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Artículos - diciembre 2007

JULIO
Sin Eurocopa ni Mundial, empezabamos la pretemporada hablando de los mediocentros, una figura fundamental en el fútbol actual, pero pronto volvíamos a uno de los 'culebrones' del verano: Chivu, portada de todos los periódicos por su salida de la Roma y la pelea entre Inter, Barcelona y Real Madrid por hacerse con los servicios del jugador de moda. Poco después, y ya como 'neroazzurro', el rumano visitaba el Camp Nou y naufragaba, como todo el Inter, en el Camp Nou, demostrando que como ya pasara con Karembeu y otros, ni culés ni madridistas se quedaban sin un futbolista de los que marcan la diferencia.

Las necesidades de ambos pasaban por otro lado, y metiéndonos en el pellejo de Txiki Beguiristain repasábamos las dos prioridades azulgranas, un 'kaiser' que asentara la defensa y un mediocentro 'low cost'. Descartado Chivu, Milito era la alternativa elegida por el Barcelona y Futbolitis, al mismo tiempo que el Madrid anunciaba manera fulminante el fichaje de Pepe, de quien hablábamos, así como del resto de la zaga blanca, en el post 'Una defensa de basket'.

Manuel da Costa, promesa portuguesa del PSV Eindhoven, era uno de nuestros 'tapados' del verano, y las dificultades del Atlético de Madrid para alcanzar la cima merecían nuestro suspenso, en otra de nuestras -al menos de momento- equivocaciones. Un colaborador de la familia Futbolitis, Santiago, nos enviaba desde Argentina una previa de la final de la Copa América entre la albiceleste y Brasil, que finalmente se decantaría del lado de la 'canarinha'. 

Julio se cerraba con dos artículos sobre el Real Madrid: el fichaje del holandés Robben, pretendida guinda al nuevo proyecto de Calderón, nos generaba muchísimas dudas -también de vez en cuando acertamos- y Riquelme, cada vez más lejos del Villarreal, era nuestra sugerencia para aumentar el juego ofensivo blanco, subrayando su peligrosidad a balón parado y lo idóneo de su golpeo de balón para aprovechar las torres de las que empezaba a disponer Schuster. 

AGOSTO
Con los equipos españoles todavía en rodaje, Inglaterra encendía el semáforo verde a la temporada con la Charity Shield, con el duelo entre Chelsea y Manchester United. Los diarios deportivos catalanes ensalzaban a Touré Yayá, que en un pocos partidos se antojaba como la panacea a todos los males azulgranas, y el Madrid dudaba entre quien, si Sneijder o Van der Vaart, era el indicado para mejorar el fútbol de un equipo demasiado plano en esos primeros pasos de la campaña. Sólo dos cosas nos parecían seguras de los madridistas: que Raúl sólo era imprescindible por su poder en el vestuario, y que la fortuna dilapidada por Calderón en fichajes era a todas luces excesiva.  

Bajo esas premisas comenzaba la Liga, que otro amigo de la casa, Jabo Irureta, analizaba en el blog. La primera jornada, y un triste empate en Santander, demostraba que el Barcelona estaba lejos de estar en condiciones de ganar el título de calle, entre otras cosas porque su icono, Ronaldinho, seguía en caída libre, sugiriendo desde aquí algunas soluciones para recuperar a un jugador espléndido con un rendimiento bajísimo. A punto de cerrarse el plazo Daniel Alves se veía metido en medio de la polémica por su ansia de dejar el Sevilla, y su manager nos enviaba un comunicado aclarando la situación del brasileño, en un post marcado por la fulminante muerte de su compañero de equipo, Antonio Puerta. 


SEPTIEMBRE
Las virtudes del Madrid empezaban a anunciarse, y la contundencia blanca en El Madrigal bien merecía un repaso, como lo merecían Adriano y Riquelme, que en pocos meses habían pasado de ser 'cracks' a convertirse en apestados. Lo era también para muchos Luis Aragonés, peleado con todos tras los pésimos partidos de una España que a duras penas ganaba a Letonia y caminaba dubitativa hacia la clasificación para la Euro 2008. Quién mejor para hablar de la selección y, en general, de nuestro fútbol, que Vicente Miera, el último entrenador capaz de ganar un título importante con la 'Roja'.

Pasados los partidos de las selecciones la Liga volvía con una jornada llena de trampas y, poco después, el segundo empate a cero del Barcelona como visitante, cuando buscábamos una vez más soluciones a los males del equipo de Rijkaard. También por aquel entonces comenzaba la Champions, trayendo las previas de los primeros partidos de Madrid y Barcelona

En todo caso, la noticia del mes era la marcha por la puerta de atrás de Mourinho, una de nuestras referencias, del Chelsea, y como no podía ser menos a 'The Special One' dedicábamos uno de nuestros últimos post del mes. Junto al estandarte del 'Dream Team' José Mari Bakero análizabamos también, en dos capítulos, la situación del Barcelona en ese primer mes de la temporada. 

OCTUBRE
El Atlético de Madrid ganaba, pero los rojiblancos mostraban lagunas que unos meses después siguen sin corregirse. También el Madrid sumaba victorias muchas veces inexplicables, por lo que nos atrevimos a explicar, en dos capítulos, como podía derrotarse a los blancos partiendo del ataque y de la defensa. En el Barça todo eran problemas, y las lesiones de Márquez y Edmilson dejaban a Touré como única opción en el mediocentro, por lo que buscábamos una alternativa temporal al marfileño o, incluso, un Plan B que diera un poco de aire al mal juego azulgrana.

No andaban mucho mejor las cosas en Sevilla y Valencia: los primeros mostraban síntomas de no aguantar el desgaste físico y psicológico de una temporada tan exigente, y los segundos sugerían que la situación explotaría en cualquier momento, fruto de muchos años de malas decisiones e improvisación. Sacchi y Cruyff merecían uno de nuestros homenajes, y también la prensa catalana, reivindicando el Balón de Oro para Messi, exigía una respuesta por nuestra parte, considerando que por muy bueno que fuera el argentino, Kaká debía ser el elegido para el galardón, como efectivamente así fue. 

Futbolitis hacía una excepción y dejaba nuestro deporte para hablar de la última carrera del Mundial de F-1, apostando por las opciones de Raikkonen, el hundimiento de Hamilton y el magnífico dominio de la situación que mostraría Fernando Alonso, cumpliéndose bastantes de nuestras previsiones. Volviendo al fútbol escribíamos la previa del Madrid-Olympiakos y describíamos las dudas de los blancos y del Barcelona en esos primeros pasos de la campaña, para terminar el mes con dos momentos especialmente satisfactorios: la noche pasada en El Mirador de Punto Radio y, especialmente, la posibilidad de charlar con vosotros en uno de los chats de Terra.  

NOVIEMBRE
El ritmo de los acontecimientos empezaba a dispararse este mes, y con él también la frecuencia de los post. No nos dio tiempo a hacer la previa de la paliza del Madrid al Valencia en Mestalla, pero sí pudimos explicar nuestros razonamientos de lo ocurrido esa misma noche. Poco después Ronald Koeman llegaba al club 'che', y Schuster se peleaba con la prensa madrileña. Después, tres previas consecutivas y relativamente certeras: las armas del Barcelona para vencer con facilidad a los escoceses del Rangers, la previsible derrota de los azulgrana en su visita a Getafe y el peligro del Mallorca en el Bernabéu, que una vez más fue contestado con una espectacular remontada madridista.

Con el mercado invernal ya en perspectiva informábamos del interés del Barcelona en el portugués Tiago, para después admirar el fútbol del Arsenal y, más en concreto, la carrera de su entrenador Arsene Wenger, otro de nuestros preferidos. Mirando más allá, en el Mundial de Sudáfrica 2010, empezamos a estudiar a los candidatos repasando la selección argentina, repleta de talentos y con un personaje como Basile al frente. En Barcelona explotaba Edmilson, y sus polémicas palabras sobre 'las ovejas negras' eran contestadas con un análisis en profundidad de quiénes eran realmente los culpables de la descomposición culé.

La previa de los partidos de los españoles en la penúltima jornada de la primera fase de la Champions ocupaba otros dos post, y noviembre se cerraba en Futbolitis con otro repaso a las deficiencias del Real Madrid. Un més después, con el equipo blanco liderando con comodidad la Liga, resulta fascinante como el fútbol puede ser tan imprevisible y, muchas veces, imposible de descifrar.

DICIEMBRE
Las jornadas de Liga se sucedían: la previa de la visita del Racing al Real Madrid, el duelo táctico entre Valverde y Rijkaard en el derbi catalán, el conflicto en el Valencia y el duelo Athletic-Madrid, con análisis de Irureta incluído, ocupaban el blog.

Con el Mundial de Clubes de Japón en el horizonte escríbiamos un largo artículo sobre el favorito, el AC Milan, y nada más conocerse los equipos que pasaban a octavos de Champions nos lanzábamos a analizar por encima a los máximos candidatos. Otra previa, esta vez del Valencia-Barcelona, cerraba el año a falta del esperadísimo clásico entre Barça y Real Madrid.

En el intento de dar la máxima cobertura posible al partido, 'entramos' en los vestuarios de BarcelonaMadrid para hablar de los líderes y conflictos de cada uno de los dos equipos. Los dos porteros, Valdés y Casillas, eran protagonistas un día después, antes de meternos en materia táctica fantaseando con ocupar el banquillo local y visitante en un partido imperdible. A toro pasado, y tras la victoria madridista, intentábamos descifrar las claves del triunfo blanco, colofón a un 2007 tan intenso como, desde luego, apasionante gracias a vuestro apoyo y participación. Que 2008 sea tan gratificante para nosotros depende, entonces, únicamente de vosotros, por lo que ya os empezamos a dar por anticipado las gracias.

PD: Con el año nuevo llegan nuevos post a Futbolitis: el día 2 y 4 de enero,  a primera hora, análisis en profundidad sobre la guerra del Valencia en el campo y los despachos.

ENERO
Se dice que el fútbol pertenece a los jugadores, y con dos magníficos empezaba Futbolitis el año: Matías Fernández, elegido por el canal de televisión FOX mejor jugador de América, y Thierry Henry, para nosotros merecedor del Balón de Oro 2006, eran analizados en el blog. Meses después los dos coincidirían en la Liga española, donde aún no han mostrado lo mejor de su fútbol. 

También Fabio Capello era, por entonces, objetivo de nuestras palabras, las mismas que suelen hacernos esclavos. En tres artículos consecutivos diseccionábamos al entonces entrenador madridista, sin poder imaginar cómo los hechos dejarían en nada nuestras previsiones: del famoso 'Pulgarcito' Capello, que parecía estar forzando su despido harto de Calderón y Mijatovic, al entrenador con aura de imbatible que dejaría unos meses después la Casa Blanca con la Liga bajo el brazo.

En lo que no nos confundíamos era en detectar, cuando sólo empezaban a saltar las alarmas, los graves problemas que vivía el Barcelona bicampeón. Primero nos fijábamos en una de las derrotas de aquellos días, y después entrábamos a estudiar la metodología de su preparador físico, Paco Seirul.lo, que tenía que lidiar con un equipo desfondado por un calendario imposible.
Eto'o el aliado de Calderón que dinamita Can Barça
FEBRERO
El Barcelona seguía siendo uno de nuestros puntos de interés principal. Acababa de perder el Mundial de Clubes, y al llegar febrero se enfrentaba a los meses decisivos de la competición; que mejor momento para estudiar cómo podía derrotársele, repasar su trabajo técnico, ver cuál era su situación psicológica y detallar el estado físico del equipo.  

Inmediatamente después, estallaba la bomba en el vestuario azulgrana. Samuel Eto'o despotricaba contra todos delante de los medios, provocando nuestra reacción inmediata y, ya un poco más en frío, intentando descrifrar los porqués de un "león indomable" y cómo solucionar la herida abierta.

Poco después de que Nicolás, uno de los Hermanísimos, nos regalara otra de sus "reflexiones" sobre la filosofía a seguir por el Barcelona en ese tramo final de la temporada, Futbolitis iba a lo concreto haciendo la previa de los dos partidos de ida de Real Madrid y Barcelona en los octavos de Champions: Bayern y Liverpool esperaban. Después, y antes de los partidos de vuelta, nos parábamos a especular sobre el futuro de los cuatro favoritos al campeonato de Liga. 

MARZO
El Barcelona había caído en la ida del Camp Nou frente al Liverpool, pero todavía quedaba el partido de vuelta. Esperábamos que Rijkaard mentalizara a los suyos de que la machada era posible, y después estudiamos el planteamiento futbolístico- callejero con el que el holandés plantearía la conquista de Anfield. Como todos recuerdan, el milagro fue imposible, el 1-3-4-3 fracasó y en Futbolitis empezamos a ver claro que el principio del fin de Rijkaard había empezado. 

Liverpool y Bayern de Munich habían dejado fuera de Europa a culés y madridistas, por lo que la Liga se convertía en nuestro punto principal de interés. El campeonato nacional no admitía descanso, porque se avecinaba un Barcelona- Real Madrid que podía dejar fuera de la pelea a los merengues. El empate a tres final dejó más dudas en los locales que en los visitantes: el estado de Ronaldinho y Messi, en primer lugar, y el desbarajuste táctico en el que se había convertido el colectivo azulgrana.

Los últimos días de marzo fueron tiempos importantes para la familia de Futbolitis: un artículo que sigue trayendo cola sobre Xavi e Iniesta, nuestro pequeño homenaje al adiós de Roberto Carlos y el paso de Blogspot a Terra, donde "saltamos al campo" hablando del gran Johan Cruyff.

AC MILAN la referencia futbolitisABRIL
Sólo el Valencia resistía en la Copa de Europa, y a su duelo contra el Chelsea dedicamos nuestros primeros post de este mes. Metiéndonos en la piel de los dos entrenadores, Quique y Mourinho, hicimos la previa del partido de ida de una apasionante eliminatoria que terminó decantándose del lado del portugués.

En España, el desplome del Barcelona empezaba a hacerse evidente. El favorito y actual campeón de la Liga se descomponía, Rijkaard se evidenciaba incapaz de arreglar la situación y una derrota del Barça en Villarreal y la remontada del Madrid ante el Valencia hacían recobrar la fé blanca. Acercándose el verano y la búsqueda urgente de soluciones, en Futbolitis nos parábamos en la figura de Huntelaar, el ariete del Ajax que tan bien podría haberle venido al Barça.

Abril se cerraba con una preocupación, la situación llena de sombras del fútbol español, y una incertidumbre: la apasionante eliminatoria Chelsea- Liverpool y el duelo en las alturas entre Mourinho y Benítez, decidido finalmente a favor del español y que constató lo fallido del fichaje de Shevchenko.   

MAYO
Mientras el Madrid se abonaba a las remontadas y Rijkaard seguía dando palos de ciego, asistíamos en Gijón a la charla de Ferrán Soriano sobre economía y deporte. Una jornada apasionante demostraba lo imprevisible y azaroso del fútbol, con medio título decidiéndose en un apasionante minuto, y después nos marchábamos a la final de la UEFA entre Espanyol y Sevilla.

¿A quién se le ocurriría poner, jugándose el equipo la Liga, a Eto'o en el mediocentro ocupando el puesto vacante de Davids? Ante la falta de garra de los azulgrana Futbolitis lo propuso, como también volvimos a sorprendernos con la capacidad de supervivencia de un Madrid lleno de fallos pero cada vez más cerca del título. También Milan y Liverpool se reencontraban en la final de la Champions, un duelo lleno de historia del que hicimos aquí la previa.

'SOS Real Madrid' se titulaba uno de nuestros últimos post de ese mes, que continuamos con la previa del Real Madrid- Deportivo, otra de las agónicas victorias de los de Capello. Ganara o no ganara la Liga el Sevilla, quisimos fijarnos en uno de los nombres del año, Daniel Alves, quien tuvo un futuro próximo en la banda derecha del Liverpool de Benítez pero por los flecos no se cerró como tampoco lo cerraría Peter Kenyon para el Chelsea cuando el mercado llegaba a su final. Daniel Alves: Go to Anfield

JUNIO
Aún no había perdido la Liga, pero las necesidades del Barcelona eran apremiantes y a ellas dedicamos los primeros post de este mes. Las declaraciones de Eto'o le habían puesto cerca de la puerta de salida, el equipo clamaba por un jugador que la pidiera al espacio y Futbolitis adelantaba, semanas antes de que se hiciera oficial, que un marfileño que despuntaba en Francia, Touré Yayá, sería el primer fichaje azulgrana. Futbolitis había propuesto el fichaje de Touré para el Atlético de Madrid en la temporada anterior...  Entre medias la previa de otra de las finales de esas semanas, la visita del Madrid a Zaragoza, con gran parte de la Liga en juego.

Antes de que concluyera el campeonato volvimos a poner la atención en el fútbol español, para después centrarnos ya de forma definitiva en la jornada decisiva del campeonato. Con Madrid, Barcelona y Sevilla con opciones de salir campeón, Futbolitis dedicó dos post al encuentro de los blancos contra el Mallorca, primero analizando el aspecto táctico y después el psicológico. Horas después el Madrid alzaba el título, y nosotros quisimos reivindicar el papel de Beckham y Capello en un campeón sorprendente. 

Con la Liga concluída era momento de tomar decisiones: ¿debía seguir Deco en el Barça? ¿Era Schuster el hombre apropiado para el Madrid? Las palabras radiofónicas de Abellan sobre Calderón provocaban el escándalo, el rumano Chivu parecía fichado por el Barcelona  hasta que la comisión de Becali fue más importante que Roma, Barça, Madrid, Txiki, Mijatovic, Calderón y Laporta... y los blancos, campeones tras tres años de sequía, merecían un análisis de la entidad muy profundo.

# lunes, 24 de diciembre de 2007 11:04

BAÑO GALÁCTICO

La mirada del tigre, por 20 minutos

El tiempo pone a cada uno en su lugar: es el juez que lo dicta todo y, mientras llegan teletipos de las fiestas de Adriano y Ronaldo en Brasil, el Madrid logra alcanzar la gloria como mandan los cánones, dándole una patada en el trasero a aquellos que siguen pensando que el fútbol son individualidades y que a los individuos, lejos de apartarlos por tener una vida deportiva indigna, se les debe juzgar por si definen en el campo.

El tiempo pasa, y cada día se ve la salida de Ronaldo como la llave del  paraíso blanco. Los cimientos puestos por Capello se ven refrendados por un Schuster que ha sabido hacer un planteamiento táctico al nivel de los mejores, más unos jugadores que con la humildad por bandera han dado un soberano repaso a un rival que es más nombre que rendimiento, síntoma en fútbol de decadencia.

 

Cannavaro - ronaldinho por 20minutosEl otro aspecto que preocupaba a Schuster era la agresividad, la ambición y la ansiedad. La preparación mental del clásico, en definitiva.

Quería contrarrestar la necesidad con la que llegaba el Barça, y por lo visto en el campo su preparación psicologíca de partido fue magistral. La sensación es que el Barça estaba fuera de la distancia desde el primer minuto, mostrando el Madrid un nivel de activación y una determinación impropio del equipo blanco cuando visita el Nou Camp. Nivel de concentración alto, agresividad controlada, seguridad y determinación, mentalmente el Madrid le dió un repaso a un Barça que siempre dió la sensación de tener la batalla perdida desde el primer momento.

En el arranque vimos un Barça obligado, cegado, sin capacidad para leer el partido y sin la templanza para saber lo que quería, el Madrid era todo lo contrario, y todo esto, es fruto del trabajo del entrenador, de los mensajes que envías a tu plantilla y el esmero que hayas puesto en la preparación del partido.

La sensación es que Rijkaard y su cuerpo técnicose pasaron de frenada, el Barça tenía un problema: Exceso de nivel de activación, lo cual es tan nefasto como la indolencia.

 Libertad absoluta para Márquez - Milito

Las líneas maestras del planteamiento Schuster eran las esperadas: la alineación de Baptista decantaba la balanza hacia el 1-4-3-3, con un estudio claro y detallado del Barça en el cual Schuster optó por aquello que era decisivo en el marcador y no por lo que era estético a los ojos del espectador. En el planteamiento se nota que Schuster decide despreciar lo intranscendente pero quedarse con lo recurrente, dándole al equipo las líneas maestras para desactivar al Barça.

La situación de los jugadores es la línea de cuatro esperada, con un rombo interior en la zona de medios que puede llevar al engaño del 1-4-4-2 y dos delanteros, Robinho y Van Nistelrooy, que hacen la función que Luís Aragonés diseñó para Villa y Torres en el pasado Mundial: seguir al lateral para que el equipo sea poderoso por el centro.

En el rombo interior la cabeza del mismo, Raúl. Los otros delanteros, Robinho y Van Nistelrooy, con la obligación de estar a la altura del capitán  y éste con la referencia de tapar a Touré Yayá. La conclusión es que la línea de puntas del Madrid la marca Touré, y eso hace que tanto Milito como Márquez jueguen de manera libre y sin marca. Schuster sabe que dos centrales nunca marcan gol, y en lugar de volverse loco presionando la salida del Barça la regala pero con un condicionante: nunca por dentro y jamás por Xavi.

Estatus Xavi, la trampa Milito.

Schuster plantea el partido como una partida de ajedrez, y en virtud de ello lanza con fuerza una ofensiva a la pieza más decisiva, que por otro lado es su pieza más débil, del rival, mientras Rijkaard se empeñe en mirar para otro lado.
 
Schuster ordena una marca al hombre de Baptista a Xavi, un regalo encubierto a Rijkaard. El alemán acaba de dejar en evidencia todo el fútbol azulgrana, defensivo y ofensivo, basando todo su planteamiento en el ataque a la pieza de Xavi. Desconecta al Barça en zona de creación con la marca al hombre, dejando claro que el fútbol de Xavi es de otro tiempo y que no puede aguantar los esfuerzos continuos de 60 metros, ataque – defensa,  que necesita el Barça para  tener solidez.

Tapado Xavi, libres Márquez y Milito, no queda otra que las diagonales de Márquez con Ronaldinho, las subidas de balón de Milito y darle la manija a Deco. El portugués es impreciso por naturaleza y vive del riesgo, le busca buscar el pase difícil, el decisivo, y eso se traduce en pérdida tras pérdida ante la superioridad numérica madridista por dentro.

Deco facilita la recuperación blanca, por la escasa movilidad y por la no elección de Rijkaard de jugadores con desmarque de ruptura. El planteamiento de Schuster roza la matrícula de honor si analizas la otra opción del Barça: la salida de Milito.  Los jugadores blancos dejaban a Milito salir y no le cerraban en ningún caso, invitándola a llegar casi al área porque el partido estaba en ese permiso. No se produjo, pero el plan del Madrid era la réplica a Milito o a Márquez cuando cayeran en la tentación de salir en conducción. Cuando Milito salió, encontrándose las puertas abiertas, atrás quedaba un 3x3 de Van Nistelrooy, Raúl y Robinho contra los tres defensas azulgranas. Schuster sabía que una pérdida era el partido: no se produjo, pero el plan ha sentado cátedra.

 

Achique lateral, concepto novedoso.

Una sorpresa táctica de primer nivel: los jugadores blancos despreciaban diez metros de anchura hacia cada lado, resultando quince en la basculación lateral. El achique de espacios ha sido novedosa: en lugar de comprimir el largo, Schuster comprime el ancho y el resultante es un Barça ahogado por el centro y sin espacio para nada, ya que tanto Iniesta como Ronaldinho se iban hacia dentro sin más posibilidad que estrellarse contra el muro blanco. La otra pareja, Puyol – Abidal, tenía espacio y libertad absoluta para irse hacia delante, pero lo que podría convertirse en un punto débil se transforma en fortaleza debido a la tremenda disciplina táctica de Robinho y Van Nistelrooy, haciendo este último evidente que el mundo no se acababa en Ronaldo y que a un killer, por muy letal que sea, hay que exigirle que presione como los demás. El fútbol es un once contra once, y si uno se borra en defensa ganar se convierte en mucho más complejo.

Pepe, hombre libre a la vieja usanza.

En la previa hablábamos de las dobles parejas, Xavi –Deco contra Baptista – Raúl, el ganador seguro era el Madrid, y es ahí donde el Barça debe aprender para el futuro porque el partido ha resultado un repaso escandaloso. La marca Baptista – Xavi ya está analizada, pero las ayudas de los puntas blancas permitieron mantener el rombo central y hacer que el Madrid viviera en superioridad durante todo el partido. Lejos de todo esto, llega el análisis de la posición de Pepe y la confianza ciega de Schuster en el duelo Ramos – Ronaldinho.  De partida, línea de cuatro atrás salvo con una excepción: Si Eto’o busca a Cannavaro, lo cual era previsible, este marca al hombre y Pepe se mete de hombre libre cuatro metros por detrás. Eso creó un tremendo agujero en la defensa blanca que nadie aprovechó, pero era un riesgo asumido por Schuster ya que Ronaldinho no pide un balón al espacio y que el Barça carece por completo de llegada de segunda línea desde la salida de Van Bommel.

Este agujero debería haber sido la baza de Rijkaard para el segundo tiempo, pero lejos de eso alejó a Eto’o de Cananvaro para juntarlo a Pepe matando de un plumazo el agujero, ante la alegría de un Schuster que no debía dar crédito a lo que le regalaba el rival.

Schuster por 20 minutosPalabra clave: discontinuidad

Sin Xavi no hay ritmo, aunque eso a día de hoy se sabe que el ritmo es negativo para el Barça porque es sinónimo de previsibilidad. El otro objetivo madridista era sacar partido de la superioridad alevosa a balón parado, diferencia que se traducirá en resultado en el partido de vuelta en el Bernabeú. La idea blanca era trabar el partido, hacer del clásico un partido del Calcio, ya que en ese escenario todas los resultados posibles dan como vencedor al equipo blanco. Así se hizo, y si había posibilidad de ser desbordado era obligatorio el contacto y la falta como recurso y plan de actuación. En la pizarra de Schuster había una zona de peligro, la frontal, allí los blancos iban de puntillas. Sabían que la única opción de perder a balón parado era un disparo de Ronaldinho, por eso todas sus faltas evitaban la frontal. Sin Messi, no fue difícil cumplir las órdenes de un alemán que empieza a doctorarse como entrenador.
 
Sin continuidad ni velocidad, sin provocar un juego de errores, es imposible romper un muro defensivo. Sólo la individualidad puede conseguirlo pero en este Barça, aunque muchos tengan el cartel de poder hacerlo, nadie se va de nadie salvo Messi. La ausencia del argentino ha sacado a la luz todas las vergüenzas de un equipo que exige una limpieza a fondo. Tragedia o fortuna por todo lo que revela, el clásico certifica quién es quién en el equipo.

 

El Madrid ha dado un golpe de autoridad en la mesa y, con la seriedad y el sacrificio táctico de hoy, más Casillas y su tremenda pegada combinadas con una amalgama de recursos y variantes, se convierte en un candidato muy serio a la Champions. En la Liga, salvo desplome físico y psicológico, ya sólo puede hacer una cosa que no sea ganarla de calle: regalarla a algún rival. Estar en Navidades con siete puntos de ventaja sobre un segundo arruinado, y tras haber pisado el Camp Nou, Mestalla y Sánchez Pizjuan, hacen que la Liga tenga amo y señor: el Real Madrid... y se confirma una vez más que los repudiados de agosto son su mejor baza para ganarla: Valdano triunfó con Amavisca, Zamorano; Capello con Bechkam; Schuster con Baptista...

¡FELIZ  NAVIDAD A TODA LA FAMILIA FUTBOLITIS!

                                                                     Marquinos & Nicolás

Cortesía Lionel Messi.org

Llega al Camp Nou el Madrid con el 1-4-3-3 como referente, pero si algo ensalza la labor de Schuster es su capacidad para cambiar de sistema y sorprender al rival. En lo táctico, el espectador sabrá el sistema con la alineación o no de Baptista. Este es sinónimo de 1-4-3-3. El alemán aprovecha muchos momentos fuera de casa para utilizar un 1-4-4-2 asimétrico, creando superioridad en el mediocampo y afrontando un encuentro como el de hoy en Barcelona con garantías. Lo que más intimida del Barça hoy es su ansiedad, su determinación y sus ganas, que contrastan con la relajación del Madrid. Por eso la charla pre-partido de Schuster será en ese sentido: dura, concreta, exigente.

El día de la rabia
En este tipo de choques los entrenadores no hablan a sus jugadores de que hay que ganar sí o sí, sino más bien del "salid y disfrutad". Sin embargo, Schuster sabe de la bilis de un rival que lleva meses escuchando críticas, pagando el perder una Liga en el último minuto sintiéndose superior. Schuster sabe que es el día y la hora para que toda esa rabia culé salga a la luz. Para el Madrid es todo lo contrario: hoy es la fecha marcada para contener esa rabia, diluirla, pegar un puñetazo en la mesa y que deje de hablarse de regalos azulgranas sino de virtudes blancas. La charla, la prepación de Schuster, será entonces a vida o muerte: el alemán será duro, y en cuanto vea que alguien no está al doscientos por cien pondrá a calentar a otro jugador en el minuto veinte porque quiere que todos estén tensionados, el objetivo es transformar en rabia la enorme superioridad blanca en lo que a fuerza física se refiere.

Viendo cómo viene el rival y atendiendo al escenario, el primer parámetro para hacer el Real Madrid titular es formar un equipo muy competitivo, con hambre, experiencia y lleno de gladiadores. Esa será la premisa, la segunda cerrar líneas de pase interiores y obligar al Barça a jugar por fuera, la tercera hacer contraataques con dos alternativas: el primer toque interior con obsesión por llegar a gol en dos toques, entre Raúl, Van Nistelrooy y Baptista, y la pausa con balón abierto a Robinho para dar posiblidad a la llegada de la segunda línea.

El primer objetivo
Schuster sabe que será fundamental matar la presión en primera línea del Barça. Si superamos a Eto'o los azulgrana tendrán que recorrer muchos metros, aumentar la distancia entre líneas y sufrir sin la pelota. Por eso es un partido para Guti: para ganar, hay que crear un escenario propicio para su clarividencia, porque es él el indicado para matar cualquier fallo rival en la distancia entre líneas.

Esa obsesión por superar la presión de Eto'o puede invitar a alinear a Gago como mediocentro, con Diarra tirado a una de las bandas, probablemente la derecha ya que no estará Messi. La opción Gago sería buena si no perdiera tantos balones, porque no ha cumplido con lo que se esperaba de él: dar claridad y no regalar pelotas. Es lógico que esté tanto en el banquillo: sus pérdidas en primera línea crean demasiadas oportunidades rivales. Su partido ante el Murcia fue tan catastrófico que hasta Valdano tuvo que justificarlo con el cansancio de un viaje oceánico.

La opción Gago, además, tiene consecuencias. Sería válida para colocar a Diarra por la izquierda, evitando los recortes de Messi, pero sin el argentino quitar al de Mali del mediocentro tiene más contras que pros. Por lo tanto, el objetivo para sacar la pelota viene de la superioridad en el mediocampo, lo que nos aboca al 1-4-4-2 apostando por Diarra como mediocentro y Baptista por delante, Guti a la derecha y Robinho por la izquierda. La duda es Guti o Sneijder, si quieres once gladiadores, Sneijder, si quieres darle más calidad al juego y hacerle daño al Barça, Guti.

Dinamita Baptista
Si elegimos al brasileño en lugar de Sneijder es por su dinamita. En un clasico no importa el juego sino el gol, un chispazo decide partidos y Baptista es un barril de pólvora. No mezcla bien con Diarra, pero la idea es que sea Guti el que tenga la pelota, que Baptista corra veinte metros haciendo desmarques de ruptura desde la segunda línea y que aproveche el espacio generado por Raúl viniendo a la corta para pedir la pelota. Ahi estará el truco, con un equipo articulado en un 1-4-5-1 con Raúl a la misma altura que Baptista y con Van Nistelrooy arriba. Ese será el dibujo en repliegue defensivo. El intercambio de puestos entre Raúl y Baptista es la mejor forma de enloquecer a Touré, haciendo que el marfileño esté atento a todo menos a frenar a Van Nistelrooy en el juego directo.

Como esperamos que Xavi y Deco estén enfrente, sacar a Raúl y Baptista hace que seamos muy superiores en centímetros, fuerza y zancada. Tenemos mucho gol frente a poco. Y cada desmarque de ruptura a la espalda de los interiores será difícil de seguir: la mejor manera de anular a Xavi y Deco no es poniéndoles perros de presa, sino obligándoles a pasarse medio partido corriendo hacia atrás persiguiendo a nuestros hombres. El peligro vendrá por la salida de Raúl de la posición de  delantero y la entrada de Baptista, Xavi no le seguirá y el Barça puede hacer aguas. Una pared Van Nistelrooy o Raúl con Baptista, o un pase interior de Guti a la entrada al espacio libre generado por Raúl puede ser mortal para un Xavi que es una sombra como Ronaldinho en el trabajo defensivo.  

Espacio Guti
¿Dónde colocamos a Guti? Para ganar tenemos que acertar con su sitio. Si damos con la llave para ubicar a este hombre eternamente enfrentado al mundo, si hacemos que se sienta cómodo, ganamos a un jugador temible. Por eso la pizarra es importante para hacerle grande.

Guti tiene que jugar a pierna cambiada. A pierna buena los pases interiores son difíciles, mientras que a pierna cambiada tienes la opción de habilitar a tus compañeros con empeine interior e interior. Guti debe vivir a la espalda de Xavi Hernández, que suele jugar a la izquierda de Touré. Guti debe tirarse a banda derecha pero sin pisar la cal, tomando como referencia la espalda de Xavi, buscando la zona muerta del 4-3-3 y poniendo a Abidal en un dilema: si sale a buscarlo anulará a Guti, pero creará el escenario para que Baptista, Raúl y Van Nistelrooy encuentren una autopista.

Guti debe jugar en la distancia justa: ese posicionamiento fue lo que expulsó el año pasado a Oleguer. El estratega Capello destrozó con eso al Barça, explorando la debilidad de todo 1-4-3-3: la zona muerta detrás de los interiores. Dibujen ese esquema en un papel y verán que ese desierto existe, y uno de los que mejor pueden aprovecharlo en el mundo es Guti: juega andando, pero sabe darle velocidad a la pelota, es preciso en el envío, derrocha calidad y tiene la templanza suficiente para, viendo venir a un tren dispuesto a embestirlo, tocar un poco el balón y arrancar una falta y tarjeta.

Desconectando al Barça
En Murcia vimos a Raúl perseguir a Movilla como quien persigue a un crack. Ese día demostró que vive por y para el equipo, porque eso no lo tolera cualquier estrella. Pensando en que queremos desconectar al Barcelona, y que quien marca su ritmo es Xavi, la idea es que Raúl esté muy atento al 'seis'. Por condiciones físicas, mentales y estratégicas puede hacerlo, y además no supone un gran esfuerzo ya que Xavi carece de velocidad extrema: te hará correr mucho, pero siempre al mismo ritmo. Tapar de esa forma a Xavi obligaría al Barça a hacer muchos pases que no están en su libreto y, por consiguiente, a perder muchos balones. Alineando a Baptista, con su trote de búfalo y su llegada, esas recuperaciones pueden generar contragolpes letales.

El marcaje de Raúl a Xavi no tiene que ser constante.Estamos seguros de que esta vez se producirá la ley de la alternancia, esa marca a Xavi será de Raúl si este baja a zona defensiva a recibir y si este supera la línea de medios será Baptista el jugador que frene a Xavi. superada esa línea, Xavi será presa de Baptista y Raúl se irá por Touré Yayá para que el Barça no pueda volver a empezar. El duelo Xavi - Baptista es nuestro y a parir de ahí debemos cimentar el triunfo. Romper el ritmo azulgrana en defensa ahogando a Xavi, cometiendo faltas tácticas constante y matar el partido a la espalda de un Xavi que en defensa como dijimos antes es un lastre. 

Tapar a Xavi, obliga al Barça a jugar de otra manera, y obliga al pase de Abidal o Puyol a Touré. Es ahi donde tenemos que robar la pelota y después ganar el partido. Salvo que Valdés haga milagros, cualquier robo en esa zona será gol y la victoria. Anulando a Xavi obligamos además a construir en solitario a Deco, desgastándole. Y qué decir si en lugar del portugués juega Gudjohnsen: el Barça no tendrá creatividad.

La línea defensiva
La idea es darle galones a Pepe, y atreverse a tirar la defensa un poco para arriba. Con Eto'o enfrente es peligroso, pero podemos contrarrestarlo con un equipo muy junto. La defensa debe estar cinco metros por delante del área, en el primer corte de césped, con Diarra entrando y saliendo de la línea de cinco. El equipo debe estar muy fino y trabajar mucho la presión, para que Pepe pueda seguir a Eto'o en todos los piques y desmarques de ruptura pero sus compañeros estén presionados en el pase. Si se retrasa un segundo el envío Eto'o quedará en fuera de juego.

Con Pepe, Cannavaro y Ramos como fijos, la presencia de Heinze en vez de Marcelo reduce espacios interiores, obliga al rival a jugar por fuera, fuerza a Puyol a subir como extremo y facilita nuestro contragolpe. Heinze no ofrece garantías ofensivas, pero tampoco pierde la pelota como Marcelo, que toma muchos riesgos y toma opciones incorrectas. Queremos hacer en defensa un rondo con pérdida de balón imposible, jugando con uno o dos toques y fácil, y sin problemas con meter un balonazo antes de perder el balón.

El plus Robinho
No hablaremos mucho del brasileño, porque no hoy no es un vital sino un extra. No enfocamos el juego en él, sino en que Guti fragmente al Barcelona en dos y que la presión azulgrana sea estéril. Si logramos desequilibrar al Barça el balón ya llegará en ventaja a nuestros delanteros, y ahi será cuando Robinho haga daño. No debemos darle galones en ataque: es el día para que haga un buen trabajo defensivo y después, simplemente y por inercia, se aproveche del trabajo de sus compañeros, porque si el Barça desaparece hay dos nombres en el Madrid: Van Nistelrooy por lo letal y Robinho por la belleza y fantasía de su juego.
 
Las últimas palabras de Schuster
Dejarse caer y explotar la superioridad a balón parado es realmente nuestro plan B. Lo que no podáis hacer jugando buscadlo con el balón detenido. Es casi un equipo de baloncesto: Ramos, Cannavaro, Pepe, Heinze, Diarra, Baptista, Raúl, Van Nistelrooy. Todos van bien por alto. Guti las coloca bien. Robinho puede provocar las faltas. Un gol a balón parado vale tanto como una chilena a la escuadra.

Por último, sabemos que este partido es idóneo para dar el golpe. El Barça es un mar de dudas y, si pierde hoy, queda a una distancia kilómetrica. Siete puntos a estas alturas de la temporada no son decisivas, pero suponen echar todavía más presión en las espaldas blaugranas. Las críticas se dispararán, el ciclo de Rijkaard quemará unas cuantas etapas de golpe. Por eso es probable que Schuster, en el minuto sesenta e incluso con empate a cero, pase al 1-4-3-3, con puntas claras y presionando en primera línea. Ganar hoy no serían sólo tres puntos.

FCB-RM, foto cortesía de www.lionelmessi.org

Desde la pizarra los partidos se ganan siempre, pero vamos a intentar ser muy prácticos. A un profesional este análisis le sabrá a poco, porque un análisis periodístico es por definición un extracto de las cosas importantes, pero esperemos que os sea de interés vernos puestos en el traje del cuerpo técnico del Barcelona.

Los que tienen que estar
El primer paso para plantear un partido es elegir a los más adecuados. Quedarse con los enchufados, los que muestren energía positiva, los que al cien por cien tengan una ambición desmedida por ganar. Si a eso le sumas la combinación entre juventud y experiencia, te acercarás al ideal de equipo equilibrado. El secreto, desde la calidad, es tener once guerreros, un equipo que ataque y defienda, complicado de batir. Con esas premisas, observando el presente azulgrana y el histórico de la temporada, se trata de encontrar los idóneos para urgar en los puntos débiles del Madrid.

Repasando la plantilla encontramos varios jugadores que contemplan el partido como una cita especial. Su alineación es obligatoria, a menos que lo impida alguna sanción o problemas físicos insalvables.

Uno de los que no pueden perderse este derbi es Ronaldinho. Hacía mucho que no se veía en la obligación de demostrar tanto: si el domingo no se muestra motivado, si no cumple cuando el Barça se encuentre en problemas, debería salir del club por la puerta grande, pero antes que después. No hablamos de que marque dos goles o invente algún regate imposible, sino de mostrar esa actitud de guerrero, aunque no le salgan las cosas.

Deco es otro de los necesarios. Mourinho y Scolari son los grandes profetas de la transición defensa-ataque, su piedra filosofal futbolística. Rijkaard, en cambio, ve el juego como una alternativa entre defender y atacar, mundos distintos, y por eso la llegada de Deco fue vital. Él es el que le da la transición al Barça; no existe sin él, no se trabaja en ese aspecto, lo que le convierte en imprescindible. El portugués es uno de los mejores del Mundo en ese sentido.

Deco - RonaldinhoLa situación antes del derbi recuerda a la que vivieron Deco y Ronaldinho, hace dos años, cuando fueron castigados a no jugar contra el Betis. En los mentideros se dijo que fue a consecuencia de una noche 'loca', pero lo que sí sabemos es que el Barça arrasó ese día en Sevilla y nadie los echó de menos. Tres días después, en Champions contra el Udinese, ambos volvieron y firmaron un partido espléndido. Quizá estas últimas semanas Rijkaard haya buscado lo mismo, fomentar su hambre, y tratar de aprovechar esa furia interna contra el Madrid. Dejarles en el banquillo de nuevo sería un error.

Eto'o es el otro imprescindible. El 'león' tendrá unas enormes ganas de marcar, lo que en su caso asegura problemas para conseguirlo. Cuando se obsesiona con algo suele conseguir lo contrario. Es evidente, además, que no está en forma todavía, aunque ha tenido rodaje ante Dépor, Stuttgart y Valencia. Enfrente estará Pepe, cuyo estilo no le conviene, porque jugadores fibrosos, explosivos y ligeros como Pepe, Andrade o Perea se le atragantan al delantero azulgrana, incómodo también por su imprecisión técnica frente a jugadores decididos al entrar. Pese a todo, es evidente que Eto'o tiene que ser titular, por ser el primero en presionar, porque siempre tiene ganas. A qué él, Deco y Ronaldinho hagan daño al Madrid orientaremos el esquema táctico.

Los que no deben ser titulares
También hablaremos de para quién no es el partido. Siempre hemos defendido la 'variante Gudjohnsen', pero no es su tarde por Diarra. Alinear al islandés es darle una referencia al de Mali, que sepa de qué tiene que estar pendiente, lo que para un mediocentro-bastión, de posición y presencia, supone un regalo. El Barça debe jugar con interiores pequeños, móviles, que busquen la sorpresa. Queremos convertir el encuentro en acción y reacción, noventa minutos de velocidad y movilidad, y la presencia de interiores que ayuden a los de banda y no insistan en entrar por centro son los más indicados. Gudjohnsen puede entrar a lo largo del partido para apretar y oxigenar al equipo, pero nunca de principio. En su ausencia Diarra no sabrá a quién buscar y esperar, y tendrá que volverse loco persiguiendo a jugadores livianos, de los que tocan y mueven.

Tampoco contaremos con Sylvinho. El Madrid juega con tres puntas, Robinho, Raúl y Van Nistelrooy, aunque tiene la variante del 1-4-4-2 gracias a la virtud de contar con duplicidad de sistemas. En cualquiera de los dos hay algo que no cambia: la presencia frecuente de Raúl como falso extremo derecho, jugando por dentro y buscando la diagonal hacia gol entre el lateral y el central izquierdo rivales. Será difícil verle pegado a la cal, pero sí en cambio atacará la posición de Milito buscando su espalda, desde el puesto del lateral izquierdo culé, por lo que ahi necesitamos a un jugador veloz y disciplinado. Sylvinho se defiende bien en el uno contra uno, pero Raúl no va a encararle con el balón, sino que las únicas ofensivas en ese sentido serán las carreras de Ramos. Así que el máximo peligro son los balones interiores, esos en los que Sylvinho se despista con facilidad.

Es vital observar la abundancia madridista en las jugadas de estrategia. Ramos, Raúl, Van Nistelrooy, Pepe, Cannavaro, Diarra, quizá Baptista y Heinze. Dinamita. Por eso la elección de los centrales está cantada: nunca Puyol y Milito porque sufrirán en cada jugada por alto. Márquez, entonces, es imprescindible como 'kaiser', con Puyol en banda derecha midiendo además el uno contra uno ante Robinho.

Casi sin querer, teniendo a Touré como indiscutible mediocentro, tenemos el equipo definido. Tenemos nueve jugadores seguros: nos queda elegir uno de los interiores y el sustituto de Messi en la delantera.

Operación altura
Xavi e Iniesta y listo: eso sería lo sencillo. Si quisiésemos algo más de músculo tiraríamos de Gudjohnsen, que si además supiera jugar de cabeza contrarrestaría el peligro blanco en ese sentido. Pero el rubio sólo tiene la cabeza para pensar, lo que nos lleva a buscar otra alternativa de altura. Desconociendo con exactitud su estado físico, nuestra apuesta será Henry. A poco que esté bien será el titular. Defendiendo a balón parado hará de hombre libre en el primer palo, liberando a Yaya Touré de esa función. Así solventaba Van Gaal problemas en la estrategia: el 1,90 de Rivaldo le servía. Forzar la máquina con Henry, la sorpresa del francés, sería además un buen síntoma de que Rijkaard ha aprendido a no jugar con las cartas marcadas.

Durante estos días hemos visto en los entrenamientos lo esperable, pero se especulará hasta última hora con la alineación azulgrana, y eso complica el planteamiento de Schuster. Si Thuram volviese a ser el que fue, Márquez jugaría de mediocentro, Touré de interior y el equipo podría defenderse a balón parado, pero el estado del central francés resta mucho más que suma.

Necesitamos en defensa a Henry, para que su 1,87 obligue a los lanzadores blancos a no tocar el balón semiplano y al primer plano con fuerza para que el primero que pase por ahi la remate. Necesitamos en defensa a Henry para que haga, simplemente, lo mismo que hace Van Nistelrooy en la estrategia defensiva madridista.

El otro interior
Nos queda el centrocampista, y ya no queremos hablar de Iniesta como posible 'plan B'. En el banquillo tendremos velocidad con Giovanni, gol con Bojan, pulmones y llegada en segunda línea con Gudjohnsen y a Xavi para asegurar posesión y toque. Iniesta es el jugador número once, el interior que faltaba. Si la inercia de jugar en casa, el estímulo de la grada, te lleva a adelantarte en el marcador, Xavi será bien recibido, porque su fútbol puede hacer que el Madrid pague caro el cansancio, castigándole durante 25 minutos a correr tras la pelota.

Verdaderamente, la única duda es ver si Henry está o no está en condiciones. Si no es así, la elección será Giovanni dos Santos.

Ronaldinho, por futbolitisColocando a los jugadores
Si has apretado a Ronaldinho todo este tiempo y eres honesto, no se trata sólo de sacarle de titular y decirle que demuestre lo que vale, sino que tienes que 'regalarle' un plan táctico en el que exhiba todas sus virtudes y haga daño al rival. Hay dos posiciones en las que el brasileño puede lograrlo, pero ninguna es la zona izquierda.

Carece de confianza en su uno contra uno, está blando en el choque, y por ahi andarán dos rocas como Pepe y Sergio Ramos.

Hay que recuperarle desde la primera jugada, hacerle sentirse seguro, para lo que tenemos que acercarle a Cannavaro y Heinze: Ronaldinho a la derecha del ataque azulgrana. No de extremo, nunca, sino como Raúl en el Madrid. Cannavaro y Heinze son dos centrales lentos que perdieron la explosividad hace tiempo, ante los que Ronaldinho tendrá argumentos de peso. Si está enchufado, has creado el escenario para que vuelva a ser grande.

A Heinze hay que ofrecerle una autopista. Que suba es un regalo, y puedes permitir a Ronaldinho que no le persiga. Pero en cuanto el argentino pase de mediocampo Ronaldinho debe tapar a Diarra, con Eto'o ocupándose de cubrir a Cannavaro. Hay que forzar al Madrid a que ataque desde atrás con Heinze, a que se vaya adelante. Ronaldinho tiene que hacer una presión inteligente, y si no es así no debe volver a ser titular. Tiene cuerpo y fibra para atacar al rival y quitarle la pelota. Si trabaja bien, el Barça ya tiene un argumento defensivo más.

Esa situación creará incertidumbre en Schuster. Habrá dicho a Ramos que suba como un loco frente a Ronaldinho, pero al final el que tendrá que crear será Heinze. En el momento en el que pase la mediana, Deco debe salir a por él. La inferioridad numérica en mediocampo se compensa cogiendo Ronaldinho a Diarra.

El dos contra dos
Un pecado del Barcelona actual es hacer algo que no hace ya casi nadie en el mundo: despreciar el jugar el dos contra dos de los delanteros con los centrales. Sólo con ese argumento el Madrid lleva mucho tiempo haciendo daño, y el día que alguien les ponga una defensa de cinco con libre, como el Bayern de Hitzfield el año pasado, le creará muchos problemas. El Barcelona, en cambio, insiste en su 1-4-3-3 académico y poco trabajado, siempre pendiente del desborde individual. 

Con Ronaldinho tirado a la derecha tenemos el dos contra dos con Henry y Eto'o. El francés jugando, como en el Arsenal, de delantero centro por la izquierda, y Eto'o de delantero por la derecha. Ninguno de los dos debe jugar en la posición del defensa central, sino entre él y el lateral. Hacer que Sergio Ramos tenga que dudar sobre si tiene que seguir a Henry o le toca a Pepe. Si va él, dejará un hueco en la banda. Si es Pepe, creará espacio entre él y Cannavaro que puede aprovechar Eto'o partiendo de la posición del italiano. Lo mismo sucede en el otro lado, con Ronaldinho y Eto'o atacando a Cannavaro. Si Iniesta tiene la pelota, Eto'o se desmarca y el italiano no le sigue, pase en diagonal. Si Cannavaro le sigue, balón a Ronaldinho en la frontal para que busque el disparo.

Todo esto obligará Schuster a corregir e incrustar a Diarra en la zona de centrales, para buscar superioridad numérica, pero enconces el Madrid estará perdido, jugando un 1-5-2-3 con los mismos problemas que el Barça en la Supercopa de Europa, cuando ante el Sevilla Motta se metió entre centrales persiguiendo a Kanouté y el equipo quedó roto.

Esa variante, la de los dos puntas y buscar el dos para dos, te puede hacer llegar directo al gol y, verdaderamente, desequilibrar desde la orden táctica. El 1-4-3-3 habitual azulgrana, en cambio, ofrece ya pocas sorpresas.

Henry no debe meterse mucho en la posición de Pepe, sino saber jugar entre medias de las dos posiciones de lateral y central, algo que sabe hacer bien porque era su posición en el Arsenal. Henry casi nunca se ha desmarcado en diagonal, sino colocándose al lado del lateral, echando a correr, gracias a una zancada que no muchos pueden seguir. Ramos, además, vive siempre mirando a la pelota, lo que facilita meterle desmarques de ruptura ciegos.

Siguiendo este condicionante, Eto'o tiene que buscar siempre el lado de Cannavaro, porque interesa que el Madrid se abra en la posición de Heinze. Con Henry cubriendo la salida de Ramos y Eto'o la de Pepe, orientaremos a Casillas a jugar con Cannavaro, y al ser el italiano un diestro en la posición de zurdo es difícil su salida a la derecha por alto. Sus balones largos irán a la banda de Robinho, la izquierda, donde de cabeza Puyol se impondrá. Van Nistelrooy buscará ese perfil en banda, para tocar y prolongar, pero esa marca nunca deberá hacerla un central sino Touré, tratando de adelantarse al holandés. El objetivo es que si Van Nistelrooy busca el balón aéreo nuestra linea de cuatro no se rompa nunca, con Milito teniendo la opción de mandar achique o repliegue.

¿Cómo colocar a Deco e Iniesta? ¿En qué lado? Deco a la derecha, en la zona de Ronaldinho. Es difícil que por ahi Heinze se le vaya en velocidad, y están a la par en lo marrullero. Deco debe tener cuidado en la defensa con las patadas y las planchas, porque Heinze, como buen argentino, estará pendiente de exagerarlo todo. Si está centrado, Deco sabrá cómo cubrir a Heinze. Si Schuster sorprende con Marcelo, también Deco sabrá exprimir su presencia en cuanto el brasileño se atreva a subir.

Por la izquierda tenemos a Iniesta y su buena conexión con Henry y Eto'o. Si el partido es muy trabado, el manchego tiene mejor uno contra uno que Xavi. En defensa, Iniesta será quien siga las subidas de Ramos, con Henry marcando a Diarra para compensar en la media como dijimos antes con Ronaldinho. Eso permitirá tener luego muchísimo espacio en esa zona para el contragolpe si Iniesta le quita la pelota a Ramos, porque el manchego tiene solvencia en defensa. También eso justifica su alineación, es riguroso en la marca, intenso en la carrera: definitivamente, hoy el sacrificado es Xavi.

El planteamiento
Queremos un partido muy físico. Ahi el Barça está mejor que el Madrid: ha jugado con intensidad los últimos partidos, mientras el Madrid necesita las vacaciones para coger un poco de aire. Tras ver todos sus partidos, insistimos en que planteamientos como el de Mendilibar con el Valladolid le hacen daño, y tratamos de argumentarlo en el post 'Cómo ganar al Madrid'. La falta de velocidad de Van Nistelrooy y Raúl en distancias de cuarenta metros, la presencia de Diarra en el mediocentro y que Robinho acostumbre a pedirla al pie nos invita a meter la defensa muy arriba. Queremos atacar defendiendo. Presionar en primera línea, con tres jugadores sobre los cuatro defensas blancos.

Queremos que cualquier cesión a Casillas, frecuentes, termine en saque de banda a nuestro favor. Que no haya conexión entre sus delanteros y la zona de creación, y que los pases del Madrid sólo sean hacia atrás. Con tantos metros por delante, los pases interiores blancos no tienen por qué ser dramáticos.

Cuando Casillas saque de portería Diarra adelantará su posición, colocándose casi como un mediapunta para juntarse a Van Nistelrooy y poder prolongar el balón para que Raúl y Robinho se puedan acercar a Valdés. Pero Milito es listo, y no debe salir a buscarla de cabeza sino quedarse ordenando la defensa. Esa batalla aérea contra Ruud y Diarra es de Touré. Él tiene que ser el frontón, y en cuanto rechace la pelota debemos presionar con Deco mordiendo para recuperar el balón. Si logramos limitarle a balón parado y jugando, el Madrid tendrá poca salida y muchos problemas. Las decisiones de Schuster estarán cubiertas. Si quiere jugar directo, con Diarra, Sneijder y Baptista en el medio, el Madrid sufrirá demasiado para tener la pelota, y el partido puede convertirse en una ceremonia de acoso y derribo. Su única opción será el juego a balón parado. Recordemos: todo esto se dibuja en la pizarra. La diferencia entre ambos equipos nunca es tanta por simples decisiones tácticas.

Como no hay presión perfecta, y siempre alguien puede llegar tarde o resultar desbordado, hace falta un plan B. Entonces queremos un equipo partido: Valdés, una línea de cuatro unos metros por delante de nuestra área, tres centrocampistas para recuperar y tres puntas muy arriba. Los ocho de atrás para recuperar y los tres de vanguardia en defensa pasiva, obligando a cuatro o cinco del Madrid a quedarse para cuidar una posible transición. Cualquier pase horizontal interceptado será un contragolpe a nuestro favor. Hasta hace poco, nos faltaba alguien que la pidiera al espacio y con velocidad diferencial: ahora tenemos a Eto'o.

Esa defensa partida debe tener las dos líneas de atrás muy juntas, con Valdés haciendo de libre para que los jugadores se atrevan a moverse y anticiparse. Si se roba la pelota el jugador tendrá salida frontal, con madridistas a su alrededor superados, sin posibilidad de intervenir, y nosotros con la opción de buscar a Ronaldinho e Iniesta para que metan pases a Henry y Eto'o en el desmarque de ruptura.

Balón parado: planteamiento
Nada hay más autocomplaciente que ver a Ronaldinho tirando una falta. La coloca, la soba, la tira: todos sabemos que será el lanzador. No se trabaja ninguna estrategia para hacer dudar al portero y a la barrera rival. Parece que no merece la pena, teniendo a un francotirador como él.

No queremos muchos toques, que aumentan la posibilidad de errores, pero sí hacer dudar al rival. Touré puede amenazar con el lanzamiento a romperla, al igual que Márquez. Si está sobre el campo Giovanni, o cuando regrese Messi, un zurdo también puede estar cerca de la pelota. Deco siempre debe estar presente, porque sabe tocarla sin carrerilla, también desde el lado horizontal. Milito podría ser otra opción en el perfil zurdo. Hasta Xavi puede amenazar al portero. Quizá tres de cada cuatro las termine tirando Ronaldinho, pero de vez en cuando, aunque sea como un disparo de fogueo, que la tire algún otro. El portero estará tan loco pensando que, a la postre, Ronaldinho no tendrá que meter lanzamientos perfectos para colocarla en la red.

Balón parado: acciones ofensivas
Aquí nuestra debilidad es manifiesta pero el Madrid, de vez en cuando, tiene despistes galopantes. Antes, Rijkaard ponía a Ronaldinho en posición de remate, con Deco y Xavi lanzando, pero nosotros no. El domingo, ausente Messi, no se deben jugar dos para uno en la zona del córner. Iniesta será el encargado de amagar, algunas veces, con esa jugada. Recurramos al 'trenecito'. Lanza Ronaldinho, buscando un golpeo muy fuerte. Touré elevándose en el primer palo, no por delante de su marcador sino de Van Nistelrooy. Ruud no busca la pelota, sino que salta en vertical confiando en su estatura. Touré ahi es la primera opción y no Márquez, que vendrá inmediatamente detrás por si el balón sobrepasa a Touré y Van Nistelrooy, con Milito entrando tras el mexicano. Iniesta tiene que despistar a Van Nistelrooy corriendo hacia la esquina del córner, pidiéndosela a Ronaldinho en corto. Ruud dudará, porque no conviene que el manchego reciba la pelota en el área: si sale a por él, creas una autopista para Touré, Márquez y Milito. Si entonces sale a taparles el que esté bajo palos, la portería de Casillas se agranda. Y con ello el portero blanco también dudará, porque tendrá la necesidad de cubrir ese palo desguarnecido.

En la zona de rechace queda Deco como opción, por su tiro y por sus faltas tácticas. Atrás, en campo propio, Puyol y Abidal con el delantero del equipo contrario, que probablemente será Robinho. Eto'o parte de la posición de Casillas, tapándole el efecto corrector al primer palo si la zona queda libre, obligándole a arrollarte o perder tiempo de desplazamiento. Si hay una prolongación, allí estará también el camerunés para culminar en el segundo palo.

Balón parado: opciones defensivas
Como dijimos al principio, Henry es fundamental en el primer palo. Si no está, tendremos que sacrificar allí a Touré, perdiéndole así para la marca. En ese caso el Barça tendrá que defender a pecho descubierto, porque en emparejamientos pierde el Barcelona seguro.

Igual que la costumbre en el Barcelona es buscar a Márquez, el Madrid busca en el primer palo a Ramos. Si sabes eso pero te despistas en algún otro marcaje fundamental, lo pagas: qué le pregunten a Osasuna quién tenía que defender a Van Nistelrooy. Tenemos que fijar con contundencia las marcas. Touré con Sergio Ramos. Abidal con Diarra, porque le conoce y comparten fortaleza física. Para Pepe, Puyol, que tiene una difícil misión porque el madridista usa mucho las manos, es listo y viene muy resabiado de una liga lusa abundante en triquiñuelas. Márquez puede manejarse con Ruud, estático y de salto vertical, y el mexicano mide muy bien y puede anticiparse. En segunda jugada, Milito persiguiendo a Raúl. A Schuster le queda la opción de Bautista y Heinze... el poder del Madrid es inmenso. Hasta puede dejar al argentino atrás, con Cannavaro, vigilando a los delanteros culés, cuando son dos defensas que se manejan bien a balón parado.

El plan B
No sabemos si Henry llegará para ser titular, pero está claro que Rijkaard le necesita, aunque sea para un rato. Como no está para jugar noventa minutos, el primer cambio será Giovanni. Queremos atacar la espalda del lateral izquierdo, con un cambio total porque con el mexicano nos acercamos al 1-4-4-2, con Iniesta jugando por la izquierda jugando de 'diez', cerca de Sergio Ramos, y Eto'o y Ronaldinho atacando a Pepe y Cannavaro con Ronaldinho un poco detrás, intercambiando posiciones como contra el Stuttgart, y Giovanni entrando por detrás de Heinze.

Sería un plan de emergencia, pero si el partido se pone de cara puede entrar Xavi en el mediocampo, subir a Iniesta donde hubiésemos colocado a Henry y confiar en Bojan por Ronaldinho. Cualquier cambio puede darse, salvo los de la zaga y el mediocentro: se prevé un partido muy cerrado tácticamente, respetamos el potencial del Madrid, salvo por lesión la zaga debe estar concentrada y segura.

El objetivo habría sido no tener que explicarle todo esto al equipo. No dar charlas complicadas, no volver loca a la gente. Entrenar todo esto desde el lunes, buscando los automatismos. No hablamos de entrenamiento específico, sino de trabajo analítico. De haberlo hecho durante toda esta semana, y que no fuese un experimento.  

Hablamos de conceptos tácticos, sorpresas, psicología y entrenadores, pero por muchas órdenes y variantes un clásico es un partido de pocas oportunidades e incertidumbres, donde los más decisivos suelen ser los porteros y los delanteros centros. Ellos son los que suelen marcar diferencias, y es díficil sobreponerse, especialmente si eres el que juega fuera, a la mala tarde de un portero o de un delantero centro. Al fútbol juegan once contra once, pero la solidez de un equipo viene marcada por la suma de un portero y un 'killer': un equipo que no encaje, más un delantero enrachado, terminará consiguiendo objetivos.

Recordamos derbis recientes con porteros decisivos: un empate regalado a Xavi por César, Reina tragándose un misil de Roberto Carlos, Arnau condenándose para siempre, el fabuloso Casillas, pese a los goles de Messi, en el 3-3 de la temporada pasada. Ocultos tras regates y polémicas, los porteros acostumbran a ser fundamentales en estos partidos.

 

Víctor Valdés, el indiscutible aprendiz
Aunque ya tenía unas condiciones innatas magníficas, Víctor Valdés es el producto de un aprendizaje excelente, de la efectividad del buen trabajo de formación. Su afán por mejorar completó un gran trabajo de los técnicos, porque tanto él como Pepe Reina son el prototipo de un portero diseñado desde la época de formación para el estilo del primer equipo.

Su punto fuerte es el juego con el pie. Habría sido el sueño de Cruyff, mientras que con otros técnicos jamás habría cuajado como titular. En las últimas temporadas ha dado un notable salto de calidad, exactamente desde que Van Gaal abandonara el club y Antic apostara por él en los últimos partidos de ese año. Fue entonces cuando Víctor supo que sería el portero azulgrana del futuro, ayudándole el entrenador serbio a mejorar su concentración.

Trucos de un portero inestable
Uno de los trucos que Valdés usa para concentrarse es radiar el partido. Siempre está hablando, comentando y gritando las jugadas. Sus grandes problemas eran la ansiedad y la falta de concentración, precipitándose en las estiradas, a la hora de irse al suelo y en las salidas, convirtiéndose en muy vulnerable. Según pasa el tiempo se ha estabilizado, activándose anímicamente con mucha más precisión. Eso, unido a sus cualidades físico-técnicas, ha traído garantías a un puesto convulso en las filas catalanas.

Cuando le disparan, su primer objetivo es blocarla. No quiere pararla y salvar el gol, sino que ha sido educado para retenerla, lo que le juega malas pasadas. Sabe que de cara a la prensa un buen portero es el que más se estira y la manda a córner, pero para su equipo es conveniente quedarse con la pelota. Juega en un equipo débil a balón parado, por lo que evitar el córner es prioritario. Salvar un gol para, inmediatamente, enfrentarse a un saque de esquina con Xavi, Deco, Iniesta, Messi, Bojan o incluso Eto'o es sólo prolongar el peligro, mientras que reteniendo el balón puede hacerse una rápida transición y forzar el contragolpe.

 

El reductor de distancias
La enorme velocidad es su elemento diferencial. Es uno de los guardametas más rápidos a la hora de reducir la distancia con el delantero, disminuyéndole el ángulo de tiro y obligándole a un gran control para preparar el disparo, porque si no controla la bola Valdés estará muy encima, haciendo casi imposible batirle en el mano a mano.

Sin embargo, uno de sus defectos es que juega a adivinar, lo que se nota especialmente en los penaltis, donde muchas veces no tiene el punto de serenidad para aguantar la estirada. Es algo que tiene que mejorar, porque los penaltis no sólo se detienen en función de un 'scouting' previo sino también atendiendo al momento. Debería aprovechar los entrenamientos para superarse en ese sentido, aprovechando los magníficos lanzadores de la plantilla: Ronaldinho, Messi, Bojan, Deco o Henry. Gracias a su velocidad gestual, agilidad y fuerza en el tren inferior debería detener muchos más penaltis de los que para ahora, o al menos adivinarlos, obligando al delantero a previsualizar el disparo y buscar la barra de atrás, donde termina la red del palo.

Recorrido y competencia
Con 26 años, Valdés sigue siendo un portero por hacer. A no ser que se acomode, su mejor momento está por llegar todavía, para lo que debe trabajar al límite. En cuanto su concentración y autoexigencia baja dos puntos se transforma en un portero vulgar: a tope es el gato casi imbatible de la final de París, pero algo más relajado tiene actuaciones calamitosas como la de la ida del año pasado ante el Liverpool. A favor de su carácter competitivo decir que, dos semanas después, volvió a estar portentoso en Anfield, pero ya era demasiado tarde. A un nivel tan alto se paga pronto no tener portero.

La pareja Valdés-Jorquera no debe seguir una temporada más: Valdés debe perseguir la excelencia, y para eso necesita más competencia y pelear sin sentirse indiscutible. Es un claro objetivo de Txiki para la temporada que viene: fichar un portero que le ponga en aprietos, no una figura mundial inaccesible sino alguien que, sencillamente, haga saber a Valdés que de no hacer bien las cosas terminará en el banquillo.

Las críticas a Valdés
Las salidas de Valdés: las mide bien, técnicamente sabe impulsarse y no suele dar rechaces, aunque cuando no está concentrado del todo suele generar problemas. Es muy decidido y eso, a veces, le lleva arriesgar cuando no debería, y se le ve en faltas y corners más de lo recomendable en tierra de nadie. Sale de la portería y, a mitad de camino, se arrepiente. Cuando se duda entre salir o quedarse lo mejor es lo segundo, porque en ese momento de duda quedas muy descolocado y alejado de la pelota y la raya. El que se atreve y se arrepiente no tiene nada que hacer.

Se le acusa de poco fiable, y en cierta medida es cierto. Por condiciones físicas y técnicas debería ser casi imbatible, pero da sorpresas negativas cuando menos te lo esperas. No domina los tiempos del partido, no tiene la serenidad de los grandes. Desearíamos que fuese siempre el de la final de París, el del día que evitó que el Barça se pusiera con 0-3 y se marchase sin la Champions a casa. Es lo que hay que exigirle, y no que dentro de un desastre, al estilo Casillas, salve al equipo.

El portero también pasa
Decíamos que su gran fortaleza es su preparación para el fútbol moderno:  hábil para jugar con una defensa adelantada, rápido y con buen manejo del balón con los pies, sería el heredero ideal de Molina aunque le falta dominio de la situación táctica del juego. El año pasado, con Thuram echando la defensa atrás, debería haberse impuesto más. El equipo se alargaba, era imposible recuperar la pelota, pero él no colocaba al equipo. No asume esa jerarquía, quizá por no sentirse del todo seguro, pero en todos los grandes equipos el 'kaiser' debe estar respaldado por el portero, porque aunque mande el defensa el de la portería tiene efecto corrector, ve a todos sus compañeros y la situación del juego.

Con el balón en los pies, en cambio, es excelente, entre los que mejor ponen la pelota en el pecho o los pies del delantero, gracias a un excelente golpeo que hace que la trayectoria del balón sea plana, recorriendo pocos metros hacia arriba, con envíos poco previsibles para la defensa y que facilitan el control orientado de sus compañeros. En ese apartado, con Reina y Van der Sar, está entre los mejores.

A la hora de batirle, le vienen bien los puntas que llegan y definen sin pensar, ya que no es de los que más aguantan. Si el 'killer' hace una finta o un recorte, es el propio Valdés quien enseña la puerta que garantiza el gol; si el 'killer' emplea la técnica y la pausa será gol seguro.

Marginado por Aragonés
Se ha discutido sobre porqué Valdés no va nunca a la selección. Nosotros le encontramos una explicación sencilla: Aragonés es preso de la prensa madrileña y, para colmo, Valdés celebró la primera Liga del Barça envuelto en una bandera indepentista. Casillas es indiscutible, pero Reina no demuestra ser mucho mejor en un equipo defensivo con un autobús delante. El ocaso de Cañizares, la decadencia de Ricardo y un Palop que, pese a su momento dulce, no es superior a Valdés, le han cerrado la puerta. Hay motivos para su convocatoria: motivaría a Casillas, tiene excelentes números y, pese a jugar muy desprotegido, ha sido Zamora y tiene un palmarés excelente. Sería indiscutible en las porterías de muchos grandes de Europa (United, Inter o Arsenal, por ejemplo), y que después del doblete, con el colofón de la Champions, no fuera el Mundial de Alemania sólo demuestra la cabezonería de Luis.

Si trabaja como debe hacerlo, con la plantilla que le rodea y su juventud, Valdés puede pasar a la historia como uno de los grandes porteros del Barça. Aprovechó los títulos de Ronaldinho, puede aprovechar el impulso del equipo actual y tiene edad como para, antes del declive, seguir engordando su palmarés con Bojan y compañía. 26 años y mucho tiempo en la élite, pero Valdés es un aprendiz con muchos goles aún por salvar.

Iker Casillas: el monstruo que gana partidos
Su descomunal rendimiento tiene un lado negativo: sus milagros, su aura de imbatibilidad, es reflejo de la impotencia que le rodea. Es un portero, como todos, imperfecto, pero un auténtico Dios de la competición. Cech y Buffon son sobre el papel superiores, pero cualquiera elegiría a Casillas para defender nuestra meta. De un portero esperas que te gane partidos y sume puntos, y eso lo hace Iker cada semana desde hace muchísimos años. No hay otro mejor para eso, es un espectáculo verle agrandarse frente a la ofensiva rival. 

Hablando de él lo hacemos de un portero que crea escuela, estilo propio, como un superclase de la NBA inventaba un gancho imparable o una suspensión insólita. Casillas hace magia desde la portería, y también es alguien que demuestra que no hay nada mejor para la cantera que una época de crisis, porque en aguas revueltas los jóvenes portentosos pueden dar un paso al frente. Si el Madrid de final de milenio hubiese tenido estabilidad, un entrenador asentado y un portero firme, quizá la confianza de Casillas hubiese mermado careciendo de oportunidades, relegado a las pachangas. Casillas llegó, vio y venció, y en el camino puede completar dos décadas haciendo historia de blanco.

Exigencia máxima, rendimiento sobrehumano
Su gran cualidad son los reflejos. También la capacidad de aguantar más que nadie, porque tiene un impulso tremendo. Puede recuperar el tiempo perdido en salida, cubrir con la mano opuesta el lanzamiento por raso, reducir distancia con el pie, forzar al delantero a tirar por alto enseñando un hueco y, como un resorte, sacar el brazo y despejar el balón. Es la máxima expresión de los gestos de un portero a la vieja usanza.

Juzgarle por su calidad es injusto, porque la exigencia que crea es máxima. Siempre te gana el partido. Muchos de los títulos del Madrid han sido porque Casillas lo ha mantenido con vida. La leyenda de ganadores el año pasado, de Capello, de la unión del vestuario, habría quedado en muy poco de no estar Íker bajo palos. Con un portero de perfil algo más bajo, en un mercado de guardametas muy escaso, da miedo pensar que habría sido del Madrid. Si quieres fichar a Cech o Buffon tienes que pagar más que por el mejor delantero del mundo. El Madrid tenía al galáctico en casa, firme como una montaña, espantando crisis bajo palos.

Luciendo galones
Casillas sabe todo esto y es frecuente verle protestando y abroncando a sus defensas. El nivel de pasotismo y desconcentración desde que está en el Madrid ha sido alarmante, y uno se pregunta si no habrá sido, precisamente, por la confianza casi milagrosa que él mismo genera en la zaga. El año pasado Capello amontonaba hombres en defensa, pero sus rivales llegaban igual y le fusilaban en cada partido: no importaba, estaba él. En los últimos años ningún portero tiene un palmarés como el suyo, porque el Chelsea no ha conseguido la Champions ni Buffon derrotó a Dida en la final de los penaltis. Desde Kahn nadie mostró la autoridad de Casillas. Sólo con unos minutos en Glasgow, ante el Leverkusen, ya acumuló suficiente gloria como para convertirse en leyenda.

Así ha conseguido galones, beneficiándose del relevo generacional de los últimos años. Con Hierro no se llevaba muy bien, porque le quería poner siempre en su sitio y minusvaloraba su calidad. Eran también frecuentes sus broncas con Helguera, con Roberto Carlos... Ahora, con defensas más jóvenes, Casillas tiene carta blanca para comportarse como un veterano con órdenes de dote y mando.

Un frontón
Técnicamente, es el contrapunto de Valdés. Su primera opción es sacarla, no blocarla. Regala corners pero sabe que, desde siempre, el Madrid es un equipo más sólido y preparado para defenderlos que el Barça. La estrategia, el juego aéreo, no han sido valorados en Barcelona como en Madrid: Casillas ha tenido a su alrededor a Hierro, Redondo, columnas vertebrales fuertes, y ahora mismo tiene para los balones por alto a Pepe, Diarra o Van Nistelrooy como hombre libre en el primer palo. Saber que tu equipo es alto y poderoso permite no obsesionarse con el blocaje.

Además de despejar Casillas sabe a dónde tiene que hacerlo. Siempre hacia el lateral, nunca dejando balones muertos frontales, siempre rechazando con fuerza. El balón no le golpea: es él quien revienta al parar la pelota, alejándola y evitando que los delanteros listos se arrojen para remacharle.

Aprendiendo a salir
Durante muchos años se le criticó por las salidas pero ha mejorado muchísimo. Siempre se quedaba a medio camino, pero ahora domina los tiempos y es difícil verle fallar, porque no duda y cuando se adentra en el área tiene todas las de ganar: es atrevido, tiene salto y, tras tantos años, sabe gestualizar lo necesario para que los árbitros le protejan. Para progresar tanto han hecho falta experiencia y trabajo, porque hay porteros, como Cañizares, que se negaron a aprender y han llegado a sus últimos días encerrados bajo palos.

Lleva tiempo sin hacerlo, pero es uno de esos porteros que siempre dan la sensación de que pararán el penalti. Es lógico con todas las cualidades nombradas: es un gato que estira su cuerpo al máximo, que cubre todas las vías, capaz de poner las dos manos al mismo nivel en la máxima estirada con los dos pies también estirados, en una estampa felina que intimida a los rivales.

Intuición y confianza
En otro contraste con Valdés, Casillas no juega a adivinar en el uno contra uno, sino que mantiene la figura tapando espacios. El delantero, verdaderamente, tiene que hacerlo muy bien para superarle. En una entrevista de sus inicios le preguntaban cómo paraba tan bien, y él decía no encontrar una explicación. Los balones le daban a él, decía en un gesto de humildad. Hay algo de cierto: los porteros, como cualquiera que viera a un rival dando una patada a centímetros, cierran los ojos y se fían del instinto. Casillas tiene esa intuición, ese don, de saber antes que nadie donde la mandará el delantero.

Contragolpes por la mano
En el plano ofensivo destaca su capacidad para sacar contragolpes. Tiene muy claro ese concepto, que sus contrarios subestiman olvidando molestarle.  Es capaz de poner la pelota, con la mano y gran precisión, en el centro del campo, y su conexión con Zidane era mágica. Era el que mejor rendimiento sacaba a un equipo partido: en cuanto blocaba se la mandaba a 'Zizou', con Roberto Carlos subiendo como una flecha y dando abundantes pases de gol.

Con el pie, a diferencia de Valdés, la bombea muchísimo, bajando la pelota más muerta y haciéndola más incontrolable para el delantero, que tiene que pararla y pierde velocidad. Aunque no es seguro recibiendo una cesión, y suele darle la pelota al contrario, tiene una virtud: es consciente de sus límites y no tiene reparos en mandar el balón a la grada, en una cualidad que comparte con Buffon.

Esa tendencia de Valdés, sabedor de su calidad, a ir de sobrado con el pie le ha llevado a errores desastrosos, muy escasos en Casillas. Es obligación del entrenador elegir lo que prefiere: buscar que los balonazos del portero vayan al rival o a la grada, o que suelan caer en tus delanteros pero, de vez en cuando, te encuentres con un gol ridículo.

¿Cómo batirle? Casillas tiene dificultades cuando le tiran al primer toque, sufre ante delanteros que utilizan la puntera o tiros con una ejecución técnica sorprendente. Aguanta mucho: por eso, cuánto más tiempo emplea el delantero para pensar más opciones tiene él para sacarla. Sufre ante delanteros explosivos, que no pierden ni una décima en ejecutar, aunque esa ejecución sea deficiente.


Próximo parada: la Historia
Es utópico pensar en el portero perfecto, pero desde luego Casillas responde al perfil de guardameta casi infalible. Queda enmascarado, porque recibe muchos disparos, pero es un prototipo de portero de equipo grande, de los que pasan horas sin ser puestos a prueba pero te sacan el balón decisivo y te salvan el partido. Insistimos en su actuación, casi siendo un niño, de Glasgow: el portero necesita un calentamiento especial, cuarenta y cinco minutos en lugar de 25, un entrenamiento específico. Él apenas necesitó estirar, calentar y salir en el momento más difícil. Barruntaba su suplencia y, bajo la lluvia, salió para detenerlo todo. Ahi estaba Iker para atrapar la Novena. 

FCBarcelona - R.Madrid, por futbolitis La llegada de Schuster ha dado un vuelco a la situación madridista: desde hace un lustro se añoraba al capitán Fernando Hierro, y nadie había llevado el brazalete con la entidad necesaria. Raúl lo intentó esos años, pero perdido en el laberinto galáctico y celoso de Ronaldo fue incapaz de relevar al malagueño hasta que Capello logró echar al brasileño. Con el adiós de Ronaldo el 'siete' volvió a liderar al equipo, a dar ejemplo en los entrenamientos y a recuperar el peso perdido.

Personalidad y goles

Desde enero del año pasado Raúl está plenamente implicado en un grupo que él considera a sus órdenes, donde ya no es la oveja negra entre Balones de Oro. Sus relaciones con Calderón no son buenas, como no lo fueron con Florentino, pero sabe que si el equipo se impone él vuelve a ser el estandarte.

Pero hay otro líder en la sombra, con mucho peso y respeto generalizado, que es Van Nistelrooy. Como pasó con Zidane, la forma de entrenar del holandés, de hablar, jugar y su gran trayectoria, le hacen contar con mucha ascendencia en el vestuario. Capello quiso que ese rol lo desempeñara Cannavaro, a quien el entrenador otorgó galones de comandante, algo que provocó la reticencia del vestuario que le consideraba un protegido de Capello. Ahora, sin el hombre que le trajo de la Juventus, Cannavaro ha optado por ir a su aire, conservando la profesionalidad pero sin tanta pasión. Su implicación es la de alguien con las ideas muy claras, que pretende rendir al máximo nivel mientras dure su contrato, salir del Madrid conservando la aureola de gran central y retener, lo más dignamente posible, el brillo del inexplicable Balón de Oro del pasado año.

La personalidad del 'Uno'
Se dice, en todos los vestuarios, que los porteros están 'locos' por definición, y la afirmación no es despectiva sino reflejo de una forma distinta de ser, fruto de una posición específica. Por obligación, el portero entiende este deporte como algo individual, porque él entrena y juega distinto al resto. Casillas cumple con esta premisa, y su personalidad dista mucho de la del personaje público que aparece en los medios.

En el día a día Iker se distingue por su independencia, manteniendo poca relación con unos compañeros a los que apenas le unen conversaciones intrascendentes. Cumple siempre, termina su trabajo y se marcha: a pesar de su rendimiento y de su extraordinario cartel no goza de demasiadas simpatías ni en el vestuario ni en la propia entidad, como ha salido a la luz en cada una de sus interminables renovaciones. No es algo que le importe sino que le agrada marcar distancias con compañeros y entorno, entendiendo el fútbol como una profesión más que como un club social. Su objetivo es otro: ser el mejor, y va camino de conseguirlo.

Por su empuje en el campo podría pensarse que Sergio Ramos es un líder en el vestuario pero no es así. El andaluz prefiere elegir a sus amigos fuera del fútbol, y también en el vestuario va bastante a lo suyo, algo irreprochable por su comportamiento en el césped. En cualquier caso, su personalidad es afín a la de Puyol: su nobleza le impide poner a cada uno en su sitio, optimizando el rendimiento de los que le rodean. No tiene tablas de capitán el andaluz, puede pensarse que es muy joven para ello pero Ramos ya influye en la grada, ya es un referente para empujar pero toda la fuerza que muestra en el campo se diluye cuando llega a la caseta. Como ven, la selección lo tiene mal, si consideramos que Puyol y Ramos deberían ser los dos líderes naturales y son buenos por naturaleza, les falta adrenalina Gatusso, o ser capaces de coger a alguien por el cuello como Deco, si la tuvieran todos tendríamos la certeza de que ver jugar a la selección sería ver jugar a once fieras en busca de la victoria. 

"Me llevo a un gran jugador, te daré una gran persona"

Guti, por futbolitisGuti fue, como juvenil, uno de los pocos jugadores capaces de llenar la Ciudad Deportiva sólo para verle a él. Su clase era espectacular y fuera del terreno de juego era inseparable a Raúl. Pero el capitán optó pronto, tras una pésima racha, por llevar una vida familiar sosegada, mientras que a Guti le tiran mucho las relaciones sociales. El 'catorce' tiene problemas cada día, y si no se los inventa porque le encanta sentirse protagonista. A su alrededor han desfilado los entrenadores, pero todos han acabado sabiendo que darle las riendas era sinónimo de acabar descabalgando.

Con el que mejor jugó estas últimas temporadas fue, casualmente, con Capello, el que menos minutos le daba y más a raya le mantenía. La relación actual con Schuster tampoco es buena, con altibajos conocidos por todos. En el último partido, ante Osasuna, Guti volvió a generar problemas recriminando cosas al banquillo y mostrándose indolente y desangelado. Si es por méritos propios no jugará en el Camp Nou, porque no ha demostrado casi nada de lo que Schuster esperaba de él.

Las anécdotas en torno a Guti son inagotables. Cuando Valdano asumió como entrenador subió de cada categoria a un canterano, siendo Guti el elegido para ascender al primer equipo. No lo digirió muy bien: se paseaba altivo por la Ciudad Deportiva y no tardó en enfrentarse con todos. Como el propio Valdano reconoce, apostar por él le supuso un enfrentamiento con el organigrama técnico, que le acusó de premiar a quien menos lo merecía. Valdano le dijo a Ramón Martínez: "Me llevo a un gran futbolista y te devolveré a una gran persona". Doce años después Valdano reconoce haber fallado en su empresa.

El baluarte Diarra
No pinta ya mucho Míchel Salgado, que en los tiempos 'galácticos' fue de los que más tiraban del carro. Aunque el título del año pasado fue aprovechado para reivindicarse, Salgado ha desconectado bastante de sus compañeros, sabedor de que su importancia en el campo ya es mínima pero también de que nadie le quitará su ficha multimillonaria firmada tras amenazar con marcharse al Chelsea.

A día de hoy es mucho más importante, a su manera, Diarra, un auténtico personaje. Se le pasan pocos errores por su origen, pero desde que está en el Madrid ha dado varios pasos al frente en cuanto a dirigir al equipo. Cometió deslices como pegarse a Cassano y Ronaldo, pero siempre demostró en el campo lo que había que demostrar, convirtiéndose al final en imprescindible. Está dando un rendimiento notable y facilita el juego de sus compañeros, pero tiene graves conflictos por lo que supone jugar en el Real Madrid y vivir en esta ciudad. Quizá terminemos hablando de un 'nuevo Makelele', frustrado por no ver reconocidos su importancia, equilibrio y efecto corrector que aporta. Por carácter y presencia en el campo Diarra resulta ideal para construir una columna vertebral sólida y competitiva, quizá sin brillantez pero sí con la máxima eficacia.

Un gran jugador tras los focos
En muchos momentos los jugadores añoran a Beckham, que contaba con el apoyo de todos y hacía equipo en torno a él. Era buen compañero, daba siempre la cara, tiraba del carro y mostraba un talante campechano, natural y profesional. Aunque el aura mediática le hiciese ser odiado por algunos, en el trato directo era el tipo encantador y educado que sus promotores de imagen vendían, capaz de llevarse bien con Guti y Raúl y dominar al clan de los brasileños. La Liga del año pasado le hizo más justicia que a ninguno tras ser apartado del equipo. Cinco meses después, daba medio título al equipo con asistencias a balón parado y un esfuerzo inagotable.

El alemán árido
El rol del técnico también ha cambiado mucho con Schuster, con el que ha terminado la leyenda de las 'marionetas' en el banquillo blanco y esa fama de ser una institución en la que se 'puenteaba' a técnicos para mimar jugadores e imponer alineaciones. Los indiscutibles se han acabado con el alemán, que apenas tiene contacto con la plantilla y es seco, distante y árido con los suyos, que saben que el que manda es él.

A Schuster no es fácil tomarle el pelo, porque sabe lo que es 'escaquearse' como jugador: tenía tanto talento como poca disciplina, y fue capaz de enfrentarse a casi todos los que le entrenaron. En Getafe era conocido como el 'Invisible', porque apenas aparecía en los entrenamientos y, más que de técnico, ejercía de manager descargando mucho trabajo en ayudantes y preparador físico. En Madrid esa política ha cambiado y está más encima de sus pupilos, y los que están en el club afirman que su gran virtud es saber llevar a los suyos hacia donde él quiere, porque en lo que respecta a entrenamientos y conocimientos tácticos destacan sus limitaciones.

Así llega el Madrid al Camp Nou
Visitar Barcelona sin presión, con cuatro puntos y la certeza de que no se juega tanto es un arma de doble filo. El colchón es suficiente y el equipo será líder a final de año, permitiéndose licencias como las palabras de Mijatovic sobre Ronaldinho que Deco colgó en el vestuario para motivar al 'Gaúcho'. Pero el Barça se juega mucho más, necesita la victoria y tiene más que demostrar, factores que marcan mucho un partido como éste

El año pasado el hambre era del Madrid, y eso le dio cuatro puntos en sus enfrentamientos directos. Incluso en el Bernabéu, jugando como bailarinas, pudo haber ganado el Barça, pero el 'enchufado' y el que lo tenía claro era el Madrid, que no podía permitirse el lujo de andar fallando ocasiones. El modo de afrontar durante siete días un encuentro puede delimitar que un balón entre o salga por centímetros.

Todo esto lo saben ambos contendientes, por lo que si el Madrid pisa el Camp Nou con ganas de boxear puede sorprender al Barça. Analizaremos el posible sistema táctico de Schuster, y si sigue apostando por el juego directo y la confrontación a los golpes con los azulgrana. La ausencia de Messi, que de estar decantaría la balanza para los culés, también le complica la vida a Schuster, que no sabe lo que le vendrá por esa banda.
 
Con todo, pero sobre todo con Eto'o y el factor de jugar en casa, el Barcelona es favorito pero Schuster será el más motivado de los visitantes. Le tiene muchas ganas a su primer equipo en España: ya cuando dirigía al Getafe se mostraba mucho más implicado en el Camp Nou que en el Bernabéu, porque desafiar al Barcelona le excita. En la Ciudad Condal no ha querido vender nunca tranquilidad ni tenerlo todo bajo control, como cuando visitaba al Madrid, sino que solía protestar, meter presión, aleccionar a sus jugadores y terminar peleado con todos. Por eso también tiene esta fecha marcada, porque triunfos como el que puede obtener el domingo le servirán para engordar el currículum: si sus jugadores tienen hambre  él todavía tiene más, porque no cuenta aún con títulos como entrenador.

Capello habría dicho que los del Camp Nou eran tres puntos más; Schuster afirmará lo mismo ante la prensa, pero morderá a sus jugadores para transmitirles rabia. Si alguien le decepciona en la guerra del Camp Nou sin duda quedará sentenciado; sabedor de que su equipo tiene que empezar a transmitir solidez e imagen de dominador probablemente moverá pocas fichas para aparentar estar por encima del rival, tener confianza en los suyos y la certeza de que su equipo tiene recorrido hasta mayo, con alguna 'rajada' en el camino para terminar de calentar el ambiente.

Carácter: decisivo siempre en un Barça-Madrid. ¿Cómo es el carácter del vestuario azulgrana? El dejarse llevar, obviar problemas y no decirse las cosas de frente fue el origen del fracaso la temporada pasada. En ésta, al menos de cara a la galería, hay síntomas de mejoría: las críticas de afición y prensa y los malos resultados propician un equipo más enchufado en el que hasta Rijkaard, el hombre tranquilo, da puñetazos en la mesa, es expulsado y manda a Ronaldinho al banquillo. Se acabaron los abrazos entre Eto'o y Ronaldinho sin reunirles y aclarar las cosas: Rijkaard, al fin, da síntomas de intervencionismo, aceptando que no sólo cobra por entrenar sino también por gestionar a sus hombres.

Éxito y fracaso de dos filosofías

La directiva sigue trabajando en la posibilidad de fichar a alguien en diciembre, pero desde las oficinas del club se sabe que el problema es la falta de carácter. Durante la 'época dorada' de Rijkaard coexistieron, tanto en el campo como en el vestuario, dos filosofías distintas, encarnadas en el entrenador: la italiana, con su juego de transiciones rápidas, espíritu agresivo y afán por recuperar el balón, frente a la holandesa, de toque, juego de posición y horizontalidad.

En esa mezcla encontró el Barcelona su éxito durante dos años, pero tras los triunfos la mezcla degeneró en confusión. Ahi estuvo el pecado de Rijkaard: dubitativo, incapaz de tomar decisiones, se mostró idóneo en la inercia victoriosa pero erróneo a la hora de poner a cada uno en su sitio, apostando por una de las dos corrientes.

Dos corrientes, dos jugadores

Es sencillo identificar cada una de ellas con un 'peso pesado' de la plantilla. Xavi, representante del juego de toque y del ataque estático, simboliza la complacencia en el vestuario. Lleva casi diez años en el primer equipo, jugando con mucha frecuencia, pero nunca ha tenido peso entre sus compañeros. Su cultura futbolística está en desuso: no entiende de transiciones defensa-ataque inmediatas, de arriesgar para marcar, de sorprender. En defensa es cada vez menos participativo, se esconde en muchas jugadas y se encajan goles por sus desapariciones. Con su experiencia y talento debería ser un líder, pero sigue sin imponer cultura de club ni galones. Pese a ello, Rijkaard es partidario de su carácter, de su conformismo y de su afán por tocar y tocar.

En el otro extremo, el de la 'filosofía italiana', está Deco. Deco apuesta por la transición y la agresividad, y su principal problema es que viene de trabajar con Mourinho: mucho trabajo táctico, hincapié en la preparación de partidos y una actitud que le convirtió en el personaje clave del Barça de los últimos años. Cogiendo el testigo de Davids, fue quien hizo que el Barça jugara distinto: priorizando la efectividad, parar el juego, la falta táctica antes que lo blando y lo banal. Tiene carácter, es líder en el vestuario y es el primero que grita para poner orden. Su relación con Rijkaard fue buena en una primera etapa, algo de lo que se benefició el equipo, pero trás varios problemas el holandés se lo quiso cargar en verano: Touré vino para jugar de mediocentro y de interior una vez recuperados los lesionados y eso es algo que Deco no olvida.

El enfrentamiento vino incubándose desde hace año y medio, con la relajación de todos los niveles de la entidad. Las palabras de Eto'o aumentaron el conflicto y, tras la nefasta eliminatoria ante el Liverpool, Deco estalló contra Rijkaard. Empezó a sospechar que quizá sabía más que el entrenador, porque veía los fallos del equipo, partidos mal planteados y, con sus declaraciones, dio la imagen de que iba un paso por delante, de que no se le hacía caso, y eso no le gustó nada a Frank.

Brazaletes, pero no capitanes

Ser muy buena persona no te convierte en el capitán perfecto y Puyol es un magnífico ejemplo. Gritos, pasión, sacrificio, pero incapacidad para frenar los problemas. Puyol ayuda a todos pero, como Rijkaard, no ordena. Si llevase a todos de la mano o del cuello sería el Maldini del Barça, pero no consigue nada porque no contagia su política de esfuerzo. Le funcionó como factor diferenciador, como talento exclusivo, pero no como referencia a seguir. Le sobra nobleza pero le falta carácter, y aunque transmita fuerza no es en absoluto un líder.  

Aunque a veces haya llevado el brazalete, llevar la 'senyera' en el brazo no es mucho más que un adorno para Ronaldinho. Todos le respetan, porque es el crack y técnicamente no admite comparación, pero su personalidad no es de aglutinar a la gente sino de tirar a lo suyo. No genera problemas, porque rehuye el enfrentamiento, pero tampoco hace piña ni fomenta espíritu colectivo. En el Barcelona no puede hablarse de clanes desde que Gerard, Kluivert o Motta salieron por la puerta de atrás, por lo que la ascendencia de Ronaldinho sobre Messi o su relación con Deco no pasa de lo circunstancial. Esa independencia tiene, al mismo tiempo, su lado positivo, porque facilita que con un buen trabajo psicólogico pueda recuperársele, y se le espera en el derbi porque, sin Messi y tras varias jornadas sin ser protagonista, debe ser el primero en salir a morir. Si tiene presencia en el partido desequilibrará pero, si ni siquiera contra el Madrid muestra hambre, será la sentencia para que se le venda lo antes posible

El 'loco' camerunés y los líderes crecientes

Junto a Deco, mucha de la mentalidad ganadora la pone Eto'o, capaz de llevarse a cualquiera por delante con tal de lograr el triunfo. Pero Eto'o tiene un problema para ser líder: su falta de frialdad, tacto, de mano izquierda. Tiene semejanzas con Deco pero sus cerebros van a distintas velocidades: los arrebatos hacen de Eto'o imprevisible, aunque parece que en estos momentos puede apostarse por él. Se le ve más centrado que tras su vuelta de la temporada pasada: presiona arriba y vuelve a ser el delantero de siempre, aunque por supuesto le falta ritmo, tono y velocidad de reacción. Es el 'rey del 1-0', el que siempre abrirá el marcador, y su hambre de gloria es fundamental para redireccionar el grupo. En su mentalidad, junto a la de Deco, Iniesta y Milito, está el que el Barcelona pueda reverdecer los laureles.

Estos dos últimos son los aspirantes a manejar el equipo. Iniesta está cogiendo poder, aunque le perjudica la duda perenne de Rijkaard entre Xavi y él que siempre termina beneficiando al primero. Iniesta se cuida, trabaja en cada entrenamiento y vive por y para el fútbol: debe ser el espíritu del futuro azulgrana. Milito, por su parte, es el futuro capitán. Quizá no lleve a corto y medio plazo el brazalete, pero sí será el líder. Tiene carácter, fuerza verbal y empatía. Por su posición en el campo y trayectoria tiene capacidad de mando, y por su personalidad y origen puede atraer a Lionel Messi. El fichaje de Milito es un éxito del que se enorgullece Beguiristain, que apuesta absolutamente por él.

Perspectivas del domingo

Parece que Rijkaard ha despertado tras el toque de atención de la directiva, pero es difícil cambiar la forma de pensar en tan poco tiempo y no otorga mucha credibilidad ante los tuyos cambiar tan súbitamente de formas. El exceso de presión, varios años en el Barça y una carrera tan larga parecen haber confundido a Rijkaard en ciertos aspectos, inclinándose más por la calidad que por la práctica y el trabajo. El fútbol decidido, metalúrgico, no se mantiene sin mucho trabajo detrás, y la imagen que da el holandés es de relajación, de dejarse llevar.

Para el Barça es muy importante que no se juegue hasta el domingo. Sin distracciones europeas, el equipo llegará hambriento de fútbol, muy importante para jugadores tan saturados. Habrá que ver la alineación de Rijkaard para medir su mordiente, aunque está claro que los culés llevarán el peso del partido y tendrán la posesión del balón. Puede ser nefasto que el equipo muestre el ritmo lento de tantos y tantos encuentros, y sería interesante ver a Gudjohnsen en el mediocampo, detrás de Eto'o, para comprobar la validez de una de las propuestas sugeridas por Rijkaard. Un plantel con menos toque y más agresividad, más carácter, le haría bien a los azulgrana, que no sólo deben salir a sumar los tres puntos sino también saciar la venganza por todo lo que pasó el año pasado, por la Liga perdida, y porque ahora el Madrid es el 'guapo', campeón y mimado por la prensa, y los culés el equipo perdedor. Si los azulgrana no salen mordiendo es que el equipo, definitivamente, habrá concluído un ciclo, y su entrenador con él.

 

Valencia vs Barcelona, por futbolitis

Los precedentes no favorecen al Barcelona, debilitado en sus últimas visitas a Mestalla por lesiones y sanciones. Su última gran victoria fue en la primera Liga de Rijkaard, ese 0-2 decisivo para el título con goles de Eto'o y Ronaldinho. Desde entonces, muchas cosas han cambiado en Valencia y Barcelona, pero Mestalla sigue siendo un campo difícil donde, en condiciones normales, los azulgranas tienen muchas posibilidades de caer. Sin embargo, la peculiar situación del Valencia dispara las opciones de victoria visitante.

 Objetivo Nº1: Control del tiempo del partido.

La clave para el Barcelona será saber gestionar la presión física y psicológica. El último año fue, en el plano mental, desastroso para los culés, un ejemplo de cómo no dominar ese aspecto. Pasó contra el Madrid en el Bernabéu, cuando en la primera vuelta pudo hundir a un equipo lleno de dudas pero Rijkaard presentó un once de mantequilla que dio aire a su rival. Y lo mismo pasó en la segunda vuelta con ese 3-4-3 lleno de facilidades defensivas que cambió la tendencia del campeonato. Tampoco el Barcelona fue fuerte psicológicamente en la Champions, con un lamentable planteamiento en la eliminatoria ante el Liverpool jugando atropelladamente el choque de ida, a cara y cruz, sin darse cuenta de que el duelo duraba 180 minutos.

Pero ese aspecto mental será providencial en Mestalla. Si el Barça se adelanta en el marcador las gradas de Valencia se llenarán de pañuelos. El ambiente está muy cargado y, aunque Soler no se siente en el palco por problemas personales, todas las miradas apuntarán a su asiento. La visualización del partido nos lleva a una reedición de la noche Gaspart contra el Sevilla en el Nou Camp, la debilidad psicológica ché va encaminada a que los aficionados abandonen su butaca antes de hora y los que se queden lo hagan con la motivación de la pañolada.

El Valencia de hoy está mentalmente destrozado, con la confianza por los suelos y mucha confusión sobre quién tiene que tirar del carro: los jóvenes, los recién llegados, las vacas sagradas... Tampoco lo táctico está definido, con un salto radical del 1-4-4-2 defensivista de Quique, con su variante 1-4-4-1, al 1-4-3-3 que ahora quiere imponer Ronald Koeman.

Son motivos suficientes para que el Barça salga decidido a, cuanto antes, solventar la papeleta: ni 'jogo bonito' ni frialdad inicial, sino las cosas muy claras y llegadas a la portería rival. Cada ataque debe terminar en disparo o pase al área, para intimidar a un Valencia que, de pasar apuros, no podrá aguantar la presión y los nervios.

Un equipo devastado
Tampoco en lo físico el panorama ché es optimista. Koeman, en sus charlas semanales, ha expuesto que su equipo está mal preparado, y es cierto que la plantilla está castigada por las lesiones. Es un equipo desparejo, con muchos jugadores faltos de ritmo y otros castigados por exceso de minutos. A medida que avanza el partido su nivel de intensidad baja alarmantemente, y eso contra un equipo con mucha calidad técnica es casi sinónimo de derrota a menos que empieces ganando. Entonces podrás echar al equipo atrás, no perder la posición y dejarte de miramientos de cara a la galería: faltas continuas, reducir espacios y tiempo de juego, apretar líneas y buscar ataques con uno, dos o a lo sumo tres jugadores.

Por como viene el encuentro, el primer reto para Rijkaard debe ser no encajar un gol en los primeros minutos de cada mitad. El objetivo debe ser repetir la historia del Real Madrid, en San Mamés y tantos otros partidos: no recibir un tanto en esos minutos, mantener el empate a cero pese al agobio adversario. Los jugadores saben que resistir ese asalto, después de mucha presión del rival y un tremendo desgaste físico, suele conducir a una victoria con apenas un zarpazo. Al día siguiente se hablará de victoria inmerecida, de poco juego, pero se habrán sumado tres puntos. Lo ideal es lograrlo con solvencia táctica y poderío defensivo, pero lo que no logra la pizarra o la concentración de los jugadores lo consigue, en los blancos, la fiabilidad del omnipresente Casillas.

Por tanto, los azulgrana sólo deben arriesgar a partir del minuto sesenta, sabiendo que si marca antes tendrá una autopista hacia el triunfo. Se vio en el 1-5 del Madrid en Mestalla, y será todavía más sencillo si, unas semanas después, el Barça repite la historia y aplasta como un rodillo a los chés. Si ya entonces hubo crispación, una victoria del Barcelona puede adelantar las Fallas.

La apuesta inicial es Deco
En la alineación azulgrana no se esperan grandes sorpresas, aunque sorprende leer que Xavi e Iniesta llevan sesenta partidos consecutivos jugando. Es algo inexplicable en hombres de sus características físicas y que, encima, tienen que recorrer muchos kilómetros por su posición en el campo.

Deco, recién salido de una lesión muscular, debería ser titular. En un partido de esta intensidad, y contra un mediocampo pegador como el del Valencia, es mejor que salga de inicio porque sacándole del banquillo corres riesgos innecesarios. Puede ser un revulsivo, pero también estás gastando una bala: ¿y si a los cinco minutos de entrar se resiente? Pues que te quedas sin nada. Dos cambios perdidos o, si es el último en salir, acabar jugando con diez. En cambio, si sale de inicio una lesión será menos grave, porque tienes la posibilidad de sustituirlo y, viendo cómo se desarrolla el partido, de variar el equipo según tus necesidades. Si pese a todo Rijkaard opta por no contar de principio con él debería ser siempre el primer cambio.

Pero Deco no es el único azulgrana flojo en lo físico. Vuelven tras sus lesiones Yaya Touré y Abidal, será el tercer partido de Eto'o tras muchos meses parado y hace mucho que Ronaldinho no juega tres encuentros consecutivos. También Márquez culminaría tres partidos en seis días, algo a lo que no está muy acostumbrado, por lo que si juegan todos Rijkaard puede acabar teniendo problemas. Por su fortaleza Abidal y Touré no generan tantas dudas, pero sí el resto, en especial Deco y Márquez. Por eso apostamos por salir a toda máquina con el portugués como interior, junto a Iniesta, y si el partido está de cara sacar a Xavi para contemporizar.

El reto de Koeman
Koeman, por futbolitisEs hora de hablar del Valencia de Ronald Koeman. Su estado físico, técnico y psicológico no deja muchas más opciones que apostar por el repliegue intensivo, esperando al Barça en tu propio campo al estilo Quique Sánchez Flores. Como demostró el Valladolid de Mendilibar hay otras formas de hacer daño al Barça,  presionando arriba y adelantando la defensa, pero para eso tienes que tener un nivel físico muy alto. Si no tienes esa resistencia el partido se te hará muy largo con la calidad azulgrana, porque la posesión hara que el último tramo se te haga cuesta arriba. Herido como está, el Valencia debe evitar por todos los medios que eso ocurra, porque el equipo se abrirá, tendrá una mayor distancia entre líneas, el Barcelona podrá lanzar pases al espacio y Messi se sentirá muy a gusto, con Silva y Vicente fundidos sin poder ayudar en defensa.

Observando los últimos acontecimientos, cuesta creer que el público valencianista aguante ver a su equipo encerrado en su propio campo. Lo considerará apatía, pero sería lo más inteligente. Apretar mucho al principio, para calentar a la grada e intimidar a los azulgrana pero, después, empezar a tirar al equipo atrás, acortando la distancia entre líneas e intentando llegar a Valdés en tres toques. Tratar de recuperar el balón en banda, cerrar líneas de pase, anticiparse en la media y buscar siempre que se pueda la contra. Si corres mucho en el repliegue defensivo terminas descolocándote y puedes dejar el campo abierto para los adversarios fundiéndote físicamente.

Cuando tienes muchos jugadores tocados, el planteamiento debe ajustarse al estado físico de tu equipo. Debes sobrevivir los noventa minutos. Un ciclista explosivo no ataca a doscientos kilómetros de la meta, y si tienes muchas bajas tampoco debes soñar con arrinconar a tu adversario durante todo el encuentro.

Las armas de Miguel y Silva
Koeman apostará por dos fortalezas. La primera es la superioridad de Miguel en banda derecha: en estático, confiar en que Miguel doble constantemente al interior de su banda. Así machacas a Ronaldinho, obligándole a correr hacia atrás o, en el caso de que el Gaucho venga a pasear a Valencia, desajustando así a todo el mediocampo azulgrana. La solución de Rijkaard sería que Ronaldinho se quede en defensa con Albelda, pidiendo a Deco y a Iniesta, y sobre todo al manchego, que vigile al lateral portugués. Por esa mayor capacidad de sacrificio Iniesta apunta, entonces, a la titularidad en detrimento de Xavi, intercambiando posiciones con Ronaldinho para tapar ese carril. Será también muy importante Deco, fundamental en la transición ataque- defensa porque, en ese cambio de roles, puede generarse un desajuste entre Ronaldinho e Iniesta, quedándose los dos como extremos al perder la pelota creando una autopista para el ataque valencianista.

Esa apuesta por Miguel plantea, en cambio, problemas defensivos, porque atrás el equipo está justo. Una defensa con Moretti, Helguera y Marchena resulta demasiado lenta, y es una oportunidad de oro para que Eto'o siga cogiendo ritmo y recuperando la confianza con goles. Las características del camerunés son un grave problema para Koeman, y veremos si Rijkaard no comete el error de, para tapar a Miguel, mandar a Samuel a la banda, porque Ronaldinho en el puesto de 'nueve' sería un regalo para Helguera y Marchena, muy vulnerables a los balones a su espalda pero bastante mejores frente a un ariete estático que siempre reciba de espaldas.

Marchena sufre muchísimo con pelotas a su espalda, y cuando no está arropado termina pasándolo mal porque es muy limitado en los giros, no mide bien los tiempos de entrada y, cuando el contrario le desborda con espacio y recorrido, tira de faltas aparatosas que le cuestan muchas tarjetas. Iván Helguera también se va al suelo con facilidad, por lo que si el Barcelona tiene mucho la pelota y espacio para atacar es probable que veamos varias faltas en la frontal, con el francotirador Ronaldinho relamiéndose y mucho más con la tendencia de Cañizares a aguantar su palo. Si Ronaldinho está hábil para superar la barrera veremos, quizá, marcar al 'Gaucho' algún tanto de falta directa.

A la izquierda, Moretti tampoco es el jugador más apropiado para detener a Messi, y si Vicente no tiene fuelle para ayudar y Marchena juega de central izquierdo Manuel Fernandes se convertirá en vital, ayudando en esa zona para que Albelda no pierda la posición teniendo que tapar demasiado espacio entre los centrales.

El otro punto de fortaleza ofensiva local será Silva, que puede hacer daño entre líneas. La mejor forma de debilitar el poder de Touré Yaya es meterle en su zona a un jugador ligero, rápido, que juegue bien entre líenas y al espacio. Nos gustaría ver a Silva como segundo punta, quitándole referencias a un Touré que tendría que buscar la sombra del '21' por todo el campo. Convendría al Valencia que Silva no reciba delante de Touré sino a su espalda, escorado a los costados, para nada más recibir buscar el desborde, provocar el 'tackle' del marfileño y sacar faltas peligrosas o poder encarar hacia puerta.

Con Silva en ese puesto ganas juego entre líneas y tienes salida de balón, pero también estás invitando al Barça, y mucho más con la ausencia de Albiol, a presionar muy fuerte en la primera línea porque el Valencia está tocado en la construcción. Sin Edu y Baraja en el doble pivote el equipo tiene una alarmante ausencia de juego, y con la baja de esos dos mediocentros, Angulo y tantos jugadores tocados la producción ofensiva está bajo mínimos.

Sorpresa táctica: La variante Salinas
Una buena alternativa puede ser Arizmendi, tanto como titular como para los últimos veinte minutos. En banda derecha, recordando al Julio Salinas del Barcelona de Cruyff, haría que el Valencia tuviese como banda fuerte la izquierda, volcando el juego en la individualidad de Vicente y buscando la llegada en banda contraria, haciendo la diagonal, de Arizmendi. El estado de forma de Vicente, en todo caso, plantea dudas, porque no termina de superar sus problemas de lesiones. Su caso, como el de Robben, es triste: jugadores lastrados por su físico a los que, por su calidad inmensa, el fútbol necesita como el comer.

El emparejamiento Vicente- Puyol provoca pues dudas sobre la solvencia del valencianista, que probablemente recibirá el apoyo de Silva tirándose a la izquierda para hacer el dos contra uno y buscando el centro al área, con Morientes en el primer palo y Arizmendi en el segundo. Morientes tratará de prolongar y Arizmendi de rematar en la zona de penalti, aprovechando el espacio creado por el desmarque del extremeño.

La sorpresa táctica en el lado valencianista puede ser apostar por el juego directo, aunque el equipo carece de un central que pueda sacar con precisión la pelota por la ausencia de Albiol. Zigic haría daño al Barcelona, con Silva buscando la segunda jugada y Arizmendi entrando en diagonal desde la banda izquierda y Joaquin por banda derecha. El recurso de Zigic también permitiría presionar mucho más arriba al Barça, porque Morientes ya no está para noventa minutos persiguiendo a los rivales, ahogando la salida de Márquez, buscando desmarques continuos y todavía pretendiendo marcar goles.

Visto lo visto, Koeman deberá tener la precisión de un cirujano, porque el Valencia carece de solidez como para anular la fortaleza azulgrana. La conseguirá si tiene el día inspirado y da con el sistema perfecto, encontrando las variantes que anulen el sistema rival. Pero esos cambios, esas novedades, tienen un riesgo: el de confundir a tus jugadores. Demasiadas instrucciones nuevas terminan en la desorientación y el desmoronamiento absoluto. Por eso la charla de Koeman debe ser sencilla y concreta: órdenes, muy pocas órdenes, claras y muy contundentes.

Moscow 2008, por futbolitis. Imagen de Notas de fútbolHablar de los máximos candidatos a ganar la Champions obliga al análisis de la columna vertebral de cada equipo: portería, kaiser, vértice y killer del equipo. Después se mira la estrategia defensiva /ofensiva a balón parado, la presencia de un crack desequilibrante y el equilibrio ataque-defensa y la solidez del equipo. Cuando un equipo tiene solvencia, recursos y calidad en estos parámetros estamos hablando de un equipo diseñado para ganar.  Estos parámetros son los que separan a los ganadores de los perdedores, los que hacen que la moneda siempre salga cara y los que te hacen vivir por encima de la heroica.  

El objetivo es seguir estos parámetros para clasificar, entre los que estarán en octavos, y añadiendo las pequeñas variables, aquellos equipos que son firmes candidatos y los que lo son menos. Haremos tres estadios o escalas de nivel, que nos servirán para ordenar las posibilidades y para hacer un análisis global introductorio de cada equipo. Los análisis detallados llegarán con las eliminatorias.

En el primer escalón, los dos grandes favoritos a ganar la competición son el Barcelona y el Chelsea, es extraño que con su trayectoria, plantilla y horizonte sean los "tapados" a los ojos de los analistas. Real Madrid y AC Milan están en un segundo escalón muy cercano y, en un tercer escalón, Manchester y Sevilla por delante de Inter de Milan, Arsenal y Liverpool.

Hablar de un ganador de la Champions es sumamente complicado. Ya lo es incluso atreverse a especular sobre quiénes llegarán a Moscú, porque el fútbol son detalles y tratar de prever el futuro suena osado. Pero sí se puede, en diciembre, analizar los equipos y, en consecuencia, calcular sus posibilidades.

A estas alturas, aunque suene extraño, Barcelona y Chelsea son los dos grandes tapados de la competición. Los analistas parecen no tenerles en cuenta: nadie les da como favoritos. Contrastando con la euforia, a nuestro parecer inexplicable, que se vive en la prensa madrileña con la décima, son pocos los que en la por lo general entusiasta prensa catalana hablan de la tercera Champions blaugrana, lo que es más de un punto a favor del equipo catalán.

Con el Chelsea pasa algo parecido. Desde que se fue Mourinho los 'blues' parecen haber desaparecido de las apuestas cuando todos sabemos que, aunque muy importantes, el fútbol termina siendo no de los entrenadores sino de los futbolistas.  Mourinho es otra dimensión de entrenador, un entrenador que convierte cada partido en una batalla, y prepara a su equipo para ganarla con un diseño y metodología de entrenamientos que le convierten en único. Absorbe toda la presión, domina su personaje y es el número uno detectando el punto débil del adversario y enseñando el camino a sus jugadores para hacer de la herida una manifestación de impotencia.

Esa falta de presión tras la marcha de 'The Special One' aumenta, a corto plazo, sus posibilidades: sin el portugués el equipo bajará a largo plazo, pero en los próximos meses el efecto puede resultar positivo. Tanto Chelsea como Mourinho se habían exprimido demasiado: ahora, a sólo siete partidos vista, el equipo tiene capacidad para cualquier reto.

Elemento diferencial de Barcelona y Chelsea son el tener una columna vertebral muy estabilizada, con recambios de garantías para todas las líneas. Sus plantillas les permitirán sobrevivir a plagas de lesiones, algo que no pueden decir muchos equipos de Europa. Los dos combinan bien la seguridad defensiva, porque encajan pocos goles, con una facilidad extrema de marcar, porque tienen calidad diferencial arriba. Y otro apunte: el Barça salió fuerte contra el Stuttgart y el Chelsea no encogió la pierna ante el Valencia. El carácter de ambos en dos partidos en los que no se jugaban nada es síntoma de que le tienen ganas a la competición.

En Champions es fundamental observar la capacidad de un equipo para sobrevivir a una 'noche negra'. Los tres equipos más capacitados para salir indemnes de un partido horrible son, en esta Champions, Real Madrid, Barcelona y Chelsea. Los catalanes tienen muchísimo gol y delanteros capacitados para, a la desesperada, marcar en campo contrario, lo que con un fortín como el Camp Nou resulta fundamental. El Chelsea, al contragolpe, a balón parado o en un rechace te mata, destrozándote tras un partido perfecto. Los cimientos del Madrid están en su carácter, su gol y en el insuperable Casillas, de lo que hablaremos en próximos párrafos.

Barça: "Capitán Deco"

El Barcelona de la 2007/2008 parece muy enchufado en la Champions y tiene una plantilla espectacular. Ayer, con el segundo o tercer equipo, presentaba un plantel de primer nivel. Sería catastrófica una lesión de Valdés, porque con Jorquera la portería azulgrana baja demasiados enteros. A favor, la presencia de un 'kaiser'  como Milito,con el lujo de Márquez como revelo de la función Kaiser, aunque si la exigencia es máxima jugarán los dos formando pareja. El nivel de Touré Yayá como mediocentro y, por supuesto, la pegada y el gol de los puntas, algo a lo que ayuda el progreso de Bojan, que está pasando a pasos agigantados de niño a hombre. En Futbolitis siempre hemos creído en él, pero no llegábamos a pensar que estaría a un nivel tan elevado tan pronto.

Otro punto a favor azulgrana es la presencia de un crack desequilibrante con el balón en movimiento, Messi, y contar con el mejor a balón parado, Ronaldinho. A los culés les falta más trabajo en saques de esquina y faltas laterales,tanto defensivos como ofensivos,  donde deberían aprovechar mucho más los tiempos de salto y capacidad de desmarque de gente como Eto'o, Henry, Milito, Márquez o Touré Yaya. Si a su capacidad en jugada el Barça sumara el daño a balón parado, el equipo multiplicaría su solvencia: El Barça será el gran favorito cuando aprenda a ganar jugando feo.

Los egos del vestuario restan competitividad, pero este comienzo de temporada le ha venido bien al Barça. Del triunfalismo y los 'Cuatro Fantásticos' se ha pasado a los palos, a un Real Madrid muy crecido, a las críticas dentro y fuera de la Ciudad Condal. Eso, como bien explica Deco, debe ser bien gestionado por la plantilla creciendo en intensidad. La prepotencia desde Madrid debería alimentar y despertar al coloso azulgrana.

Contra los azulgrana jugará cualquier delirio desde el banquillo, como que Rijkaard piense que el equipo está por encima de las circunstancias y tiene que hacer su juego sin pensar en quien se encuentra enfrente. El Barça que ganó la Champions se preocupaba, y mucho, de sus rivales, y si la obligación es la excelencia como dicen en los círculos internos del club al equilo le quedan siete finales antes de abrazar la 'orejuda'. Como pasara hace dos años en la eliminatoria ante el Chelsea, el primer objetivo debe ser mantener la portería a cero y, después, tratar de desequilibrar. Buscar los partidos cerrados, las partidas de ajedrez, jugar como una final y mantener a los jugadores, y a los entrenadores, enchufados al cien por cien. Si se logra, las posibilidades culés se disparan, pero si en lugar de eso vemos a tres jugones en el mediocampo, falta de equilibrio, ausencia de trabajo defensivo y jugadores con la mente en otra parte, al Barça ya sólo le quedarán los detalles, la genialidad, los momentos, y con esos elementos el equipo es muy asequible a cualquier rival con hambre y determinación de triunfo.


Ayer, vimos el Plan B del Barça para este año, el 1-3-4-3 ha pasado a mejor vida, desde ayer, cuando toque remontar entrarán en escena los cuatro fantásticos en un esquema 1-4-2-4, un dibujo que Futbolitis dijo el año pasado que era más adecuado que el 1-3-4-3. La razón, 5+5, cinco defienden, cinco atacan, presión arriba de cuatro, se ahoga al rival y la defensa puede vivir en  mediocampo. En ataque juegas un 4x4 contra todos los equipos. Esto es la llave para la portería. Al entrenador rival no le queda otra que meter un quinto jugador en la línea defensiva si no quiere que un desborde sea una oda al desajuste. El año pasado lo propusimos, este año podremos ver la efectividad porque Rijkaard lo utilizará como plan B.

Chelsea: "El silencio de los corderos"
Clasificado con solvencia en un grupo difícil, con una plantilla espectacular y un juego a balón parado letal, el Chelsea sigue siendo un equipo temible. Aunque ya no esté Mourinho, sus alumnos no han olvidado tan pronto el enorme legado del portugués.

La ausencia de 'The Special One' rebaja el perfil ganador, pero también la presión en torno al equipo: es increíble que nadie, con los jugadores que tiene, les considere candidatos seguros. El Chelsea puede tener, sentados en el banquillo, a Alex, Makelele, Ballack y Shevchenko, que con cualquier otra camiseta formarían una columna vertebral de primer nivel.

Al Chelsea también le beneficia el calendario, y con un poco de suerte puede considerarse ya en cuartos. En el horizonte aparecen rivales tan asequibles como el Celtic, Fenerbahce,o Olimpiakos  con las chinitas en el camino de OL y Roma. Si le sonríe el sorteo, el Chelsea puede encontrarse en la siguiente ronda con escaso desgaste físico y psicológico y, por supuesto, liberado de tarjetas.

En el Chelsea podremos ver lo que denominamos "Resultante Cúper". El Valencia venía de jugar muy rígido en lo táctico, muy disciplinado y con una focalización manifiesta en los defensivo. Llegó Benítez, soltó el ancla, se quedó con lo defensivo de Cúper y le dió al equipo su toque personal en ataque, con laterales desdoblando, movimiento entre líneas.... Benítez se encontró con que todo el trabajo sucio se lo había hecho Cúper y pudo darle su matiz zonal al equipo pero empezar a trabajar lo ofensivo desde pretemporada. El resultado fue la máquina más perfecta que haya creado Benítez, un equipo que defendía al nivel Benítez pero que atacaba como los ángeles.

En lo defensivo, la herencia Mourinho perdurará durante toda la Champions, en lo ofensivo está Ten Cate para darle alegría, ritmo, combinación corta y triangulación de primer toque.  Si el Chelsea implementa el registro ofensivo que posee: Plan A ( juego directo Drogba y segunda jugada) + Plan B (contraataque tras recuperación en 2/3), con un juego de toque alegre y con movilidad será un carro de combate para ganar jugando brillante.

Real Madrid: "Un equipo entre alfileres... letales"

Raúl, por futbolitisUn poquito por debajo de los dos anteriores encontramos al Madrid que, con Casillas en la portería, Diarra en el mediocentro y Van Nistelrooy arriba tiene recursos más que sobrados para levantar la Champions. Los dos centrales, Cannavaro y Pepe, tienen más nombre que rendimiento, pero es justo reconocer que poco a poco siguen creciendo. El Madrid, además, es junto a Inter de Milán y Chelsea el equipo más capacitado del mundo para ganar haciendo lo mínimo, lo que junto al peso de su camiseta le convierten en candidato forzoso.

Genera alguna duda su estado físico actual, muy fuerte durante la génesis de la temporada, que hace pensar en la Juventus que arrasaba en el primer tercio y terminaba fundida en febrero. La presencia entre los blancos de Schuster y Walter di Salvo tampoco ayuda, porque ambos son sospechosos de fundir a sus equipos y coleccionar cadáveres en la segunda vuelta de la temporada.

El Madrid tiene una columna vertebral respetable, sobre todo en lo que respecta a su portero y su capacidad de marcar, pero sigue estando cogido con alfileres. Una plaga de lesiones le debilitaría dramáticamente, y dependerá como el Chelsea de su peligrosidad en la estrategia a balón parado. Si Baptista se consolida entre los titulares el equipo tiene una pegada tremenda, aunque carece de jugadores resolutivos a balón parado en las faltas directas, lo que permitirá a los rivales parar el juego con faltas en la frontal del área.

¿Sus puntos fuertes? Los conoce todo el mundo: es el equipo que gana mejor haciendo lo justo. Y algo más: tiene un entrenador voraz, quizá más que cualquiera en Europa. Schuster ha asimilado a la perfección la política de su presidente, el 'sálvese quien pueda' que rige el mandato de Ramón Calderón, y sabe que puede ser arrojado a los leones a la mínima. La prensa le está esperando y Schuster tiene el ejemplo de Capello: puede ser despedido cuando menos se lo espere y sin que a Calderón le tiemble la mano por pagar una indemnización millonaria.

Sólo cinco meses después de despedir a Capello todo el mundo parece haber olvidado la causa esgrimida para darle puerta, la 'excelencia', el hambre de juego bonito, y que a Schuster se le trajo bajo la premisa del espectáculo. Cuando lleguen los momentos decisivos de la Champions a Rijkaard, Ferguson o Wenger puede traicionarles la estética, la exigencia de espectáculo, pero parece difícil que Schuster muestre esa debilidad. Por las circunstancias, por su propia forma de ser, Berd no titubeará a la hora de sacar del campo delanteros para atrincherarse atrás, y con la épica instalada en el Bernabéu, con una afición más voraz de laureles que de diversión, el equipo sacrificará los medios a la búsqueda del fin.

Unos meses después de ser firmado como maná ofensivo, Schuster se ha convertido en un Capello con el palmarés vacío y, por eso mismo, aún más ambicioso y hambriento. Eso puede ser el pasaporte a la gloria para un Madrid fajador, que juegue como un equipo pequeño, basándolo todo en el gol y en el portero saltándose cualquier paso intermedio. Esa mezcla de fiabilidad bajo los palos y contundencia en el gol es un pasaporte para llegar lejos en Champions: con el carácter de un Osasuna y la grandeza de la camiseta blanca el equipo puede ser temible. En su debe, por supuesto, la ausencia de un crack de primer nivel, la carencia de un Messi, Cristiano Ronaldo o Kaká.

AC Milan: "El efecto Pato y los ecos de Ronaldo"

AC MILAN, el señor de los anillos, por futbolitisPor múltiples razones el Milan es favorito, pero tiene mucho que demostrar. Ya el año pasado, aunque se llevó la gloria, apenas tuvo que jugar tres grandes partidos: en Munich frente al Bayern, en San Siro contra el United y la final frente al Liverpool. Dos encuentros excelentes y una final bien jugada: para el Milan, la séptima Copa de Europa.

Iba camino a la perdición, dando el timón a Gourcuff y con dudas alante y atrás, pero mantuvo la competitividad en Europa. Este año no temblará tanto: Ancelotti ya tiene claro que la prioridad es Europa, y desde el principio el plantel lo ha demostrado.

En enero llega el salto cualitativo, con la vuelta en condiciones de Ronaldo y el fichaje de Pato, el último crack brasileño. Son dos jugadores de primera línea y una mezcla que puede ser explosiva: un crack en decadencia con muchos laureles por reverdecer, Ronaldo, y toda la ilusión del mundo en una joya asombrosa en el caso de Pato. Todo eso, unido, puede ser letal arriba.  

La temporada pasada el Milan ganó con el pentágono Ancelloti, este la fórmula ganadora del 2007 será una variante dentro de un equipo que con Pato y Ronaldo volverá al esquema que Berlusconi impuso a Carlo antes de la final contra la Juventus.  Falta comprobar la incidencia de los dos puntas en el equilibrio del equipo y ver si la ganancia del efecto Pato + Ronaldo con la vuelta del 1-4-4-2, es superior a la pérdida de Seedorf - Kaka'  por detrás del punta, jugando el sistema pirámidal 1-4-3-2-1.

A balón parado, Pirlo, en la estrategia siempre sorprenden. El Madrid es el equipo con mayor capacidad innata a pelota parada, el Milan es el equipo con mayor capacidad de elaboración de jugadas estratégicas.

Otro punto fuerte para AC Milan y Real Madrid es el diseño de la competición. Quedan siete partidos para levantar la Champions y no hace falta jugar siete finales al máximo nivel. Si tienes suerte en el sorteo, estás en cuartos sin esfuerzo máximo.

La fórmula ganadora  es un partido brillante más un partido muy táctico por ronda. Recuerden los últimos ganadores y entenderán la fórmula para ir pasando eliminatoria. Son pocos los que superan ronda si no cumplen con está fórmula que bien entendida te lleva de cabeza a Moscú 2008.

Empieza el Mundial de Clubes y Europa no puede tener mejor representante que el Milan, referencia los últimos años en el Viejo Continente. Hace menos de tres décadas los rossoneri veían a su equipo en Serie B, castigado por el Totonero y con Paolo Rossi condenado a la grada. Después, tras un lustro titubeante, aterriza Berlusconi y sus millones de liras, transformando al Diablo Rojinegro en un modelo de estilo, tecnología, resultados y espectáculo. No hablaremos del glorioso Milan de los años sesenta, ni juzgaremos a 'Il Cavaliere' fuera de los estadios de fútbol. Preferimos quedarnos con las dos últimas décadas prodigiosas de una institución admirable que está, en muchos sentidos, dos o tres pasos por delante del resto.

A diferencia de otros el Milan está lleno de jugadores franquicia. Los valores se transmiten de generación en generación, casi todos los que visten su camiseta muestran una implicación especial. No es casualidad: la entidad los mima. Que le pregunten a Seedorf dónde se sintió más a gusto, o a Maldini cuántas ofertas ha rechazado sin ni siquiera escucharlas. Tampoco el Milan le es indiferente al buen aficionado español. Para los madridistas no es uno más sino su perseguidor, el único que amenaza arrebatarle el cetro del más grande. Los blancos reconocen al Milan como un igual, por su grandeza; le temen, por su poderío; le envidian su estabilidad y le tienen simpatía por la paliza al Barcelona en Atenas. Tampoco oiremos a un culé hablar mal del gran Milan, referente del buen fútbol, escaparate de portentos, coleccionista de títulos y encarnizado rival, como los azulgrana, del Real Madrid, al que machacó con estrépito en el inolvidable 5-0 en San Siro.
 
¿Cómo no sentir algo especial, además, por la casa del inventor del fútbol moderno? Allí fue donde Sacchi contó con los medios y la confianza de Berlusconi y Galliani para revolucionar este deporte: su llegada, ese verano de 1987, es el principio de la historia más hermosa, del Milan inmortal, de la leyenda de los Tres Holandeses y de un club que mantiene su estilo más allá del resultado.
 
El Milan Inmortal
Por cómo prepara a su equipo, vive su profesión y elige y adoctrina jugadores, Sacchi será siempre un referente. Nada más llegar apuesta por un insólito concepto de juego, por fichar a dos superdotados como Van Basten y Gullit, por traerse un año después al dubitativo Rijkaard. Acapara así a los jugadores del futuro, superiores técnica y físicamente del resto, educándoles además en lo táctico. Después nadie podrá parar a Gullit, una bestia que veinte años después todavía sobresaldría, o al inolvidable Van Basten, elegante como un cisne y letal como una serpiente. De no ser por sus frágiles tobillos... ¿hasta dónde hubiese llegado?
 
El Milan, con dos Copas de Europa en los sesenta, ya era grande antes de eso. Pero es entonces cuando da un salto espacial y, aunque algo rezagado, se pone a la par del Madrid. Ambos, equipos hechos de una pasta especial, que se transforman en las más altas instancias y no fallan en las grandes citas. La ventaja de los italianos ha sido, en estos últimos tiempos, la constancia, la estabilidad. ¿Cómo estaría la balanza entre ambos sin los dos despistes de los últimos años, ese 4-0 en Riazor, la remontada en Estambul del Liverpool?

En estos veinte años ha habido cuatro 'Milanes'. El primero es el referente, el 1-4-4-2 de Sacchi que sembró el pánico en Europa. Empezó ganando el Scudetto del 88 y, dos años después, sumaba dos Copas de Europa, dos Supercopas y dos Intercontinentales. Era una máquina de ganar, que mandaba en el campo con un fútbol total de presión constante y desgaste físico sobrehumano. Cualquier aficionado puede recitar ese once: Giuseppe Galli; Tassoti, Baresi, Filippo Galli, Maldini; Rijkaard, Ancelotti, Evani, Donadoni; Gullit y Van Basten. En el banquillo Colombo, Mannari, Virdis...

Cuatro años después Sacchi sale por la puerta falsa, tras enfrentarse a los pesos pesados del vestuario y, más en particular, a Van Basten. La leyenda cuenta que, en una cena, Arrigo se sentó al lado de Marco y empezó, por enésima vez, a hablarle de conceptos tácticos. El holandés, harto de su entrenador, le humilló frente a sus compañeros, y nunca volvieron a hablarse. Sacchi y Van Basten, dos caracteres opuestos: el primero humilde, un obseso del fútbol. El segundo, arrogante, siempre con un punto de soberbia, quizá por no sentirse reconocido como lo que probablamente fue: el mejor nueve puro de la historia.

El Milan invencible
Capello, que había entrenado fugazmente al equipo antes de la llegada de Sacchi y después fue su segundo, coge al Milan y lo hace más fiable. Algunos se burlan de Sacchi diciendo que ganó sólo un Scudetto: su ritmo de juego era tan alto, con tanto desgaste, que le iban mejor los esfuerzos cortos de las eliminatorias. El fútbol de Capello era idóneo para una maratón de 34 jornadas: economiza esfuerzos, guarda más la posición, no juega para machacar al rival sino esperándolo, dándole una vuelta de tuerca al aspecto defensivo. Eso, unido a la técnica de los jugadores y los automatismos heredados de Sacchi, construye un plantel invencible, que pasa más de un año invicto en Italia hasta que el colombiano Asprilla, con una falta directa, les manda a la lona en San Siro.

El balance de Capello, cuatro ligas en cinco temporadas, es aplastante. Las cosas han cambiado: llegan otros jugadores, la plantilla crece, el equipo controla desgaste e intensidad. Con Sacchi, el Milan volvía al Calcio agotado tras las gloriosas jornadas en Europa. Con Capello se mide la gasolina y, amparado en un plantel espectacular, encadena títulos y 58 partidos sin perder. Los holandeses le durarán un año, después llegarán Papin, Boban, Savicevic, Desailly, Lentini, Massaro, Eranio, Costacurta, Simone o Panucci...

Tras dos temporadas rozándola, en 1994 Capello gana por fin la Copa de Europa. Ya es, tras Sacchi y Cruyff, el mejor entrenador del Mundo, pero con un estilo muy propio: su obsesión no es el fútbol total sino la plantilla y el equipo total. No juega con once sino con veinte. Sacchi, antes de fichar a un jugador, se reunía con él y le explicaba para qué lo fichaba y cómo jugaría. Capello, amparado en el poderío de Berlusconi, colecciona a los mejores. Es el primer gran constructor de plantillas, anticipando una tendencia vigente hasta nuestros días.

Capello se despide ganando el Calcio de 1996, al mando de un extraordinario plantel con figuras como Roberto Baggio y Weah. Le sustituye el uruguayo Tabárez, que ficha medianías -Dugarry, Reiziger o Vierchowood- y no acaba la temporada. Mientras, Capello cimenta su leyenda en Madrid ganando un apasionante campeonato al Barça con una plantilla inferior. Pocas semanas antes de acabar la temporada Capello anuncia que regresa al Milan, pero la cosa no cuaja y, doce meses después, abandona de nuevo la nave.

6 per sempre
Por entonces también se va, tras toda una carrera en la entidad, Franco Baresi, unánimemente considerado el heredero de Beckenbauer. Hubo varios 'kaiser' después, los mejores Hierro y Koeman, sin tanto reconocimiento Blanc, actualmente Nesta y Carvalho, pero Baresi los supera a todos: una palabra, Milan, y todo un equipo encogiéndose como un acordeón. Manejando códigos que todos sus compañeros entendían en el acto. Plasmando en el césped todo lo que Sacchi significaba: entrenamiento sistemático, una calidad en el trabajo diario incomparable a la de cualquier rival.

Baresi era el líder, la referencia, y todos sabían de su importancia. No era el capitán sólo por el brazalete, sino sobre todo por ser el único que aguantó la Serie B, el que resurgió con el club de las cenizas. También por su gesto de caudillo, su ambición desmedida y su carácter ganador. Un profesional excepcional que se cuidaba al máximo, dispuesto a sacrificios heroicos como jugar la final de un Mundial con el menisco roto y, encima, completar un partido maravilloso.

Tras la púrpura de la leyenda es justo decir que Baresi era un jugador lento, lo que suplía su velocidad mental. Poseía una colocación envidiable, se ubicaba siempre en diagonal con la pelota, pasaba los noventa minutos atento a todas las líneas de pase gracias a una concentración formidable. Era raro verle en el campo contrario pero, cuando se incorporaba al ataque, lo hacía con el poderío que otorga la superioridad sobre el resto. No le era necesario hacer muchas faltas, pero cuando entraba era contundente; tampoco era violento sino que ejemplificaba la astucia, el derribar a un adversario y parecer que el rival es quien comete la falta.

El paréntesis concluye con una reflexión añadida: Baresi tiene mucho que agradecerles a Sacchi y Capello porque, gracias a la superioridad táctica de sus equipos, siempre pudo vivir cómodo. El oficio de sus entrenadores jamás le hizo jugar expuesto ni descubierto: todo un equipo, un esquema y una forma de jugar, le protegían, escondiendo sus debilidades y tapando su inevitable declive físico. En otro alarde de saber estar y categoría supo retirarse en el momento preciso, porque la llegada de Zaccheroni y su 1-3-4-3 habrían amargado sus últimos años. Pudo despedirse en lo más alto y ahora entrena en las inferiores del club, por lo que todos le esperan como sucesor de Ancelotti.

Un ganador aburrido
Volvemos a ese 1998, tiempos difíciles en los que cae el Emperador Capello. Berlusconi, confiado en repetir el 'milagro Sacchi', se trae del Udinese a Zaccheroni, con el que llegan días extraños, llenos de mediocridad... y de títulos. Zaccheroni es pura contradicción: su 1-3-4-3 rompe con el 'estilo Milan' en aras de una revolución ofensiva, pero aburre a la grada con un fútbol horrible al que salva la pegada de Shevchenko, Weah y Bierhoff. Ellos, junto a Albertini, Leonardo, Serginho o el decisivo Guglielminpietro, le dan el Scudetto ante el mejor Lazio de los últimos tiempos.

Se gana pero no hay grandeza y Berlusconi, un sibarita del fútbol, termina despidiéndole. Nostálgico, apuesta por Claudio Ancelotti, uno de los jugadores referentes de Sacchi y Capello. Viene de entrenar a la Reggiana, Parma y Juventus, se muestra dubitativo al principio pero sabrá mejorar su reputación, soportar la presión de un presidente metomentodo, hacer buen fútbol y ganar campeonatos.

El pentágono de 'Carletto'
A nivel táctico Ancelotti empieza a mostrar su talento planteando situaciones novedosas, entre las que brilla su pentágono en el mediocampo. Su primera puesta en escena es en una semifinal de Champions en San Siro, frente a un Manchester United embalado. Los ingleses son favoritos, pero Ancelotti planta un 1-4-2-1-2-1 que les deja sin respuesta. Inzaghi está solo en punta, pero recibe el apoyo de Kaká y Seedorf. Pirlo cierra el rombo por detrás, como un híbrido de mediapunta y mediocentro, y a sus espaldas Ancelotti apuesta por dos perros de presa como Ambrosini y Gattuso. Insólita disposición táctica, tela de araña, Oddo y Maldini en las bandas y un United desquiciado. ¿Cómo olvidar la mirada desesperada de Scholes, implorando a Alex Ferguron soluciones ante lo que estaba pasando?
 
Cada vez más pendiente de Europa el Milan se acostumbra a ganar en la Champions, y encadena años gloriosos con dos títulos, una final perdida en los penaltis y varias semifinales. El estandarte será el ucraniano Shevchenko, segundo máximo goleador de la historia del club, el heredero de Van Basten hasta que se marcha al Chelsea. Hemos hablado muchas veces de su decisión, a nuestro entender errónea, pero no tantas de lo que también se le ha añorado en Milán, donde encontró su lugar tras correr por las praderas de Ucrania, ser cuestionado a su llegada y, año tras año, hartarse a marcar goles. Su marcha aún no ha sido suplida y, pese a la explosión de Kaká, el Milan añora un definidor como él, un hombre que viva en el área y meta tantos muchas veces de la nada.

Mágico Maldini
Como espectador de excepción de todo, siempre con el tres a la espalda, está la penúltima leyenda, Maldini. El jugador más envidiado y envidiable del mundo, aquel al que todos los técnicos desearían haber entrenado, otro profesional intachable que, con su padre y Baresi de espejo, ha completado una carrera sin parangón. Gracias a esas dos referencias Maldini tuvo desde muy joven las ideas claras, y también tuvo la fortuna de nacer en un equipo ganador. Era un niño en una máquina imparable, aprendió a jugar con Sacchi, ganó todo cuando los demás soñaban con debutar en Primera.

Maldini, que se maneja bien con las dos piernas, ha hecho de la banda izquierda su hogar. Durante todos sus años como lateral, a donde cada vez vuelve menos, tuvo recorrido, aunque tampoco su leyenda alcance el infinito: fue inexpugnable en defensa pero no la máquina en ataque que muchos han querido ver después. Sus incorporaciones ofensivas no eran un prodigio de talento, sino más bien de fuerza, y era en la estrategia donde hacía mucho daño gracias a su altura, rapidez y carácter. Es lógico que Maldini hable de Sergio Ramos como el mejor defensa de Europa, porque compararles no es nada descabellado. Maldini, eso sí, tuvo la inmensa fortuna de ser entrenado por los dos mejores técnicos del mundo en lo táctico, Sacchi y Capello: denle ocho años a Ramos junto a Mourinho y Benítez y veremos en qué se convierte.

Cita en Tokio
Con un Maldini renqueante pero, dos décadas después, todavía en activo, llega el Milan a Japón. No ha ganado en toda la temporada en San Siro, no es el mismo equipo desde el 'Moggigate', pero sigue dando miedo. Como un viejo león su radio de acción se ha reducido, especializándose en la Copa de Europa, como si su único objetivo fuese igualar los nueve títulos del Real Madrid.

A principios de temporada Ancelotti lo deja claro: basta asegurar el cuarto puesto en Italia, porque el objetivo son Champions y Mundial de Clubes. Quieren dejar atrás a Madrid y Boca Juniors, destacarse en la larga carrera que proclamará al Mejor Club del Siglo XXI. Por eso el Mundial es trascendental, y llega para ganarlo. Aterriza en Tokio el miércoles pasado, más de una semana antes de estrenarse en la competición, cumpliendo la ley de recuperar una hora de 'jet lag' al día, planeándolo todo para minimizar el cambio horario. Hechos los deberes es el candidato número uno, pero deberá demostrarlo saldando la cuenta pendiente del fútbol europeo con esta competición. Soberbio y poco comprometido, el pinchazo europeo ha sido lo habitual estos últimos años al medirse a Sudamérica. El Milan quiere lo contrario: sumar otro título, engordar su leyenda y vengarse de Boca, que lo venció hace cuatro años en la Intercontinental.

El Milan, línea por línea
En el juego milanista todo gira en torno a tres hombres, Pirlo, Seedorf y Kaká, y la fórmula del 'pentágono' será probablemente la elegida. Jugar con dos puntas parece poco probable porque, a la espera de Ronaldo, el equipo carece de dos delanteros de peso. El brasileño va a Japón y si el rival en semifinales es blando probablemente contará con minutos: conociéndole, no será descabellado que marque. A Boca tampoco le gustará tenerlo enfrente ni siquiera unos minutos, por lo que puede contar aunque siempre como reserva de lujo. Los grandes compromisos parecen quedarle grandes a Gillardino, cada vez con menos crédito, y eso hace de Inzaghi la única opción, con Kaká y Seedorf cerca de él.

En la otra punta del campo estará Dida, un portero grande, poco propenso a las palomitas y al que es difícil ver en una estirada porque, incluso tirándose al lateral, encoge siempre las piernas. Tapa mucho, está consolidado, le acusan de irregularidad pero le ganó una final de la Champions a Buffon. Como todos los porteros Dida tiene también sus defectos, entre los que llaman la atención su poca fiabilidad en las salidas, lo mucho que le cuesta ir por bajo y las dificultades cuando se aleja del marco.

A su derecha, en el lateral, está Oddo, llegado de la Lazio en el pasado mercado de invierno pero fundamental para acabar ganando la Champions. Es un defensa con recorrido, duro, peleón, capaz de hacer todas las faltas que sean necesarias y que cierra muy bien la defensa. Cede muy pocas oportunidades y ha anulado a rivales como Cristiano Ronaldo y Giggs. En Tokio, dos partidos, es probable que veamos también a Cafú, ya muy veterano pero capaz de cumplir frente a un rival endeble o de aportar variantes en ataque si hay que remontar un encuentro.

En el otro lateral está otro jugador asentado, el georgiano Kaladze. Kaladze simboliza a la perfección la gestión de roles según el estado de forma: puedes dejar de jugar y no odiar a tu entrenador. Pasó de indiscutible a desaparecido, envuelto en problemas personales tras la muerte de su hermano, pero ha recuperado peso este año. Saca bien la pelota, es muy alto, tiene buena zancada y es rápido, fino, elegante y potente, aunque no sea un jugador de brega. De central izquierdo cumple a la perfección, incluso mejor que en lateral porque tiene una zurda muy fuerte, y si acaba en el centro de la defensa supliendo a Maldini le sustituirá Jankulowski en banda o, de confirmarse el pentágono, quizá Serginho, con más recorrido.

Hemos hablado de grandes defensores y entre estos está también Nesta, central 'kaiser' por la parte derecha con Maldini por la izquierda. Ambos llegan relativamente bien de forma, aunque Maldini esté permanentemente tocado, y juntos son una garantía. Nesta pasa por buenos momentos: rápido, fuerte, el ser tan fino, elegante y bien parecido le quita el aura de insuperable que sí tienen Gattuso o Puyol, pero es un extraordinario central que tira mucho de colocación y quita siempre la pelota sin ruido. Es elegante en el corte, distribuye bien y, aunque jugar a la sombra de Maldini le quita trascendencia, es el principal baluarte de la zaga. Si alguna de sus lesiones se reprodujera estaría Bonera como sustituto.

Difícilmente Maldini esté en condiciones para jugar todos los partidos, por lo que no es descartable que sea reservado para la final. Cuando Baresi se retiró quisieron convertirle en libre, pero se maneja mejor como marcador. Podría hacerlo -lo bordó en el 94 ante el Barça- pero no es lo suyo: su mito nace como lateral inabordable y su especialidad no es el mando sino el corte, no la orden sino la intercepción. Tuvo suerte cuando ficharon a Nesta, que cumple perfectamente de 'kaiser', aunque de no haber llegado probablemente Maldini habría cumplido, porque tiene todo un 'Master de Colocación y Dirección del equipo' impartido por Baresi.

El arte y la furia
En el agreste fútbol italiano, lleno de picapedreros, falto de estilistas, el éxito de un jugador como Pirlo es un enigma. No es rápido ni ágil, tampoco particularmente dinámico, pero sí listo, y ese es el ingrediente básico sobre el que cimentar un buen futbolista. Todo el mundo sabe cómo juega, pero pocos pueden pararle. A los culés les agrada la comparación con Xavi, pero Pirlo es mucho más decisivo por su incidencia en el marcador. Es de los mejores del mundo en el desplazamiento del balón, gracias a unos pases de treinta metros que son auténticas joyas para delanteros rápidos. Pirlo domina la trayectoria de la pelota, le da la altura adecuada para superar la defensa y logra, como un mago, que el balón baje de manera fulminante al pecho o al pie de sus delanteros. Cuántos envíos les habrá regalado ante defensas que parecían irrompibles... Recordamos una jugada ensayada de hace dos años en la que Pirlo lanzaba un pase de cuarenta metros a un Kaká que, metiéndose entre los dos puntas, daba un pase orientado a la carrera de Shevchenko... Una jugada fácil de dibujar en una pizarra, pero que requería tal precisión técnica que sólo podía nacer en los pies de un maestro.

El carácter, la intimidación, el desgaste y el sufrimiento los pone Genaro Gattuso. Viéndole no te das cuenta de que carece casi por completo de técnica, porque jamás se complica. Su simpleza de gestos no debe engañar a nadie: es uno de los futbolistas más honrados del planeta, que aparece en el campo como un guerrero en la batalla, presto a ganarse la gloria, a no escatimar esfuerzos, a luchar a vida o muerte. Su palmarés es tan sorprendente como sus ingresos publicitarios, porque sin ser Totti o Beckham las marcas se lo rifan. Probablemente sea por ser feroz pero honesto, o por explorar los límites del reglamento pero no mostrar maldad. Que nadie le confunda con Materazzi: Gattuso es fuerte, duro como el hormigón, pero no es ningún loco violento. Cualquiera, con él al lado, pasearía tranquilo por la ciudad más peligrosa del mundo.

Un jugador total es Clarence Seedorf, que a estas alturas seguiría siendo indiscutible en cualquier equipo. Demostrando lo mucho que fatigan las tareas defensivas muestra su mejor rendimiento con el pentágono de Ancelotti donde, liberado de obligaciones y jugando de mediapunta, maravilla. El año pasado destruyó al Bayern en Munich y, con libertad absoluta con el balón en los pies, se convirtió en el escudero perfecto de Kaká para ganar la Liga de Campeones. Aunque por la televisión puede parecerlo no es bajo, y su físico es portentoso: diez años después sigue teniendo la misma fibra muscular y la fuerza, sino más, que cuando jugaba en Madrid. Con una mentalidad asentada, sólo 31 años y un palmarés envidiable, su retirada parece lejana, y puede ser el siguiente caso de longevidad asombrosa surgido del Milan Lab.

Silencioso, cumplidor en lo táctico y garante de rendimiento y pocos alardes, el cuarto ángulo del pentagono es Ambrosini, que nunca llegará al notable pero siempre estará bien. Va bien por alto y es uno de los capitanes, con doce años ya en el primer equipo. Durante las últimas temporadas ha tenido problemas físicos, pero parece recuperado y el 4-2-1-2-1 le ha convertido en fundamental: aunque nadie repare en él suele estar presente en casi todos los grandes partidos de los rojinegros.

Los caminos del gol
Nos adentramos en la zona de vanguardia, donde se espera con los brazos abiertos la próxima llegada de Pato. Hablaremos de esta Joya Futbolitis otro día, antes de que empiece a mostrar todo su talento en Milán, por lo que no nos extenderemos ahora sobre este 'Raúl brasileño' en el que se confunden pelea, técnica, trabajo defensivo y hasta goles 'de cuchara'. Será un excelso segunda punta y, con él, el equipo podrá volver a emplear la variante clásica del 1-4-4-2.

A medio camino entre el gol y la creación está su compatriota Kaká, el Dios del fútbol en estos momentos. Su diferencia con Messi o Cristiano Ronaldo es abismal: ellos pueden deslumbrar y sus equipos perder, pero si Kaká juega bien el Milan ganará siempre. Es completo, hace jugar a sus compañeros y es determinante de cara a gol. Disfruta más jugando a la contra que con la posesión del balón, mata en los espacios abiertos y por eso con Brasil se atasca. A su alrededor precisa de gente que se ocupe de defender, y para ser el mejor necesita que Gattuso recupere la pelota y, en el acto, se la ceda para salir cuando el contrario sigue descolocado. Extraña la insistencia de Berlusconi en fichar a Ronaldinho, porque con Brasil se demuestra que son cromos repetidos.

Los únicos puntas natos serán Gillardino, Ronaldo e Inzaghi. Del primero ya hemos hablado y el segundo es una incógnita hasta que el Milan Lab demuestre lo contrario. Puede jugar unos minutos y sembrar el pánico, porque es inmensamente mejor que cualquiera, pero para un entrenador debe ser difícil ver a diez de los tuyos corriendo y, en el otro campo, a un tipo con el '99' a la espalda y a lo suyo, gordo, parado y medio cojeando. Pero que nadie nos acuse de despreciar a Ronaldo: hablamos de un superdotado, y puede terminar siendo un excelente revulsivo.

Inzaghi es todo lo contrario, el gol por otro camino. Nunca hace muchísimos tantos pero son decisivos. Con mejor palmarés que Ronaldo, Inzaghi demuestra que con mucho menos talento puede llegarse a lo más alto. Desde 1992 ha sumado goles sin parar, de diez a quince por temporada y a veces jugando poco. Se pierde tramos de la temporada por las lesiones, parece que nunca estará en la fase decisiva, pero siempre llega y mata. Durante los últimos meses se le ve jugando bien, enchufado, y con ganas de añadir otro título a su palmarés.

¿Cómo ves el partido?
La victoria contra el Valencia ha reforzado mucho la autoestima del Athletic, pero es el equipo está algo trabado en San Mamés, donde no consigue ni resultados ni juego. Sobre el Madrid, decir que los cuatro puntos por encima de Villarreal y Barça le darán seguridad. Será un partido muy disputado, pero el Madrid puede dar un zarpazo importante fuera de casa.

¿Cómo defenderá el Athletic?
La primera idea será presionar lo más arriba posible, pero cuando el Madrid intente controlar el partido y la pelota los vascos de replegarán. Los primeros minutos de cada tiempo el Athletic forzará, buscando el gol, pero a medida que avancen los minutos irá cediendo metros a su rival.

¿Apostará Caparrós por el fútbol directo, por un estilo 'inglés'?
Es posible que busquen mucho a Llorente, porque además saben que el Madrid no es fuerte en esa faceta. A la espera de que el delantero se imponga a Cannavaro y Pepe en el juego aéreo estarán Etxeberría y Yeste, y la balanza puede inclinarse ahi para el Athletic. Como apuntais bien en Futbolitis, el Athletic buscará la parte izquierda de la defensa blanca, para hacer daño a Marcelo, porque el Madrid es más débil por esa banda. La clave para los locales estará en su banda derecha y en cómo responda la defensa madridista por la izquierda.

¿Marcará Diarra a Llorente en el ataque estático?
No creo. Llorente jugará metido entre los centrales, con Diarra más cerca de Yeste, intentando ahogarle. Llorente, a priori, dominará el juego aéreo, y Diarra estará más atento a que no reciban en segunda jugada ni Yeste ni Etxeberría.

¿Apostará Caparrós por el doble lateral en banda derecha?
No sé cómo habrá preparado el partido Joaquín, pero me parecería una apuesta demasiado conservadora. Ustaritz es un central rápido, fuerte, pero no tiene proyección ofensiva, por lo que confío en que jugará Iraola como lateral con David López por delante, quedando Gabilondo a la izquierda.

El Madrid se juega su futuro en Europa el martes, contra el Lazio. ¿Puede eso afectar a los blancos?
En casa, el Real Madrid no fallará contra la Lazio. Ganar en San Mamés el sábado es una golosina, y Schuster no dará descanso en este partido pensando en el siguiente del martes. Más bien motivará a sus jugadores para resolver pronto y, entonces sí, pensar en el choque europeo. El Madrid sigue siendo puesto en duda, está cuestionado, y San Mamés es un sitio para acallar todas las dudas.

¿Qué opinión te merece Mikel Susaeta?
Es un jugador inteligente, con chispa y desborde, que encara muy bien. A balón parado también tiene gol, y o bien marca o la pelota se le escapa por muy poco. Irá entrando en el equipo poco a poco, pero tiene ante sí un buen futuro, tanto jugando en banda como más al centro.

¿Será el futuro Yeste?
Efectivamente, y jugando por el centro será aún más peligroso. Por su forma de jugar y juego a balón parado tiene el perfil del futuro 'diez' del Athletic.

¿Te gusta Amorebieta?
Físicamente es muy fuerte, y es un central duro y valiente. Va al cruce con todo y, a medida que gane en colocación, se convertirá en un jugador muy a tener en cuenta.

En Futbolitis hemos escrito que, tácticamente, está todavía muy verde...
Es verdad que en el puesto de central, además de condiciones físicas, es muy importante saber dominar los momentos: cuándo entrar, contemporizar, hacer la cobertura... Efecticamente, Amorebieta tiene que mejorar aún en esos aspectos para ser más completo.

Muchas miradas están puestas en Fernando Llorente.
Llorente es un 'nueve' muy elegante, pero necesita ser más agresivo y ganar en confianza. Tiene un gran futuro por delante y, si continúa así y lo saben tratar, será el ariete del Athletic durante muchos años. Caparrós lo está sabiendo tratar, teniéndolo en el banquillo y endureciéndolo.

¿Y Koikilii?
Es un león, uno de esos jugadores que saben que, si se presenta una oportunidad, hay que darlo todo para aprovecharla. Koikilii tiene mucha motivación, es valiente, muy físico y muestra unas ganas enormes. Ha ido entrando en el equipo poco a poco,  y ahora será difícil sacarle.

Ya para terminar... ¿qué le pasa a Asier Del Horno?
Nunca he hablado con él, por lo que no puedo opinar sobre su psicología. Sí veo desde fuera, como puede hacerlo cualquiera, que le falta continuidad y no ha tenido suerte, ni en momentos puntuales ni con las lesiones. Esa discontinuidad te lleva a vivir altibajos, y así es muy difícil llegar al máximo rendimiento.

La clave para el Athletic de Bilbao: la distancia entre líneas. Las últimas visitas del Madrid han sido paseos militares, exhibiciones de jugadores como Guti y Robinho ante defensas presas del pánico, desprotegidas. Si los vascos quieren cambiar la tendencia deberán juntar las líneas, algo que sabremos si han conseguido viendo la televisión: si Robinho juega fluído y tiene espacios y si Guti cuenta con líneas de pase interior el Madrid sumará otros tres puntos.

Favorece a los locales la presencia en el banquillo de Joaquín Caparrós, que cuida mucho el aspecto defensivo y el carácter de sus jugadores. Si transmite su idea del fútbol, los rojiblancos pueden soñar con recuperar el ambiente cargado de las mejores noches de San Mamés. Jugadores disputando el partido, matándose por cada pelota, el público enardecido. Para que el Madrid sucumba el Athletic debe, entonces, mantener al equipo muy junto, evitar ser un coladero atrás y hacer daño al contraataque, basando su fútbol ofensivo en el balón largo al punta y buscando la segunda jugada.

Dos delanteros alineará de principio el Athletic; un ariete que haga de pivote, seguramente Llorente, y un segundo más rápido, buscando el juego entre líneas, Joseba Etxeberría. La baja de Iraizoz bajo palos, aunque sensible por su buen rendimiento, provoca que esos balones largos puedan ser enviados por Aranzubia, guardameta con buen golpeo de balón. Veremos mucho a sus laterales cediéndole la pelota para que, sin complicarse mucho la vida, se la ponga a Fernando Llorente intentando prolongar a Etxeberría. El objetivo es que Llorente busque a Cannavaro como pareja de baile, más vulnerable a este tipo de juego que Pepe.

Balonazo y posición
Con un estilo muy propio, y al que también es proclive Caparrós, el Athletic será, pues, directo en su ataque a los blancos, que deberán cuidar otra vez su banda izquierda, donde Llorente y Etxeberría buscarán el dos para dos contra Cannavaro y Marcelo. Si no hay prolongación los locales buscarán el toque de cara, donde veremos a Gabilondo, David López y Yeste esperando la pelota.

Será difícil ver a un Athletic volcado, ya que la consigna de Caparrós será un “fútbol directo” de centro y remate, lo que denominamos fútbol inglés para no perder las posiciones atrás. Los cuatro defensas permanecerán fijos y delante Caparrós plantará un precavido doble pivote. Orbáiz será el ancla y Yeste, pese a su talento, replegará constantemente. Cuando el equipo bascule hacia una banda el lado más alejado de Orbaiz lo cubrirá el interior del lado contrario, Gabilondo o David López.

En el planteamiento defensivo la primera consigna es apretar arriba tras pérdida, cuanto más arriba mejor, si el Madrid supera la primera línea, el objetivo es un repliegue a la velocidad de la luz. Ante ataque estático, el Athletic partirá del repliegue intensivo para tener espacio para lanzar la contra de tres calles: Gabilondo – Llorente – Etxeberría,  y un lanzador, Fran Yeste.

David López en la diestra y Gabilondo  en la siniestra, aunque cambian de banda con frecuencia, son las alas del Ahletic. No se espera que, tras ganar 0-3 en Valencia, Caparrós haga muchos cambios, aunque mantenga la incógnita ante medios de comunicación y en los entrenamientos. La posición que genera más dudas es la de interior derecha, donde también podría entrar la joven promesa, con calidad y personalidad, que es Susaeta. Caparrós le está cuidando bien, le machaca en los entrenamientos para que mejore tácticamente y los frutos empiezan a verse, como ocurrió en el Camp Nou. La banda derecha puede ser suya, aunque ante el Madrid es más probable que entre en la última media hora si el equipo necesita marcar, porque además aporta variantes a balón parado. Gabilondo genera más dudas, es el tipo de jugador que puede firmar un tercio de partido excelente para después desaparecer y rozar el suspenso más absoluto.

La sorpresa táctica: doble lateral en banda derecha
Ante un equipo como el Madrid Caparrós puede optar por adelantar a Iraola, poniéndole de interior derecho y colocando entonces a Ustaritz de lateral. Cuanto Ustaritz está en forma debe de jugar, aunque Caparrós tiene tres intocables, el triángulo: Iraizoz – Ocio – Amorebieta.  Un equipo que plantea con doble lateral es el Mallorca de Goyo Manzano. Robinho estaría mejor vigilado y la banda derecha vasca ganaría en recorrido y profundidad. Iraola conoce la posición y permitiría, si las cosas no fuesen muy bien, que Caparrós haga un cambio más ofensivo desùés. En cualquier caso obligaría a Schuster a tomar medidas: si Etxeberría se tirara a ese lado, ayudando al interior y al lateral, el tres para dos puede ser constante, con Joseba encarando a Marcelo e Iraola y Ustaritz doblándole, obligando a Robinho a ayudar en defensa y tirando a Diarra hacia esa zona, regalando así aire a Fran Yeste.

Buscar al delantero con pelotazos no es nuevo para Caparrós, que ya en el Sevilla lo hacía mucho con Julio Baptista. El Madrid puede sufrir si le atacan así por la izquierda, porque en la derecha Pepe y Sergio Ramos ofrecen muchas más garantías.

En defensa y en ataque
Atrás, San Mamés cruzará los dedos para que Iraola -si finalmente juega de lateral diestro-, Aitor Ocio, Amorebieta y Koikilii tengan el día. Ocio es un central experto, consistente y que da fiabilidad a la zaga, el tipo de jugador que en Bilbao necesitaban como el comer. En cambio Amorebieta, pese a su excelente físico, es muy despistado tácticamente, es fácil cogerle la espalda y no domina la defensa en zona de cuatro. Asier del Horno, que vuelve a la convocatoria, tiene alguna posibilidad de jugar en el lateral izquierdo en lugar de Koikilii, aunque sigue sin estar en forma. Pese a su elevadísima ficha Caparrós no ha contado mucho con él, aunque su experiencia y buen juego de cabeza le concedan opciones de jugar unos minutos, aunque Asier la ha 'montado' en el último entrenamiento con los suplentes, y Caparrós terminó tan harto de él que lo sustituyó en el partidillo por Gurpegui. Respecto a Koikili, es un chico con una trayectoria particular, fichó por el Athletic con 26 años, afirma que “en el fútbol profesional hay mucho cuento”, se define como un león y muchos ya lo comparan con Bixente Lizarazu.

Las esperanzas ofensivas bilbainas pasan por Fernando Llorente, el Fernando Torres navarro aunque varios escalones por debajo del delantero del Liverpool. El tamaño de Llorente es un arma contra el Real Madrid, que el año pasado sufrió algún apuro cuando, andando y ya semiretirado, entró Urzaiz. El navarro tiene una ventaja sobre Llorente: mucha precisión técnica, capacidad de recibir un pelotazo de cuarenta metros y bajarlo haciendo jugar a los suyos. Llorente no maneja tan bien ese recurso pero, a cambio, ofrece zancada, está con confianza y su 'estilo Carew' no sienta bien a los blancos. Con muchas expectativas alrededor, Llorente está todavía por hacerse, pero la llegada de Caparrós le ha sentado bien y ha dado un salto de calidad importante. El técnico quiere convertirlo en el jugador referente, dándole mucha confianza y haciendo entrenamiento específico toda la semana. La variante a Llorente sería Adúriz, pero no cuadra con lo que esperamos de los bilbainos en este partido. Si Llorente permite el juego frontal, las llegadas sin mucha elaboración, Aduriz prefiere el juego por raso, llegar, recibir y que los compañeros vayan incorporándose.

El zurdo de San Mamés
Si hay un jugador que nos recuerde, por pierna izquierda y talento, a Guti, ese es Fran Yeste. Pudo haber sido mucho pero parece estancado, aunque sigue siendo vital en Bilbao y, cuando está en forma, el equipo mejora bastante. Excelente a balón parado, pese a lo que muchos creen Yeste tiene buenas condiciones físicas, presencia durante todo el partido y nunca se esconde, aunque es cierto que sigue siendo irregular y víctima de muchas lesiones. Es, para su cuerpo y forma de jugar, demasiado delgado, y esos desajustes han evitado que sea uno de los 'dieces' de referencia en España.

También nos fijaremos en Orbaiz que, al romperse el año pasado, dejó al Athletic sin uno de sus pilares básicos. Orbaiz es el caudillo rojiblanco y, de no ser porque no termina de asentarse, sería indiscutible en la Selección. Sus condiciones técnicas y tácticas son mejores que las de Albelda, pero el valencianista es imprescindible en su equipo y, por extensión, se ha hecho con un puesto fijo en el equipo de Luis. Orbaiz, indiscutible en las selecciones inferiores, es otro tipo de jugador, que apuntaba a figura pero al que las lesiones han frenado. El trabajo en el gimnasio y la falta de continuidad le han hecho algo 'tronco', con mala cintura en los giros laterales y demasiada masa muscular. Como mediocentro de posición que es, y no de recorrido, gusta de meterse entre los centrales, recupera pelotas gracias a su inteligencia y es un frontón en los balonazos del portero rival. Le viene bien marcar, esperando, a un mediapunta llegador, antes que tener que perseguir a un creador, por lo que preferirá encargarse de un Baptista o un Sneijder antes que preocuparse de Guti.

También habrá que seguir a David López, fichaje millonario procedente de Osasuna. Es un chico con recorrido, llegada al área, presencia, cumplidor y muy de la escuela del Athletic de Bilbao, proclive al derroche físico. López tiene carácter para presionar y jugar con intensidad los noventa minutos, y podría ser un hombre a tener en cuenta en campañas venideras.

Además de todo lo dicho, destacar el 'Plan B' vasco: el Athletic hará un desgaste brutal, lo que hace al partido más asequible para el Madrid a partir del minuto 70. Para ganar, Caparrós deberá estar muy fino con los cambios, y por lo visto en los entrenamientos los tres cambios pueden ser los siguientes: Aduriz por un delantero, probablemente Llorente, para seguir presionando arriba; Muñoz para entrar en el doble pivote y reforzar el que seis jugadores, más el portero, estén casi sólo para defender; y finalmente Javi Martínez, el mejor de la semana. Por supuesto, no olvidemos el presunto 'efecto San Mamés': se espera lleno en la Catedral.

# miércoles, 05 de diciembre de 2007 14:13

Los planes de Koeman, al descubierto

Koeman al descubierto, por futbolitisDesde que llegó Soler, la deuda del Valencia sube de 120 a más de 240 millones de euros. Miguel Ángel Ruiz cree que ha confeccionado la mejor plantilla de España pero llega Koeman y, lo primero, exige el fichaje de un refuerzo invernal. Como bien dice Raúl, el tiempo pone a cada uno en su lugar, y Quique Sánchez Flores exprimía al Valencia al máximo, al menos en lo que respecta a los resultados. Desde su destitución todo ha ido en cuesta abajo, el rendimiento ha bajado y, si bien han pasado dos técnicos, ninguno ha conseguido una reacción instantánea. Suele ocurrir con el cambio en el banquillo: todos alerta, suben la adrenalina y la concentración y mejora el resultado.

El problema viene cuando se trata de mantener esa fuerza, cuando a la larga el equipo tiende a caer en los mismos vicios que con el entrenador anterior.

Cuando Koeman firma todo es de color de rosa, pero la discrepancia  y el enfrentamiento se han instalado en Mestalla. Las relaciones entre Koeman y Miguel Ángel Ruiz se enfrían y aparecen las puñaladas, Soler busca un escudo protector porque, tras echar a Carboni y a Quique, sólo queda él, y por eso respalda a tope a Koeman.

Comprando el silencio en la grada
En los próximos días habrá una reunión entre director deportivo y entrenador del primer equipo, y Soler ya ha manifestado que esta dispuesto a realizar un esfuerzo económico. Todo es poco para escapar de pitos y pañoladas, pero es imposible cuadrar números en el fútbol cuando los presidentes toman ‘La Solución’: huir hacia delante, engordar hasta lo insostenible la deuda, hacer magia cuadrando balances y, si es posible, poner en manos de una recalificación la viabilidad del club.

Los problemas detectados por Koeman son el desequilibrio, evidente, en la confección de la plantilla, una preparación física deficiente y la necesidad de tres jugadores, dos de ellos por falta de rendimiento en la posición y el otro por la ausencia de un perfil en la plantilla.

Desequilibrio, baja forma y refuerzos
Analicemos punto por punto. El primero es el desequilibrio, con exceso de zurdos y de delanteros. Eso tensa de manera extrema las relaciones entre Ruiz y Koeman. El holandés no cuenta que pretende transformar el 1-4-4-2 de Quique en el 1-4-3-3 holandés, reduciendo a uno el número de delanteros en el once titular y, considerando que tenía posiciones dobladas para jugar con dos puntas, quedándose con tres jugadores más Arizmendi  para un solo puesto. La historia se repite, enfrentamiento entre director deportivo y entrenador, ahora Koeman y Ruiz, antes Quique y Carboni y en el pasado García Pitarch con Rafa Benítez. No llegan a las manos aún pero, si Koeman cumple su contrato, saltarán chispas,sobre todo porque los nombres en este mercado de invierno serán los elegidos por el holandés. Soler se lo ha dicho a los representantes: “Manda Koeman”.

El siguiente punto del orden del día es la preparación física. Ya existe una víctima: Julen Masach, destituido con Quique Sánchez Flores. El área vive en convulsión permanente: antes que Julen, recomendado por Paco Ayestarán, Quique decidió fulminar a Paco de Miguel y Ángel Puebla. Existe un rumor sin confirmar sobre la vuelta de Paco Ayestarán en el mercado invernal  a precio  de crack pero los tiros apuntan hacia otro lado. Fuentes próximas confirman que existe un preacuerdo entre Ayestarán y el Barça para la temporada 08/09, y aunque muchas veces este tipo se acuerdos se diluyan Koeman y Bakero, sabedores de esto han empezado a mover ficha y sale a la palestra un intercambio con el Barça. El objetivo para este mercado de invierno de la entidad vía Ruiz es repatriar a Ayestarán, pero la vía Koeman es más impactante. Fichar a un desgastado Paco Seirul.lo e incorporación inmediata de Ayestarán al Barça. La maniobra es difícil pero no imposible. El problema parece más de años que de preparación. Al equipo le falta chispa. 

El último punto son los refuerzos. Empecemos por el hándicap que representa fichar en diciembre, mercado estrecho, limitado y poca calidad a precio de oro en el mercado. Además, se suma la eliminación Champions del Valencia, un arma de doble filo: por un lado te beneficia porque supone no tener que preocuparte de si el jugador seguido ha participado en la competición, pero también están las telarañas en caja por la eliminación.   

Otro gran problema es el número de fichas. El Valencia tiene 25 jugadores inscritos, por lo que deberá dar de baja una ficha por fichaje. La duda para la primera salida estaba entre Mata o Gavilán. Pero Ronald le ha dado confianza y fuerza al primero, por lo que el saldrá es Gavilán.

Existe un acuerdo entre directivas para que se marche al Racing, pero Marcelino quiere alguien para la derecha y Gavilán no se ajusta al perfil. Pero no habrá problemas para que salga: el Getafe lo quiere, con los ojos cerrados, y no es el único: también le espera el Recreativo de Huelva. Al parecer, Ängel Torres ha llamado personalmente a Gavilán y todo esta cerrado.

A la salida de Gavilán  le acompañarán más jugadores, si fructifica el plan Koerman y Soler sigue tirando de anticipos de recalificación.

El gran objetivo, un lateral izquierdo
No es nuevo: la ficha liberada por Gavilán será para un lateral izquierdo. La llegada de Koeman no ha cambiado nada, porque es un objetivo de la dirección deportiva desde el verano. El secretario técnico y segundo de a bordo del equipo de Ruiz, Antonio Fernández,  ha estado  en Argentina y Uruguay rastreando pistas. Antonio Fernández viene de trabajar con Monchi en el Sevilla CF, se subió a la nave Monchi  en el 2000 y tras estar el año pasado de máximo responsable del Xerez ha fichado este verano por el Valencia CF.

 A Valencia han llegado más de cien ofrecimientos de jugadores, ¿Quién ha dicho que no hay laterales izquierdos en el mundo? El problema es de calidad más que de cantidad, y también de referencia. Todos buscan un Roberto Carlos y este es irrepetible. Entre los muchos en el ‘escaparate’, el interista Maxwell, cuyo agente es el mismo que el de Ibrahimovic, Mino Raiola. 

Casi todos han sido descartados, pero se ha visto en directo a los que cumplían unos requisitos mínimos. Los últimos descartados han sido Grosso y Lahm. El primero, fichado por el Lyon por 7 millones de euros, tiene una ficha que no es asumible por el Valencia ahora. Además, el OL se juega el pase a octavos de Champions la próxima semana y, si pasan, Grosso no saldrá.

Definiremos a Lahm como el pescador de ríos revueltos. Hace unas semanas incendiaba los diarios, con declaraciones en tiempo de selección -para que digan que los futbolistas no saben medir los tiempos- soñando en voz alta con el Barça e insinuando un supuesto acuerdo. El objetivo, forzar la renovación al alza con el Bayern y  dejar abiertas las puertas.


Tres nombres y dos 'tapados'
Entre unos y otros, la terna de candidatos ha quedado en tres jugadores y un tapado, que tiene todos los números de ser el fichaje. Sobre los tres que figuran como opciones no nos detendremos mucho: Carlos Salcido, dos millones de euros netos de ficha en el PSV y fichado a Chivas por 4 millones de dólares, contrato hasta el 2010 y una garantía para cerrar la banda del Valencia. Pero se busca un Miguel para la banda izquierda y Salcido, indiscutible en el PSV, es más defensivo, capaz incluso de cumplir como central zurdo. Lo representa Eduardo Hernández, y está en tratos para ampliar su contrato.

Emanuelson, el perfil Valencia por futbolitis Los otros son Taiwo y Emanuelson. El Valencia quiso fichar al primero en 2006, cuando hablaban de él como el próximo Roberto Carlos, llegando a meter en la operación a Aimar, en lo que hubiese sido otro error garrafal.

Taiwo tiene un físico imponente, pero también un desorden táctico que le hace ser una  vía para el triunfo del rival. Eso preocupa en Marsella: es parecido a Drenthe, aunque un par de puntos por encima de éste.

Emanuelson, de 21 años, ofrece un despliegue físico espectacular pero está acostumbrado al fútbol del Ajax. Antes de irse al Chelsea Ten Cate lo probó ‘de Davids’, pero el rendimiento no fue el esperado. Si se busca un perfil Miguel sin duda Emanuelson debería ser el elegido, pero daremos un giro más al análisis.

Las relaciones entre Ruiz y los dirigentes ajaccied no son fluidas. La operación Sneijder, en la cual ha quedado la sensación de que  el Valencia fue utilizado, hace que fichar a Emanuelson sea una tarea laboriosa, y más sabiendo que el Madrid acudirá al mercado de laterales izquierdos en verano 2008 a más tardar.

Para sumar las dificultades esta Asier Del Horno, cesión con opción de compra que el Athletic no tiene visos de ejercer. El jugador cuenta poco para Caparrós y su alta ficha, herencia Chelsea, hace que sacarlo del club sea complicado. Overbooking de jugadores y exceso de salarios en el lateral izquierdo para la próxima temporada.

Por esto, y por las telarañas en la caja, el Valencia busca una cesión con opción de compra, y eso deja sin opciones a Emanuelson, Taiwo y Salcido. Es algo que no disgusta a Koeman, que con el dinero ahorrado podría ir a buscar otro jugador para una de las dos posiciones a reforzar. 

Es ahí, donde aparece el tapado, ese jugador al que Koeman daría el OK. Tiene nombre y apellidos pero depende del dinero empleado en el fichaje del lateral izquierdo. 

LOS  ELEGIDOS: LEANDRO SILVA ó THIAGO CARLETTO

Leandro, el lateral izquierdo del Valencia, por FutbolitisLateral izquierdo, vendría cedido por seis meses con opción de compra. Pertenece al Oporto, que lo tiene cedido hasta final de 2007 al Palmeiras. Fichó por el Oporto de Víctor Fernández y se define como un lateral izquierdo con recorrido, que busca el ataque ofreciéndose de referencia de manera permanente. En defensa cumple con el marcaje, tiene 28 años y experiencia. El Oporto pagó 7 millones de euros por su traspaso, pero no tuvo suerte: entró en el equipo campeón de Champions y al poco tuvo que ser operado de una hernia inguinal.  Su ficha está cercana al millón de euros más incentivos, por lo que es asumible y el precio de la opción de compra estaría en torno a 3 millones de euros. Lo que hace diferencial a Leandro es la opción cesión, todos los demás o pagan traspaso o no vienen.  

Leandro responde al perfil, tiene recorrido y es competitivo, además de conocer lo que significa Europa. Sólo ha jugado cuatro partidos en la selección, pero tiene trampa. Delante estaba el gran Roberto Carlos. En Brasil hay tanta abundancia que puedes ser un buen jugador y no jugar en la selección, como pasa con Cicinho, un gran jugador que no juega con la ‘canarinha’ porque le tapan Maicon  y Alves.

Indiscutible en Palmeiras y Cruzeiro, Leandro es representado por André Cury,  a través de Sport + Bahía, este André representa a Leandro Bofim del Vasco de Gama, Amaral lateral derecho sub 20, Robson, Luizao el central que Camacho quería para el Madrid, jugador este Luizao fue ofrecido al Zaragoza por cuatro pesetas y que fue rechazado.  La operación está cifrada en un cesión con una opción de compra al Oporto a final de temporada. Gilberto Cipullo, director deportivo de Palmeiras, ya le busca sustituto, se confía en Valmir pero sobre la mesa de Cipullo están dos nombres: Sorín y Esquerdinha. 

Como segunda opción por detrás de Leandro está Thiago Carleto del Santos. Perfil diferente, distinto al de Leandro, el carrilero de Palmeiras. Tal como está el club, mejor el fichaje del primero que del segundo. Carleto es joven, acumula muy pocos partidos en el brasileirao, y por más que hablen de él como el futuro Roberto Carlos, no deja de ser un jugador con apenas una docena de partidos en la élite. No olviden este nombre, queda por saber si será grande, tiene pegada y tiro desde la frontal, recorrido físico y muchas carencias defensivas. Es un diamante por pulir, un jugador que debería estar en la agenda de aquellos equipos que buscan llevar el peso del partido y no disponen de laterales ofensivos con calidad para marcar las diferencias. El nombre está encima de la mesa, les digo de antemano que el fichaje no se hará, el Valencia no está como para apostar por un niño, pero les pido que no se olviden del nombre, tarde o temprano lo veremos por Europa.

El fichaje del lateral es la llave para poder afrontar económicamente los deseos de Koeman. Sus otras peticiones son un portero de garantías que ofrezca un rendimiento para mantener la portería a cero y un mediocentro ofensivo con capacidad para construir y destruir. En la portería, el objetivo es Gomes (PSV) del que Matallanas  ha dicho que está cerrado pero eso no es correcto, se ha contactado con el jugador y este vendría con los ojos cerrados. Para liberar la ficha de Gomes, todo pasa por una cesión de Timo Hildebrand. En el seno del Valencia alguien ha pensado en "opción low cost" Lehman pero serían demasiados gallos en el gallinero  y significaría un incendio continuo ya que la relación Cañizares - Lehman sería insostenible. A falta de cerrar un lateral, el Valencia busca portero en Brasil.

En cuanto al mediocentro, no se confía en Albelda, será fundamental el rendimiento de este antes de llegar al mercado invernal. Se mira en Holanda, los nombres que más se ajustan al perfil son Heitinga y Maduro, ambos del Ajax, jugadores con el pasaporte de salida. Han concluido un ciclo en Amsterdam y su futuro está fuera del país. Mejor el primero que el segundo. Cuando se cierre el fichaje del lateral izquierdo, será el momento de ver que partida económica queda para los otras dos peticiones... 

Puyol - Figo, un ejemplo de marcaje al hombre, por futbolitis

Pasó la era de las defensas de tres o de cinco: las primeras por suicidas, y las segundas por la ausencia de carrileros eficaces que aportaran un equilibrio ofensivo. Vivimos, por tanto, la época de la defensa de cuatro, que impera en casi todos los equipos del mundo. Probablemente, dentro de un tiempo también el 1-4-4-2 caiga en el desuso, como empieza a sucederle al 1-4-2-3-1 tan en boga en los últimos años. El 1-4-2-3-1 fue, sobre todo a finales de los noventa, sinónimo de rendimiento y resultado, pero tampoco abundaban los arietes de más de veinte goles por temporada y esto, trae consigo que ante la ausencia de un killer, una línea de tres mediaspuntas con recorrido, calidad y gol para poder conseguir que jugar con un sólo punta te lleve a la ruina.

Muchos equipos, entre ellos el Espanyol de Valverde, siguen con ese sistema. Frente al Barça la idea era la habitual: Riera se tiró a la izquierda, Valdo a la derecha y Luis García en la mediapunta. Los dos de banda buscan centro y remate rápidos y, como segunda opción, la diágonal hacia el área y llegada a zona de definición si el balón viene de banda contraria. Tamudo, como único delantero, buscará el balón vertical y el pase interior, con Luis García observando los movimientos de su compañero para ocupar los espacios libres dejados por este en en el desmarque de ruptura o de arrastre, según se entienda.Todos saben que pueden buscar a Tamudo pero este, aún no estando, dejará una posición de partida que pronto llenará Luis García

VARIANTE RIJKAARD: La sorpresa y el temor

Enfrente, Rijkaard busca la sorpresa. Tras meses en el cajón, vuelve a un dibujo similar al del Milan-Barça de las semifinales de Champions, cuando Gio se incrustó en mediocampo para coger a Gattuso. Un lateral abandona la línea de cuatro para marcar en individual o para incorporarse a la media para paliar la inferioridad numérica.

Frente al Espanyol es el turno de Puyol, que abandona el lateral de la zaga para seguir por todo el campo a Riera. El defecto es el de toda marca individual: te descolocas en el campo, haces que los movimientos defensivos sean individuales en lugar de colectivos y un simple despiste más una mala cobertura supongan ocasión del rival. Tampoco es beneficioso en ataque, porque al recuperar la pelota careces de referencias para sacar bien la contra.

El marcaje individual, no se utiliza en el fútbol actual. Lo que hizo Rijkaard fue optar por la solución Serra Ferrer en el retorno de Figo al Camp Nou. Aquella noche, Puyol sólo tenía una preocupación: perseguir a Figo. El sábado fue con Riera. Si analizamos al resto de jugadores, vemos que todos marcaban en zona aunque un jugador: Rafa Márquez tenía que marcar su zona y la del desaparecido lateral derecho. Por tanto, el Barça hizo una defensa mixta con un dibujo defensivo similar a este: 1-3-1-2-3 + una marca al hombre.

LA BASCULACIÓN  VALVERDE: Clemente Rodríguez interpreta mal

Clemente Rodríguez, marca en zona a Messi.En el otro banquillo Valverde tenía otra obsesión: detener a Messi. Nada de defensa individual: Valverde no podía dejar solo a Clemente Rodríguez frente al argentino, sino que gracias a la zona contaría con la ayuda del central izquierdo y los dos mediocentros. También aquí los errores de un jugador salen caros: Clemente se equivocó porque, por muy zurdo que sea Messi, tienes que conducirle hacia el centro, donde le esperan tus compañeros. Si haces lo contrario, y le dejas escaparse por tu banda, tu central tendrá que correr al lateral mientras tú te diriges al centro, haciendo la permuta y dejando a la zaga en cueros.

Clemente Rodríguez creyó que podría quitársela a Messi, adivinarle y no picar. Pero con el tobillo más rápido del planeta Messi le regateó buscando la grieta defensiva perica... y encontrándola. Jarque, lejos, obsesionado con no alejarse mucho del centro. Messi en el área. Clemente superado. Gol culé y error defensivo táctico de interpretación grave en el Español. 

 La distancia entre Jarque y Clemente era kilométrica. Esto no era un error, estaba preparado, era intencionado.  En la basculación lateral, las distancias se hacen más grandes cuando el lateral tiene garantías de no ser  desbordado, sin embargo, este no era el caso.  El Español de Valverde salío con una basculación que dejaba mucha distancia entre lateral y central pero que tenía a sus dos centrales pegaditos haciendo un emparedado a Bojan. La idea de Valverde era obligar a  Messi  irse para dentro, el equipo estaba preparado si Messi desbordaba de manera habitual, el sistema de basculación del Español estaba preparado para tapar a una pareja del tipo Beckham - Van Nistelrooy. Centrales muy juntos, lateral encima del interior - extremo porque este no desborda y así se evita el centro. La variante es que si Messi se iba por dentro estaba Ángel esperando. Valverde lo tenía todo preparado excepto que Messi se fuera por fuera y Clemente Rodríguez quiso hacer más de lo que debía, quiso quitar la pelota cuando su función era una: Evitar que Messi se fuera por banda ya que ahí no tenía cobertura y por ahí, se rompió el Español.

La distancia de basculación del Español se pudo ver en el Rangers - Barça. Puyol ahogando a McCulloch  en banda y Thuran pegado a Milito con Cousin entre ambos. La distancia entre Puyol y Thuram era abismal. El planteamiento era correcto. McCulloch no tiene uno contra uno, el Rangers juega a centros y remates, y si Thuram hiciese la cobertura de Puyol, cualquier balón al área emparejaba a Milito con Cousin y Abidal con Novo. Un 2x2 generado de ayudar a Puyol en la defensa de McCulloch. Hubiese sido un error, tener a Puyol en el lateral, al igual que a Sergio Ramos te permite que los dos centrales no achiquen en la cobertura y los centrales puedan vivir para emparedar al punta y hacer que no tenga opciones en los balones laterales, ni en los pases interiores.  

LA TRAMPA: Cebo a Márquez

Todo el mundo aplaude y habla de Messi, pero antes y después pasan cosas en el campo, como que Riera se dé cuenta del marcaje de Puyol. Grito al míster, instrucción de Valverde y un navajazo al rival: Riera abandona la zona izquierda, genera espacios libres y deja campo para sus compañeros. Ya no juega para él sino para ellos, generando el uno contra uno en esa banda. Es el momento de que Clemente Rodríguez se la haga pagar a Messi, le fuerce a defender, correr y desfondarse tratando de ocupar un solar. La puerta de Riera estaba abierta, el turno de Clemente era aprovecharla y entrar, agotando a Messi. Su aportación ofensiva hubiese bajado. Lo habría anulado atacándole.

Esa era la primera opción. La segunda la tenía Tamudo: balón al espacio a la derecha de la zaga culé y Márquez hasta el lateral siguiéndote. Así generas dos cosas: si recibes el balón al pie puedes arrancar hacia el centro y, si avanzas, disparar a pierna buena. Si no, si te quedas más en banda, abres una distancia kilométrica entre Márquez y Milito. Si una zaga de tres ya es un riesgo tener, además, a un central marcando a un falso extremo es un coladero. A este nivel es, sobre el papel, sinónimo de derrota. Sólo el derroche físico de los azulgrana, las pocas pérdidas en zona de construcción y los errores españolistas, a nivel táctico y técnico, salvaron a los azulgrana.

EL ANTÍDOTO:  Rijkaard sorprende, el descanso le ahoga.

Al igual que en Zaragoza, en la Copa, el 1-3-4-3 de Rijkaard neutralizó y agarrotó a los pericos, pero sólo durante treinta minutos. Valverde recompuso a los suyos en la segunda mitad y, ya con la lección aprendida, el Espanyol se creció. Quizá Rijkaard infravaloró a Valverde, lo cierto es que no comprendió que su rival se percataría y contrarrestaría el bofetón inicial. Valverde leyó la situación y reiteró sus órdenes: Riera y Tamudo siguieron cumpliéndolas y, por fin, Clemente se sumó al esfuerzo. Dejó de perder balones, hizo correr a Messi hacia atrás y el argentino terminó el partido sin oxígeno.

Con Márquez casi de lateral el Barça se empieza a ahogar. Da igual que recupere la pelota: con Tamudo sobre el mexicano y Luis García con Touré las opciones de sacar la pelota son pocas. El toque entre Abidal y Milito no va a ningún sitio. Puyol, superado, se pierde persiguiendo a Riera. Las posiciones idóneas están olvidadas, y el equipo está en problemas. Valverde ya no vuelca siempre a Tamudo a la izquierda, sino que lo hace entrar y salir. Pone a Luis García de delantero centro y punto de referencia para sus compañeros. Touré no tiene más remedio que meterse de central. muy atrás... Xavi y Gudjohnsen, los dos únicos centrocampistas, están aislados. El 1-5-2-3 imposibilita robar un balón. Xavi no puede pasársela a nadie, Gudjohnsen apenas la huele. Mareados, están en tierra de nadie.

El partido se inclina hacia los locales. Valverde, en otra vuelta de tuerca, aprieta a Clemente para que se incorpore más al ataque. Messi ya no corre tanto. Bojan no está hecho para cazar pelotazos. El Barça está sin posición, no la tiene ni atrás ni adelante.

Entonces Rijkaard opta por Ronaldinho, y es como lanzarlo al abismo. Sale Gudjohnsen e Iniesta retrasa su posición, defendiendo y atacando el equipo con uno menos. Quizá se añora a Zambrotta, que junto a Puyol, Milito y Abidal atrás y con Márquez y Touré de mediocentro habrían dado solidez al equipo. Con seis atrás y cuatro adelante el equipo se parte, pero frente a un rival volcado Bojan y Messi podrían haber sentenciado. Juego directo, poco fútbol, buscar el partido a la contra.  

No fue así. Rijkaard siguió con el recurso olvidado. Pertenece a su primera etapa, aunque brilló en la Champions ganada y frente a rivales con 1-4-4-2. Después cayó en desuso, cuando Ronaldinho dejó de correr y Gio ya no pudo meterse en el mediocampo. Rijkaard, como parche, colocó muchas veces a Eto'o como extremo izquierdo, pero tampoco el camerunés está ahora disponible. Pese a todo vuelve a funcionar en Montjuic, te da la primera parte, te vas al vestuario ganando. La variante puede entonces reinventarse y, como en el baloncesto, responder al tiempo muerto rival cambiando otra vez el concepto. La charla del oponente se queda en papel mojado, los contrarios salen confundidos y, en el despiste, haces el segundo. 0-2, buscar el final del partido, ganar. Y, por fin, hacerlo fuera de casa. 

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