Mucho delantero, poco peligro
En cualquier encuentro del Barça se ven defectos que no tienen equipos de menos enjundia. Por ejemplo, que el Barcelona es el equipo del mundo con más delanteros en, presuntamente, tareas defensivas. Pero aunque de cara a la galería se hable de equipo ofensivo esos delanteros están muy atrás, paseando a muchos metros de la portería contraria. Con el equipo replegado veremos tres estatuas en mediocampo (Ronaldinho, Messi y Eto'o) y una sombra, Xavi, que pulula por ahi. Son cuatro 'delanteros' sin presencia en defensa: ningún otro conjunto podría permitirse ese lujo y ser más o menos competitivo. Maravilla ver a Kaká haciendo un trabajo táctico excelente cuando el Milan no tiene la pelota o contemplar a Van Nistelrooy bajar a su propio corner, a Robinho perseguir a su lateral o a Raúl defendiendo a Movilla como si anulara a Maradona.
En el Barça todo es diferente. Con los delanteros perdiendo el tiempo en el medio del campo, cuando el equipo recupera la pelota tarda un siglo en llegar a la portería rival. Messi la pide con diez rivales por delante, Ronaldinho se pega Abidal para pedírsela al pie, Eto'o cae a banda y, cuando la pelota va por fin al área, no hay nadie buscando el centro. Por eso y pese a su presunta apuesta atacante, el Barça es el equipo entre los grandes con menos jugadores en el área de definicición, y ahi está una de las explicaciones a por qué el Madrid, por ejemplo, gana más partidos. Cada vez que Ramos entra por banda hay cuatro compañeros en el área; en el Barça puede desbordar Messi pero no encontrará el pase: Ronaldinho la esperará en la esquina con Henry a su lado mientras Deco, Xavi e Iniesta tratan de intimidar llegando con su 1,70, con Touré en la lejanía. Para tener rendimiento y ser ofensivo no importa entonces tener muchos delanteros "defendiendo", sino once jugadores sacrificándose atrás y el máximo número de hombres en el área rival cuando atacas. Puedes ser defensivo como Capello con un 1-4-3-3 y no permitir a más de cuatro jugadores pisar el campo rival o, como Wenger en el Arsenal, no alinear más de un delantero pero contar con muchísimos jugadores pisando el área enemiga.
Es viendo cuántos hombres llegan al área como sabes el número de delanteros de un equipo. Pero en muchos partidos del Barça no verás más que a uno o dos jugadores -muchas veces los interiores- en esa zona en las acciones de ataque, con los delanteros desperdigados en tres cuartos. Se abren dos interrogantes: ¿es el cuerpo técnico incapaz de influir en ellos para que cumplan su cometido o, símplemente, hay una ausencia total de análisis para paliar el error? Son defectos básicos que se repiten semana tras semana, mientras los técnicos se limitan a corregir problemas superficiales, remendar soluciones y aplicar los castigos que se piden desde los periódicos.
No puede esperarse que Messi o Ronaldinho sean decisivos si se escaquean en defensa y no les creas el escenario adecuado en ataque. Podrían ser reconvertidos a delanteros puros, tener el equipo partido y dejarles siempre arriba sin ninguna obligación en defensa, pero entonces no juegues con Deco o Xavi sino con Makelele, Diarra y Essien. Si lo quieres todo, debes lograr que trabajen atrás pero también tengan peligro en ataque y no lo hay si Ronaldinho se acerca a Abidal cuando debería alejarse de él y generar espacios o Messi baja hasta el centro del campo para tener que derribar dos líneas de cuatro rivales. Con Guardiola al mando, Figo recibía en el pico del área como extremo para hacer el uno conta uno e irse del rival. Aquí todos reciben en su propio campo y muchas veces de espaldas. Henry no muerde sino que arranca desde la zona del "diez" a muchos metros de la línea de fondo y Eto'o, desde su lesión, parece haber olvidado cómo se juega de nueve. El camerunés es ahora un jugador embarullado que quiere hacer de todo, cuando debe conformarse con cumplir como ariete: probablemente necesita que le refresquen las ideas en el plano táctico sobre cómo hacerlo.
Es significativo ver a los delanteros del Barça hacer lo contrario que los del Madrid. Ese es el gran cambio del Barcelona ganador al perdedor que es ahora, un defecto simple pero cada día más acusado. La táctica no se habla con la boca: se entrena. La idea es que Ronaldinho y Messi reciban en la esquina del área, para que sólo tengan que marcharse de un rival y que entonces los centrales tengan que ir a por ellos, dejando huecos para la llegada de cuatro jugadores con ansia de rematar. Así pasaba hace meses, cuando se veía a equipos contrarios encerrados en inferioridad númerica en su área y machacados por un rival superior.
Henry, Eto'o, Ronaldinho, Messi, Giovanni, Bojan, Gudjohnsen, Iniesta... Muchos jugadores para tres puestos. La primera condición para elegir entre ellos a los titulares es hacer un trabajo defensivo de primer nivel, ser duros en la marca, perseguir a tu jugador y saber vivir tácticamente para recuperar la pelota y darlo después todo en ataque. El primer síntoma para cambiar a alguien es verle parado, desconectado, en fase defensiva. No hay que valorar sólo los goles y lo que diga la prensa sino su trabajo en entrenamientos y partidos. Partiendo de ese trabajo profesional y sacrificado, donde el equipo sea lo primero y se anteponga el 'nosotros' al 'yo' aportaremos en unas pinceladas cuatro estilos de primer nivel para que, con la actual plantilla, el Barcelona pueda sorprender a sus rivales y llegar mejor a puerta sin necesidad de alardes. No son soluciones para toda la temporada, quizá ni siquiera para todo un partido, pero sí para generar dudas en el rival, plantear alternativas y no presentar siempre el consabido 'sota, caballo y rey'.
La 'Solución Cruyff'
Cambio constante de posiciones en la delantera. Si haces como Rijkaard e insistes desde hace años con extremos a pierna cambiada todos los rivales sabrán que no habrá centros de primera ni remates. Con los jugadores que hay, Cruyff podría desarrollar una de sus innovaciones: tres delanteros con movilidad total, cambio de extremos constante y, de pronto, juego a pierna buena, búsqueda de centro y remate. Cambio de posiciones no de forma mecánica sino en la misma jugada: Messi recibe en su sitio a la derecha, la toca al centrocampista y se marca una diagonal sin balón a la posición del delantero centro, forzando en la zona del lateral derecho, central derecho y central izquierdo rivales.
El lateral de su banda se queda sin nadie a quien marcar; si sigue a Messi se crea espacio para que nuestro lateral desborde al interior rival y busque el centro, con nuestros tres delanteros y la segunda línea buscando el remate. Sin haber hecho mucho, sólo colgando el balón, tenemos a cuatro o cinco jugadores en el área. Con los cracks que hay en el Barça seguro que pasa algo.
La 'Solución Capello'
Con el paso de los años el italiano sacó mas y más partido a su libreto: como lo primero es defender sólo se atacará buscando superioridad numérica en zonas muy definidas, por ejemplo con el dos para dos de tus delanteros contra los centrales. Si ellos quieren tener ahi superioridad numérica tendrán que meter una defensa de cinco entregándonos entonces todo el centro del campo. Capello busca ese dos para dos pero, cuando su equipo avanza y se acerca al área, varios jugadores atacan una sola posición. Roberto Carlos tenía la pelota lejos del área y veíamos al lateral derecho rival y a su central sin nadie a quien marcar; Raúl, Van Nistelrooy y un jugador de llegada buscaban al otro central. No se improvisaba, sino que se estudiaba a los rivales y se buscaba el zaguero más débil.
Podría haberlo hecho el Barcelona el el derbi, con Cannavaro: si la tiene Abidal todos a buscar al italiano en el tres para uno, atacando una posición determinada de una defensa en zona. Esa idea sigue presente en el Madrid a balón parado, donde muchos 'tanques' van al mismo lugar empujándose los unos a los otros, pegadísimos, confiando en que si uno no la toca el otro lo conseguirá.
La 'Solución Wenger'
Puedes reconocer que Ronaldinho o Messi no son delanteros puros y transformar el 1-4-3-3 en un 1-4-1-4-1. Como esos extremos apenas tienen presencia en el área puedes hacer recaer la construcción en sus pies y retrasarlos al centro del campo. Los otros dos medios que jueguen por dentro tendrán obligaciones defensivas pero priorizarán la llegada y acompañarán a Eto'o con desmarques de ruptura al espacio. Has redistribuído el sistema de juego: en vez de interiores creadores tienes llegadores y el juego se 'fabrica' en banda. Ya no lo hacen Xavi, Deco o Iniesta sino Messi y Ronaldinho, que deben crear, combinar y desequilibrar dejando la llegada al área al delantero centro y a los dos llegadores constantes. Es una buena solución para que jueguen los 'cuatro fantásticos': Henry como ariete con mucha movilidad, Eto'o de interior-mediapunta al estilo Baptista y las otras dos estrellas, Ronaldinho y Messi, generando juego en banda. El otro interior junto a Eto'o puede ser Touré Yayá, con Márquez o Edmilson como mediocentro, porque prescindir del poder ofensivo del marfileño es otro recurso desperdiciado por Rijkaard: no son sólo los goles de disparo, sino que sus tiros obligan a los defensas a salir a cubrir generándose espacios, provocándose rechaces, córners y dudas en la zaga rival.
Este sería un equipo distinto, con el fútbol directo como finalidad, con la alternativa de Iniesta en cualquiera de las posiciones buscando la conexión con los llegadores. Ataques cortos pero verticales e incisivos, electricidad en lugar de sopor, dos-tres toques como máximo y mucha movilidad. Se acabaron los abucheos a Ronaldinho por no desbordar a nadie: que busque el pase vertical a la carrera de Henry, la llegada de Touré al espacio, la pared para la velocidad de Eto'o, y que Messi intente aprender que no todo es el regate, levante la cabeza y mejore su capacidad de pase.
La 'Solución Ancelotti'
Toda la responsabilidad ofensiva recae en dos jugadores: uno que desequilibra con el desplazamiento de balón -Pirlo- y otro que lo haga mediante la conducción -Kaká-. Para aprovechar el desequilibrio que ellos provoquen alineamos a dos puntas de referencia, viviendo en zona de centrales y sin desmarques a banda. Sería otro Barcelona, más sólido en defensa, que priorizaría las obligaciones defensivas y en el que siete jugadores tendrían como única misión recuperar el balón. Los dos hombres claves, nuestros Pirlo y Kaká, serían Ronaldinho y Messi. El desplazamiento en largo quedaría para el brasileño, atrasado muchos metros y responsable de lanzar a Henry y Eto'o en vertical, jugando el dos para dos con los centrales, teniendo como referencia los palos y buscando el balón en profundidad. Messi contaría con libertad absoluta: no sería el zurdo amarrado a la derecha obligado a jugar a pierna cambiada, sino un 'diez', un crack en la mediapunta, buscando desequilibrar en cualquier lugar del campo y desencadenar las acciones ofensivas del equipo.
Éste sería un Ba rcelona menos atractivo durante todo el partido pero ese es el secreto del Milan: dormir media hora y, de pronto, morder.Un regate de Kaká arranca el motor y el coche se lanza a trescientos: genialidad de Messi, desconcierto rival, pase milimétrico de Ronaldinho, Henry y Eto'o con espacio por delante, balón, carrera a toda velocidad y gol.