WERDER BREMEN - R. MADRID: Turno para Carlos Alberto, Diarra en el punto de mira.

Ocho grados bajo cero y el Real Madrid llega a Alemania, que no se le da nada bien: sólo ganó, hace años, en Leverkusen, en aquella memorable segunda parte de Roberto Carlos. El patio está revuelto entre los blancos, que ven cómo viajar en 'La Saeta' implica tres días fuera de casa, con madrugón a primera hora el martes y vuelta a casa el jueves al mediodía.
Schuster ha dejado, como ya dijimos, las rotaciones, y en el último mes y medio, exactamente desde la victoria en Valencia, apuesta siempre por los mismos a menos que haya lesión o sanciones. Se espera que esta noche juegue, entonces, el once habitual estos últimos tiempos: Casillas; Ramos, Pepe, Cannavaro, Marcelo; Gago, Diarra, Guti, Robinho; Raúl y Van Nistelrooy. Diarra se tirará un poco a la izquierda, Guti lo hará a la derecha hacia el centro, Robinho arrancará por la izquierda pero cambiará de banda, como único extremo, y uno de los delanteros tenderá a ocupar la derecha. Es la fórmula Schuster, donde está por ver que lugar ocupará un obligado titular como Sneijder.
En Bremen el Madrid espera una fuerte presión arriba de los verdes, y confía en aguantar el tirón inicial que planteará el Werder. El objetivo es no perder la pelota en la zona de creación, y buscar el triunfo partiendo de triangulaciones rápidas en la zona de tres cuartos: una de las grandes debilidades del Werder Bremen, acentuada por el carácter de su entrenador Schaaf, es la defensa, agravado si cabe por la baja de última hora de su guardameta Wiese, por rotura de fibras.Jugará Vander, el portero del 1-3 contra Olympiakos, que significó una fiesta nacional en El Pireo.
Y es que el Werder viene herido por las lesiones. Perder a Frings y Diego es demasiado, porque son el alma del equipo. Constructor y destructor, el estilo del equipo pasa por la referencia de ambos. El problema se agrava si a estas bajas unimos la de Hugo Almeida. El centro del campo es siempre lo más importante, y ellos marcan el ritmo en esa zona del Werder. Sin Diego, el Madrid tiene que preparar los recursos antiaéreos, porque el rival abusará del fútbol directo. La ausencia de Diego quita mezcla y fútbol, por lo que los alemanes buscarán mandar el balón a banda y, después, centro al área. Volcados en este tipo de juego, el Werder correrá mucho y jugará sencillo, porque tampoco tienen mimbres para hacerlo de otra forma.
Viene el Werder de nueve partidos consecutivos sin perder. Si atendemos a los parones de las selecciones, eso significa mucho tiempo. Considerando el partido contra Olympiakos un accidente, vemos que sólo han perdido en casa contra el Bayern Munich esta temporada. Un equipo fuerte y competitivo en el Weserstadium, un rival que si sales dormido te machaca. Lo demostró el año pasado contra Chelsea y Barça, los azulgranas quisieron ganar sin bajar del autobús y si no llega Messi a poco del final, el Barça hubiera ido de cabeza a la UEFA.
OBJETIVO WERDER: BALÓN AÉREO AL ESPACIO CANNAVARO - MARCELO
En la portería estará Vander, con Fritz, Mertesacker, Naldo y Pasanen en la defensa. De ahi para adelante, todo son incógnitas por las muchas bajas. La mayor certeza puede ser Carlos Alberto, que tiene una oportunidad inmejorable debido a la ausencia de Diego. Carlos Alberto es un centrocampista de muchísima calidad, que marcará el juego del rival del Madrid: si no está en el once todo el peligro vendrá por arriba, con pases diagonales de Borowski al área buscando la parte izquierda de la zaga madridista, Cannavaro y Marcelo, y esa zona de rechace.
Si entra, en cambio, Carlos Alberto, el equipo mezclará, Borowski tendrá más alternativas y el Madrid sufrirá mucho más. Diarra estará más ocupado en parar el juego rival y tendrá que multiplicarse para socorrer a Marcelo, que puede pasarlo muy mal en esta cita europea. La solución Schuster pasa por cambiar a Pepe y Cannavaro de perfil, pasando el italiano a la derecha pero con esto eliminas de un plumazo la salida de pelota si cierran la salida Gago.
Carlos Alberto, el fichaje más caro del Werder, un hombre que deslumbró a Europa al ganar la Champions con el Oporto y sólo 19 años. Mourinho, su entrenador entonces, lo define como un gran talento, un fenomenal jugador que se fue de Portugal para volver a Brasil y jugar en el Corinthians, donde su rendimiento cayó en picado. Después vino la cesión al Fluminense, de donde había salido, y más y más problemas. De ser uno de los jugadores más seguidos en Europa a, ahora, convertirse en un semidesconocido con todo por demostrar.
Para colmo Carlos Alberto llegó con mal pie al Werder, donde aún no ha rendido a la altura que se esperaba. Nada más aterrizar tuvo serios problemas de insomnio, más relacionados con la ansiedad que con las salidas nocturnas, ya que vive con su madre y su pareja. Agotado por los problemas extrafutbolísticos, no supera el escándalo de la "Operación Perestroika" y el acoso legal a la empresa MSI dueña de sus derechos, e incluso se cierne sobre él una condena por cobro de dinero negro y evasión de capitales.
Para terminar de complicar su situación la semana pasada vivió un incidente en el vestuario, peleándose en un entrenamiento con su compañero Sanogo. Schaaf los apartó del equipo y se quedó aún más limitado por las bajas, obligando al retorno de Klasnic tras su operación de riñón. Si el werder quiere tener más opciones que el fútbol directo, deberá buscar la conexión Carlos Alberto - Sanogo con juego entrelíneas y balones profundos al desmarque vertical de Boubacar Sanogo.
Vranjes, Baumann y Borowski completarán entonces el medio campo, dejando a Carlos Alberto la mediapunta e intentando Thomas Schaaf repetir lo ocurrido en el Bernabéu, donde Diego enloqueció a Gago. Schaaf tratará de volcar el juego en Carlos Alberto para crear superioridad en esa zona y forzar también a Diarra, que tendría que multiplicarse para poder ayudar también en los balones aéreos.
Por último señalar la evidencia. Un partido como el de hoy necesita a Diego, y el del fin de semana a Guti en las filas madridistas. Cuando entenderán los funcionarios Uefa que el fútbol es un espectáculo y que a los únicos que se les sanciona esta noche sin la presencia de Diego es a los aficionados. Es hora de cambiar normativas y dejar de sancionar con partidos que lo único que hacen es dañar el espectáculo. La NBA es la referencia. Sanciones económicas, sobre el % del contrato del jugador, y eso sí, cada partido que lo jueguen los que marcan la diferencia y si no lo hacen que sea responsabilidad exclusiva del cuerpo técnico.
VALENCIA - SCHALKE: Edu, vital para generar fútbol.
Hablar mucho de los alemanes es inútil, porque el rival es lo de menos cuando tu propio equipo está muy tocado. Preparas el partido, estudias al rival, cuando tú estás fuerte mentalmente, y en caso contrario lo prioridad eres tú mismo. Hoy día el Valencia es un equipo golpeado, débil, y el planteamiento de Koeman debe pasar por buscar el rendimiento propio antes que pensar en el rival. Sabemos bastante del Schalke, un equipo que ha invertido bastante y que rinde a buen nivel, situándose entre los mejores de Alemania. El problema está en el otro lado del campo: un equipo que ha perdido los seis puntos contra el Rosenborg carece de credibilidad y, casi, de posibilidades de pasar de fase.
El Schalke juega un 1-4-4-2 muy claro, que se convertira en determinadas fases del partido en un 1-4-4-1-1. Será un error contra una pareja de mediocentros como Albelda y Manuel Fernandes, muy limitada para construir juego y dar pases coherentes. Es mejor defenderles, entonces, en tres líneas nada más, porque así en cuanto recuperes el balón podrás jugar rápido con los puntas un dos para dos frente a los centrales rivales.
La debilidad del Schalke viene en gran parte por el estilo de su entrenador, Mirko Slomka, un discípulo de la escuela Sacchi con propensión a tirar la línea de fuera de juego, achicar en lugar de replegar y ser excesivamente valiente. Algo elogiable, pero sus jugadores son incapaces de alcanzar el nivel necesario para tales exigencias, y sufren mucho para defender los espacios interiores. Es usual verles en problemas con un solo pase interior, que suele destrozar su defensa.
Veremos en el lateral a Heiko Westermann, un hombre a seguir, procedente del Arminia. Krastajic es el central más importante, y el brasileñó Rafinha destaca en el lateral gracias a su calidad y recorrido. Fabian Ernst, en el mediocentro, marca el ritmo del equipo y completa la columna vertebral del mismo junto a Kuranyi en la punta, con Asamoah entrando por esa zona desde la parte derecha.
En el centro del campo estará, si el equipo es agresivo y arriesga, a Altintop, un buen jugador aunque no tanto como su hermano gemelo, que está brillando en el Bayern. Su presencia depende, en todo caso, del planteamiento de los alemanes, que no necesitan ganar sino que pueden jugarse el todo por el todo la semana que viene ante el Rosenborg, ya que se confía en una victoria hoy del Chelsea ante los noruegos. Incluso perdiendo, el Schalke tiene opciones de clasificarse. Si el Valencia se pone por delante, al Schalke le costará llevar el peso, ya que la baja de Pander, ese lateral izquierdo que debería haber fichado el Madrid antes que Drenthe, castiga el recurso de jugar a centros y remates.
El Valencia, por su parte, arrastrará las carencias acostumbradas. El equipo tiene una debilidad manifiesta en banda izquierda, donde Caneira es demasiado diestro, demasiado cerrado, como para aportar algo en ataque, dejando todo el peso ofensivo por esa banda en el interior. Allí Koeman insiste en recuperar a Vicente, pero como pudimos ver en Santander el extremo carece de ritmo, no presiona en defensa, acusa su larga travesía en el desierto por las lesiones. Vicente no está a tope, levanta el pie cada vez que le entran fuerte, no aporta con regularidad. Es el intocable para la afición, es el "niño" del Valencia pero le falta para ser competitivo.
La elaboración del juego valencianista es además limitada. El invento de Silva en el mediocentro no aportó nada bueno, y si no están Edu y Baraja el equipo sitgue necesitado de talento ofensivo y con muy serios problemas para crear peligro.
Para lograrlo ante el Schalke, Koeman recurrirá a Joaquín en banda derecha, Silva por la izquierda y, viendo cómo juegan los alemanes, una referencia para fijar su línea defensiva de cuatro que podría ser Morientes, colocado entre centrales. Unos metros por detrás se situaría Villa, buscando sus entradas desde segunda línea y rompiendo el fuera de juego. Morientes sería el cebo, Villa el estilete, haciendo daño por la parte derecha del ataque, donde Bordon y Rafinha tienen mucha menos intensidad que Krstajic y Westermann.
Si el Schalke juega de otra forma y presenta un doble pivote defensivo, o una línea de tres detrás del punta, el Valencia lo pasará todavía peor. Con un 1-4-2-3-1 Asamoah o Altintop serán reservas, y el choque será aún más trabado y difícil. Su defensa no es la mejor, pero si todo el equipo se pone el mono de trabajo el Valencia puede pasarlo muy mal, debido a sus limitaciones creadoras.