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Artículos - noviembre 2007

Raúl, un debate constante.

El ambiente está enrarecido. Jugadores y cuerpo técnico están molestos con las filtraciones a la prensa. Schuster está nervioso: fuentes ajenas al club le hicieron llegar que Calderón bromeaba, en privado, sobre lo mucho que dolería en Barcelona la llegada de Mourinho. El alemán contraatacó con una presunta oferta de la selección inglesa que no llegó a producirse jamás, pero fue portada en los periódicos deportivos. También han cargado contra los jugadores a través de la famosa lista negra, de escasa credibilidad. Las altas fichas de todos los mencionados imposibilitan traspasos ahora, con poco dinero en el mercado.

Es una locura decir que Diarra puede marcharse, pero nadie sale a desmentirlo. Esa indefensión no gusta en el vestuario. Calderón dice que no se fichará a nadie en diciembre, pero el Madrid rastrea el mercado para completar la plantilla. Anunciaremos el elegido durante los próximos días, pero será un mediocentro. Puede haber alguna baja, pero no será importante porque el equipo quedaría más desnudo.

Más allá de todos esos rumores, lo cierto es que el equipo entra en barrena. Tiene un calendario asequible hasta el Camp Nou, pero el nivel físico ha bajado mucho y hay síntomas de agotamiento. Algo sorprendente en noviembre, pero cierto. El fútbol del Real Madrid exige un despligue físico encomiable, no hay nada que reprochar a los jugadores, pero los títulos se deciden en mayo. Fue espectacular ver en Murcia el marcaje de Raúl a Movilla, persiguiéndole por todo el campo. Raúl parecía un debutante lleno de ilusión persiguiendo al mejor mediocentro del mundo. También Robinho, tantas veces acusado de pereza, se esfuerza en ayudar a Marcelo tras jugar la Copa América y viajar constantemente con su selección. Van Nistelrooy baja a defender hasta el área propia, y qué decir de Ramos o de Diarra. Todos están haciendo kilómetros, muchísimos, pero desde Valencia no hay cambios. Siempre juegan los mismos. Shuster no es, como se decía al comenzar la campaña, amigo de las rotaciones: sólo estaba buscando un equipo, una idea, el equilibrio.

Un coladero en banda izquierda

Metzelder - Marcelo - Robinho, un coladero atrás
La victoria en Valencia, aunque contundente, tuvo mucho de ficticio, porque el rendimiento desde entonces no ha hecho más que caer. El Madrid tiene cada día menos prestaciones y vive sólo del chipazo del resultado. En los últimos partidos se le ve de capa caída: pasó en Bremen, pasó en la visita a Murcia o en el Bernabéu ante el Mallorca. Minuto 27 de la segunda parte, 3-3 en el marcador y el comentarista del PPV, muy madridista, reclamaba fútbol. "Alguien debería decirle a estos chicos que van empatando", clamaba. Minuto siguiente y gol de la victoria blanca: es un equipo eléctrico en el marcador pero no en el juego.  

El engranaje falla muy pronto, en el lateral izquierdo, donde se confirma el fracaso de Marcelo. Es un libro abierto para el equipo rival: si durante los últimos años los rivales ya insistían en atacar esta banda, cubierta por Roberto Carlos, qué no podrán hacer ahora con su joven sustituto. Esa banda es una autopista: a poco que Robinho baje las prestaciones será un coladero, desbordable tanto técnica como físicamente. Schuster conoce el problema y su solución ha sido volcar a Diarra al costado izquierdo, para socorrer a Marcelo, pero el remedio no sirve: el de Mali queda ahora a mitad de camino, ya no marca diferencias en el medio centro y ni cubre la posición entre centrales ni evita que ataquen en superioridad a Marcelo. El arreglo ha debilitado al Madrid y mostrado las carencias de Gago: es inocente, le cogen mucho la espalda, se despista, no va nada bien por alto y es una máquina de perder balones, lo que no es sólo culpa suya sino de la falta de referencias, porque el Madrid ataca sin patrón táctico ni ideas preconcebidas.

Goles insospechados
Fascina que el equipo haga tantos goles atacando menos que Manchester United o Barça. Su inexistente juego de posición ofensivo lo convierte, paradójicamente, en imprevisible, y el poco trabajo en ese sentido hace que el caos reine y muchas veces se logran goles de él. Sin embargo, es un éxito pasajero: basta que los de arriba pierdan un poco de inspiración para que la productividad decaiga.

En ataque Marcelo tampoco ayuda. Desde que aterrizó son pocos sus buenos centros, ni acercándose al extraordinario nivel de Roberto Carlos. De su timidez y apocamiento en defensa habla la jugada de Fritz, medio lesionado, en el primer gol del Werder. Quizá Marcelo cumpla en un equipo mediano, pero el Madrid le exigirá mucho más, un elemento diferencial. El listón estaba muy alto, y la ausencia de un sustituto decente de Roberto Carlos habla de la horrenda planificación del Madrid de los últimos años. Se escaparon Ashley Cole, Abidal o Zambrotta. Se pensó que Drenthe podría funcionar, pero ni sabe ni quiere aprender. Heinze no suma en ataque. El puesto es un punto débil serio, y la vuelta de Pepe agravará el problema: Cannavaro pasará de la derecha a la izquierda, y las consecuencias pronto empezarán a mostrarse.

Centrales dubitativos
Vendieron a Pepe como el central perfecto, pero no puede jugar en la izquierda. Sus despejes con la zurda son mediocres, por lo que está condenado a ocupar por decreto la derecha. Que a ese lado se ubiquen él y Sergio Ramos y, en la izquierda, Cannavaro y Marcelo es un libro de ruta para el adversario. El defecto será escandaloso en Europa. En el United Cristiano Ronaldo se cambia de posición con frecuencia, pero ante el Madrid puede ser un vendaval fijado como extremo derecho. Un jugador como él o Messi, pueden hacer trizas a Marcelo, y Cannavaro no está para muchos cruces.

En la otra banda tenemos a Ramos, un portento físico... con síntomas de agotamiento. Según pasan los minutos Ramos toma peores decisiones, y desde los partidos de la selección muestra una evidente confusión táctica, fruto del cansancio. A Diarra le pasa algo parecido: el Madrid está pagando la adulteración de la competición, que le obliga a jugar en Alemania el miércoles por la noche y, el sábado a las ocho de la tarde, enfrentarse al Racing. El escasísimo tiempo de recuperación disponible invita a poner un 'dos' en la Quiniela, porque a poco que los de Santander acierten de cara a puerta pueden ganar a un equipo fundido.

La competición pone a cada uno en su lugar, y canta que Metzelder difícilmente será una alternativa a centrales o lateral derecho. Es un jugador válido para defensas que cierren bien, y sería muy bueno en una zaga de cinco con libre, pero con cuatro en línea y buscando el campo contrario el alemán es muy frágil, y su contundencia y tamaño le hacen presa fácil de los árbitros. El fútbol no es baloncesto, y aunque no puedes jugar sólo con bajitos el número de jugadores altos tiene que ser limitado y a según qué posiciones. El central ideal mide entre 1,80 y 1,85, presenta una coordinación dinámica exquisita, puede competir con delanteros altos y corpulentos pero también tiene la fibra y velocidad de reacción para medirse a un 'pequeñito hábil'. Si eres muy alto, como Metzelder, y tienes poca coordinación, cualquier delantero 'ratón' le buscará las cosquillas a tu elevado centro de gravedad. Un 'carterista' del área siempre te robará la cartera. Difícilmente, con el estilo que quiere el Bernabéu, Metzelder triunfará en el Madrid.

El mediocentro, un puesto sin alternativas
El siguiente punto débil del equipo se encuentra en el mediocentro, donde Schuster sólo dispone de dos opciones: la ofensiva, con Gago, o la defensiva de Diarra. Lo lógico sería contar con los dos si tuviesen sustitutos, pero no es así: son la única opción y tienen que jugar siempre juntos. La ausencia de ambos sería terrorífica, y la de uno ya resulta muy grave. Si falta Gago el entrenador rival apuntará a anular a Guti: es el único que podrá generar juego. Si falta Diarra el equipo sufrirá una barbaridad en defensa. Si faltan los dos... tienes que hacer un equipo nuevo o pedirte vacaciones ese día. De nuevo la planificación veraniega, pésima, obligará a acudir al mercado invernal, el peor para fichar. Como el de las angulas, el precio de los jugadores disponibles en Navidad está hinchado de manera artificial. Las urgencias se pagan. Y los condicionantes son altos: difícilmente un jugador de nivel no habrá participado en la Champions, o jugado cinco partidos de Liga. O Schuster cambia de idea y apuesta por un mediocentro solo o, si no se ficha en invierno, el puesto es una bomba de relojería.

Robben, ¿problema o solución?

Hay victorias perjudiciales y problemas beneficiosos. Las lesiones de Robben, por ejemplo, le han venido bien a Schuster. Cuando el holandés esté bien el entrenador tendrá un serio problema para encontrarle un lugar, y lo mismo pasará con Sneijder. Ambos, por lo que han costado, tienen que jugar sí o sí. La presencia de Robben hace que Robinho tenga que desplazarse a la derecha, donde pierde recursos y no se va de nadie. El puesto que ocupa Robben obliga a quitar a Gago, con lo que se pierde equilibrio. Para que el extremo dé todo lo que lleva dentro el dibujo es el 1-4-3-3, y ahi Raúl no tiene sitio. Son ya muchas elecciones: Robben o Robinho, qué hacemos con Gago o Sneijder, dónde encajas al capitán en el tridente ofensivo...

En plenas condiciones Robben sería imprescindible. Por calidad es el jugador de la plantilla más capacitado para marcar diferencias. Su regate imparable, bien aprovechado, facilitará el juego de los demás, porque desequilibra como nadie y es el mejor extremo puro del mundo. Sin embargo no supera las lesiones, y recuerda el caso de Overmars: no sale de un problema y ya está metido en otro. Ojalá nos equivoquemos, porque es un jugador espectacular, pero su físico hace complicado construir un equipo en torno a él. Para que Robben triunfe tiene que desequilibrar dentro de un equipo equilibrado, tiene que ser la fantasía en un grupo maquinal. Robben es más que aprovechable si tienes el dibujo del equipo claro: los once atrás y buscando el contragolpe, donde Robben es letal, o jugando con dos bandas y Gago y Guti distribuyendo, llevando el balón de banda a otra hasta que Robben reciba en el pico del área, desborde al lateral con una jugada eléctrica y definan Van Nistelrooy o Raúl. Así tendríamos por fin espectáculo, pero el planteamiento parece arriesgado, el cuerpo de Robben no invita al optimismo y tampoco es sencillo encontrar y encajar las piezas.

El otro 'titular por decreto', Sneijder, peleará por un puesto con Gago, aunque aporta menos creación. Sneijder es, casi, un delantero, un jugador de llegada en posición de arrastre, más pendiente de finalizar que de construir. No es fácil combinar ambas cosas: o eres poderoso y tienes la zancada imperial de Gerrard o es imposible buscar el demarque de apoyo para construir y, un segundo después, empezar el desmarque de ruptura que te deje frente al portero. Es un tipo de juego que no puede soportar casi nadie, porque requiere un esfuerzo anaeróbico bestial. Los desmarques de ruptura son los que más cansan, los que disparan lactato, y Sneijder tiene un físico limitado. Estas semanas jugando poco le han venido bien, porque se adentraba además en una tormenta mediática sobre su mentalidad. Se dudaba de su capacidad para soportar la presión, se sugería que quizá necesitara un psicólogo, el Bernabéu empezaba a echársele encima y Schuster desveló que sufría ansiedad competitiva.

Tantos palos eran previsibles, porque su espectacular arranque de Liga no podía durar mucho tiempo. Es un buen jugador, pero no un crack. Sus cifras, a final de año, pueden ser de unos diez goles, contando con que su efectividad en faltas y saques de esquina irá decayendo según se le conozca más. Sus virtudes son notables, llegada en segunda línea, disparo desde fuera del área, una pegada terrible, pero no es el mejor centrocampista del mundo. No es, por ejemplo, un gran defensor, aunque cuando regrese destacará porque saldrá a devorarse el mundo. Pero será pasajero: no es intachable en ataque y defensa, porque de esos en el mundo hay muy pocosTampoco le ayudan sus desapariciones, porque es irregular y no es referencia durante noventa minutos, lo que considerando que también está Guti, a quien le pasa lo mismo, resta fiabilidad al Madrid.

Sneijder - Guti, sinónimo de irregularidad. Por futbolitisSneijder y Guti son jugadores de partidos extraordinarios, de fases magistrales de encuentro, pero que desaparecen la siguiente jornada. Te hacen jugar a impulsos, en la cuerda floja, y si ambos desaparecen se evapora el mediocampo, donde urge la solidez. Si juegas con Diarra y ellos dos tendrás problemas de competitividad a la larga, y es una pena que Guti se empeñe en dar la razón a sus críticos.

Mentalmente, y ya tiene muchos años, sigue sin centrarse, ejemplificando el poco entrenamiento de calidad y específico del mundo del fútbol. Su mentalidad, desde luego, ha sido su peor enemigo.


 Marcado por el dinero

Arriba tampoco hay alternativas: sólo están Van Nistelrooy y Raúl. No lo decimos nosotros, sino que lo demuestra Schuster. Leímos durante meses que Saviola no contaba para Rijkaard, que estaba castigado en el Barça... pero allí jugaba más que en Madrid. Con Soldado desaparecido, Van Nistelrooy no tiene relevo. Quedarse en el Real ha supuesto para Soldado un descomunal paso atrás: de la selección a la grada, y si la situación se prolonga será otro jugador malogrado. Con Saviola siempre hemos dicho lo mismo: le penaliza preferir el beneficio económico al rendimiento deportivo. Cuando se retire será, probablemente, el reserva más adinerado de la historia del fútbol. Su afán por ganar dinero le ha impedido ser referencia deportiva, porque tiene el perfil necesario para ser importante en cualquier equipo que juegue 1-4-4-2 con él de segunda punta. Madrid y Barça le quedan grandes, y tampoco el presunto interés de la Juve parece un salvoconducto a la gloria. En Turín le exigirían presionar y correr, y eso tampoco le gusta. Si tuviese ambición lo habría hecho en el Barça y habría adelantado a Giuly, pero es otro Ronaldinho y prefiere jugar caminando. Su rendimiento en Sevilla tampoco habla a su favor: el criticado Luis Fabiano iguala o mejora sus registros, y qué decir de Kanouté.

La pregunta en torno a Saviola se sale, entonces, del ámbito deportivo. ¿Cuánta gente vivirá de él? ¿Cuántos 'chuparán' de su sueldo? ¿Cuántos le asesoran, aconsejándole que no perdone una peseta, que vaya siempre donde más dinero hay? Ser ambicioso en lo económico no suele sentarle bien a la ambición deportiva. Veámos el caso de Shevchenko, delantero de referencia en el mundo hasta que dejó el Milán para ganar un par de millones más. Ahora está en la cuesta abajo, y se rumorea que volverá a Kiev. Como 'rossonero' tendría una Champions más, competiría con Ronaldo y estaría esperando los pases de Kaká y la novedad de Pato. Ahora, fuera de sitio y sin un sistema de juego adecuado para él, se lamenta en Londres, donde trató de metérsele con calzador y muchos millones de euros.

De los piropos exagerados a la leña y el árbol caído
De vuelta a Madrid nos encontramos con Drenthe, el mejor ejemplo de cómo el fútbol de ahora está en manos de prensa, intermediarios y representantes varios. Ellos son los dueños del balón, y los que siempre te la terminan jugando. Pasó con Giovanni Deiberson, con Tavano, con tantos y tantos ejemplos. Surge el rumor, la bola rueda y va engordando en verano y, el día de la presentación, llega el mejor jugador de la historia. Semanas después ya se habla de fracaso. Cuando las expectativas son tan altas uno jamás alcanza a cumplirlas, y por mucho que se dé siempre se deja gusto a poco. Un joven como Drenthe, inexperto, que ni siquiera habla el castellano, no debe de entender nada: primero se le ensalzó, luego sólo escucha críticas. Surge el conflicto y la caída en picado. Su cabeza tampoco ayuda: se niega a adaptarse al lateral, genera problemas en el vestuario, le gusta mucho la noche y en el campo es la anarquía en persona. El Madrid puede enmascarar su salida en forma de cesión, pero mucho tendrá que aprender si quiere triunfar aquí. Con lo que cobra, con tan poco demostrado, quizá ya ni le apetezca aprender. Su fichaje, en cualquier empresa seria, sería motivo de despido del director general.

A la búsqueda de remedios
Problemas, problemas, problemas... ¿y las soluciones? La primera: buscar una manera de jugar que no convierta cada partido en una batalla física. Perseguir un fútbol más cómodo, más desahogado, porque el equipo lleva dos años de remontadas, de guerras, de caminar al filo de la navaja con una intensidad y desgaste asesinos. Buscar, entonces, un sistema de juego más sólido en el centro del campo, con juego por bandas y mayor control del cuero. Schuster no lo tiene fácil, porque carece de laterales que ocupen la banda, necesita extremos y eso supone quitar delanteros. Llenar las bandas supone vaciar el centro, y si quieres algo más de brillantez en el juego puedes perder competitividad. La decisión exige madurez institucional: si quieres olvidar la fórmula de Capello, el camino de la angustia, tienes que tomarte tiempo. A día de hoy el Madrid sigue líder, pero está claro que la cosa no funciona. Eres el equipo más grande, el que más dinero tiene, pero no diviertes en ataque y tu portero está al borde del ataque de nervios constante, sufriendo más que el portero del Levante.

Rescataríamos pues el 1-4-3-3. quizá recuperando a Baptista como interior, siempre con Diarra de mediocentro, el otro puesto para Gago o para Guti. Los extremos serian obligados. El problema sería siempre el mismo: la falta de jugadores que sean 'dos por uno', que son los que hacen bueno cualquier sistema de juego. Contar con hombres así marca la diferencia en ataque y en defensa, te lleva a jugar 'con doce'. En el Madrid ha habido varios: contar con Roberto Carlos suponía aglutinar en un solo hombre dos posiciones, lateral e interior, y jugar con un mediocampo asimétrico sin perder una pizca de rendimiento. También tuvo uno de esos el Madrid de Antic con Hierro, un mediapunta que en defensa era el mejor mediocentro del mundo, con físico, robo de balón y gol. El Barça sigue anhelando la vuelta de Eto'o, porque era el goleador que defendía y presionaba, el que marcaba la diferencia de actitud fuera de casa y siempre abría el marcador.

Como siempre, las grandes soluciones implican también grandes decisiones, y estas vienen de más arriba que Schuster. Hablamos del agotamiento de la plantilla y nos encontramos con el tema de los viajes, con los dementes desplazamientos blancos. El tema de 'La Saeta'... Un mero producto de márketing que va a traer muchos problemas. Desde el próximo uno de enero el avión no podrá volar de noche por exceso de ruido, por lo que los jugadores tendrán que pasar la noche fuera después de cada partido como visitantes. El avión tiene más de veinte años y, por mucha grandeza que represente, hace un flaco favor al equipo. Schuster quiere que los jugadores descansen, algo difícil jugando la noche del miércoles en Alemania, llegando a Madrid al mediodía del jueves, teniendo que entrenar por la tarde, acusando el esfuerzo hasta el sábado. El tema de 'La Saeta' no ha gustado ni a entrenador ni a plantilla ni a los periodistas que viajan con el equipo, que lo describen como modesto, incómodo, decepcionante desde la comodidad hasta el catering. ¿Para qué sirve? Para colocar la cabeza en un cojín con el escudo del Real Madrid y ver a las azafatas con un uniforme del club.

WERDER BREMEN - R. MADRID:  Turno para Carlos Alberto, Diarra en el punto de mira.

diarra, joya futbolitis

Ocho grados bajo cero y el Real Madrid llega a Alemania, que no se le da nada bien: sólo ganó, hace años, en Leverkusen, en aquella memorable segunda parte de Roberto Carlos. El patio está revuelto entre los blancos, que ven cómo viajar en 'La Saeta' implica tres días fuera de casa, con madrugón a primera hora el martes y vuelta a casa el jueves al mediodía.

Schuster ha dejado, como ya dijimos, las rotaciones, y en el último mes y medio, exactamente desde la victoria en Valencia, apuesta siempre por los mismos a menos que haya lesión o sanciones. Se espera que esta noche juegue, entonces, el once habitual estos últimos tiempos: Casillas; Ramos, Pepe, Cannavaro, Marcelo; Gago, Diarra, Guti, Robinho; Raúl y Van Nistelrooy. Diarra se tirará un poco a la izquierda, Guti lo hará a la derecha hacia el centro, Robinho arrancará por la izquierda pero cambiará de banda, como único extremo, y uno de los delanteros tenderá a ocupar la derecha. Es la fórmula Schuster, donde está por ver que lugar ocupará un obligado titular como Sneijder.

En Bremen el Madrid espera una fuerte presión arriba de los verdes, y confía en aguantar el tirón inicial que planteará el Werder. El objetivo es no perder la pelota en la zona de creación, y buscar el triunfo partiendo de triangulaciones rápidas en la zona de tres cuartos: una de las grandes debilidades del Werder Bremen, acentuada por el carácter de su entrenador Schaaf, es la defensa, agravado si cabe por la baja de última hora de su guardameta Wiese, por rotura de fibras.Jugará Vander, el portero del 1-3 contra Olympiakos, que significó una fiesta nacional en El Pireo.

Y es que el Werder viene herido por las lesiones. Perder a Frings y Diego es demasiado, porque son el alma del equipo. Constructor y destructor, el estilo del equipo pasa por la referencia de ambos. El problema se agrava si a estas bajas unimos la de Hugo Almeida. El centro del campo es siempre lo más importante, y ellos marcan el ritmo en esa zona del Werder. Sin Diego, el Madrid tiene que preparar los recursos antiaéreos, porque el rival abusará del fútbol directo. La ausencia de Diego quita mezcla y fútbol, por lo que los alemanes buscarán mandar el balón a banda y, después, centro al área. Volcados en este tipo de juego, el Werder correrá mucho y jugará sencillo, porque tampoco tienen mimbres para hacerlo de otra forma.

Viene el Werder de nueve partidos consecutivos sin perder. Si atendemos a los parones de las selecciones, eso significa mucho tiempo. Considerando el partido contra Olympiakos un accidente, vemos que sólo han perdido en casa contra el Bayern Munich esta temporada. Un equipo fuerte y competitivo en el Weserstadium, un rival que si sales dormido te machaca. Lo demostró el año pasado contra Chelsea y Barça, los azulgranas quisieron ganar sin bajar del autobús y si no llega Messi a poco del final, el Barça hubiera ido de cabeza a la UEFA.  

OBJETIVO WERDER: BALÓN AÉREO AL ESPACIO CANNAVARO - MARCELO

En la portería estará Vander, con Fritz, Mertesacker, Naldo y Pasanen en la defensa. De ahi para adelante, todo son incógnitas por las muchas bajas. La mayor certeza puede ser Carlos Alberto, que tiene una oportunidad inmejorable debido a la ausencia de Diego. Carlos Alberto es un centrocampista de muchísima calidad, que marcará el juego del rival del Madrid: si no está en el once todo el peligro vendrá por arriba, con pases diagonales de Borowski al área buscando la parte izquierda de la zaga madridista, Cannavaro y Marcelo, y esa zona de rechace.

Si entra, en cambio, Carlos Alberto, el equipo mezclará, Borowski tendrá más alternativas y el Madrid sufrirá mucho más. Diarra estará más ocupado en parar el juego rival y tendrá que multiplicarse para socorrer a Marcelo, que puede pasarlo muy mal en esta cita europea. La solución Schuster pasa por cambiar a Pepe y Cannavaro de perfil, pasando el italiano a la derecha pero con esto eliminas de un plumazo la salida de pelota si cierran la salida Gago.

Carlos Alberto, el fichaje más caro del Werder, un hombre que deslumbró a Europa al ganar la Champions con el Oporto y sólo 19 años. Mourinho, su entrenador entonces, lo define como un gran talento, un fenomenal jugador que se fue de Portugal para volver a Brasil y jugar en el Corinthians, donde su rendimiento cayó en picado. Después vino la cesión al Fluminense, de donde había salido, y más y más problemas. De ser uno de los jugadores más seguidos en Europa a, ahora, convertirse en un semidesconocido con todo por demostrar.

Para colmo Carlos Alberto llegó con mal pie al Werder, donde aún no ha rendido a la altura que se esperaba. Nada más aterrizar tuvo serios problemas de insomnio, más relacionados con la ansiedad que con las salidas nocturnas, ya que vive con su madre y su pareja. Agotado por los problemas extrafutbolísticos, no supera el escándalo de la "Operación Perestroika" y el acoso legal a la empresa MSI dueña de sus derechos, e incluso se cierne sobre él una condena por cobro de dinero negro y evasión de capitales.

Para terminar de complicar su situación la semana pasada vivió un incidente en el vestuario, peleándose en un entrenamiento con su compañero Sanogo. Schaaf los apartó del equipo y se quedó aún más limitado por las bajas, obligando al retorno de Klasnic tras su operación de riñón. Si el werder quiere tener más opciones que el fútbol directo, deberá buscar la conexión Carlos Alberto - Sanogo con juego entrelíneas y balones profundos al desmarque vertical de Boubacar Sanogo.

Vranjes, Baumann y Borowski completarán entonces el medio campo, dejando a Carlos Alberto la mediapunta e intentando Thomas Schaaf repetir lo ocurrido en el Bernabéu, donde Diego enloqueció a Gago. Schaaf tratará de volcar el juego en Carlos Alberto para crear superioridad en esa zona y forzar también a Diarra, que tendría que multiplicarse para poder ayudar también en los balones aéreos.

Diego, "el Aimar brasileño", por futbolitis 

Por último señalar la evidencia. Un partido como el de hoy necesita a Diego, y el del fin de semana a Guti en las filas madridistas. Cuando entenderán los funcionarios Uefa que el fútbol es un espectáculo y que a los únicos que se les sanciona esta noche sin la presencia de Diego es a los aficionados. Es hora de cambiar normativas y dejar de sancionar con partidos que lo único que hacen es dañar el espectáculo. La NBA es la referencia. Sanciones económicas, sobre el % del contrato del jugador, y eso sí, cada partido que lo jueguen los que marcan la diferencia y si no lo hacen que sea responsabilidad exclusiva del cuerpo técnico.

 VALENCIA - SCHALKE: Edu, vital para generar fútbol.

Koeman necesita un golpe de suerte para que el Valencia vuelva a arrancar, por futbolitisHablar mucho de los alemanes es inútil, porque el rival es lo de menos cuando tu propio equipo está muy tocado. Preparas el partido, estudias al rival, cuando tú estás fuerte mentalmente, y en caso contrario lo prioridad eres tú mismo. Hoy día el Valencia es un equipo golpeado, débil, y el planteamiento de Koeman debe pasar por buscar el rendimiento propio antes que pensar en el rival. Sabemos bastante del Schalke, un equipo que ha invertido bastante y que rinde a buen nivel, situándose entre los mejores de Alemania. El problema está en el otro lado del campo: un equipo que ha perdido los seis puntos contra el Rosenborg carece de credibilidad y, casi, de posibilidades de pasar de fase.

El Schalke juega un 1-4-4-2 muy claro, que se convertira en determinadas fases del partido en un 1-4-4-1-1. Será un error contra una pareja de mediocentros como Albelda y Manuel Fernandes, muy limitada para construir juego y dar pases coherentes. Es mejor defenderles, entonces, en tres líneas nada más, porque así en cuanto recuperes el balón podrás jugar rápido con los puntas un dos para dos frente a los centrales rivales.

La debilidad del Schalke viene en gran parte por el estilo de su entrenador, Mirko Slomka, un discípulo de la escuela Sacchi con propensión a tirar la línea de fuera de juego, achicar en lugar de replegar y ser excesivamente valiente. Algo elogiable, pero sus jugadores son incapaces de alcanzar el nivel necesario para tales exigencias, y sufren mucho para defender los espacios interiores. Es usual verles en problemas con un solo pase interior, que suele destrozar su defensa.

Veremos en el lateral a Heiko Westermann, un hombre a seguir, procedente del Arminia. Krastajic es el central más importante, y el brasileñó Rafinha destaca en el lateral gracias a su calidad y recorrido. Fabian Ernst, en el mediocentro, marca el ritmo del equipo y completa la columna vertebral del mismo junto a Kuranyi en la punta, con Asamoah entrando por esa zona desde la parte derecha.

En el centro del campo estará, si el equipo es agresivo y arriesga, a Altintop, un buen jugador aunque no tanto como su hermano gemelo, que está brillando en el Bayern. Su presencia depende, en todo caso, del planteamiento de los alemanes, que no necesitan ganar sino que pueden jugarse el todo por el todo la semana que viene ante el Rosenborg, ya que se confía en una victoria hoy del Chelsea ante los noruegos. Incluso perdiendo, el Schalke tiene opciones de clasificarse. Si el Valencia se pone por delante, al Schalke le costará llevar el peso, ya que la baja de Pander, ese lateral izquierdo que debería haber fichado el Madrid antes que Drenthe, castiga el recurso de jugar a centros y remates.

El Valencia, por su parte, arrastrará las carencias acostumbradas. El equipo tiene una debilidad manifiesta en banda izquierda, donde Caneira es demasiado diestro, demasiado cerrado, como para aportar algo en ataque, dejando todo el peso ofensivo por esa banda en el interior. Allí Koeman insiste en recuperar a Vicente, pero como pudimos ver en Santander el extremo carece de ritmo, no presiona en defensa, acusa su larga travesía en el desierto por las lesiones. Vicente no está a tope, levanta el pie cada vez que le entran fuerte, no aporta con regularidad. Es el intocable para la afición, es el "niño" del Valencia pero le falta para ser competitivo.

La elaboración del juego valencianista es además limitada. El invento de Silva en el mediocentro no aportó nada bueno, y si no están Edu y Baraja el equipo sitgue necesitado de talento ofensivo y con muy serios problemas para crear peligro.

Para lograrlo ante el Schalke, Koeman recurrirá a Joaquín en banda derecha, Silva por la izquierda y, viendo cómo juegan los alemanes, una referencia para fijar su línea defensiva de cuatro que podría ser Morientes, colocado entre centrales. Unos metros por detrás se situaría Villa, buscando sus entradas desde segunda línea y rompiendo el fuera de juego. Morientes sería el cebo, Villa el estilete, haciendo daño por la parte derecha del ataque, donde Bordon y Rafinha tienen mucha menos intensidad que Krstajic y Westermann.

Si el Schalke juega de otra forma y presenta un doble pivote defensivo, o una línea de tres detrás del punta, el Valencia lo pasará todavía peor. Con un 1-4-2-3-1 Asamoah o Altintop serán reservas, y el choque será aún más trabado y difícil. Su defensa no es la mejor, pero si todo el equipo se pone el mono de trabajo el Valencia puede pasarlo muy mal, debido a sus limitaciones creadoras.

Sánchez Pizjuan, una ilusión. Por futbolitis
 

SEVILLA - ARSENAL: Partido "pasaporte" para cuartos

Juegan Sevilla y Arsenal, pero el choque se mirará de reojo desde Madrid y Barcelona: ambos confían en pasar primeros de grupo y una victoria del Arsenal supondría evitar a ambos contendientes en el cruce de octavos. Pero si el Sevilla gana, y los de Wenger pasan segundos, ya tenemos un rival temible para el fútbol español.
 
Wenger sabe todo esto y, aunque venga con bastantes reservas, debe darle la importancia precisa a un duelo que puede casi significar el pasaporte hacia cuartos. Un buen resultado asegura la clasificación, sugiere un rival accesible en octavos y la vuelta en el Fly Emirates. 
 
Gran noche de fútbol para el sevillismo, que llenará por fin el Sánchez Pizjuán. En los anteriores partidos europeos se vio allí poco público, lógico pensando que ver al Slavia de Praga o al Steaua costaba demasiados euros para la calidad del rival. Mal camino el elegido por Del Nido, cuyo afán por ganar dinero rápido condenó a su equipo a jugar sin todo el apoyo del público. Contra el Arsenal, en cambio, la oportunidad de ver a uno de los equipos más atractivos de Europa parece transformar la cita en imprescindible para la afición hispalense.
 
El Sevilla, además de por esa ilusión, cuenta con su gran fortaleza como local. Pese a gatillazos frente a rivales pequeños el Sevilla no regala nada en las grandes citas. El Madrid suele perder allí, el Valencia tres cuartos de lo mismo y el Barcelona se deja remontar hasta en superioridad numérica. Aunque en sus tres últimas visitas a España no haya perdido el Arsenal lo tendrá muy difícil, mucho más considerando que baja su rendimiento, como cualquier equipo británico, en cuanto sale de las Islas.
 
La alineación sevillista la marca el que ya no esté Juande Ramos. Con él apostariamos por un 4-5-1 y triple pivote en el mediocampo, aprovechando la llegada de Renato y parando la calidad del Arsenal, su movilidad de balón, sus movimientos al espacio y la abundancia de jugadores en torno a la pelota. Juande juntaría las líneas, reduciría espacios, tiraría a Poulsen a la derecha para cubrir las subidas de Alves y pondría a Keita de mediocentro a la izquierda, con más libertad en ataque y buscando los rechaces que generen las internadas de Navas.
 
Jiménez, en cambio, es hombre de pocos cambios. No le gusta rotar, aunque tendrá que hacerlo por las bajas en defensa. La zaga sevillista corre el riesgo de perseguir sombras contra el Arsenal, aunque la presencia de Bendtner en lugar de Adebayor da una referencia que beneficia a unos centrales marcadores como los andaluces. Pese a ello, veremos una línea defensiva más tendente a replegar que a achicar, en previsión de que cualquier balón interior de Cesc pueda matarte.
 
El Sevilla defenderá en dos fases: ahogando la salida de balón rival y presionando fuerte arriba, por un lado, y jugando replegados atrás. Las triangulaciones con calidad y al primer toque del centro del campo del Arsenal hacen casi suicida jugarles muy adelantados.
 
Kanouté, la referencia KluivertLa defensa sevillista estará compuesta entonces por Alves, Poulsen, Fazio y Dragutinovic como falso lateral izquierdo, porque Crespo acaba de salir de una operación y su titularidad sería un cheque en blanco para el rival. Dicha zaga minimiza además el problema de Dani Alves, que se despista con facilidad en el achique y tiende a no juntar a la defensa, por su lejanía con el central de su lado cuando el balón está en la banda contraria, lo que provoca grandes espacios interiores que el Arsenal puede aprovechar. Se vio en la final de la UEFA: el Sevilla sufre frente a equipos con un buen pasador y un delantero que corra.
 
En el centro del campo Jiménez optará por lo habitual, con Martí y Keita asegurando solidez y brega en el mediocentro y Navas y Adriano por bandas. Si juega Eboué de interior derecho su duelo con Adriano será un choque de trenes, porque hablamos de dos portentos físicos que asegurán el peligro en cada incorporación. Tienen despliegue y altísima calidad si el balón está en movimiento, aunque en parado se ve claramente que son más atletas que técnicos y donde marcan la diferencia es corriendo al espacio. Por eso Jiménez apostará por Dragutinovic en esa banda, detrás de Adriano, pegando las patadas que hagan falta y desde luego impidiendo que Eboué reciba en velocidad al espacio.  
 
Arriba parece que volverá a ser titular Luis Fabiano, que ha terminado ganando la partida a Kerzakhov por entrar en el once inicial. El ruso no está cómodo, pero podría ser útil y si el partido va mal pisará seguro el campo. Del que no se admite discusión es de Kanouté, sobre el que girará casi todo el juego ofensivo sevillista. Su labor de pivote de fútbol sala, distribuyendo y siendo la primera opción en ataque, recuerda a la que hiciera Kluivert en el Barça de Van Gaal, aunque el de Mali aporte además muchos goles, creciendo frente al que era en el Tottenham. Allí, aunque siempre espectaculares, marcaba pocos tantos, pero en España está además definiendo.
 
¿Como jugará el Arsenal? Wenger es imprevisible, pero tiene problemas con las lesiones que marcan la línea a seguir. En el lateral derecho todo apunta a Sagna o Diarra, con Touré y Senderos de centrales y Traoré en el lateral izquierdo. La lentitud del suizo puede provocar que Traoré ocupe su lugar en el centro, yendo entonces Sagna, a pierna cambiada, al lateral izquierdo. Una apuesta tan atractiva como arriesgada sería colocar a Eboué al lateral derecho, dejando el centro del campo al peligrosísimo Walcott.
 
En la línea divisoria también tiene problemas Wenger. Los problemas físicos de Flamini sugieren que Gilberto Silva y Denilson jugarán en el mediocentro, con Eboué por banda derecha, Cesc moviéndose con libertad y probablemente Rosicky a la izquierda. El 1-4-1-4-1 habitual en Wenger se transforma, entonces, en un más clásico 1-4-2-3-1, con la presencia anunciada de Nicklas Bendtner como único punta.
 
El joven danés, de sólo 19 años, sustituirá a Adebayor. Tiene movilidad, ha marcado con su selección y apunta muy alto. Es un ariete clásico, alto y rápido, pero demasiado inexperto para un duelo así. El partido puede venirle grande, aunque es cierto que no tiene nada que perder. Sí puede hacerlo Wenger que, de no tomarse el partido como una final, desperdiciará una buena oportunidad de enfilar a su equipo hacia lo alto.
 
La lectura de Wenger del partido no parece la más adecuada. Contar con un 'nueve' como Bendtner sería un error, porque puede provocar una desconexión en el juego ofensivo, rompiendo el estilo de juego de su conjunto. Además, como hemos dicho, regala una referencia clara a los centrales sevillistas, marcándoles dónde tienen que defender. Sería más factible una victoria si el Arsenal fuera más Arsenal que nunca, un equipo imprevisible y volátil que nunca sabes por dónde te atacará.
 
Será clave para ellos que el mediocentro, Gilberto Silva o Denilson, esté muy pendiente de Kanouté, presionándole en cada balón aéreo, impidiendo que el africano controle e inicie el ataque. Capello mostró el camino con Diarra: pegado, impidiendo que Kanouté se sienta cómodo, se logra que el Sevilla pierda su forma más sencilla de llegar sin descolocarse. Ese mediocentro tiene que estar muy pegado a los centrales tratando de adelantarse a Kanouté, obligándole a mover los brazos haciendo faltas, forzándole a mover la posición rompiendo la sincronización andaluza.
 
Veremos, de cualquier manera, una auténtica partida de ajedrez, donde ganará el que menos sufra en defensa. También es una prueba de fuego para ambos equipos: el Sevilla es candidato a llegar lejos, y en las siguientes fases jugará a su favor el tener menos nombre que otros rivales. Si Valencia o Villarreal tan alto el Sevilla puede también conseguirlo, porque es un conjunto solido, construído desde atrás y con fuerza física, que se cierra bien y corre con soltura al contragolpe. Con un buen Palop, un centro de la defensa más consolidado y la fortuna de cara puede dar muchas sorpresas.
 
Queda por ver qué Arsenal veremos en el Pizjuán, si el equipo ofensivo que adelanta la defensa al mediocampo y se suicida por sistema o el que llegó a la final de París a través del repliegue y contragolpe. La segunda versión, dura y contundente, ajustando bien las marcas y que juega en pocos metros, supondría ver pasar por España a un futuro candidato a campeón en Moscú

 

OLYMPIQUE LYON - BARÇA: ¿Profecía autocumplida?

FUTBOLITISJuega el Lyon con el pésimo Vercoutre en la portería; Reveillere, Squillaci, Anderson y Grosso en defensa; Fabio Santos, de mediocentro y  Juninho - Kallstrom de interiores. Arriba, la juventud y el lujo:  Govou, Ben Arfa y la duda arriba entre Benzema y Fred. Un once, salvo el portero, de mucho nivel, un animal herido al que convendría matar y no dar aire, porque de octavos en adelante será temible. Este OL, con Coupet, Cris y Barros + Fred enchufado será otra cosa.

Quizá el Barça es el menos preocupado porque no se lo podrá cruzar en la primera eliminatoria, pero no sería malo eliminar a un enemigo que, en una mala tarde, puede hacerte un roto y mandarte fácilmente a la calle.
 
El encuentro, en todo caso, tiene buena pinta para los franceses. Podríamos ver la reedición del Barcelona serio que ganó la Champions tras imponerse hasta en Udine con los reservas, pero parece difícil. Alguno de los 'pastores' ya han empezado a tirar la toalla. Rijkaard se ha apresurado a decir que incluso perdiendo se puede terminar primero de grupo, palabras que suenan a profecía autorealizadora: con la opción de perder tan presente es lógico que se termine cayendo. Uno de los capitanes, Xavi, tampoco estuvo muy fino, declarando tras el partido del Recre que el cambio de actitud azulgrana habría que medirlo ante el Espanyol, pasando por alto la inmejorable oportunidad que supondría una victoria clara en Lyon. En los franceses, descatar a Fabio Santos, un jugador para seguir y controlar.

Fabio Santos, jugador a seguir por futbolitis.
 
El ataque del Barça presenta dudas. La ausencia de Eto'o y Henry puede obligar a un cambio de táctica, con un 1-4-4-2 que enmascare el 1-4-3-3 habitual. En ese dibujo Messi y Ronaldinho estarían por delante, con Gudjohnsen como falso delantero centro emulando al Bakero del 'Dream Team' y Touré, Iniesta y Xavi en la línea divisoria. Pero Rijkaard puede apostar por lo de siempre, adelantando a Iniesta al lugar de Ronaldinho y colocando a éste como delantero centro que arrastre y deje espacios para Gudjohnsen o Xavi.
 
Era curioso, ante el Recreativo, ver al catalán tratar de pisar el área pidiéndola en vertical, mientras Gudjohnsen se retrasaba intentando ayudar en la construcción o intercambiando la posición con Iniesta. Fue un auténtico despropósito táctico. El partido contra el Recre también corroboró lo mal que maneja la cabeza Gudjohnsen, una de las razones por las que ha fracasado como sustituto de Larsson: en las faltas laterales se apartaba o remataba con el hombro.

Gol  de Bojan, otro record a tiro. Por futbolitis
 
La tercera opción de Rijkaard sería apostar por Bojan como titular. Si el equipo juega para ganar, Bojan tendrá una oportunidad de oro para marcar y seguir haciendo historia. Como demuestra cada partido tiene condiciones, pero su presencia desvelaría las carencias en la planificación del equipo. Con Larsson, el Barça podía llegar a los últimos minutos de una final europea perdiendo, que el veterano sueco sabría qué hacer en los últimos metros. Control, tranquilidad, decisiones correctas: dos goles y la Copa a casa. Con chavales como Bojan juegas con fuego: o el chaval es un genio, y te levanta él solo el trofeo, o sucumbirá a la presión que tú mismo le has tirado.
 
Mirando a la defensa se advierte que Zambrotta no termina de entrar en el equipo, y que no sería de extrañar que antes o después vuelva a Italia. La presencia de Puyol en el lateral derecho es casi una obligación, siempre que Rafa Márquez esté al nivel adecuado. La zaga, que completarían Milito y Abidal, tratará de frenar el fútbol directo del Olympique.
 
Los franceses usan a los extremos para trazar diagonales a portería, sin buscar mucho la amplitud en su juego. Con Govou y Malouda en banda, incluso con Wiltord, su única referencia es la portería. No optan por la conducción, sino que la primera opción es siempre el balón al espacio. Después, como segunda vía, la diagonal hacia puerta.
 
Pero su mayor peligro es, como es sabido, el juego a balón parado. Ahi rompen al rival: el golpeo de Juninho para que el balón bote justo antes del portero se lo pondrá difícil a Valdés. Presumiblemente el campo estará rápido, y será vital que el Barça trabaje bien la zona de rechaces. Puyol y Abidal suelen estar atentos a los rechaces laterales, pero Márquez se despista fácilmente y tampoco esta es la mejor faceta de Milito.
 
Con ellos los azulgranas pueden tener problemas en los rechaces interiores, porque los delanteros franceses buscan esos balones como el toro se lanza al capote. Valdés domina la técnica del despeje, pero su tendencia a agarrar la pelota provoca fallos en el blocaje, que generan rechaces peligrosísimos. La más mínima falta de intensidad puede significar el gol del Olympique de Lyon.
 
El OL llegó al Camp Nou muy verde y sin estar preparado para competir. Pocos meses después, ya es líder en Francia, donde viene de ganar al Rennes en un campo donde el año pasado salió escaldado. Si los franceses marcan primero se meterán muy atrás y, a la contra, buscarán con peligro al Barcelona. Van a más, y saldrán al campo con más hambre que un rival más centrado en el derbi contra el Espanyol. Un error garrafal porque el enemigo es de entidad y, si ya en condiciones de máxima intensidad sería difícil vencerlos en casa, imagínense sin tener la cabeza en condiciones.

Rijkaard se ha ido, por futbolitis

Va a jugar el Barcelona en el Camp Nou pero no queremos centrarnos en eso. A partir de ahora nuestros ojos estarán en el campo, pero la cabeza sigue dándole vueltas a lo que pasa en la entidad azulgrana, más allá de noventa minutos y un marcador puntual. El presente es por definición esporádico, y de lo pasado puede trabajarse el futuro. En esta semana no se ha hablado de fútbol, sino de unas declaraciones polémicas con las que hay que trabajar.

De las palabras de Edmilson puedes quedarte con lo anecdótico o con lo verdaderamente importante: el mensaje para ser competitivo. La receta para ganar fuera no es compleja: dejar de ser blando, apartar a los que no estén implicados y quedarse con los que anhelen marcar una era en un equipo capacitado para hacerlo. El lavado de imagen que se busca hacer con Edmilson es absurdo, como lo es acusarle de inoportuno y 'chivato'. Ya pasó el año pasado: habló, abrió otra caja de los truenos y los hechos terminaron dándole la razón.

Edmilson 'el visionario' 

Meses después la situación es la misma, y terminará como entonces: con Eto'o saliéndose del tiesto y sin títulos en el bolsillo. Quizá se hablará de métodos de entrenamiento, de tácticas, de fichajes, cuando lo que Edmilson dice se circunscribe a una cosa: la 'dolce vita'. Esa convicción venenosa de que se vencerá sin bajar del autobús. Algo que afecta a los jugadores pero que ha calado en todos los estamentos de la entidad.

El secreto lo sabía Cruyff, y por eso aconsejó que Ronaldinho, el estandarte, fuera aislado de su entorno brasileño. Poco después Motta y Beletti estaban fuera. Johan lo tenía claro:  "sobran brasileños". Edmilson se quedó por su lesión y Sylvinho porque, como él, es 'atleta de Cristo'. Comparten país de nacimiento pero están en otro planeta que Motta o Ronaldinho.

Con sus últimas palabras Edmilson pone de relieve una tremenda lucha de poder en el vestuario, entre 'vedettes' y 'ganadores'. Más allá de virtudes futbolísticas Edmilson pertenece a los segundos como demuestra su palmarés. Pero el poder se ha echado sobre él para tapar grietas, y en el vestuario se le ha replicado por formas pero no fondo. Deco, por ejemplo, se ha encarado con Edmilson, pero porque nada entre dos aguas. Es un ganador y sobre el campo está con los de Puyol, pero fuera está pegado a Ronaldinho. Ahora, como el año pasado cuando explotó Eto'o, Deco tiene la difícil misión de evitar una fractura total.

Con su personalidad, Deco es el único que puede volver a poner a todos en fila india. También por eso muchos le querían ver fuera este verano, porque decía que se estaban tirando partidos, que no se competía bien. Como Edmilson, Deco sabe lo que pasa y deberían caminar de la mano. Son buenos líderes: el OL y el Brasil de Edmilson ganaron mucho, la trayectoria de Deco es conocida por todos. Ambos saben dónde está el fallo, y que no hay más solución para ganar lejos del Camp Nou que cerrarse bien atrás, salir rápido a la contra y dar espectáculo con dos goles de ventaja.

Sin embargo, Deco se encara ahora con Edmilson. Es otra luz para Rijkaard: si dos hombres tan parecidos casi llegan a las manos es porque están fuera de quicio y porque el problema es otro: el ambiente viciado en el vestuario y el problema de acusarse entre dos bandos. Si criticas a los que no son de tu clan el otro mostrará los dientes, aunque en el fondo piense lo mismo saldrá a defender a los suyos.

Resuenan sobre las palabras de Edmilson el eco del cénit de Rijkaard: la eliminatoria ganada al Chelsea, la victoria en la Batalla de Stanford Bridge. Ese fue su gran éxito mediatico, cuando se le alabó por haber enderezado al equipo mostrándole cómo pegar, defender, contragolpear y ser ganador. Tras la eliminación del año anterior había mostrado el camino pero, justo después del doblete, el vestuario no quiso seguir caminando por él.

El principio del fin

Tras el éxito, técnicos, jugadores y desde dirigentes llenan el ambiente de espuma y comienza la autocomplacencia. La orgía no termina con la paliza del Sevilla en la Supercopa de Mónaco, sino que continúa y Rijkaard llega al Bernabéu con Iniesta, Xavi y Deco en el centro del campo. Se pierde 2-0. Nadie roba un balón ni presiona. Diarra y Emerson se comen a los azulgrana; démosle aire al titubeante Madrid, parecen decirse los barcelonistas.

Desde entonces, pocos cambios. Las palabras de Edmilson no descubren nada pero pueden ser útiles, aunque no para Rijkaard, 'El Evitador'.  Sólo pone firme al que se atreve a decir verdades. Un atónito Gudjohnsen pidió entrenar más y mejor, más fuerte, y desde entonces dejó su puesto a Saviola. Edmilson, que tampoco se calla las cosas, ha estado a punto de marcharse al Milan. Eto'o era demasiado necesario como para ser malvendido.

Edmilson sabe otra cosa, y le afecta directamente. El año pasado jugó poco y, cuando lo hacía, era fuera de su sitio, muchas veces de central cuando extrañaba la posición y no tenía sincronía con sus compañeros. Muchas de sus carencias salieron a la luz: su lentitud por ejemplo, desesperante en el desplazamiento lateral. Jugó vendido, y sólo lo hizo para que no quedara al desnudo la situación del que debía hacerlo, del 'bueno': Márquez. El mexicano estaba absolutamente descentrado y fuera de toda profesionalidad futbolística.

El mexicano mediático 

Por eso entre las 'ovejas negras' de Edmilson está Rafa Márquez. Es el elemento diferencial de este Barça: al cien por cien el equipo es muy duro y está entre los mejores de Europa. Si Márquez anda a un nivel medio-bajo, como el año pasado, el equipo muestra unas carencias graves para defender y para sacar la pelota. Los hechos se empeñan en afirmar que el mexicano no está a la altura mental necesaria para jugar en el Barcelona. No gustó que fuera el primero en meter a la prensa rosa en el vestuario.

Rafa Márquez, por futbolitis

Es imposible juzgar la vida personal de cada uno, pero no beneficia divorciarse y empezar a entrenar mal y rápido para llegar al puente aéreo y reunirte a cientos de kilómetros con una protagonista de las revistas del corazón. Márquez no es culpable de estar enamorado de una chica así, pero puede reprochársele que en lo más alto de su carrera se despiste de esta forma e, incluso, quiera irse al Atlético de Madrid para estar más cerca de ella. Es un profesional, y tiene una edad con la que debería intentar ganarlo todo, hacer historia. Tiempo habrá de disfrutarlo después tomando el sol en Acapulco.

Edmilson no tiene nada contra Márquez, sólo se enfada por el desperdicio del mexicano. Márquez es un jugador propenso a las lesiones, pero no descansa porque se pasa la mitad de su vida montado en un avión. Rijkaard tampoco le ayuda concediéndole demasiados descansos, despreciando el entrenamiento específico, de potenciación y aclimatación a la competición deportiva.

El año pasado se cometió con Márquez uno de los mayores errores que pueden verse en el deporte profesional. No estaba en forma y se le reservó en un partido de Liga para, dos días después, jugar un 'bolo' en el extranjero. Márquez recayó y lo pagó durante todo el esprint final de la temporada. Que un profesional no juegue un partido oficial por una simple cuestión de contratos televisivos es aberrante. Un galacticismo, algo que no sale del entrenador o del jugador sino de los que mandan arriba.

Mientras Edmilson 'rajaba' esta semana Márquez viajaba y rodaba anuncios. Descansaba en la semana sin competición. Y no está para descansar: sus actos estos últimos tiempos ponen en entredicho su compromiso con su club y su selección. No puedes negarte a jugar con México argumentando que tu cuerpo no puede aguantar ese ritmo, porque desvelas el problema: no estás trabajando bien. No estás fino. Cuídate, nunca dejes de hacerlo para disfrutar de otras cosas. Márquez debe escuchar a Edmilson, entenderle: contigo al cien por cien el equipo funciona, si te señalan como oveja negra es porque eres importante.

El club no parece entender tampoco como tratar al mexicano. Sabe que el problema existe, y por eso se sienta a negociar con el Atlético, para presionarle. Sin embargo, se queda ahi, cuando basta repasar la historia para ver lo que hay que hacer. ¿Quieres un 'kaiser' en la defensa que te dure muchos años? ¿Quieres un ejemplo, un líder? Maldini lleva veinte años siéndolo y sigue jugando. Se cuida. Si Márquez no es Maldini en ese sentido, líbrate de él. Tiene diez años menos pero pide más descanso y dice que no aguanta el ritmo. Quizá sea porque, entre Maldini y Márquez, uno de los dos no lleva la vida que un profesional de élite debe llevar.

Así que no hay que mirar tanto al grupo, sino a los que tienen que guiarlo. Las ovejas, tanto blancas como negras, van donde las lleva el pastor. Un jugador puede engañarte un año, como Quaresma, pero no seis como Kluivert. Si su vida personal es reprobable aléjalo, sácatelo de encima. Jugadores con hambre y ambición hay a patadas. Estarán locos por venir a un equipo como el Barça o el Real Madrid: es un hito, un privilegio vestir esas camisetas, y deben responder tomándose cada partido como un desafío. La temporada dura hasta mayo, y exige unas condiciones mentales dignas del gran club en el que estás.

Por eso al hablar de verdaderas 'ovejas negras' hay que mirar aún más alto, y el palo gordo de Edmilson se lo lleva Rijkaard. Tiene ante sus ojos la fórmula que todos saben, pero que nadie mira.

La respuesta del mudo

Hace poco el televisivo 'Informe Robinson' emitía un curioso reportaje sobre el Rijkaard jugador. Uno de sus primeros entrenadores le acusaba de vago: su carácter era poco trabajador. Y ahora tampoco parece esforzarse mucho en encontrar la situación, sino que aparece resignado y con pocos argumentos. El banquillo azulgrana se ha convertido en una granja, llena de híbridos de 'oveja negra' y 'vaca sagrada'.

Esta semana hemos visto imágenes significativas. Se juega una pachanga entre el primer equipo y el Barça B, con sólo siete jugadores de la primera plantilla. Dos equipos y dos banquillos, cada uno en un lateral del campo, lo que permitía contemplar la actitud de cada uno de los entrenadores. En un lateral estaba Guardiola, desgañitándose, dando órdenes y motivando ¡a los dos equipos!. Al otro lado, vestidos de calle, Rijkaard, Neeskens, Carlos Naval y un directivo leyendo el Sport. Todos estaban con las piernas estirada, relajados, sólo les faltaba una tumbona y un cóctel. De sus bocas no salía una sola indicación, sino que todo el peso técnico recaía en Guardiola.

Durante ese partidillo, de dos partes de media hora, Gudhjonsen jugó de interior. En la reunión del cuerpo técnico posterior al entrenamiento, suponemos que uno de los puntos del día debía ser analizar el rendimiento del islandés en ese puesto. Neeskens, todo un segundo entrenador del Barça, difícilmente pudo abrir la boca: se había pasado todo el partido navegando por internet con su móvil. De vez en cuando enseñaba la pantalla a Rijkaard, que sonreía cuando no se lo impedía algun bostezo.

El equipo lleva meses exigiendo un cambio de actitud, pero Frank no quiere hacerlo. Cuando apostó por dar responsabilidad a los jugadores, libertad que éstos derrocharon, Rijaard no hizo recapacitar a nadie. Al aterrizar en Valencia Koeman, esta semana, ya mostró mano dura y ganas de cambiar las cosas, dejando a Joaquín fuera de una convocatoria por usar el móvil cuando estaba prohibido encenderlo. Koeman también llamó al orden a Caneira, que llegó hora y media tarde al entrenamiento tras jugar con Portugal. Caneira se excusó por el viaje, pero Manuel Fernandes estaba a la hora porque se había levantado a las ocho y media para jugar el avión. Uno estaba en el limbo, el otro ya sabía cómo era Koeman del Benfica y tuvo que pasar por el aro. El Valencia, mientras, empieza a remontar el vuelo.

El mal de Rijkaard afecta a Neeskens y al resto de sus colaboradores. Escuchar a Toño De la Cruz hablar del Recreativo, equipo del que tiene que mostrarle informes a Rijkaard, es esperpéntico. Para repasar la alineación del rival tiene que leer un papel, y habla de jugadores ocupando puestos que nunca ocuparán en el Camp Nou. Los integrantes del cuerpo médico, por ejemplo, no lo tienen fácil tampoco. Volviendo al tema Márquez, esta semana recibe vacaciones de Rijkaard para una gira publicitaria. Hace todo lo contrario a lo que un médico, un preparador físico, debe recomendar. Cuando el mexicano vuelva a romperse todos mirarán a Seirul.lo y alrededores.

Una oveja entrada en años

A mitad de camino entre el campo y el banquillo está otra 'oveja negra', Thuram. No está en la lista de hoy, pero cuando juega tampoco parece presente. Si el equipo marca el no cruza el campo para celebrar el gol, sino que se queda quieto, suponemos que para ahorrar energías. Si no eres capaz de compartir con tus compañeros la emoción de marcar es que no estás para muchos trotes. Cuando se le fichó se buscaba encontrar alguien que se hiciera amigo y aconsejase a Eto'o, que le contagiara sabiduría. Pero Thuram ya no parece querer hablar de fútbol sino de política, de racismo. Temas fundamentales, pero no para un jugador de fútbol. En vez de pegarse a Eto'o, Thuram es la media naranja de Oleguer. Sólo anda con el catalán, entra y sale del entrenamiento hablando con él, quizá intercambiando opiniones sobre el colonialismo francés o la independencia de Cataluña.

En el césped, Thuram ya no es ni por asomo la bestia insuperable de antaño. El acero se ha transformado en cartón: tímido, ramplón, se limita a cumplir en los entrenamientos y marcharse rápido a casa. Un día de fiesta es una alegría para casi un jubilado. Nada más llegar al Barcelona se adscribió a la cultura de balón imperante en la entidad: decía que no podía renegarse de esa cultura de toque, que no debían abandonarse los rondos, que tocar era prioritario a correr. No sabemos si otros podrán decirlo, pero él no: no era su estilo, ni el fútbol que le conviene... salvo para disimular sus ultimísimos días de profesional y engordar el 'Plan de Pensiones Thuram'.

Pueden darse más y más nombres, aunque quizá no haga falta. Por supuesto, Ronaldinho es otro de los más citados. Después de la semana que ha vivido el equipo, Rijkaard declara a Al Jazeera Sport: "Hay mucha diferencia entre el Ronaldinho que está en forma y el que no lo está. Por eso debe ponerse en forma cuanto antes". Después de decir algo así, Frank no puede reprochar nada a Edmilson. Si no está en forma, si lleva tiempo "debiendo hacerlo cuanto antes"... ¿qué hace jugando? ¿Qué hace en las convocatorias?.

La máquina de quemar recursos 

Pero es que Rijkaard se está mostrando como una máquina de quemar recursos. No sólo condena a jugadores como Gudhjonsen, sino que se carga a Giuly, un ejemplo de profesionalidad, para aburguesar a Messi. Le entregó la titularidad, fácil, despreciando a un hombre que había sido decisivo en los títulos anteriores. Messi tendría que haber peleado más ese puesto: como mínimo, exigiéndole que hiciera lo mismo que Giuly, cosas como trabajar en defensa, correr sin balón, aprender. Cuando igualara lo que daba al francés Messi aportaría su arsenal. Pero no, no le dio tiempo a enriquecerse, era una estrella con 19 años. Siendo titular, sin presión, es más fácil relajarse y dejar de mejorar.

Uno de los pecados de Frank es no fomentar la competencia interna. Le gusta decir que Ronaldinho es el mejor, que hay protegerle, antes de decirle llevar el 'diez' azulgrana requiere jugar intenso, correr adelante y atrás. Si no lo haces, no jugarás, y si estás cansado me lo dices y pongo a otro. Cruyff lo hizo con Laudrup, Romario, Stoichkov y Koeman y ganó 28 de los últimos 30 puntos posibles. Iniesta y Ronaldinho deberían estar en la misma situación, con las pilas puestas.

Algo más atras pasa lo mismo: además del mediocentro recuperador, donde sólo está Touré, falta alguien que aporte físico, contundencia y llegada. Ahora mismo el único que puede hacerlo es Gudjohnsen. Él debería ser el indiscutible, no Xavi y Deco. Con las individualidades que tiene el Barcelona no hace falta buscar la superioridad mediante movimiento de balón y pases definitivos. Basta que un delantero se marche de un rival en regate para estar con ventaja. No hace falta tanta calidad detrás. Deja en el banco a Xavi para ponérselo duro a Deco. Apriétalos. Deja de hacer más indiscutibles a los titulares y más reservas a los suplentes. Ponle punto final al endiosamiento y a la decepción permanentes.

Otro estilo, otro Rijkaard 

Rijkaard es el que más fácil lo tiene. Él tiene la palabra. En lugar de esa parálisis, podría apostar por la doble sesión de entrenamiento para mejorar y pulir el trabajo. Podría, entre partidos, concentrar a los jugadores. Retirarles a entrenar fuerte, convivir, hablar de cómo están andando las cosas. Tras el Barcelona- Liverpool del año pasado, Rafa Benítez, nada más acabar el encuentro, llevó a los jugadores a dormir a Melwood, el campo de entrenamiento 'red'. Allí, en la casa del club, pudieron dormir, descansar, trabajar antes del siguiente partido de Premier.

Concentración Melwood, un ejemplo a seguir, por futbolitis

Criticamos que los jugadores no estén bien entrenados, preparados, concentrados. Respecto el año pasado, y tras tanta palabrería, se entrena media hora más. Antes eran sesenta o setenta minutos, ahora el máximo es algo más de hora y media. Una ganancia de calidad, de actitud, poco significativa.

Si el Barça juega el martes en Lyon... ¿por qué no vuelves esa misma noche, tienes a los jugadores un par de días concentrados antes del siguiente partido de Liga, y después de jugar el sábado les das la noche y el día siguiene de fiesta? Tiempo suficiente para salir, estar con amigos y familiares y luego volver al trabajo.

Hasta que se reconduzca la situación, algo que aún no ha pasado, puedes entrenar a las diez de la mañana y a las seis de la tarde. Son profesionales. Cuando acaben a las ocho tienen tiempo de estar en su casa con la familia, salir a cenar algo con su gente, irse a la cama cansado pero con el trabajo bien hecho. Todas estas decisiones son competencia del cuerpo técnico, si se entrena poco y mal es porque Rijkaard así lo quiere. Sería triste que todo siguiera igual y, cuando los resultados degeneren, termine siendo cesado por no haber tomado las decisiones correctas.

Extraña todavía más cuando se piensa quién fue el último técnico que dirigió al Rijkaard-entrenador: Van Gaal. Rijkaard fue al Ajax a retirarse, un poco como Thuram en el Barça, pero terminó ganando la Copa de Europa. Entrenó más duro en Amsterdam que en el Milan con Capello. Se exprimió de verdad en esa recta final, y terminó su carrera como titular en el campeón, a la altura de los mitos. Si tanto quiere Rijkaard a Ronaldinho, a Thuram, a Henry o Márquez debería tomar buena nota de las palabras de Edmilson, que no hacen más que reflejar lo que piensa todo el mundo.

Capitanes incapaces: La hora de los valientes 

Si no quieres cambiar al 'pastor' Rijkaard mira a otros que le acompañan, los capitanes. A Cruyff no le tembló el pulso para quitarle galones a la vieja guardia y darle la capitanía a un recién llegado, Popescu. Ahora mismo Xavi ni pincha ni corta, sólo está para decir lo que otros quieren oir. Es un capitán que no sirve. Ronaldinho lleva mucho tiempo desaparecido en lo que respecta a su implicación con el grupo: sólo ha subido su ascendencia sobre Messi, y no precisamente para bien. Ahi se necesita gente que hable alto, fuerte y claro, para que Puyol no termine enloqueciendo y agarrando a alguien del cuello en un entrenamiento o partido. Volvemos a mirar a Deco, que debería dejar el corporativismo de lado y mirar más por el grupo. También Eto'o debería ser 'ascendido'. El africano sin amigos debería exprimir a sus compañeros. En el Mallorca fue capitán y no quemó el vestuario, sino que lo hizo campeón. Es hora de que los cobardes se escondan y den un paso al frente los valientes. Con un vestuario comandado por Valdés, Puyol, Deco y Eto'o, un jugador en cada línea, quizá otros no se atrevan a hacer lo que se hace.

Desastre de cara al público

¿Qué hacen en la fiesta de aniversario de una discoteca representantes del vestuario azulgrana? Discoteca Sutton: acuden, representando al Barcelona como institución, ¡Eusebio, Valdés y Giovanni!. Un técnico, un futbolista, pueden ir a todas las discotecas que quieran, pero en representación de sí mismos y no de una institución. El club ahi no pinta nada. ¿Qué beneficio obtienen las arcas o la imagen del club? ¿Habrá descuentos para los socios que pasen a tomarse una copa? Pero no, ahi estaban un ayudante del entrenador, un peso pesado del vestuario y una de las presuntas joyas de la cantera. Un desastre.

Tras la pantomima del código disciplinario quedó claro que Txiki pintaba poco, nadando entre las aguas de Laporta y Rijkaard. Se dijo que estaba enfrentado al holandés, pero no es cierto: se lleva bien con él y tienen una personalidad parecida, más proclive al dejar estar las cosas que a afrontarlas. Adoran las salidas fáciles, son perfectos diplomáticos. Txiki también falló este verano en los fichajes, porque no se fichó todo lo que necesitaba el equipo. Se le dejó sin el mediocentro 'low cost'. sin un 'siete' que corriera al espacio, sin un nueve de verdad. Dicho esto desde hace meses, es justo reconocer que pese a todo puso a disposición de Frank una plantilla excelente, y por eso está enfadado. Rijkaard no ha escondido las carencias en la planificación, sino que insiste una y otra vez en mostrarlas. Si no tienes un ariete de verdad trata de reconvertir a Gudjohnsen, peléate con Henry, con Bojan, pero no insistas en colocar a la antítesis Ronaldinho.

El As en la manga

Laporta, tiene un As en la manga, por futbolitis

Los párrafos finales han de ser para Laporta. El cese de Rijkaard está en la cabeza de los que mandan: desde que el código de disciplina quedó en papel mojado, con la anuencia de Rijkaard, algunos le tienen ganas. La que fuera historia de amor entre Rijkaard y Laporta puede terminar en un divorcio sonado, duro, lleno de reproches porque hay mucho bajo la alfombra. De espaldas la situación no es idílica y puede terminar como el rosario de la aurora, como terminó Florentino con Del Bosque y Hierro. Rijkaard puede ser el primero y Txiki algo parecido al segundo. Los dos a la calle y el final del camino empezado en 2003.

El anuncio de Laporta de Laporta de que llegará un director deportivo ataca frontalmente a Txiki. No ha sabido transmitir la presión y la idea de fútbol que Laporta y su Junta manejan. Ferrán Soriano puede ocupar el nuevo puesto, pero Laporta teme alejarlo de lo económico, donde es un referente a copiar, para darle también las riendas deportivas. Puede ser demasiado peso, aunque a Soriano le atrae. El conflicto Laporta-Rossell empezó también por eso, porque basándose en lo económico Soriano empezó a meter baza en lo deportivo. Celos de Sandro y portazo. Si Soriano es finalmente nombrado no hará mucho más que lo que ya hace en la sombra, pero cogerá demasiado peso y puede quemarse como delfín de Laporta, como tiene 'Jan' en mente.

No hay muchos candidatos... Si se busca fuera de los que están en el club puede apostarse por el perfil por el apostó Florentino con Sacchi. Un histórico del fútbol, alguien que sepa más que nadie, más de los que están por debajo, porque si no no tiene sentido. Debe dominar el mundo del fútbol de gestión y organización, saber más que Rijkaard y Txiki y no dejarse engañar con cuatro palabras bonitas.


Laporta puede tener un as en la manga. Tiene a gente muy potente detrás, que podría coger las riendas en el acto. En enero, si el equipo sigue igual, Rijkaard puede ser destituido y darse un volantazo: Guardiola como entrenador y ese director deportivo mandando. A Guardiola le interesará, porque de salirle bien puede asentarse en el banquillo azulgrana. Al director deportivo también, porque supervisará y gestionará a una plantilla descomunal. Con sólo seis meses por delante, hay mucho más a ganar que a perder: si las estrellas cumplen ganarás casi todo, de no hacerlo siempre podrás decir que el lastre de Rijkaard era demasiado pesado.

Repetimos: la solución no tiene por qué parecer tan difícil. Quizá sólo haga falta alguien con carácter, mucho carácter, que no saque a jugadores que no están para jugar y ponga a todos a tope. Lo demás vendrá después, como tras el 6-3 de La Romareda.

Milito - Mascherano - Riquelme - Messi + un killer, columna vertebral del Coco para el 2010

Ganaron la Copa América de 1993 con un fútbol espectacular. Llegaron al Mundial de EE UU asustando: Chamot, Sensini, Ruggeri en defensa; Redondo, Simeone, Basualdo en el mediocampo; Ortega, Caniggia, Batistuta y Maradona para deslumbrar arriba. El 'Diez' estaba de vuelta y marcaba golazos a Grecia: el país soñaba hasta que saltó la noticia del dopaje. Sin Diego, Argentina estaba muerta y Rumanía se limitó a pasar por encima de un cadáver.

La sanción a su mejor jugador fue una desgracia para el entrenador Alfio 'Coco' Basile. Del sueño de ganar el Mundial a despertar en una pesadilla: el hundimiento y el cese. Pero el fútbol, por una vez, decidió concederle una segunda oportunidad: volver a entrenar a Argentina tras la decepción de 2006.

Casi desconocido en España, ya antes de ser seleccionador Basile era un técnico con muy buen cartel en su país. Primero por su gran trayectoria como jugador, buen defensa del Racing que ganó en 1966 la Intercontinental -primer equipo argentino que lo conseguía-. Después por su trabajo en los banquillos de Racing y Vélez.

Basile pasó también por España, pero duró poco al frente del Atlético de Jesús Gil. Sin tiempo para demostrar nada, en medio de un carrusel de entrenadores mediocres, Basile conserva en nuestro país fama de entrenador defensivo, algo falso porque le gusta el fútbol bonito y está influenciado por la escuela Menotti. Haber jugado en ese Racing, uno de los equipos más violentos de la historia, podría tener algo que ver, pero los medios no suelen fijarse tanto en la historia. Subrayan, en cambio, su estilo tosco, sus modales, su falta de miramientos con todo lo que no sea fútbol.

A años luz en tantas cosas, Basile gusta tanto del espectáculo como sus elegantes compatriotas Menotti y Valdano. Pero es hosco, grave, fuerte. Le hizo falta serlo para triunfar, ya de vuelta en Argentina, en Boca años después, cuando coge las riendas del equipo campeón de Bianchi. La Bombonera le es hostil, pero termina rendida a un entrenador con el que repite éxitos. Campeonatos locales, la Libertadores, Basile calla la boca de todos. Vuelve a la primera fila.

Grondona, presidente de la AFA y dueño del fútbol argentino,  le da una  oportunidad de revancha. La acepta en verano de 2006, comandando a una selección que acababa de caer en Alemania, hace apenas unos meses.

Con su aspecto de ogro Basile es un hombre familiar. Conoce a la perfección los códigos del fútbol, y de inmediato sabe rodearse de buenos futbolistas, sean fajadores o estrellas. Se baña con ellos en la piscina del hotel de concentración, con sla panza al aire bebe un daiquiri rodeado de sus 'hijos'. Si ha recuperado a Maradona para la causa en 1994 como no va a unir a Verón y a Riquelme de nuevo. Gusta en la Copa América, dobla la rodilla frente a un Brasil inspirado pero en el fondo no importa, porque se ha ganado a la afición y algo mucho más importante: tiempo. 

La Albiceleste 2010

Sabedor de la grandeza que implica el fútbol en Argentina, Basile tiene como objetivo el Mundial. La eliminación en Alemania 2006 sentencia a Pekerman porque sabe a poco a la afición, consciente de que hay para mucho más. Competitiva y exigente, la albiceleste ya apunta un plantel profundo, algunos veteranos hambrientos y noveles superdotados.

Quince meses después, Argentina explora su capacidad paseándose por la clasificación de la zona sudamericana. Cumpliendo con una buena costumbre no se complica y tendrá el billete pronto, y Basile empezará a buscar el equipo para Sudáfrica.

Basile se enfrenta muchas veces al exceso de buenos jugadores antes que a lo contrario. En muchos puestos sobran las opciones. Por eso, para empezar, genera dudas que no haya porteros en quien confiar, con un 'Pato' Abbondanzieri que aquí parece indiscutible pero sigue estigmatizado por el último Mundial. Dejar, por lesión, el partido decisivo ante Alemanía cuando se acercaban los penaltis es considerado por un carácter como el argentino como cobardía.

El 'Pato', que en Getafe cumple pero tiene limitaciones, no tiene la consistencia para superar ese lastre. Por eso algunos apuntan a Carrizo, en River cedido por el Lazio seis meses a préstamo por conflicto con  los papeles. Grande pero ágil, parece estar todavía verde, aunque menos que Ustari.

El relevo sí se ha producido ya en la defensa, consolidada con Milito y Demichelis y ya sin Ayala, un caso que explica la complejidad del deporte: con una carrera ejemplar en el fútbol español en Argentina también está marcado, este por el gol de Bergkamp que los eliminó en el 98. Ayala es uno de los estandartes de una generación con cierto aroma a fracaso, la que forma con hombres como Ortega, Crespo, Zanetti o Verón. Aquí Ayala era indiscutible en un fútbol que le venía bien: a ras de suelo era insuperable, pero en otro tipo de fútbol más físico, y pese a su fuerza y salto, habría sufrido, y quizá en Inglaterra o Alemania le hubiera pasado lo que en Italia.

Demichelis se asienta pues en la zaga, pese a haber jugado en Argentina de '5', pasando después al puesto de central marcador. Demichelis juega bien con su país y es alto, fuerte y seguro con la pelota. En el Bayern se ubica otra vez como mediocentro, donde es una escoba y esconde sus limitaciones. Hablamos de un jugador muy duro, que ha visto más de una tarjeta roja por sus patadas en el centro del campo. Aún más cuidado tiene que tener de central, donde sus faltas generan todavía más peligro y riesgo de amonestación. En una defensa adelantada, como la del ofensivo Basile, Demichelis puede sufrir, y el 'Coco' tendrá que minimizar ese riesgo. Quizá veamos más de una vez a Coloccini, un hombre más ágil y con más cintura como demuestra siendo capaz de jugar en la banda.

En la clasificación para el Mundial Argentina se ha enfrentado a Uruguay, Venezuela, Bolivia, partidos sencillos para un equipo de ese nivel, pero cuando lleguen a Sudáfrica pueden tener problemas frente a grandes delanteros. Basile tendrá que armar el equipo para proteger a Demichelis, hacer ajustes, tirarse un poco más atrás. Demichelis parece tener puesto reservado.

Gaby Milito, EL Mariscal para el 2010

Milito es todavía más indiscutible.En 2010, será el Mariscal haciendo honor al sello que le otorgaron en el rojo. Cogió el sitio, que en Alemania aún no tenía, y superando la prueba de fuego que es el Barça demuestra ser confiable. Pese a no haber jugado hasta ahora la Champions, y en un equipo que le deja tan desprotegido, se ha mostrado muy seguro y es probablemente el mejor de su equipo. Es ya más indiscutible que Puyol, también en Zaragoza lo hizo bien y la camiseta argentina no le queda grande.

Quinto jugador de la defensa, útil como central y como lateral, Heinze también contará para el 'Coco'. Veterano con experiencia, es idóneo para un Campeonato del Mundo, donde no pesará tanto su escaso recorrido que te obliga a tener a un jugador por la izquierda que juegue hacia fuera. Heinze te da otras cosas: rigor defensivo, cerrar la defensa, pero también lentitud ante un Cristiano Ronaldo o Robinho. La escasez de laterales izquierdos y su buen juego de cabeza en un equipo que no será nada alto le hacen ser útil, y algo más: sabe estar y pegar, sabe lo que tiene que hacer, es un hombre. Otra opción es Samuel, ya jugó en el lateral en la defensa de tres de Bielsa y se ajusta al perfil Heinze aunque al que demonimaron "il muro" corta una y entrega tres al rival. Jugar con dos centrales zurdos no funciona, es esa ley no escrita en el fútbol que te lleva a la flacidez defensiva, por esto, Samuel tiene poco lugar para ser indiscutible. No es lateral y no es Mariscal. Estará seguro entre los que cuenten para el Coco pero siempre partiendo de segunda línea.

En realidad, Heinze no tiene una gran competencia en el puesto. Basile probó con Clemente Rodríguez, al que conocía de Boca, un diestro a pierna cambiada más celebre por veloz que por bueno. Krupoviesa, este sí zurdo, grande, ex Estudiantes y hoy en Boca, suena como alternativa, pero es un 'armario'. Tampoco Bottinelli, recientemente convocado y de San Lorenzo, es el hombre: tiene lo peor de Heinze pero carece de sus virtudes. A menos que surja de la nada un zurdo, es un flanco a explotar por sus rivales, que no encontrarán muchos puntos débiles. Poco a poco entrará algún zaguero con perfil diestro. Garay es un proyecto de Kaiser, Palleta parece haber olvidado en el Liverpool  toda la grandeza que apuntaba.

La banda derecha es otra historia. Allí compiten Zanetti e Ibarra, ambos grandes aunque menos conocido el segundo. Ibarra, ya veterano, es un seguro de vida que lo hace todo bien. Sobre Zanetti sobran las explicaciones, y es el capitán. Jugará, y no por nada: aunque llegó a estar sobrevalorado hablamos de un atleta que conserva un impecable físico, un enfermo del entrenamiento, un lateral excelente que además puede jugar de interior derecho.

¿Otras opciones? Las hay. Ferrari, de Ríver, pequeño y ágil, es bueno con la pelota. Y está el eficaz Burdisso, un jugador 'invisible' que no se complica con la pelota, va bien por alto y rinde a un nivel aceptable en los cuatro puestos de la defensa. Irá al Mundial seguro, como estuvo con Basile en Boca.

El paso de los partidos va dando pistas de lo que Basile se trae entre manos para el centro del campo. El 'estilo' argentino habla de rombo muy cerrado, quizá con Mascherano de mediocentro, Cambiasso tirado a la izquierda, Zanetti a la derecha y Riquelme en la media punta. ¿Lucho González por Zanetti? ¿O Maxi Rodríguez? La cosa no es tan sencilla, y el 'Coco' tiene algo en la cabeza

Nada que excluya, en cualquier caso, a Mascherano, indiscutible y uno de los mejores 'cincos' del mundo. Lo ha demostrado con River, con la selección y en el Liverpool, donde se ganó el puesto en un equipo muy hecho. Mascherano lee muy bien los partidos, entiende el juego, siempre está bien situado y no busca jamás el lucimiento sino la prioridad del equipo. Si Diarra es un portento físico Mascherano lo es en lo táctico y lo psicológico, donde muestra personalidad y se agranda en los partidos difíciles. Si llama la atención, malo; porque los demás estarán jugando mal. Si no se le ve y los compañeros brillan, el estará pendiente en la marca sacrificándose, sin renunciar a saber jugar y a veces hasta a sorprender con un disparo. Será importante, y mucho, y si falta quizá sea suplido por Demichelis. Mascherano será el jugador rendimiento de la Argentina 2010.

Gago fue clave en el Boca Juniors del 'Coco'. Con 20 años se mostraba como una figura líder de un equipo campeón. El pase al Madrid todavía no ha confirmado las expectativas, y para asentarse en la albiceleste tendrá que pelear duro. Por delante tiene a Cambiasso, que nunca llegó a ser lo que se esperaba pero que está ahi con una carrera ejemplar. Llegó al Real siendo un niño y casi como el nuevo Maradona, pero terminaron siendo injustos con él. Tras jugar muy bien con Queiroz, y no valorándose lo suficiente su rendimiento de mediocentro con Beckham al lado, quedó libre para marcharse al Inter, donde es indiscutible por saber jugar al fútbol en medio de una orquesta de solistas. Los que lo rodean no basculan, no entienden el juego, y ahi es lindo verle jugar: siempre mandando el balón por el suelo, tocándolo, incluso con algo de gol.

Cambiasso es notable pero, en banda, le condena su lentitud. Una lentitud distinta a la de Riquelme: el rubio no aquieta el juego sino que lo para en banda, sin desequilibrio. Pese a ello Basile confía en él, y quizá es el más beneficiado por el interés del técnico a probar otro sistema: el 4-2-3-1 'europeo', armando el juego con Mascherano.

Pendientes del seleccionador viven Lucho González y Belluschi. Lucho no contó mucho en la Copa América, pero puede reemplazar a cualquiera de los indiscutibles. Belluschi también sabe jugar al fútbol, se salvó de la quema de Passarella en River y muestra polivalencia, dinámica y juventud. Se le espera en Europa, donde puede sorprender su capacidad de marca y carácter.

Riquelme

Entre los indiscutibles se sigue encontrando Riquelme. Un apestado en el Villarreal es crack en una selección como ésta. ¿Cuál es la mejor preparación para un partido de alto nivel? Riquelme entrena a un nivel bajísimo, paseando. No juega más que un partido al mes, pero se pone la de Argentina y hace golazos y reinventa el juego. A través de un rocambolesco camino ha madurado en Europa como para ser líder del equipo nacional;divide los vestuarios, nunca es simpático, pero ahora quizá le alimente la venganza.

La que seguramente le lleva a marcar a Chile en la clasificación y leer, al día siguiente en 'Olé', el titular de "Para vos, chileno", con una foto suya gritándole a Pellegrini su gol.

Aunque con él no hay nada seguro, parece que esta Argentina será el último tren de Riquelme. Pero le gusta derrumbar mitos: es líder sin relacionarse con sus compañeros, a los que no grita pero exige bailar a su son. Completamente identificado con Boca gran parte de la hinchada argentina le venera, y tiene un alto grado de complicidad con Tévez, lo que no es menor.

El Riquelme del Mundial no fue lo que se esperaba, pero mantiene todo el cartel en Argentina, donde no hay debate: Él es su mediapunta. Acabó con Aimar, Verón, D'Alessandro y Ortega. Él se queda.

Federico Insúa, también en Boca, fue figura con Basile y llega a recordar a Riquelme. Salió de Argentinos, pasó por Independiente, y tras Boca fue al América de México y aporta cosas distintas. Tiene regate en carrera, es zurdo, habilidoso, también la pega a balón parado. Si Lanús llegara a ganar el Apertura también contará Valeri, pausado, alérgico a los pelotazos. Ever Banega puede llegar a entrar en la lista, marcando el ritmo del partido al estilo Gago. Hasta éste podría ser una alternativa, hacer de Xavi en el Barça y jugar más arriba protegido por Cambiasso y Mascherano.

El compromiso a la derecha es el de Maxi Rodríguez, ya en posiciones de mediapunta. Diagonales hacia dentro, llegada, gol, un 'hijo' del 1-4-2-3-1 que manda en España y al que tuvo que adaptarse al llegar. Sigue rindiendo en la banda, y cuando el balón llega desde el lado contrario llega a puerta. En el Atlético cumple de todo, incluso cuando Forlán se lesiona y vuelve a su origen como delantero, donde no falta nada en Argentina.

Están Tévez y Messi: pierdes altura, incluso definición, a cambio de toda la calidad del mundo. Recordemos a un nueve como Crespo, que por una u otra razón volverá a marcar con su selección. La presión popular pedirá a Saviola, cada vez más menor en España pero ídolo juvenil argentino, donde además cumple y gusta mucho, quizá como martir de los sistemas europeos que juegan cada vez menos con dos arriba.

Contra Bolivia, y cumpliendo, Basile apuesta por Agüero. Ya no hablamos de un niño, sino de un pistolero. Este verano hizo dieta, dejó de comer chocolate y jugar a la Playstation con Torres. En el Calderón se ha puesto fuerte, ensanchó de hombros y se está convirtiendo en Romario. No se le veía como nueve, pero tiene condiciones. Su tren inferior es único: detiene la pelota, rompe al defensa en salida, se mueve como una serpiente en los espacios cortos. Queda verle romper estos dos años cinturas, arrancar faltas, tirar porteros. El fútbol ha cambiado mucho desde entonces, pero el campeón el año que perdió Basile demostró que con gente como Bebeto y Romario pueden ganarse Mundiales.

No se tiene mucho en cuenta a Lisandro López, bueno recibiendo de espaldas, que se sabe colocar entre centrales y es la referencia en Oporto. Es grandote y tiene buen físico, no tiene mucha fama en Argentina porque se marchó joven pero puede disputarle un puesto a Diego Milito. Quizá antes emigre a algún grande, porque no es un cualquiera.

Basile probó a Pavone pero no funcionó mucho, y también da oportunidades a Palacio, figura en Boca pero que cuando entra no cumple. Damos la misma opinión cada vez que 'suena' para el Barça: es un delantero hinchado, muy irregular, que desaparece de los partidos y bajo presión baja mucho. Quien lo fiche estará tirando muchos millones de euros. En Argentina, Basile no picará: tiene mucho antes que a él.

Por ejemplo, Messi. A poco que desequilibre, se acabó el partido. Habrá que valorarle dentro de dos años y discernir si va camino de los más grandes o sigue sin amueblar la cabeza. Puede conformarse con lo que es ya, uno de los mejores, o muchísimo más. Tendrá que empezar a entender el deporte que le ha elegido, dejar de regatear tan lejos de la portería, de tener tanto la pelota, de exponer su físico e intentar siempre el desborde. Se enfrenta, desde ya, a los años trascendentales de su carrera: evolucionar, hacer movimientos sin balón, buscar el puesto de mediapunta partiendo desde la banda. Y regular su capacidad de sacrificio, mejorar su potencia, dominar sus 'huevos'. Messi pierde la pelota y la pelea, quiere recuperarla y se tira a los pies, no se arruga, se emperra, y se la quita a cualquiera. Está fabricado en la calle, puede jugar donde quiera, entiende lo que es el tobillo y engañar al rival. Hecho de jugar uno contra uno, el Barcelona no le ha inculcado la cultura táctica que debería. A su edad, son lógicas las lagunas, es el diamante a pulir. Con un trabajo perfecto será muy, muy grande, pero a poco que no le cuiden del todo, que no se le exija, pueden venir los errores, las entradas feas, las lesiones. La parte oscura del fútbol. Y Messi puede dejar de ser Messi.

Maradona era un marciano. Se sobrepuso a todo: patadas, cocaína, entrenadores. A jugar, lesionado, con diez mediocres. En realidad, alrededor no tenía a nadie. Estaba solo. El podía hacerlo todo. Messi tiene que esperar a empezar a intentarlo.

Todo presión, nervios al gusto argentino, Tévez mezcla talento y espíritu. Se agranda, es pícaro y tiene potencia. Mucha: es un toro, incluso debe refinar su cuerpo. En el césped es un guerrero: mientras Mascherano huía del West Ham él lo salvaba y era ídolo. Vayan a Brasil y pregunten a los del Corinthians, y le hablarán de cómo ganó a River en su campo y se burló de su público. Ha brillado en Argentina, Brasil e Inglaterra, demostrando más que cualquiera muy joven. Sin nada rutilante es completo, maneja las dos piernas, tiene disparo, regate e intuición. Basile sabe que es un segundo delantero, por lo que no debe obstinarse en ponerle en banda, donde carece del tipo de velocidad y de la explosión necesaria.

Entre los candidatos a la delantera hay que nombrar a Diego Milito, cumplidor en Zaragoza pero incapaz en la Copa América. Si sigue marcando en España, que no es lo mismo que en Champions, y su hermano se consolida como 'mariscal' probablemente llegue al Mundial. No hay muchas más alternativas: el propio Crespo, del que está todo dicho y es nuestro favorito, y lo que pueda venir. Higuaín tiene capacidad para jugar en banda o en punta, pero clama por algo de continuidad. Basile prueba con Germán Denis, goleador del actual torneo y de Independiente. No parece tener nivel, y ya no es joven. Sí lo es un chico rápido y que arranca desde más atrás, el explosivo Buonanotte, que debutó como figura en River marcándole un golazo a Boca. No se olviden del `'Bocho' Lavezzi dará que hablar.

Tévez se quejó hoy de jugar en banda, hay que encontrar un portero y queda más de año y medio. El camino será largo.

Sólo dos equipos han logrado la hazaña de ganar invictos la Premier: el Preston North End, que lo logró en 1889, y el Arsenal de 2004. De los primeros poco se sabe: es arqueología futbolística. De los segundos, en cambio, conocemos todos los datos, cada palabra. Como las que se atrevió a pronunciar Wenger al comenzar esa temporada: "Seremos casi imbatibles". Muchos se rieron: los mismos que, doce meses después, no hablaban ya de los 'Gunners' sino de 'Los Intocables'.

Cuando muchos años antes Arsene Wenger llega al Arsenal no es un completo desconocido, pero sí alguien con todo por demostrar. Ha entrenado al Nancy, al Mónaco y al Nagoya japonés, por lo que no sorprenden los titulares que le reciben en el aeropuerto: "Arsene...What?". Los tabloides ingleses no se explican qué hace ese francés refinado en el banquillo del Arsenal, paradigma del fútbol directo, recio y viril de las Islas. No saben que el recién llegado no es un cualquiera, sino todo lo contrario: una leyenda, un pionero.

La era de Arsene
El tiempo pone a cada uno en su lugar y nadie discute ahora que el fútbol inglés le debe mucho a Wenger. Supuso aire fresco y un estilo revolucionario. El trabajo en los entrenamientos, el estudio de los partidos, la preparación integral del futbolista eran aspectos muy descuidados en Inglaterra, y será donde Wenger siente cátedra. Abre la frontera a jugadores extranjeros y allana el camino para técnicos que, como Mourinho o Benítez, terminarán de confirmar a la inglesa como la Liga más atractiva del mundo. Una supercompetición desde el punto de vista físico, técnico y psicológico, sin haber perdido ni una gota de su gran factor distintivo: la intensidad absoluta.

Aunque opuesto a Mourinho o Benítez en su manera de entender el fútbol, Wenger está incluso más comprometido que ellos con este deporte. Hoy día, cuando se cuestiona el auténtico valor de una entrada, el pagar una fortuna por un partido muchas veces infame, todo buen aficionado pagaría encantado el abono de toda una temporada si en el banquillo se sienta Wenger. Quizá no verás levantar la Copa de Europa, pero tu equipo siempre jugará con una intensidad asombrosa. Buscará con desesperación el triunfo, demostrará que el fútbol es el deporte más hermoso del mundo.

Con Wenger te das cuenta de la grandeza del fútbol. Viendo a otros equipos salen de tu boca quejas y llamas a los jugadores vividores mercenarios. Contemplando a los chicos del Arsenal, en cambio, ves jóvenes que cumplen un sueño, que entrenan y practican su deporte con pasión. Son como Rafa Nadal, Indurain o Fernando Alonso en sus especialidades.

El maestro del entrenamiento
El secreto de Wenger es, simplemente, su método de entrenamiento. En ese sentido técnicos como Schuster o Rijkaard están a años luz de él. Si las decisiones en un club pudieran compartimentarse, como pasa en la NBA, el organigrama ideal tendría a Wenger como director deportivo responsable de las sesiones de entrenamiento, con Benítez preparando los partidos y Mourinho pendiente de todo el trabajo estratégico. Rijkaard se sentaría después, frente a los periodistas, para transmitir buen rollo.

Fascina en Wenger su función de padre y educador. Algo dificil de compatibilizar con el rendimiento y la exigencia maxima que precisa un futbolista. Pero su fórmula no se agota, y goza del respeto de todos los que están a su cargo, tanto promesas como veteranos. Muchos confunden llevarse bien con los jugadores con el 'colegueo', con la incapacidad de tomar decisiones drásticas cuando son necesarias. Wenger es querido, pero obtiene el máximo rendimiento y no es criticado cuando toma decisiones drásticas. No sólo sabe formar, fichar bien, vender mejor y ganar títulos, sino que también tiene mano izquierda. Los desmanes recientes de Gilberto Silva no han alterado la buena dinámica del equipo. La intolerable postura de Lehman, un perro de presa que se las ha tenido tiesas hasta con Oliver Kahn, con su compañero Almunia ha sido perfectamente gestionada por Wenger. El alemán sigue en el banquillo, pero ahora con la boca cerrada y trabajando para ser titular otra vez, algo que terminará consiguiendo porque es mucho mejor portero que el español.

Puede parecer que Wenger va a lo fácil, rodeándose de jóvenes que le obedecen sin rechistar. Pero no es así: tipos con el carácter de Vieira, Henry o Anelka nunca rindieron tanto como bajo su manto. Su virtud es que entiende que la base del fútbol, de todo deporte de alta competición, es la motivación. El jugador, por muy bueno que sea, cumple ciclos, y cuesta imaginarse a Wenger afirmando que su jugador estrella se retirará en el equipo. Esa estrella necesita retos, no sólo certezas, y Wenger detecta cuándo ha tocado techo. Le sacará rendimiento hasta el último día y logrará lo más difícil: que el jugador salga por la puerta grande de la institución. Después, empezará la cuesta abajo.

Como buen malabarista, Wenger también rentabiliza en el campo la marcha de sus estrellas. Se fueron Anelka, Overmars o Petit, y el equipo se volvió invencible. Emigró Vieira y, destrozado por las lesiones y lleno de adolescentes, el Arsenal llegó a la final de París. Este último verano se fue el estandarte, Henry, y el equipo no sólo gana como nunca sino que su juego es mágico.

Cerca del fútbol total
Ya el año pasado el Fly Emirates era un espectáculo. Se creaban treinta ocasiones de gol por partido, pero muchas veces no se marcaba. La marcha de Henry los ha transformado, rozando la perfección: aunan resultados contundentes con un juego inolvidable. Su velocidad de balón y el constante intercambio de posiciones suponen un ejemplo para, sin ir más lejos, el Barça. Los integrantes del 'Equipo Fantástico' deberían, en sus ratos libres, ver vídeos de los partidos del Arsenal: esos niños les sacarían los colores. Movilidad, juego entre líneas, aceleración del balón, desmarques de ruptura y de apoyo... Y una transición ataque-defensa fulgurante, porque eso también diferencia a Wenger. Alejándose de todos los entrenadores ofensivos el francés es sumamente táctico, y maneja con rigor la defensa, mejorando uno de los puntos flacos de la "escuela Cruyff". El holandés lo basaba todo en la posesión de balón, y es verdad que si el rival no tiene la bola no puede marcarte gol. Pero eso no es una certeza absoluta, como el fútbol demuestra semana tras semana.

La génesis del nuevo Arsenal, el que enamora estos días, es la marcha de Vieira. Cuando el capitán se marcha Wenger tiembla. Ya ha estado a punto de irse dos años antes, cuando apalabra su traspaso al Real Madrid de Camacho, pero una charla con su entrenador hace que renuncie a ser blanco. Hubiese sido el más galáctico de una plantilla de cracks, pero en unas horas, con el billete para Madrid ya comprado, decide renunciar y quedarse, lo que probablemente cambió la historia del fútbol reciente: con Vieira ese Madrid podría haber sido imparable.

Vieira, como Henry el año pasado, renovó entonces a precio de oro, pero el coste del estadio Emirates termina pasando factura. Wenger se da cuenta además de que el ciclo de estas estrellas ha concluído. Con su renovación han perdido dinero... quizá un poco tarde, terminan siendo vendidos. Wenger ve que es absurdo mantener a Vieira con un rival como el Chelsea. El de Mourinho es un equipo sin parangón en las Islas, con una disciplina y una fortaleza defensiva, fisica y tactica, insólitas en Inglaterra, y que va a ganar la Premier en diciembre.

Wenger sabe que el dominio de los 'blues' durará, por lo que apuesta por ganar la Premier a más largo plazo. Mourinho no dejará ni las migajas y además tampoco puede competirse económicamente con Abramovich. Retener a Vieira es absurdo, y Henry sólo continúa unas temporadas para asegurar que el equipo será competitivo y logrará, al menos, clasificarse para la Champions. En cuanto hay sustitutos suficientes el delantero también hará las maletas, y a buen precio, para Barcelona.

La lista de salidas en los últimos años es interminable. Primero fue Vieira, pese a lo que el Arsenal llega a la final de la Champions. Después se van Bergkamp, Pires, Ashley Cole, Reyes, Campbell y Cygan. Casi nada. Doce meses después salen Henry y Ljumberg, y ahora Lehman y Gilberto Silva empiezan a mirar la salida.

Pero es que Wenger tiene potestad absoluta para decidir. El Arsenal son él y los dueños del club: lo domina todo. Para ser cesado tendría que reunirse consigo mismo y despedirse. Tanta carga sobre sus hombros abrumaría a más de un técnico, y no todos están a la altura: Benítez, por ejemplo, es un magnífico entrenador pero no domina todos los aspectos del fútbol. Wenger, en cambio, sí: trabajo con la cantera, promesas extranjeras... En ningún sitio estará, por eso, tan a gusto como en Londres, donde le dejan hacer. Su leyenda crece a la par que la del equipo, y uno confunde ya Arsenal con Wenger. Cuando pasen los años se hablará de esta época como la 'era de Wenger', como al recordar el 'Dream Team' sólo nos viene a la mente la delgada figura de Cruyff.

¿Venir a España? La forma de entender el fútbol en Inglaterra también agrada al francés. Allí, entrenadores y jugadores no están sometidos al constante escrutinio de la prensa. Los periodistas no husmean en las instalaciones, no existen diarios que inventen bulos cotidianamente para vender papel, ni programas de radio nocturnos en los que se hable más de trapos sucios que de terrenos de juego. Wenger no aguantaría el acoso a Ronaldinho, las críticas exageradas y el ditirambo posterior a Robinho, la persecución cotidiana. En España no tendría todo el poder, su política de fichajes debería ser a corto plazo, habría que ganar o ganar, y hacerlo hoy. Como le pasó a Capello, Cruyff o Benítez, sería cuestionado desde el primer día. Si los periodistas sacaban a Van Gaal de quicio y llamaban 'traductor' a Mourinho, qué harían con este educado francés. A Wenger le interesa el fútbol, no el circo.

Wenger vive un sueño. Gestiona sus propias renovaciones, marcando él el precio. Adquiere y se desprende de jugadores a su antojo. Y gana títulos. Pero quizá el mayor trofeo para un buen profesional sea echar la vista atrás y contemplar, con orgullo, su obra: Wenger puede hacerlo. Pero si gana la Champions todo tendrá aún más sentido. No tendrá precio.

¿Es posible realizar el sueño? Sí, lo es. Tiene un equipazo, estrecho y ancho a la vez: los jugadores siempre están muy juntos en defensa y en ataque, con poca distancia entre líneas pero con mucha amplitud en el campo para poder manejar los pases. Su juego es una turbina: la posesión no es lo más importante. Wenger no hace las alineaciones pensando en tener el balón sino en morder y matar. Sus jugadores no tienen un solo perfil: atacan y defienden, y todo en décimas de segundo.

 

 

Pese a estar lleno de extranjeros, empezando por el propio técnico, el Arsenal encarna la intensidad del fútbol inglés, con once jugadores permanentemente activos durante los noventa minutos de juego e intensidad total en defensa y ataque. Desde fuera parece que tiene mucho tiempo el balón, pero las estadisticas dicen lo contrario: el secreto es recuperar muy rápido la pelota. Algo lógico con esa plantilla de 'toros', que presionan muy arriba y no bajan de revoluciones. Físicos explosivos, alimentados por un entrenamiento que refleja la manera posterior de jugar.

Un equipo indescriptible
Definir la forma de jugar de ese Arsenal es díficil. Si hablamos de una posición de partida sería otra cosa, pero la movilidad constante, el intercambio de posiciones y el balón vertical hacen que el dibujo se transforme. A veces juega un 1-4-3-3, que se convierte en 1-4-4-2 ó 1-4-1-4-1, ó 1-4-2-3-1... Hablamos de un mutante, uno de los primeros equipos que sigue a pies juntillas la teoría de Cruyff según la que el sistema no es lo importante, sino la ocupación del espacio. No importa la posicion de partida de un jugador, sino la busqueda de un espacio para participar en la finalización.

Esos balones verticales y aprovechamiento del espacio diferencia a los 'Gunners'. Es la definición del fútbol inteligente, algo que nace de la educación sistemática de los jugadores, mediante el diseño de unas sesiones de entrenamiento inalcanzables para otro entrenador. Los del Arsenal son los futbolistas que más disfrutan de su trabajo: Ferguson propone entrenamientos globalizados, muy bonitos y llenos de ejercicios, pero demasiado orientados a lucirse de cara a la galería. Mourinho es otra cosa: no fomenta la inteligencia de sus jugadores sobre el campo, sino su capacidad para analizar la situación en segundos, su transformación en piezas de un tanque que aplaste al rival.

Los hombres de Wenger, en cambio, escucharán lo que tienen que hacer para disfrutar, crecer como futbolistas contentar al espectador. Así es lógico que les cueste tanto abandonar el club, y que cuando lo hacen consideren su etapa en el club como una época maravillosa.

Aunque su forma de defender es presionar arriba tras pérdida, la temporada en la que perdieron la Champions demuestra que Wenger sabe adaptarse. Con la plaga de lesiones el francés echó al equipo atrás, y terminó siendo casi imposible hacerles un gol. Ya no era el rodillo imprevisible por sus llegadas de segunda línea, sino un bloque atrincherado que lanzaba a muy pocos jugadores al contrataque, incluso uno solo, Henry, que le bastaba para imponerse en campos como el Bernabéu.

Ese año, además, Wenger fue más precavido de lo acostumbrado. No vivía en campo contrario permanentemente, exponiéndose a que una pérdida en el centro del campo  le trajera un gol en contra. No puedes caminar siempre en el filo de la navaja. Los dos finalistas de ese año, Arsenal y Barcelona, lo aprendieron ese año, y por eso llegaron tan lejos. Año y medio después parecen haberlo olvidado.

La plantilla
Es difícil que un equipo tan joven, y tan en forma en este primer tercio de la temporada, llegue con aire al tramo final de la Champions. Ahora mismo es el equipo más atractivo del continente: todo el mundo les sigue, y eso provoca que el nivel de conocimiento por parte de sus adversarios sea enorme. Su estilo ofensivo y su vocación por el espectáculo, aunque no a base de taconazos y rabonas sino de su fulgurante juego, le hacen difícil ganador de una competición como la europea. Además tiene puntos débiles, como la portería. El titular actual, Almunia, está bastantes peldaños por debajo de los grandes. Lehmann es una incógnita, y tampoco es un seguro de vida y el tercer portero, Fabiansky, no deja de ser un recién llegado.

En la Copa de Europa ese es un lastre muy pesado. En partidos de altísimo nivel (recordemos la final de París y la diferencia entre contar con Casillas, o el propio Valdés, y Almunia) el Arsenal no contará con un guardameta que lo rescate en una tarde negra, de las que siempre llegan a lo largo de la temporada. Dicen que la competitividad de un equipo se mide por su capacidad de ganar jugando mal, y para eso suele ser vital un buen portero.

Unos metros más adelante encontramos una de las mejores defensas de Europa. Hablamos de una manada de tigres: por ejemplo, en el lateral derecho, está Eboué, uno de los de mayor nivel en el mundo. Su posición está doblada con Sagna, moviéndose uno de los dos muchas veces a la media. Los dos son parecidos: altos, fibrosos, veloces.

En la otra banda está Clichy, que casi ha hecho olvidar a Ashley Cole. En el centro de la zaga la pareja Touré- Gallas, una especie de Milito-Puyol a la inglesa con más presencia física y fibra muscular, pero menos corazón y jerarquía. Senderos, el central reserva, es un buen jugador pero también un peligro en Europa. Si el Arsenal juega con la defensa adelantada y el suizo es el central puede ser un suicidio, porque un punta rápido le dejará en evidencia.

En el centro del campo hay donde elegir. Si miras primero al banquillo encontrarás dos jugadores de mucho nivel: Lassana Diarra, un lujo procedente del Chelsea, y Diaby, un mediocentro corpulento que también es un volcán.

En el campo apuesta por una red de centrocampistas donde abunda la calidad. Como vértice, Wenger ubica un mediocentro defensivo casi siempre, que antes era Vieira y ahora es Gilberto Silva, con la opción del mencionado Diaby. Por delante vienen los 'jugones', por lo general en un 1-4-1-4-1 aunque a veces opta por Van Persie y Adebayor como doble punta.

Pero el sistema más reconocible y único en el Arsenal es esa 'nube de mediapuntas' con llegada y en constante movimiento, incluído el delantero. Eso, que deja al equipo sin una clara referencia ofensiva y a veces se paga en la dificultad de hacer gol, también dificulta el trabajo de la zaga adversaria y crea espacios constantes. La propuesta es una bendición para el espectador, que nunca sabe por dónde llegará el peligro, pero también resulta poco práctica. No entendemos cómo, a lo largo de estos años, Wenger no ha fichado a un hombre como Trezeguet, que hubiese aportado soluciones concretas y quizá habría significado la Champions. Eso, y no fichar un sustituto de garantías del ya bastante peculiar Seaman, son dos de los grandes errores de Arsene.

La deliciosa línea de cuatro se reparte entre Cesc, Hleb, Rosicky, Theo Walcott y dos mediocentros polivalentes como Denilson y Flaminy, gustándonos más el primero. Los indiscutibles son los dos primeros, con Rosicky como opción prioritaria por la izquierda y Walcott por la derecha, siempre pendientes de la recuperación de Van Persie.

El caso del admirable Cesc es un ejemplo de que los futbolistas de la cantera no deberían nunca cederse, sino jugar en equipos satélite para que puedan foguearse siguiendo el estilo en el que después jugarán. Cesc combina a la perfección las virtudes de la 'escuela Barça' con la intensidad inglesa y el toque Wenger, convirtiéndolo en un jugador de los que hay pocos en Europa. Con veinte años sabe hacerlo todo, incluido definir, y es muy superior a pretendidas referencias como Xavi. Es difícil creer que, de haber seguido en la Masía, Cesc sería lo que es hoy.

Él es el líder, pero es aún más importante Hleb, el termómetro del equipo: si participa, aparece y brilla, el Arsenal está jugando de escandalo. Si en cambio está desaparecido el futbol 'gunner' es trabado, y entonces depende por completo de Fábregas.

Rosicky es una de las eternas promesas del fútbol europeo. Se hablaba de él como del diez del futuro, pero se ha quedado estancado, víctima de su irregularidad. Sus conceptos son buenísimos, mete golazos, tiro desde fuera, pase, movilidad y entiende el juego, pero le falta algo. Su juego, en todo caso, crece por momentos, demostrando cómo Wenger suele acertar con la tecla.

En la delantera había expectación por ver cómo respondía Da Silva, un chico de 24 años con buenos números en la liga croata. Es uno de los pocos arietes puros que ha fichado durante estos años Wenger, pero está jugando muy poco y necesita tiempo de adaptación. No es el caso de Walcott, 'La Flecha', que de seguir con su proyección será el mejor interior derecho del mundo. No es su única posición: en punta recuerda a Eto'o o Anelka por su velocidad, su zancada y su conducción de balón. El apodo de 'Speedy' Walcotte le viene al pelo: es un auténtico purasangre. En estos días se le compara con Henry, y no desluce: con sólo 18 años marca con facilidad y recuerda al Thierry que fue desaprovechado en la Juve. Es sacrificado y muerde en la presión al rival: sabe que puede comerse el mundo, y es una de las joyas de la corona de Arsene.

Otra es el extremo holandés Van Persie, un ejemplo de que el talento no lo es todo y que, a base de sacrificio y un buen maestro, también pueden construirse figuras. Van Persie lo es, y con Robben representa lo mejor de la escuela holandesa de extremos. Robben es más brillante, un talento natural, pero es menos completo que Van Persie. Mientras el merengue es más extremo, Van Persie rinde como segunda punta, e incluso aislado en la delantera. A ambos les unen las lesiones, les diferencia la forma de resolver la jugada. Robben puede regatearse a todo el equipo contrario: en forma es sencillamente imparable en regate. Van Persie es más directo, y acostumbra a finalizar la jugada rápido con un pase o un disparo. Cuando está fino y con gol el equipo da un salto de calidad, y tiene un enorme disparo a balón parado.

El arsenal ofensivo se completa con Bendtner, un joven delantero punta danés que probablemente se marchará cedido en diciembre, y Adebayor. Alto, espigado y desgarbado, técnicamente muy fino y con gol, recuerda al inolvidable Kanu. Es menos elegante con la pelota y tiene menos calidad y recursos, pero a cambio ve puerta con más facilidad. Su rendimiento en la Champions es, en todo caso, dudoso, y no termina de consolidarse como nueve.

Con ese equipo, de una edad media bajísima, a Wenger le queda todavía mucha cuerda en Londres. Los aficionados madridistas llevan años soñando con él, en Barcelona también sería bien recibido. Pero como ya hemos dicho, España puede ser una selva. En Inglaterra es respetado, idolatrado por sus seguidores, y el proyecto es ilusionante. Seguir peleándose con Ferguson, disfrutar y pulir un equipazo, pasar -aún más- a la historia del Arsenal... Quizá en mayo los periódicos ingleses cambiarán el "Arsene What" por un justo "Arsene Wow!!!".

Tiago, próximo objetivo TxikiNo lanzamos una cortina de humo: aunque está todo dicho tiempo habrá de analizar lo que le sucede al Barça. Fichar no va a solucionar por sí solo nada, porque la clave es otra (volver a atacar y defender con once), pero incorporar a Tiago sí corregiría un problema de planificación importante: visto que Gudjohnsen no cuenta, el mediocampo azulgrana está herido. Sólo tiene a Xavi, Deco e Iniesta para los dos interiores, y los tres están indefensos en el fútbol moderno, donde no se perdona tener tres craks delanteros y dos jugones detrás. Ni mentalidad ni físico les ayudan, y con tres partidos a la semana son incapaces de dar la talla en defensa y marcar la diferencia después. Final de partido en Getafe y el Barça ni sueña con el empate. Xavi e Iniesta están rotos; el equipo boquea, pierde la pelota, no pueden hacer más que mirar la jugada y, sin moverse de la baldosa, lamentar el segundo y definitivo gol. Agotados, cargadísimos, pequeños, son una columna vertebral incapaz.

Desde hace unas semanas, el tiempo que Tiago lleva en el mercado, lo han ofrecido al Madrid pero en la casa blanca tienen el objetivo bien perfilado, es luso pero no responde al nombre de Tiago sino al de Miguel Veloso. Ya habrá tiempo de analizarlo, porque el costo del jugador - superior a 20 millones de euros- hace que sea difícil que Mijatovic cierre la operación en invierno. Será una operación para el próximo verano, Veloso ha jugado Champions, aunque bien es verdad que al Madrid le urge un sustituto para Diarra.

En el lado azulgrana, Txiki sabe que falta una pieza. En su cabeza hay una clara opción: vender a Gudjohnsen y traerse al portugués. Gudjohnsen conserva cierto cartel en Inglaterra, aunque haber jugado Champions le limita a equipos mediocres. La opción Tiago, en cambio, está viva: su manager es Jorge Mendes, no un intermediario más sino un hombre fuerte de Joan Laporta. El primer verano, cuando nadie quería venir al Barça, le trajo a Quaresma y a Márquez. El segundo apareció con Deco.  Es también el representante de Motta, agilizó la compra de Gudjohnsen tras intermediar con su padre. 

El Barça y Mendes hablan de Tiago hace pocos meses, pero hace dudar el precio tan bajo, trece millones de euros, en que le tasa el Olympique. Finalmente se va a la Juventus, pero no cuaja en Turín -ahora explicaremos por qué-. La 'Vecchia Signora' le pone a la venta, aunque como buena negociadora que es no lo hace de cualquier manera: simula tener interés por Riquelme, tira el cebo de un intercambio con el Villarreal y pone así sobre aviso a todos los tiburones de invierno: se escuchan ofertas por Tiago.

Análisis Juventus, por futbolitis 

Arrinconado, en medio de la poca calidad que propone Claudio Ranieri, Tiago es un naúfrago que no juega en la Juventus. Ranieri apuesta por otra cosa: centrales como Legrottaglie -alto, cintura de hierro, aprendiz de un Materazzi que es Beckenbauer a su lado- y Chellini -mediocentro en inferiores reconvertido, buen jugador pero no mucho más que un parche tras la grave lesión de Andrade-, con Criscito y Grygera -estos dos también son interesantes aunque el primero está decepcionando- de laterales. En el mediocentro, un doble pívote destructor con Cristiano Zanetti y Nocerino, más Camoranesi corriendo por banda y Nedved, Del Piero y Trezeguet formando tridente. Un 1-4-4-2 más cercano al 1-4-3-3 del tridente de  Capello, con Nedved o Del Piero ocupando la banda donde no está Camoranesi y alguna subida del lateral.

Tiago no juega porque le consideran, prensa y Juventus, blando y lento. Pese a ello brilla cada vez que aparece: contra el Empoli  contó con una oportunidad y participó en los tres goles de su equipo. Pero a Ranieri no le importa, y sigue condenándole al banquillo o a entrar en los últimos minutos, para perder tiempo.

La relación entre jugador y entrenador se pudre pronto. Tiago llega a un equipo recién ascendido, en plena reconstrucción, y lo hace como pilar básico, pero desde el primer momento Ranieri no le da bola. Viendo cómo en su lugar juegan dos 'macheteros' se siente desplazado y herido. De indiscutible en el OL, jugar Champions y arrasar en Francia, a reserva de un equipo vulgar con un mediocampo de nula calidad. No tarda en explotar: en un viaje con su selección Tiago 'raja' de Ranieri ante la prensa portuguesa, y Claudio no perdona, acusándole de poco profesional y mal compañero. El director técnico Alessio Secco no apaga el fuego sino que termina de quemar al centrocampista, exigiéndole que entrene más y se calle.

Tiago no es ninguna bala perdida, Tiene carácter, fuerte, y de ganador. Y si no que se lo pregunten a Camacho, que bebe los vientos por él desde que le entrenó en el Benfica. Sin mover un dedo, Tiago podría estar mañana en el Sporting, el Benfica o el Oporto. En cuanto se ponga a precio de mercado, o surja la opción de cesión, los tres grandes lusitanos se descuartizarán por él, aunque el Benfica tiene más papeletas por haber sido su club de origen.

Su ficha no es tampoco muy alta: 2,6 millones de euros brutos, 3,4 en total sumándole incentivos, y no es ningún pesetero. Aunque vaya tercera en el Calcio, la Juve no es apetitosa desde el banquillo. Tiago quiere ser protagonista, volver a sentirse importante en un club ganador.

Todo esto lo dice Mendes y lo sabe Txiki. Es una oportunidad de mercado, y la única: o se le ficha a él o no vendrá nadie. La operación a largo plazo es Cesc por Xavi y Tiago por Deco. Por el primero no se pagarán barbaridades, aunque si el Barcelona no lo pone todo el Madrid insistirá y Cesc es un profesional. Respecto a Tiago estaba perdido, se le dejó pasar de largo, pero la tozudez de Ranieri ha vuelto a ponerle a tiro. Antes sobraba Deco, para Tiago también porque no quería ser su reserva. La experiencia del Chelsea, donde no jugó lo que él deseaba, le marcó, aunque conserva una gran relación con Mourinho, que se arrepintió de dejarle marchar incluyéndolo en la operación Essien (38 millones y el portugués que tiene una valoración de 10 millones aunque de manera contable sean dos operaciones diferenciadas). Tiago no sólo cumplió en Lyon, sino que rayó a gran altura.

Si el Barça se plantea ficharlo no es para sustituir a Touré, que se ha adaptado perfectamente al mediocentro. Rijkaard recibiría con los brazos abiertos a Tiago como interior, por su zanzada, recorrido, presencia ofensiva, tiro desde fuera del area y llegada en segunda línea. Es serio, duro, fuerte y competitivo. Apenas tiene 25 años, mide 1,83 y ha sido cuarto en un Mundial, subcampeón de una Eurocopa, vestido la camiseta de Benfica, Chelsea, OL y Juve. Y sabe lo que es un 1-4-3-3, porque con él jugó ya en el Chelsea. 

Suena extraño, pero un reserva de la Juve sería titular indiscutible en el Barça... ¿extraño? ¿Se acuerdan de Davids? Puede repetirse la historia si Txiki se atreve. Su perfil es absolutamente necesario. Es una oportunidad única. A nivel económico, no pasaría de quince millones de euros, más justificables aún considerando que los últimos fichajes, excepto Milito, llegaron todos antes del 30 de junio y no entran en el balance.

Los tres grandes refuerzos juventinos, Salihadmicic, Iaquinta y Tiago, apenas cuentan. Tiago se quiere ir, y la inversión fue importante como para que la Juve le deje pudrir. Alargar esa situación sólo puede traer malas consecuencias, a menos que en ese tiempo Ranieri recapacite y recupere al jugador.


Tiago, ahora mismo, es interesante para cualquier gran equipo. No ha jugado Champions... Pensar en él junto a Diarra en el mediocentro blanco impresiona... Pero Jorge Mendes tirará para el Barça. Es amigo de Laporta. Ha compartido grada con Txiki. En Barcelona se vive mejor que en Turín.


Su llegada supondría evolucionar al equipo. Se le necesita, porque hay escasez de efectivos y de competitividad. Un mediocampo con Touré, Deco y Tiago supone solidez, disputa, brega y mucho carácter. Iniesta abandonaría esa zona para disputarle el 'diez' a Ronaldinho. Quitar un delantero para fortalecer el centro del campo. Y demostrar que nadie tiene el puesto seguro.

Scolari, Deco y Tiago, ¿Barça08/09?
El Barça necesita adrenalina. Que cada jugador salga a morir. Rijkaard no tiene que ser amigo de sus pupilos, sino su jefe. Un entrenador listo ni siquiera tiene que sacar siempre al mejor: puedes dejarle en el banquillo, que juegue uno que lo haga peor que él, para que esté con ganas de demostrarlo todo justo cuando tú le necesites.

Dejar a Iniesta o a Ronaldinho en el banco, junto a Xavi, supone además tener revulsivos. Un 'plan B': ese mismo que el Barça lleva tiempo despreciando. Y tener a Tiago es volver a tener a dos jugadores por puesto. El virus no es sólo Ronaldinho: se extiende el acomodamiento. Messi muestra síntomas, un recién llegado como Giovanni dos Santos, con todo por demostrar, se olvida de seguir a su lateral en Getafe. Lógico, si es lo que ves hacer a tu ídolo partido tras partido.

Txiki, el Barça, debe atreverse a fichar a Tiago. Hay muchísimas opciones de lograrlo, las piezas encajan. Puede hacerse muy rápido: él está ansioso por irse. Sabe que eligió mal, que la Juventus está demasiado llena de veteranos, que el único superclase que tiene recorrido es Buffon. El resto es carne de cañón. Los títulos no tienen porqué llegar.

El Barça tampoco es una balsa de aceite, pero la continuidad de Rijkaard no tiene nada que ver con Tiago. Cualquier entrenador del mundo estará encantado con un hombre de su perfil. Con el talento que encontrará en la delantera necesitará variantes en el centro del campo, y ahi Tiago tiene mucho que decir.

En un vestuario en el que, de momento, todo son palabras bonitas y gestos de enfado pero no hay un mensaje de unidad y criterio, ni hechos sobre el campo, habría muchas medidas a tomar. Txiki, Laporta y su junta, deben sentarse y pensar en que si quieres un barco navegando a toda vela tienes primero que mirar al patrón. Si quieres jugadores al cien por cien, quizá Rijkaard ya no sea el adecuado. La primera solución sería un cambio de dirección total, no teatro ante la prensa ni códigos de disciplina. Pero si no hay volantazo, si los jugadores realmente no entran en cintura, deciden cómo ganar e ir a por ello, empezarán las cortinas de humo. Pero la primera, si efectivamente es Tiago, no será sólo eso: será un telón de acero, un imprescindible, un jugador indiscutible en un equipo como el actual. 

Tras la exhibición de impotencia barcelonista en Getafe llega el turno de Madrid y Villarreal... Por orden, vamos con la previa del Real Madrid-Mallorca.

Que Schuster pensara en voz alta sobre una derrota del Barça en Getafe es mal síntoma: si eres líder tienes que estar pendiente de tu propio equipo, de alcanzar la perfección, de que si lo ganas todo serás el campeón al final. Pero el alemán, una vez más, parece nervioso, y no sólo por tener a los azulgrana a un punto: sabe que las rotaciones no son viables, que los reservas no tienen el nivel que cabría desear.

En los últimos partidos, Schuster dejó de rotar. La alineación se repetía, pero no podrá hacerlo de nuevo frente al Mallorca por las ausencias de Sergio Ramos y Guti, un grave inconveniente para el técnico madridista.

Vuelta al verano

Sin Sergio Ramos la banda derecha blanca es un coladero, toda una invitación para el ataque mallorquinista. Por galones y elecciones anteriores de Schuster, es lógico pensar que en el '2' estará Míchel Salgado antes que Torres, y hablar del gallego es hacerlo de un jugador a la deriva. Empieza a ser vox populi que Salgado está acabado, y probablemente es así. Gregorio Manzano intentará demostrarlo cargando el juego por esa zona, convirtiendo la banda derecha en un infierno para los locales.

Respecto a la ausencia de Guti, también sobran los comentarios. Si ya se le echó de menos en el empate a cero en Atenas más sucederá todavía el domingo en el Bernabéu,entre otras cosas porque el Mallorca es mucho más equipo que el Olimpiakos por mucho que el segundo juegue la Champions.

 

Sin Ramos y Guti es factible que Schuster vuelva a la línea de salida: el 1-4-4-2 con rombo en el mediocampo. Diarra sería el único pivote con Sneijder adelantado e e Higuaín y Robinho en bandas, con Raúl y Van Nistelrooy en la delantera.

Un once que ofrece tan poco fútbol que contar con Gago parece obligado, pero jugar con el argentino probablemente suponga relegar a Sneijder. Más creación, pues, pero también menos gol, más previsibilidad, menos llegada. Visto lo visto la decisión más sencilla será alinear al holandés: si le dejas en el banco todo el mundo se hará preguntas, para qué se le fichó, por qué se invirtieron casi treinta millones de euros en un jugador secundario. Si el holandés empieza a responder si necesitas un psicólogo, acabará con un trauma galopante si Schuster le empieza a dejar de lado.

Marcaje cualitativo  a Sneijder 

Sneijder, por futbolitis

Con Sneijder en el campo Manzano tomará precauciones, y uno de sus mediocentros estará muy pendiente de él. Manzano, un buen entrenador que no siempre ha tenido la fortuna que merecía ante el Madrid -suele ponerle en problemas pero pocas veces lo ha derrotado- acostumbra a jugar con un 1-4-2-3-1 camuflado de 4-4-2. Pero que nadie se equivoque: el doble pivote es su apuesta, y uno de esos hombres no perderá de vista a Sneijder.

Ese hombre recibirá directrices muy claras: debe permitir que el holandes acuda a recibir siempre que su movimiento suponga alejarse del área. Lejos del área, Sneijder es intrascendente; la marca tendrá que ser intensa cuando se acerque al área. Pero el holandés, además de pegada, sabe leer los partidos, y detectará la estrategia en el acto. Por eso buscará con frecuencia a su marcador, tratando de arrastrarle lejos de sus dos centrales para dejar desguarnecida la zaga.

Para sacar algo positivo del Bernabéu, Manzano buscará la superioridad en el mediocampo. Diarra recibirá libertad total para que conduzca la pelota y avance la posición, facilitando así el contragolpe.

Si en la zona ancha le acompañan por banda Robinho e Higuaín el Madrid buscará amplitud y desmarques de ruptura. En esa situación de inferioridad veremos muchos minutos a un Madrid 'versión Capello', con el equipo echado atrás y pendiente de que Robinho e Higuaín reciban algún balón vertical, generando ocasiones que en juego estático pueden hacerse esperar.

El Mallorca junta mucho las líneas, deja pocos espacios y el Madrid, sin creador de juego ni grandes pasadores, puede sufrir. Faltan jugadores en la plantilla de ese perfil, algo que llevamos semanas diciendo. O Schuster ha improvisado todos estos meses o la planificación de fichajes fue desastrosa.

El 'efecto Metzelder'

El partido es una final psicológica para los blancos, porque aunque el Mallorca no sea uno de los grandes sí es un equipo con carácter, fuerte mentalmente, acostumbrado a remontar partidos y muy competitivo. Tienes que estar bien para vencerle.

No sólo eso: los de Manzano son fuertes físicamente, y manejan bien la estrategia. No poder contar con Sergio Ramos no ayuda a los blancos: una defensa con Salgado, Cannavaro, Heinze y Marcelo asusta. El Mallorca puede sacar petróleo si ataca mucho por bandas y encara a los laterales blancos: hombres como Varela o Arango pueden hincharse. No es un buen día para el juego directo ante el Madrid, sino para la creatividad, la combinación, el desborde. Salgado y Marcelo son superables y propensos a cometer faltas, especialmente el primero, que cuenta ya sólo con ese recurso.

Faltas laterales en contra, escasa altura de la defensa... La sorpresa quizá sea la alineación de Metzelder en el lateral derecho. Allí cumplió en el Borussia, aunque es verdad que el juego en la Bundesliga es diferente, más directo. Sin embargo su presencia mejoraría al equipo en la estrategia, y su zancada y voluntad pueden también sorprender en ataque: el Mallorca no espera que un gigantón desbocado penetre hasta la línea de fondo. Puede ser un recurso para Schuster, un elemento sorpresa al menos para los primeros minutos: pronto el rival aprenderá la lección y empezará a buscarle la espalda.


SORPRESA TÁCTICA:  DOBLE NUEVE ATLÉTICO

 ¿Donde está Soldado?

Si mañana jugase con otra camiseta, otro escudo, el Madrid no sería favorito. Pero la historia cuenta: oportunismo, aprovechar los despistes ajenos, algún paradón de Casillas... Si el Madrid repite el esquema de las últimas semanas tendrá problemas seguro, porque podrá crear peligro por la banda que ocupe Robinho pero en la otra será inoperante. Si juega Sneijder veremos a Raúl bajar mucho al centro del campo, 'haciendo' de Guti y dejando solo y desasistido a Van Nistelrooy.

Suena ridículo ante la falta de oportunidades, pero mañana podría ser el día de Soldado. El Madrid va a tener poca presencia en el mediocampo, y a falta de jugadores eso se enmascara con mucha dinamita arriba. Jugar con un doble nueve, Soldado y Van Nistelrooy, podría hacer daño. Además de gol al canterano le gusta presionar, apretar, y con su carácter y esfuerzo se ganaría al Bernabéu, que además tiene ganas de verle. En su lugar, en cambio, suele aparecer Saviola, con su frialdad y falta de actitud en la presión defensiva.

Soldado tiene más gol, más intuición, más conocimiento de la posición y más remate que el argentino. Apostando por el juego directo supondría un peligro mayor para los de Manzano. Es increíble que Schuster siga despreciándole, a él y a Baptista, para que acaben jugando medianías como Saviola o Balboa.

Hablando de Balboa... no entra en la convocatoria, dicen que por su altercado con Pepe, pero el que tiene que reflexionar es el portugués. De ir ganando, mañana se reencontrará con el Bernabéu, pese al lamentable gesto de pegarse en el entrenamiento de ayer. Es un detalle que habla muy mal de la gestión de la plantilla: el fichaje más caro no puede andar pegándose puñetazos con un canterano. La jerarquía es imprescindible en un equipo, y lo sucedido es un síntoma de caos.

Previa Getafe - Barça, por futbolitis

 Jornada apasionante de Liga, con tres partidos de máximo nivel y sin favoritos claros. La escasez de tiempo nos impide publicar hoy, como deseábamos, las previas de los tres encuentros, teniéndonos que conformar con el Getafe-Barcelona. El sábado, y ya con más calma, analizaremos todo lo que pueda ocurrir en el Madrid-Mallorca y en el Villarreal-Sevilla. 

Campo de minas

El Coliseum Alfonso Pérez espera al Barça, y no es un campo cualquiera sino un terreno minado. No sólo lo decimos por el inolvidable batacazo copero de la pasada temporada sino porque, incluso ganando como hace dos años, el Barcelona juega allí atenazado. Da igual que gane o pierda: Getafe suele ver a un equipo timorato, al tran-tran, contrario a lo que se exige ahora en el vestuario azulgrana. Intensidad, presión, despliegue físico... no es el mejor escenario para esta versión. Frío, rácano, ni gusta ni se gusta el Barcelona en su visita a Getafe. 

La primera batalla del Barça será, pues, contra su propia historia, pero no será la única: los de Laudrup plantearán problemas. Por ejemplo, presionarán fuerte la salida de balón azulgrana, exigiendo mejores soluciones que las mostradas en las últimas semanas fuera de casa, como en Valladolid.

Messi, stop al Balón de Oro por Futbolitis. Foto: 20 minutos

Hay quien todavía cree que el Getafe es peor que el año pasado. Que es un candidato al descenso he llegado a escuchar en algunas tertulias. Que se estrellará con Laudrup. Pero no es así: basta una comparación entre el delantero del año pasado, Güiza, y el de esta temporada, Uche, para entender la mejoría de la plantilla. Mejores jugadores, más competencia interna, mayor calidad técnica. Aunque los resultados no acompañaron las primeras jornadas el equipo ha ido a mejor y las victorias llegan con regularidad.

Incluso perdiendo el Getafe no mostraba graves carencias y siempre resultó difícil de derrotar. Que nadie espere un paseo barcelonista. Los de Rijkaard, además, vienen de jugar Champions el miércoles y el Getafe descansó en Europa. Hubiese sido peor para los culés haber jugado, encima, lejos de casa en la jornada europea. El ciclo corto castiga a los azulgrana esta semana si además sumamos el descanso Uefa del Geta y beneficia al Madrid y Sevilla, ya que el Villareal jugó de jueves.

SORPRESA TÁCTICA: Diagonal argentina y Ronaldinho en la mediapunta

Si el Barça quiere ganar tendrá que presionar muy arriba. La historia de siempre, la que tan pocas veces se ve. Si lo hace probablemente se llevará la victoria, quizá hasta con claridad. Pero si deja jugar al Getafe, si le deja tocar la pelota, sufrirá. Los locales han heredado el contragolpe de Schuster, pero con Laudrup también quieren el balón. De los equipos modestos es el que más a gusto se siente con él, lo que demuestra que tiene recorrido y puede seguir creciendo. Lo más difícil para un "pequeño" es saber qué hacer con la pelota en los pies, y el Getafe lo tiene claro: le gusta el cuero, tocarla, llegar jugando. Con ese espíritu puede ganar a cualquiera y eso, por supuesto, incluye al Barça.

El Getafe juega con un 1-4-4-2, donde los dos de arriba presionarán, como ya hemos dicho, la salida de balón azulgrana. Ese trabajo será complementado por un doble pivote que trate de anular el juego de Xavi e Iniesta, más la marca del segundo delantero sobre Touré Yayá.

Para batir esa primera línea de presión getafense será fundamental trabajar la diagonal Milito- Messi. Es la mejor forma de romper la presión de cuatro arriba de Laudrup y, al no estar Márquez -difícilmente arriesgará Rijkaard con el mexicano-, el único que puede sacar la pelota desde atrás es Milito. Es capaz de hacerlo, pero también dependerá de 'la Pulga': sería interesante que Rijkaard le pusiera varias veces el partido del Getafe ante el Madrid, en el que Robben fue decisivo con sus carreras al espacio.

Otra de las armas letales del Barcelona deben ser los movimientos de arrastre de los puntas, combinándolos con movimientos de ruptura. Los de arrastre 'moverán' a la defensa del Getafe, obligándola a adelantar la línea hasta casi el mediocampo y creándose espacios que permitan romper en velocidad desde atrás. La clave es Ronaldinho: deberá bajar al madiocampo y así crear superioridad. El sábado veremos al brasileño muchos minutos en la mediapunta, con Henry entrando escorado a la izquierda y Messi por la derecha.

Los peligros del Getafe

Getafe - Barça, la batalla del frío, por futbolitis

La estrategia a balón parado será fundamental para el devenir del encuentro. Es conocido que el Barça tiene problemas para defenderla, aunque últimamente se le ve más enchufado. Evidentemente, Rijkaard lo ha estado trabajando porque la fragilidad era escandalosa. Ahora Henry defiende la entrada al primer palo, y Rijkaard deja a sólo dos jugadores arriba para defender con más.  Contra el desganado Rangers vimos que la función Henry, la realizó Touré Yayá debido a la entrada en el equipo de Thuram y la posición de lateral de Puyol.

Precisamente la estrategia es una especialidad getafense. Lleva años trabajándola, y con ella hizo muchísimo daño al Madrid, aunque sin premio.Siempre ha sido una necesidad de un equipo, el getafense, reñido con el gol y que si se ha mantenido en primera con solvencia ha sido por se un equipo que encajaba muy poco. El Barça debe estar muy atento a los rechaces y las entradas de segunda línea: cualquier balón suelto en el balcón del área será peligroso, porque el Getafe es muy directo y tira a portería en cuanto puede. Levanta la vista, revienta la pelota, dispara. En esos remates de segunda jugada destaca en particular Casquero.

Es importante que los laterales azulgranas se cierren bien, porque de lo contrario Touré tendrá que meterse mucho entre los dos centrales y el equipo acabará asfixiado, a merced de esos disparos desde la segunda línea.

El juego ofensivo del Getafe ofrece otro detalle de interés. En el fútbol, el desmarque más habitual es el de dentro hacia fuera, el que hemos visto hacer miles de veces a Fernando Torres. Es el desmarque más sencillo, el que te asegura recibir el balón a costa de alejarte de la portería rival. Partiendo desde la posición del central izquierdo rival apuntas hacia el lateral, y si recibes habrás desbordado a éste con opción de encarar al central cerca del pico del área.

Eso es lo frecuente, pero el Getafe busca otra vía: el desmarque de central a central. Uche, en particular, busca desde el central izquierdo la espalda del central derecho. No es un movimiento fácil; suelen pitarte muchos fueras de juego intentándolo. También es complicado que la pelota llegue en condiciones porque exige mucha precisión por parte del pasador, pero si todo se cumple la jugada resulta letal.

Es raro ver a los delanteros del Getafe caer a la banda, pisar la línea lateral. Se nota que Laudrup fue un pasador extraordinario: sabe que ese balón es mortal para la defensa adversaria.

Campo pequeño, noche fría. Gradas abiertas, rival incómodo y poco descanso entre partido y partido: las condiciones idóneas para otro gatillazo culé. El encuentro se presenta apasionante, un termómetro ideal para valorar la situación azulgrana. Que nadie se lo pierda el sábado  y al concluir, tendréis en futbolitis las previas del R.Madrid - Mallorca y del Villareal - Sevilla.

Objetivo ChampionsEl Barça tiene ante sí un partido trascendental para no meterse en problemas: los diarios hablan de certificar el pase a los octavos ganando a los escoceses, pero el encuentro tiene otra cara. Se trata de la primera final de la temporada para el Barcelona, un equipo que siempre que se ha clasificado como segundo de grupo ha caído después en el cruce.

La moneda tiene un reverso, un lado oscuro: de perder, los azulgrana sufrirán para pasar de fase. Es un partido 'average' y eso lo define todo: si gana el Rangers será primero de grupo, y el Barcelona visitará Lyon jugándose la clasificación.

Peligro: como dijimos, el OL crece cada semana, y será muy peligroso en marzo si se clasifica como segundo, uno de esos equipos que nadie quiere como pareja de baile en octavos. Estaban muertos, pero encontraron aire en la jornada anterior, y si logran el pleno frente al Stuttgart estarán llenos de vida. Y ojo a su resurrección: en octavos será, directamente, otro equipo.

La tensa espera es el ambiente ideal para el Barcelona. La luz en ámbar mantiene alerta al entorno, pero está vez los semáforos parecen estar todos verdes. Todo el mundo da por hecho que, con la fortaleza azulgrana como local, la sorpresa es imposible. La lectura del partido es clara: dominio abrumador de los de Rijkaard, que deberán defender bien mientras atacan para llevarse tres puntos de oro.

Tras los noventa minutos de Escocia, quedan pocas dudas del planteamiento que presentará Walter Smith. Veremos un Rangers bien armado atrás, parapetado en dos líneas metidas en muy pocos metros. Para evitar cualquier riesgo recurrirán al doble pivote, incrustado en medio de la línea defensiva de cuatro y la de los tres medias puntas. Gente, gente, gente... En el espacio en el que suelen jugar dos líneas los escoceses meterán tres, e incluso veremos a su portero en funciones de hombre libre, ya que los centrales tendrán más como referencia la línea del área que la del mediocampo.

Con esta primera y simple aproximación tenemos definido el sistema del Rangers y su versión europea. Los de Glasgow juegan un 1-4-4-2 en competición doméstica, pero cuando llega la Champions mutan al 1-4-2-3-1, donde es clave el posicionamiento de Ferguson, que pasa de la media punta al doble pivote en un movimiento que arrastra a un delantero a bajar a defender al mediocentro rival.

¿Se acuerdan del Barça-Celtic del primer año de Rijkaard, cuando los culés quedaron eliminados de la UEFA? Sí, la eliminatoria en la que Txiki y Rijkaard decidieron que Saviola nunca podría ser el '9' de un equipo que quisiera marcar época. Pues ahora llega la otra escuadra de Glasgow, y el partido se presenta similar. La temporada siguiente el Celtic volvió al Camp Nou, y tampoco se pasó de las tablas. Era la primera Liga, el 'año de los cruzados', y un Barça muy golpeado se resignó a ser segundo grupo. Tras el afortunado gol escocés, que significó el empate, el Barça jugó a dosificar al más puro estilo Schuster: poco después vendría el cruce contra el Chelsea y la eliminación europea.

LECTURA DE PARTIDO

El partido puede ser posesión, mucha pelota y esperar al cambio de ritmo, la sorpresa o el genio individual. No se olviden de que el Barça, en fase ofensiva, no es un equipo, y aún le queda mucho camino para llegar a serlo. A la espera de crear automatismos que faciliten el rendimiento de cada jugador, el equipo ataca a golpes de individualidad. No existe ritmo, y se abusa de dos parámetros muy nocivos para cualquier equipo: ataque previsible y reiterativo, que definiremos como un "Quiero entrar con ella hasta dentro", y ausencia de registros y variantes.

Toure Yayá, perfil Deco

Analizar cómo atacar el Barça es un ejercicio sencillo, y también supone contemplar el primer problema que encuentra un entrenador de escuela de iniciación: exceso de conducción, abuso del pase corto y la pared, búsqueda reiterativa de la vía más directa, la central, el ataque frontal, porque la portería rival nunca está en el córner.

A un niño debes enseñarle esas cosas: hacerle entender el juego, dominar las distintas soluciones porque un jugador no sólo debe jugar pensando en el balón: también está el espacio, el adversario... El Barça es ese niño, y sólo sigue sobreviviendo gracias a una plantilla de descomunal talento, capaz de tapar muchas deficiencias.

No todo es culpa de Rijkaard. El holandés anda preocupado por la defensa, quiere que el equipo adquiera automatismo defensivos, quiere encorsetar las obligaciones defensivas para que nadie se salga del guión. Imaginamos que, cuando defender sea mecánico, llegará el momento de entrenar las variantes de ataque. Cuando el equipo asimile esas obligacones defensivas y domine los automatismos de ataque volverá el espectáculo, y el Barcelona debería ser un rodillo.

Rijkaard cree que ese momento llegará, pero también es consciente de que la clave está en conseguir volver a defender atacando. En Valladolid dijo que había que volver a los orígenes, que el sacrificio colectivo debía ser lo primero y que el equipo tendrá que 'resetear'. Le está costando, y mucho, volver a meter el 'espíritu Davids' en el vestuario... y eso que los hombres que lo forman son básicamente los mismos.

SORPRESA TÁCTICA: INVERSIÓN DEL TRIÁNGULO

Para el partido de mañana se prevé jugar, 'vivir', en la zona de finalización escocesa. El ambiente está asegurado, la avalancha de aficionados escoceses llenará de color y cánticos Barcelona y el Rangers prevé un rival volcado al principio. Correcto, pero hay algo más: recomendaría al Barça cambiarle un poco el escenario al rival. Qué mejor para lograrlo que una sorpresa en el equipo inicial, que además supondría disponer de dos registros en el campo con Rijkaard gestionándolos a su antojo.

Sólo un cambio en el once de salida, pero muy importante: Gudjohnsen por Xavi o Iniesta. Como todos sabéis mandaríamos al banquillo al primero, y no por capricho sino porque ante un rival con 'el autobús' necesitas sorpresa y esa te la garantiza el manchego. Xavi te regala otra cosa: ritmo, y el ritmo es una virtud que, mal empleada, termina confundiéndose con previsibilidad.

Así que el mediocampo tendría a Touré Yayá como vértice e Iniesta y Gudjohnsen de interiores. En ataque Ronaldinho, Messi y Henry.  

El ataque del Barça sería jugar la posesión al ritmo habitual, pero cuando Rijkaard ordene un cambio posicional dejar la posesión de lado y jugar más directo, buscando centros y remates.

Basta un silbido: cambio de bandas entre Messi y Ronaldinho y cada uno a jugar con su pierna natural, con Henry de delantero centro y, en la zona ancha, el triángulo invertido, pasando Iniesta a jugar de mediocentro -al jugar ellos con un solo punta sobra un defensa- y Touré Yayá y Gudjohnsen de interiores, garantizando la llegada en segunda línea y convirtiendo cada centro de Ronaldinho o Messi en una ocasión de gol.

Messi centrando desde la izquierda: Henry en zona de remate al primer palo, Touré llegando al espacio libre generado por el desmarque del francés. Ronaldinho haciendo la diagonal para rematar en el segundo palo, Gudjohnsen trabajando el punto de penalti y la zona de rechace corto. ¿Iniesta? También hay tareas para él: atento al rechace en la frontal del área y, cuando se pierda el balón, inmediata falta táctica.

Otro silbido de Frank y los extremos vuelven a jugar a pierna cambiada. Touré Yayá cambia de posición con Iniesta, te tiras un poco atrás, dejas salir al Rangers y le juegas al contraataque. O sigues jugando 'a lo Barça', según te interese.

Si vas ganando, el cambio es Xavi por Gudjohnsen. Garantizas la posesión, y matas a correr a los escoceses detrás del balón. Entonces, y siempre con el marcador a favor, llegará el momento de cambiar a Messi y gestionar el tema de las tarjetas, para llegar a octavos limpio y sin lastres de amenaza de sanción.

# lunes, 05 de noviembre de 2007 2:39

ALGO PASA CON SCHUSTER

Schuster en el punto de mira. 20 minutos.com

Hacer una previa de un partido evidente es sumamente complejo, o la labor más sencilla para un escribano futbolero, No existe el término medio cuando hablas de fútbol, porque por si no lo saben el deporte rey son detalles cuando la diferencia no es abismal. Pueden entender esto como la previa sencilla -el partido no da para más- del Olympiacos –R.Madrid o como un análisis del giro que le ha dado el alemán a su equipo en la última semana.

En Mestalla, el Madrid encontró la fórmula y el atrevimiento, el convencimiento y la fuerza para salir a presionar arriba. Schuster tiene el libreto para ganar a rivales que no tengan consistencia, y el Olympiacos es uno de ellos. Cuando toquen rivales más serios la historia será distinta, porque el alemán oye campanas pero no sabe dónde. Busca presionar arriba, pero no en encuentra la fórmula para que el equipo juegue de manera equilibrada. Después de la exhibición de Mestalla se encontró con un Sevilla que jugó como un bloque, con un poderío sin igual en medio campo a pesar de jugar en inferioridad.

Gago, Diarra y Guti contra Poulsen y Keita, con la ayuda en estático de Kanouté. Considerando que Poulsen vive sacrificado de manera permanente por Alves, la conclusión es que Keita ganó la batalla de la soledad, una soledad que fue una losa para Albelda y que significó la rendición en la primera media hora del Valencia y de un técnico que no supo interpretar bien su papel.

SCHUSTER HA CAMBIADO: BUSCA LA PIEDRA FILOSOFAL

EQUIPO PARTIDO

El Madrid actual -desde la comparación con Federer, ha comenzado una época– busca la presión arriba metiendo cuatro hombres de primera línea: Raúl por derecha, Van the Man por el centro y Robinho por izquierda, siendo Guti la escoba de los tres. Detrás de ellos doble pivote: Gago–Diarra más defensa de cuatro.

Marear tanto la perdiz para volver al equipo de Capello... Un 1-4-2-4 para presionar en primera línea y, una vez superada ésta, utilizar la capacidad de sacrificio de Raúl y de Robinho para jugar un 1-4-5-1 con Raúl por derecha. Algo por lo que se criticó mucho a Capello, pero no ahora tras un 1-5 que ha cegado a la crítica constructiva. La variante de Schuster, el mayor intercambio de bandas entre Robinho y Raúl.

Vean partidos de las categorías inferiores y se darán cuenta de este tipo de planteamientos estuvo muy de moda en la División de Honor juvenil. Sin ir más lejos, el Valladolid de Mendilibar lo empleó para batir todos los registros en Segunda y contra Barça y Madrid fue la base de las tablas finales. Equipo unido, pero planteamiento partido con una laguna entre medias que debe ser cubierta por el repliegue de los hombres de arriba en caso de ser superados.

Es lógico y evidente que este Madrid tendrá problemas contra equipos que jueguen como bloque. Lo cierto es que Schuster sigue buscando, pero no encuentra la piedra filosofal.

ATAQUE EN ALA

Es la fórmula Capello, y la herencia empieza a preocupar porque después de tres meses Schuster recurre a la fórmula ganadora de Fabio. Puede parecer trivial, pero les pediría un análisis tecnológico: yo he podido dedicar mi tiempo a ello y he realizado el siguiente ejercicio. En una pantalla, el Madrid de Capello; en otra el Madrid de Schuster.  Analicen la basculación, el repliegue y la elección de jugadores. Si me dicen que los dirige el mismo entrenador me lo creo. Les cuento: el Madrid juega con una banda fuerte y otra débil. La izquierda es la búsqueda de la superioridad numérica, meter más jugadores que el rival para hacer daño a las defensas en zona de cuatro. Un lateral largo: Marcelo (Roberto Carlos), más un doble pivote en el que uno vive para hacer el 2x1 en banda y realizar las coberturas: Diarra (antes Emerson), y un jugón en banda para desbordar hacia dentro: Robinho.

Raul por futbolitisCuando la tiene Robinho, se genera un dos para dos de centrales con delanteros. Siempre Van The Man, pero para jugar en igualdad llega Raúl, en diagonal  desde la derecha para entrar en segunda línea sin marca que le fije y finalizar con pierna buena.

En banda derecha, un solo jugador: Sergio Ramos. Toda la banda para él, y una única misión: centrar al palo largo porque ahí estarán todos. Buscarán una superioridad enorme a la espalda del central derecho del adversario y en la zona rechace. El único objetivo de Guti será la segunda jugada.

Como ven, todo esto lo conocen. La manera de atacar de Fabio o de Schuster, como prefieran, es italiana y sencilla. Si es por izquierda se elabora y se busca el toque para sacar rentabilidad a la superioridad. Si es por derecha Sergio Ramos, sin necesidad de llegar a línea de fondo, buscará el centro al segundo palo donde verán más blancos que oponentes.

Con la presión arriba y la fórmula Capello jugar contra el Olympiacos es un regalo para dar un golpe de autoridad, y salir del infierno griego con una goleada para el recuerdo. En el Bernabéu el Madrid estaba trabado, daba síntomas de poca calidad y Robinho andaba pidiendo globos para salir huyendo. Fue darle la pelota a los defensas griegos y empezar a crear peligro el Madrid. En base a esto llegaron los goles, y cuando el cansancio hizo imposible la ayuda del interior de banda contraria en la basculación llegó Robinho para aprovechar el enorme regalo del entrenador griego por no dar aire para garantizar el repliegue del 5+1 y asegurar solidez cuando ganaba en el Bernabéu…

La fórmula es sencilla: balón a los griegos en la creación, presión de cuatro tipo Valencia y Sevilla, recuperación y en dos toques para dentro. Si siguen en la línea actual y juegan con mentalidad será una goleada para el recuerdo, pero eso no quiere decir que sean competitivos.

El Madrid de Capello ha vuelto, puede parecer un ataque frontal a la línea de flotación madridista pero se pongan como se pongan los puristas, que no se olvide la fórmula Capello. El Madrid maneja como nadie los registros de la efectividad, y estos son los que separan a vencedores de vencidos: sino que se lo pregunten al efectista Barça.
Schuster plagia a Capello
TRIANGULACIÓN INTERIOR

Es la esencia Capello y el resultante efectivo del estelar AC Milan de Sacchi. Todo lo espectacular y exigente se tiende a dosificar, y el Milan de Sacchi era magia y brillo pero con un despliegue físico brutal. Si bajaba este, el equipo era batible. Llegó Capello, y economizó esfuerzos, brillantez, para conseguir resultado. Estuvo más de un año sin perder, hasta que llegó Asprilla de libre directo para batir a Rossi y romper una racha sin igual.

En Italia adquirieron rápido las fórmulas de Capello, e incluso le dieron nombre comercial: Tridente. Con eso y defensa los equipos italianos estaban en todas las finales. En la Juve, Capello consiguió dominar resucitando la fórmula. Trezeguet + Del Piero con Nedved por detrás. En el Madrid, Van Nistelrooy + Raúl con Guti por detrás para jugar contra dos centrales. Una superioridad con movimientos ciegos, y generando espacios para que defina el compañero, es lo más efectivo que conozco en fútbol. A más calidad, mayor traducción en el marcador. El equipo más preparado del mundo para hacer esto es el Barça, pero en lugar de jugar la igualdad contra centrales, sus delanteros se empeñan en jugar el uno contra uno contra los laterales, lo que en fútbol suele ser intrascendente. Te harán mil faltas, pero si un central te hace falta suele significar amarilla o roja, falta directa en la frontal o penalti… Si pierdes puedes presionar, porque recuperar te garantiza el gol. Pero será otro día cuando analicemos al Barça…

LIBRETO FEDERER

Puede parecer una tontería o un alarde, pero Schuster parece haber encontrado en el suizo la inspiración. En Sevilla, regaló la segunda parte. En Grecia, si la cosa va bien para los blancos, mejor cambien de partido, porque los merengues bajarán un par de marchas.

El Madrid ha subido un peldaño. Juega ya a otra cosa, domina los tiempos, o al menos cree que los dominan. Para ser grande hay que saber leer los partidos y, en un detalle que ha pasado desapercibido, el Madrid después de encajar los dos goles en dos minutos contra el Sevilla estaba muy tocado. El Sevilla jugaba a sus anchas y el Madrid decidió parar el partido con faltas y tanganas. El tradicional recurso italiano: recuerdo cuando Caparrós se lo enseñaba a sus leones en pretemporada y los medios de comunicación se le tiraron a la yugular.

Otro equipo hubiese perdido el sitio, pero los jugadores supieron leer que estaban en alerta roja. Ya que no podían tener la pelota se dedicaron a enfriar la situación. Detalle de equipo difícil de ganar: supieron juntarse, cerrar la herida, dejar pasar el tiempo y esperar al plan que les propusiera Schuster para intentar remontar en la segunda parte. En esa segunda mitad falló el plan Schuster, o simplemente no lo hubo porque al alemán le parece muy fácil entrenar un barco como el Sevilla, pero entrenar a un equipo campeón con la inversión más alta del mercado le resulta incómodo….

El futuro próximo se presenta con un problema: ¿Qué hacemos con Sneijder?. El futuro lejano trae otro: ¿Qué hacemos con Robben?. No son preguntas superfluas, en su respuesta estará si veremos un Madrid ganador o perdedor.

Ver para creer y, para no hablar de ello, mejor centrar la atención en el colegiado. Schuster sigue mostrando formas feas y eso no gusta... Quiere demostrar que domina el libreto, pero no engaña a nadie. Con Dudek se lució en pretemporada, con Federer se lució el otro día, con Manolo Jiménez en la víspera del Valencia - Madrid, con Drenthe va a terminar en tragedia este sábado se ha equivocado de colegiado... 

# viernes, 02 de noviembre de 2007 20:05

KOEMAN: "HEREDERO DE LA FLOR CRUYFF"

Koeman: "Heredero de la flor Cruyff"El Valencia siente que ficha espectáculo y juego ofensivo. Mestalla espera ver extremos, desdoblamientos, triangulaciones y jugadores en campo contrario, pero Ronald Koeman es lo más diferente a Johan Cruyff que uno pueda imaginar. No, no es el Hiddink de la época. La llegada de Ronald servirá para distraer a público y medios, desviar críticas, pero que nadie espere que el equipo deslumbre en el campo.  La llegada de Koeman trae consigo el retorno del mito de la manita: Bruins Slot. Un personaje desconocido pero al que los grandes entrenadores holandeses siempre buscan como mano derecha.

Entre Cruyff y Hiddink, Koeman está más cerca del segundo, pero tiene muy presente una vena de entrenador defensivo, precavido, que mostró en todos sus equipos. Su sistema preferido es, sí, el 1-4-4-2. pero fácilmente convertible en un 1-4-2-3-1.

La diferencia está en la colocación de los cuatro centrocampistas: Koeman suele invertir el triangulo del mediocampo para tirar el doble pivote, en un tic 'capellista' no tan esperable de la escuela holandesa. Cuando llega la hora de hacer cambios, a Tintín no le duelen prendas en quitar un delantero para meter un central. Koeman es resultado por encima de todo.

Koeman vive obsesionado porque sus jugadores no abandonen las posiciones defensivas. Tantos años de soledad atrás, en el 'Dream Team', deben pasarle factura. Es curioso ver cómo el líder de ese equipo y su entrenador tienen visiones tan distintas del fútbol. La comparativa nos lleva a un Koeman más próximo a la escuela Milán que a la factoría Ajax o Barça.

Las 'vacas sagradas' de ese Barcelona (Bakero, Koeman y Zubizarreta) veían el fútbol muy distinto al 'Flaco'. Cruyff vivía al límite, un fútbol vertical y casi suicida, con tres defensores: uno de ellos a veces era Eusebio, para sacar limpio el balón, y otro el propio Koeman, que antes brillaba en el PSV en un rol muy distinto, liderando el mediocampo o como líbero en una zaga de cinco.

Koeman siempre tuvo mando y personalidad, jerarquía en el vestuario, capacidad de ser líder. Tantos años después uno se pregunta cómo serían sus charlas con Cruyff, especialmente tras una derrota. Ese vestuario estaba blindado: dentro debían escucharse voces totalmente contrapuestas. 

En el césped Koeman se ganó el respeto de todos. Es una referencia del fútbol europeo reciente. Pero como entrenador no tiene tantos admiradores: con frecuencia ha dejado imagen de mercenario e interesado. No hay nada que reprocharle en un mundo como éste del fútbol, pero no termina de gustar su comportamiento al llegar a un club. Se comporta como si no fuese nadie y tuviera todo que demostrar todavía. Su ansiedad por cambiar de vestuario, por crecer, recuerda a la de Bernd Schuster, que se ofrecía al Real Madrid, Barça o Bayern cuando aún entrenaba al Getafe.

Tras un fugaz paso por el Vitesse el primer gran equipo del Koeman entrenador es el Ajax, del que había sido expulsado como jugador en la época de Cruyff en el banquillo. Koeman llega a Amsterdam y, en su primer año, consigue el doblete holandés, pero el paso del tiempo demuestra que contaba con un equipo excelente y una columna vertebral formada por Stekelenburg, Chivu, Van der Vaart e Ibrahimovic, lo que frente a un PSV en crisis y un Feyenoord debilísimo quita cierto mérito al triunfo.

El sueño culé

En todo caso el doblete hace que la leyenda de Koeman suba como la espuma. Se habla de un entrenador-espectáculo, una reedición de Johan, el entrenador ideal para el Barça. En el Camp Nou todo son dudas y mientras Serra Ferrer, Rexach o Antic desfilan por un banquillo electrificado el barcelonismo suspira por él. En las elecciones de 2003 todos los candidatos sueñan con firmarlo: parece el pasaporte seguro para la presidencia azulgrana.

Pero Koeman es muy astuto -una garantía para ser un gran entrenador- y juguetea con su amado Barça. Laporta no lo reconocerá nunca -el holandés es un estandarte culé, y no es bueno atacarle en público- pero no le gusta cómo se aferra a la clausula de rescisión para salir del Ajax. Koeman no presiona lo suficiente al equipo holandés para lograr su salida, y aunque Cruyff llega a hablar con el presidente del Ajax, Van Praag, Koeman no fuerza la máquina. Quiere que el Barça se entregue por completo: que le dé una ficha de crack, cobrar como un entrenador estrella, romper el control salarial por el que apostaba Txiki.

No mueve un dedo por entrenar al Barça. Lo que más le asusta es el equipo: está roto. La plantilla, desde luego, da miedo. Laporta pone toda la carne en el asador -pueden criticársele cosas a 'Jan' pero no su completa dedicación al club que preside-, pero no encuentra un entrenador de prestigio que esté dispuesto a dirigir a unos jugadores que no ofrecen la más mínima garantía. De no haber contado con Cruyff a su lado, que tiene las ideas muy claras, Laporta quizá hubiese apostado por la continuidad de Antic y una temporada de transición. Mientras, los más deseados, Hiddink y Koeman, miran a otro lado. El héroe de Wembley no está dispuesto a acudir al rescate y quemarse.

Pero el rendimiento del Ajax es decadente. Tras el doblete el equipo fracasa en Europa y empieza a desvertebrarse. Chivu se marcha a Roma, Ibrahimovic a Turín, Van der Meyde al Inter -su caso demuestra que el puesto de extremo ha caducado: excepto en Amsterdam, Barça o Arsenal el extremo de ocupar la posición no funciona, se buscan jugadores de aparición al espacio-.

Con más pena que gloría Koeman termina dejando el Ajax y ficha, como apafuegos, por el Benfica, donde la referencia técnica es Camacho. Koeman tiene una ventaja: las limitaciones tácticas del murciano hacen que sus conocimientos destaquen. Jorge Almeida, psicólogo con Camacho en el Benfica, nos contaba que era impresionante ver al español dándole patadas a las papeleras en los descansos. En un equipo lleno de extranjeros Camacho se hacía entender a base de un lenguaje no verbal, agresivo. Koeman es más respetado, y todos se esfuerzan por satisfacerle.

Sin embargo, Koeman empieza a inclinarse por un fútbol rácano, vulgar. Comete errores tan groseros como apostar por dos extremos como Simao y Giovanni Deiberson, jugadores pequeños que no defienden, que no desbordan, con poco gol. Su jugador referencia es, como con Camacho, Luizao -al que el murciano quiso llevarse al Madrid, provocando uno de sus muchos desencuentros con Florentino-.

Hay que ser justos y reconocer que Koeman no tiene tampoco suerte en Lisboa. Las lesiones se ceban con el equipo: en una temporada llega a usar a cuatro porteros y está a punto de pagar una fortuna por Toldo. Pese a todo, en su primer año, gana la Liga, como también sucederá en el PSV. Allí dónde llega Koeman gana una liga: tiene flor, porque como sucederá en Eindhoven lo hace en un final apretado.

Gana pero no gusta. Da Luz espera un fútbol ofensivo y con Koeman los laterales apenas pueden subir. Un central como Alcides ocupa la banda derecha, juega con dos mediocentros defensivos, la referencia en punta es Nuno Gomes o el pequeño italiano Miccoli. Tras caer contra el Barça en los cuartos de la Champions -los catalanes fueron muy superiores, pero Simao tuvo una oportunidad en el Camp Nou que pudo haber cambiado la historia- Koeman abandona el equipo. Su ciclo ha concluído, es hora de volver al PSV.

Es el retorno al equipo que, como jugador, le catapultó a la fama. Allí apuesta por su sistema habitual: 1-4-4-2  maquillado en el 1-4-3-3 que presenta como variante. Para el nivel de la liga holandesa, dispone de jugadores de lujo. Vennegoor of Hesselink, Aruna Koné, Farfán, Cocu, Alex... Parece que ganará la liga de calle, pero 'funde' al equipo en marzo, cuando el Liverpool le vapulea en Europa. Desde ese 0-3 en Eindhoven la imagen va de mal en peor, y sólo la suerte y los errores de Ajax y AZ le permiten llevarse el título. Confirmado: la flor de Johan tiene una semilla con Ronald...

LA CONQUISTA  DE MESTALLA

Ronald Koeman, análisis futbolitisCuando llegas a un equipo diseñado por otro entrenador no puedes tratar de imponer tus ideas desde el primer día; si lo haces, fracasas. Has de analizar lo que tienes, ajustarte a ello: si tu trayectoria es de largo recorrido ya cambiarás fichas. Cuando encuentras un equipo hundido al principio no lo tienes tan díficil: hacerlo peor de lo que lo esta haciendo ahora el Valencia es imposible.

Koeman dispone de una plantilla con calidad, con once jugadores que corren. Sólo eso ya es garantía de que pueden ganar partidos y pelear títulos. Pero hay un problema de muy difícil solución: el doble pivote defensivo. Indiscutible Albelda, una 'vaca sagrada', su pareja puede ser Manuel Fernandes, pero su relación con Koeman en Lisboa fue espantosa. En la situación actual se antoja imprescindible Baraja, que tampoco parece un recurso demasiado competitivo ahora mismo.

El problema es grave porque precisamente en esa posición está la clave del tipo de fútbol que practican los equipos de Koeman. Apostar ahi por Albelda y Marchena es triste, decadente, saber que jugarás como un equipo pequeño. Quiza la salida sea reconvertir, por enésima vez, a Helguera como mediocentro y tratar de ganar tiempo hasta que regrese Edú. Veremos si puede ser el momento de Sunny...

Arriba, en cambio, Koeman contará con recursos. El Valencia dispone de bandas, desborde, calidad y gol. Si pasa de ronda, en la Champions es un equipo que puede hacerle daño a cualquiera. Habrá que ver qué tiene pensado el holandés para el próximo año, porque Koeman lo tiene todo amarrado. Siempre firma la temporada y dos más, porque tiene un gran cartel en el fútbol europeo.

Koeman no es un tipo simpático sino agrio, arisco y muy serio. No es metódico hasta el extremo, lo que le aleja del perfil opuesto a Cruyff: Benítez. Trabaja el orden táctico pero no hasta la extenuación. Su estilo, probablemente, puede identificarse con el de Van Gaal, con el que apenas tiene ya relación. Pese a ello es quizá el que más le ha influído: coincidieron en el Barça, en el Ajax, y sin duda Ronald tomó buena nota del estilo de Louis.

Más allá de todo lo dicho, el Valencia se lleva a un entrenador ganador, y ese es un estilo que se echa de menos en la ciudad del Turia. En los últimos años no han tenido, exceptuando a Benítez, un técnico así: Cúper, Quique, Ranieri eran buenos entrenadores, pero les faltó ese salto de calidad que la afición y el equipo demandan y que Koeman sí transmite. Campeón en el banquillo -recordemos, además, que siempre en su primera campaña- del Ajax, Benfica y PSV, sus trayectorias fueron de más a menos pero siempre con títulos de por medio. Koeman contagia mentalidad de líder, de ganador, y en la delgada línea que separa el éxito del fracaso siempre suele salirle cara y pocas veces cruz.

Con Koeman regresa un mítico del fútbol español de la década de los 90, y se trae de la mano a Tony Bruins Slot... decíamos que Tintín había cultivado la semilla de la 'flor Cruyff', pero en el Dream Team, de puertas adentro, siempre se sospechó que el dueño de esa flor era precisamente Bruins. Koeman - astuto como pocos- decidió fichar como segundo al dueño de la flor, o si lo prefieren al mayor coleccionista mundial de ligas

El Valencia tiró la toallaHoy en día, el fútbol parece un juego de niños, pero a veces roza la alta tecnología. Entrenar a puerta cerrada parece un insulto a la prensa, pero ser hermético al preparar un partido es el primer paso para ganarlo. Cuando sabes las fichas que moverá tu oponente todo será más sencillo: por eso nunca hemos creído en equipos rígidos, sin variantes, que despliegan los mismos recursos a lo largo de toda una temporada.

Las cartas del Valencia, tanto psicológicas como tácticas y técnicas, se conocían desde hace dos días, lo que puso a Bernd 'Federer' Schuster el encuentro en bandeja. En lo psicológico, su rival estaba prendido con alfileres: meterle el primer gol, y hacerlo pronto, era casi mandarlo a la lona. Por eso desde el primer momento el Madrid presionó arriba, hizo ayudas en banda y apretó fuerte la salida del balón. Estaba preparado ya en el vestuario: el once del alemán salió rabioso y, tras el tanto inicial, buscó con ahinco el segundo y el tercer tanto.

En lo táctico, la anunciada posición de Silva como extremo superior de un rombo regalaba la superioridad numérica en mediocampo al Real Madrid, y aseguraba que el Valencia sufriría muchísimo sin el balón. Entre Albelda-Marchena y Albelda-Silva hay un abismo y estos no son buenos en el fútbol, donde la virtud siempre está en el término medio. Sabiendo el planteamiento del rival Schuster podía decantarse por un llegador, Sneijder, o un pelotero, Gago, siendo ambas opciones buenas. Con el holandés, Albelda sería el único para vigilarle, por lo que Guti estaría suelto. Con Gago como doble pivote defensivo anularías además a Silva en el aspecto ofensivo.

Con Sneijder el daño era seguro, pero con Gago había más opciones: además de tener más la pelota, Diarra y el argentino se sobrarían para defender a Silva, con lo que Guti estaría descansado para matar a la contra.

Jugar con las cartas marcadas siempre es una ventaja, pero además hay que saber leer el partido y atinar con la tecla acertada. Schuster rozó la perfección: con ella, y la ayuda de un Valencia destrozado, el partido estaba ganado casi antes del pitido inicial.



ABSENTISMO  LABORAL

La actitud de los valencianistas tampoco fue la mejor. Las vacas sagradas del Valencia están viciadas: si, en la polémica entre Quique y Soler, se pusieron de lado del presidente, deberían haber muerto por él. Pero se les vio apesadumbrados, sin espíritu ganador. Pase lo que pase defienden un escudo, una masa social, y tanto dentro como fuera del campo hay conceptos que deben dominar. Hombres como Albelda, Cañizares o Marchena debieron dar un golpe en la mesa antes de rodar el balón.
Vacas sagradas. 20 minutos.com
Óscar Fernández, el joven que hoy ocupó el banquillo valencianista, es un entrenador interino. Lo saben todos, la directiva lo ha dicho. Sólo durará una jornada. Así que en un partido como este, si te llega un 'Miura' como el Madrid, los jugadores veteranos mandan más que él. Esas vacas sagradas, los capitanes, debieron haber llamado a su entrenador provisional para darle un 'Plan B'. Decirle, por ejemplo, que salir con un once diferente al que él mismo había anunciado podría sorprender al rival. Mostrar tablas. Ganar la primera batalla.  

Todo esto suena extraño, pero es habitual en el fútbol. Cuántas veces Del Bosque habrá consultado con Fernando Hierro una táctica, o Cruyff con Bakero una decisión. O, ahora mismo, Deco con Rijkaard...

La gran pregunta es qué pensara Quique de la paliza de hoy. Él es valencianista de pro. El Valencia era su prioridad, por encima de sí mismo, lo que no puede decirse de muchos que no tienen por qué hacerlo. Los entrenadores son profesionales, la actitud de Quique es la excepcional. Quería volver a hacer ganador al equipo.

Despedirle ahora fue una locura de Soler. Si las cosas se hiciesen bien alguien del entorno del presidente, nunca un trabajador del Valencia, habría estado hablando toda la semana con el representante de Koeman. Si nadie se entera cierras el acuerdo; si las negociaciones se filtran puedes negarlo todo. Es lo que está sucediendo con el barcelonista Giovani: al jugador le llegan cantos de sirena blancos, pero al otro lado de la línea nunca habla Mijatovic. Cuando el tema llegue a los medios y estos se lancen a preguntarle a Pedja, o a Calderón, podrán decir con tranquilidad que nunca hablaron con el mexicano, y no estarán mintiendo.

Con Quique y el Valencia lo mismo. Si tienes claro que Quique no vale, lo que es dudoso con sólo dos meses de temporada, espera a que pase el Madrid por Mestalla. Espera al decisivo partido de Champions. Y si las cosas no salen como esperabas tienes lo de Koeman hecho: al día siguiente presentas al nuevo entrenador.

Ahora, cuando llegue el holandés, tendrá dos días para preparar la Champions. Encontrará una plantilla muy tocada moralmente y que quizá, como mucho, aspire a la UEFA y a la Copa del Rey. Con Quique en el banquillo, el Madrid no lo habría tenido tan fácil. De ganar todo se habría calmado y los 'chés' llegarían mejor a la cital vital europea.

Tambien tienes que pensar otra cosa: si pasa lo de esta noche la grada mirará al campo o al banquillo, y no al palco. Echando a Quique tú mismo has fracturado tu escudo.

Si eres Pedro Soler y ves que la gente se marcha a casa en el minuto treinta debes tener ganas de marcharte tú también, pero para no volver. Has fichado lo que has querido en verano, se supone que no estás por el interés económico sino porque tu equipo del alma crezca, y te encuentras con esto. Por Mestalla no pasarán, en lo que resta de temporada, muchos rivales de la enjundia del Real Madrid. Partidos así hay como mucho tres o cuatro en un año, y el del Madrid se ha tirado. La gente de Valencia se muere por ganar a los blancos, viene caliente por lo sucedido en Sevilla, si juegas bien la baza psicológica puedes hacer de tu campo una olla a presión. Aquí la olla la pudrió el presidente.

Es el primer paso para tener un público frío y crítico hasta la acidez. El equipo transmite, la junta directiva ejecuta y la afición decae. Quizá muchos ya no tenían ni ganas de ir al campo antes de comenzar el partido.

EL MADRID ENCUENTRA LA REFERENCIA DE EXCELENCIA


Marca.comEl de esta noche fue el mejor de la temporada. La gran lectura táctica demuestra lo importante, lo determinante, del papel del entrenador: es él, y no un portero o un delantero centro, el que gana realmente los puntos que deciden los campeonatos. Cuando el 'mister' está perdido el rendimiento sólo puede caer en picado;el equipo crecerá cuando acierta en las decisiones y en la gestión de plantilla.

Dignas de elogio fueron las ayudas defensivas merengues, con especial cuidado a la hora de tapar a Silva y Joaquín. Al segundo, por ejemplo, lo defendían hasta tres jugadores: era sintomático ver a Ramos solo contra Gavilán, cuando en la banda de Marcelo dos o tres compañeros le ayudaban ante Joaquín. Por ende, el Valencia hizo todo lo posible por facilitar el trabajo a la defensa rival. Atacó a dos centrales como Cannavaro y Metzelder casi siempre por alto, regalándoles una noche más cómoda. Las pocas veces que se les atacó por bajo se sacó petróleo, pero ya era demasiado tarde.

Visto lo visto, el resultado es incluso corto. Podía haber sido un 1-9, de no aplicar el Madrid el libreto de Schuster: juguemos con los rivales, bajemos una o dos marchas, gastemos la mínima energía en este partido resuelto. El encuentro llena de razón al alemán: a partir de ahora no pensaremos en un Madrid con defectos, sino en unos jugadores que ese día no han cumplido su misión. La vieja frase de que el equipo es Casillas podría cambiarse por la de que el Madrid es un estado de ánimo: cuando quieran apretar se impondrán, cuando no lo hagán rezarán por sobrevivir.

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