
Alemania estaba al borde del abismo, la llegada de segunda línea de Podolski, la jerarquía de Ballack y algún detalle en la estrategia. Poco o nada ofrecía una Alemania rígida, mecánica tanto en ataque como en defensa. Serían una potencia de tener algún ingrediente más, como velocidad defensiva e imaginación en ataque. Austria les sacó los colores pero su escasa calidad imposibilitó que los alemanes se marcharan con las orejas gachas. Llegó lo decisivo y ahí, Alemania quitó un punta, metió un medio centro y le dio más imaginación al equipo metiendo a Bastian Schweinsteiger en lugar de un falso lateral llamado Fritz que jugaba de interior.
El paso del 1-4-4-2 al 1-4-2-3-1 le dio mayor libertad a la línea de tres por detrás del punta, Ballack liberado y en perfil llegador, pero ni con esas vuelve el fútbol a una Alemania que jugará contra España como lo hace siempre que no es un rodillo. Planteará el partido para neutralizar todas las virtudes españolas y tendrá el carácter y la mentalidad alemana para soltar el latigazo que les pueda dar la victoria. En la búsqueda del fútbol, sólo destaca el contraataque y la estrategia. Ambas marcadas por el mismo signo: en las contras, Klose viene a recibir, Podolski rompe por banda y Schweinsteiger rompe en diagonal al espacio libre donde tenía que estar un Klose que va al desmarque de apoyo en lugar de ir a la ruptura.
En la estrategia, mismo guión: centro a pierna cambiada y gol de Klose regalo del portero, llámese Rustu Recber o la asociación Ricardo más Cristiano Ronaldo. Dos goles de Klose, dos golpes de la suerte combinados con momentos de delirio de los porteros hacen que Alemania pase ronda sin proponer demasiado. El plan B es balón a Ballack, impresionante en la falta directa, pero en el centro lateral necesita del guiño de un árbitro para poder sentenciar a los jugones lusos. Una fórmula que no resulta. Los jugones han dejado de ser un fútbol competitivo, si es que alguna vez lo fueron.
A bote pronto, ya tenemos un análisis superficial pero concluyente de una Alemania que camina con paso irregular pero beneficiada por un calendario cómodo y unos rivales que mueren por morder la fruta del deseo teutón. Dales un error y ellos te regalaran una derrota.