PLANTEAMIENTO DEFENSIVO
Puede parecer asequible ganar al Madrid, pero sin embargo, nadie lo consigue. Esta es la receta para ser superior al Madrid, para convertirlo en un equipo pequeño. La receta te asegura tirar muchas más veces a puerta que los blancos, algo que, como hemos visto en los últimos tiempos, quizá sea totalmente inútil.
El Madrid de Capello de antes y el de Schuster de ahora apenas pierden partidos, algo que desmiente toda ley lógica del fútbol y descabalga a los que piensan que el que juega mejor termina ganando. Cuesta recordarle un partido de los últimos tiempos en el que haya siendo totalmente superior al rival, en el que haya dejado a su enemigo sin ninguna opción.
La premisa fundamental para organizar la defensa contra los blancos es darle la pelota pero marcar el camino que quieres que siga la pelota. El objetivo es darle mucha posesión a Casillas, Diarra, implicar a Sneijder en la creación para quitarle su faceta de llegador y obligar a los puntas a participar en el juego lejos del área.
PLAN A: Jugar en campo del Madrid…
PRESIÓN EN PRIMERA LÍNEA
Hablamos de un concepto diferente al de la presión arriba. No hablamos de tapar la salida de balón de los centrales, sino de obligar al Madrid a enviarle el balón a Casillas. Es a él al que hay que presionar para forzarle a fallar. Es la mejor manera de recuperar con el mínimo esfuerzo. Como demostró el Valladolid es una manera solvente de quitarle rápidamente el balón a los blancos: Casillas es zurdo, no domina el juego con los pies y tiende a la precipitación. Aunque Víctor Valdés cometa errores -algunos garrafales e inolvidables- el catalán saca la pelota limpia, y es capaz de enviar el balón a los delanteros con intención. Con Casillas esto no sucede: si la bola pasa por sus pies el equipo se hace largo, resta los apoyos y dificulta la labor de Raúl y Van Nistelrooy, incómodos con el balón a cincuenta metros de la portería rival. La mejor manera del recuperar la pelota al Madrid es el esfuerzo físico del punta para presionar a Casillas sin ser desbordado. De manera simultánea a la presión del punta, los demás jugadores avanzan 5 metros hacia delante reduciendo todas las distancias con los jugadores madridistas.
La consecuencia de esta presión es que Casillas enviará el balón fuera por la banda, lo que nos dará la posesión o bien enviará un balón centrado en el que el Madrid tiene todas las de perder, ya que la disputa será entre el medio centro y Guti o Sneijder.
Al presionar a Casillas tan intenso, sabes que debes guardar un cambio para sustituir al punta. Su labor ahorrará muchos esfuerzos a sus compañeros pero traerá consigo un desgaste brutal. Lo más lógico es el cambio del delantero en el minuto 65’.
ANÁLISIS DE LA SALIDA DE BALÓN DEL REAL MADRID
Para taparla habrá que estudiar el perfil de los defensas alineados. En función de quiénes sean habrá que elegir por dónde quieres que saque la pelota el equipo.
Si el alineado a la izquierda es Marcelo interesa no dejarle sacar la pelota. Es más interior que lateral, por lo que conviene que se quede en defensa y participe poco en el juego ofensivo. Si en su lugar está Heinze sucede lo contrario: interesa concederle la banda, porque cuanto más avanzado se encuentre más previsible será el Madrid y menos posibilidades habrá de que el argentino recupere la posición si su equipo pierde la bola. La tercera opción en este puesto, Drenthe, no es contemplada de momento ya que cada semana vemos más claro que no ocupará esa posición en un partido mínimamente exigente.
Lo lógico es que en el lateral derecho esté Sergio Ramos. Aunque cumpla como central e incluso, como ante el Getafe y demostrando su enorme garra, marque en esa posición, lo conveniente para el equipo es que esté a la derecha.
De ser así ninguno de los centrales ofrecerá plenas garantías para sacar la pelota. Pepe es el que mejor lo hace, pero su golpeo es siempre el mismo: dándole con el empeine por debajo, un tipo de pase fácil de recuperar por el adversario.
Sergio Ramos sabe de su debilidad como central por eso declara: “Me divierto más de lateral” cuando en realidad debería divertirse más de central kaiser porque esa función te hace muy importante dentro de un grupo y sin embargo, de lateral es muy difícil ser indiscutible.
Cuando el otro central sea Cannavaro o Metzelder... ambos harán poca cosa. Los dos son muy limitados creando juego pero, como defensas listos y experimentados que son, rehuirán la posibilidad. Presionados, Cannavaro y Metzelder intentarán por sí solos no alejarse mucho de los delanteros, para evitar así que los laterales les envien la pelota negando la posibilidad de sacarla. Metzelder, que es un buen jugador, crea además en defensa un gran problema a Schuster, ya que sufre mucho cuando la defensa se adelanta. Su rendimiento ha sido bueno en lo poco que ha jugado pero el tiempo es juez impecable - ahora todos empiezan a saber que Sneijder no participa del juego de creación cuando hace escasas fechas era el mejor centrocampista del mundo- puede así terminar dando mejor resultado en el lateral derecho, como ya hiciera en el Borussia de Dortmund, convirtiéndose en un recurso aprovechable si un día falta Ramos o el andaluz ocupa el lugar de Diarra en el mediocentro.
La tercera opción para ese lateral derecho sería Míchel Salgado... Ofensivamente, Míchel está muy lejos de su momento de gloria, ese en el que forzaba su renovación a Florentino y se hablaba de una supuesta oferta del Chelsea. Entonces, con Del Bosque en el banquillo, Salgado se iba hacia delante como un delantero más, en un espectáculo de indisciplina táctica que nunca pudo ser controlado por su entrenador. La presencia de Makelele resultaba entonces fundamental para que el despropósito tampoco se notara tanto.
La inexplicable salida del equipo de Cicinho hace que sea complejo ver un Madrid ofensivo, buscando el espectáculo prometido.
Nuestra idea entonces es clara: evitar la salida de balón de Sergio Ramos, Pepe y Marcelo, buscando a Cannavaro o sobre todo Iker Casillas, y prohibiendo a nuestros delanteros que se queden con los defensas. Es a Iker al que hay que presionar como si fuera el mejor pasador del mundo, para así reducir su tiempo de reacción, provocar precipitación e imprecisión y recuperar la pelota en un santiamén.
La siguiente idea es entonces jugar con dos puntas, intentando que la salida de balón sea por la izquierda si está Heinze y, si está Marcelo, por el lado de Cannavaro, evitando así que los balones lleguen en condiciones a la delantera. Eso obligará al Madrid a trenzar el juego en mediocampo, algo para lo que no suele estar capacitado: sin embargo, es un equipo muy peligroso si tiene espacios para tocar tres veces seguidas el balón en vertical sobre todo si lo hace Guti al menos una de ellas.
CONTROL DEL MEDIOCAMPO
Si tras nuestra presión arriba no ha perdido la pelota el Madrid no buscará jugarla en largo porque no tiene un gran
pase en diagonal desde atrás. La bola se quedará entonces en el mediocampo, donde básicamente tiene tres jugadores: Diarra, Sneijder y Guti. Sin apenas sustitutos Diarra representa la contención, Guti la creación y Sneijder la definición. La única variante será la entrada de Gago por Sneijder, si quieren más creación, pero entonces tendrán que buscar el gol por la banda para limitar la ausencia del holandés. También Raúl puede sustituir a Guti si Schuster busca la finalización en lugar de la creación, pero dicha opción sólo funcionará si no sabemos defender el fútbol directo o dejamos que Robinho o Robben desborden por bandas.
Si el balón ha llegado hasta ese mediocampo todos los ojos estarán en Guti. El objetivo será entonces, dentro de nuestro marcaje zonal, buscar la marca individual sobre Guti para que la bola tenga que pasar por Diarra. El de Mali será marcado a ambos lados por nuestros dos puntas, que en cuanto Diarra reciba se colocarán a ambos lados obligándole a tirarse hacia delante en conducción, suerte que el africano no domina; le llevará a salirse de su posición lo que de recuperar nosotros la bola puede suponer un contragolpe letal.
Siguiendo la línea marcada por Aguirre el año pasado, aunque sin tantas patadas, el objetivo es que Guti no reciba el balón. De hacerlo debe ser siempre de espaldas, con un jugador muy cerca para evitar que se dé la vuelta. Guti no debe recibir nunca de cara a nuestra portería: no tiene un regate imparable ni una arrancada espectacular, por lo que bastará con que su marcador esté concentrado y mantenga la marca. Si logramos al taparle que Guti no se gire la creación recaerá sobre Sneijder y Diarra, y es interesante que el holandés participe en esta fase: no existe un jugaror en el mundo capaz de crear en mediocampo y finalizar después. Estando Guti desaparecido Sneijder deberá socorrer a Diarra, pero el ex del Ajax no tiene el pase interior de Guti ni es la mitad de preciso. Nuestro objetivo es mantener al Real Madrid lejos de nuestra portería y eso incluye a Sneijder: cuánto más alejado esté también él, mejor.
Esto nos da más pistas: ya se convierte en obligatorio el jugar un 1-4-4-2 con dos mediocentros y que la pelota termine en Diarra, marcado por los dos puntas, unas veces en línea tapándole la salida por bandas, obligándole a salir de frente, y otras veces escalonados, para que se descoloque y tengas un pasillo frontal a Casillas en cuento recuperes la bola.
¿El objetivo fundamental? Que el Madrid no lleve la pelota dónde quiera, sino que seamos nosotros los que elijamos por dónde conduce el balón.
El error más frecuente es perder de vista a Guti. Muchas veces pasa porque su marcador es demasiado ambicioso. Querer anticiparse a Guti es peligroso: si no lo logras le colocas frente a tu portería, con medio equipo superado. Hay que ser inteligente, que nunca te bata línea. Su marcador no debe buscar la gloria personal a través de espectaculares robos de balón, sino completar una función oscura impidiéndole darse la vuelta, corriendo mucho, teniendo las ideas muy claras y buscando que sea el 'catorce' el que haga lo que quieras y no al revés. Se trata de una misión fundamental: eliminar a Guti es dejar sin aire al Madrid, que sin el canterano se queda moribundo, sin balón.
Schuster no dispone de muchas más opciones en el centro del campo. La de Gago no es la mejor: los puntas escalonados estarían con marca individual, en uno más uno, con el argentino, y si Gago pierde la pelota quedará descolocado en defensa, porque suele correr por detrás del balón y es muchísimo menos contundente que Diarra.
El posicionamiento de nuestras puntas será en función del mediocentro elegido por Schuster. Si juega Diarra, indiscutible para ser competitivo, jugaremos con dos puntas en línea y basculación. Si juega Gago la formación de los puntas será 1+1.
Mirando al banquillo, ahora para buscar variantes en mediocampo, de nuevo nos encontramos con Drenthe... Su único parecido con Davids es el físico, y ya demostró su honestidad cuando se reconoció incapaz de jugar como lateral izquierdo. No es lo mismo destacar en un Europeo sub'21, amparándose en su exuberancia física, que en la Liga española, donde la exigencia táctica es infinitamente mayor. Quizá dentro de unos años Drenthe sea buen interior para un 4-3-3, pero a día de hoy es sinónimo de caos. Si le juntas con Diarra será como 'Los Hermanos Marx en el fútbol': un homenaje al absurdo. Los dos tienen problemas tácticos, pero Diarra los subsana porque es un portento físico. Drenthe también se ahogará junto a Gago y Sneijder, volviendo al equipo un coladero, y los puntas difícilmente recibirán un pase de finalización. Con Guti y Gago habrá toque pero difícilmente funcionarán en defensa... Francamente, ahora mismo sólo vemos a Drenthe como sustituto puntual de Arjen Robben.
Es ahi precisamente, en las bandas, donde el balón habrá terminado si hemos anulado a Guti. El Madrid tendrá que estar muy fino para superarnos en bandas, tendrá que depender demasiado del uno contra uno de Robinho y Robben. Nos será entonces obligatorio el dos por uno de interiores con laterales, la única zona del campo donde lo realizaremos. Si hemos presionado bien, muy arriba, Robben y Robinho habrán tenido que recibir muy atrás, lo que nos permitirá ser agresivos y cometer faltas sin recibir tarjetas. El lateral nunca deber ser superado en vertical, algo que facilita el que ni Robben ni Robinho suelan pedirla al espacio. Un hombre como Higuaín, que sin ser un dechado técnico sí la pide al hueco, podría hacernos más daño. Los riesgos de presionar al Madrid muy adelantados vendrán precisamente con jugadores como el 'Pipita', que la piden en velocidad y al espacio. Si él no juega y lo hacen Robinho y Robben los extremos se acercarán al balón, reducirán nuestra distancia entre líneas y harán que los nuestros corran menos.
RAÚL Y VAN NISTELROOY: INDISCUTIBLES
En la plantilla actual blanca no existen jugadores como Henry, Rooney, Eto'o, Drogba o Ronaldo, galgos a los que conceder metros a nuestra espalda sea peligro inmediato de gol. Si nuestra defensa está ante el Madrid metida muy arriba, unos diez metros por detrás del mediocampo, no estaremos en situación de riesgo máximo en casi ninguna circunstancia, lo que ya de por sí es un éxito ante un rival de esta talla. Plantar nuestra defensa en mediocampo es confeccionar una camisa de fuerza para Raúl y Van Nistelrooy, lo que es mucho decir considerando que ni Soldado ni Saviola disponen de muchos minutos e Higuaín acostumbra a jugar en banda, aunque a veces Schuster plantea variables para meterle por dentro.
Para parar a Raúl y Van Nistelrooy, en primera fase de balón debemos estar atentos a la espalda de nuestros centrales. Un recurso habitual blanco son las diagonales al pie contrario del delantero: si la pelota sale de Ramos buscarán la espalda de nuestro central derecho donde aparecerá Van Nistelrooy que, con la derecha y a pierna cambiada, tendrá todos los ángulos para buscar nuestra portería. Lo contrario ocurre si la pelota sale de su central izquierdo: al que habrá que tapar entonces será a Raúl, que buscará el control con la pierna izquierda, hacia dentro, sobre nuestro central zurdo.
Con Soldado casi descartado -parece que hay una buena oferta por él- a Saviola sólo le queda ejercer la función de revulsivo. Si Schuster logra sacarle sacrificio defensivo, al menos como el de Rául, el argentino podría disponer de más oportunidades, especialmente si se mostrase dispuesto a caer a banda en ataque. Algo que no quiso hacer con Rijkaard, que le ofreció jugar en banda derecha en lugar de Giuly, pero a lo que Saviola se negó convencido de que no ofrecería rendimiento.
Julio Baptista sería un buen arma para romper nuestro sistema, aunque para eso debería estar enchufado y eso difícilmente lo logrará de no tener más minutos. Por pegada, fuerza, finalización y capacidad a balón parado Baptista debería jugar siempre, pero le falta juego de equipo y pase. Es innegable su contundencia a la hora de finalizar y aunque muchas veces parece no entender el juego podría ser un buen sustituto de Sneijder o Raúl. Sin embargo Baptista es observado con lupa: obviamente, por ser uno de los últimos fichajes de Florentino, y también porque ni en el Arsenal se creyeron que pudiera valer veinte millones de euros. Su ficha también es altísima: el Madrid quiso meterlo en la operación para fichar a Daniel Alves, pero Del Nido se negó sabiendo que sólo en la ficha de la 'Bestia' ya estaría invirtiendo todo lo que ingresara por Alves.
PLAN B: Si el Madrid juega en nuestro campo...
Debemos juntar las dos líneas de cuatro, dejando la posibilidad del ataque directo, dos para dos, de delanteros contra centrales, pero buscando que el Madrid no pueda pensar entre nuestras dos líneas. Es ahi dónde nuestros defensas y medios deben moverse en función de la pelota, muy atentos a los pases interiores. Además de responsabilidad a la hora de marcar debemos exigirles inteligencia a la hora de ocupar los espacios, obligándoles a una concentración y una lectura del juego ofensivo rival no muy habituales desde los tiempos de Sacchi. También es importante que nuestro portero juegue un par de pasos adelantado, y que sea rápido y valiente porque su función de hombre libre será fundamental para parar al Madrid.
Si, como suele proponer Schuster, los extremos se cambian de banda hay que regalarles la pierna cambiada. Nuestros laterales, que contarán con la ayuda del interior encargado de recuperar, deben concederle esa salida, obligarles a marcharse por dentro y buscar ahi la pelota, ya que Robinho y Robben conducirán con su pierna buena y nos enseñarán el balón, ofreciendo un momento idóneo para quitárselo.
JUEGO A BALÓN PARADO
Uno de los grandes activos del Madrid. Pararlo exige de cinco marcas al hombre. Diarra y Sergio Ramos hacen siempre el tren al primer palo, uno detrás de otro, y esa es la primera opción de pase para Guti o Sneijder. Para detenerlos debemos colocar nuestra defensa haciendo un marcaje zonal mixto, con dos hombres siguiéndoles, un hombre libre al primer palo y las otras tres marcas individuales con Cannavaro o Pepe (uno siempre quedará de kaiser en defensa), Raúl y Van Nistelrooy. El peligro de estos dos últimos no es la primera jugada sino la segunda, por lo que los defensas que los marquen nunca deben mirar la pelota ya que pueden descolocarse. Esos dos defensas deben estar permanentemente pendientes de sus hombres: Van Nistelrooy va siempre al segundo palo y Raúl a la zona del portero y es allí donde habrá que vigilarles. El Madrid ha sacado muchas veces petróleo de estos dos depredadores de la segunda jugada.
Tras la pasada Liga y estas primeras jornadas de la actual empieza a hablarse en la prensa de un nuevo mito: la suerte del Real Madrid. Antes era la flor de Capello, ahora es el jardín de Schuster. Sin entrar en la del italiano sí puede discutirse la presunta fortuna del alemán: Schuster nunca se ha caracterizado por su suerte, entre otras cosas porque aún no ha ganado nada como entrenador. No ascendió con el Xerez, naufragó con el Shakhtar y dejó tocado a un Levante que terminó descendiendo. La remontada la pasada temporada con el Getafe ante el Barça ha sido hasta ahora su mayor logro en un banquillo: tiene que demostrar todavía que los hados le son favorables.
Ganar al Real Madrid... considerando que las últimas derrotas blancas en Liga o Champions fueron en Santander o Munich, hace ya muchísimos meses, la misión parece difícil. El siguiente paso será ver cómo hacerle daño en ataque. Es nuestro próximo reto: descubrir cómo gestionar nuestra ofensiva para finiquitar a un equipo que no encuentra fútbol pero vive del resultado como bajo el influjo de Capello, como el equilibrista en la cuerda floja que lleva siendo desde que comenzó la 'era Calderón'.
Analisis R.Madrid (Marzo' 06)