
Se pide el Balón de Oro para el talento argentino más grande desde Maradona. Demasiado prematuro e incomprensible, después de la exhibición de Kaka’ en la Champions 06/07, cuestionar el reinado del brasileño, dicen que el fútbol no tiene memoria pero olvidar la exhibición de Kaka’ en la Champions es romper los límites de la gravedad.
Vosotros, gente de futbolitis, sabéis de nuestra relación con Leo, sabíamos que sería uno de los mejores jugadores del mundo cuando el chico jugaba en las inferiores. En nuestro círculo próximo, auguramos que Messi sería la luz azulgrana para superar el tremendo black hole en el que Gaspart y sus secuaces habían metido al barcelonismo.
Eran tiempos oscuros, el gris se había vuelto el color esperanza, con una masa social hundida y plegada ante el rodillo mediático en el que se había convertido su máximo rival. Con Florentino no existía la crítica y si existía, la fulminaba por pequeña que fuera. El Barça era el caos total, un barco a la deriva, con una caja fuerte llena de telarañas a base de pagar mediocridades a precio de crack. Cada año significaba tres o cuatro pasos atrás, y aún siendo una referencia mediática, el Barça había perdido prestigio, poderío y ya no era ni siquiera el segundo equipo del país. Ese papel se lo repartían el Valencia y el Deportivo. En el Camp Nou, no había espectáculo, había tedio, desidia y resignación… la penitencia correcta de la incompetencia, esa que ficha jugadores, sin una calidad diferencial, a precio de crack para generar intereses ocultos.
Volver a ser grande… que lejos quedaba aquello, ya no era cuestión de un verano y talonario, la resurrección llevada a cabo por Laporta y los power point, incluido Sandro Rosell, fue convertir un sueño en una realidad. Un ejercicio práctico sobre un marco teórico fantasma. En la entidad no había nada, era un conjunto vacío y dos nombres propios para tener alguna esperanza: Dejan Bodiroga y Leo Messi.
Cuando los culés de nuestro círculo próximo nos pedían soluciones, la respuesta siempre era la misma. Gaspart fuera, limpieza total y buscar una vía para crecer hasta esperar que la llegada de Messi significase el salto diferencial. Nuestra solución era Messi, el futuro número uno del mundo.
Llegaron Laporta y Rosell, y con ellos Rijkaard y Ronaldinho. Nadie quería entrenar al Barça y ahí se ofreció Frank Rijkaard. Nadie quería fichar por el Barça y ahí estaba Ronaldinho… esto hay que saber valorarlo y tener memoria histórica. Entre todos, consiguieron acortar los plazos, el Barça pasó de ser un equipo mediocre a ganar la Champions en tiempo record y la llegada de Messi no fue aire para respirar sino para disfrutar.
La mezcla Ronaldinho, Deco, y Eto’o más Messi harían del Barça un carro de combate imparable. Así ha sido, sólo las lesiones han alejado al Barça de hacer historia, porque no se olviden, el Barça siempre que REM ha jugado de inicio sólo ha perdido contra el Villareal, después de que Eto’o fallase en la primera parte como nunca lo había hecho cuando la igualdad está en el marcador, y ya llevan una treintena de partidos.
En los inicios de Messi con el primer equipo se generó el debate mediático sobre la capacidad de Leo para definir. Se acusaba al argentino de no tener gol y eso provocaba la carcajada más absoluta entre nosotros. Quienes decían eso no habían visto a la pulga en los equipos inferiores. Como siempre había surgido el debate oportunista lleno de desconocimiento.
Messi no está hecho como futbolista. Quien piense que ya es el mejor se equivoca, Leo es un talento pero que ha visto su carrera facilitada por la tremenda calidad de los compañeros que le rodean y por el estilo de juego impuesto por Frank Rijkaard. Messi gambetea y Ronaldinho se lleva las patadas, los entrenadores adversarios plantean los partidos sin soluciones porque si Messi fuera la única estrella le lloverían las faltas tácticas, los marcajes 2x1 y porque no, las marcas individuales. Si Messi jugará en el Atlético como el Kun así sería, o en el Madrid como Robinho, pero… ¿que le haces a Messi en el Barça? Si paras al argentino, dejas espacio para Ronaldinho, Eto`o, Iniesta, ahora a Tití Henry… si se entiende el fútbol como una globalidad, entenderemos con esto porque Messi crece a ritmo de vértigo, en una proyección que parece no tener fin pero si miras un poco más, si analizas en profundidad, te encuentras con un jugador que no ha dado la medida con la selección argentina ya que allí se juega al ritmo que marca Riquelme y este no deja espacio para nadie más, ya que con él, el resumen de la albiceleste es sencillo: Riquelme y diez más… que juegan para él.
MESSI NUNCA SERÁ ROBIN HOOD (MARADONA).
La comparación con Diego Maradona es precipitada e irreverente, sólo tiene justificación desde el punto de vista mediático. Zurdos, calidad, velocidad, desequilibrio, gambeta… parecen clones pero en realidad son muy distintos en lo sustancial, en aquello que distingue al futbolista del héroe.
Messi será más grande pero nunca será Diego porque este, era el ídolo del desilusionado. Maradona agarraba un equipo chico y lo convertía en grande, jugaba con cuatro amigos – con perdón – y los hacía internacionales, la afición se entregaba a Maradona porque les daba revancha. Dicen que, lesiones aparte, Maradona no triunfó en el Barça porque no había nacido para jugar con el poderoso, siempre se ha situado con el débil y por este, ha dado lo mejor de si mismo. En Italia’ 90 se sintió traicionado por su gente, y nunca volvió a ser el mismo.
Messi ha iniciado su carrera en lo más alto, y sus compañeros no son cuatro amigos sino cracks de primer nivel que lo protegen y lo miman. En especial, su inseparable Deco, Messi aprende rápido, siente devoción por Bojan, hay un feeling especial entre ambos, y aplica con el futuro crack la misma receta que están aplicando con él. Cada vez que sale Krick, Leo le busca de manera obsesiva, quiere que marque, que repita su momento mágico contra el Albacete, esos dos goles desde el mismo perfil en apenas 3’, uno de ellos anulado de manera imperdonable por el colegiado, con distinta definición.
Su fútbol no ha sido la esperanza sino la admiración, la presión ha sido para otros siendo para Messi la diversión, las críticas y las patadas han ido para Ronaldinho y los goles y los elogios para Messi, todavía no ha jugado el argentino para ganar sino para levantar al público de sus asientos, cuando hay que tirar del carro nadie mira para el argentino porque otros ya han asumido esa tarea para proteger a Leo como no les protegieron a ellos.
La cuenta atrás ha empezado, Messi comienza a ser el referente del Barça, se abre una etapa diferente y novedosa. El primer objetivo será parar al argentino y esto hace que Messi deba pulir su juego, luchar por mejorar aspectos que no domina y que para ser grande debe saber manejar.
EL SLALOM DE "SUPERRATÓN" CONTRA EL DEL "BARRILETE CÓSMICO".
Para acabar la comparación digamos que todo lo resumo en el gol desde el medio del campo. Maradona contra Inglaterra y Messi contra el Getafe. Ambos me levantaron de mi asiento, ambos ví una y mil veces… pero en ese gol esta la diferencia.
Si se observa, Maradona lucha contra un césped lento, tiene que empujar la pelota, lucha contra los ingleses y parece que el balón no quiere ir a la portería de Peter Shilton. El césped estaba seco, el balón se paraba y Diego tenía que elevar la pelota para que corriera… Messi contra el Getafe tiene que darle toques a la pelota para frenar su velocidad, la pelota iba lanzada, el césped facilitaba la jugada…
El gol de Diego venía en un Mundial y con una guerra como trasfondo, contra el rival que más revancha le daba al pueblo, el de Leo contra el Getafe, un rival que apenas dice nada al aficionado del Barça… los ingleses centran toda la atención en Maradona, si ves la jugada te darás cuenta de que era Diego contra todos, es como si no hubiera más argentinos, los ingleses luchan por derribarlo y este va superando obstáculos, sin embargo, los defensores del Getafe se preocupan de los compañeros de un Messi que toma siempre la opción Maradona porque le tapan las otras posibilidades.
Los ingleses le dijeron a Maradona, por aquí no, y sin embargo, Maradona fue. Los del Getafe, que le taparon los otros caminos a Messi y este se inventó el camino del crack, acabaron abroncados por Schuster un defensor del espectáculo que encontró el gol de Messi un defecto de sus jugadores más que un mérito de un talento inigualable. El fútbol siempre ha tenido múltiples lecturas…
Como ven, ese gol resume las trayectorias de uno y de otro. Messi nunca será Maradona pero debe luchar por ser recordado como uno de los más grandes del fútbol mundial. Tiene capacidad para estar ahí, al lado de Maradona o para superarlo pero nunca destronará a Diego porque el de Villa Fiorito ha significado algo más que fútbol. Ha sido Robin Hood, y luchaba contra el poder, y nunca jugó con las cartas marcadas. Fue su destino, nunca nos imaginamos a Maradona en el Milan de Berlusconi, o en el Madrid de la Quinta, lo suyo era luchar contra el poder establecido,el camino fácil nunca fue el camino del niño que soñaba con ganar un Mundial en Villa Fiorito.
Sabíamos, como sabemos ahora con su batalla por la vida, que Maradona iba a terminar perdiendo pero el gran mérito fue todo lo que resistió antes de caer. En Italia ’90 cayéndose, derribado por los brasileños, se saca una asistencia a Caniggia desde la acrobacia… parecía caído y lleva a la albiceleste a otra final… sólo un penalti dudoso aleja a Maradona y sus cuatro amigos –con perdón- de volver a ser el más grande.
Messi nunca podrá igualar eso, ha nacido al lado de Ronaldinho, y en la albiceleste hay exceso de talento. Reinará, es su destino, nos levantará del asiento una y mil veces pero será como Pelé, el rey entre los nobles, el rey de un Brasil con un talento descomunal en todas sus líneas, como ahora tiene el Barça.
Ronaldinho + Messi: 1+1=7
Futbolitis en el blog de Leonardo Da Vinci (Septiembre de 2007)
Cannavaro, Balón de Oro 2006, por futbolitis.