Suena paradójico, pero este miércoles los blancos se enfrentan, probablemente, al partido más difícil que puede quedarles en Champions. Se cruzarán con rivales mucho más potentes, visitarán campos complicados, pero difícilmente llegarán en una situación tan dramática a nivel de estado de su plantilla. Digamos que el principal enemigo del Madrid es su sombra.
Es un encuentro complicado, porque la superioridad madridista en la ida no vino acompañada por un resultado propicio. En algunos medios se habla de remontada, cuando basta una victoria, por la mínima, porque lo importante será no encajar. Si no recibe gol, se hace extraño ver un KO madridista.
¿El problema? Que, desde que se adelantó en el Olímpico, el Madrid no ha tenido muchas buenas noticias: si no fuera por los errores del Barcelona estaría muy agobiado en la Liga y el estado físico de sus jugadores es preocupante. Gol de Raúl, 0-1, el cielo abierto pero no matas el partido y todo cuesta abajo. Nadie pensó en ese momento que el Madrid pudiera encontrar tanta dificultad.
Robben, el más determinante en la ida, baja para un mes. Van the Man tendrá hacer lo imposible por jugar, si lo consigue, infiltrado, y para más inri Sergio Ramos es baja por sanción. En el lado positivo está la vuelta de Pepe y Robinho, aunque surgen serias dudas de que estén capacitados para aguantar un partido completo de Champions. La prórroga no es válida para el Madrid: llegaría muy al límite. La Roma reservó medio equipo contra el Parma, el Madrid tuvo que pisar a fondo para romper el maleficio andaluz.
El enemigo está en casa y en una plantilla muy corta
El once de Schuster vendrá también marcado por la presencia en el bando rival de Mancini. Ya en la ida, el alemán tuvo que hacer encaje de bolillos con su línea defensiva, porque él es el máximo peligro y no Totti. Los argumentos de Schuster son cada vez menos: Torres, a menos que lleguen nuevos problemas físicos, será titular indiscutible; Pepe y Cannavaro son seguros como centrales y Heinze, muchos partidos seguidos tras su lesión, estará en el lateral izquierdo, aunque es susceptible de seguir así de terminar sufriendo una sobrecarga que derive en lesión muscular made in Heinze. El músculo se endurece, la tensión aumenta, el jugador sabe que el equipo le necesita y pinchazo, hielo, se habla de contractura pero llega la baja por seis semanas.
Nada más lejos de nuestro deseo que despreciar a Totti: el italiano tiene ganas de pisar el Bernabéu, le viene bien, siente feeling con el gol en Chamartín y, por sus características, puede crearle problemas - imperceptibles para el aficionado - a Pepe. El central entra al trapo con facilidad, sale mucho de su posición y puede perderla persiguiendo al capitán romano. Le veremos anticiparse en muchas jugadas, recibiendo aplasusos, pero haciéndolo puede dejar espacios y opciones para la llegada de Perrotta o Giuly. Pepe llega falto de ritmo, Totti no está fino pero arriesgar en la anticipación puede suponer un error y convertir el partido en la búsqueda de una remontada necesaria a la que nunca se tuvo que haber llegado.
También hay dudas en el centro del campo blanco, donde apuntan como titulares Diarra, Gago y Guti. Veremos si su colocación es como en la ida, donde Gago era el vértice y Diarra se adelantaba para buscar a Pizarro, viéndose las limitaciones del argentino contra la llegada de segunda línea, perdiendo el sitio, no ocupando bien el espacio entre centrales y no cerrando cómo debiera. Lo lógico sería un cambio de posición en el Bernabéu: colocar a Diarra de mediocentro es muchas veces sinónimo de poco juego pero también de victoria. No se olviden de la marca por delante de Diarra a Totti, puede ser la sorpresa táctica de Schuster. Con esto, Pepe hará cobertura, no saldrá de posición y estará volcado en hacer cobertura a Torres para frenar a Mancini.
La gran incertidumbre es la presencia o no de Van Nistelrooy. Contando con que Robinho es fijo a la izquierda y que Raúl ocupará, de principio, la banda derecha, la única duda es la del holandés en la punta. Si no está disponible, Schuster tendrá problemas: Baptista, Soldado... Nosotros apostamos por el brasileño. Con Diarra en el mediocentro, Gago y Guti- del que pesa la sospecha de que se borró para Huelva - de interiores, Robinho a gusto en banda izquierda y Raúl buscando la llegada, con el inconveniente de dejar una banda entera para un lateral limitado como Torres, el objetivo es controlar el balón en la zona ancha y el juego directo hacia Baptista. Si hay que echarse adelante, entrada de Ruud /Soldado en el campo, Baptista a la posición de Gago y el argentino en el lugar de Diarra: la 'variante 2008' del Madrid, la que buscaba juego y posición pero está encontrando derrotas.
Cambios forzados: Peligro subyacente
Schuster no tiene mucho más que a Drenthe, Higuaín o Soldado en el banquillo, y el riesgo de lesiones es alto. Heinze con muchos minutos, Pepe y Robinho recién llegados, Van Nistelrooy muy tocado... Una tarde negra puede llevarte a haber hecho los tres cambios casi en el descanso. Por eso decimos que este partido es tan difícil, porque el estado físico y las opciones de la plantilla son desastrosos. Un riesgo que no queda otra que asumir, Pepe, Robinho, Guti, todos ellos de lesión muscular. Heinze en la titularidad, Cannavaro al límite. ¡Peligro!
Las bajas también hacen perder peso al equipo a balón parado. Si no está Diarra, estará para marcar por delante a Totti, la cosa será peor: sin él y sin Ramos el equipo baja muchos enteros, y tampoco será conveniente que Pepe se pase medio partido subiendo y bajando para rematar córners y defender. Apenas hay otras alternativas, y en partidos como éste las jugadas de estrategia siempre son un argumento de peso.
SORPRESA TÁCTICA: ¿El día de Cicinho?
Es baja Cassetti, algo que veremos cómo resuelve Spalletti. El partido de ida fue un milagro para la Roma: el Madrid pudo sentenciar la eliminatoria, pero la remontada dio quince días al entrenador italiana para solucionar problemas y llegar vivo a la vuelta. La vuelta de Robinho en lugar de Robben cambia el tipo de desborde en banda, pero en todo caso la Roma tendrá problemas: sus laterales son corpulentos, fuertes, altos y muy físicos. Podemos decir que la Roma por presencia física juega con cuatro centrales atrás, y ante gente como Robinho sufren, pues aunque el brasileño no tenga todavía, por muchos goles que haya marcado en Huelva, el ritmo de competición, sigue siendo una amenaza.
Para detenerle entendemos que Cicinho podría ser una solución: algunos piensan que es un desastre en fase defensiva, que entrega muchas veces la espalda y comete torpezas, pero tiene el centro de gravedad bajo, es muy rápido y tiene gran cambio de ritmo y explosión. Todas las cualidades vitales para frenar una bicicleta. Que Robinho no la pida casi nunca al espacio sino al pie es otra ventaja, pero dudamos mucho de que Spalletti tome una decisión tan presuntamente riesgosa. Si juega Cicinho en el lateral, es posible que Aquilani juegue por Pizarro, por aquello del equilibrio. Menos creación, más pegada, menos pase y más poderío en el tiro desde fuera del área. Spalletti está obsesionado con el movimiento horizontal de Robinho cuando hace los cambios de banda sin balón. Un dato más para la titularidad de Alberto Aquilani.
Ya le vimos en la ida, renegando del estilo habitual del equipo: Spalletti sabe que el Madrid gana cuando peor juega, cuando no tiene la pelota, por lo que es mejor echarse atrás y no tener nunca el balón. La clave para dañar a los blancos: recuperación, primer toque a Pizarro, búsqueda de Totti o Taddei y envío al espacio, profundo, a gente como Mancini, Perrotta o Giuly.
Parece que Juan será de la partida, lo que es una gran noticia para los romanistas. La alineación puede ser Doni; Panucci, Juan, Mexes, Tonetto; De Rossi, Pizarro, Taddei, Perrotta, Mancini; Totti. Dando pocas posibilidades a Cicinho de lateral de inicio, vayamos con el Plan B utilizando al brasileño. un jugador que nunca debió haber salido del Madrid.
La variante Manzano, doble lateral romanista
Alinear a Cicinho por Taddei en banda derecha, con el doble carril en bandas que tanto daño le ha hecho al Madrid. Spalletti es un estudioso del fútbol, y seguro que ha visto los problemas de los blancos ante el Mallorca, por ejemplo, que suele alinear un doble lateral en banda. Panucci, a priori, parece intocable, porque quitarle sería además renunciar a una fortaleza en el juego a balón parado, renunciar a un hombre con mucha intuición y que mide bien los tiempos. Mancini como Jonás, Cicinho como Varela, el Madrid siempre ha sufrido contra esa variante, hasta el punto de estar al borde de perder una liga si Varela acierta en el uno contra uno con Iker.
Por eso, colocar a Cicinho delante puede ser muy interesante, porque crearía desequilibrio: en defensa puede ayudar en el dos contra uno ante Robinho y, en ataque, es infinitamente más veloz que Heinze, al igual que en la banda opuesta lo es Mancini con Torres. Eso equilibraría a la Roma y la convertiría en un equipo bien protegido en banda, fuerte por dentro y con poco fútbol pero mucha velocidad y pegada. ¿El gran miedo de Spalletti? Que su equipo se sienta a gusto, se contagie de la grandeza del Bernabéu, se crea el dueño del partido y dé un paso adelante: un balón perdido por una defensa con limitaciones, espacio a sus espaldas y gol del Madrid. Con uno le bastaría a los blancos pero un jugador que apenas cuenta pueder ser la llave, su nombre Cicinho.
Para acabar un detalle, siempre que Vucinic ha jugado en el costado izquierdo de Totti, la Roma no ha perdido. Mancini es desequilibrante, sin Sergio Ramos es el arma
pero si el fútbol fuera estadística, Mirko sería indiscutible. Spalletti optó por la sorpresa Giuly en la ida, de jugar Ramos, Luciano sorprendería con Vucinic pero con el sevillano fuera, Vucinic tendrá que esperar desde el banquillo.
El detalle Mirko Vucinic da autoridad a la expresión del gran Bruno Conti, horas antes del partido: "Antes, el fútbol era una pelota: ahora es una pizarra".
Análisis futbolitis del AS Roma.