Inspirado en su compatriota Sir Alex Ferguson, a quien obedeció durante unos años en las filas del Manchester United aunque previamente ambos habían conocido la gloria de la mano en el Aberdeen, el técnico Gordon Strachan ha creado un equipo que recuerda, salvando las distancias, al Manchester United del año de la Champions en el Camp Nou, al menos en lo que respecto a estilo de juego, perfil de jugadores y planteamientos tácticos.
Recordando al United
Plantado en un 1-4-4-2 y empezando por el final, la pareja en punta son Venegoor of Hesselink y McDonald, dos delanteros que siempre buscan el dos contra dos contra los centrales, vivir del juego directo y las diagonales hacia el lado opuesto al del jugador que entra en banda, para así buscar la posición de remate. A nivel individual la diferencia es notable, pero sus movimientos recuerdan a los que hace casi una década ofrecían Cole y Yorke en el United.
Venegoor es más físico, gusta de recibir de espaldas y es la primera referencia ofensiva. No hace demasiados goles, pero su adaptación al Celtic y al fútbol británico es encomiable, contagiándose de la intensidad local. Habilita a sus compañeros, descarga de primeras y facilita la velocidad de balón tocando de cara y buscando las aperturas a banda para que sus compañeros la pongan desde el lateral, descargando así el juego e incorporándose al remate: su altura, zancada y poderío físico le hacen un buen llegador desde atrás, y por mucho que baje a recibir siempre llega a posiciones de remate.
Su compañero arriba, McDonald, es más goleador. Es habil, rápido y muy intuitivo para buscar los rechaces. Le gusta definir, con el exterior,al palo largo, y en el área no pierde el tiempo con toques sino que siempre tiene el gol en la mente. Su movilidad es encomiable y, en defensa, no le tiene miedo ni a nada ni a nadie, sino que es un auténtico gladiador y el primer pilar defensivo del Celtic. Tanto él como su compañero Venegoor garantizan que el equipo, siempre, defenderá a muerte con once jugadores.
Dos bandas de primer nivel
También las bandas tienen el estilo del United. Igual que Beckham era un jugador de posición y Giggs de recorrido, Nakamura y McGeady repiten estilo respectivamente. Nakamura juega en banda derecha pero a pierna cambiada, y como Becks pone el balón donde quiere y cuando quiere, transformando con continuidad una jugada dinámica en, casi, un toque a balón parado. Sus centros, con rosca de fuera hacia dentro, dificultan mucho la salida del portero, y facilitan la anticipación de los delanteros. Valdés deberá medir muy bien sus salidas, porque los golpeos del japonés están repletos de efecto, son rápidos y la pelota le llegará muy tocada. Tampoco será bueno que Nakamura tenga faltas directas desde la frontal, porque domina la distancia y busca rechaces para que sus delanteros vayan a por el balón como trenes. Los delanteros culés tendrán que cuidar la barrera y los defensas y medios defender el rechace, porque no es fácil blocar los tiros de Nakamura, un hombre determinante en el juego escocés.
En la banda contraria está McGeady, a quién tampoco es raro comparar con Giggs, porque es vertical y muy veloz, y su dominio de las dos piernas le permiten detalles técnicos de gran calidad, como eficaces ruletas. En banda izquierda puede recortar hacia dentro y definir con la diestra o, yendo hacia fuera, centrar con precisión con la zurda. Para completar sus virtudes, sabe y gusta de pisar el área buscando el remate cuando Nakamura tiene la pelota, le gusta jugar con balón a velocidad de vértigo y pedirla también al espacio. Aparte de todas estas cualidades ofensivas, es durísimo en defensa, presionando como el que más y haciendo entradas escalofriantes.
Puntos débiles
En el centro del campo el panorama es menos optimisma para los rivales del Barça, sobre todo por la ausencia en el mediocentro de Scott Brown. Él es el pilar y alma de los verdiblancos, incorporándose con presencia en el ataque, siendo una roca física, barriéndolo todo en defensa. Lamentablemente para su equipo no estará en este partido de ida por acumulación de amarillas, y así nos quedaremos sin ver a uno de los mejores mediocentros defensivos que hay ahora mismo en Europa. Hablamos del Roy Keane de Strachan... da mucho carácter al equipo, empuja a sus compañeros y siempre sale a morir. Que reciba tarjetas no es producto de teatros y protestas, sino de la contundencia, el tackle y la agresividad defensiva que Brown asegura.
Su ausencia deja desamparada esta zona del equipo, donde quedan Hartley, Donati y Barry Robson. El primero es más limitado, posicional, y responde al arquetipo de mediocentro británico de escasa técnica. Donati tiene mejor llegada, juega fácil y no se complica la vida, y la mezcla de ambos no asusta demasiado. La presencia de Kiri Jaroscik no le habría venido mal al equipo, pero fue vendido inexplicablemente por un millón de euros al fútbol ruso. A nuestro entender seguro es Hartley, y la otra plaza entre Donati y Robson.
La línea defensiva tiene a Caldwell como lateral derecho en una opción al no poder jugar Hinkel, Naylor en el izquierdo y el eterno Kennedy (Si Cadwell va al lateral) y McManus como centrales. Hablamos de la peor línea del equipo, su auténtico punto débil. Es fácil ganarles la espalda y, sin Brown en el mediocampo, es probable que veamos al Celtic partido, porque él es el nexo de unión. Los de Strachan tienen un punto débil en casa: presionan muy arriba, pero no saben achicar atrás y sus rivales, sobre todo los de fútbol directo, meten balones arriba para buscar el rechace y les hacen así daño en Celtic Park. La banda derecha, especialmente, muestra graves problemas, agravados por la ausencia de Hinkel, que no puede jugar por su alineación esta misma temporada en el Sevilla. Si Strachan opta por el inexperto Paul Caddis, es el momento Ronaldinho.
En la portería, el polaco Artur Boruc sí ofrece más garantías. Es irregular, pero cuando está en racha es un portero muy difícil de batir. Además de saber parar tiene mucho carácter, y suele acompañar sus intervenciones con gestos para animar a los suyos.
La doble cara del Celtic
Veremos dos equipos muy distintos durante la eliminatoria, porque el Celtic visitante mostrará un repliegue intensivo, una auténtica muralla difícil de derribar. En el Camp Nou veremos un equipo más parecido a sus vecinos del Rangers, con ese repliegue intensivo como primer concepto, algo que no sentará muy bien a un Barcelona con problemas para generar espacios y batir líneas. Por eso la ida se presenta como una final, porque una derrota de los azulgrana puede ser una losa difícil de remontar. Quien habla de que los escoceses son un rival flojo, como ha podido leerse en algunos medios, se equivocan, porque tiene trayectoria de equipo ganador, vive su mejor momento de la temporada, está lanzado con goles fáciles a favor y pocos tantos en contra. Está en condición de ganar a cualquiera, porque le sobran autoestima y confianza, dos pilares fundamentales en fútbol. Y un apunte: igual que gana 1-5 en su visita al Aberdeen, el Bayern empata tres días después contra el mismo rival pasando muchos apuros.
En la estrategia, veremos mucho corner en horizontal y a pierna cambiada, con dos jugadores de partida en el área: uno en el primer palo y otro por delante de Valdés, a los que sumarán tres jugadores lanzados desde el punto de penalti. Desde un golpeo de interior, plano, desde la esquina, buscan el gol olímpico o el remate con cinco jugadores pisando en línea el área pequeña, lo que obligará a Henry a hacer de libre en el primer palo. Igual que Márquez en el Barça, Vennegoor es su primera opción en estas jugadas.
Antídotos azulgranas
Si el Barcelona tuviera, por plantilla, la alternativa de buscar más el juego directo y el vacío entre medioscentros y centrales del Celtic, sería una fuente de problemas para los escoceses. Pero ya no está gente como Larsson, por lo que el arma culé puede ser la presencia de Iniesta para descargar el juego a la espalda de los mediocentros rivales. Veremos si el manchego es alineado a la izquierda, evolucionando del extremo a la mediapunta, o se planta en el centro del campo, donde Touré está asegurado y, probablemente, Xavi cuente con una oportunidad de marcar diferencias. El canterano puede ser muy útil en este partido para no perder la pelota en el fase de iniciación del juego, sabe lo que es jugar en Glasgow y se le motivado, tras ser cuestionado desde casi todos los frentes. Es un partido para él, para manejar el tiempo del partido, darle pausa y desahogar, porque es importante no perder rápido la pelota.
¿Y Deco? Ante rivales aguerridos como estos su presencia es fundamental por una cuestión de carácter. Colocar, entonces, a Touré atrás, con Xavi como mediocentro e Iniesta y Deco creando juego parece interesante, aunque entonces el Barcelona renuncia a otro arma interesante para este partido: Giovani. Con Henry y Eto'o como fijos, por su velocidad y capacidad de explorar las debilidades de los centrales escoceses, el mexicano puede ser un puñal en banda izquierda pidiéndola al espacio y buscando la espalda de la defensa, aunque habrá que ver cómo responde en un campo con esta presión y ante rivales de pierna muy fuerte. Si Messi aprendiera, algún día, a pedirla al espacio y explotar así su velocidad, su presencia podría ser letal, pero sus constantes regates quizá no sean la mejor opción ante el Celtic, y su suplencia no es descartable.
El Barcelona puede ganar el partido buscando esa espalda del mediocampo, la zona muerta del Celtic, aprovechando el contragolpe y la espalda de los defensas, auténtico caballo de batalla de los de Strachan, y aprovechando que cuando las alas del Celtic tienen la pelota demasiados jugadores llegan al área para buscar el gol.