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Artículos - enero 2008

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Esconde, tras un muro, los entrenamientos de la prensa y el público. Aisla a los jugadores en unas sesiones de trabajo que, aunque persiguen la filosofía holandesa, no satisfacen en lo táctico a nadie. Algunos dudan del compromiso de la plantilla, pero a lo largo de dos reuniones ésta pidió a Ronald un trabajo táctico de calidad, que les ayudara a defender. No están en su mejor momento, pero son hombres que estuvieron a las órdenes de Benítez y Quique, y no puede engañárseles fácil: los rondos, los juegos de posesión, pueden ocultar imperfecciones en un equipo sobrado de calidad, pero no sirven en tiempos de crisis. Empeñado en decisiones dictatoriales, lastrado por un orgullo que le impide rectificar, los jugadores saben saben que Koeman es el máximo confundido, y que como si fuera la pretemporada deambula entre el 1-4-3-3, el 1-4-2-3-1, partidos con tres puntas y otros sin delanteros.

Tampoco su capacidad de análisis y de planteamiento llegan a la plantilla, porque desde que pisó Mestalla parece más preocupado de apartar jugadores que de lo de verdad importante: el juego, el rendimiento individual, la metodología de entrenamiento y el sumar para ganar. Sí, se encontró con una situación compleja, pero en vez de una solución se ha convertido en otro problema. Si no se llamara Koeman su figura sería casi cómica, y desde luego estaría en la calle desde hace tiempo.

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Movimientos en el palco
Ese 1-4-3-3 con el que se esperaba a Koeman no era tampoco la panacea. Históricamente, hablamos de un equipo y unos jugadores muy acostumbrados a las dos líneas de cuatro, que con tres jugadores no saben llenar el campo. Baraja habría sido el hombre clave de ese sistema, pero el escaso gusto de Koeman por la dosificación ha vuelto a quemar al vallisoletano. Es uno más de los graves defectos del entrenador: la mala gestión de la plantilla, debida en gran parte a su ductilidad a los consejos ajenos. En la situación que encontró, lo ideal era aterrizar en una burbuja, sin hacer caso a las palabras de alrededor. Sólo llegar a cada entrenamiento y mandar, observar, planificar y refugiarse en el hotel para, sin ni siquiera leer la prensa, reflexionar sobre cada problema. Las ideas preconcebidas enturbian, y los delfines del presidente le han hecho sentirse agradecido por tres años de contrato, pero serán los primeros que echarán tierra en la tumba. Koeman saldrá de Mestalla con la cuenta corriente repleta, pero la credibilidad deportiva más que tocada.

Todo indica que, antes de que la temporada termine, Cañizares, Albelda y Angulo volverán a pisar el césped. Sus nombres serán coreados para bochorno de un presidente al que apenas le quedan escudos. Todos saben que Koeman ha sido un desastre, pero Soler no puede despedirle porque es su última columna. En un club muy politizado, en el que la Generalitat valenciana tiene mucha mano, no es descartable un movimiento en las alturas que haga desaparecer a Soler y se busque otra imagen para la entidad. El presidente quiere seguir al frente cuando llegue el nuevo estadio y las plusvalías de los terrenos vendidos, pero la degeneración deportiva está carcomiendo también lo económico. Cuando peor era la oferta en el mercado, en diciembre, se ha pagado una fortuna en hombres que, como Banega y Maduro, difícilmente podrán asentar un proyecto de nivel.

Las vías de escape económicas son muchas. Se le paga un sueldo multimillonario a hombres que se quedan en casa. Tampoco Koeman, Bakero y Bruins Slot son baratos. Estar en la próxima Champions suena a utopía, y la política deportiva está logrando depreciar a hombres que, como Villa o Silva, tenían un alto valor de mercado. Fichajes astronómicos, como los de Joaquín o Zigic, empiezan a volverse a locos, y los problemas físicos de un chico como Vicente, con una lesión parecida a la que retiró a Kiko, le descartan de un traspaso.

Con balón no hay peligro
Los jugadores no están cruzados de brazos. Helguera, por ejemplo, pide más compenetración, que se marquen las distancias. Él y sus compañeros saben que no es momento de tener el balón, sino de cimentar un plantel sólido, fuerte, de contragolpe y velocidad. Que el Valencia tenga el balón, hoy en día, es sinónimo de derrota, porque carece de un solo detalle de calidad que sirva para desequilibrar. Apenas se trabaja la estrategia, no hay juego a balón parado. Los que tenían qe marcar diferencias, como Silva o Villa, están fundidos. Koeman insiste en alinearles hasta hacerles recaer de sus problemas. Muchos partidos, pocas rotaciones, un Koeman que parece tener dos formas de actuar: a base de limpias -Morientes puede ser el siguiente- e insistiendo en jugadores lejos de su mejor momento.

El holandés da lecciones de cómo decidir sin observar la situación. Contra el buen planteamiento del Almería necesitas velocidad y, ya de paso, pensar un poco en el partido de Copa contra el Atlético. Hombres como Villa, Vicente o Silva necesitan reposo, porque ni sumarán ese día ni estarán luego para el Calderón. Es el momento de un centro del campo con Maduro y Banega, quizá Joaquín y Mata en las bandas, con Zigic arriba ayudado por un delantero capaz de sacrificarse y combatir el 1-4-1-4-1 almeriense en el mediocampo. No hubo nada de eso, ni desde la apuesta inicial ni con los cambios absurdos a la vuelta de vestuario.

Alinear a Maduro, que no es en absoluto un mediocentro creativo, junto a Marchena, es quemarle delante del público. El año pasado, el Ajax de Ten Cate jugaba en el mediocampo con Gabri de mediocentro y Davids y Sneijder al lado, y no Maduro no aparecía por ahi. Ni es una estrella ni marca las diferencias, sino que es un hombre de equipo que no llega para sacar las castañas del fuego. Ponerle en el lugar de Baraja es, simplemente, tirar piedras contra tu propio tejado, la especialidad del entrenador valencianista.
 
Las locuras de Koeman y la lista negra
Las pedradas son incontables. Colocar a Arizmendi en el lateral derecho es, simplemente, una barbaridad, y hay que estar ciego para no ver que no vale para esa posición. Cada partido de Arizmendi es una exhibición de cómo no entender una posición, de escasa capacidad táctica, de dar todas las facilidades para que te cojan la espalda. Arizmendi abandona la línea de cuatro constantemente, siempre pensando más en atacar que en defender, pero no aporta calidad diferencial en la posición porque ni centra, ni desequilibra ni dobla. En el lateral derecho, es un inadaptado. Una prueba más de que Koeman no ha empleado ni un segundo en analizar partidos y buscar entre sus jugadores.

Zigic también sufre las fijaciones de Koeman. Podría apostarse por él para jugar al balón largo, buscar la continuación, llegar al área sin necesidad de juego: una solución de equipo pequeño pero quizá utilizable a día de hoy, pero no es así: el serbio sigue marginado por Ronald. Sunny también paga que, de buenas a primeras, Koeman le dijera que no contaría con él, cuando en ausencia de Miguel podría ser el que mejor se adaptara al puesto de lateral derecho. Tiene ritmo, corre y, como habitual mediocentro, se fija más en lo táctico que en lo físico, siendo bastante sólido en banda. No juega. Miguel está volviendo, poco a poco, pero no mezcla bien con Joaquín. Insiste en doblarle por dentro porque el andaluz no suele pedir dos contra uno, y casi siempre todo termina en un pase interior que es robado por el central adversario que, de ser zurdo, dispone de la primera piedra para construir un contragolpe con todo el Valencia descolocado.

Dueño de regate y arte pero, a cambio, presa de su irregularidad, Joaquín sigue sin encontrar el equipo en el que desbordar partido a partido. Su paso por el Valencia es ya una travesía en el desierto: banda izquierda, mediapunta, delantero... está completamente perdido. Pero Koeman insiste en marearle, cuando sólo rinde como extremo derecho. Tiene, presuntamente, calidad para hacerlo en otras posiciones, pero está claro que no está dispuesto. ¿Para qué obcecarse en ello?.

Llama también la atención el tremendo sacrilegio cometido con Montoro, un canterano con un altísimo contrato desde que estuvo a punto de irse al Madrid. Jamás ha jugado de interior izquierda, pero Koeman lo alinea en esa posición contra el Atlético para, unos días después, mandarlo de vuelta al filial.

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Día a día, la lista negra engorda, por más que Villa no esté, que no está, y  que Zigic sufra la fijación del orgulloso que no quiere volver tras sus palabras, Morientes es presa de la secta y parece que lo tendrá difícil con Ronald. Su pecado, ser auténtico pedir exigencia al cuerpo técnico en los entrenamientos minusvalorando la importancia de la normativa. En esa lucha también está Helguera, el cual pide soluciones a Koeman. ¿Será el próximo en caer? 

El partido del miedo
Pase lo que pase en el partido de esta noche frente al Atlético, el que saldrá peor parado será el Valencia. El Atlético está hecho unos zorros, pero cualquier adversario es grande para un equipo que juega contra sí mismo y al que la ausencia de criterio castiga hasta el punto de que la temporada empieza a recordar la del último descenso ché o el del Atlético.

Con poco, el Atlético puede hacer mucho, porque ganar a Koeman en la estrategia no se antoja complicado. No entraremos de lleno en la previa del partido pero, las probaturas de Maxi en el doble pivote, hacen atisbar que Aguirre ha visto lo mismo que nosotros. El partido se gana desde la banda izquierda, el objetivo es buscar la espalda de Arizmendi o Caneira, matar desde esa parcela a la desajustada defensa de cuatro ché.

No le sirve Reyes a Aguirre, porque hace mucho que José Antonio no la pide al espacio, por lo que el elegido tiene nombre: Forlán, haciendo labores de extremo, ahí donde lo quería Txiki para el Barça. Jugando por dentro, haciendo diagonales por dentro del lateral. Si no es es Forlán es el turno de Luís García.

Para compensar los diez metros posicionales hacia delante de Forlán o Luís García necesitas un mediocentro con determinadas características. Cléber Santana no, porque no tiene zurda y tecnicamente anda limitado, por lo que el camino puede ser orientar a Raúl García a la izquierda y Cléber de mediocentro. En punta el Kun con Maxi, este último bajando a la media punta para no permitir al Valencia tener superioridad numérica. Aprendiendo de errores, la segunda parte del partido liguero entre ambos. La táctica a seguir es la marca que diseña Caparrós a Gago a la llegada de éste a Madrid. Marca individual ahogándole, sacando provecho de la inadaptación del jugador al ritmo europeo para recuperar y a partir de ahí hacer daño con la contra. El encargado será Clebér Santana, cogiendo Raúl García el mediocentro posicional cuando Cleber salga de zona.

La penúltima de Koeman, las bajas de Vicente y Silva. Un ejemplo más de cómo no manejar una plantilla y, sobre todo, de cómo quemar jugadores para no contar con ellos en el día decisivo.

# lunes, 28 de enero de 2008 8:59

El Madrid es el ejemplo

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Ver al Madrid es ver la antítesis de los defectos del Barça. Es líder porque sabe lo que quiere, pica y pica hasta encontrar el agujero, permite el intercambio de golpes porque lo ha transformado en seña de identidad. Líder con record de puntos, gana por el contraataque, un arma definitiva para combatir en el fútbol moderno. Nadie gana ya por posesión, sino por el contragolpe, y el Madrid sigue ganando porque sabe dónde hace daño, crea superioridad contra centrales y juega con centro y remate, fútbol vertical y, sin duda, once hombres que no se permiten el lujo de jugar andando.

Al fútbol actual se gana con defensa, contraataque y estrategia. Por seriedad, esfuerzo y trabajo, también desde los banquillos. Aparte de genialidades, se puede sentenciar una Liga partiendo de la pizarra, ayer se habló de un Madrid que dió espectáculo. Repasemos los goles: El primero es una obra de arte, un gol nacido del laboratorio y asimilado  con la repetición sistemática. Un ejemplo de como generar espacios libres ante una defensa de cuatro. El entrenamiento y el análisis del cuerpo técnico ponen en ventaja al Madrid. El segundo,  un contraataque de pizarra con los jugadores siguiendo flechas tras recuperación de balón y  el tercero, un gol de estrategia partiendo de un saque de banda.

El penalti fallado por Ronaldinho contra el Sevilla significó el principio del fin. Guti, ayer de lateral derecho tras lesión de Salgado y hasta el  cambio Drenthe, significó la vuelta de un Madrid referente.

Esta semana hablábamos de metodología de entrenamiento, y ahora que muchos hablan del mejor partido del Madrid en el Bernabéu, Schuster y su cuerpo técnico han supuesto el elemento diferencial.  En la previa, no estaba el  Madrid para tirar cohetes, la defensa estaba destrozada, el mediocampo era de jugones  y se atisbaba una tarde compleja. Todos corren y cuando dejan de hacerlo es pura estrategia, equipo partido tras superar el adversario la zona ancha, y Schuster más líder que nunca del vestuario. En la prensa se considera que la autoridad es disciplina, en fútbol estos términos no se corresponden, la autoridad de un entrenador nace cuando el equipo gana por, y no a pesar, del entrenador.

Schuster gana autoridad día a día porque sabe llevar a su equipo al triunfo, unas veces con un mediocentro defensivo (Diarra), otras con uno ofensivo (Gago), jugando con mil variantes, diversos sistemas pero si algo caracteriza a Schuster es que sabe llevar a su equipo al triunfo y eso le da credibilidad. 

El pasado nunca muere

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Rijkaard no aprende de errores, y éstos han regresado a tiempo para el decisivo partido de San Mamés. Lo peor para el Barça es que ni siquiera ha hecho falta un rival, porque el Athletic ha estado lejos de lo que podía pretender Caparrós.

El Athletic podía perseguir el partido esperando atrás, presionando cuando Sylvinho y Zambrotta estuvieran desplegados y a través de contraataques de centro y remate. No ha habido ni un solo centro del Athletic desde banda, y tampoco lectura táctica. Yeste jugaba por dentro cuando lo lógico era mandarlo a la cal, darle el balón y que la pusiera buscando a dos nueves, Aduriz y Llorente, con la opción de sumar un llegador para machacar la marca de Iniesta.

Así, muchos minutos después, el Athletic explora esa vía y llega al gol. Puyol sale a tapar banda, Silvinho no llega a la cobertura, anticipación a Thuram y ocasión de gol segura. De haber jugado contra el Athletic de otros tiempos, el correctivo hubiese sido de los que hacen afición.

Otro regalo era el juego a balón parado. Que sólo tres jugadores, Valdés, Thuram y Henry, superen el 1'80 es preocupante, con el segundo perdiendo siempre por anticipación y el tercero, supuestamente, pensando más en marcar que en defender. Dos buenos lanzadores, Yeste y Susaeta, de tu lado: minuto dos y corner sacado en corto, cuando todos los bilbaínos eran superiores en altura y presencia. Mala lectura local, nula asimilación del planteamiento de Caparrós, un equipo que sale a la segunda parte sin tensión ni alma y no tira del todo el partido de milagro.

Si hasta ahora sólo hemos hablado mal del Athletic, imagínense qué podríamos decir del Barça. Todos los problemas que, siendo optimistas, parecían empezar a olvidarse, han vuelto. Defensa: con Thuram atrás no hay achique sino repliegue, la distancia entre líneas aumenta y los defectos culés se acentúan. Centro del campo: con tantos kilómetros que recorrer salen jugadores de corto recorrido, zancada corta y escasa presencia, aumentando el agujero. Delanteros: nadie, salvo quizá a veces Bojan, defiende, presiona. Messi busca el desborde donde no sólo puede poasar una cosa: que le lesionen. Henry, prepotente o desganado, la duda estriba ahí.

Era imposible recuperar balones con ese equipo, y eso fue lo que ocurrió. Salvo algún arranque de furia de Deco, el Barça repetía la misma historia que la temporada pasada. Recuperaba el balón por errores del rival, nunca por méritos propios y así todos los ataques comienzan por Valdés con la obligación de superar a once adversarios. Difícil.

Partido a partido, Rijkaard pierde autoridad a pasos agigantados, a un ritmo inversamente proporcional al que Schuster gana liderazgo y esto marca las diferencias.

La crisis está por empezar 

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El Valencia de principios de temporada era un mar de dudas, al que se pedía fútbol y que respondía, con Quique, con sobriedad táctica. Al sueño de títulos se contestaba con victorias sin brillantez, menospreciándose esa efectividad por la sospecha de que el equipo tenía muchos más argumentos que los mostrados. Paso a paso, se generó un estado de ingenuidad propio de todo el que juzga las plantillas por el nombre, más que por el rendimiento: el Síndrome del coleccionista de cromos. Si tuviésemos que definir al Valencia hablaríamos de confusión, de una institución perdida, de un barco de la deriva. El equipo necesitaba un rumbo, un líder que desde el banquillo tuviese la mente despejada en la tormenta, una personalidad con mayúsculas; el elegido, Koeman, daba imagen de juego bonito pero era todavía más austero que Quique.

El drama del Valencia comienza cuando la confusión de Koeman es superior a la de la institución. Toma decisiones precipitadas, sentencia jugadores al ritmo que marcan los asesores externos del presidente, y pierde toda la credibilidad cuando se es consciente de que el holandés ha vendido su alma al diablo a cambio de un proyecto a largo plazo.

Se hablaba de crisis, pero nunca pensamos que esa mezcla de confusión, deficiente preparación física, desequilibrio en la composición de la plantilla y nulo rendimiento de las vacas sagradas se sumarían de este modo a la convulsión institucional. La crisis ha estallado del todo, porque a Ronald se le ha dado un tiempo prudencial para crecer con una idea, darle un formato ganador al equipo y crear un escenario para sacar rendimiento a los jugadores. Se esperaba salvar la temporada no ya ganando algún título, sino empezando a competir.

Alejó a la prensa y al publico del equipo, blindó los entrenamientos y comenzó a tomar decisiones a cual más desacertada, restando en lugar de sumando y denotando estar lejos de ser un entrenador de primer nivel. Diez partidos después, el Valencia suma sólo una victoria, seis puntos sobre treinta y un cúmulo de decisiones erróneas.

Analizada la curva de autoridad y su influencia en el rendimiento, de Rijkaard y de Schuster, nos queda la dupla Koeman y Bakero. Estos, ni la gana ni la pierden, simplemente andan perdidos. Creen que la autoridad se gana con una normativa dictatorial, no convocando a un jugador por tener el móvil encendido, eso es aprendizaje Capello pero el italiano después llevaba a su equipo al triunfo y esto le convertía en un incontestable.

En perspectiva, un artículo: "Koeman resta más que suma".

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Líder, jugando en el Bernabéu y contra un rival entre medias de una eliminatoria de Copa, el Real Madrid tiene ante sí el escenario ideal: más tensión que su enemigo, toda una semana entrenando en Valdebebas y la mente centrada en obtener los tres puntos. Siempre lo son, pero además esos puntos empiezan a antojarse decisivos, especialmente cuando los blancos jueguen en casa y el Barcelona sea visitante. En la lucha de poder liguera, un error de los culés será sinónimo de 'Game Over'. Si son los madridistas los que pinchan en casa y se quedan a cuatro puntos, crecerá la presión, y la futura vuelta a la Champions puede complicarles el título.

La diferencia real
Pese a ello, el Madrid puede empezar a relamerse mirando la calculadora. El Barcelona ha jugado once partidos en casa, el Madrid nueve: ahora queda el camino de vuelta. Si suma diez victorias domésticas, el Madrid ya tendrá 80 puntos. Al Barcelona sólo le quedan ocho encuentros en el Camp Nou: un máximo de 24 puntos, que le pondrían en 67. La diferencia 'real' es, entonces, de 13, con goal average a favor y un duelo en el territorio blanco.

Con esos datos empieza a vislumbrarse que los partidos de casa serán vitales para otra liga blanca. Una derrota en casa, directamente, descartará al Barcelona del título, y mucho tendrá que sumar el equipo en escenarios difíciles como el Bernabéu, Pizjuán, Vicente Calderón, la Romareda, Riazor o, sin ir más lejos, San Mamés, para apretarle las clavijas al líder. Ojo a las próximas jornadas: si aumenta la ventaja tendremos una Liga resuelta muy pronto, en caso contrario veremos una final entre ambos en Madrid.

Precisamente en ese lugar se presenta un partido paradójico: el grande es el que vive del contragolpe, la recuperación, la calidad individual y el esfuerzo colectivo, en un plantel donde hasta Robinho se desfonda y Van Nistelrooy se sacrifica como jamás habría hecho en el Manchester. Al otro lado, un 'pequeño' con mucho que enseñar a su rival y a casi todos los equipos del mundo: una exhibición de ataque combinativo por dentro y por fuera, con toque y desborde, balones al pie junto a toques de cara y desmarques de ruptura y, herencia de la 'era Riquelme', la combinación y el cambio de ritmo con el balón.

Un estilo inconfundible
El artífice de este milagro no es otro que el Wenger sudamericano, Pellegrini, capaz de mantener el estilo más allá del once que presente o el plantel de que disponga. Dueño de una filosofía especial, ha sabido transmitir una forma de sentir el fútbol en la que todos parecen sentirse a gusto y rendir un punto por encima de lo esperable. Su éxito no ha sido sólo llevar al equipo a un paso de lo más alto, sino hacerlo con gracia y momentos de fútbol excepcional, aroma que además se ha heredado de año en año.

Equipo de momentos, el Villarreal es capaz de enlazar tantas victorias consecutivas como derrotas seguidas, siendo un auténtico ejemplo de cómo marcan las trayectorias. Ayer, frente al Barcelona, se frenó la victoriosa, pero el partido dejó un síntoma más preocupante: un posible bache físico. Los próximos compromisos delatarán si esa impresión es cierta o, sencillamente, Pelegrini cambió de estrategia y mandó a los suyos atrás gracias al enésimo ejemplo de ingenuidad de Rijkaard, quien puso a calentar a Messi siete minutos antes del descanso. No puedes hacer eso con un jugador como el argentino, porque estás desvelando al rival tu próximo y mejor argumento cuando tiene quince minutos en el vestuario para contrarrestar el efecto y aleccionar a los suyos sobre cómo reducirlo.

Pese a ser un 'bocadillo' en la eliminatoria copera, el partido también es muy importante para el Villarreal. Ganar en el Bernabéu dejaría muy lejos a presumibles rivales para la Champions como Atlético o Espanyol, dos equipos que además no están en su mejor momento. La trayectoria ascendente amarilla se confirmaría, y el debate cambiaría: con Madrid, Barcelona y Villarreal propulsados hacia la Champions, el debate quedarían cuál será el cuarto equipo en acompañarles.

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Línea por línea
Tal y como todo el mundo esperaba, Diego López está cumpliendo bajo palos. En el Madrid de Capello, su 1,96 llegó a ser una amenaza para Casillas, porque Diego responde a la perfección del portero ideal del entrenador italiano, que vivió uno de sus grandes desencuentros con Calderón cuando se enteró de que hacía las maletas para Villarreal. La llegada del gigante dejó sin nada que hacer a Viera y Barbosa, porque hablamos de un portero que, si mantiene la proyección, puede estar en la selección española en no demasiado tiempo. La edad de Palop, el entierro de Cañizares y el perpetuo no a Víctor Valdés le convierten en claro enemigo de Pepe Reina, al que no tiene nada que envidiar.

Las lesión de Fuentes y la lenta recuperación de Gonzalo deja poco margen a Pelegrini en defensa. La mayor duda está en el lateral derecho, donde Venta será titular si el chileno busca seguridad defensiva y Ángel entrará si elige la opción ambiciosa. Que Venta no jugase contra el Barcelona, teóricamente, le otorga la titularidad frente al Barcelona, y aunque es un jugador sin demasiado cartel siempre termina sumando muchos minutos.

En los centrales destaca el uruguayo Godín, que sonó para sustituir a Milito en el Zaragoza y terminó vistiendo de amarillo por la espantada de Ayala fichando precisamente por los maños. Grande, pero seguro por bajo, Godín tiene mucha planta, juventud y un muy buen manejo de la pelota, y es un jugador a seguir. No lo es tanto Cygan, su compañero en el eje, un hombe que sufre mucho cuando el equipo avanza líneas y que fue crucificado por Van Nistelrooy y Raúl en el partido de la primera vuelta. Cygan tiene un nivel muy alto cuando el juego se desarrolla frente a él, pero muestra unas graves deficiencias por los tremendos vacíos que genera a su espalda, factor por el que sin duda no sigue en el Arsenal. Cygan sigue demasiado la pelota, es lento y tiene despistes de concentración, y además tiene miedo a regular porque no se siente el lider de la defensa. Si el repliegue tiene que partir de él le gusta, como a Thuram, hibernar en la frontal del área, dejando a la defensa muy retrasada.

Casi como única opción en el lateral izquierdo encontramos Capdevila, que vive uno de sus mejores momentos dentro de una trayectoria muy destacable, con estancias fructíferas en Espanyol, Atlético, Deportivo o ahora Villarreal. Hablamos de un jugador más que digno, al se ha hecho poco caso en un país que se apresura a nacionalizar a Pernía como si fuese Roberto Carlos, cuando Capdevila ha demostró en La Coruña tener nivel para Champions y además aporta mucho en la estrategia. Sorprende que, habiendo nacido tan cerca de Barcelona, nunca haya ocupado un puesto por el que han pasado hombres como Fernando Navarro, Coco o Sorín.

Una tela en el centro del campo
Por lo mismo por lo que colocamos a Venta de Titular esperamos la presencia de Cani, que también tuvo descanso en la Copa. En la distancia, Cani se nos antoja parecido al Míchel de la Quinta del Buitre: juega mucho al pie, es técnico, ocupa la banda pese a no tener mucha velocidad ni desmarque de ruptura y tiene un guante en la pierna derecha. El paso de los partidos le ha hecho importante en el Villarreal, y empieza a recordar al que brilló en Zaragoza. Aporta calidad a balón parado, disciplina táctica y algo muy importante en un equipo que lo basa todo en las asociaciones cortas, al primer toque y en espacios reducidos: desplazamientos en largo. Ningún otro jugador es capaz de sumar este factor en el equipo.

Los pocos minutos en Copa sugieren que Senna será uno de los dos mediocentros, porque el otrora indiscutible Josico tiene muchos problemas físicos. Senna es un recuperador que recorre muchos metros, es generoso y no es mala opción a balón parado, pero muestra tantas limitaciones que difícilmente justifica los halagos excesivos recibidos estos últimos años. Más nos interesa el que puede ser su pareja, Bruno, que soprende por sus coberturas, repliegues, achiques y capacidad para mantener la distancia justa y no perder la posición. Pese a su juventud, tiene algo fundamental en todo buen mediocentro: carece de precipitación y ansiedad. Es pausado, analítico, y no se descoloca aunque le presionen. En ataque necesita algo de confianza y crecer un poco, pero se le ven maneras y tiene calidad y recorrido.

El cuarto centrocampista debería ser siempre Pires, pero carece de físico para aguantar tres partidos en una semana, y si juega en el Bernabéu difícilmente podrá llegar al Camp Nou. Sería, de todas formas, una lástima no verle, porque su finura es deslumbrante, haciéndonos preguntar qué les explicaba Wenger a él, Henry o Kanu para que se fuesen estilizando y cogiendo el 'aire Bergkamp'. Antes del holandés la referencia en el Arsenal era un león como Ian Wright, pero después lo fue el estilo del 'diez' holandés: jugadores punzantes, estéticos, preciosistas, afilados y que en cada golpeo buscaban la precisión brutal, colocando a la perfección cada una de las partes de su cuerpo, como si cada gesto técnico fuese el último de su carrera. Precísamente cerca de concluírla, a base de interpretación del juego y sin físico Pires es seguramente el jugador que mejor se mueve entre líneas de toda la Liga española.

Si, finalmente, no está el frances, Pelegrini podría renunciar a un punta, aunque nuestra opción sería repetir en lo que hizo daño al Madrid y poner a Cazorla en banda, haciéndole el mismo daño a Marcelo que el que ya le hiciera a Drenthe. Cazorla también aporta golpeo de balón con las dos piernas, salida para ambos lados, velocidad y finalización, siendo un hombre difícil de defender. Acostumbrado a vivir en categorias inferiores como segunda punta, buscando el gol y las asistencias, ha conservado virtudes en su paso a banda, donde sus diagonales y llegadas al área aportan mucho.

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¿Dos diablos o la novedad de Tomasson?
Como ya dijimos hace mucho tiempo en Futbolitis, cuando hablamos de Rossi lo hacemos de un jugador fabuloso, y que incluso sin pulir es ya uno de los mejores recién llegados a la competición. Zurdo, veloz, con gran llegada y olfato de gol, con él se demuestra que el Villarreal sabe a quién y dónde fichar: como Forlán, procede del Manchester, un equipo con un concepto del fútbol tan combinativo como el de los amarillos. Eso propició que su adaptación haya sido inmediata, porque vino a jugar a lo mismo pero con dos escalones menos en exigencia y presión. Quizá nunca llegue a ser Rooney o Tévez, por los que estaba tapado, pero pese a su juventud ya atesora experiencia en Italia, Inglaterra y España, tres campeonatos en los que ya ha decidido partidos.

La resurrección del año es la de Nihat, que comparte con Rossi la pasión por la velocidad. El turco es un Stoichkov con menos carácter, y sin tantas lesiones hubiese marcado una época de cómo matar a la contra. El freno que ahora tiene su juego debido a las limitaciones físicas, en cambio, le ha aportado pausa, le ha hecho más experto y ahora define mejor, conservando una característica básica: si le das media ocasión te la clava. El Barcelona se planteó ficharlo para jugar donde terminó jugando Giuly, y probablemente habría ofrecido mejor rendimiento que el cumplidor francés.

Si Pelegrini ha ido dejando pistas en el camino, Rossi esperará para jugar en el Bernabéu y el titular será Tomasson, algo que obligaría a un fútbol más directo, algo más de repliegue y el golpeo a las posiciones de los centrales madridistas. Tomasson ya no es el que era, especialmente en el Feyenoord, donde tuvo un nivel intachable, pero sigue siendo un jugador digno. Tampoco tiene muchas opciones para ser titular Matías Fernández, pero su talento puede desequilibrar en la segunda mitad. Pelegrini haría bien en mostrarle el vídeo de los dos partidos del choque copero Mallorca-Madrid, para que el chileno hiciera de Ibagaza y explorara una debilidad madridista: el espacio a la espalda de Guti y Sneijder, una tremenda laguna que hace dudar al mediocentro de si taparles o quedarse entre centrales. La duda es todavía más decisiva en el Bernabéu por la obligación de atacar, y la mayor distancia entre líneas puede ser caldo de cultivo visitante.

Las lagunas amarillas
La principal, ya sobradamente mencionada, es la espalda de Cygan, pero también las dificultades de Cani en el repliegue, ya que cumple en lo táctico pero pocas veces hce el dos contra uno con su lateral, porque siempre está pensando en cómo atacar después. Consciente de sus limitaciones de velocidad que le penalizan en la transición, Cani defiende esa posición pensando ya en el ataque siguiente, loo que puede incitar a Robinho a buscar todo el partido a Venta. La entrada de Cazorla en ese puesto aportaría más recorrido y disciplina, y blindaría algo mejor a los visitantes.

También el Villarreal puede verse en inferioridad numérica en ocasiones en el mediocampo, con Senna y Bruno contra tres interiores merengues. Eso puede forzar a Pelegrini a sacrificar a un punta que baje hasta esa zona, aunque el elegido para tapar a Gago sería Rossi y seguimos sin verle de partida. Por último, recordar que sin Pires al equipo puede faltarle fútbol, y sobre todo ese jugador que sepa aguantar la pelota, provocar la falta y no regalar contragolpes a un equipo que, como demostró en Zorrilla o ante el propio Real Madrid, sufre mucho en ese aspecto.     

Se mira de reojo a los preparadores físicos, saltan las alarmas con las lesiones musculares y la prensa justifica las derrotas con argumentos erróneos, porque los puntos no se pierden por irse de copas un día ni por tener la cabeza en el próximo viaje con tu pareja, sino por los errores repetidos en las sesiones de entrenamiento y la deficiente preparación de partidos.

Respecto al año pasado, en el que se perdió todo, y el actual, donde se confía en ganar algo, la metodología de entrenamiento no ha cambiado. Las sesiones han aumentado en media hora, pero se sigue el mismo esquema: trabajo repetitivo, cansino mentalmente, que no aporta casi nada a la hora de marcar diferencias a lo largo de un partido. Como en casi todos los equipos entrenados por ex jugadores, vemos un técnico que sabe manejar el vestuario -más o menos- y gestionar la presión, porque lleva muchos años viviéndola, e incluso sabe pulsar la tecla adecuada para activar en un momento determinado a sus estrellas. Factores que no impiden que los entrenamientos apenas ofrezcan aplicación práctica para los partidos, demostrando que tener buenos maestros no asegura saber leer los encuentros. Eso es algo innato, que se ve o no se ve, más allá de haber vestido la camiseta de tu selección muchos años: ese tipo de técnicos ex-futbolistas entienden el fútbol sólo como un juego, como algo marcado por los pequeños detalles y los estados de ánimo. Lo que caracteriza al entrenador que no descolló como futbolista es exactamente lo opuesto: querer controlar todos los detalles, manipular la fortuna para que la moneda, la lancen como la lancen al aire, siempre les caiga de cara.

Al trote
La sesión de trabajo azulgrana, tras la reunión del cuerpo técnico, siempre empieza con un trote de calentamiento al nivel de cualquier equipo amateur. Los primeros veinte minutos de entrenamiento del Barcelona no se diferencian en mucho de los que hace el Alcoyano o la Cultural Leonesa: trotar, mover brazos, elevar rodillas... un castigo psicológico para gente como Puyol, Xavi o Deco, que lleva haciéndolo desde hace siglos. Lo sistemático es bueno sólo cuando es efectivo: de lo contrario se convertirá en sintomático. Para que esa sesión de trabajo sea intensa y motive al jugador debe despertarle interés, hacerle pensar que le sirve para algo y se le invita a tomar decisiones.

Tras ese calentamiento llega el turno de Paco Seirul.lo y Albert Roca. Estiramientos, circuitos físicos, carreras a lo ancho del campo y trabajo de velocidad, arrastres y empujes, fuerza elastica y dirigida, cambios de orientacion y sentido, todo adaptado a las supuestas exigencias de la competición. Entre medias un poco de componente balón, para hacer creer que se trata de un entrenamiento globalizado: una mera distraccion para el futbolista que, después de hacer fintas a muñecos y una progresión, tirará una pared para disparar -sin rival- a Valdés o Jorquera.

Veinte o venticinco minutos después, algunos más que el año pasado, beber un poco de agua, darse unos empujoncitos a modo de motivación y empezar, teóricamente, el trabajo serio, porque esto es el Barça y no un equipo 'de barrio'. Llega el entrenamiento adaptativo a la competición, donde se personan tipos como Neeskens, Eusebio y Rijkaard. Uno espera que esta etapa, ese entrenamiento integrado, tenga ya algo que ver con el máximo nivel y sirva para ganar los partidos, pero llega el trabajo de posesión: un "3:3:3" en el que dos tríos tienen el balón y uno defiende, y el que pierde la pelota se convierte en terceto defensor. Con este tipo de juegos pasarán muchos minutos. Podrán participar más jugadores e incorporarse pivotes que atacarán, sólo para crear con superioridad, pero ya tenemos un problema entre manos: mucho trabajo para no perder la pelota, pero sin porterías. ¿Dónde están la verticalidad, la finalización, los factores que decantan los partidos?. ¿Dónde está la tasa de transferencia a la competición? ¿Dónde está la adaptación fisiológica?  

El abecedario del fútbol dice que no se trata de correr mucho para recuperar la pelota, sino de estar colocado, saber dónde y cómo hacerlo. No es dejarse las piernas en el esfuerzo, sino un poco de sentido táctico. Cuánto más corres menos presión efectiva ejerces, y menos corres. La presión hay que entenderla, no correrla. Con ese trabajo no hay progresión ni mejora, si no existe el componente táctico no se desarrolla el fútbol como bloque, que es el que marca diferencias. 

Todos estos ejercicios se ven en el calentamiento antes de los partidos. En un lateral cuatro contra cuatro, dos pivotes, casi siempre Ronaldinho y Messi, jugando sólo al ataque. También, en el entrenamiento, veremos jugar algunos diez para diez y otro ejemplo de inconsciencia técnica: ¿qué hace uno de los entrenadores, o el preparador físico, participando con los jugadores? ¿No sería mejor que un chaval del filial se dejará el alma compitiendo con sus ídolos? Que Albert Roca juegue de central frente a Eto'o es una broma: como enfrentarte a tu jefe en un partidillo "del curro" antes de comer paella. Para el delantero es tiempo perdido, no supondrá la más mínima referencia para cuando se enfrente contra un central de verdad.

La otra variante son los partidos reducidos, quizá de seis contra seis, donde el que marca sigue jugando, como en los "rey de la pista". Ahi se buscan ataques rápidos, cortos, de pocos toques, espacios reducidosy agilidad mental pero tampoco aplicables a la competición porque las distancias son escasas, como mucho medio campo, y los delanteros finalizan a pocos metros del portero. Una especie de fútbol sala con mucha relajación, a años luz de un encuentro de la máxima competición.

Buscando competitividad
Así ya, con tan poco, pitido final y cada uno a su casa. Hora y veinte después de empezar, el año pasado sin llegar a cumplirse una hora, se acaba el trabajo diario. El tiempo es un detalle sin importancia: no por entrenar más se entrena mejor, pero con muchos o pocos minutos seguimos sin entrenamiento de calidad. Ese es el primer defecto; el segundo, que nada de lo realizado es aplicable a la competición, donde hoy por hoy se marcan las diferencias. Equipos que hacen entrenamiento de calidad aplicado a la competición son, por ejemplo, el Liverpool de Benítez o el Milan de Ancelotti en la Champions, cualquiera de los de Mourinho o, yéndonos al baloncesto, los planteles de Messina u Obradovic. Caso contrario, y siguiendo con la canasta, está el Barcelona de Ivanovic: todas las horas de entrenamiento del mundo para no saber qué haces ni en ataque ni en defensa. Darle vueltas y más vueltas a cosas intrascendentes, ajenas a la competición. Perderse en pesas, técnica individual, cosas que apenas se ven en estos niveles... Mejor una hora de trabajo para hallar la competitividad.

Ver entrenar a equipos de la NCAA sería una buena lección: entrenamientos globales en una sola canasta, dando órdenes el primer y segundo entrenador a cada uno de los quintetos, jugando en ataque y defensa. Plantear problemas, discutir el juego, descifrar la situación y buscar la solución como en un tablero de ajedrez. Trabajar, insistir y corregir basándonos en la práctica, enseñando al jugador a encontrar las respuestas a base de intensidad, esfuerzo mental y físico. En resumen: un trabajo de cabeza para que aprenda a comprender su deporte. Intensidad, calidad y aplicación de la competición que disputas.

Volvemos a la realidad: rondos, calentamiento, posesión y finalización. Tras el partido trabajo de recuperación; partidos de once contra once con técnicos incrustados, pared y tiro a puerta con Eto'o, Puyol o Thuram disparando. El entrenamiento del sábado, el de la táctica, lo de cada semana, y cuando se quiere sorprender al rival un ejercicio de improvisación: imponer el 1-3-4-3 delante de una pizarra, moviendo fichas en la pizarra digital, delante de los 18 convocados. Resultado: 18 bocas abiertas que no entienden la teoría que les cuentas. Una invitación a cometer todos los errores, desajustes e imprecisiones del mundo. Esa misma teoría, aplicada sobre el campo de entrenamiento, sería lo contrario: a cada fallo, una corrección inmediata. Explicaciones al futbolista en el césped y con el balón por el medio. Pasar de las palabras a los hechos.

Se entrena como se juega
¿Quieren escuchar una de las más grandes mentiras del fútbol? "Se juega como se entrena". Es la verdad del inculto. La leyenda que se instauró en las escuelas de fútbol como metodología de trabajo para formar a niños pequeños, y que después fue calando en el nivel profesional. La excusa del derrotado, porque no tiene nada que ver una cosa con la otra. Nunca se podrá entrenar como se juega porque la competición, la exigencia máxima, incluye factores mentales, de estrés y un nivel de  activación especial que se moldea de otra forma.

Más que "se juega como se entrena", se juega como se vive... Ser deportista es un estilo de vida, y si no lo mantienes no podrás rendir, durante un cierto tiempo, en el máximo nivel. Tu carrera declinará pronto... La metodología adecuada es la inversa: "Debes entrenar como juegues", y no al revés. Esa es la diferencia entre un entrenador ganador y otro que no lo es. El entrenador que sólo pelea porque sus jugadores tengan ritmo de competición, chispa y escaso trabajo táctico irá "tirando", y si dispone de calidad y orgullo de sus jugadores sobrevivirá un cierto tiempo sin que salten las alarmas. El entrenamiento debe ser desde el primer entrenamiento un medio para progresar como equipo, y un recital de práctica sobre situaciones de partido y búsqueda de soluciones por parte del jugador o del entrenador mediante la enseñanza guiada. 

El que luche porque su equipo sea la referencia, el que arrastre a sus jugadores a dominar ataque, defensa y las transiciones hacia atrás y hacia delante estará en la senda de lograr un equipo imparable. Entrenando esos aspectos inculcará a sus sus hombres una determinación que hará de su equipo una máquina. En el Barcelona, hoy en día, no se trabaja ni defensa ni ataque, ni grupo ni bloque. Rijkaard, hoy en día, 'pasa' del análisis de los rivales, no lucha por machacar al contrario, desprecia las soluciones. De los rivales se queda con la manera de atacar y su manera de defender... pero olvida lo decisivo: las transiciones.

La fórmula del equipo-bloque
Un bloque o nada: eso es el fútbol. Hay que entender que, cada jugador, tiene una función ofensiva y defensiva, que debe analizar en función del juego. El jugador debe saber qué ha de hacer. El entrenador ha de evitar en lo posible las improvisaciones: ha de lograr que la genialidad sea entendida por los compañeros del genio. Así, con la base del trabajo y el mínimo margen a la sorpresa, nacen los equipos-bloque, que saben lo que tienen que hacer en cada momento y consiguen las cosas cómo, cuándo y dónde quieren. Algo que nace del entrenamiento de calidad, a través de prácticas ajustadas, estudiadas, definidas y llevadas a cabo a velocidad de vértigo. El Milan de Sacchi jugaba la final de la Copa de Europa en cada entrenamiento, para que el partido oficial pareciese un amistoso. El Valencia de Benítez, a base de analizar cada momento de los encuentros, demostró que la manta puede llegar a tapar la cabeza y los pies. Y los equipos de Mourinho, evolucionando el método de Sacchi, entrenaban para que fuese el jugador el que tuviese capacidad para leer los partidos y aplicar soluciones. Mourinho convirtió cada entrenamiento en una disección del partido próximo, inventando la máquina del tiempo: el portugués adelantaba el reloj, disputando la batalla días antes de que el árbitro soltara el pitido inicial.

No es campeón pero sí que, tras el partido del Calderón, tiene más de media liga en el bolsillo. Con siete puntos de ventaja, la visita del Barcelona a falta de tres jornadas y el último encuentro, en casa, frente al probablemente descendido Levante, el Real Madrid sólo puede regalar el título.

El conejo blanco del espectáculo
No hay muchos, pero existen precedentes. Recordemos la liga de Antic, cuando Mendoza despidió al serbio sólo porque no había espectáculo. Ese Madrid ganaba con una efectividad aplastante, pese a ser incapaz de dar más de cuatro pases seguidos. Hierro era el goleador del plantel, jugando en la mediapunta y demostrando su enorme categoría futbolística. También en ese Madrid se volvió a ver al mejor Butragueño, como ahora vuelve a verse al mejor Raúl, y el Bernabéu pitaba a veces a los suyos por partidos mediocres como los que tiene que observar ahora.

Casillas no estaba por aquel entonces, pero el registro era similar: pocos goles en contra aunque les llegaban mucho, muchos goles a favor pese a no deslumbrar en ataque. También, como ahora, era un equipo que dominaba la psicología de los tantos: los lograba al principio y al final de cada parte, hundiendo al rival camino de los vestuarios o aniquilando las recientes instrucciones del técnico.

Para gripar a esa apisonadora que iba a arrebatarle el título Cruyff, un maestro de la guerra mental, se sacó de la chistera el conejo del espectáculo. Ganar no era lo importante, los títulos no lo eran todo, el espectáculo también importaba... el mensaje caló en el madridismo y en la prensa madrileña. Mendoza se tragó el anzuelo y pasó lo que todos sabemos: vuelta de Beenhakker al banquillo, Hierro al centro de la defensa y el equipo que se desmorona. De ser un plantel basado en el contragolpe se transformó en uno de posesión, pero carecía de la calidad técnica suficiente para conseguirlo. Beenhakker, animado por Mendoza, aceptó el reto de Cruyff, y lo perdió. El holandés azulgrana había ganado la guerra.  

El Madrid de Schuster es ese Madrid de Antic. Incluso con Gago y Guti en el campo no sabe qué hacer con la pelota pero tiene algo que, probablemente, sólo la Juventus y el Milan comparten: una habilidad insultante para meter goles en el instante preciso. Probablemente, el Madrid es el equipo del mundo que mejor aprovecha los errores del rival: así llegaron hoy los dos tantos.

Un paseo, un medio campeón y una china en el zapato
Los fallos de la zaga atlética, de Pablo en particular, son dos regalos de un amigo íntimo. Muchos se preguntarán como el central, tras firmar con un aspirante a la 'Casa Blanca' y cobrar por un precontrato, volvió a llevar la elástica rojiblanca. Los errores de Pablo en el derbi son imperdonables, de los que sentencian a un jugador. Un defensa de Primera debe saber que, en fase de iniciación de juego ofensivo y con todo el equipo desplegado en ataque, tienes que mandar la pelota al campo contrario o, en caso de dificultad, enviarla fuera. No lo hizo, y así llego el primer gol. El segundo es otro caso sangrante: Van Nistelrooy no debe recordar muchos goles a lo largo de su dilatada carrera tan fáciles. Quieto, el defensa le deja anticiparse, controlarla y tirar en una falta de actividad defensiva insultante. Después Abbiati, el lento y pesado Abbiati, hace el resto. Segundo gol y partido concluído.  

Rijkaard, desde luego, no es Cruyff. Nunca habla mal del rival, y jamás ha utilizado esas tácticas para desestabilizar al contrario, pero algo así debería ocurrir si quiere que se desmoronen los blancos. Pocas ligas han estado tan claras tan pronto. Los madridistas lo tienen todo a favor... menos el juego. Tanto como Schuster como el club tienen pánico a que se empiece a hablar de la falta de brillo, de espectáculo, de que toda la eficacia del mundo no es sinónimo de disfrute. El alemán no pierde ocasión de justificarse en cada rueda de prensa, despista hablando de los árbitros, cualquier argumento es bueno para que no se detecte esa china en el zapato del que se pasea en la Liga.

Casillas sigue salvando y Van Nistelrooy y Raúl marcando, pero hay otro aspecto que sigue preocupando en los blancos: los errores persistentes que el equipo deja sin pagar. Es injustificable que un jugador como Pepe, que no ha completado una sesión de entrenamiento desde hace tiempo por problemas físicos, sea titular en un derbi con siete puntos de diferencia, porque pasa lo que pasa: al banquillo lesionado a los diez minutos, aunque por fortuna ya con uno a cero a favor. Tampoco un equipo serio pone a Gago en la marca de Motta en un córner, cuando el italo-brasileño es casi el único rival que es solvente de cabeza. Ocurre lo previsible: buscan a Motta, este remata a gol... y la pelota golpea en la madera. Otro directo que apenas roza la barbilla del Madrid.

Partido para no olvidar
Aunque el equipo se clasifique para la Champions y gane la Copa del Rey y la UEFA, el derbi deja evidencias en el lado rojiblanco. No fichar a Riquelme, como dijimos en su momento, es un error histórico, y la planificación del equipo parece concebida por su peor enemigo. Es inconcebible gastar ochenta millones de euros para tener una plantilla tan pobre. El único jugador con autentico valor en el mercado es, a día de hoy, Agüero: el resto está estancado o comenzará pronto su cuesta abajo si no está ya hundido. Hacer tantos de fichajes de banda para que nadie sea capaz de desbordar a Salgado y Torres amonestado es ridículo, y no ofrece muchas garantías de cara a los próximos partidos de categoría.

Lo que ha pasado hoy con Reyes, sin ir más lejos, no es culpa del jugador. No puedes fichar en verano a un hombre al que no quiere nadie, que está en serios problemas con su equipo, el Arsenal, cuando te ha despreciado hace un año para jugar en el eterno rival. Podría esperarse que el andaluz pisaría hoy el campo con ánimo de revancha frente a un Madrid que le dejó marchar, pero pasó todo lo contrario: con dos goles en contra tuvo tiempo de reir ostensiblemente y saludar a cada uno de los rivales como si fuera un partido homenaje. Hay que ser demasiado generoso para creer que alguien así tiene sitio en tu proyecto. 

La grada terminó el encuentro coreando el nombre de su equipo, lo que no sabemos si es sinónimo de fidelidad o de estar completamente engañados. Están arriba en la tabla, pero cuentan con un equipo mal construído, con una falta de equilibrio evidente, dos centrales que están entre los peores del campeonato y mucho jugador-adorno para puestos exteriores, cuando una columna vertebral se construye con los jugadores de dentro. Después de un gasto mayúsculo no es descabellado pensar en diez o doce bajas, las de hombres que no son aprovechables para un equipo con aspiraciones.

El derbi ha sido sintomático. El Atlético no ha ganado a ninguno de los equipos de arriba, y quizá esté rindiendo por encima de sus posibilidades. Su pegada ha bastado hasta ahora, pero ni tiene a un portero como Casillas ni un esqueleto que sostenga la dependencia de sus delanteros, que por otra parte tampoco han inquietado a los aspirantes al título. Agüero empezó bien, pero después se desvaneció en medio de tantísima ineptitud. Forlán apenas dejó algún desmarque antes de ahogarse en la avalancha de juego mediocre. Motta rozó la expulsión varias veces hasta que Aguirre le envió a la caseta.

Señal de que el Madrid será campeón es la carrera, en el minuto 92 y con todo decidido, de Raúl por todo el campo persiguiendo a Antonio López. Si el equipo sigue con esa actitud alzará el título: esa es la verdad de la jornada. Pero hay otra: Aragonés, con la Eurocopa cada vez más cerca, debe estar muy preocupado, porque su equipo se desmorona. Salvando al denostado Raúl y a Iniesta, ambos en un gran momento de forma, el resto de los internacionales da síntomas de hundimiento. Pablo, Antonio López y Pernía son componentes de una zaga muy débil, Juanito da miedo en el Betis, Puyol sufre con cualquiera, Xavi ya chupa banquillo y de los valencianistas Albelda, Villa, Joaquín o Marchena, casi mejor ya ni hablar.

Internacional con la selección española, José Antonio García Calvo debutó en Primera con el Real Madrid en 1996, a las órdenes de Arsenio Iglesias. Campeón el año siguiente con Capello en el banquillo, García Calvo pasó después cuatro temporadas en el Valladolid, antes de fichar en 2001 por el Atlético de Madrid, en el que jugó cinco años, para después regresar al Valladolid. 

"El estilo y las plantillas de ambos equipos son muy parejos"¿Cómo ves este año a los dos equipos?
Bastante parecidos. Los dos cuentan con futbolistas arriba que marcan las diferencias, lo que obliga a sus rivales a estar concentrados los noventa minutos, porque al menor descuido sabes que te harán un gol. Por calidad de plantilla, incluso, me parece que los dos están muy parejos.

¿Cómo valoras la vuelta de Motta y la ausencia de Diarra?
Basta ver la trayectoria del Real Madrid este año, y la Liga del pasado, para comprender la importancia de Diarra. En cuanto a Motta pude verle hace poco en Valladolid, y jugó bastante bien. El Atlético le necesita: ya en el Barcelona me parecía un jugador magnífico, al que espero que abandone la mala suerte con las lesiones.

¿Qué puntos débiles encuentras en cada equipo?
Los dos sufren mucho cuando no tienen la pelota. No cuentan con tantos jugadores para marcar y apretar al rival, sino que defienden mejor con la posesión del balón.

¿Hasta dónde puede llegar cada uno?
Por potencial ofensivo, el Atlético puede llegar hasta muy arriba, porque su capacidad en ese sentido no tiene nada que envidiarle al Madrid. Creo que los dos son equipos a tener en cuenta no sólo en la Liga, sino también en Europa.

Se habla siempre de la mentalidad ganadora del Real Madrid. Como ex jugador madridista, ¿cómo lo explicarías?
Es algo marcado por la forma de trabajar desde la cantera: desde pequeño, el jugador del Madrid sabe que hay que ganarlo todo. Creces sabiéndolo, junto a chavales de toda España que reciben el mismo mensaje. Desde muy joven sabes que hay objetivos concretos, y que si no llegan los resultados el entrenador tendrá que marcharse y que, siempre, a final de temporada habrá descartes, por lo que siempre tienes que estar al máximo para no ser tú el elegido.

Sus entrenadores en Primera
Repasemos a varios de tus entrenadores en Primera: ¿cómo era Arsenio Iglesias?
Fue quien me dio la oportunidad en Primera, por lo que siempre le recordaré con mucho cariño. Era una persona excelente, que llegó al Real Madrid en un momento muy complicado. Tras él llegó Capello, un magnífico entrenador, muy exigente, pero también muy buen tipo. Sus entrenamientos eran cortos pero muy intensos, y él lo tenía todo muy preparado. No se tardaba ni medio minuto en el cambio de ejercicio.

¿Qué te pareció Bianchi?
Llego con la vitola de ser uno de los grandes de Suramérica, pero no encajó. Era un buen entrenador, con mucha capacidad de trabajo, pero no pudo adaptarse y, en momentos puntuales, también careció de suerte.

¿Cuál era su mayor diferencia con Capello?
Como otros técnicos sudamericanos, por lo menos los que yo he tenido, Bianchi imponía mucha carga de trabajo físico, mucho volumen de tiempo. Con Capello todo era más intenso. Con Bianchi podías estar dos horas y media trabajando, pero te quedaba la sensación de que no habías alcanzado el tope. Con el italiano, en cambio, todo pasaba muy rápido.

¿Cómo eran César Ferrando y Pepe Murcia?
Ferrando era muy buen entrenador también de entrenamientos intensos y con el que se disfrutaba mucho. Murcia llegó en un momento muy complicado, pero trabajó muchísimo, con ganas y una tremenda actitud. Su trabajo fue encomiable, dio la cara y tiró del carro para irnos hacia arriba, pero desde el club no se le dio el trato que merecía.

¿Qué puedes contarnos de Luis Aragonés?
Le conocemos todos, y cualquier jugador que haya estado a sus órdenes te dirá lo mismo: es muy gruñón, hosco, pero muy buena persona. Al llevar tantos años entrenando tiene una metodología pasada de moda, quizá menos interesante para el jugador que otras más modernas, pero que puede ser por lo menos igual de válida.

Como espectador, ¿qué te parecen los técnicos del derbi de hoy?
Aguirre es un magnífico entrenador, como demuestran sus tremendas campañas en Osasuna y la situación del Atlético actual, que demuestra que las cosas se están haciendo bien. Schuster, por su parte, se ha encontrado con una gran oportunidad, y la está aprovechando. Parece que está sabiendo transmitir sus conocimientos como jugador, y en ese sentido estaba entre los más grandes. No me gusta, en cambio, su estilo en las ruedas de prensa, sus maniobras para distraer la atención, que me parecen una forma muchas veces de escurrir el bulto.

PD: En una segunda parte de la entrevista, García Calvo nos hablará del Valladolid.

Los últimos enfrentamientos darían como favorito al Madrid pero, al margen de rachas, el derbi se iguala por la vuelta de Motta en el Atlético y la baja de Diarra en los blancos. Si el primero juega bien, probablemente los locales ganarán, mientras que una derrota de los visitantes habría que argumentarla partiendo de la ausencia del africano.

Un buen momento para recibir al Madrid
Se pierde mucho tiempo hablando de los árbitros, cuando el calendario es mucho más decisivo. No es lo mismo jugar contra el Valencia al principio de la temporada, con Quique, que ahora. Partidos complejos se convierten en sencillos como por arte de magia, y esa variante favorece ahora al Atlético. Sin Diarra, los blancos pierden la referencia defensiva, el hombre que tapa lagunas, el baluarte de un líder que, paradójicamente, está entre los equipos que más disparos permiten. En cambio, con Motta el Atlético ya no sólo es pegada, sino que recupera equilibrio, algo que necesita como el comer.

Madrid y Atlético son más parecidos de lo que la gente piensa: ambos son poco juego y mucha pegada. Los rojiblancos prefieren jugar por fuera, sin usar mucho el cuadrante central, con centrales a los que les cuesta sacar la pelota, poca participación en la creación del mediocentro y búsqueda constante de bandas. Un fútbol muy vertical que en seguida busca el balón al espacio, el regate para desbordar y ataques poco elaborados. Es el debe de Javier Aguirre, un técnico incapaz de hacer que su equipo seduzca a su público. Le salva este año el que cualquier desmarque, cualquier llegada, genera ocasiones. Esa contundencia les asemeja a los blancos.

Atlético: construído de adelante hacia atrás
El Atlético se construye sobre un 1-4-2-2 con dos delanteros entre los mejores del campeonato por desmarque, movilidad, generación y aprovechamiento de espacios. Agüero y Forlán saben jugar sin balón y quebrar así sistemas zonales de dos líneas defensivas de cuatro. Ambos pueden jugar tanto de ariete como de segundo delantro y se mueven bien entre líneas. No son troncos: saben qué hacer con la pelota, tiran paredes, protegen el balón y provocan faltas. Y ambos, especialmente, tienen gol y tranquilidad ante portería, justo lo que no tenía Torres con la elástica rojiblanca. Pausa para definir, instinto asesino, frialdad. Y algo muy importante: 'feeling' entre ellos dos desde el primer momento, como si llevasen compartiendo vestuario varios años.

Los dos tienen libertad controlada, bajo parámetros que eviten el desorden. Agüero juega más de 'nueve' con desmarques a la espalda de los centrales, al límite del fuera de juego, aunque también sabe ofrecerse para venir a recibir la pelota generándole espacio a Forlán. El uruguayo domina los movimientos en curva en torno a su compañero, como un péndulo en función de la referencia marcada por el ariete.

Es en las bandas donde más se define la personalidad del grupo. Simao, Luis García o Reyes prometían más de lo que han sido, pero tienen algo indiscutible: pegada. Simao a través del balón parado, Reyes por clase, Luis García porque aprovechó sus tiempos de 'nueve' en el Barça B para trasladar ese aprendizaje a la banda. Súmenle a Maxi Rodríguez: pocos equipos en el mundo tienen más dinamita en la cal.

Mediocampo: esperando a Motta
Más carencias se han avistado en el mediocentro, donde Raúl García echa de menos la protección que Puñal le ofrecía en Osasuna y que tan bien le venía para soltarse en ataque. García está aún por definir, puede ser mediapunta, mediocentro y excelente en el doble pivote, pero sufre si a su lado le ponen un jugador ofensivo como Maniche o Jurado. Tener por delante a cinco hombres creativos de poco sacrificio y repliegue le supera: no es un destructor, tiene demasiada calidad para serlo, es exigirle demasiado y dejarle vendido.

Aguirre ha detectado el problema y pone a Cléber Santana a su lado, pero tiene que demostrar todo aún. Pega demasiado, apunta maneras con la pelota pero no define, y con Eller a su espalda es un riesgo constante de expulsión, porque ambos son duros y no saben medir sus entradas. Contra el Valencia dieron un recital de hachazos y, lo peor de todo, es que Cléber volvió a mostrar que no domina el concepto de falta táctica, que para un mediocentro es el ABC del fútbol. Puede vérsele haciendo una entrada terrorífica, en campo contrario, con siete compañeros detrás.

Si se recupera de una vez por todas el primero, la pareja Motta- Raúl García podría funcionar más que bien. Motta tuvo personalidad, una zurda de oro, magnífico disparo, conducción de balón incluso como interior, presencia física y una buena interpretación del juego defensivo, pero también dos inconvenientes definitivos: fragilidad física y escasa determinación. Nunca, aún teniéndolo muy cerca, creyó poder convertirse en uno de los mejores mediocentros del mundo, capaz de aunar juego a uno o dos toques, distribucion de balón y rendimiento en defensa. En su momento, no supo aprovechar algo que muy pocos jugadores tienen: la confianza de un entrenador intocable como era Rijkaard, fe que el italo-brasileño traicionó. Siempre fue la niña bonita del holandés, que nada más llegar al Barcelona, en un mar de dudas, sólo presentó una certeza: un sistema con Gerard y Motta en el doble pivote. Pensó que en ellos encontraba dos jugadores modernos, poderosos por alto, con clase y capacidad defensiva. A cual más despistado, dentro y fuera del terreno de juego, los dos fueron sendos fiascos. Si no tienes continuidad física ni mental ninguna de las cualidades mencionadas te sirven. El armazón se forja con físico y mente: a Motta se le sigue esperando en ambos aspectos.

El Atletico, desde luego, le necesita. A poco que haga será indiscutible, y eso quizá sea un handicap que le lleve a relajarse y perderse. Sabe que, rindiendo al sesenta por ciento, era titular en el Barça, con lo que en el Atlético le será incluso más sencillo. En la comparación con Santana no hay color, y eso ilusiona a Aguirre y al aficionado. Si Tiago logra centrarse equilibrará al equipo, le permitirá ser solvente, dejarse de idas y venidas y delirios en el marcador. Con Motta podrá cerrar los partidos, algo para lo que el equipo no está capacitado como volvió a demostrar el Valencia. Y esa capacidad es fundamental: si no la tienes es que distas todavía de ser grande.

Defensa: Perea en banda y tres atrás
Lo propusimos hace tiempo: el lugar de Perea es en el lateral derecho, sin permitirle nunca subir. Tres centrales atrás y las únicas alegrías para Antonio López, con Pablo, Eller y Perea más pivote defensivo. Tener en banda a Perea no suma en ataque, pero donde un lateral es útil es en defensa. Beletti o Zambrotta brillan más, pero era Oleguer el que cerraba la espalda a Márquez, tapaba agujeros y evitaba tantos de escándalo. Con un lateral así llegas a las finales de Champions, el problema es que aún se espera que la pareja Perea - Pablo vuelva a un nivel de rendimiento.

Perea, en el lateral, disfraza algunos de los muchos defectos de Pablo, por ahí puede venir la derrota del Atlético. Perea viene bien de lateral, ya lo hacia en Boca, porque Pablo esta desastroso, desastroso cada dos por tres en el Atlético y casi siempre con la selección. Tiene demasiado volumen, se le ve pesado y siempre toma decisiones erróneas en el área. Es bueno posicionalmente y tiene solvencia por alto, con el balón por el suelo y mucha movilidad es complicado verle acertar. Con un lateral derecho ofensivo, que le dejase algo más descubierto, Pablo sería directamente un jugador de banquillo.

La contundencia y fuerza de Fabiano Eller destacan el liderazgo de Pablo, porque el brasileño bascula mal, se descoloca y pierde constantemente la distancias. Sale, tarde, a por jugadores entre líneas, regala faltas en la frontal ve demasiadas tarjetas. Maneja una cualidad muy extraña: la de llegar casi siempre un segundo tarde. En el campo le ves que, aunque algo rezagado, llega de alguna manera, pero es porque sus cualidades físicas camuflan su constante desventaja posicional. Es carne de cañón ante delanteros hábiles, y en el Madrid habrá unos cuantos.  

Más estabilidad aporta Antonio López, dueño de la banda izquierda tras destronar a Pernía. Su principal virtud es la regularidad, y lo cómodo que parece hallarse en una institución a veces demasiado convulsa. Como último hombre, en la portería, está Abbiati, grande, poco elástico, modelo del portero del gusto 'Capello'. Sufre cuando la pelota se acerca a sus pies, y tiene como gran fortaleza la colocación, como no puede ser de otra forma en un portero lento en las salidas, mucho cuerpo y demasiados años como para que sus estiradas y movimientos laterales sean felinos.

Las claves del triunfo rojiblanco
Repasando los jugadores que tiene y su forma de jugar, uno se pregunta si precisamente el Atlético no terminará pagando en el derbi su excesiva ambición. No tiene el mejor equipo para tratar de presionar arriba y aplastar a los blancos: Abbiati no es un portero que se encuentre cómodo como libre que achique pases interiores; Pablo y Eller adelantados pueden sobrevivir a Van Nistelrooy pero difícilmente a Baptista, Robinho o Raúl... Aguirre debe empezar ganando el partido en la pizarra, dejando claro donde quiere jugar el encuentro,

Propondríamos una defensa diez metros por delante de tu área, buscando superioridad en el mediocampo para impedir tocarla al Madrid y dejando suficiente espacio adelante para la carrera y el desmarque en ruptura de los puntas. Presionar muy arriba, encorajinados por la afición, puede servir para intimidar los diez primeros minutos, pero durante todo el partido puede suponer lo de siempre: parada de Casillas, remate y fácil victoria blanca. Así que, olvidándonos de presionar muy arriba y sin necesidad de un repliegue intensivo, la obsesión sería el dominio de la zona ancha del campo, con Forlán ahogando a Gago y el equipo junto, en treinta metros. Si recuperas ahi, Agüero o el propio Forlán pueden matar a la contra, o uno de los jugadores de banda puede hacer hacer la diagonal tras desmarque hacia fuera del punta. No sería una victoria vistosa, pero la prioridad es ganar. Envenena a los colchoneros el afán no sólo de vencer, sino de aplastar a los blancos, y es por ahi por donde han perdido muchos derbis. Ante el Madrid y en el Calderón el Atlético juega con una ambición sin límites... hasta la primera llegada rival. Con esa oportunidad entran las dudas, se desploma el castillo, el equipo se diluye y tirita. Terceros en la clasificación y con muchos puntos, puede haber llegado el momento de olvidarte de planteamientos arriesgados y asumir que tanta ansía de derrotar al Madrid que te vale la minima. Aguirre debe aleccionar a los suyos de la obligación de no perder el partido en una jugada, de juntar bien al equipo, de saber ganar a la contra lanzando al Kun contra Cannavaro. Si no está Pepe aún mejor, porque a Ramos de central se le coge bien la espalda, y todo lo complicado que es desbordarle con el pie se consigue corriéndole al espacio. Simao también agradecería tenerle lejos para participar más en banda.

Real Madrid: pendientes de Pepe, un riesgo no justificado con +7.
En medio de una plaga de lesiones y lastrado por una plantilla de muy pocas dimensiones, muchas de las bazas del Madrid dependen de la presencia o no de Pepe. Su ausencia debilitaría mucho al Madrid, que tampoco debe tomarse el partido con dramatismo. Es el claro favorito a ganar el título, porque ahora le llegan partidos sencillos y, viendo cómo está el nivel de la Liga, siete puntos es un colchón confortable. Sin Diarra, Heinze y, tal vez, Pepe, el equipo sabe que puede permitirse un error, lo que es un arma de doble filo.

Todo el mundo habla de la 'pegada descomunal' de los blancos, por lo que preferimos obviarlo. Si Pepe no es de la partida jugarán presumiblemente Casillas; Torres, Sergio Ramos, Cannavaro, Marcelo; Gago, Baptista, Sneijder; Robinho, Raul y Van Nistelrooy. El 1-4-3-3 habitual, y una alineación que denota varias cosas. Sin Pepe, Diarra y Heinze el equipo no tiene capacidad de vivir noventa minutos defendiendo, lo que le obligará a tener la pelota. Gago es deficiente en actividad defensiva y, en fase ofensiva, su peso disminuye mucho en el contragolpe.

R. Madrid: defensa con el balón
Schuster planteará el choque totalmente a la inversa que en el Camp Nou: la primera batalla será la de la posesión, con ataques largos que destaquen la figura de Gago y, cuando haga falta la puntilla, sea el momento de Guti. Puede que incluso Schuster se lance a por la faena completa y saque al canterano de primeras en lugar del inoperante Sneijder, con un doble pivote Gago´- Guti y Baptista cerrando el triángulo. En ese mismo sentido, te penalizará la entrada de Torres, por lo que no es nada descartable que Schuster apuesta por Salgado en banda derecha si Pepe no juega, porque Míchel tiene más atrevimiento y solvencia ofensiva que el canterano Torres, más central que lateral.

Además de por la ausencia de importantes jugadores, Schuster sabe que no debe repetir el partido contra el Barcelona porque culés y rojiblancos son antagónicos. El Barça quiere siempre la pelota, el Atlético no tanto, el Barça juega por dentro y el Atlético por fuera. Tienes que adaptarte a lo que hay y, si sólo te queda Gago, tienes que salir a por la pelota. No tiene sentido hacerle jugar de Diarra cuando no tiene condiciones de serlo. Tampoco las tiene Baptisa, pese a su físico. El mote de 'la Bestia' es bastante relativo, porque el brasileño no lleva demasiado bien el trabajo defensivo, es más posicional que de recorrido en esas funciones. Con él, Gago y Guti o Sneijder el Madrid no tiene falta táctica, por lo que cualquier error en construcción puede ser letal.

Las claves del triunfo madridista
La entrada de Higuaín en la segunda parte parece obligada, porque puede hacerle mucho daño a Antonio López. Si Aguirre achica arriba y el mediocampo madridista está presionado Schuster debe simplificar el fútbol, y optar por balones al espacio con Higuaín, explotando un punto débil atlético: sus interiores se despistan en labores defensivas, el lateral tiene que estar pendiente de demasiados frentes y, si le atacan en superioridad, sufre muchísimo desgaste físico, más de intensidad posicional que de metros recorridos. En caso de colapso madridista Higuaín puede ser, entonces, la solución.

Schuster también debe pensar en cómo defender el 1-4-2-4 con el que, muchas veces, ataca el Atlético. Los rojiblancos se parten en el eje y meten a los dos interiores junto a los delanteros, creando incluso superioridad numérica en el área del adversario. Eso traerá un partido de idas y venidas, un correcalles en el que de nuevo Higuaín puede ser importante. En medio del vértigo, los jugadores que la piden al espacio y conocen sus limitaciones son decisivos. Buen balón en profundidad, buena arrancada con potencia y larga zancada, centro doblado y Raúl, Ruud, Robinho o Baptista definiendo en segunda línea.

Para detener ese 1-4-2-4 también es vital que el mediocampo trabaje mucho y muestre disciplina. Raúl y Robinho deben ayudar, no para recuperar el balón sino para manejar los rechaces y sacar partido del vértigo. Gago debe colocarse entre los centrales, con Baptista y el otro de mediocampo (Guti o Sneijder) sacrificándose junto a Raúl y Robinho en línea de rechace: la escasa capacidad del Atlético, con sólo dos centrocampistas, para detener una contra puede ser determinante.

Las ausencias también debilitan el juego a balón parado del Madrid, donde sería imperdonable que Aguirre no diseñe algo especial para detener a Ramos. Los merengues buscarán al andaluz en el primer palo en los corners, para que prolongue hacia el segundo con Van Nistelrooy y Raúl con la caña. En los laterales, Sergio partirá de la posición del último en la línea de frontal del área, tratando de anticiparse en la línea del portero para que un pequeño toque sea gol. Sneijder gana en este aspecto puntos como titular, porque su pegada fuerte, plana y golpeada genera goles en propia puerta y le viene bien a Ramos, que con poner la cabeza habrá generado un misil. Guti, en cambio, la pega más suave, con calidad y rosca, obligando al rematador a un mayor esfuerzo en el gesto para fortalecer el envío. 

# jueves, 17 de enero de 2008 22:00

Calidad diferencial

Foto www.20minutos.es

El Madrid probó un poco de su propia medicina: jugó al primer toque, se vio espectáculo, brillantez ofensiva... pero se perdió. Ibagaza tuvo una ocasión y sentenció, en una jugada en la que de poco puede culparse a Dudek, y sí a Cannavaro por insistir en ese error tan italiano de recular y no achicar, de estar de espaldas al balón y perseguir al rival con la posición perdida. No hablaremos más del partido en sí: el Madrid mereció ganar claramente, porque estuvo brillante, rápido y combinativo al primer toque. Convenció... pero perdió, víctima de un factor decisivo: la calidad diferencial de los jugadores.

La importancia de no estar 
Esta derrota muestra uno de los grandes atractivos y maldiciones del fútbol: puedes mover bien la pelota, defender con corrección, mostrar equilibrio y perder, por el "detalle de no conseguir un gol. La calidad diferencial de los jugadores escogidos por Schuster fue la condena de los madridistas. Casi nadie quiere ser reserva, pero a veces serlo te ensalza, en vez de marginarte: la gente percibe tu valía en el equipo. A Eto'o se le echó de menos cuando no estuvo, o cuando no fue él; lo mismo pasará con Deco cuando lleguen los partidos importantes, y ayer por la noche pasó con Raúl y Van Nistelrooy.

Algunos dirán que tuvo mala suerte, pero a veces el análisis puede hacerse más por ausencias que por presencias. Ambas eran lógicas ante el Mallorca: con lo que cobran Saviola, Higuaín y otros, deben jugar en partidos como este, pero se les vio incapaces de marcar la diferencia y demostrar por qué están en el Madrid.

Ceder a Saviola no fue un castigo de Txiki y Rijkaard por haber fichado con Gaspart: el argentino lleva años demostrando que su rendimiento no es acorde a su sueldo, y que no debe ficharse a un jugador sólo porque venga gratis del rival. Tendría que ser un hombre, por lo que cobra, que mate, y no lo es. Es cuando tus compañeros generan toneladas de ocasiones y no metes una cuando el público deja de hablar de mala suerte o falta de oportunidades. Es cuando, sencillamente, demuestras que la calidad es importante, y tú no tienes la suficiente.

Respecto a Higuaín, podría tener su rol en el Madrid, pero como jugador número doce o trece. El equipo tiene una carencia importante en el interior derecho, que Schuster camufla colocando a Raúl en esa zona orientado hacia el centro. Otros optarían por Robinho, pero el brasileño rinde más en el lado contrario, tirando hacia el interior. Higuaín sería válido como tercera opción mientras llega otra cosa: sería un suplente ideal de alguien como Cristiano Ronaldo, pero no da para titular. Tiene una virtud, la humildad de trabajar en defensa, pero cuando se la dan al pie siempre entra en conflicto: problemas, malos controles y falta de conocimiento del ritmo de juego europeo. Sabe, a cambio, una cosa: puede brillar tirando el desmarque de ruptura. En el Barça Higuaín brillaría, sería el 'siete' idóneo para cuando Messi no estuviera, y aportaría algo que los azulgrana no tienen.

Suponemos que la carrera de Higuaín en el Madrid sería larga, porque sería escandaloso que le dejaran marchar. En la puerta de salida, antes que él, hay muchos veteranos: hombres en la treintena que ya han dado lo mejor por los blancos. La sangre del argentino es demasiado joven para renunciar a ella: será un drama si sigue fallando con más de 25, pero a su edad tiene tiempo y puede ser importante.

Sin convivicción, cero éxitos 
¿Existe la suerte en el deporte? Quizá sí, pero su margen de influencia es limitado. La derrota contra el Mallorca tiene algo de buena suerte: es un punto más para afrontar la Liga. Hasta que vuelva la Champions, el equipo tendrá sólo un partido por semana, y estará en igualdad de condiciones que sus próximos rivales. Salvo el Villarreal, con la mente puesta en el Barça, el resto están en la misma situación que el Madrid. Veremos cómo aprovechan esto los blancos.

A falta de lo más importante, el Madrid tiene ahora la posibilidad de centrarse más en la Liga. Quizá no ha sido el que mejor ha jugado en la primera vuelta, pero está claro que es el que más convicción ha tenido por lograrla. La diferencia no son sólo esos siete puntos, sino su implicación psicológica en revalidar el título. Ha combinado partidos pésimos, como contra Osasuna o Zaragoza, y en medio picos de atención como frente al Barcelona. Para todo ello le ha servido lo que no mostraba ayer: la calidad de Casillas, la certeza de Ruud o la fuerza de Raúl.

Si, dentro de unas semanas, la historia se repite y el Madrid cae en la Champions, tendrá la Liga más cerca en cuanto a atención, pero quizá surgirán las dudas. Si no juegas bien al fútbol la gente nunca se olvida de recordártelo: en el descanso contra el Zaragoza, y tras unas navidades perfectas, la gente terminó pitando. Una derrota en Champions, donde el equipo aún no ha demostrado nada, aportará severidad a las miradas, aunque no completar una buena primera fase muchas veces es sinónimo de éxito. Pero no nos engañemos: preocupa no dar buena imagen, sobre todo en casa, frente a Werder Bremen, Olympiakos o Lazio. Siguiendo así no se pasará de ronda.

Algunos de los que ayer apuntaron detalles, Gago y Drenthe sobre todo, se quedarán con menos minutos. La derrota sino reafirmar lo que ya mostrara hace un año el Barça: si no vas a por un título te eliminan, si no vas con convicción a por ninguno terminas el año sin nada. La eliminación del Alicante fue una pachanga, contra el Mallorca Schuster no se tomó nada en serio, el anhelo de recuperar la Copa no se mostró en ningún momento. Se pensaba que el gol caería por su propio peso, pero faltó el hambre de triunfo.

Primera final para dos equipos tocados por las ausencias: sin muchas posibilidades en la alineación llega la primera posibilidad de prórroga, pro lo que ambos conjuntos deben estar dándole vueltas a un Plan B por si el encuentro se alarga. Nada de pensar en la Liga, algo absurdo para dos técnicos en el alambre: uno de los dos se quedará sin una competición esta noche.

Barça: cómo ganar el partido
Da miedo pensar qué habría pasado si Henry llega a lesionarse ante el Murcia: jugar contra el Sevilla con Bojan, Iniesta y Giovanni, sin Plan B y el único recurso de Gudjohnsen no era la mejor forma de plantear un partido de este nivel. El planteamiento es claro: considerando que Milito, Iniesta y Abidal descansaron, que Sylvinho y Thuram no están para tres partidos seguidos y que Deco vuelve tras una lesión, Rijkaard dispone de habas contadas: Valdés; Zambrotta, Puyol, Milito, Abidal; Márquez, Xavi, Gudjohnsen; Giovanni, Iniesta de Ronaldinho y Henry como delantero centro, con Bojan como Plan B.

El Sevilla es, por delante del Levante, el peor visitante de la Liga. Pierde muchos enteros fuera de su campo, con defectos que ya el año pasado le hicieron perder la Liga y esta temporada se han agudizado. El equipo no tiene salida de balón desde atrás, le cuesta salir con la pelota jugada y sólo tiene recursos por la derecha con Alves. Sin Kanouté ha perdido la opción del balón en largo, perdiendo su estilo característico. No hay sustitutos para el de Mali, que marca mucho el juego sevillista como pivote.

El problema está en los centrales y el lateral izquierdo, y esa carencia atacante se ha convertido también en problema defensivo. Ya no es un conjunto tan sólido, sino que el baile de centrales y de alineaciones, junto a los problemas de integración de varios fichajes, han debilitado a una zaga afectada además por las lesiones. El Sevilla heredó del Chelsea de Mourinho el recurso del pelotazo al ariete lo que, con sus virtudes, hizo perder al equipo muchas referencias de juego entre líneas. Ahora la distancia entre líneas es brutal en defensa, lo que afecta a la transición ataque-defensa, que se vuelve muy exigente convirtiendo en casi imposible el recuperar la posición.

El Barça lo tiene claro: es un partido para matar presionando en campo contrario. Presión en primera línea, máquinas al cien por cien, defensa adelantada y apretar muchísimo para que el Sevilla inicie el juego con un pelotazo largo bajo presión, poco preciso, con recuperación fácil de Puyol y Milito. Este planteamiento descarta a Thuram, porque la presión arriba tiene un peligro: el pase interior a Kerzhakov en velocidad, aunque el delantero no cuenta con la confianza de Jiménez, lo que tiene poca explicación ya que él y Renato eran dos de las grandes bazas de Juande.

En esa presión azulgrana convendría hacer un sistema defensivo mixto, con marca individual a Alves. Queremos apretar y correr mucho pero partiendo de un parámetro: cuando De Sanctis saque la pelota los defensas deben poder recibir, para después presionarles con Iniesta junto a Alves como hacían los rivales con De Boer en el Barça o Hierro en el Madrid. Inutilizar a Alves implica volcar el juego sevillista a los otros zagueros, lo que nos da un plus de facilidad para recuperar el balón.

También hay que explorar otro gran defecto sevillista: el juego defensivo a balón parado. Antes marcaba mixto, con Renato en el primer palo, Kanouté en la zona de penalti y la zona del segundo palo para Palop, más dos jugadores en los postes y Javi Navarro con el rival más poderoso. Esa fortaleza se ha transformado en debilidad, y ahora el Sevilla es muy vulnerable por las bajas. Por eso el Barça debe poner todo su arsenal en el primer palo, aprovechando la ausencia de jugadores de garantías en esa zona de los rivales. Sería interesante ver a Márquez, Puyol, Milito y Henry haciendo un trenecito para volcar y apoyar al mexicano en el primer palo, con Gudjohnsen preparado para la prolongación en el segundo si es que no hay remate de primeras.


Sevilla: cómo hacerle daño al Barça
Con un gran equipo y una importante inversión, el presidente Del Nido confía en una temporada histórica. La dinámica de la competición ha provocado que institución y aficionados miren, casi de forma obsesiva, la Champions, tras quedar cerca los cuartos por el cruce contra el Fenerbahce. La fortaleza en la defensa, la experiencia europea, la suerte del campeón y la pegada en la contra harán del Sevilla un rival muy a temer en Europa.

De Sanctis; Alves, Mosquera, Lolo, Drago; Poulsen, Renato, Navas, Capel; Luis Fabiano y Kerzhakov. Ese es el once sevillista que manejan los medios, pero a nosotros no nos parece el mejor. Mosquera y Lolo nos parece una pareja de centrales muy vulnerables, objeto fácil de la presión y la recuperación de balón fulminante azulgrana, lo podría significar la vuelta de un Barcelona eléctrico.  Por eso nosotros apostaríamos por la pareja Mosquera y Drago, con Lolo en la recamara por si te adelantas y tienes que meter un tercer central para la última fase del choque. Con ello Adriano entraría en el lateral izquierdo: los defectos del Sevilla le dificultarán encerrarse atrás, mientras que con Alves y Adriano por bandas el equipo tendría mejor salida de juego por bandas y mucho más recorrido.

Para encargarse de las coberturas y ayudas a esos laterales contaríamos con el trivote formado por Martí, Poulsen y Renato, con el tercero liberado, como con Juande, para llegar acompañando a los delanteros. Aunque su rendimiento sea escaso este año Navas jugaría en la derecha, pero apostaríamos por Duda a la izquierda, porque con los compañeros que le rodearían podríamos hacer daño en las acciones ofensivas a balón parado, y tendríamos en el banquillo a Capel para cualquier contingencia. Kerzhakov se mantendría en la punta, con la opción de Luis Fabiano y Chevantón por si hay que forzar la máquina.



Táctica de 1-4-3-3, trivote y bandas sacrificadas, algo olvidado desde que se fue Juande. La marcha del técnico implicó un cansancio psicológico que afectó a las piernas, que ya no son tan generosas ni sacrificadas como antes. Esa táctica recuperaría solidez, ya que en defensa tendríamos un 1-4-5-1 recuperando el origen del éxito sevillista: seriedad defensiva, líneas muy juntas, posibilidad de contragolpe directo con Kerzhakov y juego por bandas, haciendo daño cada vez que se entre por los laterales con el determinante y decisivo en los grandes partidos Renato y su llegada en segunda línea, con Kerzhakov distrayendo a los centrales y Renato cogiéndole la espalda a Márquez.

La banda izquierda, con Adriano de lateral y el poco recorrido de Duda, sería nuestro lado fuerte. Duda aguantaría la pelota buscando centro y remate, pero siempre con Adriando doblando como segunda opción para buscar superioridad por banda y poner a Zambrotta en el punto de mira, con el público muy pendiente del italiano tras la afirmación de Berlusconi de que el año próximo será milanista. Eso obligaría, además, a hacer muchos kílómetros corriendo hacia atrás a Giovanni, desactivándole así en el atraque.

Esas subidas de Adriano con Duda cusarían problemas al lado derecho azulgrana, que con Zambrotta, Xavi y Giovanni es defensivamente muy débil. Atacando por la izquierda hay un filón, y aprovechando la entrada de Alves por la derecha el equipo tiene argumentos para contratacar con peligro. Para ello deben cumplirse varis parámetros: distancias muy juntas, generoso esfuerzo defensivo, precisión de reloj suizo en la presión e ideas muy claras en los últimos metros. Tres toques y plantarse frente a Valdés, y en caso contrario centro y toque que obliguen a recorrer muchos metros a Iniesta y Giovanni y hagan sufrir a Zambrotta y Abidal.

Por su proceso febril Luis Fabiano no debe salir de inicio, porque no podemos permitirnos jugadores que jueguen al cincuenta por ciento. Mejor darle quince o veinte minutos, y ya sin posibilidad de prórroga, que quemar uno de los cambios y disputar los últimos treinta minutos con uno menos. Jiménez, con él y con todo el equipo, debe calcular mucho los tiempos, atacar en la distancia justa, como hace un escalador cuando comienzan las cuestas.

ANEXO: Análisis del Sevilla cortesía de Roberto Baggio

Partidos contra Arsenal y Barcelona en ese mes nos mostraron un equipo sin salida clara de balón pese a jugar con Renato y Kanouté-uno para el balón largo y otro para mostrar movilidad entre líneas y buscar zonas muertas donde recibir y desahogar el equipo, una cosa que hace a las mil maravillas un jugador como Pantelic, de Herta de Berlín, o un tal Ibagaza hace poco frente al Barça-. En esos momentos la distancia entre líneas y el comportamiento defensivo eran superiores al día de hoy.Pero el equipo no tenía respuestas a la presión adelantada y murió ahogado, aunque no recibiendo muchas ocasiones.

Tras los partidos contra Slavia de Praga-donde todo fueron grandes halagos, tras una primera parte rozando el deficiente, con un equipo muy largo y sin salida de balón- y sobre todo contra Valladolid, volví a incidir en lo mismo. Ahora ya no sólo se vio un equipo con dificultades para sacar el balón, sino también muy largo.

La distancia de líneas y el nulo escalonamiento dejan al Sevilla sin posibilidad de ganar la segunda jugada.

Cerrado Alves nadie saca el balón con criterio.

El Sevilla tiene un automatismo muy poderoso, sobre todo en casa, que es la diagonal Alves-Kanouté entre centrales, que no la vemos fuera de casa por la distancia entre líneas. O también la diagonal Alves-L. Fabiano con remate de cabeza del delantero , aunque esta requiere que Alves llegue a zona de 3/4 rival, que tampoco vemos fuera de casa. Daniel está siendo muy bien desactivado como visitante.Todos conocen estos mecanismos.

Maresca resolvió los problemas en Praga en la segunda parte, hizo un partido bastante interesante contra el Racing, con mucho cambio de orientación para salvar la presión en mediocampo y obligar a bascular al equipo de MArcelino, pero desde ahí está perdido. No tiene incidencia defensiva, baja al trote, pierde la posición, no recupera apenas balones y casi siempre está lejos de entrar en contacto con el balón. Ha decaído de manera sorprendente.

Y llegamos a Bilbao donde nos encontramos más de lo mismo.Otro partido horrible fuera de casa, sin salida de balón y cuando el Athletic ya manda en el marcador con un equipo en el que  no salen en pantalla la mitad de los jugadores. Distancias enormes entre ellos.

Martí cuenta poco, no se el motivo, esta temporada.Jugó media hora antes del Barcelona-ida- y no ha estado presente en los dos últimos partidos, en los que no ha jugado Keita-es el jugador de corte más parecido al africano-.

Renato no está metido en la dinámica, tampoco cuenta demasiado. Kerzhakov no da muestras de estar muy bien físicamente, pese a ser un jugador de mucho valor con espacios. Y tampoco es un jugador con el que se cuente demasiado.

Chevantón suele ser el preferido por Jiménez, te aporta desmarque de ruptura y disparo pero no es tan móvil como el ruso, no cae a bandas ni se asocia tanto como él, busca verticalidad y finalización desde casi cualquier sitio.

Sobre el lateral zurdo, Adriano esta flojísimo esta temporada, además de sufrir problemas musculares. El partido de G2S frente a Crespo la semana pasada, al que le ganó la partida, y siendo el que más profundidad aportó me hacen dudar en que Jiménez apueste por Adriano.

El centro de la zaga es un verdadero dolor de cabeza. Es una quimera lo que le pasa al Sevilla esta temporada en defensa. Bolahrouz lesionado, además de no muy metido en el equipo y con muchísimas dificultades para sacar el balón-cosa más que sabida de antemano-. Escudé, por fin recuperado, pero sancionado por la última expulsión. Javi Navarro operado recientemente. Fazio muy verde todavía, con problemas en el recorrido lateral, a pesar de haber sido tremenadamente ensalzado hace unos meses.

Quedan Mosquera-mucho más rápido de lo que piensa Pau el Gordo-, nada jerarquico,sin mucha capacidad para sacar el balón, en ocasiones muy atropelleado, tremendamente cuestionado por la prensa sevillana, pero bueno al corte y expeditivo, además con buena lectura de la cobertura a Daniel.

Y Drago, el único que puede sacar el balón en conducción, no muy ortodoxa y con posibilidad de pérdida cuando tiene presión, pero no demasiado brillante en el juego aéreo para su altura. Es el mejor defensa de largo ahora mismo, muy voluntarioso, mucho recorrido en las coberturas, es el que sale normalmente entre líneas a cerrar el juego a la espalda de Poulsen, aunque juegue de lateral zurdo.

El tema del latereal zurdo ni lo comento, todo el que toca ese puesto acabo roto.

El tema del balón parado, como comentáis, marca mixta, con Kanouté en punto de penalti y ahora Alves primer palo-antes Renato cuando jugaba con Juande-. Yo he visto algunos cambios en los últimos partidos, Daniel sigue en primer palo, pero no hay nadie en zonal en punto de penalti-L. Fabiano no lo hizo contra el Barça la semana pasada-. Ahora ya no defienden 11 como lo hacían hasta hace algunas semanas, Capel y Navas salen del área.

Drago y Mosquera no son altamente productivos por arriba y De Sanctis tiene problemas en el juego aéreo- se sabía de su época en Udinese, por lo menos yo lo sabía-.

Cuando el partido está controlado es habitual que haya pérdida de concentración o desantenciones. Goles como los recibidos por el Denia en los córners no hablan muy bien de la defensa a balón parado. Edú perdona el 3-1 en un córner en la segunda parte del derby rematando muy cerca del borde del área pequeña.Siguen los problemas en partidos recientes

Nos quedan problemas de retorno defensivo, defensa con mucha tendencia a cularse fuera de casa, equipo partido en dos-como contra Atlético de Madrid, con Keita sólo en el centro del campo y 25 metros a su espalda sin apoyos-, fallos puntuales defensivos por falta de concentración. Por eso el Sevilla no gana fuera  desde hace mucho tiempo.

Muchos defectos para no ser el 2º peor visitante del campeonato.

# lunes, 14 de enero de 2008 8:16

Un equipo sin cabeza

45 minutos sin criterio
En la primera parte del Calderón se vio la precipitación de Koeman y su Valencia: buscar variantes en un equipo aún sin hacer sólo puede provocar el caos, la desconfianza y el desbarajuste táctico. El holandés todavía no conoce a jugadores ni equipo como para inventar: si insiste en ese tipo de decisiones, al Valencia le costará alzar el vuelo. Ubicar a Montoro por la izquierda cuando acabas de ceder a Gavilán, colocar a dos extremos como Silva y Joaquín de delanteros, poner a Mata por la derecha... demasiadas novedades, una locura, crear el escenario ideal para que tus jugadores no rindan. Has diseñado la táctica perfecta para descabezar a tu equipo.

También es una locura, y se vio en la primera mitad, jugar con Albiol y Helguera de centrales y una zaga adelantada con Baraja y Marchena de mediocentros. Bastaba un pique de Agüero para ponerles en apuros, y el caos se completaba con Arizmendi en el lateral derecho: por mucho que lo elogie Koeman, no sabe defender allí. No controla la línea de cuatro, no cierra la distancia con el central, genera muchos espacios y es una invitación constante al pase interior. Siempre mira la pelota, olvida lo que es la línea defensiva, está descolocado todo el tiempo y es difícil verle en posición defensiva táctica válida. Sí, corrió mucho, pero cuando en defensa no estás en fase de actuación tampoco tienes que correr tanto, sino trotar y aguantar la distancia: moverte tanto es sinónimo de falta de ubicación.

Para que Arizmendi llegue a ser un lateral solvente debe aprender a marcar de forma individual y también preocuparse de mantener la espalda, algo que no domina, y es lógico: cuando eres delantero sabes buscarla, no pararla. Mucho debe aprender de orden táctico para que el experimento resulte: por mucha confianza que quiera darle Koeman, si sigue jugando en ese puesto será, simplemente, porque no hay otro.

Toda la desorientación del Valencia en la primera parte cambió con el segundo tiempo. Koeman aportó algo de lógica, movió las piezas, olvidó el 1-4-2-2 en un 1-4-3-3 cercano al 1-4-2-3-1 e hizo cierta la frase de Joaquín: "Empezamos a saber a qué jugamos". Cualquier aficionado con conocimientos habría hecho lo mismo: Joaquín de extremo derecho, Silva a la izquierda y Zigic de delantero centro como referencia. El hundimiento físico del Atlético en mediocampo hizo el resto. Con Banega mandando en la zona ancha, el equipo volvió a tener sistema, amplitud y un 'regista' para distribuir el balón, liberando además a Baraja que liberado de la creación, se dedicó a llegar en segunda línea. Nos gustó Banega, que puede ser el jugador que Koeman buscaba para la transición ofensiva.

Aunque el fútbol sea un estado de ánimo el físico tiene mucho que ver. El Valencia estaba roto, hundido, pero las ganas de volver a ser alguien le han dado fuerza en las piernas. La "limpieza" del vestuario ha aportado ilusión, fuerza y caracter, y volvió a verse a gente con ganas de comerse el mundo. Es una pena que las esperanzas que empezaba a generar la actuación de Hildebrand se fueran a pique con su error, tan grosero como decisivo.  

Las herencias del Madrid
Numeros impresionantes, récord en la primera vuelta pero, pese a quien pese, la sensación de que el Madrid sigue siendo sólo Casillas y Ronaldo... disfrazado de Van Nistelrooy. El Madrid es principio y final, aunque ahora en vez de galácticos y calidad su once esté lleno de determinación. Esta nueva victoria deja la sensación de que el equipo tendrá serias carencias para ganar en Europa y sus reservas horrorizarán en la Copa, pero la Liga es suya. Los blancos están muy enchufados en el campeonato local, y hacen lo que no supo el Barça el año pasado: no dejar coger aire al rival. Cada vez que los azulgrana alzan la cabeza llega el Madrid, 24 horas después, y les pega un martillazo en forma de contundente victoria. La lección está aprendida: no hay que perdonar ahora, porque los rivales te complicarán el título.

Otra lección es la de que Gago hará sufrir al Madrid, porque no tiene ni la destrucción ni el efecto corrector que aporta Diarra, a día de hoy vital para Schuster. Hasta ahora el Madrid le ha quedado grande a Gago, incapaz de jugar de vértice en el fútbol europeo. Quizá le vendría bien jugar con dos medioscentros, pero eso cambiaría todo el esquema y obligaría a Raúl a volver a la media punta. Ahora, a su lado, tiene más bien poco porque tampoco Sneijder aporta, perdido el efecto sorpresa y totalmente desorientado en la banda derecha. Quizá, si la presión que envuelve al Madrid le deja, rendirá mejor el año que viene, porque es un buen jugador y terminará demostrándolo, pero ahora llaman la atención sus carencias: ni pasa ni trabaja bien en defensa, y tampoco su disparo vale tanto porque el Madrid apuesta por el juego directo.

El anti-arquitecto de equipos
Tiene conceptos muy buenos y su propuesta es un lujo para el espectador, pero Víctor Fernández no sabe encontrar lo decisivo en el fútbol: el equilibrio. El único entrenador que alcanzó el éxito sin encontrarlo fue Cruyff, capaz de triunfar con Eusebio en el lateral derecho: los demás, o tienen las ideas bien claras o terminan estrellándose. Ya el año pasado el Zaragoza era un equipo cogido con alfileres, que cayó en manos de Víctor e, inmediatamente, generó ilusión, pero lo ilógico eran sus buenos resultados la pasada temporada, no los malos ésta. La virtud se encuentra en el término medio. Es un equipo desequilibrado que, en la 2006-2007, sumó muchos puntos como el Atlético de este año: a base de gol y pegada pero con nulo equilibrio. Aviso a los rojiblancos: si no lo encuentran podrán ganar, pero también perder con cualquiera. Quizá Motta sea el jugador decisivo para que los rojiblancos se asienten y puedan vivir en la zona Champions sin miedo al abismo. La salida de Maniche permite al Atlético buscar porque Motta es un talento de cristal.

Si el Zaragoza hizo una buena temporada fue, en gran medida, por el excepcional rendimiento de Zapater, que llegaba a todas partes y compensaba la debilidad del medio del campo maño. Con dos puntas, D'Alessandro y Aimar cualquiera sufriría en defensa. Víctor pudo fichar otro tipo de jugadores este verano, pero no trajo lo que necesitaba, y aunque a nivel individual el equipo tiene un nivel espectacular -Milito y Oliveira son de lo mejor de la Liga: dos puntas rápidos, fuertes, goleadores y que conocen la competición- el equipo no tiene centro del campo, y esa es la línea clave de cualquier conjunto. La fórmula que suele llevar al éxito a Víctor es que otro entrenador, al que sustituye, le haga los fichajes y cimente el armazón defensivo. Cuando, por ejemplo, Irureta se lo hizo en Vigo pudo verse un Celta espectacular. A un equipo sólido, defensivo, y solidario le sumas el efecto Víctor Fernández y se convierte en un equipo que juega como los ángeles.Cuando Fernández, además de técnico, ha tenido que ejercer de manager, ha perdido los papeles, no ha sabido establecer prioridades. 

Borowski se le escapa al Barça
Terminaba contrato el próximo 30 de junio: 27 años, interior zurdo perfecto a pierna cambiada para un 1-4-3-3, mentalidad ofensiva, llegada, recorrido de cincuenta metros y la costumbre, con Schaaf, de presionar en primera línea y no dejar al rival respirar. Con Schaaf, los jugadores saben que deben ahogar al rival en su campo porque el Werder es un caos si el rival supera la primera línea de presión.  

De propina, disparo desde fuera del área y mucha presencia física: Borowski era en efecto un hombre idóneo para el Barcelona para generar competencia en mediocampo, pero el Bayern se lo llevará a coste cero.

Txiki estaba detrás de él y mandaba emisarios con frecuencia, para repetir la jugada de hace dos años con Van Bommel. Borowski tiene coincidencias con el holandés, pero siendo ambidiestro responde al "perfil de jugador zurdo": más apatía en defensa, menos caracter, pero mucho más toque y calidad que la media más un giro de tobillo propio de los zurdos en el golpeo.

 Estaba en la lista de la secretaría técnica - no se olviden de Diego - pero el Barça ha vuelto a dormirse o el Bayern ha vuelto a ganar por la mano, y ahora los bávaros  aspiran a todo la próxima temporada. Ribery mejora, Toni y Klose se entienden de escándalo y el resto son grandes nombres: Schweinsteiger, Van bommel, De Michelis, Lucio, Lahm... y el penúltimo en llegar, Breno. Buen central, brasileño y también seguido por los mejores de Europa. Los 'elegidos' de Txiki se esfuman: quizá ya el único gran objetivo sea De Rossi, que saldrá por muchísimo dinero en una operación bastante más compleja que lo que era la de Borowski. Dos jugadores distintos, no tiene mucho que ver Borowski con De Rossi pero la llave para que los dos sean válidos la tiene Touré Yayá.

Henry, banquillo obligado, por futbolitis

Se habla del último partido Eto'o, de la certeza de que Henry debe rotar para evitar otro Edmilson y que la vuelta contra el Sevilla esté penalizada por la falta de profundidad en el análisis, y del número mágico de la semana, sin duda el tres.  Rijkaard debe analizar cada detalle de manera minuciosa pero hay un parámetro que cambia el debate y es ajustar el planteamiento a la situación psicológica del equipo.

El entorno no duda de la capacidad de Rijkaard, y si duda, es por decepción del que permanece inerte cuando tiene las llaves del tesoro, las del éxito rotundo como Capello o las que  derrumbe todas las torres como Koeman. Por esto, Rijkaard debe dar un golpe de autoridad y rematar la faena iniciada en la rueda de prensa post Sevilla, señaló a tres jugadores,  no cabe otra que contra el Murcia debe haber tres cambios más el obligado de Edmilson y el recomendado de Henry.  Serán guiños de Rijkaard  para demostrar autoridad  y actuación, lo uno y lo otro se antojan vitales, la opción de navegar para morir en la orilla se tomó la temporada pasada y todos los títulos se fueron perdiendo como profecía autocumplida.  

No le queda otra a Rijkaard que decantar a la balanza para pasar a la historia como el entrenador más laureado de la entidad o para ser recordado como el entrenador que en su final  puso las primeras piedras para el futuro. Rijkaard ha comenzado a descontar las horas que le quedan en el banquillo azulgrana.

Analizado el partido del Sevilla, tres jugadores estuvieron por debajo del nivel competitivo, el primero de ellos Giovanni - del que hablaremos próximamente - con conjuntivitis, menuda inocentada sacar a jugar  a un jugador que ve borroso, que pensarán otros, este es un detalle más que certifica que existe un problema en la toma de decisiones referentes a  alineaciones  y planteamientos. El segundo, Xavi, todos los que han leído el análisis de futbolitis han podido comprobar todos y cada uno de los argumentos dados.  El tercero  Abidal, cuyo bajón físico es sintomático de que en el Barça se emplean pocas horas cualitativas.

Dado el golpe en la mesa por Rijkaard, queda el cambio obligado, meter a Márquez en la posición de Edmilson, pasando Zambrotta al lateral, y Puyol al centro de la defensa.  Combinado con  Sylvinho por Abidal, queda dibujada una defensa de cinco en ataque, con Puyol - Milito sacando la pelota, Márquez quedando en la cobertura de los laterales y dos carrileros en fase ofensiva: Zambrotta - Sylvinho, de ellos dependerá que el Barça haga un partido brillante. Las molestias de Milito, pueden dar entrada  a Thuram por lo que el baile Puyol iniciado esta temporada le llevaría al central izquierdo.

En la zona ancha, Márquez más Iniesta, el debe ser quien represente el cambio en el estatus del equipo, y Gudhjonsen como llegador para un Murcia que juega con un 1-4-4-2 con doble pivote y al que el rol del islandés le puede hacer mucho daño si consigue jugar a la espalda de Movilla para buscar el desmarque en diagonal hacia dentro de segunda línea con los centrales. Detalle decisivo emparejar a Guddy con Movilla, si jugase Xavi, Movilla soltaría al 6 azulgrana y sería un peligro en cada pérdida azulgrana, ya que es el lanzador pimentonero. Recordar que el gran Raúl González le hizo una marca al hombre para neutralizar la ofensiva murciana. Si Guddy tapa la posición de Movilla tras pérdida, el Barça vivirá muy cómodo con la defensa en la zona de medios, si esto no ocurre no menosprecien la fuerza de un jugador en fase de rendimiento como el sueco Goitom más la calidad de Baiano. Si juegan Xavi e Iniesta, el marrón Movilla, le toca a Iniesta.  Jugador clave Movilla pero Baiano demuestra temporada tras temporada una calidad inmensa pero no es delantero para jugar fuera de casa, en el repliegue intenso del Murcia, la portería del adversario le queda lejos, muy lejos... por eso el equipo que alinea a Baiano no funciona fuera de casa si no sabe jugar la posesión.

Si el Barça presiona en primera línea, el Murcia no saldrá, las ocasiones caerán como fruta madura si se buscan centros y remates, y el peligro sólo puede llegar por un regalo o por alguna acción aislada de unjugador de potencia. El peligro se llama Goitom pero no es preciso ante portería, por eso, hoy del Murcia se esperan cosquillas. 

Arriba, quedan tres: Bojan, le viene muy bien la derecha, jugando entre central y lateral, con Zambrotta doblando. De Coz tiene dificultad para marcar el movimiento sin balón, y porque De Lucas  es muy disciplinado en los movimientos de presión en la línea de cuatro pero tiende a olvidarse de las ayudas a su lateral. La pareja Peña - Abel le viene peor a Bojan, si juega ahí Henry (posición Ronaldinho) tendrá una buena tarde. El otro Eto'o, no está en forma, si el nivel sube se nota que le falta ritmo, frescura mental  y concentración en su labor de nueve, cuando Eto'o quiere hacer de todo es cuando parece peor jugador. Lucha por demostrar que tiene compromiso, que puede apagar todos los fuegos y es cuando te convence de que quizás no sea tan crack como se le supone.  No es bueno confundir forma con goles, saben un detalle para saber si un jugador está en forma: Los controles.

Sólo queda saber el tercero, la teoría es sencilla: Tití Henry. El abismo te lleva a que juegue cuatro partidos en menos de diez días. Digo cuatro porque contra el Sevilla su alineación es obligada.Será titular porque Rijkaard a caído muchas veces en la misma piedra y no hay indicios de cambio. Una lesión, un golpe, un detalle y jugarás la vuelta contra el Sevilla con Giovanni, Bojan e Iniesta más Xavi en mediocampo, con semejante rebelión de pequeñitos que no jugones, sabes que el Sevilla te elimina con una acción a balón parado...

PD: El lunes tercera entrega del Barça: Tolerancia cero.

FCB, Tolerancia cero I, Xavi la gran mentira.

FCB, Tolerancia cero II, jugando sin delanteros.

Como os explicamos en el penúltimo post son horas muy tristes para los hermanísimos, pero teníamos preparado más material y queríamos compartirlo con vosotros. Han bastado unos mensajes para saber que compartis nuestro dolor y por eso queremos daros una vez más las gracias: ahora toca descansar y seguir trabajando fuerte con vuestra compañía y apoyo.
                                                                                                         Futbolitis

Avanza más un cojo con determinación que un atleta que no quiere mancharse las zapatillas: el Barça quiere ganar con guapura, mostrándole a sus rivales todas sus cartas, tirando recursos a la basura y tocando y tocando para entrar siempre por el centro. En el fútbol actual necesitas jugadores que ataquen y defiendan, intimidar por velocidad, provocar la sorpresa y ser poderoso en las transiciones en defensa como en ataque. La propuesta del cuerpo técnico azulgrana, en cambio, es cansina, obsoleta y repetitiva, como si Kasparov hubiese querido ganar todas sus partidas con jaque mate pastor. Para los jugadores que llevan cuatro años en el equipo el entrenamiento del sábado para preparar el partido debe ser soporífero, porque nunca se ve una propuesta especial: ¿el problema? Puede ser el bloqueo mental del cuerpo técnico o su ausencia de conocimiento, lo que descartamos a estos niveles de profesionalismo.

Mucho delantero, poco peligro
En cualquier encuentro del Barça se ven defectos que no tienen equipos de menos enjundia. Por ejemplo, que el Barcelona es el equipo del mundo con más delanteros en, presuntamente, tareas defensivas. Pero aunque de cara a la galería se hable de equipo ofensivo esos delanteros están muy atrás, paseando a muchos metros de la portería contraria. Con el equipo replegado veremos tres estatuas en mediocampo (Ronaldinho, Messi y Eto'o) y una sombra, Xavi, que pulula por ahi. Son cuatro 'delanteros' sin presencia en defensa: ningún otro conjunto podría permitirse ese lujo y ser más o menos competitivo. Maravilla ver a Kaká haciendo un trabajo táctico excelente cuando el Milan no tiene la pelota o contemplar a Van Nistelrooy bajar a su propio corner, a Robinho perseguir a su lateral o a Raúl defendiendo a Movilla como si anulara a Maradona.

En el Barça todo es diferente. Con los delanteros perdiendo el tiempo en el medio del campo, cuando el equipo recupera la pelota tarda un siglo en llegar a la portería rival. Messi la pide con diez rivales por delante, Ronaldinho se pega Abidal para pedírsela al pie, Eto'o cae a banda y, cuando la pelota va por fin al área, no hay nadie buscando el centro. Por eso y pese a su presunta apuesta atacante, el Barça es el equipo entre los grandes con menos jugadores en el área de definicición, y ahi está una de las explicaciones a por qué el Madrid, por ejemplo, gana más partidos. Cada vez que Ramos entra por banda hay cuatro compañeros en el área; en el Barça puede desbordar Messi pero no encontrará el pase: Ronaldinho la esperará en la esquina con Henry a su lado mientras Deco, Xavi e Iniesta tratan de intimidar llegando con su 1,70, con Touré en la lejanía. Para tener rendimiento y ser ofensivo no importa entonces tener muchos delanteros "defendiendo", sino once jugadores sacrificándose atrás y el máximo número de hombres en el área rival cuando atacas. Puedes ser defensivo como Capello con un 1-4-3-3 y no permitir a más de cuatro jugadores pisar el campo rival o, como Wenger en el Arsenal, no alinear más de un delantero pero contar con muchísimos jugadores pisando el área enemiga.

Es viendo cuántos hombres llegan al área como sabes el número de delanteros de un equipo. Pero en muchos partidos del Barça no verás más que a uno o dos jugadores -muchas veces los interiores- en esa zona en las acciones de ataque, con los delanteros desperdigados en tres cuartos. Se abren dos interrogantes: ¿es el cuerpo técnico incapaz de influir en ellos para que cumplan su cometido o, símplemente, hay una ausencia total de análisis para paliar el error? Son defectos básicos que se repiten semana tras semana, mientras los técnicos se limitan a corregir problemas superficiales, remendar soluciones y aplicar los castigos que se piden desde los periódicos.

No puede esperarse que Messi o Ronaldinho sean decisivos si se escaquean en defensa y no les creas el escenario adecuado en ataque. Podrían ser reconvertidos a delanteros puros, tener el equipo partido y dejarles siempre arriba sin ninguna obligación en defensa, pero entonces no juegues con Deco o Xavi sino con Makelele, Diarra y Essien. Si lo quieres todo, debes lograr que trabajen atrás pero también tengan peligro en ataque y no lo hay si Ronaldinho se acerca a Abidal cuando debería alejarse de él y generar espacios o Messi baja hasta el centro del campo para tener que derribar dos líneas de cuatro rivales. Con Guardiola al mando, Figo recibía en el pico del área como extremo para hacer el uno conta uno e irse del rival. Aquí todos reciben en su propio campo y muchas veces de espaldas. Henry no muerde sino que arranca desde la zona del "diez" a muchos metros de la línea de fondo y Eto'o, desde su lesión, parece haber olvidado cómo se juega de nueve. El camerunés es ahora un jugador embarullado que quiere hacer de todo, cuando debe conformarse con cumplir como ariete: probablemente necesita que le refresquen las ideas en el plano táctico sobre cómo hacerlo.

Es significativo ver a los delanteros del Barça hacer lo contrario que los del Madrid. Ese es el gran cambio del Barcelona ganador al perdedor que es ahora, un defecto simple pero cada día más acusado. La táctica no se habla con la boca: se entrena. La idea es que Ronaldinho y Messi reciban en la esquina del área, para que sólo tengan que marcharse de un rival y que entonces los centrales tengan que ir a por ellos, dejando huecos para la llegada de cuatro jugadores con ansia de rematar. Así pasaba hace meses, cuando se veía a equipos contrarios encerrados en inferioridad númerica en su área y machacados por un rival superior.

Henry, Eto'o, Ronaldinho, Messi, Giovanni, Bojan, Gudjohnsen, Iniesta... Muchos jugadores para tres puestos. La primera condición para elegir entre ellos a los titulares es hacer un trabajo defensivo de primer nivel, ser duros en la marca, perseguir a tu jugador y saber vivir tácticamente para recuperar la pelota y darlo después todo en ataque. El primer síntoma para cambiar a alguien es verle parado, desconectado, en fase defensiva. No hay que valorar sólo los goles y lo que diga la prensa sino su trabajo en entrenamientos y partidos. Partiendo de ese trabajo profesional y sacrificado, donde el equipo sea lo primero y se anteponga el 'nosotros' al 'yo' aportaremos en unas pinceladas cuatro estilos de primer nivel para que, con la actual plantilla, el Barcelona pueda sorprender a sus rivales y llegar mejor a puerta sin necesidad de alardes. No son soluciones para toda la temporada, quizá ni siquiera para todo un partido, pero sí para generar dudas en el rival, plantear alternativas y no presentar siempre el consabido 'sota, caballo y rey'.


La 'Solución Cruyff'
Cambio constante de posiciones en la delantera. Si haces como Rijkaard e insistes desde hace años con extremos a pierna cambiada todos los rivales sabrán que no habrá centros de primera ni remates. Con los jugadores que hay, Cruyff podría desarrollar una de sus innovaciones: tres delanteros con movilidad total, cambio de extremos constante y, de pronto, juego a pierna buena, búsqueda de centro y remate. Cambio de posiciones no de forma mecánica sino en la misma jugada: Messi recibe en su sitio a la derecha, la toca al centrocampista y se marca una diagonal sin balón a la posición del delantero centro, forzando en la zona del lateral derecho, central derecho y central izquierdo rivales.

El lateral de su banda se queda sin nadie a quien marcar; si sigue a Messi se crea espacio para que nuestro lateral desborde al interior rival y busque el centro, con nuestros tres delanteros y la segunda línea buscando el remate. Sin haber hecho mucho, sólo colgando el balón, tenemos a cuatro o cinco jugadores en el área. Con los cracks que hay en el Barça seguro que pasa algo.

 

                                                               La 'Solución Capello'
Con el paso de los años el italiano sacó mas y más partido a su libreto: como lo primero es defender sólo se atacará buscando superioridad numérica en zonas muy definidas, por ejemplo con el dos para dos de tus delanteros contra los centrales. Si ellos quieren tener ahi superioridad numérica tendrán que meter una defensa de cinco entregándonos entonces todo el centro del campo. Capello busca ese dos para dos pero, cuando su equipo avanza y se acerca al área, varios jugadores atacan una sola posición. Roberto Carlos tenía la pelota lejos del área y veíamos al lateral derecho rival y a su central sin nadie a quien marcar; Raúl, Van Nistelrooy y un jugador de llegada buscaban al otro central. No se improvisaba, sino que se estudiaba a los rivales y se buscaba el zaguero más débil.

 Podría haberlo hecho el Barcelona el el derbi, con Cannavaro: si la tiene Abidal todos a buscar al italiano en el tres para uno, atacando una posición determinada de una defensa en zona. Esa idea sigue presente en el Madrid a balón parado, donde muchos 'tanques' van al mismo lugar empujándose los unos a los otros, pegadísimos, confiando en que si uno no la toca el otro lo conseguirá.

 

La 'Solución Wenger'
Puedes reconocer que Ronaldinho o Messi no son delanteros puros y transformar el 1-4-3-3 en un 1-4-1-4-1. Como esos extremos apenas tienen presencia en el área puedes hacer recaer la construcción en sus pies y retrasarlos al centro del campo. Los otros dos medios que jueguen por dentro tendrán obligaciones defensivas pero priorizarán la llegada y acompañarán a Eto'o con desmarques de ruptura al espacio. Has redistribuído el sistema de juego: en vez de interiores creadores tienes llegadores y el juego se 'fabrica' en banda. Ya no lo hacen Xavi, Deco o Iniesta sino Messi y Ronaldinho, que deben crear, combinar y desequilibrar dejando la llegada al área al delantero centro y a los dos llegadores constantes. Es una buena solución para que jueguen los 'cuatro fantásticos': Henry como ariete con mucha movilidad, Eto'o de interior-mediapunta al estilo Baptista y las otras dos estrellas, Ronaldinho y Messi, generando juego en banda. El otro interior junto a Eto'o puede ser Touré Yayá, con Márquez o Edmilson como mediocentro, porque prescindir del poder ofensivo del marfileño es otro recurso desperdiciado por Rijkaard: no son sólo los goles de disparo, sino que sus tiros obligan a los defensas a salir a cubrir generándose espacios, provocándose rechaces, córners y dudas en la zaga rival.

Este sería un equipo distinto, con el fútbol directo como finalidad, con la alternativa de Iniesta en cualquiera de las posiciones buscando la conexión con los llegadores. Ataques cortos pero verticales e incisivos, electricidad en lugar de sopor, dos-tres toques como máximo y mucha movilidad. Se acabaron los abucheos a Ronaldinho por no desbordar a nadie: que busque el pase vertical a la carrera de Henry, la llegada de Touré al espacio, la pared para la velocidad de Eto'o, y que Messi intente aprender que no todo es el regate, levante la cabeza y mejore su capacidad de pase.

La 'Solución Ancelotti'
Toda la responsabilidad ofensiva recae en dos jugadores: uno que desequilibra con el desplazamiento de balón -Pirlo- y otro que lo haga mediante la conducción -Kaká-. Para aprovechar el desequilibrio que ellos provoquen alineamos a dos puntas de referencia, viviendo en zona de centrales y sin desmarques a banda. Sería otro Barcelona, más sólido en defensa, que priorizaría las obligaciones defensivas y en el que siete jugadores tendrían como única misión recuperar el balón. Los dos hombres claves, nuestros Pirlo y Kaká, serían Ronaldinho y Messi. El desplazamiento en largo quedaría para el brasileño, atrasado muchos metros y responsable de lanzar a Henry y Eto'o en vertical, jugando el dos para dos con los centrales, teniendo como referencia los palos y buscando el balón en profundidad. Messi contaría con libertad absoluta: no sería el zurdo amarrado a la derecha obligado a jugar a pierna cambiada, sino un 'diez', un crack en la mediapunta, buscando desequilibrar en cualquier lugar del campo y desencadenar las acciones ofensivas del equipo.

Éste sería un Ba rcelona menos atractivo durante todo el partido pero ese es el secreto del Milan: dormir media hora y, de pronto, morder.Un regate de Kaká arranca el motor y el coche se lanza a trescientos: genialidad de Messi, desconcierto rival, pase milimétrico de Ronaldinho, Henry y Eto'o con espacio por delante, balón, carrera a toda velocidad y gol.

# miércoles, 09 de enero de 2008 0:05

Va por tí, abuelita

Estábamos actualizando futbolitis, tocaba hablar de Xavi - un jugador al que admiramos y respetamos - pero al que le hicimos un análisis profesional y hacer este tipo de análisis muchas veces no es grato, por eso ser Txiki y Rijkaard no es sencillo, y de repente tu situación se volvió más grave aún. Te has ido pero no es el punto y final, es un punto y seguido, las personas perdurán para siempre mientras tengamos sus recuerdos, sus caricias y tantos momentos de dulzura y alegría que vivimos junto a ella.

Eramos tu debilidad, tu casa era la casa de la gente, siempre era un buen lugar para charlar, para disfrutar de la vida, nunca un no por respuesta y un corazón abierto, un carácter diferente, distinto, tolerante... muchos aunque no fueran de la familia te buscaron para desahogar porque nuestra abuela creía en las personas, los buenos sentimientos y que la maldad no existe. Cualidades todas que comparte con nuestra madre y lo curioso el caso es que era su suegra aunque todos creían que eran madre e hija pocos supieron acertar que el secreto no estaba en el gen.

Desde el pasado lunes tenemos el corazón roto, la mirada triste y la esperanza de que allá donde estés podrás sentir todo lo que te queremos porque aunque te hayas ido tu recuerdo será nuestra alegría y nuestro esfuerzo sérá entero para tí y en especial futbolitis por la cantidad de horas que has dedicado en tu vida para seguir a tus nietos por los campos de fútbol, por la cantidad de horas que hemos hablado contigo de fútbol y por cada momento, cada minuto y cada segundo que pasamos cerca tuyo, todo se viene a la mente porque algún día podremos dar a nuestros hijos todo lo que nos enseñado en esta difícil batalla que es la vida.

              Te queremos por y para siempre, descansa en paz abuelita.

                                  Marquinos y Nicolás

PD: Ahora mismo sufrimos un  desgaste emocional muy severo, creo que todos podréis entender que nos tomemos un tiempo de descanso. Mañana abriremos un artículo vacío para que podáis comentar la actualidad mientras podéis seguir en el artículo de Xavi, si lo consideráis conveniente.

Queríamos publicar la segunda parte de este informe del Valencia mañana, pero la velocidad a la que pueden producirse los acontecimientos nos obliga a adelantar nuestras palabras, que pueden quedar desactualizadas.

La sombra de Carboni
Las esposas de Soler y el italiano son íntimas amigas, y de ahi que el salto a los despachos de Carboni tras colgar las botas, pese a carecer de currículums o certificados que lo justificaran, fuera tan rápido.

Pero el veterano Amadeo tiene muy pronto enemigos: en cuanto se rumorea, viendo lo que pasa con Ayala, que no quiere renovarles, los veteranos Albelda, Angulo o Cañizares empiezan a hacerle la cama. Se alian con el entrenador Quique Sánchez Flores y sugieren a su presidente lo nocivo que es Carboni. No sabemos qué podría haber hecho Carboni porque el desgaste es inmediato y constante. Pronto fue despedido, pero ahora Koeman ejecuta su plan. Quizá Carboni siga ahí, a la sombra de Soler, como Cruyff detrás de Laporta.

Oficialmente el cargo lo ocupa Miguel Ángel Ruiz, que se reune con representantes, maneja nombres y cifras pero cuya capacidad de decisión y actuación está en tela de juicio. Los casi cuarenta millones de euros pagados por Zigic o Manuel Fernandes están en su debe, y muchos afirman que Ruiz es ya figura decorativa que el 30 de junio saldrá por la puerta de atrás. Es extraño pensar que Ruiz no conozca porque Manuel Fernandes dejo de ser llamado Manuelele, le auguraban ser el futuro Makelele pero su vida nocturna le llevó a ser un estorbo en lugar de ser una promesa.

Todo ello delata la incapacidad de Soler de encontrar un director deportivo fiable, un hombre fuerte. Su ausencia de imagen, poca locuacidad y escaso carisma le llevan a ser el foco de todas las miradas, y terminará como Florentino: tras Valdano, Sacchi y varios entrenadores el único que quedará sera él. Si Soler no quiere terminar así encontrar rápido a alguien que fiche más o menos bien, dé imagen de seriedad y sea capaz de hablar con los medios de comunicación mejorando la imagen del club. Así el presidente podrá limitarse a mandar en el despacho, hacerse la foto en el palco y decir frases bonitas cuando se le cruce un micrófono.

Una cuestión de grandeza
Uno de los principales problemas del Valencia es que sus mandatarios, sus trabajadores e incluso su propia afición no se dan cuenta de la grandeza del club. La imagen del Valencia en España y en el extranjero, incluso en países perdidos, es mucho mejor que la que tienen en casa. Esa falta de conocimiento sobre lo que representa su club se refleja en, por ejemplo, los jugadores que llegan: jugadores mediocres que no justifican el dinero invertido. ¿Cuántos grandes han llegado estos años? ¿Por qué, con el potencial y el dinero que se tiene, no se han fichado 'cracks' y se ha completado la plantilla con gente de la cantera?

Tiene poco sentido pagar por Zigic 18 millones de euros cuando sabes que será reserva en el 1-4-4-1-1 o el 1-4-4-2 de Quique, porque no responde al perfil de titular de un equipo grande. Valdrá como recurso, pero no para jugar balonazos largos de Albiol o Cañizares todo el año, porque Mestalla no admitirá ese estilo toda una temporada. Entonces se paga una fortuna por un reserva al borde de la treintena y que necesitará un año para adaptarse. Una inversión irrecuperable cuando no se le darán minutos con Villa y Morientes delante. Cualquier director deportivo se dejaría esa fortuna en un delantero de primer nivel, estilo Huntelaar, para presionar a los otros arietes y dar alternativas a Quique. Si no, si está claro que será el tercer delantero, gástate la tercera parte en un brasileño o un argentino joven, piensa en el futuro y dale tiempo de crecer.

Es probable que Zigic acabe en la Real Sociedad, aunque sus últimos goles pueden hacerle quedarse. El dueño de sus derechos representa a un grupo inversor chino, con mucho dinero e interés en el club donostiarra: quiere cambiar el nombre del estadio y se antoja como la salvación económica, al menos temporal, para los de San Sebastián. Zigic aterrizará en Anoeta como cedido y con opción de conpra, cobrando más que el millón de euros netos que ingresa en Valencia y heredando el contrato de ¡cinco años! que le regaló Soler. Heredará también los incentivos por goles, títulos, partidos y por casi todo en Valencia, más salario, casa y coche. No está mal, para un hombre que en Santander cobraba poco más de medio millón de euros. Un buen jugador convertido en magnífica inversión para el Racing y pésima para el Valencia: en San Sebastián le harán referencia del proyecto y sacarán partido de un jugador utilizable, que justo deja el club que pagó una fortuna por él cuando empezaba a marcar goles.

El de 'Manuelele' es otro caso paradigmático: su altísimo precio contrasta con el de, por ejemplo, Mavouda en el Villarreal a coste cero. El fichaje de 'Manuelele' siembra dudas, lo deciamos antes en la introducción  y seguimos aunque abandonando su vida alegre: o no se conoce el mercado o se llega tarde, o el que elige no tiene ni idea, o hay comisiones y cosas extrañas. El Valencia debería formar un grupo de 17 ó 18 jugadores indiscutibles, y después buscar opciones como la de Mavouda, pero sus dirigentes prefieren gastar una fortuna en ese 'jugador 19' que ni jugará ni será importante. Si te gastas esa fortuna hazlo en uno o dos indiscutibles que generen competencia, evitando además que gente como Cañizares o Albelda se sientan indiscutibles. A veces da la sensación de que, precisamente, han llegado medianías para no 'asustar' a los intocables.

Baile de entrenadores, nuevas expectativas
Todo indica que con Koeman se pasa del 1-4-4-2 de Quique al 1-4-3-3 holandés, de la escuela italiana a la ofensiva de los tulipanes. Como dijimos en su momento no es así: Quique trabaja mucho la táctica en los entrenamientos, tiene una alta exigencia defensiva y suspira por una máquina que no encaje goles, pero no es tan conservador como se vende.

Su gran trabajo táctico da frutos en grandes partidos, y sino miren las visitas a Camp Nou y Stamford Bridge la pasada temporada, cuando el equipo dominaba todas las situaciones defensivas y mataba los partidos en contragolpes académicos, que reflejaban lo entrenado.

Sin embargo Quique es agua pasada. Costará implantar el concepto de Koeman de jugar con extremos, porque el Valencia ha perdido mucho estos meses con las lesiones y los acontecimientos. Ahora dispone de menos control y tablas para domar un encuentro, y es tarea de Koeman centrarle y que compita mejor. El holandés tiene a su favor que el equipo tiene más hambre y velocidad: lo contrario sería catastrófico. Ahora cuenta gente antes relegada al banquillo, como Arizmendi, y cuando estás en crisis y necesitas hambre recurres a hombres como él, que presionan en primera línea y no dan un balón perdido. Cuando el equipo esté más asentado, jugadores así serán carne de banquillo otra vez porque volverá a hacer falta calidad. Su presencia es síntoma de que el equipo está mal: cuando está bien y todo el mundo tiene ese espíritu de lucha y garra, tienes que elegir por la calidad y no sólo por el esfuerzo. Eso es el Valencia de hoy: en Irún o en Zaragoza iba perdiendo pero los jugadores andaban como motos, sabiendo que no saldrían derrotados. El momento, la charla de Koeman, fueron el mayor estímulo para evitar otro desastre. En el descanso había un nivel de activación altísimo para buscar la victoria, es el nuevo Valencia, menos calidad más ambición por demostrar.

Resumen de todo lo comentado es la presencia en la portería de Mora. Ha sido un lastre, pero no es culpa suya: lleva años sin jugar y un portero necesita referencias, tener claro el sitio, y si no juegas es imposible controlar las distancias, la situación en el área, cuándo debes arriesgar y salir. Se supone que mientras se recupera Hildebrand irá mejorando, pero es otra muestra de la política de mediocridad: más valdría tener dos porteros muy buenos y uno de la cantera que un tercero veterano, al borde de la retirada y con ficha alta. Te ahorrarías ese sueldo y tendrías tras las dos 'vacas sagradas' a un chaval que se mataría por quitarle el puesto a Hildrebrand y Cañizares, y además aprendería para cuando le necesites en el futuro. Tan importante es el trabajo de un entrenador como el del director deportivo y los responsables de la cantera, que si se dan cuenta de estos factores harán que marchen cosas que a la larga marcan diferencias.

Una mirada al vestuario
Hay quienes defienden a Albelda, Cañizares y Angulo, pero muchos están a favor del relevo generacional. Algunos como Caneira están marcados como 'pelotas' por sus palabras cuando estaba Quique o ahora con Koeman: que haya tres descartados es una realidad pero no lo idóneo, y lo menos indicado es que alguien como Caneira trate de quitarle hierro cuando es el primero en no cumplir cuando juega.

Le vimos jugando de central en Zaragoza: era el primero que no servía para llevar la camiseta, porque ni anticipaba ni se pegaba al delantero. Reculaba, dejaba pensar al rival, era por lo menos tan lastre como lo podía ser Albelda en el mediocentro. Por eso no es momento para bandos, para elegir entre los descartados o quedarse con el 'Míster': todos deben tomarse lo ocurrido como una lección y darlo todo, porque si no tienen el nivel serán los siguientes en marcharse

Sobre el césped
Con Hildebrand hay una garantía en la portería, y una fuerte inversión del club se asentará como titular. Sin una institución como Cañizares detrás es probable que el alemán se centre, espante los nervios y la presión y demuestre ser un buen portero. En los laterales estarán Miguel y Moretti, sin demasiadas alternativas en ninguno de los dos puestos. Antes de la tormenta una de las prioridades era fichar un lateral izquierdo ofensivo, pero ahora la atención está en otro lado y se plantea aguantar con Moretti hasta final de campaña. Cumple su función, es regular, un valor seguro. 

Helguera y Albiol parten de centrales titulares, con Marchena cubriendo parches cuando se lesionen, sean sancionados o Albiol pase al centro del campo. Cuando esto ocurra, que puede ser muchas veces con la escasez delante, la presencia de Marchena provocará lo acostumbrado: dificultades con los pases al hueco y desmarques de ruptura y temblores ante delanteros atléticos.

Sin embargo el auténtico via crucis está en el centro, y sin mediocampo un equipo no es nada: no tiene ni rendimiento ni resultados, los delanteros parecen peores y los defensas, horribles. Sin Albelda y Angulo todas las miradas apuntan al trivote del centro del campo, y mientras se recupera Baraja la opción podría puede ser Albiol de mediocentro con Manuel Fernandes a derecha y Edu a la izquierda, para después ir alternando al brasileño con Baraja. Ambos preocupan, porque ya pasaron los mejores años de Baraja y Edu es un interrogante: sin ritmo, sin arrancada, meterle dos partidos de intensidad a la semana puede significar la enésima lesión. Por su calidad debería ser indiscutible, pero le lastran los problemas físicos: está dentro de ese equipo imaginario de estrellas 'dudosas' en el que ya se ubica gente como Motta, Robben, Vicente, Woodgate o, mucho nos tememos, el último en llamar a la puerta Messi.

El Valencia necesita fichar con urgencia un mediocentro sobre el que se asiente todo y que lidere al equipo, para así darle galones en defensa a Albiol. Si algo tiene que hacer el club es pensar en el futuro y no vivir jornada a jornada: tras las decisiones drásticas debe olvidarse esta temporada, casi la próxima, y esperar a recoger frutos dentro de año y medio. Dar paso a la gente joven, encontrar una columna vertebral con lo que te queda de plantilla y acertar en los dos fichajes del centro del campo, porque también es prioritaria la llegada de un interior que haga con garantías la transición ataque-defensa, tenga llegada al área y distribución. El asunto del mediocentro puede quedar solucionado en las próximas horas si se confirma la llegada del joven Ever Banega, procedente de Boca Juniors y del que, si el fichaje se hace oficial, añadiremos información en un comentario a este post, aunque anticipamos que la solución no es una joya futbolitis como Ever  Banega, muy lejos de ser el mediocentro que le de equilibrio al equipo. Banega, de jugar sería un enganche, un perfil de exigencia para jugar de "8" y nunca de "5", en el 1-4-3-3 de Koeman.

Quedarse sin Angulo indica que Koeman tirará muchás veces en la derecha de Silva, Vicente y Mata jugando a pierna cambiada, porque el único diestro que queda es Joaquín. Poner ahi a un zurdo puede venirle bien a Miguel, que recibirá toda la banda y se quitará la sombra de Joaquín, que casi siempre juega solo y no cuenta con el lateral de su banda porque, si esta bien, está acostumbrado a superar el dos contra uno sin problemas él solo. Con un zurdo veríamos subir el rendimiento ofensivo de Miguel y jugar con un hombre 'estilo Messi', buscando la pierna cambiada en ese extremo derecho, rentabilizaría también el exceso de zurdos en la plantilla.

A la izquierda la primera opción es Silva, con mucha clase y capaz de llegar hasta la línea de cal. Detrás de él está Vicente, a quien seguimos esperando. Está muy lejos de ser el que fue, le falta mucho camino, agresividad, cambio de ritmo y presión defensiva, pero esperamos que regrese por el bien del fútbol. La otra opción es Mata, con más gol que los anteriores y que se vería beneficiado por la llegada de un lateral izquierdo largo, similar a Miguel, porque el defensa sería el responsable de llegar hasta el fondo y él podría acercarse a posiciones de gol.

Arriba no hay mucho que descubrir, porque la marcha de Zigic dejaría solos a Villa, Morientes y Arizmendi. El primero no da tanto como se afirma, y si restamos los goles que marca de falta o penalti sus cifras no son deslumbrantes, pero es lo mejor que hay. Morientes es otro de los que empiezan a vislumbrar el final y Arizmendi, probablemente, será más utilizado como extremo derecho, donde tampoco es una solución a largo plazo.

Mercado de invierno: un campo de minas
Mediocentro, interior de transicion con llegada y lateral izquierdo ofensivo: demasiado que comprar en un momento tan malo. Fichar en invierno es casi sinónimo de fracaso, y si no repasen las adquisiciones de Chelsea, Madrid o Barça los últimos años. Pocos jugadores y normativas difícilmente cumplibles para hombres de calidad. Hilando muy fino deben buscarse jugadores que no estén contentos, que su club tampoco esté satisfecho con su rendimiento y donde las cosas no marchen demasiado bien, porque también los vendedores saben que habrá más interesados en verano. ¿Qué habría podido fichar el Madrid al final de la temporada con lo pagado por Gago, Higuaín y Marcelo? En un mercado tan pequeño será difícil que el Valencia encuentre mejores jugadores que los que tiene, por lo que debe tener paciencia.

El ejemplo está en el lateral izquierdo, donde como puede confirmar el Madrid apenas hay jugadores. Por eso se debe pensar en Valencia en una cesión con opción de compra, y esperar al verano para ver qué hace con el nuevo, Moretti, Caneira y el regreso de Asier del Horno. En su momento hablamos de Leandro y de Kleber, pero jugadores poco firmes en defensa, con Helguera y Marchena de centrales, pueden ser desastrosos. Descartaríamos traer a nadie antes de saber qué configuración adopta el centro del campo, pero si en esa zona no hay refuerzos busquemos un lateral que no suba, limitado pero seguro en defensa, porque nuestros centrales van a necesitar mucha ayuda.

Ya hemos nombrado a Banega para el puesto de mediocentro y para el de interior coincidimos con Koeman: la opción es Lucho González. Ya lo recomendó Míchel, junto a Pepe, para el Madrid, pero su problema es el precio, aunque viendo lo que se gasta el Valencia debería apostar por él. Su llegada tiene más dificultades: el Oporto está casi en cuartos de la Champions -en octavos se enfrenta al Schalke-, está es un buen equipo y aspira a todo. Como dato curioso, decir que comparte representantes con Zigic y entre ellos se encuentra Christian Karembeu.

El Valencia, hoy
La Copa del Rey puede venirle bien a Koeman para conocer jugadores y hacerse una idea de lo que tiene, ir rotando durante estos primeros meses del año para tener fuertes a sus hombres en el tramo decisivo. Muchos futbolistas de la plantilla necesitan entrenamiento de alto nivel, porque no tienen nivel físico para tres choques cada siete días. El equipo ha llegado al parón invernal hundido, y si Koeman apuesta por un once fijo el Valencia no llegará vivo a mayo. Antes, Koeman tiene que focalizar y orientar el trabajo, conseguir que sus hombres encuentren el rendimiento físico, las ganas de competir y unas garantías tácticas que creen el mejor escenario para volver a ser competitivos.

Priorizar la Copa no sería descabellado, porque el público siempre quiere títulos, pero el club tiene otro objetivo, entrar en la Champions, porque es donde están los millones. Koeman tiene que elegir, y quizá debería plantearse viajar por la Copa con el equipo mientras Bakero se queda en Paterna haciendo una 'pretemporada' especial con los jugadores importantes,con ciclos de entrenamiento específicos y transmitiendo la idea de lo que Koeman y él quieren para todo lo venidero. Cultura de trabajo, doble sesión de entrenamiento y cimentar las bases del futuro Valencia.

La verdad del club no viene marcada por lo que pase de aquí a mayo: como le ocurre al Barcelona, ganar algún trofeo o meterse en Champions no será más que un espejismo, que no debe distraer a los órganos decisorios del club. Ellos deben ser capaces de detectar quién y qué sobra, para lo que realizarán un análisis individualizado de cada jugador sopesando su rendimiento actual y futuro, su ficha y su compromiso, para sacar de verdad la escoba en junio y barrer la casa eligiendo los cimientos y reconfigurando el equipo. Mientras eso no se ha hecho la plusvalía de la recalificación se ha gastado, el equipo se ha descompuesto y, ahora, los que mandan se enfrentan a una cuenta atrás: no tienen que mejorar la plantilla sino, simplemente, volver a crearla.

La mirada perdida de Koeman, por futbolitis

Escuchábamos hablar a Juan Soler el Día de los Inocentes sobre Albelda, Cañizares y Angulo y ni bromeaba ni mentía el presidente, sino que interpretaba simplemente su papel. Si los jugadores son apartados, si se reconoce en público que Koeman no se cuenta con ellos, los futbolistas denunciarán al club y éste se verá obligado a dejarles libres sin cobrar un euro y teniendo que pagarles íntegro su contrato.

A los jugadores se les ha dicho que busquen equipo, y ahora son sus representantes los que intentan sacarle partido a la situación: libertad y dinero. Si Soler dijo lo que dijo es para que no le llamen tonto a la cara. Albelda acaba contrato en 2011, Angulo en 2010 y Cañizares en 2009, y los tres cobran el tope salarial valencianista: 1'8 millones de euros netos al año, unos tres millones brutos, a los que añadir incentivos. Para poder competir con los grandes el Valencia no apuesta por el dinero sino por la longitud de los contratos: el jugador cobra lo que pretende pero repartido en más temporadas. No es nada nuevo: Nuñez, y era una de sus luchas con Cruyff, apostaba por los acuerdos de larga duración para amortizar así el precio del traspaso.

Tres jugadores, tres situaciones
Albelda tiene que renunciar a su contrato y buscar una salida fulminante, porque si no juega en los próximos seis meses difícilmente puede estar en la lista de Luis para la Eurocopa. Difícil explicación tendrá Luis ante los medios si convova a un veterano como Albelda, con media temporada en la grada, y se queda fuera Raúl. Aragonés hablaría de frescura y pocos partidos en las piernas pero no colaría, y por eso ya ha advertido a Albelda de que le llamará siempre que encuentre otro equipo.

La figura de Albelda está, en todo caso, más valorada por Luis que por nosotros, porque con España le pasa lo mismo que en Valencia: en su decadencia física, Albelda siempre está muy cerca de los centrales, cómodo y estático, no sube la línea de medios y obliga al otro mediocentro a correr muchos metros por su egoísmo. Albelda se ha convertido en un jugador de posición y nunca de recorrido, que jamás sale de la cueva y que provoca que el Valencia sufra mucho para recuperar la pelota. En ataque difícilmente se complica la vida: control y pase a un central o lateral, evitanto los pases horizontales por su peligro pero convirtiendo cualquier pase vertical en sinónimo de pérdida. Resumiendo: ni Valencia ni España perderían mucho sin él, porque su rendimiento en esta última época es francamente dudoso.

Cañizares y Angulo no tienen tanta prisa por salir. Como Albelda, buscan una "extinción amistosa" de sus contratos porque saben que no jugarán más con Koeman y que Soler no puede apartarlos ni despedirlos, porque sería un desastre económico para la entidad. Sumen sus sueldos brutos, tres millones largos de euros, y multiplíquenlos por los años que le queda a cada uno: serían diez millones para Albelda, seis para Cañizares y otros ocho para Angulo. Más de 25 millones de euros y unos futbolistas libres para firmar por otro club, al estilo Capello: salió cobrando una fortuna del Real Madrid por este y el próximo año y ya está a sueldo de Inglaterra. Situaciones que quizá, por el bien del fútbol, deberían evitarse, porque no es de recibo cobrar de dos sitios a la vez. Si firmas con otros deberías renunciar a un contrato anterior, porque encarece mucho el fútbol. Ya lo dijo Mourinho cuando le preguntaban qué pasaría si le echase el Chelsea: NADA. Le daba igual: indemnización salvaje de Abramovich por los años venideros y, en unos meses, otro sueldo brutal por dirigir al Milan o cualquier otro equipo.

Como Albelda, Santi Cañizares está en el ocaso de su carrera. Pero aunque tenga muchos años y le cueste moverse sigue teniendo nivel, especialmente en un mercado como el de los porteros. Es un puesto en crisis que propicia que mercados como el inglés o el italiano estén dispuestos a dar mucho por un veterano fiable como él. Durante un par de años Cañizares cumpliría sin duda, y pese a que estilo de no abandonar el larguero crea dudas en Inglaterra es superior a la de la mayor parte de los porteros de las Islas. Cañizares no sólo es interesante para un club extranjero: si no hubiese jugado ya cinco partidos en Liga y minutos en Champions, el Barcelona estaría loco por sus servicios. La lesión de Jorquera deja muy solo a Valdés, y Txiki busca ya como un loco un portero para estos seis meses.

De los tres casos el de Angulo es el más sorprendente. Era uno de los que más jugaba esta temporada, como lo era con Benítez o Quique. Aporta equilibrio al equipo, es muy polivalente y en caso de lesión o sanción puede ocupar muchas posiciones. También es trabajador, comprometido, y suple sus limitaciones en el uno contra uno con mucha llegada. Su suerte con Koeman cambió tras el partido contra el Racing, cuando el holandés le utilizó para castigar a Joaquín. El toque de atención era para el andaluz, pero ese día se le antojó al holandés más imprescindible que nunca.

La salida de Angulo también se antoja problemática, porque tiene más de treinta años y una ficha muy alta. Tiene díficil encontrar alguien que le pague lo mismo que en Mestalla, y por eso quiere mantener su ritmo de vida con una indemnización de Soler. Pero el presidente ha lanzado su campaña de imagen para no tener que hacerlo.

La guerra civil en Valencia
Lo dijimos hace meses: en Valencia se vive una 'guerra de los cien años', una batalla eterna en la que ahora se impone Juan Soler, miembro de una de las familias más ricas de la ciudad. Soler, que maneja las acciones de su padre -tiene un hermano y una hermana, pero él está al frente del club-, es dueño del 37 por ciento del club, y no quiere hacerse rico -ya lo es- sino pasar a la historia por construir el mejor estadio del Mundo y sanear las cuentas de una institución acostumbrada a vivir en la cuerda floja.

El siguiente accionista es, con el diez por ciento, Vicente Soriano, que quiere montar su propio 'Elefante Azul' con el pequeño accionariado alrededor. La guerra con Soler es total: Soriano quiere ser la alternativa, pero hay demasiadas acciones de diferencia. La afición, y quizá también él mismo, tiene que mentalizarse de que los clubes ya no son entidades sociales sino propiedad de un máximo accionista, por lo que toda esta campaña en su contra apenas hace, en el fondo, más que cosquillas al poderoso Soler.

Esa tranquilidad conduce al club, pese a toda esta guerra intestina, a su momento de mayor estabilidad desde Paco Roig. Soler es el más fuerte, tiene el control, y sólo tiene que estar pendiente de los resultados deportivos porque el dominio de los despachos es suyo. Si termina marchándose será por los pañuelos en la grada, aunque tiene la ventaja de que la particular personalidad del seguidor valencianista le lleva a callarse y abandonar el campo antes que montar escándalos en las gradas.

Mientras, Soriano hace sus números y lanza sus mensajes. Afirma que Koeman, Bakero o Miguel Ángel Ruiz durarían segundos en el club con él al mando, pero incluso con el apoyo de Manolo Llorente, presidente del Pamesa, o del ex mandatario Ortí, apenas alcanzaría el quince por ciento de las acciones. Si para combatirle Soler necesita más acciones pagará bien por ellas: tiene dinero de sobra. El pequeño accionista del Valencia es, probablemente, el único en España que ha ganado dinero con su equipo de fútbol: Soler pagó el triple de lo que costaban inicialmente las acciones, con Paco Roig ofreciendo aún más dinero a quien le quisiera escuchar. Que le pregunten a los que invirtieron en el Oviedo, Deportivo, Sporting, Celta... o las pocas que se pudieron adquirir del  Betis o Atlético de Madrid cuál es ahora el valor de sus acciones. Las acciones se compraron a 9/10 euros y han sido vendidas a 150 euros... todas menos una para no perder los privilegios que otorga ser accionista.

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