
Queríamos publicar la segunda parte de este informe del Valencia mañana, pero la velocidad a la que pueden producirse los acontecimientos nos obliga a adelantar nuestras palabras, que pueden quedar desactualizadas.
La sombra de Carboni
Las esposas de Soler y el italiano son íntimas amigas, y de ahi que el salto a los despachos de Carboni tras colgar las botas, pese a carecer de currículums o certificados que lo justificaran, fuera tan rápido.
Pero el veterano Amadeo tiene muy pronto enemigos: en cuanto se rumorea, viendo lo que pasa con Ayala, que no quiere renovarles, los veteranos Albelda, Angulo o Cañizares empiezan a hacerle la cama. Se alian con el entrenador Quique Sánchez Flores y sugieren a su presidente lo nocivo que es Carboni. No sabemos qué podría haber hecho Carboni porque el desgaste es inmediato y constante. Pronto fue despedido, pero ahora Koeman ejecuta su plan. Quizá Carboni siga ahí, a la sombra de Soler, como Cruyff detrás de Laporta.
Oficialmente el cargo lo ocupa Miguel Ángel Ruiz, que se reune con representantes, maneja nombres y cifras pero cuya capacidad de decisión y actuación está en tela de juicio. Los casi cuarenta millones de euros pagados por Zigic o Manuel Fernandes están en su debe, y muchos afirman que Ruiz es ya figura decorativa que el 30 de junio saldrá por la puerta de atrás. Es extraño pensar que Ruiz no conozca porque Manuel Fernandes dejo de ser llamado Manuelele, le auguraban ser el futuro Makelele pero su vida nocturna le llevó a ser un estorbo en lugar de ser una promesa.
Todo ello delata la incapacidad de Soler de encontrar un director deportivo fiable, un hombre fuerte. Su ausencia de imagen, poca locuacidad y escaso carisma le llevan a ser el foco de todas las miradas, y terminará como Florentino: tras Valdano, Sacchi y varios entrenadores el único que quedará sera él. Si Soler no quiere terminar así encontrar rápido a alguien que fiche más o menos bien, dé imagen de seriedad y sea capaz de hablar con los medios de comunicación mejorando la imagen del club. Así el presidente podrá limitarse a mandar en el despacho, hacerse la foto en el palco y decir frases bonitas cuando se le cruce un micrófono.
Una cuestión de grandeza
Uno de los principales problemas del Valencia es que sus mandatarios, sus trabajadores e incluso su propia afición no se dan cuenta de la grandeza del club. La imagen del Valencia en España y en el extranjero, incluso en países perdidos, es mucho mejor que la que tienen en casa. Esa falta de conocimiento sobre lo que representa su club se refleja en, por ejemplo, los jugadores que llegan: jugadores mediocres que no justifican el dinero invertido. ¿Cuántos grandes han llegado estos años? ¿Por qué, con el potencial y el dinero que se tiene, no se han fichado 'cracks' y se ha completado la plantilla con gente de la cantera?
Tiene poco sentido pagar por Zigic 18 millones de euros cuando sabes que será reserva en el 1-4-4-1-1 o el 1-4-4-2 de Quique, porque no responde al perfil de titular de un equipo grande. Valdrá como recurso, pero no para jugar balonazos largos de Albiol o Cañizares todo el año, porque Mestalla no admitirá ese estilo toda una temporada. Entonces se paga una fortuna por un reserva al borde de la treintena y que necesitará un año para adaptarse. Una inversión irrecuperable cuando no se le darán minutos con Villa y Morientes delante. Cualquier director deportivo se dejaría esa fortuna en un delantero de primer nivel, estilo Huntelaar, para presionar a los otros arietes y dar alternativas a Quique. Si no, si está claro que será el tercer delantero, gástate la tercera parte en un brasileño o un argentino joven, piensa en el futuro y dale tiempo de crecer.
Es probable que Zigic acabe en la Real Sociedad, aunque sus últimos goles pueden hacerle quedarse. El dueño de sus derechos representa a un grupo inversor chino, con mucho dinero e interés en el club donostiarra: quiere cambiar el nombre del estadio y se antoja como la salvación económica, al menos temporal, para los de San Sebastián. Zigic aterrizará en Anoeta como cedido y con opción de conpra, cobrando más que el millón de euros netos que ingresa en Valencia y heredando el contrato de ¡cinco años! que le regaló Soler. Heredará también los incentivos por goles, títulos, partidos y por casi todo en Valencia, más salario, casa y coche. No está mal, para un hombre que en Santander cobraba poco más de medio millón de euros. Un buen jugador convertido en magnífica inversión para el Racing y pésima para el Valencia: en San Sebastián le harán referencia del proyecto y sacarán partido de un jugador utilizable, que justo deja el club que pagó una fortuna por él cuando empezaba a marcar goles.
El de 'Manuelele' es otro caso paradigmático: su altísimo precio contrasta con el de, por ejemplo, Mavouda en el Villarreal a coste cero. El fichaje de 'Manuelele' siembra dudas, lo deciamos antes en la introducción y seguimos aunque abandonando su vida alegre: o no se conoce el mercado o se llega tarde, o el que elige no tiene ni idea, o hay comisiones y cosas extrañas. El Valencia debería formar un grupo de 17 ó 18 jugadores indiscutibles, y después buscar opciones como la de Mavouda, pero sus dirigentes prefieren gastar una fortuna en ese 'jugador 19' que ni jugará ni será importante. Si te gastas esa fortuna hazlo en uno o dos indiscutibles que generen competencia, evitando además que gente como Cañizares o Albelda se sientan indiscutibles. A veces da la sensación de que, precisamente, han llegado medianías para no 'asustar' a los intocables.
Baile de entrenadores, nuevas expectativas
Todo indica que con Koeman se pasa del 1-4-4-2 de Quique al 1-4-3-3 holandés, de la escuela italiana a la ofensiva de los tulipanes. Como dijimos en su momento no es así: Quique trabaja mucho la táctica en los entrenamientos, tiene una alta exigencia defensiva y suspira por una máquina que no encaje goles, pero no es tan conservador como se vende.
Su gran trabajo táctico da frutos en grandes partidos, y sino miren las visitas a Camp Nou y Stamford Bridge la pasada temporada, cuando el equipo dominaba todas las situaciones defensivas y mataba los partidos en contragolpes académicos, que reflejaban lo entrenado.
Sin embargo Quique es agua pasada. Costará implantar el concepto de Koeman de jugar con extremos, porque el Valencia ha perdido mucho estos meses con las lesiones y los acontecimientos. Ahora dispone de menos control y tablas para domar un encuentro, y es tarea de Koeman centrarle y que compita mejor. El holandés tiene a su favor que el equipo tiene más hambre y velocidad: lo contrario sería catastrófico. Ahora cuenta gente antes relegada al banquillo, como Arizmendi, y cuando estás en crisis y necesitas hambre recurres a hombres como él, que presionan en primera línea y no dan un balón perdido. Cuando el equipo esté más asentado, jugadores así serán carne de banquillo otra vez porque volverá a hacer falta calidad. Su presencia es síntoma de que el equipo está mal: cuando está bien y todo el mundo tiene ese espíritu de lucha y garra, tienes que elegir por la calidad y no sólo por el esfuerzo. Eso es el Valencia de hoy: en Irún o en Zaragoza iba perdiendo pero los jugadores andaban como motos, sabiendo que no saldrían derrotados. El momento, la charla de Koeman, fueron el mayor estímulo para evitar otro desastre. En el descanso había un nivel de activación altísimo para buscar la victoria, es el nuevo Valencia, menos calidad más ambición por demostrar.
Resumen de todo lo comentado es la presencia en la portería de Mora. Ha sido un lastre, pero no es culpa suya: lleva años sin jugar y un portero necesita referencias, tener claro el sitio, y si no juegas es imposible controlar las distancias, la situación en el área, cuándo debes arriesgar y salir. Se supone que mientras se recupera Hildebrand irá mejorando, pero es otra muestra de la política de mediocridad: más valdría tener dos porteros muy buenos y uno de la cantera que un tercero veterano, al borde de la retirada y con ficha alta. Te ahorrarías ese sueldo y tendrías tras las dos 'vacas sagradas' a un chaval que se mataría por quitarle el puesto a Hildrebrand y Cañizares, y además aprendería para cuando le necesites en el futuro. Tan importante es el trabajo de un entrenador como el del director deportivo y los responsables de la cantera, que si se dan cuenta de estos factores harán que marchen cosas que a la larga marcan diferencias.
Una mirada al vestuario
Hay quienes defienden a Albelda, Cañizares y Angulo, pero muchos están a favor del relevo generacional. Algunos como Caneira están marcados como 'pelotas' por sus palabras cuando estaba Quique o ahora con Koeman: que haya tres descartados es una realidad pero no lo idóneo, y lo menos indicado es que alguien como Caneira trate de quitarle hierro cuando es el primero en no cumplir cuando juega.
Le vimos jugando de central en Zaragoza: era el primero que no servía para llevar la camiseta, porque ni anticipaba ni se pegaba al delantero. Reculaba, dejaba pensar al rival, era por lo menos tan lastre como lo podía ser Albelda en el mediocentro. Por eso no es momento para bandos, para elegir entre los descartados o quedarse con el 'Míster': todos deben tomarse lo ocurrido como una lección y darlo todo, porque si no tienen el nivel serán los siguientes en marcharse.
Sobre el césped
Con Hildebrand hay una garantía en la portería, y una fuerte inversión del club se asentará como titular. Sin una institución como Cañizares detrás es probable que el alemán se centre, espante los nervios y la presión y demuestre ser un buen portero. En los laterales estarán Miguel y Moretti, sin demasiadas alternativas en ninguno de los dos puestos. Antes de la tormenta una de las prioridades era fichar un lateral izquierdo ofensivo, pero ahora la atención está en otro lado y se plantea aguantar con Moretti hasta final de campaña. Cumple su función, es regular, un valor seguro.
Helguera y Albiol parten de centrales titulares, con Marchena cubriendo parches cuando se lesionen, sean sancionados o Albiol pase al centro del campo. Cuando esto ocurra, que puede ser muchas veces con la escasez delante, la presencia de Marchena provocará lo acostumbrado: dificultades con los pases al hueco y desmarques de ruptura y temblores ante delanteros atléticos.
Sin embargo el auténtico via crucis está en el centro, y sin mediocampo un equipo no es nada: no tiene ni rendimiento ni resultados, los delanteros parecen peores y los defensas, horribles. Sin Albelda y Angulo todas las miradas apuntan al trivote del centro del campo, y mientras se recupera Baraja la opción podría puede ser Albiol de mediocentro con Manuel Fernandes a derecha y Edu a la izquierda, para después ir alternando al brasileño con Baraja. Ambos preocupan, porque ya pasaron los mejores años de Baraja y Edu es un interrogante: sin ritmo, sin arrancada, meterle dos partidos de intensidad a la semana puede significar la enésima lesión. Por su calidad debería ser indiscutible, pero le lastran los problemas físicos: está dentro de ese equipo imaginario de estrellas 'dudosas' en el que ya se ubica gente como Motta, Robben, Vicente, Woodgate o, mucho nos tememos, el último en llamar a la puerta Messi.
El Valencia necesita fichar con urgencia un mediocentro sobre el que se asiente todo y que lidere al equipo, para así darle galones en defensa a Albiol. Si algo tiene que hacer el club es pensar en el futuro y no vivir jornada a jornada: tras las decisiones drásticas debe olvidarse esta temporada, casi la próxima, y esperar a recoger frutos dentro de año y medio. Dar paso a la gente joven, encontrar una columna vertebral con lo que te queda de plantilla y acertar en los dos fichajes del centro del campo, porque también es prioritaria la llegada de un interior que haga con garantías la transición ataque-defensa, tenga llegada al área y distribución. El asunto del mediocentro puede quedar solucionado en las próximas horas si se confirma la llegada del joven Ever Banega, procedente de Boca Juniors y del que, si el fichaje se hace oficial, añadiremos información en un comentario a este post, aunque anticipamos que la solución no es una joya futbolitis como Ever Banega, muy lejos de ser el mediocentro que le de equilibrio al equipo. Banega, de jugar sería un enganche, un perfil de exigencia para jugar de "8" y nunca de "5", en el 1-4-3-3 de Koeman.
Quedarse sin Angulo indica que Koeman tirará muchás veces en la derecha de Silva, Vicente y Mata jugando a pierna cambiada, porque el único diestro que queda es Joaquín. Poner ahi a un zurdo puede venirle bien a Miguel, que recibirá toda la banda y se quitará la sombra de Joaquín, que casi siempre juega solo y no cuenta con el lateral de su banda porque, si esta bien, está acostumbrado a superar el dos contra uno sin problemas él solo. Con un zurdo veríamos subir el rendimiento ofensivo de Miguel y jugar con un hombre 'estilo Messi', buscando la pierna cambiada en ese extremo derecho, rentabilizaría también el exceso de zurdos en la plantilla.
A la izquierda la primera opción es Silva, con mucha clase y capaz de llegar hasta la línea de cal. Detrás de él está Vicente, a quien seguimos esperando. Está muy lejos de ser el que fue, le falta mucho camino, agresividad, cambio de ritmo y presión defensiva, pero esperamos que regrese por el bien del fútbol. La otra opción es Mata, con más gol que los anteriores y que se vería beneficiado por la llegada de un lateral izquierdo largo, similar a Miguel, porque el defensa sería el responsable de llegar hasta el fondo y él podría acercarse a posiciones de gol.
Arriba no hay mucho que descubrir, porque la marcha de Zigic dejaría solos a Villa, Morientes y Arizmendi. El primero no da tanto como se afirma, y si restamos los goles que marca de falta o penalti sus cifras no son deslumbrantes, pero es lo mejor que hay. Morientes es otro de los que empiezan a vislumbrar el final y Arizmendi, probablemente, será más utilizado como extremo derecho, donde tampoco es una solución a largo plazo.
Mercado de invierno: un campo de minas
Mediocentro, interior de transicion con llegada y lateral izquierdo ofensivo: demasiado que comprar en un momento tan malo. Fichar en invierno es casi sinónimo de fracaso, y si no repasen las adquisiciones de Chelsea, Madrid o Barça los últimos años. Pocos jugadores y normativas difícilmente cumplibles para hombres de calidad. Hilando muy fino deben buscarse jugadores que no estén contentos, que su club tampoco esté satisfecho con su rendimiento y donde las cosas no marchen demasiado bien, porque también los vendedores saben que habrá más interesados en verano. ¿Qué habría podido fichar el Madrid al final de la temporada con lo pagado por Gago, Higuaín y Marcelo? En un mercado tan pequeño será difícil que el Valencia encuentre mejores jugadores que los que tiene, por lo que debe tener paciencia.
El ejemplo está en el lateral izquierdo, donde como puede confirmar el Madrid apenas hay jugadores. Por eso se debe pensar en Valencia en una cesión con opción de compra, y esperar al verano para ver qué hace con el nuevo, Moretti, Caneira y el regreso de Asier del Horno. En su momento hablamos de Leandro y de Kleber, pero jugadores poco firmes en defensa, con Helguera y Marchena de centrales, pueden ser desastrosos. Descartaríamos traer a nadie antes de saber qué configuración adopta el centro del campo, pero si en esa zona no hay refuerzos busquemos un lateral que no suba, limitado pero seguro en defensa, porque nuestros centrales van a necesitar mucha ayuda.
Ya hemos nombrado a Banega para el puesto de mediocentro y para el de interior coincidimos con Koeman: la opción es Lucho González. Ya lo recomendó Míchel, junto a Pepe, para el Madrid, pero su problema es el precio, aunque viendo lo que se gasta el Valencia debería apostar por él. Su llegada tiene más dificultades: el Oporto está casi en cuartos de la Champions -en octavos se enfrenta al Schalke-, está es un buen equipo y aspira a todo. Como dato curioso, decir que comparte representantes con Zigic y entre ellos se encuentra Christian Karembeu.
El Valencia, hoy
La Copa del Rey puede venirle bien a Koeman para conocer jugadores y hacerse una idea de lo que tiene, ir rotando durante estos primeros meses del año para tener fuertes a sus hombres en el tramo decisivo. Muchos futbolistas de la plantilla necesitan entrenamiento de alto nivel, porque no tienen nivel físico para tres choques cada siete días. El equipo ha llegado al parón invernal hundido, y si Koeman apuesta por un once fijo el Valencia no llegará vivo a mayo. Antes, Koeman tiene que focalizar y orientar el trabajo, conseguir que sus hombres encuentren el rendimiento físico, las ganas de competir y unas garantías tácticas que creen el mejor escenario para volver a ser competitivos.
Priorizar la Copa no sería descabellado, porque el público siempre quiere títulos, pero el club tiene otro objetivo, entrar en la Champions, porque es donde están los millones. Koeman tiene que elegir, y quizá debería plantearse viajar por la Copa con el equipo mientras Bakero se queda en Paterna haciendo una 'pretemporada' especial con los jugadores importantes,con ciclos de entrenamiento específicos y transmitiendo la idea de lo que Koeman y él quieren para todo lo venidero. Cultura de trabajo, doble sesión de entrenamiento y cimentar las bases del futuro Valencia.
La verdad del club no viene marcada por lo que pase de aquí a mayo: como le ocurre al Barcelona, ganar algún trofeo o meterse en Champions no será más que un espejismo, que no debe distraer a los órganos decisorios del club. Ellos deben ser capaces de detectar quién y qué sobra, para lo que realizarán un análisis individualizado de cada jugador sopesando su rendimiento actual y futuro, su ficha y su compromiso, para sacar de verdad la escoba en junio y barrer la casa eligiendo los cimientos y reconfigurando el equipo. Mientras eso no se ha hecho la plusvalía de la recalificación se ha gastado, el equipo se ha descompuesto y, ahora, los que mandan se enfrentan a una cuenta atrás: no tienen que mejorar la plantilla sino, simplemente, volver a crearla.