
Once días después ya nadie se acuerda de la final. La industria del fútbol camina a ritmo de vértigo, el camino para ganar es un sin vivir.
Muchas las derrotas, sólo un ganador; en unos días el pasado ya no existe. Injusto pero
es el fútbol adaptado a la sociedad que nos han diseñado. El Chelsea, traicionado por el destino, es un perdedor mayúsculo.
Premier y Champions, doblete para el equipo de Sir Alex Ferguson. 10 ligas en los últimos 16 años más 2 Champions, una Recopa y una Intercontinental. Números espectaculares que esconden un equipo con miedos cuando sale de las Islas y cuya contundencia en Premier queda difuminada en partidos especulativos en los que las individualidades son lo que le lleva al éxito o al fracaso. Esta es la fórmula del United: en la competición doméstica ganan como un conjunto, con un estilo y siendo un bloque; mientras en Europa pierden todos los rasgos de identidad cuando de jugar como visitante se trata, convirtiéndose en un conjunto que busca protegerse, temeroso de la ofensiva del rival y que espera hasta que llegue el momento de la individualidad. Si esta no llega, el Manchester decepciona y nunca es valorado como aspirante. Si la individualidad está inspirada se tiende a sobredimensionar al Manchester. El motor de la industria del fútbol empieza moverse. El ‘Teatro de los sueños' vuelve a vender ilusiones...
Ferguson, un Cruyff al uso, estuvo cerca de abandonar el barco la temporada pasada. Fabio Capello tuvo una oferta muy seria de los "red devils", pero sobrevive gracias a que su proyecto se basa en jóvenes jugadores con margen para crecer. Siempre que Ferguson ha apostado por veteranos, dígase Verón, el equipo se ha hundido con estrépito. Elegir viejas glorias siempre resulta nefasto, posibilidades de triunfo rápido pero un lastre durante años. Con los jóvenes es diferente, un riesgo como cualquier otra inversión pero con altas posibilidades de éxito si se ha fichado según criterios deportivos.
El estilo Ferguson lo define el balón, todo se basa en el juego combinativo, la pared y el cambio de juego, los centros y remates más la acción individual. Conceptos puristas como la amplitud, la circulación, la ocupación racional del espacio son las notas de color de un Ferguson que camina entre dos mundos, en lo que se refiere a su dibujo táctico. En las Islas la tradición impone el 1-4-4-2 y si Ferguson respeta algo es la tradición. Giggs, un mito, ha jugado todos y cada uno de los partidos en este final de temporada porque era el camino para convertirse en leyenda. El problema viene cuando el 1-4-4-2 no es el sistema que mejor se adapta al concepto de fútbol que busca Ferguson. En Inglaterra sobrevive pero en realidad, contra equipos de media tabla hacia abajo el 1-4-4-2, se convierte en un 1-4-2-4 que actúa como plan B para remontadas en partidos de máximo nivel.
Quedan los partidos de alto nivel, y de estos hay dos tipos: los que se juegan en Inglaterra y los de competición europea. En Premier la tendencia es el 1-4-3-3 con un falso extremo, llámese Park, para replegar en un 1-4-1-4-1 dejando un jugador en punta de ataque como Rooney. El plan B, era Tévez y la famosa entrada en liza del 1-4-2-4.
La final debe significar un punto y aparte para Ferguson. Cerca de su retirada, su objetivo no debe ser ganar más Champions sino difundir el estilo United por toda Europa, ese estilo que traiciona cada vez que toca salir de las Islas. Ahora o nunca, ser o no ser, en el Camp Nou se perdió una ocasión histórica. Replegó al equipo hasta el exceso contra un rival debilitado. Esa noche vimos la versión Wigan del Manchester en Europa y, con jugadores de tanto calado, esos delirios de pobreza de Sir Alex significan tirar a la basura oportunidades para que dentro de unas cuantas décadas todos hablen del mítico United de Ferguson.
La victoria en Moscú significa hacer realidad un sueño. Cincuenta años después, un equipo hace honor a otro marcado por el destino. No hay mejor homenaje que luchar porque la historia de un club sea parte de la historia sagrada del fútbol, pero hace falta un paso más.
El United de la tragedia de Munich no era sólo un equipo ganador, he leído y visualizado mucho sobre esa época y a ese equipo no le bastaba con ganar, buscaba convertirse en leyenda.
Cuando cumples tus sueños, te quedas vacío. Todo pierde sentido y llega la decadencia. Los sueños deben generar otros sueños, y el Manchester de Ferguson debe buscar marcar un estilo como en la Premier pero en Europa, ser uno de los grandes porque en realidad el United europeo no ha dejado de ser uno de los aspirantes.
‘El City sueña en voz alta'
Es Manchester la ciudad de los sueños, esa es la certeza que ha impregnado toda Asia, pero el lugar donde todo se hace realidad es Old Trafford. Los vecinos del City, mayoría en la ciudad hasta hace unos años sobre los del United, al estilo de Turín, donde la mayoría es del Torino, sienten que les han robado todo el protagonismo. Una ciudad reducida a Old Trafford. Todos quieren sentir la atmósfera de Old Trafford cuando lo que nunca debes perderte es un partido en Anfield. Allí funciona el marketing, en Europa la leyenda. Vecino del United, y más grande en el pasado, está el City, un equipo que lucha por volver a ser grande. Para empezar ya tiene sueño. Desde la compra del club por Shinawatra, y la inauguración del ‘City of Manchester' se sueña con dar ese salto cualitativo.
Su objetivo es Ronaldinho, pagarán lo que se pida por él, 12 millones de euros netos y contrato por 4 años, sueñan con que el gaucho les haga grandes. Nada improvisado, quieren como director deportivo, al estilo Wenger o Mourinho, a Scolari y su metodología, el arte de la guerra. Han contactado con Deco y harán la inversión necesaria. Para empezar Scolari será el entrenador mejor pagado de las Islas y ya tiene su estructura de club resuelta. Pide una fortuna Felipao, la segunda opción es Zico. Desde la periferia se busca posicionar a Ronald Koeman, sabedores que Scolari y Zico están lejos. Hablan de que Shinawatra invertirá 160 millones de euros para la próxima temporada pero Scolari no tiene prisa, es candidato seguro a un grande, el Chelsea tiene todas las papeletas y a Zico, que vive una ilusión en el Fenerbahçe, le acaban de fichar a Emre.
Lejos han quedado los tiempos en los que todos querían a Ronaldinho. Años y años dedicados a vender humo. El juego de la especulación, cuando en realidad el único comprador con capacidad económica , Chelsea, tenía un entrenador que no manejaba el nombre de Ronaldinho en ninguna de sus listas. El AC Milan sólo tuvo opción en la llamada operación Tribanda: Kaka´ al Madrid, Ronaldinho al Milan y Cristiano Ronaldo, por aquel entonces en tercer escalón de cotización, al Barça. Me han hablando muchas veces de este tipo de operaciones NBA, pero la diferencia es que el fútbol está marcado por los traspasos y la inflación, así como la ausencia de regulación, lo que hace que nadie tenga imaginación para realizar un simple intercambio de dos jugadores.
La firma de Scolari le vendría de perlas al Barça y puede ser el chance que le falta a Ronaldinho para dar el si quiero. El City sueña con que ambos lleguen juntos de la mano como hermanos. El Chelsea ha entrado en escena, Scolari es el número uno en su lista y ahí el City no está en condiciones de competir. Los sueños no se compran con dinero... Ferguson lo sabe y quiere aplastar al City con el fichaje de Micah Richards. no todo acaba en Micah y el City, la réplica empieza a ser conocida, Robinho, es 'objetivo United'.
Dedicado a David y a todos aquellos que vía mail me habéis pedido el post partido de la final.
Planning próxima semana
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