El Valencia empieza regalando cartuchos en la vuelta de la Copa: lista de dieciocho convocados de Koeman con la única duda de Helguera con el obligado descarte de dos jugadores.
El partido significa presión y decisión; a la conclusión llegará
la tormenta en casa del perdedor. El ganador no estará para celebrar sino para seguir caminando en silencio e intentar llevar a buen puerto un barco a la deriva.
El análisis previo nos deja la ausencia de Zigic como un regalo para el Barça y como un desaire; uno más para un jugador que ha sido pilar fundamental en la Copa del Rey, esa competición que sirve como burbuja de aire en un camino que conduce al desastre más absoluto. Un entrenador debe considerar todas las posibilidades, visualizar el choque y tomar decisiones meditadas en su despacho para que cuando tenga que tomar decisiones bajo presión tenga esquemas de funcionamiento que le guíen, evitando el error. La improvisación lleva al fallo y este conduce a la derrota. Parece que Koeman no hace los deberes, 15 de 51, y no comienza de la mejor manera un partido que puede significar su despido millonario. Más madera o déficit en las arcas de la 'recalificación'
Llega el Barça sin Márquez y Thuram no demuestra ser un sustituto de garantías: repliega y Milito achica, mala mezcla; uno por otro y la casa sin barrer. Edmilson mentalmente está fuera del Barça, contractualmente en junio. Su rendimiento no es bueno y Rijkaard le señala como el culpable de la derrota del Calderón. Hace jugar a Touré Yaya sin movilidad de tren superior contra el Villareal y el resultante es un jugador que contra el Almería roza el cero más absoluto. Pérdidas, falta táctica rozando la agresión al rival, ausencia de repliegue, defiende desde la distancia mirando, no sigue su marca... hasta que llega un cambio que se pedía a gritos. Edmilson se ha quedado sin capacidad de respuesta competitiva. Desde la distancia, no parece una gestión de la plantilla adecuada cuando Touré Yayá está en situación crítica. Si la hernia dice basta y siempre que el edema lo permita, el Barça se verá obligado a jugar con Márquez en la zona ancha. Salir de la tercera es un muro, Marc Valiente - los canteranos nunca fallan - sería la opción B como mediocentro antes de que desvestir la defensa pasando a Márquez a la media.
Esto es el futuro próximo, el presente está en Mestalla. El Barça necesita marcar y solucionar los problemas que le azotan. Uno de ellos es la interpretación del repliegue. Así perdieron contra Atlético y Almería aunque el brazo ejecutor ante estos últimos fue la estrategia. El Barça cobra ventaja y en lugar de matar el partido, llega el repliegue intensivo como equipo que no confía en su fútbol. La comparación con los rivales que llegan al Coliseo azulgrana obligada. Estos, con dos líneas de cuatro en pocos metros, un punta tapando al mediocentro y el otro la salida de balón de Márquez. El Barça intenta imitarles pero con menos jugadores. Al principio de temporada, con una línea de cuatro más tres centrocampistas, con Xavi e Iniesta esto significa perder. En febrero Rijkaard movió ficha y pasó al 1-4-1-4-1 en fase defensiva, dejando al delantero arriba aislado. Henry y Messi en la línea de cuatro por detrás del punta. El equipo dejaba solidez, resultante de meter más jugadores por detrás de la pelota, y aupaba a Valdés al Zamora.
De la virtud nació el vicio; algo innato en este equipo por otra parte, el equipo repliega pero baja la intensidad hasta límites no profesionales. Se defiende mirando, al adversario se le dan dos metros y esto hace que cualquiera parece bueno. El rival decide cuando y como concluye el ataque, en términos coloquiales defensa por amontonamiento sin intensidad. En otro escenario pensaría que están haciendo la cama al entrenador, pero no en el Barça donde se tapan unos a otros y los que tiran de sinceridad en el mensaje son víctimas del sistema.
Problemas en el repliegue intensivo y Koeman decide tirar el Plan Zigic a la basura porque Morientes no es el mismo perfil. Zigic es un delantero específico que condiciona la manera de jugar por eso nunca será titular en un grande porque hay que jugar para él. Morientes es un nueve a la vieja usanza, de centro y remate, con Zigic empiezas la jugada, con el Moro la culminas tras entrada por banda.
El Barça saldrá con Zambrotta en el lateral, Puyol - Milito de centrales, y Abidal por la izquierda, Touré Yayá con Xavi y Gudhjonsen por delante. Defensa de escasa altura y muy poco adecuada para defender los balones aéreos. La opción Zigic era jugar al póker, condicionar al Barça, probarlo de titular en Paterna; tenerlo preparado como el plan B hubiese significado la inclusión en el once titular de Thuram y pasar a Puyol como lateral. El capitán azulgrana sufre en el lateral; contra el Almería, Crusat le volvió loco en lo posicional y en lo físico, tenía todas las papeletas para salir expulsado después de la ‘extraña' amarilla, pero ante la alegría de Puyol el Almería cambió de banda y cargó su juego en la parte derecha.
El termómetro ché es Baraja y la diferencia es el asturiano Mata. Ambos serán decisivos en la eliminatoria. El Valencia necesita que aparezcan. Goles desde la izquierda significan el extra que está haciendo sobrevivir al equipo de Koeman. Si juega Zambrotta, Mata tendrá que hacer muchos metros, perderá llegada y segunda línea porque vivirá con un ojo en Zambrotta y otro en la cobertura Maduro. Sin Zigic, Zambrotta es seguro en el lateral. Mata tendrá más dificultad. Puyol tiene el ‘síndrome apagafuegos' en el lateral, pierde la posición por querer ayudar a unos y a otros, se desgasta para llegar exhausto al minuto 70 y ahí los jugadores que saben leer los partidos y dominan el juego posicional, hacen su agosto. Mata es uno de ellos.
Visualicemos un 0-1 a falta de 20'. Eliminatoria de cara para los azulgrana, defensa ché + Maduro con escasa capacidad para sacar la pelota jugada generando superioridades. Vayamos al Plan B. No queda otra que tirar la casa por la ventana. Zigic - el ejecutor de Irún- responde al perfil de jugador que saliendo del banquillo hace mucho daño al Barça. Juego directo, segunda jugada; Puyol - Milito no tienen capacidad para frenar ese tipo de juego corporal de un 'pivote' como Zigic. El objetivo es pagarle al Barça con la misma moneda con la que el Chelsea de Drogba ganó al Valencia en Champions: Zigic arriba, línea de cuatro por detrás para ganar rechace y segunda jugada. Joaquín abierto en derecha, Mata entrelíneas buscando la espalda de Zambrotta, Villa y Silva por el centro, Villa a buscar la prolongación (juego directo) y Silva (segunda jugada) al rechace para empezar a jugar, apertura de primer toque al andaluz y este antes de que llegue la ayuda, 1x1 o centro al área y entramos con todo: Mata punto de penalti, Zigic segundo palo, Villa primer palo en anticipación con Silva al rechace o la falta táctica. Si eres de la escuela holandesa, te falta Bánega, por Maduro. Su ‘rol' es sencillo, ponérsela en la cabeza a Zigic, algo de lo que Maduro es incapaz. Plan suicida, quedan veinte minutos estás fuera. Un entrenador tiene que visualizar todas las posibilidades, ir perdiendo es una de ellas.
Koeman buscará algo parecido con Morientes. Puyol y Milito, son anticipación. No es lo mismo un dos metros que uno que tiene metro ochenta y cinco. Como tampoco es igual uno que lleva jugando toda la vida al juego directo (Zigic) con Morientes que tiene estilo de equipo grande. Entrada por banda, centro y remate. Saldrá Morientes -Mata cambio fácil para el mister- pero para que este marque diferencias, Joaquín y Silva en bandas tendrán que desbordar y si no lo han hecho ya... mal síntoma porque de haberlo hecho, Morientes no sería necesario.
La opción Zigic haría maldecir el edema Márquez... y garantizaría cambiar el partido cuando Koeman estuviera contra las cuerdas.