
Llega al Camp Nou el Madrid con el 1-4-3-3 como referente, pero si algo ensalza la labor de Schuster es su capacidad para cambiar de sistema y sorprender al rival. En lo táctico, el espectador sabrá el sistema con la alineación o no de Baptista. Este es sinónimo de 1-4-3-3. El alemán aprovecha muchos momentos fuera de casa para utilizar un 1-4-4-2 asimétrico, creando superioridad en el mediocampo y afrontando un encuentro como el de hoy en Barcelona con garantías. Lo que más intimida del Barça hoy es su ansiedad, su determinación y sus ganas, que contrastan con la relajación del Madrid. Por eso la charla pre-partido de Schuster será en ese sentido: dura, concreta, exigente.
El día de la rabia
En este tipo de choques los entrenadores no hablan a sus jugadores de que hay que ganar sí o sí, sino más bien del "salid y disfrutad". Sin embargo, Schuster sabe de la bilis de un rival que lleva meses escuchando críticas, pagando el perder una Liga en el último minuto sintiéndose superior. Schuster sabe que es el día y la hora para que toda esa rabia culé salga a la luz. Para el Madrid es todo lo contrario: hoy es la fecha marcada para contener esa rabia, diluirla, pegar un puñetazo en la mesa y que deje de hablarse de regalos azulgranas sino de virtudes blancas. La charla, la prepación de Schuster, será entonces a vida o muerte: el alemán será duro, y en cuanto vea que alguien no está al doscientos por cien pondrá a calentar a otro jugador en el minuto veinte porque quiere que todos estén tensionados, el objetivo es transformar en rabia la enorme superioridad blanca en lo que a fuerza física se refiere.
Viendo cómo viene el rival y atendiendo al escenario, el primer parámetro para hacer el Real Madrid titular es formar un equipo muy competitivo, con hambre, experiencia y lleno de gladiadores. Esa será la premisa, la segunda cerrar líneas de pase interiores y obligar al Barça a jugar por fuera, la tercera hacer contraataques con dos alternativas: el primer toque interior con obsesión por llegar a gol en dos toques, entre Raúl, Van Nistelrooy y Baptista, y la pausa con balón abierto a Robinho para dar posiblidad a la llegada de la segunda línea.
El primer objetivo
Schuster sabe que será fundamental matar la presión en primera línea del Barça. Si superamos a Eto'o los azulgrana tendrán que recorrer muchos metros, aumentar la distancia entre líneas y sufrir sin la pelota. Por eso es un partido para Guti: para ganar, hay que crear un escenario propicio para su clarividencia, porque es él el indicado para matar cualquier fallo rival en la distancia entre líneas.
Esa obsesión por superar la presión de Eto'o puede invitar a alinear a Gago como mediocentro, con Diarra tirado a una de las bandas, probablemente la derecha ya que no estará Messi. La opción Gago sería buena si no perdiera tantos balones, porque no ha cumplido con lo que se esperaba de él: dar claridad y no regalar pelotas. Es lógico que esté tanto en el banquillo: sus pérdidas en primera línea crean demasiadas oportunidades rivales. Su partido ante el Murcia fue tan catastrófico que hasta Valdano tuvo que justificarlo con el cansancio de un viaje oceánico.
La opción Gago, además, tiene consecuencias. Sería válida para colocar a Diarra por la izquierda, evitando los recortes de Messi, pero sin el argentino quitar al de Mali del mediocentro tiene más contras que pros. Por lo tanto, el objetivo para sacar la pelota viene de la superioridad en el mediocampo, lo que nos aboca al 1-4-4-2 apostando por Diarra como mediocentro y Baptista por delante, Guti a la derecha y Robinho por la izquierda. La duda es Guti o Sneijder, si quieres once gladiadores, Sneijder, si quieres darle más calidad al juego y hacerle daño al Barça, Guti.
Dinamita Baptista
Si elegimos al brasileño en lugar de Sneijder es por su dinamita. En un clasico no importa el juego sino el gol, un chispazo decide partidos y Baptista es un barril de pólvora. No mezcla bien con Diarra, pero la idea es que sea Guti el que tenga la pelota, que Baptista corra veinte metros haciendo desmarques de ruptura desde la segunda línea y que aproveche el espacio generado por Raúl viniendo a la corta para pedir la pelota. Ahi estará el truco, con un equipo articulado en un 1-4-5-1 con Raúl a la misma altura que Baptista y con Van Nistelrooy arriba. Ese será el dibujo en repliegue defensivo. El intercambio de puestos entre Raúl y Baptista es la mejor forma de enloquecer a Touré, haciendo que el marfileño esté atento a todo menos a frenar a Van Nistelrooy en el juego directo.
Como esperamos que Xavi y Deco estén enfrente, sacar a Raúl y Baptista hace que seamos muy superiores en centímetros, fuerza y zancada. Tenemos mucho gol frente a poco. Y cada desmarque de ruptura a la espalda de los interiores será difícil de seguir: la mejor manera de anular a Xavi y Deco no es poniéndoles perros de presa, sino obligándoles a pasarse medio partido corriendo hacia atrás persiguiendo a nuestros hombres. El peligro vendrá por la salida de Raúl de la posición de delantero y la entrada de Baptista, Xavi no le seguirá y el Barça puede hacer aguas. Una pared Van Nistelrooy o Raúl con Baptista, o un pase interior de Guti a la entrada al espacio libre generado por Raúl puede ser mortal para un Xavi que es una sombra como Ronaldinho en el trabajo defensivo.
Espacio Guti
¿Dónde colocamos a Guti? Para ganar tenemos que acertar con su sitio. Si damos con la llave para ubicar a este hombre eternamente enfrentado al mundo, si hacemos que se sienta cómodo, ganamos a un jugador temible. Por eso la pizarra es importante para hacerle grande.
Guti tiene que jugar a pierna cambiada. A pierna buena los pases interiores son difíciles, mientras que a pierna cambiada tienes la opción de habilitar a tus compañeros con empeine interior e interior. Guti debe vivir a la espalda de Xavi Hernández, que suele jugar a la izquierda de Touré. Guti debe tirarse a banda derecha pero sin pisar la cal, tomando como referencia la espalda de Xavi, buscando la zona muerta del 4-3-3 y poniendo a Abidal en un dilema: si sale a buscarlo anulará a Guti, pero creará el escenario para que Baptista, Raúl y Van Nistelrooy encuentren una autopista.
Guti debe jugar en la distancia justa: ese posicionamiento fue lo que expulsó el año pasado a Oleguer. El estratega Capello destrozó con eso al Barça, explorando la debilidad de todo 1-4-3-3: la zona muerta detrás de los interiores. Dibujen ese esquema en un papel y verán que ese desierto existe, y uno de los que mejor pueden aprovecharlo en el mundo es Guti: juega andando, pero sabe darle velocidad a la pelota, es preciso en el envío, derrocha calidad y tiene la templanza suficiente para, viendo venir a un tren dispuesto a embestirlo, tocar un poco el balón y arrancar una falta y tarjeta.
Desconectando al Barça
En Murcia vimos a Raúl perseguir a Movilla como quien persigue a un crack. Ese día demostró que vive por y para el equipo, porque eso no lo tolera cualquier estrella. Pensando en que queremos desconectar al Barcelona, y que quien marca su ritmo es Xavi, la idea es que Raúl esté muy atento al 'seis'. Por condiciones físicas, mentales y estratégicas puede hacerlo, y además no supone un gran esfuerzo ya que Xavi carece de velocidad extrema: te hará correr mucho, pero siempre al mismo ritmo. Tapar de esa forma a Xavi obligaría al Barça a hacer muchos pases que no están en su libreto y, por consiguiente, a perder muchos balones. Alineando a Baptista, con su trote de búfalo y su llegada, esas recuperaciones pueden generar contragolpes letales.
El marcaje de Raúl a Xavi no tiene que ser constante.Estamos seguros de que esta vez se producirá la ley de la alternancia, esa marca a Xavi será de Raúl si este baja a zona defensiva a recibir y si este supera la línea de medios será Baptista el jugador que frene a Xavi. superada esa línea, Xavi será presa de Baptista y Raúl se irá por Touré Yayá para que el Barça no pueda volver a empezar. El duelo Xavi - Baptista es nuestro y a parir de ahí debemos cimentar el triunfo. Romper el ritmo azulgrana en defensa ahogando a Xavi, cometiendo faltas tácticas constante y matar el partido a la espalda de un Xavi que en defensa como dijimos antes es un lastre.
Tapar a Xavi, obliga al Barça a jugar de otra manera, y obliga al pase de Abidal o Puyol a Touré. Es ahi donde tenemos que robar la pelota y después ganar el partido. Salvo que Valdés haga milagros, cualquier robo en esa zona será gol y la victoria. Anulando a Xavi obligamos además a construir en solitario a Deco, desgastándole. Y qué decir si en lugar del portugués juega Gudjohnsen: el Barça no tendrá creatividad.
La línea defensiva
La idea es darle galones a Pepe, y atreverse a tirar la defensa un poco para arriba. Con Eto'o enfrente es peligroso, pero podemos contrarrestarlo con un equipo muy junto. La defensa debe estar cinco metros por delante del área, en el primer corte de césped, con Diarra entrando y saliendo de la línea de cinco. El equipo debe estar muy fino y trabajar mucho la presión, para que Pepe pueda seguir a Eto'o en todos los piques y desmarques de ruptura pero sus compañeros estén presionados en el pase. Si se retrasa un segundo el envío Eto'o quedará en fuera de juego.
Con Pepe, Cannavaro y Ramos como fijos, la presencia de Heinze en vez de Marcelo reduce espacios interiores, obliga al rival a jugar por fuera, fuerza a Puyol a subir como extremo y facilita nuestro contragolpe. Heinze no ofrece garantías ofensivas, pero tampoco pierde la pelota como Marcelo, que toma muchos riesgos y toma opciones incorrectas. Queremos hacer en defensa un rondo con pérdida de balón imposible, jugando con uno o dos toques y fácil, y sin problemas con meter un balonazo antes de perder el balón.
El plus Robinho
No hablaremos mucho del brasileño, porque no hoy no es un vital sino un extra. No enfocamos el juego en él, sino en que Guti fragmente al Barcelona en dos y que la presión azulgrana sea estéril. Si logramos desequilibrar al Barça el balón ya llegará en ventaja a nuestros delanteros, y ahi será cuando Robinho haga daño. No debemos darle galones en ataque: es el día para que haga un buen trabajo defensivo y después, simplemente y por inercia, se aproveche del trabajo de sus compañeros, porque si el Barça desaparece hay dos nombres en el Madrid: Van Nistelrooy por lo letal y Robinho por la belleza y fantasía de su juego.
Las últimas palabras de Schuster
Dejarse caer y explotar la superioridad a balón parado es realmente nuestro plan B. Lo que no podáis hacer jugando buscadlo con el balón detenido. Es casi un equipo de baloncesto: Ramos, Cannavaro, Pepe, Heinze, Diarra, Baptista, Raúl, Van Nistelrooy. Todos van bien por alto. Guti las coloca bien. Robinho puede provocar las faltas. Un gol a balón parado vale tanto como una chilena a la escuadra.
Por último, sabemos que este partido es idóneo para dar el golpe. El Barça es un mar de dudas y, si pierde hoy, queda a una distancia kilómetrica. Siete puntos a estas alturas de la temporada no son decisivas, pero suponen echar todavía más presión en las espaldas blaugranas. Las críticas se dispararán, el ciclo de Rijkaard quemará unas cuantas etapas de golpe. Por eso es probable que Schuster, en el minuto sesenta e incluso con empate a cero, pase al 1-4-3-3, con puntas claras y presionando en primera línea. Ganar hoy no serían sólo tres puntos.