Cara o cruz para Aguirre, final anticipada para los colchoneros, cuya ausencia de fútbol y equilibrio ya no se maquillan con pegada y cierta seguridad defensiva. Durante muchos partidos, el Atlético era repliegue y finalización, ausencia de juego, muchos jugadores tras la línea del balón y una metodología de entrenamiento cuanto menos discutible.
Hasta enero había esperanzas de gloria, pero la estela no era la de un equipo ganador. Plantilla corta, muchos jugadores en banda, escasez en el centro del campo y demasiados jugadores a los que se intuía la camiseta iba a pesar demasiado. Pronto la duda fue la siguiente: ¿es incapaz Aguirre de conseguir un fútbol brillante o es herencia de los errores de García Pitarch, por fichar clase media-baja a precio de crack?
Sea como fuere, la crisis ha llegado, y el equipo ha quedado al desnudo: la columna vertebral es inexistente, la planificación de refuerzos es irracional, no hubo planificación y se malgastó el dinero.
Vale más tener catorce jugadores buenos que veinte regulares: a falta de tres meses para el final de la temporada, sólo Agüero y Forlán han demostrado su categoría. No es poco, pero tampoco son hallazgos como para tirarse muchas flores: costaron, sin ir más lejos, lo mismo aproximadamente que Ronaldinho y Eto'o.
Si el sábado se pierde muchos pedirán la cabeza de Aguirre, de Cerezo o, por supuesto, de García Pitarch. Es un hombre señalado: si no decidió los fichajes, debería haber dimitido hace tiempo. Si sí lo hizo, pronto se vio que se equivocaba. Alrededor de tanta duda, el ruído escénico: el Sevilla empieza a apretar, el Valencia crece, el Villarreal se mantiene y el juego colchonero está roto.
Abbiati no está para garantizar solidez, no se sabe por qué tarda tanto en recuperarse Seitaridis, Valera puede ocupar el lateral derecho cuando es un interior reconvertido, y pretender sacar la pelota con Pablo, Perea o Antonio López es dar demasiadas pistas al equipo rival. Con esos dos centrales y Abbiati, difícilmente la pelota saldrá limpia, y tampoco los mediocentros ayudan a construir mucho juego. Los últimos meses han castigado especialmente a Pablo: especialista en entregar la pelota al rival, apenas un especialista defensivo incapaz de tratar con algo de cuidado el balón. Antonio Lopez ofrece solvencia, entrega, pero no mucho más... La suma da un equipo que sufre desde la defensa, que carece de calidad diferencial, que no domina la zona porque Aguirre no trabaja los automatismos defensivos y que sigue clamando por un mediocentro. No será por falta de presupuesto: el mediocampo atlético ha costado, por ejemplo, más o menos lo que le sacaron al United por Anderson, Nani y Cristiano Ronaldo.
En una situación tan complicada aparece Ignacio Camacho, un chico de la cantera subcampeón del Mundo sub-17. Parece que Aguirre quiere repetir el experimento de Raúl García en Osasuna, y precisamente con él parece que formará Camacho en la dupla del mediocentro. García aún no ha cuajado en el Calderón, probablemente por la falta de un compañero de jerarquía en el mediocampo: no es determinante ni en fase defensiva ni ofensiva, quedándose muchas veces a medio camino entre tantos fuegos que apagar.
Por culpa de los fichajes el equipo tiende a romperse y acabar jugando un 1-4-2-4, con dos mediocentros en inferioridad numérica permanente y vendidos en las transiciones. Si García se incorpora al ataque, el equipo queda desequilibrado defensivamente; si no sube, nadie juega por dentro y no existe sorpresa ni llegada de segunda línea en ataque. Quizá eso justifica su escasa incidencia en ataque, sus pocas asistencias de goles, y también sus entradas a destiempo en defensa que tantas tarjetas trajeron.
Las dos opciones de Rijkaard
El holandés maneja dos planteamientos para el encuentro: sólo resta saber el orden en el que los empleará. Uno es el habitual: un mediocentro, Edmilson, y dos interiores, probablemente con Xavi en el banco y Touré fuera de la convocatoria. Ronaldinho parece fijo en la delantera y, quizá y por motivos que explicaremos después, Eto'o salga por la derecha con Henry de 'nueve'. Messi podría participar, como revulsivo, en la última media hora: si el partido está resuelto podrá descansar la jornada. Rijkaard no suele rotar a sus mejores piezas en Champions, y por eso la presunta ausencia del argentino ante el Celtic puede adelantarse al partido del Calderón.
El otro plan es el de los tres 'jugones': Iniesta, Deco y Xavi. Supondría la superioridad numérica, el tres para dos, frente a García y Camacho, pero no es sinónimo de éxito: el año pasado supuso un fracaso frente a Emerson y Diarra. Entonces hubo otro problema: la falta de presión arriba, algo que será importante frente al Atlético. También eso puede condenar a Messi: la presión fuerte puede ahogar al Atlético en torno a Abbiati, como demostró pronto en su visita el Madrid. Eso, y aislar a Agüero, sería clave: cuánto más alejes al argentino de tu área menos posibilidades tendrá de crear peligro. Presionar a Pablo exige vigilar a Agüero y Forlán, para que no se dén, sobre todo el primero, la vuelta y encaren a tu defensa. Siempre, la cobertura de un hombre libre detrás.
Mucho del peligro del Atlético viene por la presencia de Forlán entre líneas y, precisamente, ese 1-4-2-4 mencionado, que provoca inferioridad en mediocampo pero también puede terminar en un cuatro contra cuatro en fase defensiva. Sabiendo que el Atlético tiene mucho que perder y que no hay color a nivel velocidad y fibra muscular, el ataque azulgrana debe presionar muy fuerte en primera línea a la zaga rojiblanco, evitándose así problemas. Para terminar de prevenir ese cuatro contra cuatro, sería lógico que entrara de inicio Edmilson, para meterse entre centrales y estar pendiente de Forlán cuando baje unos metros.
La apuesta por Eto'o en banda derecha, además de permitir el descanso de Messi, ayudará al dos contra uno en banda frente a Simao y evitará muchas subidas de Antonio López, además de ganarle la espalda cuando se pueda. Etoó en derecha, Ronaldinho en izquierda y vuelta al automatismo Ronnie - Giuly. En el otro lateral, el partido es una prueba de fuego para Ronaldinho: si ayuda a defender a Maxi certificaremos que el brasileño vuelve a estar por la labor. ¿Otra opción? La variante vista en enero: Ronaldinho presionando a Camacho en el mediocentro e Iniesta haciendo el dos para uno en la banda izquierda.