
Muchos se apresuraron situando al Sevilla entre los equipos grandes del continente. Nadie puede negar que el Sevilla fuera durante las dos últimas temporadas un equipo de referencia en Europa, con la friolera de cinco títulos en quince meses pero de ahí a ser considerado un grande media un abismo.
Para ser un grande necesitas superar crisis más que ganar títulos, necesitas dar respuestas a situaciones intangibles y debes aprender a convivir con la victoria. Ganar deja de ser un éxito para ser una obligación, y todos deben aprender a ser fuertes ante la adversidad.
Mucha felicidad entre los sevillistas con los títulos pero es ahora cuando tienen ante sí la oportunidad de crecer como institución. El problema es que no hay posibilidad de mantenerse, o sube un peldaño o baja dos… y si baja esos peldaños nada volverá a ser como antes.
El desafío ya lo tienen, la institución empieza a sentir lo que significa la palabra presión, cuesta digerir la exigencia que marca que ganar nunca es suficiente. El nivel de autocrítica sube, siempre hay jugadores que rinden poco pese a los triunfos y la derrota señala a los culpables, poniéndolos contra el paredón hasta que salen en fila india de la institución por la puerta de atrás. Los que salen, no lo hacen entre palmas, ese lujo se reserva a muy pocos, sino que lo hacen desde el silencio, abandonan un club con la sensación de que nunca estuvieron. Es la grandeza y la miseria de un grande… si el Sevilla quiere serlo deberá superar la adversidad. Hasta el momento ha demostrado que se maneja bien en la victoria, que posee instinto ganador y esa “suerte intangible” que te hace llegar y ganar.
En el Sevilla, cinco títulos en seis finales, dentro de dos temporadas en la que se han peleado todas las competiciones. No ha habido selección en las competiciones, como el Madrid de la séptima o la octava ó el Milán de la temporada pasada, el Sevilla ha sido un equipo ganador siempre que ha saltado al terreno de juego y a pesar del desgaste que eso supone ha ganado cinco de cinco y sólo el tremendo desgaste psicológico que supuso la desgracia Puerta le hizo no ser competitivo en la final de la Supercopa contra el AC Milan. Esa noche, superada la primera media hora llegó el KO físico resultado del tremendo desgaste emocional vivido.
La crisis actual es una oportunidad, es tiempo de sufrimiento, sólo se crece en la adversidad, el Sevilla necesita volver a nacer porque ahora las expectativas son diferentes. Los fórmulas y tácticas utilizadas ya no sirven porque los demás te ven como un grande y debes acostumbrarte a ello porque sino la caída es irreversible.
ANÁLISIS DE UNA CRISIS
Para superar la adversidad hay que dominarla, hay que saber convivir con ella y esperar el momento para convertir el fracaso en una experiencia que te hace más fuerte. Desde la lejanía, todo indica que la raíz está en la exigencia. En lo único que no voy a entrar es en la sospecha de dopaje en el Sevilla. No quiero ni deseo centrar el debate en ello, lo único que tengo claro es que el nivel de exigencia que sufre el futbolista actual no es acorde ni con sus hábitos ni con su preparación.
1) EXIGENCIA MÁXIMA
A día de hoy, se espera que el Sevilla gane siempre, como Madrid, Barcelona y Valencia, y esto hace que no haya fiesta tras un triunfo parcial sino normalidad. Asumirlo cuesta como es complejo saber que ahora las derrotas ya no son tropiezos sino fracasos.
Llegan las derrotas, y no sirve esperar a que vuelva la senda del triunfo, necesitas analizar y anticiparte, cuidar los detalles y buscar la perfección porque eso te asegura tener siempre opciones de ganar.
La exigencia debe empezar en el presidente y acabar en la empresa que cuida el césped. El verde del Pizjuan está irregular, dificulta los controles y ralentiza la velocidad del balón.
Este detalle manifiesta el crecimiento sevillista, el Sevilla genera respeto, ganar en el Pizjuan es un éxito con dimensión y relevancia. Los contrarios no buscan sino esperan la propuesta del equipo de Juande, les dan el balón y esperan hacer daño al Sevilla en una contra. Si el Sevilla quiere ser grande debe aumentar el nivel de exigencia y el césped debe garantizar una velocidad endiablada del balón porque nadie irá al Pizjuan a jugar de tú a tú, y eso hace que para ganar tengas que ofrecer mucho más que temporadas atrás.
Me quedo con el detalle del césped para reflejar que el nivel de exigencia debe aumentar en todos, cada uno en su parcela debe luchar por ser el mejor, un club grande es un club de inconformistas sobradamente preparados.
2) VIRTUDES CONVERTIDOS EN DEFECTOS: “SÍNDROME RONALDINHO”
Ya no se ven los goles del Sevilla en los programas resumen de cada jornada. El Sevilla levanta expectativas, raro es el aficionado que no haya visto una veintena partidos del cuadro andaluz por temporada, los profesionales lo mismo, todos ellos quieren conocer la receta mágica para poder llevar a su equipo a ser otro Sevilla. ¿Cuántos partidos han visto del Betis en el mismo periodo? ¿Quién sabe el equipo titular del Betis…?
No quiero confrontar al Sevilla con el Betis ni minusvalorar a nadie, simplemente el Sevilla esta de moda, es ganador, practica un fútbol atractivo y eso hace que el seguimiento se multiplique. La consecuencia es que todos dominan y conocen al Sevilla, profesionales y aficionados, cada uno en su medida, pero todos saben virtudes y defectos, los automatismos empiezan a ser dominados por todos y como consecuencia de ello, te conviertes en previsible. "Es el efecto Ronaldinho", tantas horas de televisión y de seguimiento, para seguir en la cima hay que reinventarse.
El Sevilla debe romper moldes, modificar automatismos y crecer como equipo. El mejor ejemplo es el Milán y Ancelloti. Para ganar una Copa de Europa se agarró a una novedad táctica para hundir al Manchester United. El pentágono y el estado de forma de tres jugadores: Kaka’,Seedorf y Pirlo. Los tres cambiaron su posicionamiento, sus movimientos y su recorrido. Una revolución que dio una Champions en una temporada para el olvido.
Este ejemplo de las virtudes convertidas en defectos, lo voy a llevar al tema Alves al que más tarde analizaré dentro de la política de la institución pero que ahora lo utilizaré para ejemplificar este apartado.
Todos tenían pánico a las subidas de Daniel Alves, ahora todos las necesitan para saber por donde atacar. La virtud Alves convertida en defecto, es el síntoma de que eres grande. Los adversarios te estudian, te respetan y ambicionan tanto ganarte que tus virtudes se convierten en defectos cuando alguien da con la llave. Desde el planteamiento Valverde en la final de la Supercopa, todos buscan su Riera para hacer daño al Sevilla, ya no se busca el interior que sea capaz de defender a Daniel Alves sino se busca un interior que sea capaz de atacarle.
3) ESTRÉS POST TRAUMÁTICO = AGOTAMIENTO FÍSICO
La dolorosa muerte de Puerta, el desgaste emocional tan brutal hacen del Sevilla un equipo que necesite desconectar. El tiempo lo cura todo pero hace falta que caigan más fechas en el calendario. A esto hay que unir un agosto brutal – el Barça no había empezado a competir, jugó un partido oficial - y el Sevilla acumulaba seis. Otro síntoma de grandeza, el periodo de adaptación del Sevilla marcará su futuro.
Exceso de partidos, preparación Express para estar rápidos y con ritmo competitivo, limitaciones significativas en el trabajo de volumen y de resistencia… un equipo ideado para tener rendimiento desde el primer día. El Sevilla ya tiene los problemas de los mejores, unido a que no existe macrociclos de entrenamiento durante la temporada. La diáspora de internacionales afecta a todos por igual.
Los síntomas del Sevilla son parecidos a los del Barça de Rijkaard el año pasado. Empieza fuerte los partidos pero se queda sin respuesta ante la adversidad, responde pero sin contundencia y esto, irá a menos durante la temporada a no ser que Juande aplique entrenamiento específico a las rotaciones. Algún día explicaremos nuestra visión sobre las rotaciones.
4) CONCENTRACIÓN
El desgaste emocional del Sevilla es evidente. La entidad ha perdido alegría, los miedos aparecen y todo se cuestiona desde un punto de tristeza. Todo son distracciones, en el Sevilla se habla de muchas cosas a día de hoy pero se habla poco de fútbol. Para rendir se necesita concentración y el Sevilla necesita encontrarla.
Como en todos los grandes si no hay polémica se busca, se crean montañas artificiales, se inventa el problema para que luego exista, no es una relación de causa = efecto sino que de manera intencionada se invierte para vender y generar interés mediático. Los medios buscan la relación efecto = causa y hay que saber convivir con ello para rendir. Se habla de la muerte de Puerta, se establecen culpables y eso distrae. La problemática suele ser de sábado noche, es lógico que el domingo desde tribuna al vestuario, se hable de todo menos del partido, es normal que haya mucha gente que se sienta acusada de la muerte del jugador. El caso Puerta afecta en el rendimiento, no sólo ya por su muerte sino por todo lo que se está revolviendo. El médico del Sevilla debe estar más pensando en poner querellas que en saber como esta evolucionando de su lesión Javi Navarro… y esto en la élite se paga.
Además, esta el mal trato dado por Del Nido a Juande y el asunto Alves. Demasiadas heridas abiertas y demasiada facilidad para rellenar portadas cuando no haya noticias.
Alguien puede pensar que las concentraciones existen para que los jugadores no salgan por la noche. Mayúscula equivocación, si un jugador necesita que lo controlen en la previa del partido mejor darle la baja en junio. Te puede engañar una temporada, tiene la sartén por el mango pero en junio decide el club.
La concentración prepartido sirve para controlar el descanso, tanto físico como mental, para focalizar toda la atención, controlar el nivel de activación y disminuir las emociones.
A día de hoy, tenemos un Sevilla distraído, agotado y que empieza a ser conocido por todos. Los pasos a dar deben ser recuperar el máximo de concentración en el fútbol, lo cual llevará a los jugadores y al cuerpo técnico a dar un salto de calidad hacia la mentalidad de equipo grande.
5) POLÍTICA DE CLUB
Este verano la política Del Nido dio un giro radical, hasta la fecha compraba jugadores “low cost” y robos de mercado, les sacaba el máximo rendimiento y los vendía a precios de oro. Todo ello, unido a una política de cantera, sirvió de base para el rendimiento deportivo y económico.
El Sevilla giraba entorno a un proceso de optimización de recursos pero este verano la política del club ha dado un giro radical. Este verano el club no ha vendido pero tampoco ha revisado al alza los salarios y esto, dificulta la dinámica de rendimiento.
Para el jugador, el Sevilla suponía una plataforma de lanzamiento, una manera de crecer y poder salir a un grande. El Sevilla atraía a los jugadores y lo que es más importante, a los representantes. “Colocar” un jugador en el Sevilla significaba plusvalías en el futuro porque era el trampolín ideal, todo lo contrario que colocar a un jugador en el Atlético de Madrid, que supone el inicio de la cuesta abajo del jugador salvo casos excepcionales.
Ahora, “colocar” a un jugador en el Sevilla empieza a significar lo mismo que colocarlo en el Valencia. Los “chés” son club de punto y final, con cláusulas muy altas y una dificultad extrema para salir, lo cual, siempre viene dado por algún resquicio en el contrato.
Este verano se han visto los casos de Alves, Puerta -aunque sea de mal gusto decirlo – y de Juande Ramos. Todos ellos dieron un rendimiento excepcional, cumplieron y sin embargo, no vieron mejoras ostensibles en su contrato y sufrieron el acoso mediático de su presidente lanzando a la afición contra ellos.
No quiero valorar si es justificado o no, yo creo que sí, pero si llega un club a Juande y le ofrece 3’5 millones de euros netos al año más incentivos con un contrato por tres temporadas y el club al que has llevado a la gloria – Caparrós tenía un gran equipo y no consiguió títulos- no te ofrece ni la posibilidad de actualizar a precio de mercado un contrato firmado en épocas pretéritas donde nada era como es.
El mensaje que se transmite ya no es rendir para salir a un grande, es llegar para quedarse si rinde por lo que deberás tener cuidado con lo que firmas porque Del Nido no mejora contratos y es inflexible a la hora de abrir la puerta de salida.
Del Nido quiere jugadores grandes con salarios de jóvenes promesas. Estoy de acuerdo en que no firme planes de pensiones pero debe tomar dos caminos: Actualizar las fichas o darle salida a los jugadores. Si no hace ni lo uno ni lo otro, los jugadores y el entrenador verán como el único que se hace rico es el consejo de administración, que no la afición, y el rendimiento caerá como fruta madura.
Además, la valoración grande afecta de pleno al Sevilla. Este verano, ya no ha fichado gangas, sino jugadores con un coste elevado. Todos quieren sacar partido de la bonanza económica del Sevilla. El precio de Koné no ha sido de saldo, ni un descubrimiento. Las exigencias se elevan y los experimentos con desconocidos dan pánico. Nadie quiere perder la posición ganada por el Sevilla porque todos se sienten cómodos.
Del Nido ha tenido un mal verano, la desgracia también ha estado presente y el Sevilla tiene que dar respuestas como un club grande cuando dentro todavía no se ha cambiado el chip. Deben tomarlo como un desafío, viene un calendario de vértigo donde recibe al Valencia, Madrid, juega contra el Atlético y el Villareal más la Champions… es el momento de dar el paso, o subes o bajas dos escalones.
Todos deben dar el máximo, sino cualquier detalle te hundirá. Es el momento de darle salto y pasar de ser un club histórico a ser un grande de Europa.
Este es el primer paso, ahora deberíamos hablar de los problemas tácticos del Sevilla, de ese bajón en la presión de Kanouté y Luis Fabiano, del descenso en el rendimiento de Adriano, de las "urgencias" de Juande cuando hay igualdad en el marcador, de Palop y su falta de concentración puntual, de las rotaciones y de la manera en que le juegan al Sevilla...podríamos entrar a fondo en estas cuestiones que son las que se ven sobre el terreno de juego pero el terreno de juego es un reflejo de lo que ocurre dentro...
Para finalizar, un aviso para navegantes, el final de Juande Ramos ya es una realidad. Su ciclo está agotado, las relaciones con el presidente nunca han sido buenas y la sensación que vende el presidente de que cualquiera podría reemplazar a Juande ninguneando su aportación a los éxitos será una losa para el sevillismo. Del Nido no sabe cuidar lo que tiene en casa, ha olvidado demasiado pronto la época de los mercenarios.
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