
Desde la pizarra los partidos se ganan siempre, pero vamos a intentar ser muy prácticos. A un profesional este análisis le sabrá a poco, porque un análisis periodístico es por definición un extracto de las cosas importantes, pero esperemos que os sea de interés vernos puestos en el traje del cuerpo técnico del Barcelona.
Los que tienen que estar
El primer paso para plantear un partido es elegir a los más adecuados. Quedarse con los enchufados, los que muestren energía positiva, los que al cien por cien tengan una ambición desmedida por ganar. Si a eso le sumas la combinación entre juventud y experiencia, te acercarás al ideal de equipo equilibrado. El secreto, desde la calidad, es tener once guerreros, un equipo que ataque y defienda, complicado de batir. Con esas premisas, observando el presente azulgrana y el histórico de la temporada, se trata de encontrar los idóneos para urgar en los puntos débiles del Madrid.
Repasando la plantilla encontramos varios jugadores que contemplan el partido como una cita especial. Su alineación es obligatoria, a menos que lo impida alguna sanción o problemas físicos insalvables.
Uno de los que no pueden perderse este derbi es Ronaldinho. Hacía mucho que no se veía en la obligación de demostrar tanto: si el domingo no se muestra motivado, si no cumple cuando el Barça se encuentre en problemas, debería salir del club por la puerta grande, pero antes que después. No hablamos de que marque dos goles o invente algún regate imposible, sino de mostrar esa actitud de guerrero, aunque no le salgan las cosas.
Deco es otro de los necesarios. Mourinho y Scolari son los grandes profetas de la transición defensa-ataque, su piedra filosofal futbolística. Rijkaard, en cambio, ve el juego como una alternativa entre defender y atacar, mundos distintos, y por eso la llegada de Deco fue vital. Él es el que le da la transición al Barça; no existe sin él, no se trabaja en ese aspecto, lo que le convierte en imprescindible. El portugués es uno de los mejores del Mundo en ese sentido.
La situación antes del derbi recuerda a la que vivieron Deco y Ronaldinho, hace dos años, cuando fueron castigados a no jugar contra el Betis. En los mentideros se dijo que fue a consecuencia de una noche 'loca', pero lo que sí sabemos es que el Barça arrasó ese día en Sevilla y nadie los echó de menos. Tres días después, en Champions contra el Udinese, ambos volvieron y firmaron un partido espléndido. Quizá estas últimas semanas Rijkaard haya buscado lo mismo, fomentar su hambre, y tratar de aprovechar esa furia interna contra el Madrid. Dejarles en el banquillo de nuevo sería un error.
Eto'o es el otro imprescindible. El 'león' tendrá unas enormes ganas de marcar, lo que en su caso asegura problemas para conseguirlo. Cuando se obsesiona con algo suele conseguir lo contrario. Es evidente, además, que no está en forma todavía, aunque ha tenido rodaje ante Dépor, Stuttgart y Valencia. Enfrente estará Pepe, cuyo estilo no le conviene, porque jugadores fibrosos, explosivos y ligeros como Pepe, Andrade o Perea se le atragantan al delantero azulgrana, incómodo también por su imprecisión técnica frente a jugadores decididos al entrar. Pese a todo, es evidente que Eto'o tiene que ser titular, por ser el primero en presionar, porque siempre tiene ganas. A qué él, Deco y Ronaldinho hagan daño al Madrid orientaremos el esquema táctico.
Los que no deben ser titulares
También hablaremos de para quién no es el partido. Siempre hemos defendido la 'variante Gudjohnsen', pero no es su tarde por Diarra. Alinear al islandés es darle una referencia al de Mali, que sepa de qué tiene que estar pendiente, lo que para un mediocentro-bastión, de posición y presencia, supone un regalo. El Barça debe jugar con interiores pequeños, móviles, que busquen la sorpresa. Queremos convertir el encuentro en acción y reacción, noventa minutos de velocidad y movilidad, y la presencia de interiores que ayuden a los de banda y no insistan en entrar por centro son los más indicados. Gudjohnsen puede entrar a lo largo del partido para apretar y oxigenar al equipo, pero nunca de principio. En su ausencia Diarra no sabrá a quién buscar y esperar, y tendrá que volverse loco persiguiendo a jugadores livianos, de los que tocan y mueven.
Tampoco contaremos con Sylvinho. El Madrid juega con tres puntas, Robinho, Raúl y Van Nistelrooy, aunque tiene la variante del 1-4-4-2 gracias a la virtud de contar con duplicidad de sistemas. En cualquiera de los dos hay algo que no cambia: la presencia frecuente de Raúl como falso extremo derecho, jugando por dentro y buscando la diagonal hacia gol entre el lateral y el central izquierdo rivales. Será difícil verle pegado a la cal, pero sí en cambio atacará la posición de Milito buscando su espalda, desde el puesto del lateral izquierdo culé, por lo que ahi necesitamos a un jugador veloz y disciplinado. Sylvinho se defiende bien en el uno contra uno, pero Raúl no va a encararle con el balón, sino que las únicas ofensivas en ese sentido serán las carreras de Ramos. Así que el máximo peligro son los balones interiores, esos en los que Sylvinho se despista con facilidad.
Es vital observar la abundancia madridista en las jugadas de estrategia. Ramos, Raúl, Van Nistelrooy, Pepe, Cannavaro, Diarra, quizá Baptista y Heinze. Dinamita. Por eso la elección de los centrales está cantada: nunca Puyol y Milito porque sufrirán en cada jugada por alto. Márquez, entonces, es imprescindible como 'kaiser', con Puyol en banda derecha midiendo además el uno contra uno ante Robinho.
Casi sin querer, teniendo a Touré como indiscutible mediocentro, tenemos el equipo definido. Tenemos nueve jugadores seguros: nos queda elegir uno de los interiores y el sustituto de Messi en la delantera.
Operación altura
Xavi e Iniesta y listo: eso sería lo sencillo. Si quisiésemos algo más de músculo tiraríamos de Gudjohnsen, que si además supiera jugar de cabeza contrarrestaría el peligro blanco en ese sentido. Pero el rubio sólo tiene la cabeza para pensar, lo que nos lleva a buscar otra alternativa de altura. Desconociendo con exactitud su estado físico, nuestra apuesta será Henry. A poco que esté bien será el titular. Defendiendo a balón parado hará de hombre libre en el primer palo, liberando a Yaya Touré de esa función. Así solventaba Van Gaal problemas en la estrategia: el 1,90 de Rivaldo le servía. Forzar la máquina con Henry, la sorpresa del francés, sería además un buen síntoma de que Rijkaard ha aprendido a no jugar con las cartas marcadas.
Durante estos días hemos visto en los entrenamientos lo esperable, pero se especulará hasta última hora con la alineación azulgrana, y eso complica el planteamiento de Schuster. Si Thuram volviese a ser el que fue, Márquez jugaría de mediocentro, Touré de interior y el equipo podría defenderse a balón parado, pero el estado del central francés resta mucho más que suma.
Necesitamos en defensa a Henry, para que su 1,87 obligue a los lanzadores blancos a no tocar el balón semiplano y al primer plano con fuerza para que el primero que pase por ahi la remate. Necesitamos en defensa a Henry para que haga, simplemente, lo mismo que hace Van Nistelrooy en la estrategia defensiva madridista.
El otro interior
Nos queda el centrocampista, y ya no queremos hablar de Iniesta como posible 'plan B'. En el banquillo tendremos velocidad con Giovanni, gol con Bojan, pulmones y llegada en segunda línea con Gudjohnsen y a Xavi para asegurar posesión y toque. Iniesta es el jugador número once, el interior que faltaba. Si la inercia de jugar en casa, el estímulo de la grada, te lleva a adelantarte en el marcador, Xavi será bien recibido, porque su fútbol puede hacer que el Madrid pague caro el cansancio, castigándole durante 25 minutos a correr tras la pelota.
Verdaderamente, la única duda es ver si Henry está o no está en condiciones. Si no es así, la elección será Giovanni dos Santos.
Colocando a los jugadores
Si has apretado a Ronaldinho todo este tiempo y eres honesto, no se trata sólo de sacarle de titular y decirle que demuestre lo que vale, sino que tienes que 'regalarle' un plan táctico en el que exhiba todas sus virtudes y haga daño al rival. Hay dos posiciones en las que el brasileño puede lograrlo, pero ninguna es la zona izquierda.
Carece de confianza en su uno contra uno, está blando en el choque, y por ahi andarán dos rocas como Pepe y Sergio Ramos.
Hay que recuperarle desde la primera jugada, hacerle sentirse seguro, para lo que tenemos que acercarle a Cannavaro y Heinze: Ronaldinho a la derecha del ataque azulgrana. No de extremo, nunca, sino como Raúl en el Madrid. Cannavaro y Heinze son dos centrales lentos que perdieron la explosividad hace tiempo, ante los que Ronaldinho tendrá argumentos de peso. Si está enchufado, has creado el escenario para que vuelva a ser grande.
A Heinze hay que ofrecerle una autopista. Que suba es un regalo, y puedes permitir a Ronaldinho que no le persiga. Pero en cuanto el argentino pase de mediocampo Ronaldinho debe tapar a Diarra, con Eto'o ocupándose de cubrir a Cannavaro. Hay que forzar al Madrid a que ataque desde atrás con Heinze, a que se vaya adelante. Ronaldinho tiene que hacer una presión inteligente, y si no es así no debe volver a ser titular. Tiene cuerpo y fibra para atacar al rival y quitarle la pelota. Si trabaja bien, el Barça ya tiene un argumento defensivo más.
Esa situación creará incertidumbre en Schuster. Habrá dicho a Ramos que suba como un loco frente a Ronaldinho, pero al final el que tendrá que crear será Heinze. En el momento en el que pase la mediana, Deco debe salir a por él. La inferioridad numérica en mediocampo se compensa cogiendo Ronaldinho a Diarra.
El dos contra dos
Un pecado del Barcelona actual es hacer algo que no hace ya casi nadie en el mundo: despreciar el jugar el dos contra dos de los delanteros con los centrales. Sólo con ese argumento el Madrid lleva mucho tiempo haciendo daño, y el día que alguien les ponga una defensa de cinco con libre, como el Bayern de Hitzfield el año pasado, le creará muchos problemas. El Barcelona, en cambio, insiste en su 1-4-3-3 académico y poco trabajado, siempre pendiente del desborde individual.
Con Ronaldinho tirado a la derecha tenemos el dos contra dos con Henry y Eto'o. El francés jugando, como en el Arsenal, de delantero centro por la izquierda, y Eto'o de delantero por la derecha. Ninguno de los dos debe jugar en la posición del defensa central, sino entre él y el lateral. Hacer que Sergio Ramos tenga que dudar sobre si tiene que seguir a Henry o le toca a Pepe. Si va él, dejará un hueco en la banda. Si es Pepe, creará espacio entre él y Cannavaro que puede aprovechar Eto'o partiendo de la posición del italiano. Lo mismo sucede en el otro lado, con Ronaldinho y Eto'o atacando a Cannavaro. Si Iniesta tiene la pelota, Eto'o se desmarca y el italiano no le sigue, pase en diagonal. Si Cannavaro le sigue, balón a Ronaldinho en la frontal para que busque el disparo.
Todo esto obligará Schuster a corregir e incrustar a Diarra en la zona de centrales, para buscar superioridad numérica, pero enconces el Madrid estará perdido, jugando un 1-5-2-3 con los mismos problemas que el Barça en la Supercopa de Europa, cuando ante el Sevilla Motta se metió entre centrales persiguiendo a Kanouté y el equipo quedó roto.
Esa variante, la de los dos puntas y buscar el dos para dos, te puede hacer llegar directo al gol y, verdaderamente, desequilibrar desde la orden táctica. El 1-4-3-3 habitual azulgrana, en cambio, ofrece ya pocas sorpresas.
Henry no debe meterse mucho en la posición de Pepe, sino saber jugar entre medias de las dos posiciones de lateral y central, algo que sabe hacer bien porque era su posición en el Arsenal. Henry casi nunca se ha desmarcado en diagonal, sino colocándose al lado del lateral, echando a correr, gracias a una zancada que no muchos pueden seguir. Ramos, además, vive siempre mirando a la pelota, lo que facilita meterle desmarques de ruptura ciegos.
Siguiendo este condicionante, Eto'o tiene que buscar siempre el lado de Cannavaro, porque interesa que el Madrid se abra en la posición de Heinze. Con Henry cubriendo la salida de Ramos y Eto'o la de Pepe, orientaremos a Casillas a jugar con Cannavaro, y al ser el italiano un diestro en la posición de zurdo es difícil su salida a la derecha por alto. Sus balones largos irán a la banda de Robinho, la izquierda, donde de cabeza Puyol se impondrá. Van Nistelrooy buscará ese perfil en banda, para tocar y prolongar, pero esa marca nunca deberá hacerla un central sino Touré, tratando de adelantarse al holandés. El objetivo es que si Van Nistelrooy busca el balón aéreo nuestra linea de cuatro no se rompa nunca, con Milito teniendo la opción de mandar achique o repliegue.
¿Cómo colocar a Deco e Iniesta? ¿En qué lado? Deco a la derecha, en la zona de Ronaldinho. Es difícil que por ahi Heinze se le vaya en velocidad, y están a la par en lo marrullero. Deco debe tener cuidado en la defensa con las patadas y las planchas, porque Heinze, como buen argentino, estará pendiente de exagerarlo todo. Si está centrado, Deco sabrá cómo cubrir a Heinze. Si Schuster sorprende con Marcelo, también Deco sabrá exprimir su presencia en cuanto el brasileño se atreva a subir.
Por la izquierda tenemos a Iniesta y su buena conexión con Henry y Eto'o. Si el partido es muy trabado, el manchego tiene mejor uno contra uno que Xavi. En defensa, Iniesta será quien siga las subidas de Ramos, con Henry marcando a Diarra para compensar en la media como dijimos antes con Ronaldinho. Eso permitirá tener luego muchísimo espacio en esa zona para el contragolpe si Iniesta le quita la pelota a Ramos, porque el manchego tiene solvencia en defensa. También eso justifica su alineación, es riguroso en la marca, intenso en la carrera: definitivamente, hoy el sacrificado es Xavi.
El planteamiento
Queremos un partido muy físico. Ahi el Barça está mejor que el Madrid: ha jugado con intensidad los últimos partidos, mientras el Madrid necesita las vacaciones para coger un poco de aire. Tras ver todos sus partidos, insistimos en que planteamientos como el de Mendilibar con el Valladolid le hacen daño, y tratamos de argumentarlo en el post 'Cómo ganar al Madrid'. La falta de velocidad de Van Nistelrooy y Raúl en distancias de cuarenta metros, la presencia de Diarra en el mediocentro y que Robinho acostumbre a pedirla al pie nos invita a meter la defensa muy arriba. Queremos atacar defendiendo. Presionar en primera línea, con tres jugadores sobre los cuatro defensas blancos.
Queremos que cualquier cesión a Casillas, frecuentes, termine en saque de banda a nuestro favor. Que no haya conexión entre sus delanteros y la zona de creación, y que los pases del Madrid sólo sean hacia atrás. Con tantos metros por delante, los pases interiores blancos no tienen por qué ser dramáticos.
Cuando Casillas saque de portería Diarra adelantará su posición, colocándose casi como un mediapunta para juntarse a Van Nistelrooy y poder prolongar el balón para que Raúl y Robinho se puedan acercar a Valdés. Pero Milito es listo, y no debe salir a buscarla de cabeza sino quedarse ordenando la defensa. Esa batalla aérea contra Ruud y Diarra es de Touré. Él tiene que ser el frontón, y en cuanto rechace la pelota debemos presionar con Deco mordiendo para recuperar el balón. Si logramos limitarle a balón parado y jugando, el Madrid tendrá poca salida y muchos problemas. Las decisiones de Schuster estarán cubiertas. Si quiere jugar directo, con Diarra, Sneijder y Baptista en el medio, el Madrid sufrirá demasiado para tener la pelota, y el partido puede convertirse en una ceremonia de acoso y derribo. Su única opción será el juego a balón parado. Recordemos: todo esto se dibuja en la pizarra. La diferencia entre ambos equipos nunca es tanta por simples decisiones tácticas.
Como no hay presión perfecta, y siempre alguien puede llegar tarde o resultar desbordado, hace falta un plan B. Entonces queremos un equipo partido: Valdés, una línea de cuatro unos metros por delante de nuestra área, tres centrocampistas para recuperar y tres puntas muy arriba. Los ocho de atrás para recuperar y los tres de vanguardia en defensa pasiva, obligando a cuatro o cinco del Madrid a quedarse para cuidar una posible transición. Cualquier pase horizontal interceptado será un contragolpe a nuestro favor. Hasta hace poco, nos faltaba alguien que la pidiera al espacio y con velocidad diferencial: ahora tenemos a Eto'o.
Esa defensa partida debe tener las dos líneas de atrás muy juntas, con Valdés haciendo de libre para que los jugadores se atrevan a moverse y anticiparse. Si se roba la pelota el jugador tendrá salida frontal, con madridistas a su alrededor superados, sin posibilidad de intervenir, y nosotros con la opción de buscar a Ronaldinho e Iniesta para que metan pases a Henry y Eto'o en el desmarque de ruptura.
Balón parado: planteamiento
Nada hay más autocomplaciente que ver a Ronaldinho tirando una falta. La coloca, la soba, la tira: todos sabemos que será el lanzador. No se trabaja ninguna estrategia para hacer dudar al portero y a la barrera rival. Parece que no merece la pena, teniendo a un francotirador como él.
No queremos muchos toques, que aumentan la posibilidad de errores, pero sí hacer dudar al rival. Touré puede amenazar con el lanzamiento a romperla, al igual que Márquez. Si está sobre el campo Giovanni, o cuando regrese Messi, un zurdo también puede estar cerca de la pelota. Deco siempre debe estar presente, porque sabe tocarla sin carrerilla, también desde el lado horizontal. Milito podría ser otra opción en el perfil zurdo. Hasta Xavi puede amenazar al portero. Quizá tres de cada cuatro las termine tirando Ronaldinho, pero de vez en cuando, aunque sea como un disparo de fogueo, que la tire algún otro. El portero estará tan loco pensando que, a la postre, Ronaldinho no tendrá que meter lanzamientos perfectos para colocarla en la red.
Balón parado: acciones ofensivas
Aquí nuestra debilidad es manifiesta pero el Madrid, de vez en cuando, tiene despistes galopantes. Antes, Rijkaard ponía a Ronaldinho en posición de remate, con Deco y Xavi lanzando, pero nosotros no. El domingo, ausente Messi, no se deben jugar dos para uno en la zona del córner. Iniesta será el encargado de amagar, algunas veces, con esa jugada. Recurramos al 'trenecito'. Lanza Ronaldinho, buscando un golpeo muy fuerte. Touré elevándose en el primer palo, no por delante de su marcador sino de Van Nistelrooy. Ruud no busca la pelota, sino que salta en vertical confiando en su estatura. Touré ahi es la primera opción y no Márquez, que vendrá inmediatamente detrás por si el balón sobrepasa a Touré y Van Nistelrooy, con Milito entrando tras el mexicano. Iniesta tiene que despistar a Van Nistelrooy corriendo hacia la esquina del córner, pidiéndosela a Ronaldinho en corto. Ruud dudará, porque no conviene que el manchego reciba la pelota en el área: si sale a por él, creas una autopista para Touré, Márquez y Milito. Si entonces sale a taparles el que esté bajo palos, la portería de Casillas se agranda. Y con ello el portero blanco también dudará, porque tendrá la necesidad de cubrir ese palo desguarnecido.
En la zona de rechace queda Deco como opción, por su tiro y por sus faltas tácticas. Atrás, en campo propio, Puyol y Abidal con el delantero del equipo contrario, que probablemente será Robinho. Eto'o parte de la posición de Casillas, tapándole el efecto corrector al primer palo si la zona queda libre, obligándole a arrollarte o perder tiempo de desplazamiento. Si hay una prolongación, allí estará también el camerunés para culminar en el segundo palo.
Balón parado: opciones defensivas
Como dijimos al principio, Henry es fundamental en el primer palo. Si no está, tendremos que sacrificar allí a Touré, perdiéndole así para la marca. En ese caso el Barça tendrá que defender a pecho descubierto, porque en emparejamientos pierde el Barcelona seguro.
Igual que la costumbre en el Barcelona es buscar a Márquez, el Madrid busca en el primer palo a Ramos. Si sabes eso pero te despistas en algún otro marcaje fundamental, lo pagas: qué le pregunten a Osasuna quién tenía que defender a Van Nistelrooy. Tenemos que fijar con contundencia las marcas. Touré con Sergio Ramos. Abidal con Diarra, porque le conoce y comparten fortaleza física. Para Pepe, Puyol, que tiene una difícil misión porque el madridista usa mucho las manos, es listo y viene muy resabiado de una liga lusa abundante en triquiñuelas. Márquez puede manejarse con Ruud, estático y de salto vertical, y el mexicano mide muy bien y puede anticiparse. En segunda jugada, Milito persiguiendo a Raúl. A Schuster le queda la opción de Bautista y Heinze... el poder del Madrid es inmenso. Hasta puede dejar al argentino atrás, con Cannavaro, vigilando a los delanteros culés, cuando son dos defensas que se manejan bien a balón parado.
El plan B
No sabemos si Henry llegará para ser titular, pero está claro que Rijkaard le necesita, aunque sea para un rato. Como no está para jugar noventa minutos, el primer cambio será Giovanni. Queremos atacar la espalda del lateral izquierdo, con un cambio total porque con el mexicano nos acercamos al 1-4-4-2, con Iniesta jugando por la izquierda jugando de 'diez', cerca de Sergio Ramos, y Eto'o y Ronaldinho atacando a Pepe y Cannavaro con Ronaldinho un poco detrás, intercambiando posiciones como contra el Stuttgart, y Giovanni entrando por detrás de Heinze.
Sería un plan de emergencia, pero si el partido se pone de cara puede entrar Xavi en el mediocampo, subir a Iniesta donde hubiésemos colocado a Henry y confiar en Bojan por Ronaldinho. Cualquier cambio puede darse, salvo los de la zaga y el mediocentro: se prevé un partido muy cerrado tácticamente, respetamos el potencial del Madrid, salvo por lesión la zaga debe estar concentrada y segura.
El objetivo habría sido no tener que explicarle todo esto al equipo. No dar charlas complicadas, no volver loca a la gente. Entrenar todo esto desde el lunes, buscando los automatismos. No hablamos de entrenamiento específico, sino de trabajo analítico. De haberlo hecho durante toda esta semana, y que no fuese un experimento.