Parecía que la marcha de Capello, Samuel, Emerson, Cassano o Chivu les conduciría a la depresión, pero la Roma se presenta como un grupo fortalecido. Rodeando al sempiterno Totti encontramos un equipo lleno de jugadores duros, profesionales y serios, a las órdenes de un entrenador en primera línea del fútbol internacional.
Luciano Spalletti maneja en Roma conceptos infrecuentes en el Calcio. Por un lado, busca la superioridad por dentro, y casi siempre emplea un 1-4-2-3-1 con la variante del 1-4-3-2-1 piramidal que popularizara Ancelotti en el AC Milán.
Pero también propone elementos diferenciadores en Italia, como el empleo de jugadores por banda a pierna cambiada a la búsqueda de un fútbol interior profundo, vertical, que busca la superioridad en las proximidades del área y desecha, muchas veces, los pasillos laterales. El objetivo es llegar rápido a la portería rival, a través de paredes, triangulación, juego de cara y mucha velocidad en la combinación para definir llegando al espacio.
Símbolo de la nueva Roma es, sobre todo, la utilización de Totti de 'nueve'. Pese a que siempre haya marcado goles, el capitán nunca ha sido considerado un 'killer', y en verdad no es en absoluto un ariete sino un punta que aguanta la pelota de espaldas a portería, de pivote ofensivo, tratando de distribuir, arrastrar a los centrales y crear espacios que permitan las llegadas de segunda línea.
Ese espacio generado por Totti es el concepto ofensivo principal del equipo. Para aprovechar esos huecos está Perrotta, un llegador con una adecuación a sus funciones como pocas veces se ve en el fútbol mundial. A sus treinta años, Perrotta muestra un despliegue físico máximo en defensa y en ataque, es un buen definidor y cumple con la figura de 'segundo nueve'. La Roma cuenta con dos arietes; uno virtual, una 'cortina de humo', que es Totti, y otro de apariciones, Perrotta, que aprovecha los huecos generados por el primero.
Esa especificidad hace indiscutible a Perrotta, y obliga a Schuster a patir de inicio en el Olímpico con Diarra. Aunque en los últimos tiempos haya sido desplazado por Gago, la presencia de Perrotta obliga a contar con el africano porque, de lo contrario, el equipo sufrirá mucho en lo defensivo. Perrotta hunde mucho en la línea defensiva al mediocentro rival, y si éste no es disciplinado y sabe defender pueden verse varios uno contra uno frente a Casillas. Para marcar al italiano, que con el balón no tiene demasiado peligro sino que es un remachador, necesitas un jugador que no se despiste, que siempre esté pendiente de él no en marca individual pero sí en vigilancia defensiva.
A la sombra de Totti y Perrotta están el serbio Vucinic y Giuly. El ex barcelonista juega, en la Roma, al estilo Deco, haciendo faltas tácticas y alejado de la banda, rememorando sus tiempos en Mónaco. Se ha adaptado perfectamente a este rol, y cumple a la perfección como reserva de Perrotta, al que suele sustituir en el último cuarto de hora del partido debido al desgaste del italiano. Respecto a Vucinic, es un nueve más clásico, que la pide en vertical y cuenta con buena definición, aunque sus cifras goleadores en Lecce y Roma no deslumbren. La gran adaptación de Totti a ese sistema piramidal le han quitado protagonismo, pero sigue siendo la solución de de Spalletti cuando quiere jugar con dos puntas y tener más presencia entre centrales.
En la banda izquierda del ataque romanista encontranos a Mancini, quizá el jugador más determinante del juego ofensivo del equipo italiano. Totti es lo que es, conocido por todos, pero el brasileño Mancini gana partidos sin un gran reconocimiento público.
Será peligroso para el Madrid, y es clave para el sistema Spalletti, tanto en ataque como en defensa. Sus primeros pasos en Roma fueron como carrilero en el 1-5-3-2, acostumbrado a desplazamientos de sesenta metros durante los noventa minutos. Cuando Spalletti llega al banquillo, le quita treinta metros de recorrido y le protege la espalda, su gran defecto, con un lateral, quitándole desgaste físico y dándole más libertad ofensiva. Poniéndole, además, a pierna cambiada, se encuentra un atleta capaz de tirar desmarques de ruptura capaz, además, de ser clave en la presión en primera línea de la Roma.
Tener a Mancini enfrente obliga a replantearse la línea defensiva blanca, especialmente la presencia de Míchel Salgado. Todo apunta a que Schuster apostará por Torres en banda izquierda, Heinze y Cannavaro de centrales y Ramos en el lateral derecho. La única duda del alemán es Gago o Baptista. Todo lo demas son habas contadas. Si quiere toque, Gago; si prefiere llegada y frenar a Pizarro, Baptista.
Torres tendrá delante, en la banda derecha romana y también a pierna cambiada, a Taddei, un jugador que recuerda al bético Edú: lento para jugar en banda pero muy técnico, buen llegador en segunda línea y capaz de poner el balón donde quiera porque derrocha clase. Al recibir el balón Mancini suele asociarse con Totti, buscando pared, devolución y romper la defensa rival desde atrás, mientras Taddei acostumbra a controlar la pelota y buscar a Perrotta. Taddei es de los pocos que no juegan para Totti, sino que aprovecha su calidad técnica para buscar el centro al área o la llegada aprovechando su buen golpeo y definición. Se maneja bien de tacón, define a balón parado y es, para los lanzamientos de falta, una de las pocas alternativas al monopolio de Totti, aunque solo cuando se exige el golpeo de un zurdo.
Indiscutibles, en el doble pivote, son De Rossi y Pizarro. El primero es el secreto de la competitividad romanista, la piedra angular de su fortaleza. Despliegue físico, contundencia en el choque, velocidad, distribución y, para ahorrarnos piropos y líneas, una repercusión en el juego que recuerdan a Steven Gerrard, aunque el inglés sea más mediapunta y el italiano más mediocentro.
Su despliegue físico llama la atención, pero De Rossi es además un prodigio en lo táctico. Es el primero en hacer la cobertura a los laterales, evitando que el central abandone la marca y provoque desajustes en los centros laterales. También sabe meterse, sin problemas, en una defensa de cinco, haciendo el camino de Beckenbauer a la inversa: pasa del mediocentro al libre, incrustándose con solvencia entre los centrales. Aunque, por supuesto, De Rossi esté muy lejos en calidad y elegancia del legendario jugador alemán, De Rossi cumple una función similar, asombrando muchas veces con sus apariciones de 'stopper' protegiendo la espalda de su defensa.
Tras la pesadilla vivida en el Inter corren buenos tiempos para Pizarro: el chileno es decisivo en el inicio de la jugada, pasa mucho juego por sus botas y no sería descabellado que Schuster le pusiera encima a Baptista, como a Xavi en el Camp Nou, para que no suministre balones a Totti. Desactivar a Pizarro es anular el juego ofensivo romanista; considerando que Diarra debe acompañar a Perrota, entre Baptista y Gago consideramos que debe estar el primero, que aporta llegada en segunda línea y más eficacia en la vigilancia de Pizarro.
Alberto Aquilani es el jugador número doce de la Roma, siempre presto a sustituir a Pizarro. Pese a ser reserva ofrece jerarquía y buen toque, bota faltas laterales y muchos corners.
Olvidadas las defensas de tres y de cinco, Spalletti planta una defensa de cuatro. Ya no están Zebina, Aldair, Lima, Chivu, Cafú o Candela, y ahora el kaiser de la zaga es Juan, un jugador de buen nivel, indiscutible en la selección brasileña y con ascendencia sobre sus compañeros. Sin embargo, lleva un mes con problemas físicos, por lo que llegará muy justo al partido: su sustituto puede ser Ferrari, más 'tronco', menos experto y con tendencia a irse demasiado a las bandas, cerrando el espacio con el lateral y olvidándose del otro central, por lo que cuando Robben reciba en la banda puede dejar buenos espacios que aprovechen los desmarques de Raúl o Van Nistelrooy. Para cubrir esos desequilibrios, por supuesto, estará De Rossi, incluso cubriendo la espalda del otro central, Mexes.
El francés Mexes es un jugador elegante, cumplidor, pero también blando y carente de la contundencia esperable en un buen central. Tiene, además, problemas de cintura y es demasiado lento en los giros y desplazamientos laterales, con dificultades para cubrir sus espaldas. La debilidad de la línea defensiva romanista, además de por el omnipresente De Rossi, es disimulada por la implicación y el trabajo táctico de todo el equipo, que intenta robar la pelota lejos de su portería y suele mostrarse muy metido en los partidos.
En el lateral derecho estará un polivalente Cassetti que cubre las ausencias de Chirstian Panucci. Es un misterio la alineación de Chirstian mañana, ayer en el entreno, bronca con Aquilani y lista de 23 jugadores para Spalletti que se los lleva a todos. En condiciones normales, indiscutible Panucci, un jugador desequilibrante en la estrategia. El reserva natural de este es el conocido Cicinho, que pese a su calidad no juega con demasiada frecuencia. Algunos errores sacando la pelota y sus fallos en la marca le penalizan demasiado en un fútbol como el italiano lo que ha llevado a Spalletti a decantarse por Cassetti como rimer relevo de Panucci, pero Cicinho sigue siendo un complemento perfecto si hay que lanzarse al ataque.
Aprovechando las coberturas de De Rossi, como hace Poulsen con Alves en el Sevilla, Cicinho es un arma ofensiva muy interesante para doblar a Taddei, y aunque Spalletti no confía mucho en él sin duda aparecerá en caso de urgencias de gol. En el izquierdo, Cassetti o Tonetto. Su misión cerrar la espalda de Mancini, y la elección es sencilla. Si juega Panucci, el elegido será Cassetti. Un jugador que me recuerda a Robson con Luís Enrique. Lo ponía siempre, en cualquier lugar pero siempre en el once. Así es Cassetti para Spalletti.
Terminamos el repaso a la alineación con Doni, un portero brasileño muy alto, de buenas estiradas, grandes reflejos y una cierta tendencia a la excentricidad. Aunque a veces flojea en las salidas, con su llegada la Roma cubrió un portero en el que había mostrado dificultades los últimos años.
Frente al Madrid, si sigue su estilo habitual, la Roma presionará muy arriba, aprovechando el gran recorrido físico de sus jugadores. Spalletti gusta de llevar la iniciativa, y pese a los buenos resultados del Madrid en sus visitas a Roma este equipo será complicado, ya que demuestra una solvencia en Europa, este año, incluso superior a la de los blancos.
A doble partido el Madrid es favorito, pero no lo tendrá fácil para sacar un buen resultado del Olimpico, y probablemente llegará exigido a la vuelta en el Bernabéu. La Roma está muy metida en la eliminatoria, ha reservado jugadores, hombres como Cicinho, Giuly o el propio Totti han contagiado sus ganas y el recuerdo, hace un año, de la paliza sufrida en Old Trafford sigue amargando en Italia.
Como casi siempre, Totti está al límite físico, pero lleva un par de meses haciendo un entrenamiento específico con Vito Scala, su preparador personal, para estar a su mejor nivel en este regreso a la Champions. Spalletti decía, con motivo de la visita a la Juve y el partido ante el Madrid, que su equipo se jugaba la temporada en tres días, pero la sensación que emana del vestuario es que el Inter es ya inalcanzable en Italia, mientras la eliminatoria ante los blancos sí puede resultar superable.