
El tiempo pone a cada uno en su lugar: es el juez que lo dicta todo y, mientras llegan teletipos de las fiestas de Adriano y Ronaldo en Brasil, el Madrid logra alcanzar la gloria como mandan los cánones, dándole una patada en el trasero a aquellos que siguen pensando que el fútbol son individualidades y que a los individuos, lejos de apartarlos por tener una vida deportiva indigna, se les debe juzgar por si definen en el campo.
El tiempo pasa, y cada día se ve la salida de Ronaldo como la llave del paraíso blanco. Los cimientos puestos por Capello se ven refrendados por un Schuster que ha sabido hacer un planteamiento táctico al nivel de los mejores, más unos jugadores que con la humildad por bandera han dado un soberano repaso a un rival que es más nombre que rendimiento, síntoma en fútbol de decadencia.
El otro aspecto que preocupaba a Schuster era la agresividad, la ambición y la ansiedad. La preparación mental del clásico, en definitiva.
Quería contrarrestar la necesidad con la que llegaba el Barça, y por lo visto en el campo su preparación psicologíca de partido fue magistral. La sensación es que el Barça estaba fuera de la distancia desde el primer minuto, mostrando el Madrid un nivel de activación y una determinación impropio del equipo blanco cuando visita el Nou Camp. Nivel de concentración alto, agresividad controlada, seguridad y determinación, mentalmente el Madrid le dió un repaso a un Barça que siempre dió la sensación de tener la batalla perdida desde el primer momento.
En el arranque vimos un Barça obligado, cegado, sin capacidad para leer el partido y sin la templanza para saber lo que quería, el Madrid era todo lo contrario, y todo esto, es fruto del trabajo del entrenador, de los mensajes que envías a tu plantilla y el esmero que hayas puesto en la preparación del partido.
La sensación es que Rijkaard y su cuerpo técnicose pasaron de frenada, el Barça tenía un problema: Exceso de nivel de activación, lo cual es tan nefasto como la indolencia.
Libertad absoluta para Márquez - Milito
Las líneas maestras del planteamiento Schuster eran las esperadas: la alineación de Baptista decantaba la balanza hacia el 1-4-3-3, con un estudio claro y detallado del Barça en el cual Schuster optó por aquello que era decisivo en el marcador y no por lo que era estético a los ojos del espectador. En el planteamiento se nota que Schuster decide despreciar lo intranscendente pero quedarse con lo recurrente, dándole al equipo las líneas maestras para desactivar al Barça.
La situación de los jugadores es la línea de cuatro esperada, con un rombo interior en la zona de medios que puede llevar al engaño del 1-4-4-2 y dos delanteros, Robinho y Van Nistelrooy, que hacen la función que Luís Aragonés diseñó para Villa y Torres en el pasado Mundial: seguir al lateral para que el equipo sea poderoso por el centro.
En el rombo interior la cabeza del mismo, Raúl. Los otros delanteros, Robinho y Van Nistelrooy, con la obligación de estar a la altura del capitán y éste con la referencia de tapar a Touré Yayá. La conclusión es que la línea de puntas del Madrid la marca Touré, y eso hace que tanto Milito como Márquez jueguen de manera libre y sin marca. Schuster sabe que dos centrales nunca marcan gol, y en lugar de volverse loco presionando la salida del Barça la regala pero con un condicionante: nunca por dentro y jamás por Xavi.
Estatus Xavi, la trampa Milito.
Schuster plantea el partido como una partida de ajedrez, y en virtud de ello lanza con fuerza una ofensiva a la pieza más decisiva, que por otro lado es su pieza más débil, del rival, mientras Rijkaard se empeñe en mirar para otro lado.
Schuster ordena una marca al hombre de Baptista a Xavi, un regalo encubierto a Rijkaard. El alemán acaba de dejar en evidencia todo el fútbol azulgrana, defensivo y ofensivo, basando todo su planteamiento en el ataque a la pieza de Xavi. Desconecta al Barça en zona de creación con la marca al hombre, dejando claro que el fútbol de Xavi es de otro tiempo y que no puede aguantar los esfuerzos continuos de 60 metros, ataque – defensa, que necesita el Barça para tener solidez.
Tapado Xavi, libres Márquez y Milito, no queda otra que las diagonales de Márquez con Ronaldinho, las subidas de balón de Milito y darle la manija a Deco. El portugués es impreciso por naturaleza y vive del riesgo, le busca buscar el pase difícil, el decisivo, y eso se traduce en pérdida tras pérdida ante la superioridad numérica madridista por dentro.
Deco facilita la recuperación blanca, por la escasa movilidad y por la no elección de Rijkaard de jugadores con desmarque de ruptura. El planteamiento de Schuster roza la matrícula de honor si analizas la otra opción del Barça: la salida de Milito. Los jugadores blancos dejaban a Milito salir y no le cerraban en ningún caso, invitándola a llegar casi al área porque el partido estaba en ese permiso. No se produjo, pero el plan del Madrid era la réplica a Milito o a Márquez cuando cayeran en la tentación de salir en conducción. Cuando Milito salió, encontrándose las puertas abiertas, atrás quedaba un 3x3 de Van Nistelrooy, Raúl y Robinho contra los tres defensas azulgranas. Schuster sabía que una pérdida era el partido: no se produjo, pero el plan ha sentado cátedra.
Achique lateral, concepto novedoso.
Una sorpresa táctica de primer nivel: los jugadores blancos despreciaban diez metros de anchura hacia cada lado, resultando quince en la basculación lateral. El achique de espacios ha sido novedosa: en lugar de comprimir el largo, Schuster comprime el ancho y el resultante es un Barça ahogado por el centro y sin espacio para nada, ya que tanto Iniesta como Ronaldinho se iban hacia dentro sin más posibilidad que estrellarse contra el muro blanco. La otra pareja, Puyol – Abidal, tenía espacio y libertad absoluta para irse hacia delante, pero lo que podría convertirse en un punto débil se transforma en fortaleza debido a la tremenda disciplina táctica de Robinho y Van Nistelrooy, haciendo este último evidente que el mundo no se acababa en Ronaldo y que a un killer, por muy letal que sea, hay que exigirle que presione como los demás. El fútbol es un once contra once, y si uno se borra en defensa ganar se convierte en mucho más complejo.
Pepe, hombre libre a la vieja usanza.
En la previa hablábamos de las dobles parejas, Xavi –Deco contra Baptista – Raúl, el ganador seguro era el Madrid, y es ahí donde el Barça debe aprender para el futuro porque el partido ha resultado un repaso escandaloso. La marca Baptista – Xavi ya está analizada, pero las ayudas de los puntas blancas permitieron mantener el rombo central y hacer que el Madrid viviera en superioridad durante todo el partido. Lejos de todo esto, llega el análisis de la posición de Pepe y la confianza ciega de Schuster en el duelo Ramos – Ronaldinho. De partida, línea de cuatro atrás salvo con una excepción: Si Eto’o busca a Cannavaro, lo cual era previsible, este marca al hombre y Pepe se mete de hombre libre cuatro metros por detrás. Eso creó un tremendo agujero en la defensa blanca que nadie aprovechó, pero era un riesgo asumido por Schuster ya que Ronaldinho no pide un balón al espacio y que el Barça carece por completo de llegada de segunda línea desde la salida de Van Bommel.
Este agujero debería haber sido la baza de Rijkaard para el segundo tiempo, pero lejos de eso alejó a Eto’o de Cananvaro para juntarlo a Pepe matando de un plumazo el agujero, ante la alegría de un Schuster que no debía dar crédito a lo que le regalaba el rival.
Palabra clave: discontinuidad
Sin Xavi no hay ritmo, aunque eso a día de hoy se sabe que el ritmo es negativo para el Barça porque es sinónimo de previsibilidad. El otro objetivo madridista era sacar partido de la superioridad alevosa a balón parado, diferencia que se traducirá en resultado en el partido de vuelta en el Bernabeú. La idea blanca era trabar el partido, hacer del clásico un partido del Calcio, ya que en ese escenario todas los resultados posibles dan como vencedor al equipo blanco. Así se hizo, y si había posibilidad de ser desbordado era obligatorio el contacto y la falta como recurso y plan de actuación. En la pizarra de Schuster había una zona de peligro, la frontal, allí los blancos iban de puntillas. Sabían que la única opción de perder a balón parado era un disparo de Ronaldinho, por eso todas sus faltas evitaban la frontal. Sin Messi, no fue difícil cumplir las órdenes de un alemán que empieza a doctorarse como entrenador.
Sin continuidad ni velocidad, sin provocar un juego de errores, es imposible romper un muro defensivo. Sólo la individualidad puede conseguirlo pero en este Barça, aunque muchos tengan el cartel de poder hacerlo, nadie se va de nadie salvo Messi. La ausencia del argentino ha sacado a la luz todas las vergüenzas de un equipo que exige una limpieza a fondo. Tragedia o fortuna por todo lo que revela, el clásico certifica quién es quién en el equipo.
El Madrid ha dado un golpe de autoridad en la mesa y, con la seriedad y el sacrificio táctico de hoy, más Casillas y su tremenda pegada combinadas con una amalgama de recursos y variantes, se convierte en un candidato muy serio a la Champions. En la Liga, salvo desplome físico y psicológico, ya sólo puede hacer una cosa que no sea ganarla de calle: regalarla a algún rival. Estar en Navidades con siete puntos de ventaja sobre un segundo arruinado, y tras haber pisado el Camp Nou, Mestalla y Sánchez Pizjuan, hacen que la Liga tenga amo y señor: el Real Madrid... y se confirma una vez más que los repudiados de agosto son su mejor baza para ganarla: Valdano triunfó con Amavisca, Zamorano; Capello con Bechkam; Schuster con Baptista...
¡FELIZ NAVIDAD A TODA LA FAMILIA FUTBOLITIS!
Marquinos & Nicolás