
Para ganar sólo había el camino de los heroicos. Dicen que han ganado los jugones, no deja de ser una etiqueta, una falsedad. Ha ganado la España del contraataque, del sacrificio defensivo y del rigor. Hemos llegado lejos porque la preparación del partido ha sido excelente, hemos tenido un plan para cada momento, hemos sido los dueños de los detalles.
España no era una selección de posesión sino de competición.
Metidos de lleno en faena, concentración máxima y cada partido un desafío. Paso a paso se llega muy lejos, empezamos buscando el contraataque en el arranque contra Rusia y acabamos con más de los mismo. El guión era dejar a los jugones como el plan B, buscando en el inicio de partido la portería a cero con búsqueda obsesiva de los dos killers, Villa y Torres. Con el melón partido, llegaba la España de la posesión. Hacer correr al rival, castigarlo en tareas de recuperación era la mejor defensa, tocar y tocar hasta que apareciese la jugada; según avanzaban los minutos más facilidad para nuestro plan B. Al adelantar líneas el adversario estaba entregando un cheque al portador para sellar y sentenciar el partido.
No debemos olvidar el camino. Como en su día hicieron muchos equipos que tuvieron el toque por bandera, la clave no estuvo en la técnica ni en el pase, sino en el sacrificio, el rigor y el contraataque. No hubo un sólo partido que hayamos roto por posesión, por jugar horizontal, por el tocar y tocar sin profundidad ni sentido, ese vicio que tan controlado tienen nuestros adversarios.
Hablar de jugadores es olvidar que el fútbol es un deporte colectivo. Tan importantes fueron los protagonistas como los olvidados en el banquillo. Saber ser un jugador reserva es una tarea que enturbia el ambiente si no sabes amar más la camiseta que tu ego. Todos los seleccionados eran indiscutibles en sus clubes y de golpe y porrazo, llega la ilusión de la selección; todos sueñan con ser el protagonista, pero Luis Aragonés tiene que elegir. Muchos con cartel no han sabido rodear a los titulares, saber sumar en lugar de restar y lo que es más importante, no distraer la atención, estar al cien por cien concentrados es mérito de los olvidados, con perdón.
Las selecciones ganadoras son las que mejores actores de reparto tienen y eso, ha sido un gran mérito que pocos destacarán entre aquellos que no han jugado ni un minuto. Parece sencillo, pero si los de reparto aprietan y ambicionan, los titulares mejoran y compiten. Los peores equipos no son los que peor once tienen, sino los que peores reservas atesoran. Esta es una de las claves del mundo del fútbol. Es una pena que haya entrenadores, muchos de ellos ex futbolistas, que sean tan ingenuos de no saber valorar a los actores de reparto.
Esta ha sido una selección con muchos adjetivos, pero el secreto de la roja han sido los actores de reparto, un aspecto que Aragonés se preocupó de mejorar tras el Mundial de Alemanía. El diferencial entre los titulares no ha sido notable, la diferencia ha estado entre los secundarios. Por eso, porque todos hemos vibrado con los protagonistas, no podemos olvidar a todos aquellos que serán olvidados cuando toque hablar de quien jugaba en este equipo dentro de una década.
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