Poco o nada nos deja esta jornada de liga. Un paso más para muchos y una nueva decepción para los de siempre. Más de lo mismo y los equipos revelación haciendo camino, sin prisa pero sin pausa. La victoria del Racing, merecida, hace que ‘el pupas' nunca camine sólo.
Si quieren Champions, los colchoneros tendrán que sudarlo hasta el final, vivir de partidos al límite del riesgo, con goles, e idas y venidas. Sumar de tres en tres es vital para olvidarse del pegajoso marcaje de los cántabros.Sevilla y Racing acechan,
Javier Aguirre renueva automáticamente si entran en Europa, tal como se ha desarrollado la competición, el fracaso sería mayúsculo si no entran en Champions.
El fútbol es un estado de ánimo. Así puede resumirse el Valencia - Racing, el primero de una larga lista de partidos que se han jugado este fin de semana para olvidar. Un choque marcado por el miedo y la predominancia de jugadores en el terreno de juego sin ningún ánimo de abandonar la posición defensiva. Más bien nada podemos sacar de los primeros dos tercios, como único detalle me quedo con un cambio.
En el Nuevo Sardinero, tablas en el electrónico, sale una joya irregular como Ebi Smolarek, el elegido para la sustitución fue Óscar Serrano pasando Munitis a jugar de interior izquierdo. Cambio ofensivo. Marcelino se lanzaba tumba abierta a por los tres puntos. Más tarde, gol de Jorge López. Koeman saca a Miguel y Marcelino deshace el cambio. La lectura fue el diseño de una jugada de ajedrez magistral.
En Mestalla mismo cambio, diferente jugador sustituido. Sale Ebi y el elegido es Munitis. Nada cambia. 1-4-4-2 con Óscar Serrano en el interior zurdo. Cambio defensivo, se podría decir que Marcelino firmaba tablas. Objetivo no encajar y ver si en una jugada aislada Tchité o Smolarek marcaban la diferencia. El equipo, que en el aspecto físico está notando el peso de la temporada, se hunde poco a poco. Salen los mejores minutos del Valencia, una ráfaga de 10' donde llegan las ideas y el juego del Valencia se ajusta a sus piezas. Juego por bandas, centros y remates para aprovechar la virtud de Morientes cuando en el primer tiempo el equipo ché jugaba para buscar el defecto del Moro. El Racing, presa del pánico, replegaba y no encontraba salida. Todo iba encaminado a los tres puntos y la salvación ché. Como el fútbol es un estado de ánimo, llego lo esperado: la tendencia depresiva valencianista no pasaba del travesaño o el poste, y la euforia cántabra necesita una sola jugada para meterse en Champions. Eso sí, la jugada fue académica. Un jugador que baja a recibir, Ebi Smolarek; dos corredores al espacio, Pablo Álvarez y Tchité; triangulación de primer toque y finalización para sumar tres puntos que convierten el partido contra el Madrid en una final para disfrutar de un equipo que desde los tiempos de Quique Setién no hacía vibrar a los cántabros de esa manera. Trauma Piterman superado.
En el Colombino vimos dos equipos sin recuperación de balón. El partido se definía en el campo de juego. La posesión se traducía en ocasiones clarísimas de gol. Los sistemas defensivos se traducían en la antítesis de conceptos, espacios, tiempo para pensar y ejecutar al poseedor del balón, y errores imperdonables para equipos de primer nivel como el achique sin presión al balón. La primera impresión es que la eliminatoria contra el Schalke 04 ha dejado al Barça todos los defectos de los alemanes y ninguna virtud. No se entienden los 90' de Touré Yayá, una disputa aérea, una rodilla en la zona lumbar y el marfileño es hombre al agua.
Tiempo de mestros.
Dardo envenenado de Arrigo Sacchi a su ex pupilo Frank Rijkaard con Ronaldinho como la excusa perfecta. Cada órgano de poder tenía su maestro, la sinergia daba el éxito y diseñaba un futuro brillante. Laporta se apoyaba en Johan, Rosell en Scolari, Txiki en Joan Patsy (el hombre Cruyff en la sombra que firmó el contrato de Txiki con el Barça que tanto veneno metió en las venas de Sandro) y Rijkaard tenía a Sacchi más la influencia de Capello. La flor y nata del fútbol influía en el Barça. Tenían más peso los actores de reparto que las vedettes pero, paso a paso, los secundarios fueron desapareciendo, el debate perdió fuerza, se impuso la dictadura de pensamiento como inspiración para la resolución de problemas, se perdió motivación y llegó la cuesta abajo cuando ni tan siquiera se había llegado a la cima. Una Champions, dos ligas... escaso bagaje para una generación destinada a marcar leyenda.
Arrigo, en un paso más hacia la ruptura, apunta que Ronaldinho vivió de un entrenador que le consintió su vida no profesional porque creía que el talento estaba por encima del entrenamiento. Otro ataque directo a la línea de flotación del "hombre tranquilo" que lleva camino de terminar su periplo azulgrana siendo la diana perfecta.
El Madrid es campeón
Tarde aburrida en el Bernabéu. Partido sin historia en un choque desequilibrado, donde ni siquiera la expulsión de Torres sirvió para nada. Lectura simple de inicio del cuerpo técnico blanco: Amplitud para ser profundo, juego por bandas y búsqueda de centros y remates para ganar a un equipo que en Riazor quedó retratado. Esa tarde el Depor remató todos los balones aéreos, ganó todos los rechaces, estaban las alas pero faltaba Baptista.
Defensa de cinco en el Murcia, con marcas individuales y escasas por no decir ninguna cobertura. Hombre libre, Cuadrado, en marca individual sobre Raúl González. Error monumental, ya que Cuadrado habilita con su posición que la espalda de sus compañeros de zaga sea útil al Madrid. El partido estaba ahí, no lo aprovechó el Madrid como tampoco interpretó bien el ‘7' blanco su posición. Buscó pedirla de espaldas, jugar de pivote de fútbol sala cuando en realidad tenía que haber jugado de cara al marco de Carini. Desmarques de ruptura cruzando por delante de Cuadrado para acabar finalizando en el perfil zurdo hubiesen significado partido en el bolsillo en la primera conexión Guti - Raúl. En la zona ancha, otra marca individual. Arzo sobre Guti y autopista para Gago que cada vez que avanzaba cinco metros su posición recibía en una laguna vacía con todo el tiempo para pensar y habilitar. Estaba espeso el Madrid, miedoso el Murcia y el partido caminaba hacia victoria blanca en una jugada aislada de calidad. Así fue, la liga es blanca. Schuster respira tranquilo. En Abril no lloverá.
En el Murcia, poco o nada que destacar, si algo merece mención es Dani Aquino. Le pesó el Bernabéu. Interpretó muy mal el juego de posición, una experiencia más para el bagaje. Un niño que sueña con ser futbolista pero que como Bojan da lecciones maestras a profesionales acomodados que cada día sienten menos inquietud por el fútbol. Son los llamados "profesionales". El paso de futbolista a profesional destroza trayectorias y convierte proyectos de excelencia futbolística en futbolistas mediocres y decepcionantes. Nunca dejes de ser futbolista de potrero- es el mejor consejo que se le puede dar a un chico que empieza.
La jornada termina con un Inter - Fiorentina y el Almería - Villareal. Fútbol insulso, colofón a un fin de semana que no suma sino que resta aficionados. Escasa intensidad, desequilibrio a balón parado y demostración de que el fútbol estratégico da dividendos. Séptimo el Almería con un sinfínde goles de estratégia que debería poner las orejas rojas a más de un entrenador.
Super Ale, Milan KO
Así titulaba hoy la Gazzetta dello Sport. El AC Milan con problemas para entrar en Champions. El Inter le ha ganado a la Fiore y nada cambia, sólo un detalle, queda una jornada menos. Otro que entra en problemas es Roberto Donadoni. El ‘ bianconero fiel', Sandro Del Piero, está que se sale. Ha perdido masa muscular, ha fibrado y vuelve a ser el jugador que marca diferencias. Goles, asistencias y un nivel de juego que recuerda a ese jugador que a finales de los noventa era comparado con Ronaldo.
Alessandro aguantaba la comparación, lucha Inter - Juve, el clásico italiano por excelencia y dos jugadores: Del Piero - Ronaldo como jugadores franquicia de ambas sociedades y considerados de aquella los mejores del mundo. En esa Juventus jugaba Zidane pero antes del Mundial 98, el crack bianconero era, ‘Pinturicchio', como le conocía el patrón Giovanni Agnelli.
Alessandro Del Piero ha sido el heredero natural de Roberto Baggio y Michel Platini, el ‘10' bianconero siempre ha estado en buenas manos. Ama el fútbol, entrena como un principiante y arde en deseos de ser el ‘10' de Roberto Donadoni. Siempre le ha faltado el fútbol de selecciones para catapultar sus 15 años en la Vecchia Signora. La Eurocopa puede ser su momento.
Análisis de la Liga Española (Tertulia del Tirachinas)
La figura del 'manager' en España como tabla de salvación.