La expresión con la que titulamos es de Luís Aragonés. Un equipo campeón gana jugando mal, es el sello del éxito porque en fútbol lo complejo es ganar brillante de manera regular. El talento es irregular por naturaleza pero en el circo mediático esto no vende. Para llegar a la cima es necesario ganar fecha tras fecha y esto, no puede nacer desde la dependencia de la individualidad, porque un crack te marca diferencias un día, pero otro la tira al palo y en el partido de más allá está 'missing'.
Un equipo ganador nace desde la solidez y la fortaleza del grupo. Sin equipo hay abismo y sin el poder del colectivo, cuando brisa se convierte en huracán. Si tienes jugadores y no tienes equipo, un día brillas, otro ganas justo y al siguiente decepcionas. Esta jornada nos deja lo importante que es buscar el resultado y ganar cuando llega la época de las miserias. En fútbol lo primero ganar, si a ello le aderezas intensidad, velocidad y calidad individual estarás dando un espectáculo inolvidable.
Partido trabado en el Bernabéu, movimiento lento de balón, numerosos fallos en la entrega y errores no forzados varios. Un equipo castigado contra un equipo visitante en una crisis de identidad que está arruinando sus ilusiones, en una temporada que parecía destinada a culminar la etapa Valverde con la clasificación para la Champions.
El fútbol español es contraposición, la derrota del Barça hace que la victoria del Madrid valga oro cuando 24 horas antes era el triunfo de la duda e invitaba a la depresión. El partido nos deja un Schuster más sensato que el previa contra la Roma, una demostración más que la Champions le ha venido grande al Madrid y a Schuster en particular. Un equipo roto, con una defensa entre alfileres, una delantera bajo mínimos y un mediocampo que buscaba músculo pero era incapaz de recuperar en campo contrario, pero Schuster buscaba la lógica, situar a cada jugador en su perfil para poder rendir, todos menos uno, Raúl González, una noche más de killer pero una vez más sobreviviendo.
"No era un partido para la galería, sólo importaba ganar", Schuster en rueda de prensa.
Diarra mediocentro para proteger a los dos centrales, dos bandas - Higuain y Robinho - para buscar verticalidad en ataque y hacer ocasión en pocos toques. Como tercera medida del resultadismo era meter todo el poder aéreo para solucionar a balón parado. Escaso fútbol, superioridad de inicio del Español pero igualdad en vulgaridad a partir de que el Madrid leyó el partido y supo tapar el ataque previsible del Español.
Se aplicaba lógica para agarrarse a una liga, sólo queda descubrir los porqués del ostracismo Soldado, feo el detalle de Bernd rajando con Manolo Ruiz del canterano cuando este intentó una chilena en el minuto 43' de la segunda. Balón en el área, remate cruzado de primer toque y velocidad de ejecución que obligaba a Kameni al desplazamiento lateral en la portería y esto siempre significa peligro si va entre los tres palos. Schuster hubiera preferido que el canterano se hubiera ido al córner a perder tiempo. La sombra Capello camina entre nosotros, las aportaciones de Schuster resultan un fiasco, el equipo se hunde con la entrada de Robben y cambio de rol de Gago tiene como resultante el Febrero negro. El Madrid vive de réditos, la liga será blanca si Schuster no juega a inventar y cumple a rajatabla 'el libreto capelista'.
'Made in Capello'
Raúl González pasa al interior derecho para tapar la vía de agua que podría generar Ewerthon máslas caídas en banda de Tamudo a la espalda de Torres. El capitán blanco es limitación pero también ejemplo de inteligencia y de mezcla. Se inventa un penalti, hace falta al central en el primero para sacarlo de la jugada. Con estas líneas no pretendo hablar del árbitro, sino de un jugador que demuestra ser el más listo de la clase blanca, y que provoca el error arbitral.
El '7' es mezcla; un jugador que, a nivel táctico, busca leer el partido. Si el partido no va con el toque, tira dos pelotazos y busca juego directo, si el contrario es superior la consigna es máxima voluntad, máximo esfuerzo, achica agua como si fuera un principiante. Después de la exigencia Champions hace un sobreesfuerzo por el equipo haciendo ayudas permanentes a Torres demostrando que el partido contra la Roma ha sido un aprendizaje. Vucinic destrozó al Madrid, el capitán se encargó de que Ewerthon no repitiera el desequilibrio generado por la solución Spalletti. Cualquier otro se hubiera quedado de palomero en busca del 201.
Una liga, la 07-08, que alimenta la leyenda de que al Madrid galáctico lo devastó la bicefalia Raúl - Ronaldo, una lucha de egos que autodestruyó una entidad que era ejemplo hacia el mundo exterior hasta que llegó Walter Di Salvo - mejor preparador físico del mundo - para dejar al espectacular Madrid de Queiroz sin gasolina y provocar que todo el castillo de naipes se viniera abajo.
De aquel Madrid se recuerda los títulos, una alineación para recitar, momentos estelares y excelencia. El Madrid ganará la liga, salvo hecatombe, a nivel psicológico el partido del Calderón era llave, no se aprovechó y ahora el problema es otro, la liga es lo menos importante, se acaba una temporada que será recordada en la entidad azulgrana como aquel año que tenían a cuatro fantásticos y no jugaron un solo minuto juntos.
Queda la Copa y la Champions, meter gol en Mestalla no parece tarea imposible y el equipo demuestra, desde el primer día, que en la Champions tiene otro nivel mental. Recuerda al Madrid de la Séptima, abstinencia en liga y paso firme en Europa.
El temor culé se centra en el fútbol inglés. Sin duda, a otro nivel de intensidad, vale cualquiera de los cuatro, cada uno con sus defectos y virtudes pero a día de hoy, nadie puede meter tanto ritmo a un partido como ellos sin perder el estilo. Son los favoritos y eso se sabe en Can Barça. La combinación fútbol inglés más ausencia de Messi hace que todos deseen el Fenerbahçe. Lejos queda el Stoichkov prepotente del sorteo de grupos de la Champions 06/07.
Sin títulos habrá cambio de ciclo, no habrá segunda oportunidad pero lo que nadie se perdonará en el barcelonismo es haber tenido a Henry, Eto'o, Messi y Ronaldinho en plantilla y que no hayan coincidido ni un solo segundo en la cancha. Es una manera de darles la responsabilidad, en el Madrid no funciono mal, el diagnóstico de aquel equipo fue una más que cuestionable preparación física, la sustitución de Makelele por Guti, el cromo repetido Beckham - Figo, y la ausencia de clase media para cubrir bajas.
Llegará 'el plan renove' y nadie sabrá de que podrían haber sido capaces los fantásticos, si se perdía nadie miraba a Del Bosque -un perfil similar a Rijkaard- porque la responsabilidad recaía en los galácticos. Jugaban siempre los mismos, un 1-4-4-2 sin alardes ni excesos tácticos. Zidane en izquierda, Figo en derecha, Raúl con Ronaldo arriba, con Makelele + Cambiasso de mediocentros. En los cambios siempre Solari, Guti. Ganaron la Liga, y en Champions cayeron ante la Juve por detalles. Ese partido de vuelta dejó una lección inolvidable para ejemplificar lo que es equilibrio en fútbol.
Lesión de Ronaldo y cambio de sistema. En la previa Del Bosque ensaya un 1-5-4-1 con Helguera por derecha, Hierro libre y Pavón por izquierda. El objetivo era volver al libreto de la octava pero no salió bien la prueba, y Vicente decide cambiar al 1-4-5-1 con trivote y dos bandas. El cambio Flavio Conçeicao por Ronaldo en cuanto a jugadores y un trivote central en lugar de doble pivote en cuanto a sistema.Un jugador más detrás del balón, más recuperación y contraataque... todo perfecto - se supone que más equilibrio - hasta que el balón echa a rodar.
Los blancos son una caricatura de equipo a manos de la Juventus hasta que sale un Ronaldo cojo por Flavio y el Madrid empieza a mandar. La Juve pidiendo la hora, Montero destrozado por un Ronaldo en muy baja condición... todas las piezas volvían a encajar como resultante de cambiar un atleta por un cojo (con perdón) con una definición letal. Sorprendente y un atentado a los que piensan que equilibrio es meter un atleta en lugar de futbolistas.
El Madrid eliminado con la sensación de que, de haber estado Ronaldo 100%, ese partido no hubiese acabado de la misma manera. Nada más injusto que el fútbol, ese día para bien o para mal las diferencias las marcó Ronaldo, pero significó el final para Del Bosque y Fernando Hierro. En el Barça, rodarán cabezas por negación de los fantásticos, el equilibrio es cuestión de responsabilidad y criterio. La lesión de Messi puede marcar el final de una era fantástica que no llegó ni siquiera a comenzar. Cuando vuelva puede ocurrir como aquella noche con Ronaldo, que sea demasiado tarde... y lo que es peor, las bajas una ruleta porque, ¿quién es el jugador que no marca las diferencias?.
Laporta, tras el partido, ha dejado claro que tonterías las justas.