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Artículos - febrero 2008

Cara o cruz para Aguirre, final anticipada para los colchoneros, cuya ausencia de fútbol y equilibrio ya no se maquillan con pegada y cierta seguridad defensiva. Durante muchos partidos, el Atlético era repliegue y finalización, ausencia de juego, muchos jugadores tras la línea del balón y una metodología de entrenamiento cuanto menos discutible.

Hasta enero había esperanzas de gloria, pero la estela no era la de un equipo ganador. Plantilla corta, muchos jugadores en banda, escasez en el centro del campo y demasiados jugadores a los que se intuía la camiseta iba a pesar demasiado. Pronto la duda fue la siguiente: ¿es incapaz Aguirre de conseguir un fútbol brillante o es herencia de los errores de García Pitarch, por fichar clase media-baja a precio de crack?

Sea como fuere, la crisis ha llegado, y el equipo ha quedado al desnudo: la columna vertebral es inexistente, la planificación de refuerzos es irracional, no hubo planificación y se malgastó el dinero.

Vale más tener catorce jugadores buenos que veinte regulares: a falta de tres meses para el final de la temporada, sólo Agüero y Forlán han demostrado su categoría. No es poco, pero tampoco son hallazgos como para tirarse muchas flores: costaron, sin ir más lejos, lo mismo aproximadamente que Ronaldinho y Eto'o.

Si el sábado se pierde muchos pedirán la cabeza de Aguirre, de Cerezo o, por supuesto, de García Pitarch. Es un hombre señalado: si no decidió los fichajes, debería haber dimitido hace tiempo. Si sí lo hizo, pronto se vio que se equivocaba. Alrededor de tanta duda, el ruído escénico: el Sevilla empieza a apretar, el Valencia crece, el Villarreal se mantiene y el juego colchonero está roto.

Abbiati no está para garantizar solidez, no se sabe por qué tarda tanto en recuperarse Seitaridis, Valera puede ocupar el lateral derecho cuando es un interior reconvertido, y pretender sacar la pelota con Pablo, Perea o Antonio López es dar demasiadas pistas al equipo rival. Con esos dos centrales y Abbiati, difícilmente la pelota saldrá limpia, y tampoco los mediocentros ayudan a construir mucho juego. Los últimos meses han castigado especialmente a Pablo: especialista en entregar la pelota al rival, apenas un especialista defensivo incapaz de tratar con algo de cuidado el balón. Antonio Lopez ofrece solvencia, entrega, pero no mucho más... La suma da un equipo que sufre desde la defensa, que carece de calidad diferencial, que no domina la zona porque Aguirre no trabaja los automatismos defensivos y que sigue clamando por un mediocentro. No será por falta de presupuesto: el mediocampo atlético ha costado, por ejemplo, más o menos lo que le sacaron al United por Anderson, Nani y Cristiano Ronaldo.

En una situación tan complicada aparece Ignacio Camacho, un chico de la cantera subcampeón del Mundo sub-17. Parece que Aguirre quiere repetir el experimento de Raúl García en Osasuna, y precisamente con él parece que formará Camacho en la dupla del mediocentro. García aún no ha cuajado en el Calderón, probablemente por la falta de un compañero de jerarquía en el mediocampo: no es determinante ni en fase defensiva ni ofensiva, quedándose muchas veces a medio camino entre tantos fuegos que apagar.

Por culpa de los fichajes el equipo tiende a romperse y acabar jugando un 1-4-2-4, con dos mediocentros en inferioridad numérica permanente y vendidos en las transiciones. Si García se incorpora al ataque, el equipo queda desequilibrado defensivamente; si no sube, nadie juega por dentro y no existe sorpresa ni llegada de segunda línea en ataque. Quizá eso justifica su escasa incidencia en ataque, sus pocas asistencias de goles, y también sus entradas a destiempo en defensa que tantas tarjetas trajeron.

Las dos opciones de Rijkaard
El holandés maneja dos planteamientos para el encuentro: sólo resta saber el orden en el que los empleará. Uno es el habitual: un mediocentro, Edmilson, y dos interiores, probablemente con Xavi en el banco y Touré fuera de la convocatoria. Ronaldinho parece fijo en la delantera y, quizá y por motivos que explicaremos después, Eto'o salga por la derecha con Henry de 'nueve'. Messi podría participar, como revulsivo, en la última media hora: si el partido está resuelto podrá descansar la jornada. Rijkaard no suele rotar a sus mejores piezas en Champions, y por eso la presunta ausencia del argentino ante el Celtic puede adelantarse al partido del Calderón.

El otro plan es el de los tres 'jugones': Iniesta, Deco y Xavi. Supondría la superioridad numérica, el tres para dos, frente a García y Camacho, pero no es sinónimo de éxito: el año pasado supuso un fracaso frente a Emerson y Diarra. Entonces hubo otro problema: la falta de presión arriba, algo que será importante frente al Atlético. También eso puede condenar a Messi: la presión fuerte puede ahogar al Atlético en torno a Abbiati, como demostró pronto en su visita el Madrid. Eso, y aislar a Agüero, sería clave: cuánto más alejes al argentino de tu área menos posibilidades tendrá de crear peligro. Presionar a Pablo exige vigilar a Agüero y Forlán, para que no se dén, sobre todo el primero, la vuelta y encaren a tu defensa. Siempre, la cobertura de un hombre libre detrás.

Mucho del peligro del Atlético viene por la presencia de Forlán entre líneas y, precisamente, ese 1-4-2-4 mencionado, que provoca inferioridad en mediocampo pero también puede terminar en un cuatro contra cuatro en fase defensiva. Sabiendo que el Atlético tiene mucho que perder y que no hay color a nivel velocidad y fibra muscular, el ataque azulgrana debe presionar muy fuerte en primera línea a la zaga rojiblanco, evitándose así problemas. Para terminar de prevenir ese cuatro contra cuatro, sería lógico que entrara de inicio Edmilson, para meterse entre centrales y estar pendiente de Forlán cuando baje unos metros.

La apuesta por Eto'o en banda derecha, además de permitir el descanso de Messi, ayudará al dos contra uno en banda frente a Simao y evitará muchas subidas de Antonio López, además de ganarle la espalda cuando se pueda. Etoó en derecha, Ronaldinho en izquierda y vuelta al automatismo Ronnie - Giuly.  En el otro lateral, el partido es una prueba de fuego para Ronaldinho: si ayuda a defender a Maxi certificaremos que el brasileño vuelve a estar por la labor. ¿Otra opción? La variante vista en enero: Ronaldinho presionando a Camacho en el mediocentro e Iniesta haciendo el dos para uno en la banda izquierda.

# jueves, 28 de febrero de 2008 17:16

Uno para todos, todos para uno.

‘Juntos podemos' como fuente de inspiración, y el ‘todos para uno' como reflejo en el campo de dos equipos que jugaron como bloque, todos defendían, todos atacaban, y esto, por encima de cualquier otro detalle, asegura éxito a corto o largo plazo. Sólo puede quedar uno, esa es la realidad de la competición. En la distancia corta, lo tendrá el que supere la eliminatoria, a la  larga el que mantenga esta filosofía será un equipo ganador porque en ella empieza todo, sin ella no hay nada. 

Cuando  la entrada roza el lleno, cuando el público empuja  y se olvida de que el fútbol no es silencio sino pasión, nos encontramos con equipos que serán mejores o peores, pero tendremos garantizada la intensidad, y esta es sinónimo de espectáculo. El ejemplo y referente: la Premier League.  

El partido deja esperanza en los del Turia, no de llegar a la final, sino de un futuro más lejano. Los jugadores están comprometidos y tienen sentido colectivo, ayer eran muchos los que abandonaron el 'yo' por el 'nosotros' y eso dice que el futuro social del Valencia será negro pero en lo deportivo nadie quiere abandonar el barco. Esto es un cheque al portador  para  Koeman y un regalo inesperado para la afición. 

Planteamiento ultradefensivo de Ronald con jugadores cien por cien ofensivos, algo no mezcla bien ahí pero la actitud  derriba todas las murallas. El reflejo en el campo es  un equipo que se sacrifica por cumplir el objetivo, innumerables las situaciones en las que Villa, Mata, y Banega se encontraban en área propia presionando balón, haciendo ayudas defensivas, cerrando líneas de pase... Silva jugaba de falso nueve en fase ofensiva para en defensa marcaje a Touré Yayá.

Estos excesos trajeron consigo una nula transición  defensa - ataque. Estaban  exhaustos cuando recuperaban y algo más  complejo de resolver: desubicados, no había referencias. De esta manera es difícil llegar a portería contraria, quedan muchos metros, te ahogas en tu propia trampa  y  el rival empuja sin cesar. Jugó el Valencia al filo, si el Barça hubiera marcado en la triple ocasión del minuto 8 de la primera parte se hubiera dado otro partido. El Valencia no jugó un buen partido, pero el resultante del partido es que es el mejor partido que  se le podía haber dado al  equipo che. 

Ahora el vestuario sabe que todos están en el mismo barco, sólo queda darle transición ofensiva y nos reencontraremos con el Valencia de Quique que jugaba al contraataque a una velocidad de vértigo más un  Ever Banega que puede dar las soluciones que aportaba Pablo Aimar en los partidos donde te dan el balón como principal argumento para ganarte.

Al Valencia le queda mejorar en lo ofensivo, visto lo de ayer es sencillo, la defensa unos metros más arriba, menor desgaste físico  facilitado por una mayor capacidad táctica, pensamiento ofensivo mientras se defiende y trabajo de la  salida de balón tras recuperación. Coser y cantar cuando todos están en el mismo barco.

El fútbol es ataque, defensa, sus transiciones y la estrategia. Aquí enlazamos con el Barça. Máximas posibilidades a balón parado, nulo aprovechamiento. El partido es el reflejo de la imperfección de un genio como Johan Cruyff que despreciaba los saques de esquina. La Carling Cup, como tantas otras competiciones, se resolvió a balón parado. Txiki estaba tenso en el palco, Rijkaard disfrutaba del momento, tras muchos dolores de cabeza  su equipo volvía a ser un bloque, pero ninguno de los dos debe pasar por alto los aprendizajes que dejó el partido de ayer.

El primero es la pareja Puyol - Milito en la estrategia. Incapacidad en la ofensiva.  Con Zambrotta - Abidal quedando en defensa, Milito, Puyol y Touré son demasiado poco para intimidar.  Sufrimiento en la defensiva; en  las faltas laterales  ante un equipo de jugones como el Valencia, esto significa quedar eliminado contra equipos como el Chelsea  en Champions  y dos, la inexistencia de juego aéreo ofensivo. El Barça tiene tres killers: Eto'o, Henry y Bojan pero es urgente que se fiche un sustituto a Larsson el próximo verano, sino el Barça será víctima del repliegue intensivo. Tomar decisiones no es sencillo...

El sábado visita al Calderón, ciclo de recuperación corto y nivel de exigencia por las nubes después de un año y medio de sin sabores, la rotación debe continuar y el camino esta marcado. en la liga que todos los vestuarios tienen su canción, desde los ritmos de Chaparro a la inspiración de Sergio Ramos, el vestuario del Barça ya tiene su canción: "que el ritmo no pare, no". La canta la Manterola, Rijkaard la repite una y otra vez.  

# miércoles, 27 de febrero de 2008 8:58

Rotación contra necesidad

www.lionelmessi.org

Noche copera, expectación por todo lo alto en ambos bandos y una eliminatoria que dejará daños colaterales en el perdedor. El partido de vuelta aún no existe, lo que urge es el presente y, sobre todo en el Valencia, la actualidad cotidiana, porque los acontecimientos pueden precipitarse en un equipo que juega mejor y da síntomas de recuperación física, pero que vive rodeado de incendios sin apagar.  Soriano, Villalonga, las urgencias de la familia Soler... y el deporte para esconder la incapacidad empresarial. Koeman, Bakero, Bruins... su labor debe juzgarse en perspectiva porque hacer del Valencia un equipo en semejantes circunstancias es tarea de maestro.
 

Olvidando distracciones
Se habla de todo menos de fútbol en Valencia, unos dicen que Koeman durará menos de diez minutos y otros que es imposible echarle con un contrato blindado de nueve millones de euros. En medio, un equipo que desea competir y dejarse de distracciones, que no ayudan a salir del pozo. El Valencia necesita una catarsis deportiva, alguien con criterio en lo social y un milagro en lo económico.

En lo meramente futbolístico, la eliminatoria parece una final para los ché. Koeman viaja con las ideas muy claras y la pretensión de vestir a su Valencia de Benfica para, como hace dos años en Champions, llegar a Barcelona vestido de cordero para buscar la sorpresa en la eliminatoria.

La primera lección de aquella derrota es el cambio de hotel: Koeman ha escarmentado del paseo en autobús lisboeta antes del partido, que les hizo llegar al Camp Nou mareados y con prisas, y ha optado por el Juan Carlos I en lugar del Don Jaime, un acierto y un gesto de aprendizaje.  

En su discurso, Koeman nos habla de un trabajo defensivo de primer nivel, líneas muy juntas y seriedad en los marcjaes. Cita como clave el aprovechar los espacios cuando el equipo recupere la pelota: conociendo a Ronald, todo esto suena a nuevo cambio de sistema. Vuelta al 'esquema Champions': del 1-4-3-3 al 1-4-2-3-1, como en PSV y Benfica. Nueve o diez jugadores por detrás de la pelota y ganas de contragolpear.

Con dichos parámetros la alineación parece obvia. El equipo no está para jugar al gato y al ratón, y cuesta imaginar sorpresas en el ince. Si el objetivo es ajustar marcas y aprovechar los espacios arriba los laterales tiene que cumplir un requisito: ser solventes en fase defensiva. Por tanto, Caneira y Moretti apuntan a las bandas, con Albiol y Helguera en el centro de la zaga.

Madura apunta al vértice: la ausencia de Marchena es una buena noticia, porque evita la tentación de la soporífera e inútil 'doble M', y colocar a dos jugadores juntos para hacer lo mismo y, a la postre, estorbarse.

Dice Koeman que, cuando tiene lesiones, cambia a un jugador por otro sin complicarse, lo que no es exacto, pero que de cumplirse ubicaría a Silva y Banega como complementos por delante de Maduro, Joaquín en banda derecha, Mata en la izquierda y Villa sustituyendo a Zigic arriba, a la búsqueda de la contra.

Un once sin mucha capacidad de recuperación, lleno de 'jugones' que no mezclan y el objetivo evidente de replegar, jugar a la defensiva con un ejército de liliputienses no es imponer el pensamiento racional. No queda otra que hacer cambios para evitar que el sin sentido propio sea tu principal enemigo. No puede ser de otra manera porque si Koeman tira al equipo arriba y juega a tener la pelota, la conclusión se visualiza fácil: cuatro balones verticales y Eto'o sentenciará la eliminatoria.

La obligación es, por tanto, hacer más defensivo el equipo. El once definitivo parece pues evidente: un doble pivote, quitar a Silva del centro para ubicarlo en banda, recurrir al cambio fácil y quitarle la titularidad a Mata, reservándole para buscar el gol si es necesario. Baraja puede entrar en ese doble pivote, confiando en que aguante sesenta minutos y la necesidad de un cambio prestablecido, con dos alternativas: meter a Sunny si la prioridad sigue siendo defender y reunir a Edu con Silva, con Vicente y Mata en bandas, si el objetivo es marcar. Arriba Villa, aunque la llave de la eliminatoria podría ser Zigic si Rijkaard alinea a la pareja Puyol – Milito.

Cambios en el Barcelona
En el Barça se impone la rotación como criterio. Saldrán los azulgranas a presionar arriba y sin Ronaldinho, mientras que la entrada de Deco garantiza que Banega y Baraja tendrán que ayudar en fase de iniciación, lo que les alejará mucho del punta, algo que ya se vio el pasado sábado contra el Recre donde no había segunda jugada y Silva y Banega estaban a un abismo de Zigic. Algo a corregir, que no tendrá fácil solución si el Barça aprieta muy arriba.

Destaca la suplencia de Puyol, que tras una lesión muscular ha jugado tres partidos en una semana y tiene ante sí una catarata de encuentros. Descansará hoy, sustituido por Zambrotta, y jugará como titular contra el Atlético el próximo sábado.

Así Zambrotta, Thuram, Milito y Abidal formarán la defensa, con la duda de quién se colocará por delante. El indiscutible Touré Yayá tiene molestias físicas, lo que puede hacer a Edmilson de la partida. Por delante del mediocentro todo apunta a Deco y Xavi, con Iniesta en el banquillo, la convocatoria descarta todas las posibilidades para los tres jugones. Todo tiene un análisis y en una convocatoria de 16 jugadores, llevar dos medioscentros sacrificando un llegador como Guddy o un jugador de banda como Silvo, significa que lo único indiscutible es el mediocentro  porque si tu planteamiento  fuera 'opción jugones' con uno te bastaba para esperar desde el banquillo y cambiar el rumbo, dejando una bala para otro tipo de variante.

 En la vanguardia un trío para intentar sentenciar la eliminatoria: Messi, Eto'o y Henry, con la variante del 'triple nueve' a partir del minuto setenta con la entrada de Bojan por el argentino. Dónde se colocarán los puntas se desconoce, con la duda de si Rijkaard utilizará la variante de Eto'o y Henry arriba con Messi de falso enganche y libertad total. De paso, decir que Ronaldinho entrenaba esta mañana fuerte, con ganas de volver a ser importante, lo que supone una evidente gran noticia para los culés.

RaúlLa liga parecía sellada, y el Madrid tenía margen para permitirse el lujo de darle prioridad a la Champions cuando ésta volviera. Todo le daba como vencedor final, aún a sabiendas de que en deporte nunca se puede cantar victoria, pero es que la comparación resultada rotunda: fortaleza contra depresión, pegada contra tedio. Los blancos castigaban cualquier debilidad, cualquier mínimo problema era un gigante para el Barcelona. 

Se hablaba del momento idóneo del paseíllo; Raúl y Guti un año antes prescindibles, eran vitalicios, Calderón no conocía equipo que pudiera derrotar a los suyos, volvía a cantar victoria antes de tiempo hablando de la décima en un ejercicio de torpeza superior y entre medias, el equipo combinaba magia -jugando a una velocidad de vértigo atacando todos los límites verticales - con milagro, amparado en Casillas y el detalle de cualquiera que pasara por ahí. A nivel táctico, el Madrid ofrecía poco más que la exhibición de pizarra del Camp Nou, pero esas limitaciones no le penalizaban sino que validaban la afirmación de que la pegada surgía de lo imprevisible.

Se buscaban argumentos para buscar vida a la competición, y sólo encontrábamos la gráfica de rendimiento físico coincidente en Schuster y Walter Di Salvo como único punto débil. Ambos van por libre, a Bernardo le obligaron a renunciar a la preparación física por contrato, algo sin jurisprudencia conocida en fútbol. sin una estrecha y dependiente relación de  trabajo que debería dar como resultado un Madrid más perfecto. Las conclusiones a las que llega Walter no tienen correlación con las alineaciones de Bernd, y la caza de brujas ya ha empezado.

Queiroz tenía una plantilla corta, Schuster ha hecho la suya pequeña. "Gurú" Di Salvo ha tirado de una planificación de cargas e intensidades similares, y ese Madrid que entró en barrena en marzo de 2003 parece ser el mismo de febrero de 2008, o aquellos 'noviembres negros' del Barça de Van Gaal.

La  primera derrota en el Bernabéu deja un agujero negro. Lo preocupante no es perder, sino la sensación física y mental del equipo y la comparativa con el adversario. El Getafe llegaba tan roto como el Madrid: muchas bajas, batalla en UEFA e inferioridad física con los blancos. Durante los últimos veinte minutos vimos un 'Geta' fundido, con puntas corriendo como boxeadores extenuados, sin posibilidad de hacer un pique, y medios que buscaban quitarse la pelota de encima saturados de lactato. Con semejante escenario la remontada del Madrid debería haber sido coser y cantar, pero la realidad nos mostró fatiga, ausencia de cambio de ritmo y un intercambio de imprecisiones que hace prever dos meses y medio de sufrimiento para ambos equipos.

GutiSi miramos a Madrid y Geta y comparamos la última media hora de su partido con el duelo entre Chelsea y Tottenham en la final de la Carling, diríamos que los que estaban jugando la prórroga extenuados eran los del Bernabéu, lo que es preocupante.

El Madrid de Queiroz fue un Dr. Jekyll y Mr. Hyde, excepcional en la primera vuelta y esperpéntico en el último tercio. La cuesta abajo de aquel equipo no tuvo fin, y medidas como una concentración en La Manga eran estériles. Cada fecha era evidencia de que el equipo estaba destrozado. Nueve puntos de los últimos treinta, ese fue el saldo final de la era Queiroz. Este Madrid ha empezado a quebrarse tres semanas antes que el de Queiroz, y la imagen de hoy es síntoma de que suenan las alarmas. Di Salvo planifica, analiza parámetros e indicadores de los jugadores pero Schuster lanza la moneda y tienta a la suerte de manera constante. Robben juega su tercer partido en ocho días, recién salido de lesión y con dos viajes por el medio, y Heinze sigue por el mismo camino con dos choques en cinco días. El diagnóstico de Di Salvo dice que estos jugadores, de porcelana, serán vitales para marcar las diferencias y alcanzar los títulos, pero Schuster sigue empleándolos.

Cannavaro está también en el límite, hoy pasa revisión con Guti porque acabó tocado, quizás una contractura, y la ausencia de rotaciones con Van Nistelrooy y Raúl deja al ataque sin esa frescura necesaria para marcar la diferencia. La junta apunta a Schuster, no gustan sus modos, pero también a Di Salvo que será el primero en caer dejando al 'entre algodones' Madrid TEC sin patrón, quizás en junio el primer equipo tampoco tenga comandante. A día de hoy, el protector de Di Salvo, no es otro que Pedja, que lo fichó y Schuster que es listo y quiere un escudo para que su cabeza no quede sin red. Lanzo una pregunta al aire, cada uno que la conteste como quiera: ¿Qué indicadores son los adecuados para calificar a un preparador físico como el mejor del mundo?

Para finalizar, un jugador que puede ser el síntoma de dos temporadas coincidentes: Guti. Nunca jugó tanto y tuvo tanto rol de titular como en el Madrid de Queiroz como en el de Schuster y ya entonces, en el último tercio, su fútbol era víctima de la extenuación. La memoria neuromuscular es algo real en el Madrid TEC y Guti, por su físico, puede ser determinante entrando y saliendo del equipo, pero ser la referencia única le deja vacío.

Derrota en casa, cambio de escenario y un Madrid que tendrá que ir con todo a Huelva, sin reservar nada para la vuelta contra la Roma. Exigencia máxima, un equipo castigado por las lesiones musculares y la necesidad de alinear a jugadores con una fátiga física al borde de lesión. Pepe y Robinho empiezan a ser una urgencia y la vuelta de Diarra como efecto corrector se antoja la primera medida de Schuster para afrontar el choque contra el Recreativo.

SchusterLas opciones del Barça para ganar la liga pasaban por tres principios fundamentales y el primero era volver a ser sinónimo de velocidad, profundidad y mentalidad. Ese era el principio del sueño culé, pero faltaban otras dos condiciones: una derrota inesperada del Madrid en el Bernabéu y, por último, ganar en ese mismo estadio en la antepenúltima jornada, recuperando el factor average. Y un cuarto factor intangible, inexplicable, mágico: Van Nistelrooy tirándola al palo, Xavi goleador, el despiste azulgrana ante el Betis dándole al Madrid el liderato el año pasado y el festejo madridista alrededor para acercarle la Liga al Barça. 

Hay Liga, pero mucho por vender: el Barça entra en ciclo corto, y eso castiga. Miércoles contra Valencia, sábado contra Atlético y martes contra Celtic, sin posibilidad de recuperación fisiológica. El nivel en la rotación dirá si el Barça puede atreverse con el desafío Rijkaard: "no perder hasta final de temporada", y tras un año y medio de crisis puede revivir el milagro de Capello ganando una insospechada triple corona. El Barça ha mejorado en velocidad, hay primer toque y Henry/ Eto'o siempre piden al espacio. Ronaldinho se implica en la recuperación y Messi parece dispuesto a pulir sus defectos, pero el Barça debe demostrar que la velocidad, la profundidad y la mentalidad ha vuelto contra equipos de  jerarquía, contra esos a los que los de Rijkaard no ganan desde 2006.

Se presenta un final trepidante, lo que beneficia a los apasionados del deporte rey. Como dijo Kevin Keegan, ‘lo más difícil es encontrar algo para reemplazar al fútbol, porque no hay nada'.

Ha habido dos Barças este año: el de España y el de Europa. Del primero hemos hablado mal muchas veces, el segundo al menos aseguraba disciplina y concentración defensiva, pero en ambos faltaba algo: el poderío ofensivo que en teoría aseguraba la plantilla. Hoy, en Celtic Park, empezó a vislumbrarse el camino.  Muchas voces olvidando la crítica constructiva, no es el caso de futbolitis, y un equipo en plena cruzada para tapar bocas, como bien puede observarse en la foto.

Una delantera olvidada
Cuando casi no se recordaba el último gran partido de Ronaldinho, el brasileño volvió a brillar y jugó para el equipo. Estuvo disciplinado tácticamente sin la pelota, se entendió con Abidal, mostró una movilidad olvidada y, respondiendo a las palabras de Cruyff, jugó al primer toque dándole inercia y velocidad al balón. Estuvo más rápido, sí, pero sobre todo demostró otra actitud. Si no ha sido flor de un día volveremos a ver a una estrella.

Por cómo se movió la pelota y se encontraron entre sí los delanteros, quizá por las dobles sesiones de entrenamiento y la mayor intensidad de las mismas, jugó otro Barcelona. Messi no la pedía en fase defensiva para regatear a ocho rivales, ni Ronaldinho ralentizaba la circulación. Henry, otra vez como 'nueve', volvió a marcar, y se vieron momentos de gran fútbol.

Velocidad, velocidad, velocidad
¿La diferencia? Se movió la pelota con velocidad y profundidad, en vertical y diagonal, nunca en horizontal. Márquez y Milito no se pasaban la pelota, sino que buscaron a Touré e Iniesta para construir la jugada. Iniesta persiguió la superioridad en banda en una labor muy oscura, metiéndose a un costado de Touré para ayudar a sacar el balón a los centrales y en caso de pérdida cubrir la espalda del lateral. Iniesta estuvo táctico, equilibrado y generoso con el equipo, certificando que un jugador no sólo crece marcando goles o recibiendo ovaciones sino haciendo partidos así. Evidenció, una vez más, ser una esponja capaz de seguir aprendiendo conceptos.

También rindió a plena satisfacción Touré, que jugó al primer toque sin pérdidas, se incorporó al ataque aunque sin demasiado atrevimiento y no fue responsable de ninguno de los dos goles, transiciones del Celtic en las que no tuvo tiempo de corregir ni marcar. En cada balón frontal fue un muro, dio solidez y corroboró la impresión de ser un gran fichaje, adaptándose al puesto.

Deco, aunque con momentos buenos, no jugó uno de sus partidos más brillantes, quizá porque para variar no era el único que presionaba tras pérdida. No gustó la ingenuidad con la que se ganó una amarilla y, como Ronaldinho, dio la imagen de que necesita un gran partido para recuperar confianza

Puyol subió con criterio y acierto, aunque mostró lagunas en la línea de cuatro y fallos de colocación. Márquez insistió en sus excesos de confianza, pero fue fundamental en el centro de la zaga: Puyol y Milito hubiesen naufragado hoy como pareja de centrales en Glasgow. El argentino acusó el 'efecto Champions', y demostró que los delanteros en Europa no son de la misma pasta que en la limitada Liga española. Sufrirá contra delanteros que sepan utilizar su cuerpo, y por eso la compañía de Márquez puede ser fundamental.

El momento de Frank
Dijimos que Rijkaard movía ficha, y el equipo volvió a presentar en muchos momentos un 1-4-1-4-1. Ronaldinho respetó los principios defensivos, Henry siguió trabajando y Messi mejoró su juego, no por los dos goles sino por sus decisiones en cualquier zona del campo, más acertadas que de costumbre. Trabajó sin la pelota y por eso la presión en primera línea resulto efectiva. Recordó, él también, al de sus mejores tiempos, al de su primer año de crack, cuando corría tanto en defensa como su 'adversario' Giuly.

En el tramo final entró Eto'o, al que la Copa de África puede haber venido bien. Alejarse de las preguntas de los periodistas, de las dudas sobre su físico, y disputar unos cuantos partidos en pocos días le han hecho regresar rápido y hambriento. Si él y sus tres compañeros de arriba vuelven a jugar como cracks, Bojan y Giovanni pueden dar un paso al lado y aprender desde el banquillo. Esta temporada ya han cumplido, porque no son canteranos ni promesas: son niños. Dieron la talla estos meses y ahora es el momento de que otros pasen al frente. También es el momento de Rijkaard, porque sólo hay sitio para tres y debe fuerte y saber exprimirlos. Una salida nocturna, un entrenamiento a menor intensidad un mal gesto, deben condenar al banquillo. Hoy, por primera vez al mismo tiempo, los 'Cuatro Fantásticos' mostraron los dientes. Afílarselos teniéndolos enchufados es labor del holandés.

Tres goles, tres argumentos
Que nadie cante victoria: la ausencia de Scott Brown lastró todavía más a un equipo que, siendo bueno, no está en la primera línea europea. Que Strachan repitiera el planteamiento que mostró el Rangers frente al Barça tampoco fue acertado, porque los azulgrana estuvieron hoy mucho más rápidos que en la primera fase, cuando era incapaz de marcar.

 

Hoy hizo tres goles por tres argumentos básicos: velocidad de balón, transición ataque-defensa y recorrido de la pelota en uno o dos toques, nunca planos sino en picos.

No todo fue perfecto, y hubo fallos de atención. Ganando a falta de once minutos es injustificable que Touré y Messi no vieran una amarilla: con un rival limitado como visitante y una plantilla al completo, deberían haber forzado la suspensión y llegar limpios a cuartos. Indigna escuchar decir a Messi que no sabía que cargaba con una tarjeta, porque debería saberlo y, sobre todo, deberían recordárselo los tipos que, vestidos con traje, se sientan en el banquillo.

La victoria no significa todavía nada, pero debe convencer al equipo de que la Liga es posible. A diferencia de Madrid o Milan, el Barça no es capaz de ganar la Champions olvidándose de la Liga, sino que necesita del trabajo cotidiano para afrontar ambos frentes. Este partido hace creer que puede ser rival del Madrid, sobre todo porque llega al momento clave de la temporada con toda la plantilla disponible y síntomas de superación, mientras los blancos están muy tocados por las lesiones y tienen una vuelta difícil contra la Roma. A dos meses y medio de la línea de llegada, la carrera entre Madrid y Barça vuelve a ser apasionante.
   

# miércoles, 20 de febrero de 2008 9:16

Herencia de Ferguson

Inspirado en su compatriota Sir Alex Ferguson, a quien obedeció durante unos años en las filas del Manchester United aunque previamente ambos habían conocido la gloria de la mano en el Aberdeen, el técnico Gordon Strachan ha creado un equipo que recuerda, salvando las distancias, al Manchester United del año de la Champions en el Camp Nou, al menos en lo que respecto a estilo de juego, perfil de jugadores y planteamientos tácticos.  

Recordando al United
Plantado en un 1-4-4-2 y empezando por el final, la pareja en punta son Venegoor of Hesselink y McDonald, dos delanteros que siempre buscan el dos contra dos contra los centrales, vivir del juego directo y las diagonales hacia el lado opuesto al del jugador que entra en banda, para así buscar la posición de remate. A nivel individual la diferencia es notable, pero sus movimientos recuerdan a los que hace casi una década ofrecían Cole y Yorke en el United.

Venegoor es más físico, gusta de recibir de espaldas y es la primera referencia ofensiva. No hace demasiados goles, pero su adaptación al Celtic y al fútbol británico es encomiable, contagiándose de la intensidad local. Habilita a sus compañeros, descarga de primeras y facilita la velocidad de balón tocando de cara y buscando las aperturas a banda para que sus compañeros la pongan desde el lateral, descargando así el juego e incorporándose al remate: su altura, zancada y poderío físico le hacen un buen llegador desde atrás, y por mucho que baje a recibir siempre llega a posiciones de remate.

Su compañero arriba, McDonald, es más goleador. Es habil, rápido y muy intuitivo para buscar los rechaces. Le gusta definir, con el exterior,al palo largo, y en el área no pierde el tiempo con toques sino que siempre tiene el gol en la mente. Su movilidad es encomiable y, en defensa, no le tiene miedo ni a nada ni a nadie, sino que es un auténtico gladiador y el primer pilar defensivo del Celtic. Tanto él como su compañero Venegoor garantizan que el equipo, siempre, defenderá a muerte con once jugadores.

Dos bandas de primer nivel
También las bandas tienen el estilo del United. Igual que Beckham era un jugador de posición y Giggs de recorrido, Nakamura y McGeady repiten estilo respectivamente. Nakamura juega en banda derecha pero a pierna cambiada, y como Becks pone el balón donde quiere y cuando quiere, transformando con continuidad una jugada dinámica en, casi, un toque a balón parado. Sus centros, con rosca de fuera hacia dentro, dificultan mucho la salida del portero, y facilitan la anticipación de los delanteros. Valdés deberá medir muy bien sus salidas, porque los golpeos del japonés están repletos de efecto, son rápidos y la pelota le llegará muy tocada. Tampoco será bueno que Nakamura tenga faltas directas desde la frontal, porque domina la distancia y busca rechaces para que sus delanteros vayan a por el balón como trenes. Los delanteros culés tendrán que cuidar la barrera y los defensas y medios defender el rechace, porque no es fácil blocar los tiros de Nakamura, un hombre determinante en el juego escocés.

En la banda contraria está McGeady, a quién tampoco es raro comparar con Giggs, porque es vertical y muy veloz, y su dominio de las dos piernas le permiten detalles técnicos de gran calidad, como eficaces ruletas. En banda izquierda puede recortar hacia dentro y definir con la diestra o, yendo hacia fuera, centrar con precisión con la zurda. Para completar sus virtudes, sabe y gusta de pisar el área buscando el remate cuando Nakamura tiene la pelota, le gusta jugar con balón a velocidad de vértigo y pedirla también al espacio. Aparte de todas estas cualidades ofensivas, es durísimo en defensa, presionando como el que más y haciendo entradas escalofriantes.

Puntos débiles
En el centro del campo el panorama es menos optimisma para los rivales del Barça, sobre todo por la ausencia en el mediocentro de Scott Brown. Él es el pilar y alma de los verdiblancos, incorporándose con presencia en el ataque, siendo una roca física, barriéndolo todo en defensa. Lamentablemente para su equipo no estará en este partido de ida por acumulación de amarillas, y así nos quedaremos sin ver a uno de los mejores mediocentros defensivos que hay ahora mismo en Europa. Hablamos del Roy Keane de Strachan... da mucho carácter al equipo, empuja a sus compañeros y siempre sale a morir. Que reciba tarjetas no es producto de teatros y protestas, sino de la contundencia, el tackle y la agresividad defensiva que Brown asegura.

Su ausencia deja desamparada esta zona del equipo, donde quedan Hartley, Donati y Barry Robson. El primero es más limitado, posicional, y responde al arquetipo de mediocentro británico de escasa técnica. Donati tiene mejor llegada, juega fácil y no se complica la vida, y la mezcla de ambos no asusta demasiado. La presencia de Kiri Jaroscik no le habría venido mal al equipo, pero fue vendido inexplicablemente por un millón de euros al fútbol ruso. A nuestro entender seguro es Hartley, y la otra plaza entre Donati y Robson.

La línea defensiva tiene a Caldwell como lateral derecho en una opción al no poder jugar Hinkel, Naylor en el izquierdo y el eterno Kennedy (Si Cadwell va al lateral) y McManus como centrales. Hablamos de la peor línea del equipo, su auténtico punto débil. Es fácil ganarles la espalda y, sin Brown en el mediocampo, es probable que veamos al Celtic partido, porque él es el nexo de unión. Los de Strachan tienen un punto débil en casa: presionan muy arriba, pero no saben achicar atrás y sus rivales, sobre todo los de fútbol directo, meten balones arriba para buscar el rechace y les hacen así daño en Celtic Park. La banda derecha, especialmente, muestra graves problemas, agravados por la ausencia de Hinkel, que no puede jugar por su alineación esta misma temporada en el Sevilla. Si Strachan opta por el inexperto Paul Caddis, es el momento Ronaldinho.

 En la portería, el polaco Artur Borucofrece más garantías. Es irregular, pero cuando está en racha es un portero muy difícil de batir. Además de saber parar tiene mucho carácter, y suele acompañar sus intervenciones con gestos para animar a los suyos.

La doble cara del Celtic
Veremos dos equipos muy distintos durante la eliminatoria, porque el Celtic visitante mostrará un repliegue intensivo, una auténtica muralla difícil de derribar. En el Camp Nou veremos un equipo más parecido a sus vecinos del Rangers, con ese repliegue intensivo como primer concepto, algo que no sentará muy bien a un Barcelona con problemas para generar espacios y batir líneas. Por eso la ida se presenta como una final, porque una derrota de los azulgrana puede ser una losa difícil de remontar. Quien habla de que los escoceses son un rival flojo, como ha podido leerse en algunos medios, se equivocan, porque tiene trayectoria de equipo ganador, vive su mejor momento de la temporada, está lanzado con goles fáciles a favor y pocos tantos en contra. Está en condición de ganar a cualquiera, porque le sobran autoestima y confianza, dos pilares fundamentales en fútbol. Y un apunte: igual que gana 1-5 en su visita al Aberdeen, el Bayern empata tres días después contra el mismo rival pasando muchos apuros.

En la estrategia, veremos mucho corner en horizontal y a pierna cambiada, con dos jugadores de partida en el área: uno en el primer palo y otro por delante de Valdés, a los que sumarán tres jugadores lanzados desde el punto de penalti. Desde un golpeo de interior, plano, desde la esquina, buscan el gol olímpico o el remate con cinco jugadores pisando en línea el área pequeña, lo que obligará a Henry a hacer de libre en el primer palo. Igual que Márquez en el Barça, Vennegoor es su primera opción en estas jugadas.

Antídotos azulgranas

Si el Barcelona tuviera, por plantilla, la alternativa de buscar más el juego directo y el vacío entre medioscentros y centrales del Celtic, sería una fuente de problemas para los escoceses. Pero ya no está gente como Larsson, por lo que el arma culé puede ser la presencia de Iniesta para descargar el juego a la espalda de los mediocentros rivales. Veremos si el manchego es alineado a la izquierda, evolucionando del extremo a la mediapunta, o se planta en el centro del campo, donde Touré está asegurado y, probablemente, Xavi cuente con una oportunidad de marcar diferencias. El canterano puede ser muy útil en este partido para no perder la pelota en el fase de iniciación del juego, sabe lo que es jugar en Glasgow y se le motivado, tras ser cuestionado desde casi todos los frentes. Es un partido para él, para manejar el tiempo del partido, darle pausa y desahogar, porque es importante no perder rápido la pelota.

¿Y Deco? Ante rivales aguerridos como estos su presencia es fundamental por una cuestión de carácter. Colocar, entonces, a Touré atrás, con Xavi como mediocentro e Iniesta y Deco creando juego parece interesante, aunque entonces el Barcelona renuncia a otro arma interesante para este partido: Giovani. Con Henry y Eto'o como fijos, por su velocidad y capacidad de explorar las debilidades de los centrales escoceses, el mexicano puede ser un puñal en banda izquierda pidiéndola al espacio y buscando la espalda de la defensa, aunque habrá que ver cómo responde en un campo con esta presión y ante rivales de pierna muy fuerte. Si Messi aprendiera, algún día, a pedirla al espacio y explotar así su velocidad, su presencia podría ser letal, pero sus constantes regates quizá no sean la mejor opción ante el Celtic, y su suplencia no es descartable.

El Barcelona puede ganar el partido buscando esa espalda del mediocampo, la zona muerta del Celtic, aprovechando el contragolpe y la espalda de los defensas, auténtico caballo de batalla de los de Strachan,  y aprovechando que cuando las alas del Celtic tienen la pelota demasiados jugadores llegan al área para buscar el gol. 

Análisis As Roma por futbolitisParecía que la marcha de Capello, Samuel, Emerson, Cassano o Chivu les conduciría a la depresión, pero la Roma se presenta como un grupo fortalecido. Rodeando al sempiterno Totti encontramos un equipo lleno de jugadores duros, profesionales y serios, a las órdenes de un entrenador en primera línea del fútbol internacional.
 
Luciano Spalletti maneja en Roma conceptos infrecuentes en el Calcio. Por un lado, busca la superioridad por dentro, y casi siempre emplea un 1-4-2-3-1 con la variante del 1-4-3-2-1 piramidal que popularizara Ancelotti en el AC Milán.

Pero también propone elementos diferenciadores en Italia, como el empleo de jugadores por banda a pierna cambiada a la búsqueda de un fútbol interior profundo, vertical, que busca la superioridad en las proximidades del área y desecha, muchas veces, los pasillos laterales. El objetivo es llegar rápido a la portería rival, a través de paredes, triangulación, juego de cara y mucha velocidad en la combinación para definir llegando al espacio. 
 
Símbolo de la nueva Roma es, sobre todo, la utilización de Totti de 'nueve'. Pese a que siempre haya marcado goles, el capitán nunca ha sido considerado un 'killer', y en verdad no es en absoluto un ariete sino un punta que aguanta la pelota de espaldas a portería, de pivote ofensivo, tratando de distribuir, arrastrar a los centrales y crear espacios que permitan las llegadas de segunda línea.
 
Ese espacio generado por Totti es el concepto ofensivo principal del equipo. Para aprovechar esos huecos está Perrotta, un llegador con una adecuación a sus funciones como pocas veces se ve en el fútbol mundial. A sus treinta años, Perrotta muestra un despliegue físico máximo en defensa y en ataque, es un buen definidor y cumple con la figura de 'segundo nueve'. La Roma cuenta con dos arietes; uno virtual, una 'cortina de humo', que es Totti, y otro de apariciones, Perrotta, que aprovecha los huecos generados por el primero.
 
Esa especificidad hace indiscutible a Perrotta, y obliga a Schuster  a patir de inicio en el Olímpico con Diarra. Aunque en los últimos tiempos haya sido desplazado por Gago, la presencia de Perrotta obliga a contar con el africano porque, de lo contrario, el equipo sufrirá mucho en lo defensivo. Perrotta hunde mucho en la línea defensiva al mediocentro rival, y si éste no es disciplinado y sabe defender pueden verse varios uno contra uno frente a Casillas. Para marcar al italiano, que con el balón no tiene demasiado peligro sino que es un remachador, necesitas un jugador que no se despiste, que siempre esté pendiente de él no en marca individual pero sí en vigilancia defensiva.

A la sombra de Totti y Perrotta están el serbio Vucinic y Giuly. El ex barcelonista juega, en la Roma, al estilo Deco, haciendo faltas tácticas y alejado de la banda, rememorando sus tiempos en Mónaco. Se ha adaptado perfectamente a este rol, y cumple a la perfección como reserva de Perrotta, al que suele sustituir en el último cuarto de hora del partido debido al desgaste del italiano. Respecto a Vucinic, es un nueve más clásico, que la pide en vertical y cuenta con buena definición, aunque sus cifras goleadores en Lecce y Roma no deslumbren. La gran adaptación de Totti a ese sistema piramidal le han quitado protagonismo, pero sigue siendo la solución de de Spalletti cuando quiere jugar con dos puntas y tener más presencia entre centrales
 
En la banda izquierda del ataque romanista encontranos a Mancini, quizá el jugador más determinante del juego ofensivo del equipo italiano. Totti es lo que es, conocido por todos, pero el brasileño Mancini gana partidos sin un gran reconocimiento público.

 Será peligroso para el Madrid, y es clave para el sistema Spalletti, tanto en ataque como en defensa. Sus primeros pasos en Roma fueron como carrilero en el 1-5-3-2, acostumbrado a desplazamientos de sesenta metros durante los noventa minutos. Cuando Spalletti llega al banquillo, le quita treinta metros de recorrido y le protege la espalda, su gran defecto, con un lateral, quitándole desgaste físico y dándole más libertad ofensiva. Poniéndole, además, a pierna cambiada, se encuentra un atleta capaz de tirar desmarques de ruptura capaz, además, de ser clave en la presión en primera línea de la Roma.

Tener a Mancini enfrente obliga a replantearse la línea defensiva blanca, especialmente la presencia de Míchel Salgado. Todo apunta a que Schuster apostará por Torres en banda izquierda, Heinze y Cannavaro de centrales y Ramos en el lateral derecho.  La única duda del alemán es Gago o Baptista. Todo lo demas son habas contadas. Si quiere toque, Gago; si prefiere llegada y frenar a Pizarro, Baptista.
 
Torres tendrá delante, en la banda derecha romana y también a pierna cambiada, a Taddei, un jugador que recuerda al bético Edú: lento para jugar en banda pero muy técnico, buen llegador en segunda línea y capaz de poner el balón donde quiera porque derrocha clase. Al recibir el balón Mancini suele asociarse con Totti, buscando pared, devolución y romper la defensa rival desde atrás, mientras Taddei acostumbra a controlar la pelota y buscar a Perrotta. Taddei es de los pocos que no juegan para Totti, sino que aprovecha su calidad técnica para buscar el centro al área o la llegada aprovechando su buen golpeo y definición. Se maneja bien de tacón, define a balón parado y es, para los lanzamientos de falta, una de las pocas alternativas al monopolio de Totti, aunque solo cuando se exige el golpeo de un zurdo.
 
Indiscutibles
, en el doble pivote, son De Rossi y Pizarro. El primero es el secreto de la competitividad romanista, la piedra angular de su fortaleza. Despliegue físico, contundencia en el choque, velocidad, distribución y, para ahorrarnos piropos y líneas, una repercusión en el juego que recuerdan a Steven Gerrard, aunque el inglés sea más mediapunta y el italiano más mediocentro.
 
Su despliegue físico llama la atención, pero De Rossi es además un prodigio en lo táctico. Es el primero en hacer la cobertura a los laterales, evitando que el central abandone la marca y provoque desajustes en los centros laterales. También sabe meterse, sin problemas, en una defensa de cinco, haciendo el camino de Beckenbauer a la inversa: pasa del mediocentro al libre, incrustándose con solvencia entre los centrales. Aunque, por supuesto, De Rossi esté muy lejos en calidad y elegancia del legendario jugador alemán, De Rossi cumple una función similar, asombrando muchas veces con sus apariciones de 'stopper'  protegiendo la espalda  de su defensa.

Tras la pesadilla vivida en el Inter corren buenos tiempos para Pizarro: el chileno es decisivo en el inicio de la jugada, pasa mucho juego por sus botas y no sería descabellado que Schuster le pusiera encima a Baptista, como a Xavi en el Camp Nou, para que no suministre balones a Totti. Desactivar a Pizarro es anular el juego ofensivo romanista; considerando que Diarra debe acompañar a Perrota, entre Baptista y Gago consideramos que debe estar el primero, que aporta llegada en segunda línea y más eficacia en la vigilancia de Pizarro.

Alberto Aquilani es el jugador número doce de la Roma, siempre presto a sustituir a Pizarro. Pese a ser reserva ofrece jerarquía y buen toque, bota faltas laterales y muchos corners.

Olvidadas las defensas de tres y de cinco, Spalletti planta una defensa de cuatro. Ya no están Zebina, Aldair, Lima, Chivu, Cafú o Candela, y ahora el kaiser de la zaga es Juan, un jugador de buen nivel, indiscutible en la selección brasileña y con ascendencia sobre sus compañeros. Sin embargo, lleva un mes con problemas físicos, por lo que llegará muy justo al partido: su sustituto puede ser Ferrari, más 'tronco', menos experto y con tendencia a irse demasiado a las bandas, cerrando el espacio con el lateral y olvidándose del otro central, por lo que cuando Robben reciba en la banda puede dejar buenos espacios que aprovechen los desmarques de Raúl o Van Nistelrooy. Para cubrir esos desequilibrios, por supuesto, estará De Rossi, incluso cubriendo la espalda del otro central, Mexes.

El francés Mexes es un jugador elegante, cumplidor, pero también blando y carente de la contundencia esperable en un buen central. Tiene, además, problemas de cintura y es demasiado lento en los giros y desplazamientos laterales, con dificultades para cubrir sus espaldas. La debilidad de la línea defensiva romanista, además de por el omnipresente De Rossi, es disimulada por la implicación y el trabajo táctico de todo el equipo, que intenta robar la pelota lejos de su portería y suele mostrarse muy metido en los partidos.

En el lateral derecho estará un polivalente Cassetti que cubre las ausencias de Chirstian Panucci. Es un misterio la alineación de Chirstian mañana, ayer en el entreno, bronca con Aquilani y lista de 23 jugadores para Spalletti que se los lleva a todos. En condiciones normales, indiscutible Panucci, un jugador desequilibrante en la estrategia. El reserva natural de este es el conocido Cicinho, que pese a su calidad no juega con demasiada frecuencia. Algunos errores sacando la pelota y sus fallos en la marca le penalizan demasiado en un fútbol como el italiano lo que ha llevado a Spalletti a decantarse por Cassetti como rimer relevo de Panucci, pero Cicinho sigue siendo un complemento perfecto si hay que lanzarse al ataque.

Aprovechando las coberturas de De Rossi, como hace Poulsen con Alves en el Sevilla, Cicinho es un arma ofensiva muy interesante para doblar a Taddei, y aunque Spalletti no confía mucho en él sin duda aparecerá en caso de urgencias de gol. En el izquierdo, Cassetti o Tonetto. Su misión cerrar la espalda de Mancini, y la elección es sencilla. Si juega Panucci, el elegido será Cassetti. Un jugador que me recuerda a Robson con Luís Enrique. Lo ponía siempre, en cualquier lugar pero siempre en el once. Así es Cassetti para Spalletti.

Terminamos el repaso a la alineación con Doni, un portero brasileño muy alto, de buenas estiradas, grandes reflejos y una cierta tendencia a la excentricidad. Aunque a veces flojea en las salidas, con su llegada la Roma cubrió un portero en el que había mostrado dificultades los últimos años.

Frente al Madrid, si sigue su estilo habitual, la Roma presionará muy arriba, aprovechando el gran recorrido físico de sus jugadores. Spalletti gusta de llevar la iniciativa, y pese a los buenos resultados del Madrid en sus visitas a Roma este equipo será complicado, ya que demuestra una solvencia en Europa, este año, incluso superior a la de los blancos.

A doble partido el Madrid es favorito, pero no lo tendrá fácil para sacar un buen resultado del Olimpico, y probablemente llegará exigido a la vuelta en el Bernabéu. La Roma está muy metida en la eliminatoria, ha reservado jugadores, hombres como Cicinho, Giuly o el propio Totti han contagiado sus ganas y el recuerdo, hace un año, de la paliza sufrida en Old Trafford sigue amargando en Italia.

Como casi siempre, Totti está al límite físico, pero lleva un par de meses haciendo un entrenamiento específico con Vito Scala, su preparador personal, para estar a su mejor nivel en este regreso a la Champions. Spalletti decía, con motivo de la visita a la Juve y el partido ante el Madrid, que su equipo se jugaba la temporada en tres días, pero la sensación que emana del vestuario es que el Inter es ya inalcanzable en Italia, mientras la eliminatoria ante los blancos sí puede resultar superable.

# domingo, 17 de febrero de 2008 13:52

Del infinito al cero

Empezó mandando con determinacion, sabedor de que era una jornada decisiva. El Barcelona iba a tener problemas y la posibilidad de llegar al domingo con diez u once puntos a favor era factible: de ahi el buen inicio madridista, brillante, fluido gracias a Gago y Guti, una pareja de jugadores que regala fútbol capaces de interpretar los desmarques de ruptura y, arriba, un Robben que dejaba claro que en buenas condiciones es el mejor extremo del mundo.

Enfrente no había mucho: un Betis con problemas de distancia entre líneas y que no sabía dónde ir a recuperar la pelota. Su defensa era frágil, concedía muchos espacios interiores y, a los cinco minutos, primer gol madridista, logrado por un Drenthe más asentado tácticamente y mejor dominio del tiempo y el espacio.

Sin embargo el que brillaba era Robben, que hacía y deshacía a su antojo. Rápido, letal en el cambio de ritmo y demostrando sus diferencias con Robinho. El brasileño es regate, el holandés profundidad. Cuando el primero recibe reduce la velocidad del balón, empieza casi siempre desde cero; Robben traza una línea recta hacia la portería y se dirige hacia ella como una flecha. Esa velocidad mental, ese saber el camino a tomar incluso antes de tener la pelota, da a Robben una superioridad inicial sobre los rivales que, si físicamente está bien, le permite aniquilarlos ya desde el paso inicial.

Se esperaba el segundo, el tercero, la goleada blanca. Sólo hacían falta tres o cuatro pases, un desmarque de apoyo, un pase de ruptura y el partido estaría sentenciado. El Betis buscaba achicar pero ese deseo era lo que le mataba, repitiéndose la historia de hace una semana con el Valladolid: achicar sin presión en el mediocampo, permitiendo a Gago y Guti pensar y ver el espacio entre líneas, es un suicidio.

Pero los blancos empezaron a fallar. Triangulaciones erróneas, imprecisiones, mala suerte, ocasiones que se van marrando. Siempre sucedía algo, el Madrid empieza a perdonar ante un rival entregado y de la nada surge el chispazo del Betis. La magia del fútbol, lo que le convierte en el deporte rey y lo rescata tantas veces del aburrimiento: su imprevisibilidad. Excepcional jugada de Pavone, centro de rosca desde la izquierda para mostrar a los niños, debilidad de Marcelo y Edu que la emboca a la red. Gol, empate, partido nuevo.

Marcelo mostró lo apuntado desde el inicio de Liga: cada una de sus actuaciones hace más indiscutible a Heinze. El argentino no tiene recorrido ofensivo, es lento en el uno contra uno y lo pasará mal, muy mal, frente a un buen extremo derecho en la Champions. Es un central reconvertido, lleno de limitaciones, pero mucho más fiable que el joven Marcelo, especialista en tragarse centros laterales, incapaz de cerrar la posición de central y que, encima, tampoco aporta gran cosa en el plano ofensivo.

Apenas ciento ochenta segundos después, gol similar y partido remontado. De jugar contra un rival entregado a tener enfrente a un adversario, encima jugando como local, muy crecido. El Betis ya no achica sino que repliega, ya no da impresión de dormido sino que hace disfrutar al espectador con una intensidad y un esfuerzo físico memorables. Destaca entre los verdiblancos, una vez más, Edu, un jugador que de haber terminado en el Valencia o el Sevilla quizá habría sido referencia en la Liga.

El Betis se construye ahora bien replegado atrás, con líneas muy juntas y dos claras salidas de balón: Pavone recibiendo de espaldas o Edu buscando la banda. Los béticos pueden hacer el tercero, pero también encajar por varios errores graves: lanzan demasiados jugadores al ataque, con cinco o seis jugadores en estampida a la contra. El exceso de entusiasmo descontrola a los de Chaparro, se percibe que el equipo se ha quitado una losa de encima y los jugadores, en vez de jugar pensando, se entregan al espectáculo. Olvidan las faltas tácticas en campo blanco, parar el juego rival, y eso permite a los de Schuster salir bien de la presión e incluso, tras alguna contra, estar a punto de empatar el partido. Un detalle de Chaparro, mete a Sobis por Capi, un brasileño por un español, un nueve por un llegador, pocos haría eso ganando a todo un Madrid y bordeando el descenso. Un golpe de personalidad que ha pasado desapercibido pero Chaparro sabe lo que se trae entre manos.

El enemigo del Madrid está en su banquillo. Schuster sufre un cortocircuito y se confunde gravemente en los cambios. Entran dos cromos repetidos, Balboa e Higuaín, que apenas aportan nada, y el alemán se equivoca con Van Nistelrooy al no sincronizarle con Robben. Al principio del partido al extremo le falta un definidor, que Ruud remache sus centros. Al final, Van Nistelrooy no tiene a su mejor asistente, fundido físicamente. Con los dos juntos, frescos, en la primera mitad o en la rueda de cambios, el partido podría haber sido otra cosa.

Más allá de los tres puntos perdidos, la derrota deja un poso de preocupación en los blancos. El equipó terminó descompuesto físicamente, y el martes vuelve la Champions. Cinco puntos son muchos, tiene mejor calendario, más partidos en casa, recibe en el Bernabéu al Barcelona y los culés andan distraídos con Copa y Champions. Pero el Madrid tiene un hándicap, y es su propio estilo de juego. Convierte cada partido en una batalla, el despliegue físico es tremendo, vemos a sus delanteros presionar como fieras enjauladas y un plantel con muchísimo recorrido y obligaciones muy altas. Por su propio concepto de juego, el esfuerzo azulgrana es más limitado: juego al pie, pausa, pocos desmarques de ruptura, un ritmo mucho más continuado basado en el esfuerzo aeróbico. En el Madrid pasa lo contrario: esfuerzo anaeróbico, explosividad, velocidad y desgaste mandan. Robben, sin apenas partidos en toda la temporada, se pasó la primera parte tirando desmarques de ruptura y conducciones en velocidad, generando más ácido láctico más que cualquier jugador del Barça. Raúl presiona como el Eto'o de los buenos tiempos, Van Nistelrooy sigue a los laterales hasta la esquina del córner, Robinho presiona arriba y baja al dos para uno...

Esas cosas se pagan: el Madrid está acostumbrado a ganar con automatismos de equipo pequeño, sufre cada segundo como quien pelea por la permanecencia. Es el mejor de la Liga porque es el que más corre, lo cual es meritorio pero también innecesario: con su calidad, con su pegada, no tendría porqué ser así. Es un esfuerzo inaguantable para un equipo con poca plantilla y muchos partidos.

El apagón puede llegar en cualquier momento, y ausencias como las de Sneijder pueden contribuir. El holandés no aporta demasiado pero sí es un cambio recurrente y supone oxígeno en el mediocampo. No le quedan ya muchos jugadores a Schuster, que tampoco se ha preocupado de cuidarlos, exprimiéndolos demasiado como está sucediendo con Robben. Por ahi, y no por el juego azulgrana, la Liga blanca puede correr más peligro.
 
El lunes, colgaremos la previa del AS ROMA - R.MADRID.
 
# viernes, 15 de febrero de 2008 10:30

El disparo de salida

Un partido para salir a máximas revoluciones y demostrar que el Barça quiere y puede competir: no ya ganar la Liga, a día de hoy un objetivo irreal, pero sí jugar y convencer, abrir la puerta de la esperanza, combinar juego y agresividad, toque y contundencia, mentalidad y ambición.

Cogidos con alfileres
Se palpa en el ambiente que este Barça, cogido con alfileres, vive en plena provisionalidad, con un fuego que se apaga. Lo cansino del mensaje hace mella, y la otrora celebrada autogestión se ha convertido en una pesadilla. Haría falta una chispa, una llama, que avive el incendio, provoque reacciones y haga despertar a la fiera de la hibernación en que vive.

En el Zaragoza las cosas no están mucho mejor, con una imagen muy alejada de lo que se pretendía. Plantones de prensa, y un equipo que duda entre el 1-4-4-2 y el sistema Irureta, un 1-4-2-3-1 'hijo' de Juanma Lillo y que supuso la transformación de Jabo y la opción de convertirse en un técnico ganador, capaz de buscar los partidos y marcar los ritmos.

Irureta era el entrenador del 1-5-3-2, dos centrales, un líbero  y dos carrileros, más trivote en mediocampo y dos puntas. Meticuloso en lo defensivo, los equipos de Irureta sufrían con la posesión del balón, y sobrevivían a base de repliegue y contra. Irureta exprimía las plantillas cortas como nadie, y tuvo una trayectoria ascendente hasta llegar a equipos en los que tener la pelota era una obligación, porque los rivales dejaron de atacarle para empezar a esperar.

Un ganador consigue convertir la derrota en fortaleza, y el Depor de Jabo empieza a cambiar el 1-5-3-2 por la variante defensiva del 1-5-4-1 para hacer del Dépor un equipo solvente, capaz incluso de remontar una gloriosa eliminatoria ante un arrollador Milan. Irureta y Lillo, con valoraciones opuestas en los medios, metodologías de trabajo diferentes pero, a la postrem el mismo sistema de juego con un resultado dispar. Algún día le dedicaremos un artículo a Lillo...

La previa del Zaragoza
En el Zaragoza metodología conocida incluyendo partido de titulares contra reservas con éstos últimos 'haciendo' de Barça y un mediocampo en el que Generelo, Matuzalem y Celades 'imitaban' a Touré, Deco y Xavi. La gripe de Oliveira transforma el sistema, llevándolo al 1-4-2-3-1 con doble pivote defensivo. Vuelve, y es equilibrio para el Zaragoza, Zapater al mediocentro, con una línea de tres por delante con Gabi, Óscar y Sergio García por la izquierda, con la variante de que Óscar pase a la izquierda y Sergio en un momento del partido juegue por detrás de Diego Milito, algo que no será de inicio porque Jabo no querrá quemar el recurso.
 
Al equipo le falta pegada, pero gana fortaleza y superioridad numérica en la zona ancha si los jugadores de banda hacen desmarques y diagonales hacia dentro. En defensa, la habitual pareja Ayala y Sergio en el eje, con Diogo y Juanfran en laterales. La ausencia de Oliveira podrá ser una excusa para algunos, pero ciertamente la pareja Oliveira- Diego Milito, que pensábamos sería una de las mejores de la Liga, no suma. Uno más uno no es igual a dos: no conectan, no se encuentran, y esa falta de 'feelling' mata a un Zaragoza que anda muy débil en lo psicológico, recibe un gol y se viene abajo, carece de fuerza y por momentos transmite lo mismo que el Barça... Falta de ambición, escasa capacidad de superación e incapacidad para generar buenas vibraciones.
 
El Osasuna tumbó al Zaragoza de un golpe: todo lo demás fue una batalla de los maños contra sí mismos y el pasado. El Barça tiene el camino marcado si quiere ganar, y esa ruta es golpear a los maños con la misma medicina que le duele. Si marcas primero al Barça le hieres de gravedad, y remontar se le hace casi imposible. La historia de los equipos es la de sus remontadas, nada mejor que una noche mágica para convertirse en leyenda. El Barça demuestra que si empieza por detrás el partido se convierte en una muralla infranqueable, en las antípodas de un Madrid que, en el época de Capello, podía dormir hasta que encajaba un gol y en ese momento iba a por la victoria. De esa mentalidad sigue viviendo la Juve, y en gran parte también el Madrid de Schuster

Ambición perdida
Antes, si el Barça se adelantaba era victoria segura, pero ahora supone sufrir hasta la última jugada. La variante es el 'efecto anestesia', por el que se pierden Ligas en el minuto 88 o puntos muy valiosos como hace poco en San Mamés. Si el Barça quiere ganar en la Romareda tendrá que salir al máximo de revoluciones para darle el golpe anímico al Zaragoza, buscando la goleada y hacer renacer la ilusión, algo que sólo parece posible si el equipo se consagra a líderes como Milito, Iniesta, Puyol o Valdés, y no ex-cracks, si toma como punto de partida la lejana final de París, como Eto'o, Ronaldinho, Henry o Deco. Duele decirlo pero crack es aquel que marca las diferencias, y esa etiqueta en fútbol no es eterna, hay que demostrarla día a día. En el momento que no marcas las diferencias, dejas de ser crack para convertirte en mito.

El Barça necesita volver a ser un rodillo, una catársis, 'resetear' la maquinaria. Ya empieza lo decisivo, y los deberes están sin hacer: el año pasado el equipo se enfrentó al Liverpool fuera de punto, y también esta temporada Europa parece llegar muy pronto. Los jugadores están a mitad de camino, es difícil completar el once y la necesidad aferrarse a  un  Eto'o, que los cinco, seis kilos perdidos en la Copa África, le vendrán fenomenal para eliminar el exceso de volumen muscular fruto de tanto rehabilitación. La Copa África puede que haya sido fundamental para que vuelva a ser un atacante elástico, fibrado y ágil como una gacela. 

Sueñan los aficionados azulgranas con un Barcelona capaz de demostrar ambición, carácter y furia, la misma cantinela desde hace más de un año. A cambio, los seguidores han tenido un equipo lleno de excusas, dudas y esperas. El disparo de salida ha sonado, quedan menos de tres meses y todo está en juego: muchos partidos, pocos entrenamientos y el jugar a la ruleta de los que no han trabajado. La grandeza de la competición es que te mide, te pone en tu lugar y no existe el engaño, por lo que muchos quedarán marcados y sin argumentos para levantar la voz en la Operación Salida. Siempre es más fácil saber quiénes tienen que irse, salvo que el entorno y la política decidan y siga el camino hacia la decadencia.

Análisis Cesc Fábregas por futbolitisNacido para triunfar: hoy toca hablar de Cesc Fábregas, un ganador, el dueño de una carrera meteórica que le ha llevado a ser con apenas veinte años líder de un equipo que maravilla a base de intensidad. El punto fuerte de Cesc no es atacar ni defender sino dominar las transiciones, gracias a una velocidad mental única para ejecutar decisiones en situaciones de juego fundamentales. La llave del éxito o del fracaso se decide en pocos segundos, y es en esa faceta donde Cesc está a la altura de los mejores. En otras tiene mucho camino que recorrer y de eso hablaremos más tarde, pero donde Cesc marca la diferencia es convirtiéndose en la voz de Wenger en el terreno de juego.

 Dueño de todos los sueños
Acostumbrado a ir un paso por delante, con 16 años y como estrella del cadete del Barcelona llega al Mundial sub-17 y deslumbra como mejor jugador y máximo goleador. Pero Cesc quema etapas más rápido que cualquiera: antes de que los azulgrana reaccionen y blinden su continuidad ya ha enamorado a Wenger, que lanza las garras del Arsenal y se lleva a Cesc a Londres. Ni el jugador ni el entrenador francés están dispuestos a perder el tiempo: debuta al año siguiente con el primer equipo del Arsenal, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en ponerse la elástica 'gunner' y en marcar un gol con el equipo.

Cesc vive en un sueño constante: inmediatamente empieza a aparecer en el once titular junto a hombres como Vieira y Henry. Sólo doce meses después, hereda el dorsal número 'cuatro' del mediocentro francés y, un poco después, el brazalete de capitán cuando Henry entra en barrena física y termina marchándose al Barça. En marzo de 2006, poco antes del Mundial, Aragonés le llama para la selección absoluta, de la que ya no se baja. A falta de pocos meses para cumplir 21, Cesc ya es titular indiscutible en su equipo y en la selección, y uno de los jugadores con más ofertas de toda Europa.

Cómo juega
Sobre el campo y por posición y trayectoria, comparar a Cesc con Xavi es sencillo: Xavi Hernández marca el ritmo del partido, siempre el mismo, y si está en el terreno de juego se juega su fútbol para bien o para mal. Cesc Fábregas ni juega en amplitud para mezclar vertical ni le da al partido un ritmo, sino que contagiado del fútbol inglés juega siempre vertical hacía arriba. Nunca mira hacia atrás, sino que busca ser incisivo desde el primer toque. Cesc no es un cuatro sino un diez, que en el Arsenal juega en el doble pivote con un mediocentro en labor posicional para dejarle el recorrido a él.

También puede compararse a Iniesta. El manchego ataca y defiende, capaz de ganar la Champions como mediocentro defensivo y de jugar de diez con detalles magistrales. Pero no domina la transición, y es ahí donde Cesc marca las diferencias, y donde vemos la complementariedad de dos jugadores que deberían ser la base de la selección.

Tras estas comparaciones vemos que el perfil más aproximado de Cesc es el de Deco: pierde balones porque arriesga, presiona con furia tras pérdida y hace falta táctica sin dudarlo, todo para proteger a su defensa y permitir que el resto del equipo se meta detrás de la línea del balón sin esfuerzo anaeróbico. En las tanganas ahí están ambos, Deco y Cesc, jugadores de carácter y fuerza.

El fútbol de Cesc
En el Arsenal juega en el doble pivote con la variante de banda en el último cuarto de hora. Wenger maneja el ritmo del partido, la pausa, con instrucciones claras a su doble pivote: uno, Flamini, juega siempre fácil, descarga juego con el lateral o con los centrales para iniciar de nuevo. Cesc es lo inverso, siempre vertical, recibe de Touré y la pelota ya no vuelve para atrás, salvo cuando el partido está resuelto y el equipo empieza el trabajo de regeneración sobre el mismo partido. En ese momento Cesc toca, como Flamini, fácil, evitando pérdidas y el esfuerzo de presión inminente.

La salida de balón del Arsenal tiene dos vertientes. La primera opción siempre es Cesc, que busca balón al ras para combinar siempre vertical o tirando triangulaciones sencillas, Adebayor viene a pedir, Cesc toca, Adebayor suelta al primer toque de cara y Hleb entra al espacio libre generado por Adebayor y recibe de primer toque un balón al espacio de Cesc. Tres toques, un lanzador, espacio libre y desmarque de ruptura. Muy sencillo: así es el fútbol del Arsenal. Fútbol vertical con idas y venidas, movimientos de arrastre seguidos de movimientos de ruptura, y aprovechamiento de éstos porque el balón va al primer toque.
 
La segunda opción es Cesc enviando el balón largo a Adebayor, para buscar la prolongación de éste al segundo punta o ganar el rechace en la frontal con Rosicky o el propio Cesc, que no toca y se queda sino que toca y se aproxima.

Si la salida de Cesc está tapada la segunda opción no es Flamini, que como Gallas tiene como obligación de pensar en defender cuando todo el equipo piensa en atacar. La segunda opción es Touré, con balón largo y Cesc metiéndose con el punta para ganar la segunda jugada. Adebayor busca recibir tras la diagonal de Touré, y la segunda línea del Arsenal (Hleb– Cesc-Rosicky) se perfila en semicircunferencia con Adebayor en el punto central para ganar el rechace y generar una combinación ganadora. La otra opción, la mejor, es ganar el rechace, descargar hacia Eboué/ Walcott, que espera un pase a la espalda de su lateral y finaliza tras un primer toque que le situa mano a mano con el portero.

Cesc lo tiene visualizado, ejecutándolo a la perfección. Con Rosicky busca paredes y la combinación corta, con Eboué/ Walcott  balón a la espalda del lateral para la entrada por banda, con su amigo Hleb el pase interior y con Adebayor balón de empeine interior en un desmarque hacia fuera del punta a pierna cambiada, para que este juegue el uno contra uno con el central.

Wenger diseña el fútbol en el laboratorio y entrena los automatismos sin que el jugador pierda el mecanismo de decisión: a partir de ahí Cesc interpreta y ejecuta.

El carácter del 'Indomable'
Hasta aquí muchos podrían ser Cesc, pero el poderío del 'Indomable' viene después, y tras error. Es entonces cuando se lanza como un poseso hacia el rival, reduciéndole espacios y el tiempo para pensar. Esa rapidez no se confunde con ansiedad: Cesc llega como un rayo y aguanta, ralentiza y, si es desbordado, hace falta pero siempre de costado para evitar la tarjeta.

En la otra transición, la defensa– ataque, todos tienen como objetivo recuperar y sacar la pelota de la zona de conflicto, para que el receptor pueda pensar. El objetivo entonces es balón a Cesc, para que éste sea el lanzador. Saben que el catalán asegura la posesión y que, tras recibir, tendrá dos carriles verticales en desmarque de ruptura hacia portería, con Adebayor cayendo a banda y Rosicky pidiendo balón para escalonar el ataque.

A Cesc le queda mucho recorrido, muchas cosas que aprender, pero el aprendizaje con Wenger le está convirtiendo en un jugador único en aspectos que pocos dominan. Eso, unido al aprendizaje en el Barça, sus cualidades innatas y su carácter ganador, lleno de furia y determinación hacen que cuando hablemos del jugador que mejor interpreta la transición en el mundo, Deco ya no sea el número uno de la lista.

El rey del toque
Cesc es el brazo derecho de Wenger en el campo, donde representa la personalidad del jugador ganador por excelencia, capaz de alcanzar una intensidad desconocida por muchos en España como fruto de la herencia del futbol ingles. Pasa de un campo a otro con velocidad pasmosa, sin perdidas de tiempo que defrauden al espectador, y es capaz de distribuir con criterio pese a los esfuerzos defensivos y ser el engranaje perfecto para que su equipo desarrolle un juego de toque, precisión y velocidad.

Cesc apenas tira del uno para uno, y prefiere resolver situaciones buscando paredes y combinaciones cortas, llegando a la portería contraria a base de triangulaciones. Prefiere lo colectivo a lo individual, y sabe que un regate en zona de creación puede suponer una partida que decapite a su equipo. Parece que no arriesga, pero es porque tiene las ideas muy claras, es muy vertical y busca siempre la portería contraría. Hablamos de un mediapunta punzante aunque su juego nazca veinte metros por detrás.

El regreso más soñado
Su rendimiento en España podría ser escandaloso, aunque tiene un problema: si se vicia, si se deja llevar por el ritmo de la Liga y pierde fuerza e intensidad, su rendimiento descendería en picado. Cesc tiene que estar a máximas revoluciones, ser el referente del equipo, y tener detrás a diez compañeros que jueguen al doscientos por cien, como le pasa en los Gunners. Hombres como él hacen falta en la Liga, donde se añoran 'todocampistas', jugadores de mediocampo capaces de atacar y defender como Gerrard, Lampard, Carrick o él mismo, que llegan en segunda líea y aunan intensidad y recorrido defensivo.

Cesc Fábregas, análisis futbolitis.En la selección, Cesc vive una situación paradójica. Adelantó por la izquierda a Iniesta poco antes del Mundial, dejando al manchego sin jugar un minuto en Alemania cuando había llevado al Barcelona a la Champions incluso como mediocentro. Cesc no mezcló bien con España, básicamente porque él está acostumbrado a la combinacion corta, al agrupamiento en proximidad, a la 'Jaula' de wenger que deja vacías las bandas pero aprovecha los espacios y le da amplitud al campo desde la estrechez.

Aragonés apuesta por lo contrario, por los cuatro o cinco centrocampistas con mucha amplitud, haciendo difícil la combinacion en corto y la agrupacion en el centro del campo. Con la roja el ritmo lo marca Xavi y ahí Fábregas no se adpata, ritmos diametralmente opuestos y cromos repetidos, el inicio o es horizontal con Xavi o es vertical con Cesc. Dilema Aragonés, sobre el cual nosotros no tenemos ni la más mínima duda.

Respecto al Barça y al Madrid... está claro que Cesc es un profesional, como demostró su tempranísima marcha a la aventura británica, pero también es evidente que no pierde oportunidad de mostrar su cariño hacia el Barça. Joseba Díaz, su representante, escucha una y otra vez al Madrid, sacándole a Calderón más de un cheque en blanco que Cesc, hasta hoy, ha despreciado. 'Hijo' de La Masía, es evidente que el reto de volver y hacer olvidar la historia de Gerard López atrae al centrocampista, que cada vez que tiene una fecha libre se pasa por el Camp Nou para ver a su club de origen. Dos sentimientos se contraponen en su cabeza, porque debe una fidelidad absoluta a Wenger: sabe que si es hoy una mezcla de 'cuatro' y 'diez' es por lo aprendido en la escuela del Barça, pero nadie duda de que su estrellato es gracias al espigado entrenador francés, que hizo realidad un sueño: darle las llaves de un vestuario y convertirle en el líder de un equipazo sin casi haber cumplido los veinte.

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Desde el arranque se palpaba una tarde de méritos vallisoletanos y pegada madridista, con una presión arriba de los visitantes que anticipaba sufrimiento pero también la posibilidad de una contra letal de los locales. Así llegó el primero, y después una exhibición de que las dimensiones ganadoras del fútbol son la profundidad y la verticalidad, mientras que el juego horizontal sólo sirve para cambiar el ritmo, hacer la pausa y dormir el partido cuando vas ganando y quieres reservar energías usando el balón como medio para anticipar la recuperación activa. 

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El Madrid busca lo vertical, el Barça lo horizontal. El Madrid es sinónimo de electricidad con la pelota y el Barça de pausa. Los blancos aceleran, los azulgrana ralentizan, y eso da como resultado 8 puntos de diferencia, cuatro empates por cuatro victorias. La solvencia defensiva de ambos les mantiene más o menos cerca, pero practican un fútbol opuesto.

El Valladolid dio muchas facilidades a los blancos, que las aprovecharon para reforzar su autoestima con un resultado incontestable en una tarde de muchas bajas. El Sevilla tampoco fue ese rival duro y ganador, veloz y contundente, de años anteriores, pero con un escenario similar al del Madrid los azulgrana no supieron aplastar a un rival que, empujado por un Jímenez al que le falta experiencia y temple, decidió no matar a los culés.

Los sevillistas pudieron hacerlo: ahogando a Iniesta, que corría tras Alves, o golpeando una y otra vez en el duelo Capel–Oleguer. Hasta pudieron golear al Barça en una segunda parte en la que, si la iniciativa hubiera sido del Sevilla, el 1-4-2-4 planteado por Rijkaard hubiese partido al equipo por la mitad sin nexo de unión posible para llegar a la meta de Palop.

Pero, por cosas del destino, Manolo Jiménez decidió replegar y no sacar partido del regalo de poner a Iniesta y Xavi en el doble pivote contra Kanouté, que bajaba a la media punta y se sumaba a Poulsen y Keita. En la primera mitad el partido fue un entramado de marcas al hombre por parte del Barça, pero todo repleto de emparejamientos tan mal diseñados como poner a Iniesta a marcar a Alvés. No es la primera vez que pasa, ya le ocurrió contra Steven Gerrard, pero no parece acertado desgastar en una marca al hombre a tu jugador más desequilibrante, porque lo estás enterrando tu mismo en la pizarra.

El emparejamiento Xavi–Keita tampoco parecía muy ajustado, y sólo un Sevilla demasiado preocupado por no perder las posiciones defensivas impidió ver lo que era un cheque al portador. De verse al Keita que se incorporaba en segunda línea de antes de la Copa Africa, Xavi hubiese quedado en evidencia. Un gol no significa jugar bien: el canterano azulgrana sigue teniendo carencias graves en el aspecto defensivo, no hace coberturas al compañero, no domina el aspecto táctico, no tiene capacidad física y siempre vive lejos del rival, dejándole pensar. Verle en Sevilla era reafirmarse en el artículo que le dedicamos en Futbolitis.

El Madrid, por el contrario, es dibujar una línea recta desde Casillas al meta rival y seguirla. Como máximo un toque hacia fuera para generar espacios interiores, el resto línea recta y a velocidad de vértigo. Los madridistas saben a lo que juegan, tienen mentalidad ganadora y una diferencia que dicta sentencia: en el Barça todos juegan al pie, en el Madrid no la quiere nadie ahi... salvo Guti, el quarterback, que según recibe suelta a la primera porque todos corren al desmarque.

Huntelaar, joya futbolitisEjemplo de estos dos conceptos del fútbol hay en toda Europa: por ejemplo, en Amsterdam y Milán. El Ajax es juego horizontal, plano, el tipo de juego que realiza el Barcelona: previsible, aunque por lo menos cuenta con dos extremos que ofrecen desborde y profundidad. Pero Huntelaar no es suficiente para hacer flotar a un equipo que reproduce, a peqeña escala, los defectos azulgranas: blando en mediocampo, sin capacidad de recuperación y lentitud exasperante en la distribución de balón. Poco trabajo táctico defensivo, demasiada ligereza y escasez de concentración por momentos, y la constatación de que la ausencia de Ten Cate suele ser muy alargada.

El Ajax es también la prueba de que fichar a jugadores que no responden a tu perfil sólo supone molestias. Urzaiz ya no entra ni en las convocatorias, como ocurrió con Roger, y tampoco el indiscutible Gabri encaja demasiado en el espíritu del equipo holandés. A los que quieren ver en Heitinga y Vermaelen a una pareja de centrales de primer nivel, decirles que el primero sufre dificultades ante cualquiera y el segundo tan flojo como Frank De Boer en defensa y está dos puntos por debajo en lo ofensivo. ¿Noticias buenas? La llegada de Bruno Silva, un lateral derecho que ya se ha hecho el dueño de los balones parados, y otro buen partido de Huntelaar, el mejor ariete puro que ofrece el fútbol europeo ahora mismo.  A día de hoy, si quieren un killer, no hay otro como Huntelaar, si quieren un jugador total, el escogido debe ser Benzema.

El Milan demostró, en cambio, la utilidad del fútbol vertical. Aburrió contra el Siena, no mostró ninguna idea en ataque salvo las de Pirlo, excepcional, un jugador único y de jerarquía mundial que no es suficiente para hacer que el Milan juegue con brillo. Sin Kaká, sin Pato, con Ronaldo al borde de la retirada y unos pocos minutos de Seedorf, el Milan sobrevive porque domina, como el Madrid, las dimensiones del terreno de juego y el sentido del fútbol. Balón largo, prolongación, el debutante Paloschi recibe y en cuatro toques el Milan gana el partido. Quince segundo en la cancha, un balón directo, un desmarque de ruptura a la espalda del defensor y gol partita.Eso fue lo único que hizo un equipo que ya roza la zona Champions.

Rijkaard, un referente para futbolitisSin hacer ruído ni adoptar medidas impopulares, haciendo gala una vez más de su mano izquierda, Frank Rijkaard y su cuerpo técnico han empezado a tomar decisiones relevantes. La primera, analizar a sus jugadores por el rendimiento y no por el nombre. La segunda, que sin Eto'o el equipo perdía mucho gol, y que la Liga no se ganaría siendo el mejor ataque sino la mejor defensa.

Menos goles en las dos porterías
La derrota contra el Madrid, la escasez de ocasiones, la ausencia de gol y la certeza de sólo Eto'o es capaz de cumplir como ariete hacen que Rijkaard cambie la fórmula, y en lugar de ochenta goles a favor y treinta en contra se piense en cincuenta y veinte. El mismo día que el holandés reconocía la superioridad del Madrid también hablaba de un sueño, y era no volver a perder un partido en toda la temporada. Ese es el camino emprendido: acercar a este Barça al Valencia de Benítez.

La fórmula inicial hablaba de un repliegue intensivo, con 1-4-3 y tres puntas semiestáticos arriba esperando a la contra que obligasen al rival a dejar cuatro o cinco defensas. Pero la fórmula era fallida: con ese planteamiento, la espalda del lateral contrario al lado de la pelota queda libre, y además Xavi, Deco e Iniesta carecían del recorrido suficiente para conectar con la línea de delanteros. Las individualidades no pudieron enmascarar los errores de concepto.

El repliegue ahora es intensivo: 1-4-1-4-1 en fase defensiva, con un islote arriba presionando en primera línea y las dos líneas de cuatro en veinte  metros escasos con una cobertura (Márquez, Touré Yayá en el futuro) como cobertura de la primera línea. Messi y Henry, antes los dos extremos, se ven obligados a replegar muchos más metros, y tener siempre al lateral contrario delante. El jugador sobre el que se basa el equipo ya no es Ronaldinho ni Eto'o, sino el sólido y eficiente Milito.

Sin extremos y con doble mediocentro
A nivel ofensivo el equipo ya no juega tampoco al 1-4-3-3. No es el Barça de siempre, posicionado partido tras partido de la misma manera, sino que se buscan variantes y automatismos. Desde que regresó Messi, ha recibido más libertad. En los últimos encuentros ya no está pegado a banda buscando la diagonal hacia dentro, sino que se ubica detrás de los puntas. También Rijkaard apuesta por los goleadores, y por explorar los pasillos entre lateral y central. Veremos si la vuelta de Ronaldinho cambia las cosas, pero desde Navidades vemos siempre a Eto'o o Bojan por la parte derecha, con Henry por la izquierda y el mediapunta detrás, en un claro 1-4-4-2.

En el partido frente a Osasuna también pudimos ver trabajo específico para generar espacios con el movimiento táctico. Márquez iniciaba desde atrás lanzando en diagonal al extremo izquierda, pero ahi ya no estaba Henry sino Deco, con Abidal muy cerca para doblarle. Cuando Márquez contactaba con el balón Henry trazaba la diagonal buscando la espalda del central derecho, atacando así con dos delanteros a los dos centrales. Si Deco recibe en esa zona y tiene el apoyo de Abidal, crea superioridad frente al lateral y obliga a desgastarse al interior derecho rival. Henry está con el central derecho, Bojan con el izquierdo, y Messi por el centro ofreciéndose a Márquez para construir otro tipo de jugada. Parece que Rijkaard, por fin, se ha dado cuenta de que jugar con tres delanteros estáticos, sin llegada en segunda línea, y teniendo que buscar siempre el desequilibrio en inferioridad numérica es un suicidio en el fútbol moderno.

El equipo, en fase ofensiva, tiende al doble pivote. Al centrar su posición Messi, Iniesta se ha retrasado unos metros, ayudando a Márquez a sacar la bola, lo que pone en apuros al equipo contrario. Gran noticia para el Barça, 2x1 de Márquez - Iniesta contra el pseudo media punta rival. Superioridad numérica y dos constructores verticales, uno en balón largo y otro en conducción, pero ambos hacen una cosa que necesita el Barça para marcar la diferencia: que cada pase supere línea.  Los rivales del Barcelona suelen replegarse en 1-4-4-1-1, con un delantero en funciones de mediapunta para tapar la salida de Márquez. Al socorrerle Iniesta obliga a un centrocampista rival a romper la línea de cuatro, lo que facilita que Deco y Messi busquen el dos contra uno frente al mediocentro rival. Si nadie le sigue Iniesta acelera la velocidad del balón y, en cualquier caso, todo esto concede un poco más de tiempo a Márquez, reduciendo sus problemas al recibir de costado. Empiezan a vislumbrarse en el Barça la inteligencia y la búsqueda de la superioridad numérica, los recursos ofensivos y el aprovechamiento de la calidad superior.

¿Vuelta al compromiso?
No es el único cambio a mejor. Han vuelto, mucho tiempo después, las dobles sesiones de entrenamiento, como en la primera Liga. Se empieza a entrenar en las mañanas de los días de partido, se duerme en los desplazamientos para facilitar el descanso, los jugadores pasan más tiempo juntos y han crecido la exigencia y los miramientos tácticos. Parece que, por fin, Rijkaard se ha dado cuenta de que los cracks por sí solos no le sacarían del atolladero, y que él era el primero que tenía que arremangarse. Iniesta le ha arrebatado galones a Xavi, el mediocentro defensivo parece ya inamovible y, de seguir Frank priorizando la solidez, no extrañaría que terminase optando por un centro del campo formado por Márquez, Touré e Iniesta, que permitiría ver al marfileño presionando en primera línea, con llegada y en zona de disparo, lo que podría regalar un rendimiento espectacular.

Cuando regrese de su lesión, y vuelva también la Champions, veremos qué hace Rijkaard con Carles Puyol. Si está bien, compartirá zaga con Milito para meter la defensa en el mediocampo y tratar de ahogar al equipo rival. Pero también puede alinearle como lateral, especialmente si quiere robustecer la defensa. En el 1-4-4-2 nombrado, tener a Zambrotta y Sylvinho en las bandas propicia un Barça más ofensivo que con Puyol y Abidal. En la elección de jugadores veremos por dónde camina el equipo, aunque el que ahora en vez de amplitud del campo se busque superoridad numérica interior hace prever que Puyol regresará al eje de la defensa, ya que hay necesidad de recuperar el balón en campo adversario.

Si las figuras del Barcelona empiezan a funcionar, no tardaremos en ver defensas de cinco para frenarles. Los entrenadores rivales, viendo el sistema que hemos descrito, no deben permitir ver a su pareja de centrales delante de Eto'o y Henry, con un Messi justo detrás a falta de un solo regate para desequilibrar toda la defensa.

El partido de hoy, contra el Sevilla, es más una oportunidad que un problema. El equipo y el cuerpo técnico parecen haberse involucrado en un cambio de mentalidad, y ahora está por ver si el querer es poder. En el plano de la mentalidad del grupo, parece haber menos distracciones. Ronaldinho tocó fondo, y sólo le queda motivarse y alzar, al menos mínimamente, el vuelo. Se le necesita al menos desequilibrante en la estrategia y en la actitud. En el Sánchez Pizjuán veremos si el vestuario se ha purificado, si hay mentalidad de remontada y hambre de pelear por el título. Si se compite de tú a tú contra el Sevilla, podremos creer que el Barcelona tiene todavía el entusiasmo de ganar la Liga y hacer ganar a su gente. Si ocurre lo contrario, comprobaremos que quizá la Liga del año pasado se regaló, pero que esta sólo la merecerá el Real Madrid.

# jueves, 07 de febrero de 2008 0:08

JUANDE: "Haré un Tottenham ganador"

 
Tras un largo periplo por equipos españoles, coronado por su éxito en el Sevilla, Juande Ramos llegó al Tottenham con un reto complicado: recuperar la competitividad de un equipo descompuesto y justificar la brutal inversión que el club inglés había depositado en él. Cien días después de aterrizar en Londres, el equipo ha escalado posiciones en la Premier, sigue vivo en las competiciones coperas y su fútbol mejora día a día. El fichaje de Juande parece, pues, un acierto absoluto de los legendarios 'Spurs'.

A su llegada al Tottenham, ¿cómo encontraste al equipo?
El mayor problema fue encontrar un grupo muy débil psicológicamente, en zona de descenso y con futbolistas que no creían en sus posibilidades. Nos ayudó que los primeros resultados fueran positivos, y poco a poco hemos escalado posiciones y superado rondas en las competiciones coperas.

¿Cuál era su obsesión al llegar?
Cambiar la mentalidad de los jugadores. Conocía bien al equipo y sabía que tenía mucho más que lo que estaba demostrando. Por eso, en plena competición, introdujimos la doble sesión de entrenamiento diaria, para que en el mínimo tiempo posible empezasen a mostrar su rendimiento real. Para ellos fue duro, chocante, pero los resultados ayudaron a convencerles.

¿Y futbolísticamente? ¿Con qué mensaje llegaba?
Cada entrenador tiene su manera de entender el fútbol, y el de aquí y el español son muy distintos: había que conjugar la forma de jugar inglesa con el fútbol que a mí me gusta llevar a cabo. Era necesario combinar ambos conceptos, ser flexible con algunas de mis convicciones y aceptar aspectos que, aunque considero incorrectos, no pueden cambiarse de la noche a la mañana.

¿Era el mejor momento para llegar al Tottenham?
No tanto, porque el equipo estaba en una situación realmente difícil: teníamos que lograr primero buenos resultados y después, cuando se pudiera, jugar lo mejor posible. Poco a poco lo hemos logrado, ahora estamos más tranquilos y hemos superado rondas en todas las copas, lo que ha estimulado las ganas de trabajar y esforzarse, porque los resultados han ido llegando.

Tu objetivo en el Tottenham...

Quiero construir un equipo ganador, con mentalidad y exigencia para competir  de igual a igual con los Chelsea, Manchester United, Arsenal y Liverpool. Ese es mi sueño pero también mi objetivo.

¿Se adapta el técnico a los jugadores, o es al revés?
En mi caso, primero veo las características de mis jugadores, y en función de ellas busco el sistema que mejor puede adaptarse. Aquí encontré jugadores muy distintos a los que tenía en Sevilla, con mucha menos profundidad en banda, por ejemplo, pero he intentado jugar parecido, y creo que estamos haciendo un trabajo magnífico. Los jugadores ya se creen lo que estamos haciendo.

¿Se juega como se entrena o se entrena como se juega?
Me gusta entrenar como juego: con la máxima intensidad. Cuando entrenas así no dejas de hacer, en la competición, lo mismo que practicas diariamente. Me parece imposible que si entrenas a baja intensidad después los jugadores sean capaces de jugar con la intensidad necesaria para ganar. 

¿Cuál ha sido el entrenamiento invisible de Juande?
Hacer comprender a los futbolistas la importancia de ese tipo de entrenamiento: cuidarse, descansar, mimar su físico porque es lo que viven. El trabajo no se acaba en el terreno de juego, sino que siempre, todo el día, has de estar en las mejores condiciones.

¿Fue difícil cambiar la alimentación?
Había costumbres que, desde luego, no eran las más idóneas para un profesional, que no puede comer lo que le gusta sino lo que debe. Tuve que insistir mucho en ese sentido, y es verdad que ha sido lo más difícil, pero los jugadores ya han entendido que todo lo que hacíamos era en su beneficio.

¿Han asimilado bien todas esas instrucciones?
Sí, porque los resultados han sido buenos. De lo contrario, pensarían que no servía de nada, pero cuando los resultados demuestran algo no hay más remedio que aceptarlo.

Berbatov, Keane, Defoe... pocos equipos tienen tanta pegada.
Son buenos delanteros, acordes a un equipo con una enorme filosofía ofensiva. Pero creo que un equipo se consigue a base de equilibrio, y nosotros estábamos muy mal en defensa. Esa era la faceta que había que sanear, y en lo que estamos trabajando: puede hablarse de equipo cuando funciona en ataque y defensa.

¿Cuáles son sus responsabilidades?
El modelo de dirección del Tottenham es similar al de cualquier equipo español: presidente, director deportivo y entrenador. Benítez, en el Liverpool, es 'manager', pero yo sólo entreno y dirijo los partidos, lo que no me permite ver futbolistas para buscar refuerzos porque no tengo el mismo conocimiento de mercado que el director deportivo. Hay un mercado muy importante de jugadores semidesconocidos en el que hay que rastrear, jugadores de alto nivel a un precio inferior, pero eso queda para otros.

Ahora opta por la zona en las jugadas defensivas a balón parado, ¿por qué?
Porque con los anteriores sistemas, en mixto y en individual, encajábamos muchos goles. Decidimos cambiar a la zona y los resultados están siendo espectaculares. El sistema depende de las características de los futbolistas, de su intensidad en estas acciones, su capacidad de concentración... aspectos que hay que analizar para después tomar una decisión.

¿Qué pide en el 'scouting'?
Si el rival es muy conocido un informe simple y breve; si es desconocido, un informe mucho más profundo e individual, con datos sobre cada jugador, su físico o la zona donde mejor se desenvuelve. Cuando el rival es de Premier, nos centramos en su sistema de juego y acciones de estrategia.

¿Cuántos partidos de los rivales suele ver?
Generalmente, el último que haya jugado. Los equipos, con tanta competición, no cambian mucho, por lo que no profundizo demasiado en el equipo contrario.

¿Cómo transmite después esa información a tus jugadores?
Durante el trabajo semanal pero, sobre todo, poco antes del partido, porque de hacerlo mucho tiempo antes al jugador se le olvida.

¿Cuál es su 'Plan B' en los partidos?
Depende de cómo se desarrollen los acontecimientos. Si vas perdiendo, pero estás jugando bien, hay poco que cambiar; si además juegas mal hay que hacer un cambio importante, de jugadores o de sistema.

¿Tiene los cambios predeterminados?
No, nunca, porque no sabes dónde estarán las carencias de tu equipo. Dependiendo de quién falla, de quién está más cansado o de cómo juega el rival haces los cambios, siempre según transcurre el partido.

Y si se queda con diez...
Lo mismo. Ganando fuera de casa hemos sacrificado a un delantero; empatando, en casa, nos hemos quedado con una defensa de tres. A veces corres muchos riesgos, pero siempre tienes que tratar de explotar todas tus posibilidades.

¿Es muy diferente el entorno en Inglaterra?
Mucho. La presión, en España, es desmedida: hay mucha gente, muchos medios, recordando siempre los aspectos negativos. En Inglaterra el fútbol es un juego, en el que puedes ganar o perder, pero la gente se olvida pronto del resultado.

¿La intensidad de la Premier sigue siendo lo que crea afición?
Sin duda. Todos los equipos lo dan todo, van a ganar, lo que propicia partidos abiertos de los que todo el mundo disfruta. Independientemente de la calidad de los equipos, la entrega siempre será absoluta.

Wenger, Ferguson... ¿Qué incorporará a su libreto?
Siempre estoy dispuesto a aprender, y grandes entrenadores como los que has nombrado me están enseñando lo bonito que es el fútbol. Aquí no hay especulación: los jugadores no pretenden engañar a los árbitros, ganará el mejor, no el que mejor simule. Eso propicia un juego más divertido, con una gran mentalidad de deportistas.

¿Qué tiene el Tottenham que no tengan otros?
Grandeza, y un trato excepcional. No sé si es algo único o pasa en todos los lados, pero lo único que recibo es respeto, admiración, incluso devoción, con todo el mundo a nuestra disposición.

Con tantos partidos, ¿tiene tiempo de entrenar?
Poco, pero es la propia competición la que hace mantener la forma. A base de partidos los futbolistas corrigen errores, aunque es verdad que echo en falta un poco de descanso.

Algo que obliga a rotar...
Efectivamente, pero hay que ver cuándo: depende de las tarjetas, de qué partido es más importante, de a qué competición das prioridad. Muchas veces tomas decisiones que pueden parecer extrañas, pero que tomamos sabiendo perfectamente lo que estamos haciendo.

Nuestras inquietudes derivarían en  una y mil preguntas, podríamos quedarnos días y semanas para analizar tu metodología de entrenamiento, pero la entrevista toca a su fin diciéndote que ha sido un placer estar aquí contigo.

Muchas gracias a vosotros y un saludo a toda vuestra audiencia. 

Gracias a tí Juande y mucha suerte en tu aventura, no dudamos que harás camino. Acaba de llegar Fabio Capello su cita con Juande.  A nosotros no nos queda más que contaros que mandarle un fuerte abrazo al artífice de todo esto: Josep.

Otras lecturas:

Futbolitis en la web de Juande Ramos

"El Tottenham de Juande"

"La jugada Juande"

Sevilla FC: "Cuando ganar es una obligación" (Octubre 2007)

# martes, 05 de febrero de 2008 22:28

El Tottenham de Juande

La herencia  de Martín Jol

Martín Jol era un entrenador de la cultura del fútbol total, un personaje que se fijaba más en el juego que en el resultado y para el cual la organización táctica era algo secundario. Defendía el todos arriba, menos tres (portero y dos centrales), y después todos abajo pero sin posicionamientos de referencia ni automatismo. La venta de Carrick desnudó al Tottenham, dejándole sin su jugador franquicia y sin pilar para un futuro ganador. Después, una inversión tremenda en jugadores, pero también una nula capacidad para formar un bloque. El Tottenham se volvió un equipo previsible, siempre tres pasos por detrás de los grandes, que soñaba con la UEFA y cumplir unas expectativas que siempre quedaban en nada. Siempre hemos pensado que Tottenham y Newcastle son equipos ideales para un entrenador sin cartel top, pero capaces de formar equipos que basen su fútbol en el colectivo y tengan la disciplina táctica como base del sistema defensivo.

Ver a esos dos equipos en años anteriores era, siempre, hablar de equipos tan dispuestos a invertir como a fallar en defensa, siempre prestos a dejar a sus porteros desprotegidos. Entrenadores que no conocían cómo hacer una presión y cómo diseñar un entramado de ayudas, coberturas y permutas para jugar en superioridad numérica defensiva, y después darle al jugador automatismos para su actividad ofensiva y defensiva. Se añoraba en esos equipos ver a los jugadores cerrar líneas de pase defensivas, dominar el juego posicional para crear líneas de pase en fase ofensiva. Desconocemos si era por ignorancia o por desinterés, pero no llegaban entrenadores que dominaran esos parámetros básicos del fútbol. Por eso fichar por estos equipos, Tottenham y Newcastle, era llegar a lugares con calidad, dinero y un listón táctico muy bajo: una oportunidad única para entrenadores con hambre de marcar una época.

La salida del Sevilla, un historia que se repite con Del Nido. 

Muchos creen que Juande traicionó al Sevilla, pero nada más lejos de la realidad. Sabía que su etapa había finalizado, como profetizó Irureta para futbolitis, el equipo andaba distraído con la Champions y el nivel físico del equipo había máximo, el limón estaba muy exprimido y Juande sentía que su futuro estaba en la Premier porque no responde al perfil mediático para ser entrenador del Madrid o del Barça. Por otro lado, sabía que en la casa había gente preparada para asumir su salida.

Puede acusársele de mirar por sus intereses, pero poco más: Del Nido quería ganarlo todo y llenar las arcas, pero en base a unos sueldos fuera del mercado actual. El Barça tuvo que igualar, verano tras verano, las cifras que manejaba Ronaldinho, como hizo el AC Milan por Kaka' o dejó de hacer el Madrid con Makelele. Es la ley del mercado, pero Del Nido no estaba dispuesto a asumirla: atacó al entrenador en nombre del sevillismo, olvidando que el club es propiedad privada, e impidió a sus seguidores entender que Juande pidiera negociar su contrato en función de los éxitos logrados. Cuando hablamos de dinero, Del Nido lo tiene claro: pagar poco y rentabilizar mucho; ya de paso, arrojar a la afición encima de Sergio Ramos, Alves, Juande o Luís Fabiano, probablemente el próximo en volverse un mercenario a los ojos de la afición sevillista.

Por eso puede acusarse a Juande de pensar en sí mismo, pero la ocasión era única. No era sólo un problema de dinero  o de oportunismo (rechazó antes la oferta del Manchester City y negó al Tottenham y a Carboni que a dicho a disestro y a siniestro que lo quería para su Valencia), sino la evidencia de que el Tottenham estaba en el punto justo para la gloria de un entrenador: penúltimo, con una plantilla llena de calidad y vivo en todas las competiciones coperas. Si a eso le sumamos una relación distante con Del Nido desde el primer año y la sensación, extendida desde algunos frentes, de que la labor de que Juande había sido secundaria, tenemos las razones por las que Ramos decidió pasar página. Del Nido todavía no, porque sabe que no ha hecho los deberes y que Jiménez está verde, y ahora llegarán las vacas flacas para el equipo. Juande diseñaba trajes a medida para que cada jugador brillase a nivel individual, dentro de un funcionamiento colectivo modélico, lo que suponía una revalorización extraordinaria del plantel y la llegada de dividendos en el verano.

En este distanciamiento entre presidente y entrenador , ya viene de la primera tempora de relación, hay un personaje que distorsiona, y no es otro que Álvaro Torres, un representante impuesto por Del Nido para que Juande fichará por el Sevilla pero que nunca ha llevado los asuntos del entrenador. Torres devuelve favores a Del Nido para interfirir en la relación entre dos hombres, Del Nido y Juande, que llevaron al Sevilla a páginas irrepetibles, a escribir la historia de un club ganador. Ahora las cosas han cambiado, y Del Nido parece empeñado en seguir la senda de su vecino Lopera, por lo que habrá que ver cómo resiste los años, el deterioro de imagen y los pequeños incendios. Llamar a alguien como Juande traidor es, desde luego, un boomerang  que puede herir a un presidente esclavo de sus palabras.

Futuro manager, coach en el presente

Destacar que Juande ha fichado como 'coach' y no como 'manager', lo que le diferencia de otros como Benítez, Wenger o Ferguson. Podemos equiparar su función a la de Carlos Queiroz, aunque estaríamos haciendo una comparativa entre una estructura deportiva Premier con otra típica del fútbol europeo. El Tottenham por así decirlo, es el más europeo en estructura, por lo que Juande dispondrá de plenos poderes sobre el equipo y la competición pero la política de fichajes, altas, bajas y gestión económica recaerán en el manager, Damién Comolli. Juande, como cualquier entrenador europeo, está desprotegido y con un peso variable dentro de la entidad. El paso del tiempo afianzará más su peso dentro del club y su peso para decidir quién entra, quién sale y en qué condiciones.

La transición o el efecto del resultado

A su llegada, Juande era recibido por la prensa con el apodo de "The ruthless", El Despiadado. Ahora, tras una operación limpieza en plena temporada, sesiones dobles de entrenamiento en periodo competitivo y una victoria épica en el derbi ante el Arsenal, ha pasado a ser "The perfect one", El Perfecto. Tras la goleada ante los de Wenger, los diarios titulaban: "Pellízcate, no es un sueño". Juante se encuentra jugadores con sobrepeso, por lo que su primera tarea es el entrenamiento invisible, cambiar hábitos y costumbres, hacer que sus jugadores vivan como profesionales cada segundo. Paul Robinson y Huddlestone son los primeros que deben bajar peso, el meta ha dejado su lugar después de un pobre rendimiento competitivo, sus excesos en la báscula y haber discutido con Juande antes del partido contra el Arsenal al enterarse de que iba a ser suplente. En la mentalidad de Juande no entra nadie que ponga el yo por delante del nosotros, y Robinson tendrá difícil volver si no cambia: más estilizado, más ganador y siempre con el equipo por delante de sus intereses personales.

Tras Robinson el siguiente en la diana fue Jermain Defoe, traspasado para hacer caja para poder fichar en el mercado invernal. Era el cuarto punta para Juande, aunque también una pieza que uba a utilizar. Fue la necesidad de fichar la que obliga a Juande a sacrificarlo, no a problemas personales como insinuó la prensa. También se marcha, al Everton, Anthony Gardner, y se quedan jugadores que poco o nada contarán, como Staltieri, Rocha y Chimbonda, aunque este último podrá tener opciones.

En los fichajes, muchos cambios de orientación e intensidad hasta última hora. Tiago, una 'joya Futbolitis', estaba cerrado por 13 millones pero el jugador cambio de pensamiento a última hora. El acuerdo entre clubes era total y sin duda hubiese llegado un jugador de jerarquía para acompañar a Jenas en el centro del campo. Emanuelson, lateral izquierdo del Ajax, también estaba cerrado, pero Edgar Davids -ex jugador del Totemhan- le convence de que no es el mejor destino. Otro objetivo, Garay, parece ya atado por Miguel Ángel Portugal para el Madrid, aunque después salta a la luz su supuesto fichaje por el Barcelona. Finalmente, llegan Woodgate, Gilberto, Hutton y un prometedor central, Gunter. Juande no es el manager, así que no ha participado en la elección de los jugadores: Hutton y Gunter son una apuesta del director técnico (jugadores jóvenes e internacionales británicos), Woodgate aporta tranquilidad al equipo gracias a su veteranía y seguridad por alto y Gilberto debe aumentar la competitividad en la banda izquierda. A la tranquilidad de Juande tampoco ayuda la poca confianza que desprenden sus porteros: Robinson erró en varios partidos y el checo Cerny no termina de satisfacer a nadie: Juande hubiera agradecido un nuevo refuerzo en dicha posición en el mercado de invierno.

Como formar un equipo competitivo en 100 días

Orden táctico, vivir en zona, cerrar líneas de pase y desarrollar automatismos de coberturas, permutas, achiques y repliegues. Corrección en las marcas a balón parado: los Spurs encajaban demasiado en ese aspecto. Las medidas urgentes, encontrar una pareja de centrales sólida, eficaz y que le de al equipo solidez defensiva. Los cambios en esa posición han sido una constante en estos cien días de Juande, que busca pero no encuentra una pareja solvente y en la que cimentar un proyecto ganador, que le haga ganar peso específico en la toma de decisiones de la entidad y aspirar a la función con la que sueña cualquier entrenador europeo de jerarquía: ser manager.

El sistema no podía ser otro que el 1-4-4-2, buscar la solidez del Sevilla desde las connotaciones individuales del Tottenham, Una línea por formar, la defensiva, y un sistema ofensivo por optimizar en cuanto los Spurs sean capaces de recuperar la pelota más arriba tirando la línea defensiva hacia delante. El rendimiento del equipo ha subido como la espuma, la eficacia ha crecido tras la determinación de marcar zonal en estrategia y, sobre todo, la sensación de que el equipo tiene margen de mejora. El futuro visualizado por Juande sitúa a los Spurs a la altura de los grandes, compitiendo por los títulos de tú a tú.

Entre los defectos, una plantilla desequilibrada capaz de tener a cuatro delanteros de alto nivel pagados a precio de oro (Berbatov 16 millones de euros, Keane 10, Bent 24 y Defoe 10) y carecer de un par de laterales o centrales de garantía. Un potencial mermado por la endeblez defensiva que, antes de la llegada de Juande, le convirtió en el equipo más goleado de la Premier. Un equipo poco competitivo debido a una mala gestión de la plantilla. A pesar de esas dificultades, Juande ha sabido cambiar la mentalidad y ha conseguido un grupo competitivo. Juande sabe como nadie sacar a relucir las cualidades de sus discípulos, tiene un sexto sentido para aleccionar y mentalizar a sus jugadores sacando lo mejor de ellos. Es directo, algo que los jugadores agradecen, y ha convertido al Tottenham en un equipo ganador, capaz de competir sin mirar hacia atrás y sin complejos, imprimiendo el sello Juande de rapidísimas transiciones defensa-ataque motivadas en cada uno de sus entrenamientos, buscando la máxima velocidad de ejecución en cada uno de sus ejercicios.

Berbatov y Keane lideran un ataque de primera línea, uno todo elegancia y talento y el otro todo movilidad, sorpresa y finalización. Acompañados por un Lennon rapidísimo en el uno contra uno, destaca un jugador que crecerá bajo la tutela de Juande, destaca también el mediocentro inglés Jenas, vertical y lleno de determinación, y una pieza fundamental en el engranaje defensivo como Zokora. Su gran despliegue físico cubre perfectamente las labores de equilibrio en la retaguardia de los Spurs.

El equipo está madurando en su juego colectivo y, a poco que funcionen las nuevas incorporaciones, se convertirá en un rival muy incómodo para el Chelsea en la final de la Carling, un hueso duro para los que se le crucen en UEFA y, lo más importante, de cara a la próxima temporada se posicionará para luchar por todos los títulos. Porque una de las mayores virtudes de Juande es mentalizar a sus equipos e implantar su sello: el sello del ganador, palabra de Jermaine Jenas.

 

 

PD: Un amigo de futbolitis, nos ha llevado hasta Juande Ramos para poder conocer su metodología, y poder dejar huella de la vivencia con una entrevista que publicaremos el jueves.  Muchas gracias Josep, te debemos una.

# martes, 05 de febrero de 2008 0:51

PLANNING FUTBOLITIS

Martes, 5 de Febrero:  "El Tottenham de Juande"

Jueves, 7  de Febrero:  Entrevista con Juande Ramos

Sábado, 9 de Febrero: Rijkaard mueve ficha ( no confirmado)

Próxima semana: "Cesc Fábregas"

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