchos partidos este año pero la pregunta es saber si será competitivo. Si consigue ser competitivo será aspirante a todo. Si no lo consigue, será un aspirante con una dependencia terrible de las lesiones, la resolución individual y los golpes de la suerte. No hace mucho el Barça con mucho menos estaba por encima de la suerte. Lo desequilibrado siempre te hace vulnerable.
El nivel de exigencia debe cambiar en Can Barça, está bien preocuparse de las salidas nocturnas y de la crónica en rosa pero deben darse cuenta de que eso es una cortina de humo. Muchos jugadores no entienden el juego, desconocen sus obligaciones y carecen de entrenamiento individualizado cualitativo para responder a la exigencias… al futbolista hay que ayudarlo a rendir. En esto Cruyff era un maestro. Exprimía el limón hasta la última gota…