Tras la exhibición de impotencia barcelonista en Getafe llega el turno de Madrid y Villarreal... Por orden, vamos con la previa del Real Madrid-Mallorca.
Que Schuster pensara en voz alta sobre una derrota del Barça en Getafe es mal síntoma: si eres líder tienes que estar pendiente de tu propio equipo, de alcanzar la perfección, de que si lo ganas todo serás el campeón al final. Pero el alemán, una vez más, parece nervioso, y no sólo por tener a los azulgrana a un punto: sabe que las rotaciones no son viables, que los reservas no tienen el nivel que cabría desear.
En los últimos partidos, Schuster dejó de rotar. La alineación se repetía, pero no podrá hacerlo de nuevo frente al Mallorca por las ausencias de Sergio Ramos y Guti, un grave inconveniente para el técnico madridista.
Vuelta al verano
Sin Sergio Ramos la banda derecha blanca es un coladero, toda una invitación para el ataque mallorquinista. Por galones y elecciones anteriores de Schuster, es lógico pensar que en el '2' estará Míchel Salgado antes que Torres, y hablar del gallego es hacerlo de un jugador a la deriva. Empieza a ser vox populi que Salgado está acabado, y probablemente es así. Gregorio Manzano intentará demostrarlo cargando el juego por esa zona, convirtiendo la banda derecha en un infierno para los locales.
Respecto a la ausencia de Guti, también sobran los comentarios. Si ya se le echó de menos en el empate a cero en Atenas más sucederá todavía el domingo en el Bernabéu,entre otras cosas porque el Mallorca es mucho más equipo que el Olimpiakos por mucho que el segundo juegue la Champions.
Sin Ramos y Guti es factible que Schuster vuelva a la línea de salida: el 1-4-4-2 con rombo en el mediocampo. Diarra sería el único pivote con Sneijder adelantado e e Higuaín y Robinho en bandas, con Raúl y Van Nistelrooy en la delantera.
Un once que ofrece tan poco fútbol que contar con Gago parece obligado, pero jugar con el argentino probablemente suponga relegar a Sneijder. Más creación, pues, pero también menos gol, más previsibilidad, menos llegada. Visto lo visto la decisión más sencilla será alinear al holandés: si le dejas en el banco todo el mundo se hará preguntas, para qué se le fichó, por qué se invirtieron casi treinta millones de euros en un jugador secundario. Si el holandés empieza a responder si necesitas un psicólogo, acabará con un trauma galopante si Schuster le empieza a dejar de lado.
Marcaje cualitativo a Sneijder

Con Sneijder en el campo Manzano tomará precauciones, y uno de sus mediocentros estará muy pendiente de él. Manzano, un buen entrenador que no siempre ha tenido la fortuna que merecía ante el Madrid -suele ponerle en problemas pero pocas veces lo ha derrotado- acostumbra a jugar con un 1-4-2-3-1 camuflado de 4-4-2. Pero que nadie se equivoque: el doble pivote es su apuesta, y uno de esos hombres no perderá de vista a Sneijder.
Ese hombre recibirá directrices muy claras: debe permitir que el holandes acuda a recibir siempre que su movimiento suponga alejarse del área. Lejos del área, Sneijder es intrascendente; la marca tendrá que ser intensa cuando se acerque al área. Pero el holandés, además de pegada, sabe leer los partidos, y detectará la estrategia en el acto. Por eso buscará con frecuencia a su marcador, tratando de arrastrarle lejos de sus dos centrales para dejar desguarnecida la zaga.
Para sacar algo positivo del Bernabéu, Manzano buscará la superioridad en el mediocampo. Diarra recibirá libertad total para que conduzca la pelota y avance la posición, facilitando así el contragolpe.
Si en la zona ancha le acompañan por banda Robinho e Higuaín el Madrid buscará amplitud y desmarques de ruptura. En esa situación de inferioridad veremos muchos minutos a un Madrid 'versión Capello', con el equipo echado atrás y pendiente de que Robinho e Higuaín reciban algún balón vertical, generando ocasiones que en juego estático pueden hacerse esperar.
El Mallorca junta mucho las líneas, deja pocos espacios y el Madrid, sin creador de juego ni grandes pasadores, puede sufrir. Faltan jugadores en la plantilla de ese perfil, algo que llevamos semanas diciendo. O Schuster ha improvisado todos estos meses o la planificación de fichajes fue desastrosa.
El 'efecto Metzelder'
El partido es una final psicológica para los blancos, porque aunque el Mallorca no sea uno de los grandes sí es un equipo con carácter, fuerte mentalmente, acostumbrado a remontar partidos y muy competitivo. Tienes que estar bien para vencerle.
No sólo eso: los de Manzano son fuertes físicamente, y manejan bien la estrategia. No poder contar con Sergio Ramos no ayuda a los blancos: una defensa con Salgado, Cannavaro, Heinze y Marcelo asusta. El Mallorca puede sacar petróleo si ataca mucho por bandas y encara a los laterales blancos: hombres como Varela o Arango pueden hincharse. No es un buen día para el juego directo ante el Madrid, sino para la creatividad, la combinación, el desborde. Salgado y Marcelo son superables y propensos a cometer faltas, especialmente el primero, que cuenta ya sólo con ese recurso.
Faltas laterales en contra, escasa altura de la defensa... La sorpresa quizá sea la alineación de Metzelder en el lateral derecho. Allí cumplió en el Borussia, aunque es verdad que el juego en la Bundesliga es diferente, más directo. Sin embargo su presencia mejoraría al equipo en la estrategia, y su zancada y voluntad pueden también sorprender en ataque: el Mallorca no espera que un gigantón desbocado penetre hasta la línea de fondo. Puede ser un recurso para Schuster, un elemento sorpresa al menos para los primeros minutos: pronto el rival aprenderá la lección y empezará a buscarle la espalda.
SORPRESA TÁCTICA: DOBLE NUEVE ATLÉTICO
¿Donde está Soldado?
Si mañana jugase con otra camiseta, otro escudo, el Madrid no sería favorito. Pero la historia cuenta: oportunismo, aprovechar los despistes ajenos, algún paradón de Casillas... Si el Madrid repite el esquema de las últimas semanas tendrá problemas seguro, porque podrá crear peligro por la banda que ocupe Robinho pero en la otra será inoperante. Si juega Sneijder veremos a Raúl bajar mucho al centro del campo, 'haciendo' de Guti y dejando solo y desasistido a Van Nistelrooy.
Suena ridículo ante la falta de oportunidades, pero mañana podría ser el día de Soldado. El Madrid va a tener poca presencia en el mediocampo, y a falta de jugadores eso se enmascara con mucha dinamita arriba. Jugar con un doble nueve, Soldado y Van Nistelrooy, podría hacer daño. Además de gol al canterano le gusta presionar, apretar, y con su carácter y esfuerzo se ganaría al Bernabéu, que además tiene ganas de verle. En su lugar, en cambio, suele aparecer Saviola, con su frialdad y falta de actitud en la presión defensiva.
Soldado tiene más gol, más intuición, más conocimiento de la posición y más remate que el argentino. Apostando por el juego directo supondría un peligro mayor para los de Manzano. Es increíble que Schuster siga despreciándole, a él y a Baptista, para que acaben jugando medianías como Saviola o Balboa.
Hablando de Balboa... no entra en la convocatoria, dicen que por su altercado con Pepe, pero el que tiene que reflexionar es el portugués. De ir ganando, mañana se reencontrará con el Bernabéu, pese al lamentable gesto de pegarse en el entrenamiento de ayer. Es un detalle que habla muy mal de la gestión de la plantilla: el fichaje más caro no puede andar pegándose puñetazos con un canterano. La jerarquía es imprescindible en un equipo, y lo sucedido es un síntoma de caos.