La Premier está de moda, sus equipos mandan y tienen autoridad moral para ser referencia. Nos gustará más o menos pero el fútbol inglés es
intensidad,
compromiso con la afición y
juego directo. El objetivo es finalizar, no se especula. No existe dentro del libro de estilo inglés la palabra ritmo, o al menos lo entienden de manera única:
ritmo es velocidad, disputa e intensidad. Conceptos como dormir el partido o perder tiempo se consideran deshonestos. Existe empatía con el aficionado en lugar de prepotencia como en otras ligas donde la sensación es que el objetivo es recaudar,
exprimir el limón sin ofrecer nada a cambio.
Pienso en el fútbol europeo y no tengo dudas de que asistimos a una final entre los dos mejores equipos de la temporada. El tercero en discordia, el Arsenal, siguió el camino inverso y por eso no está en la final. Empezaron los de Wenger como un rodillo, una apisonadora con un error de cálculo. Nunca Wenger debería haber despreciado ser primero de grupo; le dio ese margen al Sevilla y eso significaba tener todas las papeletas para no tener un buen sorteo. Otros equipos estarían fundidos en diciembre pero el Arsenal llegó hasta marzo, ahí lesiones claves en momentos puntuales le lastraron en la Champions porque bien es verdad que en Premier habían perdido pegada, del triunfo indiscutible al empate inmerecido pero empate. El mejor Liverpool de la era Benítez en cuanto a calidad, que no a rendimiento, sigue estando muy lejos del nivel competitivo que pueden ofrecer estos tres equipos en el arte de ganar fecha tras fecha.
Chelsea y Manchester, dos trayectoria rectilíneas, sin sobresaltos pero uniformes, culminadas con la final de Moscú. Un punto de encuentro de dos trayectorias que se cruzan. El Chelsea irá a menos; si no hay renovación, el próximo año será un par de puntos inferior a lo que muestra este. Si gana será merecido como premio a una trayectoria que dice que ha sido el equipo más competitivo de Europa en el último lustro. Otros ganaron más, pero debemos empezar a premiar a los equipos que compiten y no desprecian competiciones. El Chelsea de Mourinho siguió la línea continuista de este en el Oporto, un especialista en fabricar equipos que luchen por la triple corona año tras año. Otros ganan de manera puntual; para Mourinho cada partido es una batalla, un desafío y sus equipos no diferencian rivales ni competiciones. El objetivo es competir para ganar al máximo, sin excusas.
Les hablo de Mourinho porque es el entrenador virtual de este equipo. No estará en Moscú pero el equipo jugará a su estilo, siguiendo sus pautas porque así ha sido durante todo el año. Comparas el scouting del Chelsea de Mourinho con el actual y ves automatismos semejantes, disposición táctica similar pero con una diferencia, ahora lo hacen un poco peor. Se nota que ya no se entrena como se juega. Avram Grant vive de réditos, de un equipo que propone poco pero que en un detalle te mata porque la portería a cero siempre es el objetivo.
Trayectoria descendente en el Chelsea a la espera de un nuevo proyecto y ascendente en el Manchester. Salga cara o cruz, los de Sir Alex Ferguson están iniciando un ciclo ganador. Los ‘jóvenes' ya son expertos y con un mínimo de inversión más fichajes que hagan competitivo al equipo, el Manchester podrá alargar la leyenda Ferguson hasta el infinito. Lleva diez ligas en los últimos 16 años. Ha encontrado la piedra filosofal y se prepara para el asalto al trono del Liverpool. Una nueva Premier y empate técnico entre Manchester y Liverpool.

Análisis Chelsea.
En fase ofensiva, el dibujo del Chelsea es el 1-4-3-3 con dos extremos pero una particularidad: hacen el campo estrecho, no necesitan que el rival reduzca las dimensiones del terreno de juego porque ellos mismos buscan entrar por dentro. Analizado el Chelsea en profundidad, ves como no tienen llegada entre la línea del área y la de banda, desprecian esos metros tanto de un lado como de otro. Esa reducción les perjudica pero insisten en entrar por dentro con paredes y combinación corta. Son previsibles como el Barça pero con una circulación de balón aún más lenta, siendo los errores no forzados un habitual cuando el Chelsea tiene posesión; sin duda, un problema para ellos que viven de recuperar y salir al contraataque.
Hablamos del juego de toque pero, en realidad, el Chelsea ofensivo nace y muere en Drogba. Todo empieza en él, buscan el juego directo más segunda jugada con una obsesión enfermiza, y una dependencia absurda que hace que todos pongan su talento en manos de una individualidad. Si este Chelsea buscara la riqueza de las variantes sería un equipo para disfrutarlo y para temerlo. Un equipo que tendría adeptos en todos los rincones futboleros del planeta pero a falta de esto, el Chelsea es resultado y eso es muy vulgar cuando hablamos de una inversión galáctica.
Diseñar un buen plan antiaéreo es obligado para frenar al Chelsea. Descontextualizar a Drogba es vital para generar la sensación mental de superioridad y no hacer faltas. La otra gran herencia Mourinho, se nota que ahora repiten menos, ejecutan peor, no son lo que eran pero las cualidades naturales de los pesos pesados del Chelsea son fuerza, intimidación, poder aéreo y determinación. Como ven estás son las cualidades que mejor encajan para la estrategia, por eso ganar partidos a balón parado no debe ser algo que sorprenda. El Chelsea está genéticamente predispuesto a ganar partidos y competiciones en las acciones a balón parado.
‘El efecto Ballack'
Drogba, acciones a balón parado y como tercer argumento, Michael Ballack. Corre más que nadie, es el jugador del Chelsea que más kilómetros recorre en Champions y un jugador que marca diferencias por una lectura envidiable del espacio libre. El marfileño atrae uno, dos, tres y hasta cuatro defensores según jugada y rival; ahí los grandes beneficiados son Ballack y Lampard. Ellos son la segunda línea, cuyo obsesión es aprovechar los espacios generados por el marfileño. Se intercambian los roles en función del rival, Lampard busca jugar por detrás de Drogba y Ballack ayuda en la construcción a Makelele. Uno tiene la llegada (Lampard) y otro es responsable de la transición defensiva y la falta táctica (Ballack). El alemán ha sido clave en el nivel competitivo del Chelsea, se encuantra a faltar un poco más en el inadaptado Shevchenko. Un plus de este, hubiese significado más intimidación y más brillantez de un equipo que ha estado a un paso del triplete en la liga más intensa del planeta sin haber llamado la atención. Sorprendente.
Análisis Manchester
A partido único, favorito el Chelsea. Si fuera un play off, el Manchester. En Moscú veremos otra vez, y hablo por análisis de enfrentamientos anteriores, un United que jugará a esperar. La posesión para el Chelsea. El marcaje a Drogba será pegajoso, con un central saliendo de la línea de manera permanente dejando defensa de tres por detrás y sobre el llegador de segunda línea; el Manchester tiene a Carrick dispuesto a sacrificarse con tal de ganar. Un ganador al que el desorganizado Tottenham se le quedó muy pequeño. La recuperación de Vidic se antoja decisiva para frenar la ‘obsesión Drogba' y desarticular los automatismos de los blues. En una final es decisivo ganar la batalla táctica, crear dudas en el adversario, provocarle nerviosismo, porque si tus automatismos no funcionan unido todo ello a un nivel de activación un par de puntos por encima de lo habitual, hacen que el adversario caiga en un estado de ansiedad que minará su rendimiento alejándole de la derrota.
La clave está en el United que veremos. Si tomamos como referentes sus enfrentamientos en Premier veremos que Ferguson lo tiene claro contra los de Stanford Bridge. La posesión para ellos aunque no se puede permitir Sir Alex las licencias que concedió en el último enfrentamiento liguero. Venía el Manchester de jugar en el Nou Camp y la receta para ganar a los blues fue repliegue intensivo, búsqueda de la contra y rotación de jugadores.
En una final no valen rotaciones. Se espera el once de gala con la única duda de la experiencia de Giggs o la movilidad de Park, dejando a Tévez como Plan B y con Cristiano Ronaldo con obligaciones en banda en fase defensiva pero con libertad en fase ofensiva para hacer diagonales hacia el espacio libre del ‘9', jugar entrelíneas o dar amplitud al juego de ataque para jugar el 1x1 en banda antes de recibir la ayuda.
Sobre el repliegue intensivo pienso que es una temeridad. El Chelsea es un equipo que domina los rechaces, es complejo verle generar peligro de primera jugada, son directos y muy previsibles, pero donde asestan el golpe ganador es en la segunda jugada cuando el rival se ha descolocado y presenta lagunas. Para completar este razonamiento esta el poderío del Chelsea a balón parado. Si repliegas muy atrás, estás dándole mucha influencia al error arbitral; cualquier error o un arbitraje estricto te está condenando a la derrota.
La mejor solución pasa por darle el balón al Chelsea, permitir que se despliegue de manera ofensiva con sus dos laterales y ahogar el juego de balón cuando este llegue al mediocentro o a los interiores. Esto sumado a un 2x1 en banda muy agresivo para recuperar que permitirá al Manchester contras en igualdad. Sólo queda ajustar donde quieres empezar a defender; si lo haces atrás, el balón parado te destroza todas tus ilusiones, si lo haces arriba, el Chelsea no querrá la pelota y ahí se sentirá muy cómodo. A poco que presiones, pelotazo arriba y te presionan ellos. Por tanto, el punto exacto es defensa a mitad de cancha: los puntas se sitúan cinco metros por delante de la línea de mediocampo, concedes el juego de pases sin presionar, tienes una vigilancia intensiva al juego largo Drogba y esperas tu momento. Cuando el balón sobrepase a tus puntas, zafarrancho de combate, presión y máximo esfuerzo físico - táctico y una premisa: no es suficiente con recuperar, necesitas que el primer pase tras recuperación el balón salga limpio para que el Chelsea sea la víctima prefecta.
A partir de ahí, queda la otra fase: la ofensiva cuando tienes posesión y la contra no ha sido posible. Si quieres ganar al Chelsea, no te puedes abandonar. Pensar en la fase defensiva cuando atacas y en la ofensiva cuando defiendes es básico. Si tienes el balón, será fundamental no perder la posición defensiva, siempre cinco jugadores preparados para defender y convirtiendo la defensa zonal habitual en defensa al hombre con centrales marcadores y libre cuando se ataca. Para visualizarlo un ejemplo, cuando Cristiano Ronaldo juega un 1x1 en ataque, Brown /Vidic deben estar marcando al hombre a Drogba con Rio Ferdinand como hombre libre por detrás.
'La mejor transición se llevará el oro de Moscú'
Final de pronóstico incierto, mayor pegada de los blues, más fútbol en los red devils, un equipo con más recursos y más variantes que unos blues que han llegado hasta el final gracias al carácter ganador de un vestuario en el que han aprendido a convivir el irascible Drogba y el inadaptado Sheva, donde Ballack ha encontrado su lugar y los capitanes, Terry y Lampard, ponen todo por detrás de ganar. Lo más importante, cuando se trata de competir, todos han sabido adaptarse a jugador que es referente en la intimidad del vestuario: Carvalho, un ganador.
En la victoria o en la derrota, Mourinho, alma mater del Chelsea, seguirá siendo ‘the special one', Avram Grant seguirá siendo un entrenador continuista con todo que demostrar pero suficiente mano izquierda para dejar que los jugadores fueran los protagonistas desde la marcha del portugués. Para bien o para mal, escogió un once, y las modificaciones han sido mínimas. La consecuencia una sucesión de victorias sin brillo y otra vez, el mérito de ser el equipo de Europa referente para estar rozando la triple corona.
Favorito en las apuestas el Manchester, el secreto del éxito está en el dominio de las transiciones. El United excelente cuando transfiere la fase defensiva a la ofensiva, contraatque letal y con calidad pero deficiente cuando de pasar a defender tras atacar se trata. Ahí el Chelsea está un par de puntos por encima, era la gran obsesión de Mourinho, aún viven de lo que eran.
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