
El Madrid probó un poco de su propia medicina: jugó al primer toque, se vio espectáculo, brillantez ofensiva... pero se perdió. Ibagaza tuvo una ocasión y sentenció, en una jugada en la que de poco puede culparse a Dudek, y sí a Cannavaro por insistir en ese error tan italiano de recular y no achicar, de estar de espaldas al balón y perseguir al rival con la posición perdida. No hablaremos más del partido en sí: el Madrid mereció ganar claramente, porque estuvo brillante, rápido y combinativo al primer toque. Convenció... pero perdió, víctima de un factor decisivo: la calidad diferencial de los jugadores.
La importancia de no estar
Esta derrota muestra uno de los grandes atractivos y maldiciones del fútbol: puedes mover bien la pelota, defender con corrección, mostrar equilibrio y perder, por el "detalle de no conseguir un gol. La calidad diferencial de los jugadores escogidos por Schuster fue la condena de los madridistas. Casi nadie quiere ser reserva, pero a veces serlo te ensalza, en vez de marginarte: la gente percibe tu valía en el equipo. A Eto'o se le echó de menos cuando no estuvo, o cuando no fue él; lo mismo pasará con Deco cuando lleguen los partidos importantes, y ayer por la noche pasó con Raúl y Van Nistelrooy.
Algunos dirán que tuvo mala suerte, pero a veces el análisis puede hacerse más por ausencias que por presencias. Ambas eran lógicas ante el Mallorca: con lo que cobran Saviola, Higuaín y otros, deben jugar en partidos como este, pero se les vio incapaces de marcar la diferencia y demostrar por qué están en el Madrid.
Ceder a Saviola no fue un castigo de Txiki y Rijkaard por haber fichado con Gaspart: el argentino lleva años demostrando que su rendimiento no es acorde a su sueldo, y que no debe ficharse a un jugador sólo porque venga gratis del rival. Tendría que ser un hombre, por lo que cobra, que mate, y no lo es. Es cuando tus compañeros generan toneladas de ocasiones y no metes una cuando el público deja de hablar de mala suerte o falta de oportunidades. Es cuando, sencillamente, demuestras que la calidad es importante, y tú no tienes la suficiente.
Respecto a Higuaín, podría tener su rol en el Madrid, pero como jugador número doce o trece. El equipo tiene una carencia importante en el interior derecho, que Schuster camufla colocando a Raúl en esa zona orientado hacia el centro. Otros optarían por Robinho, pero el brasileño rinde más en el lado contrario, tirando hacia el interior. Higuaín sería válido como tercera opción mientras llega otra cosa: sería un suplente ideal de alguien como Cristiano Ronaldo, pero no da para titular. Tiene una virtud, la humildad de trabajar en defensa, pero cuando se la dan al pie siempre entra en conflicto: problemas, malos controles y falta de conocimiento del ritmo de juego europeo. Sabe, a cambio, una cosa: puede brillar tirando el desmarque de ruptura. En el Barça Higuaín brillaría, sería el 'siete' idóneo para cuando Messi no estuviera, y aportaría algo que los azulgrana no tienen.
Suponemos que la carrera de Higuaín en el Madrid sería larga, porque sería escandaloso que le dejaran marchar. En la puerta de salida, antes que él, hay muchos veteranos: hombres en la treintena que ya han dado lo mejor por los blancos. La sangre del argentino es demasiado joven para renunciar a ella: será un drama si sigue fallando con más de 25, pero a su edad tiene tiempo y puede ser importante.
Sin convivicción, cero éxitos
¿Existe la suerte en el deporte? Quizá sí, pero su margen de influencia es limitado. La derrota contra el Mallorca tiene algo de buena suerte: es un punto más para afrontar la Liga. Hasta que vuelva la Champions, el equipo tendrá sólo un partido por semana, y estará en igualdad de condiciones que sus próximos rivales. Salvo el Villarreal, con la mente puesta en el Barça, el resto están en la misma situación que el Madrid. Veremos cómo aprovechan esto los blancos.
A falta de lo más importante, el Madrid tiene ahora la posibilidad de centrarse más en la Liga. Quizá no ha sido el que mejor ha jugado en la primera vuelta, pero está claro que es el que más convicción ha tenido por lograrla. La diferencia no son sólo esos siete puntos, sino su implicación psicológica en revalidar el título. Ha combinado partidos pésimos, como contra Osasuna o Zaragoza, y en medio picos de atención como frente al Barcelona. Para todo ello le ha servido lo que no mostraba ayer: la calidad de Casillas, la certeza de Ruud o la fuerza de Raúl.
Si, dentro de unas semanas, la historia se repite y el Madrid cae en la Champions, tendrá la Liga más cerca en cuanto a atención, pero quizá surgirán las dudas. Si no juegas bien al fútbol la gente nunca se olvida de recordártelo: en el descanso contra el Zaragoza, y tras unas navidades perfectas, la gente terminó pitando. Una derrota en Champions, donde el equipo aún no ha demostrado nada, aportará severidad a las miradas, aunque no completar una buena primera fase muchas veces es sinónimo de éxito. Pero no nos engañemos: preocupa no dar buena imagen, sobre todo en casa, frente a Werder Bremen, Olympiakos o Lazio. Siguiendo así no se pasará de ronda.
Algunos de los que ayer apuntaron detalles, Gago y Drenthe sobre todo, se quedarán con menos minutos. La derrota sino reafirmar lo que ya mostrara hace un año el Barça: si no vas a por un título te eliminan, si no vas con convicción a por ninguno terminas el año sin nada. La eliminación del Alicante fue una pachanga, contra el Mallorca Schuster no se tomó nada en serio, el anhelo de recuperar la Copa no se mostró en ningún momento. Se pensaba que el gol caería por su propio peso, pero faltó el hambre de triunfo.