Pep es amor por el fútbol, una destilería de argumentos y un enfermo del aprendizaje. No es un ex futbolista que se mete a entrenador como escapatoria para seguir una vida con suculentas ganancias anuales.
‘El noi de santpedor' nunca ha sido un futbolista sin más, siempre iba más allá, mandaba y ordenaba,
kaiser en el campo y en el vestuario, brazo armado del entrenador de turno, ejercía una influencia descomunal en sus compañeros. Recuerdo un Barça- Chelsea,
la gran remontada, cuando en la previa le preguntaron por las posibilidades de pasar de los ‘blues' y contestó: ‘Tienen que sentir que no van a salir de su campo. El objetivo es jugar sólo en su mitad. Desde el principio tienen que saber que no tienen ninguna opción',
frases más propias de un entrenador en la charla prepartido que de un jugador que habla con la prensa. Esas palabras se me quedaron marcadas. En ese momento supe que Pep ya se había decantado, sus lesiones le habían dejado tocado y
como todos los genios iba varios metros por delante de los humanos. En aquel tiempo el entrenador era Van Gaal, pero estaba hablando Cruyff por boca de Guardiola. El ‘noi' sentía devoción por esa ‘máquina futbolística' que era el Ajax de Van Gaal, pero la frustración por el rendimiento del Barça de Van Gaal, los excesos analíticos de Louis, y su prolongada lesión, hizo que
del honesto Van Gaal sólo aprendiera Mourinho.
La cuenta atrás había empezado. Salió del Barça con una solitaria despedida, un final diferente. Merecía mucho más pero en ese momento ya comenzaba la cuenta atrás para formarse como entrenador. Buscó experiencias diversas, competitivas, conocer el fútbol que se juega en otros sitios. Dos etapas en el Brescia, con un paso intermedio de seis meses por la Roma de Fabio Capello; empezó bien con aquel amistoso contra los Giants en New York donde ambos equipos salieron abucheados ante un estadio abarrotado por el simple hecho de no ser capaces de meter un gol. Eso sí, el fútbol lo pusieron Zidane y Guardiola. A partir de ahí empezó la cuesta abajo romanista que concluyó con un Guardiola que dijo no entender porque Capello le había fichado.
Vayamos al Brescia. un equipo humilde pero muy competitivo. En realidad poco cambiaba sobre el Barça de Cruyff: dos vértices, un ‘4' Guardiola y un ‘10' Baggio. La diferencia es que en Italia el balón deja de ser el artista principal. Para ser Italia, ese Brescia era espectáculo. En poco tiempo fue el líder del equipo, se entendía a la perfección con Baggio y era la prolongación de Carleto Mazzone en el terreno de juego. Ya era un entrenador vestido de jugador y su paso por Italia le aportó, pero lejos de lo que muchos piensan, su visión del fútbol apenas varió.
Guardiola busca que el equipo se ordene con el balón. Todo nace y muere a partir del juego de posición. Buscar el hombre libre, movimiento de balón vertiginoso y juego de cara para generar espacios que habiliten los pases interiores. Cruyff sigue siendo su referente aunque va adquiriendo conceptos diferentes. Atrás había quedado su apuesta por Bassat en las elecciones. Eran favoritos en unas elecciones marcadas por aspirantes que buscaban ‘referentes Cruyff' para seducir. Esas elecciones las ganaron los mejores comunicadores: Laporta y Rosell lo contaban sencillo, bonito y supieron vender su proyecto. Bassat se lió la manta a la cabeza con su ‘Fundación made in Bassat' que nadie supo explicar. Las diferencias se acortaban y Guardiola pecando de purista, estaba enrocado y no vendía humo, su objetivo era que el culé votara proyectos en lugar de figuras mediáticas, no supo dar respuesta al efecto Beckham. Sigo pensando que Guardiola era el que faltaba en el equipo de Laporta y Sandro. Era otro encantador de serpientes, uno más de una lista de directivos talentosos dispuestos a dar los mejores años de su vida al Barça. Guardiola es serenidad, prudencia y sentido común.
Derrota electoral y búsqueda de nuevos desafíos. Se va a México con la excusa de jugar para conocer de cerca el Método Lillo, otro ‘enfermo' del fútbol como él. Descubre el orden defensivo, el desarrollo del trabajo táctico sin balón y paradojas del destino, adquiere de Lillo el juego defensivo, la organización sin balón y la búsqueda de la excelencia. No debería sorprender a nadie que sus dos referentes sean Cruyff y Lillo. Guardiola es una esponja, adquiere de todos porque cualquier rincón es bueno para charlar de fútbol, para confrontar ideas y convertir un juego en una pasión.
Si tuviera que asociar el Guardiola entrenador con alguien lo haría con Sacchi, pero no por la idea futbolística. Pep no se limita a Cruyff, le gusta de presionar arriba, tirar la línea defensiva hacia adelante para achicar y ahogar al rival en su campo. Digo lo de Sacchi porque son almas gemelas que viven por y para el fútbol. Arrigo terminó su primera etapa en el Milán cuando se sentó a comer con Van Basten en Milanello para explicar sus errores en el posicionamiento defensivo y este le contestó que no le aguantaba más. En el Atlético, todos los jugadores huían de Arrigo, si te pillaba suelto en una concentración te subía a la habitación a ver un video...
Algunos de los habituales sabéis que denuncie meses atrás el diferencial entre la actitud de Rijkaard y la de Guardiola en los entrenamientos conjuntos. Frank, vestido de calle, observaba impasible, sentado, acurrucado y de charleta con su cuerpo técnico, uno de los cuales leía el Sport mientras sus jugadores jugaban. En el otro lado, Guardiola estaba intenso, corregía, animaba,... tenía fuego en las venas. Inmenso esa es la palabra que define a Pep en el campo de entrenamiento.
A estas alturas adivinarán que Guardiola no es un ex jugador al uso, que se mete a entrenador como escapatoria. Quiere ser el mejor y para ello recurre a la mejor formación. Le falta experiencia, es cierto, pero mientras otros acumulaban horas de rodaje, el no tiene reparos en buscar conocimiento. El Curso Superior para Especialistas en Fútbol es una buena oportunidad para estar a la última y conocer las nuevas metodologías de la mano de los mejores. Las sesiones se desarrollan en el CAR de Sant Cugat, allí se explica la periodización táctica y el entrenamiento sistémico. Estudia el fútbol de Mourinho de la mano de su maestro ‘Víctor Frade' y empieza a entender el juego como un ciclo único, sin separaciones artificiales entre fases de juego, lo cual tiene consecuencias necesarias para el entrenamiento.
Guardiola es sinónimo de humildad, de afán de superación, no se le caen los anillos en ir a ver a los rivales en campos perdidos de 3ª. No se ha acomodado para vivir de su nombre... se ha preocupado de buscar el camino de la excelencia para poder convertirse en leyenda del FC Barcelona en todos los sentidos.
Amante de los detalles, y en ese sentido el video adquiere una importancia capital en su trabajo. Es otro elemento más que suma. En el "B" se preocupa de tener puntualmente cada lunes un vídeo del próximo adversario. Este vídeo le sirve para conocer en profundidad las fortalezas y las debilidades de su oponente. Incluso con las limitaciones que supone jugar en una categoría como la 3ª división quiere la máxima información de los contrarios. A día de hoy, ya dispone de informes de todos los posibles rivales en la fase de ascenso a 2ª B.
Pep derrumba mitos y cavernas, lo importante es el ritmo de balón, los espacios libres pero une metodologías. Destripa al rival, sus puntos fuertes y sus debilidades para adaptar su fútbol sin perder el estilo. Es el fútbol de presente. En el ser humano predomina el sentido de la vista y ¿qué hay mejor que una imagen para exponer un argumento táctico?. Una imagen vale más que mil palabras, ustedes con los videos scouting futbolitis han comprobado que un video + preparación de partido, hace que ganar este más cerca.
Lo que hace en el B serán minucias con lo que exigirá en el primer equipo. Buscará el análisis individual propio y de los oponentes (al estilo Mourinho). En el día a día de los entrenamientos en el que los jugadores pasaran a tener más responsabilidades que las de entrenar en una sola sesión al día, seguro que el vídeo estará muy presente. Estamos en máximo rendimiento colectivo, pero también individual. Recuerden la palabra excelencia, el vaso comunicante que une a Ingla con Pep. Ahí, en el análisis de vídeo, se encontrará con Lluis Lainz, pionero a nivel internacional en el análisis técnico en vídeo y uno de los analistas más reconocidos en el contexto futbolístico. Desde tiempos remotos, doce años, viene desarrollando esta labor con los diferentes técnicos que han pasado por la casa: Bobby Robson con Jose Mourinho, Van Gaal, Radomir Antic y Rijkaard. Ha estado con tres directivas diferentes y su trabajo ha estado por encima del momento puntual que marcaba cada situación. Todos los técnicos hablan maravillas de su labor pero sólo algunos han estado a la altura de sus análisis. Siempre en la sombra, no luce como Boas Vilas porque no necesita vender el producto, vive por y para el Barça.
El fútbol es resultado, de una manera más o menos romántica pero resultado. Su propósito debe ser construir un equipo ganador desde el primer día sin perder de vista lo que debe ser el Barça: fútbol sublime desde la sencillez, esfuerzo y humildad donde la individualidad esté al servicio del equipo. Desconozco si ganará títulos, pero tengo una certeza, Guardiola hará futbolista a Leo Messi...
Enlaces:
Mourinho - Guardiola, agonistas o antagonistas.
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Abellán entrevista a Guardiola en el Tirachinas
Con el próximo artículo sobre Sergio Ramos estrenamos nueva categoría: 'Futbolitis express'. La idea es conseguir estar a la altura del ritmo frenético de los rumores del mercado de fichajes.