
SEVILLA - ARSENAL: Partido "pasaporte" para cuartos
Juegan Sevilla y Arsenal, pero el choque se mirará de reojo desde Madrid y Barcelona: ambos confían en pasar primeros de grupo y una victoria del Arsenal supondría evitar a ambos contendientes en el cruce de octavos. Pero si el Sevilla gana, y los de Wenger pasan segundos, ya tenemos un rival temible para el fútbol español.
Wenger sabe todo esto y, aunque venga con bastantes reservas, debe darle la importancia precisa a un duelo que puede casi significar el pasaporte hacia cuartos. Un buen resultado asegura la clasificación, sugiere un rival accesible en octavos y la vuelta en el Fly Emirates.
Gran noche de fútbol para el sevillismo, que llenará por fin el Sánchez Pizjuán. En los anteriores partidos europeos se vio allí poco público, lógico pensando que ver al Slavia de Praga o al Steaua costaba demasiados euros para la calidad del rival. Mal camino el elegido por Del Nido, cuyo afán por ganar dinero rápido condenó a su equipo a jugar sin todo el apoyo del público. Contra el Arsenal, en cambio, la oportunidad de ver a uno de los equipos más atractivos de Europa parece transformar la cita en imprescindible para la afición hispalense.
El Sevilla, además de por esa ilusión, cuenta con su gran fortaleza como local. Pese a gatillazos frente a rivales pequeños el Sevilla no regala nada en las grandes citas. El Madrid suele perder allí, el Valencia tres cuartos de lo mismo y el Barcelona se deja remontar hasta en superioridad numérica. Aunque en sus tres últimas visitas a España no haya perdido el Arsenal lo tendrá muy difícil, mucho más considerando que baja su rendimiento, como cualquier equipo británico, en cuanto sale de las Islas.
La alineación sevillista la marca el que ya no esté Juande Ramos. Con él apostariamos por un 4-5-1 y triple pivote en el mediocampo, aprovechando la llegada de Renato y parando la calidad del Arsenal, su movilidad de balón, sus movimientos al espacio y la abundancia de jugadores en torno a la pelota. Juande juntaría las líneas, reduciría espacios, tiraría a Poulsen a la derecha para cubrir las subidas de Alves y pondría a Keita de mediocentro a la izquierda, con más libertad en ataque y buscando los rechaces que generen las internadas de Navas.
Jiménez, en cambio, es hombre de pocos cambios. No le gusta rotar, aunque tendrá que hacerlo por las bajas en defensa. La zaga sevillista corre el riesgo de perseguir sombras contra el Arsenal, aunque la presencia de Bendtner en lugar de Adebayor da una referencia que beneficia a unos centrales marcadores como los andaluces. Pese a ello, veremos una línea defensiva más tendente a replegar que a achicar, en previsión de que cualquier balón interior de Cesc pueda matarte.
El Sevilla defenderá en dos fases: ahogando la salida de balón rival y presionando fuerte arriba, por un lado, y jugando replegados atrás. Las triangulaciones con calidad y al primer toque del centro del campo del Arsenal hacen casi suicida jugarles muy adelantados.
La defensa sevillista estará compuesta entonces por Alves, Poulsen, Fazio y Dragutinovic como falso lateral izquierdo, porque Crespo acaba de salir de una operación y su titularidad sería un cheque en blanco para el rival. Dicha zaga minimiza además el problema de Dani Alves, que se despista con facilidad en el achique y tiende a no juntar a la defensa, por su lejanía con el central de su lado cuando el balón está en la banda contraria, lo que provoca grandes espacios interiores que el Arsenal puede aprovechar. Se vio en la final de la UEFA: el Sevilla sufre frente a equipos con un buen pasador y un delantero que corra.
En el centro del campo Jiménez optará por lo habitual, con Martí y Keita asegurando solidez y brega en el mediocentro y Navas y Adriano por bandas. Si juega Eboué de interior derecho su duelo con Adriano será un choque de trenes, porque hablamos de dos portentos físicos que asegurán el peligro en cada incorporación. Tienen despliegue y altísima calidad si el balón está en movimiento, aunque en parado se ve claramente que son más atletas que técnicos y donde marcan la diferencia es corriendo al espacio. Por eso Jiménez apostará por Dragutinovic en esa banda, detrás de Adriano, pegando las patadas que hagan falta y desde luego impidiendo que Eboué reciba en velocidad al espacio.
Arriba parece que volverá a ser titular Luis Fabiano, que ha terminado ganando la partida a Kerzakhov por entrar en el once inicial. El ruso no está cómodo, pero podría ser útil y si el partido va mal pisará seguro el campo. Del que no se admite discusión es de Kanouté, sobre el que girará casi todo el juego ofensivo sevillista. Su labor de pivote de fútbol sala, distribuyendo y siendo la primera opción en ataque, recuerda a la que hiciera Kluivert en el Barça de Van Gaal, aunque el de Mali aporte además muchos goles, creciendo frente al que era en el Tottenham. Allí, aunque siempre espectaculares, marcaba pocos tantos, pero en España está además definiendo.
¿Como jugará el Arsenal? Wenger es imprevisible, pero tiene problemas con las lesiones que marcan la línea a seguir. En el lateral derecho todo apunta a Sagna o Diarra, con Touré y Senderos de centrales y Traoré en el lateral izquierdo. La lentitud del suizo puede provocar que Traoré ocupe su lugar en el centro, yendo entonces Sagna, a pierna cambiada, al lateral izquierdo. Una apuesta tan atractiva como arriesgada sería colocar a Eboué al lateral derecho, dejando el centro del campo al peligrosísimo Walcott.
En la línea divisoria también tiene problemas Wenger. Los problemas físicos de Flamini sugieren que Gilberto Silva y Denilson jugarán en el mediocentro, con Eboué por banda derecha, Cesc moviéndose con libertad y probablemente Rosicky a la izquierda. El 1-4-1-4-1 habitual en Wenger se transforma, entonces, en un más clásico 1-4-2-3-1, con la presencia anunciada de Nicklas Bendtner como único punta.
El joven danés, de sólo 19 años, sustituirá a Adebayor. Tiene movilidad, ha marcado con su selección y apunta muy alto. Es un ariete clásico, alto y rápido, pero demasiado inexperto para un duelo así. El partido puede venirle grande, aunque es cierto que no tiene nada que perder. Sí puede hacerlo Wenger que, de no tomarse el partido como una final, desperdiciará una buena oportunidad de enfilar a su equipo hacia lo alto.
La lectura de Wenger del partido no parece la más adecuada. Contar con un 'nueve' como Bendtner sería un error, porque puede provocar una desconexión en el juego ofensivo, rompiendo el estilo de juego de su conjunto. Además, como hemos dicho, regala una referencia clara a los centrales sevillistas, marcándoles dónde tienen que defender. Sería más factible una victoria si el Arsenal fuera más Arsenal que nunca, un equipo imprevisible y volátil que nunca sabes por dónde te atacará.
Será clave para ellos que el mediocentro, Gilberto Silva o Denilson, esté muy pendiente de Kanouté, presionándole en cada balón aéreo, impidiendo que el africano controle e inicie el ataque. Capello mostró el camino con Diarra: pegado, impidiendo que Kanouté se sienta cómodo, se logra que el Sevilla pierda su forma más sencilla de llegar sin descolocarse. Ese mediocentro tiene que estar muy pegado a los centrales tratando de adelantarse a Kanouté, obligándole a mover los brazos haciendo faltas, forzándole a mover la posición rompiendo la sincronización andaluza.
Veremos, de cualquier manera, una auténtica partida de ajedrez, donde ganará el que menos sufra en defensa. También es una prueba de fuego para ambos equipos: el Sevilla es candidato a llegar lejos, y en las siguientes fases jugará a su favor el tener menos nombre que otros rivales. Si Valencia o Villarreal tan alto el Sevilla puede también conseguirlo, porque es un conjunto solido, construído desde atrás y con fuerza física, que se cierra bien y corre con soltura al contragolpe. Con un buen Palop, un centro de la defensa más consolidado y la fortuna de cara puede dar muchas sorpresas.
Queda por ver qué Arsenal veremos en el Pizjuán, si el equipo ofensivo que adelanta la defensa al mediocampo y se suicida por sistema o el que llegó a la final de París a través del repliegue y contragolpe. La segunda versión, dura y contundente, ajustando bien las marcas y que juega en pocos metros, supondría ver pasar por España a un futuro candidato a campeón en Moscú.
OLYMPIQUE LYON - BARÇA: ¿Profecía autocumplida?
Juega el Lyon con el pésimo Vercoutre en la portería; Reveillere, Squillaci, Anderson y Grosso en defensa; Fabio Santos, de mediocentro y Juninho - Kallstrom de interiores. Arriba, la juventud y el lujo: Govou, Ben Arfa y la duda arriba entre Benzema y Fred. Un once, salvo el portero, de mucho nivel, un animal herido al que convendría matar y no dar aire, porque de octavos en adelante será temible. Este OL, con Coupet, Cris y Barros + Fred enchufado será otra cosa.
Quizá el Barça es el menos preocupado porque no se lo podrá cruzar en la primera eliminatoria, pero no sería malo eliminar a un enemigo que, en una mala tarde, puede hacerte un roto y mandarte fácilmente a la calle.
El encuentro, en todo caso, tiene buena pinta para los franceses. Podríamos ver la reedición del Barcelona serio que ganó la Champions tras imponerse hasta en Udine con los reservas, pero parece difícil. Alguno de los 'pastores' ya han empezado a tirar la toalla. Rijkaard se ha apresurado a decir que incluso perdiendo se puede terminar primero de grupo, palabras que suenan a profecía autorealizadora: con la opción de perder tan presente es lógico que se termine cayendo. Uno de los capitanes, Xavi, tampoco estuvo muy fino, declarando tras el partido del Recre que el cambio de actitud azulgrana habría que medirlo ante el Espanyol, pasando por alto la inmejorable oportunidad que supondría una victoria clara en Lyon. En los franceses, descatar a Fabio Santos, un jugador para seguir y controlar.

El ataque del Barça presenta dudas. La ausencia de Eto'o y Henry puede obligar a un cambio de táctica, con un 1-4-4-2 que enmascare el 1-4-3-3 habitual. En ese dibujo Messi y Ronaldinho estarían por delante, con Gudjohnsen como falso delantero centro emulando al Bakero del 'Dream Team' y Touré, Iniesta y Xavi en la línea divisoria. Pero Rijkaard puede apostar por lo de siempre, adelantando a Iniesta al lugar de Ronaldinho y colocando a éste como delantero centro que arrastre y deje espacios para Gudjohnsen o Xavi.
Era curioso, ante el Recreativo, ver al catalán tratar de pisar el área pidiéndola en vertical, mientras Gudjohnsen se retrasaba intentando ayudar en la construcción o intercambiando la posición con Iniesta. Fue un auténtico despropósito táctico. El partido contra el Recre también corroboró lo mal que maneja la cabeza Gudjohnsen, una de las razones por las que ha fracasado como sustituto de Larsson: en las faltas laterales se apartaba o remataba con el hombro.

La tercera opción de Rijkaard sería apostar por Bojan como titular. Si el equipo juega para ganar, Bojan tendrá una oportunidad de oro para marcar y seguir haciendo historia. Como demuestra cada partido tiene condiciones, pero su presencia desvelaría las carencias en la planificación del equipo. Con Larsson, el Barça podía llegar a los últimos minutos de una final europea perdiendo, que el veterano sueco sabría qué hacer en los últimos metros. Control, tranquilidad, decisiones correctas: dos goles y la Copa a casa. Con chavales como Bojan juegas con fuego: o el chaval es un genio, y te levanta él solo el trofeo, o sucumbirá a la presión que tú mismo le has tirado.
Mirando a la defensa se advierte que Zambrotta no termina de entrar en el equipo, y que no sería de extrañar que antes o después vuelva a Italia. La presencia de Puyol en el lateral derecho es casi una obligación, siempre que Rafa Márquez esté al nivel adecuado. La zaga, que completarían Milito y Abidal, tratará de frenar el fútbol directo del Olympique.
Los franceses usan a los extremos para trazar diagonales a portería, sin buscar mucho la amplitud en su juego. Con Govou y Malouda en banda, incluso con Wiltord, su única referencia es la portería. No optan por la conducción, sino que la primera opción es siempre el balón al espacio. Después, como segunda vía, la diagonal hacia puerta.
Pero su mayor peligro es, como es sabido, el juego a balón parado. Ahi rompen al rival: el golpeo de Juninho para que el balón bote justo antes del portero se lo pondrá difícil a Valdés. Presumiblemente el campo estará rápido, y será vital que el Barça trabaje bien la zona de rechaces. Puyol y Abidal suelen estar atentos a los rechaces laterales, pero Márquez se despista fácilmente y tampoco esta es la mejor faceta de Milito.
Con ellos los azulgranas pueden tener problemas en los rechaces interiores, porque los delanteros franceses buscan esos balones como el toro se lanza al capote. Valdés domina la técnica del despeje, pero su tendencia a agarrar la pelota provoca fallos en el blocaje, que generan rechaces peligrosísimos. La más mínima falta de intensidad puede significar el gol del Olympique de Lyon.
El OL llegó al Camp Nou muy verde y sin estar preparado para competir. Pocos meses después, ya es líder en Francia, donde viene de ganar al Rennes en un campo donde el año pasado salió escaldado. Si los franceses marcan primero se meterán muy atrás y, a la contra, buscarán con peligro al Barcelona. Van a más, y saldrán al campo con más hambre que un rival más centrado en el derbi contra el Espanyol. Un error garrafal porque el enemigo es de entidad y, si ya en condiciones de máxima intensidad sería difícil vencerlos en casa, imagínense sin tener la cabeza en condiciones.