
Han pasado tres jornadas, los análisis con los grandes son precipitados. Todo se resuelve en el último tercio de campeonato y aventurar lo que va a pasar no deja de ser precipitado.
El objetivo es ganar, el fin es hacerlo con brillantez. Buscar ser recordado es el siguiente paso del eslabón del triunfo. El Madrid es pegada, solidez en juego real y debilidad en estrategia defensiva.
Capaz de sumar muchos puntos ofreciendo muy poco a cambio. Ese, y no otro, es su arte.
Esa pegada tiene un sustento y una intención. Combatir la marcha de Robinho, la ausencia de jugadores de banda y el mimo con el que se quiere tratar a Robben, no es tarea sencilla. Esta historia comienza en un campo maldito: Riazor. Schuster apuesta por el juego equilibrado, dos bandas, Robben en derecha e Higuian en izquierda. Raúl por detrás del ‘killer' Van the Man. Un 1-4-2-3-1 de lo más racional. Derrota merecida, ausencia mental de ‘algunos' y escasa capacidad para marcar la diferencia.
Schuster analiza y toma decisiones. El parón por las selecciones es demasiado largo como para no detenerse a reflexionar. No le convence su equipo y decide cambiar el patrón base, el manual para ganar partidos. Este Madrid es un equipo cambiante, en transición de jornada a jornada. Buscamos en los planteamientos del alemán y encontramos en hilo conductor. Sabe que su equipo es asimétrico, poderoso en fase defensiva pero con mucha pegada y poco fútbol en ataque. La portería a cero combinado con una lectura magistral del lado fuerte y el lado débil.
La soledad de Salgado
Contra el Numancia vimos el primer ejemplo, un equipo con un lado fuerte, el izquierdo y con un lado derecho abandonado a las posibilidades de Michel Salgado. Kresic se percató del plan y centro todos sus esfuerzos en buscar hacer sangre del planteamiento de Schuster. El partido se resolvió con un Madrid que sólo atacaba por izquierda; en un gráfico de zonas de participación, la intensidad de la parte izquierda contrastaba con la ausencia de color en la parte derecha. El objetivo era ganar buscando la superioridad extrema en banda izquierda dejando la banda derecha de la mano de Dios. El Madrid fue confusión y dudas, el Numancia fue el dueño y señor de un partido en el que se pusieron de manifiesto las limitaciones de los de Soria. Hasta tres contra Salgado, y este, sin hacer un partido para el recuerdo, solventaba la papeleta. Un regalo envenenado de Schuster para un veterano que se aferra a su contrato para evitar que la dupla Calderón - Mijatovic le hayan fulminado.
La salida de Higuain en el último tercio intentó arreglar el desaguisado. Al final pitos pero tres puntos más. Es el suma y sigue habitual de los hombres de Schuster.
Raúl, el hombre invisible.
En el Sardinero vimos el plan inverso, 1-4-3-3 con un posicionamiento racional muy evidente. Diarra mediocentro, con Guti y De la Red como interiores. Higuain y Raúl como extremos derecho e izquierdo respectivamente más Van Nistelrooy como ‘killer'. Hasta aquí, todo sencillo. Comienza a rodar la pelota y vemos que en la parte izquierda hay una ausencia destacada: Raúl González. Siempre por detrás de Van Nistelrooy, eventualmente como ‘9' cuando Van the Man cae a su izquierda pero nunca en banda. Se le esperaba en la izquierda, allí nunca estuvo. Se le vió cerca de los centrales, en realidad no se hizo notar. Es la leyenda del hombre gol madridista. Se sospecha que de haberlo necesitado, hubiese tenido una aparición fugaz pero decisiva.
Pelota jugada desde atrás y búsqueda constante del juego por derecha. Es el planteamiento inverso al partido contra el Numancia pero siguiendo las mismas directrices. Toda la banda izquierda es para Gaby Heinze, un lateral que como Salgado no destaca por su recorrido. Una zona del campo vacía, Pinillos sin jugador al que marcar. Valera sin desgaste físico ya que no tenía ninguna obligación defensiva relevante. El Racing debía buscar esa banda para hacer sangre pero cayó en la trampa del Madrid. Llevar todo el fútbol al mismo costado, jugar insulso por escaso intercambio de golpes y esperar el paso de los minutos para que Robben hiciera la diferencia en el último tercio.
No hizo falta llegar a ese último tercio. Como la temporada anterior, el Madrid ganó por velocidad y contraataque. Esta vez no hizo falta sufrir las oleadas de los locales. Fue un Racing manso, plegado a su destino. Van dos jornadas sacando partido del extravagante planteamiento de Schuster. Lado fuerte contra lado débil, desequilibrio provocado, es el lado positivo de la nefasta política de fichajes. Buscaba el Madrid otro extremo, otro jugador de banda desequilibrante. El Madrid era resultadista, ganador, buscaba ese fichaje para convertir los triunfos en espectáculo. El fracaso absoluto en el plan A, la negación del plan B, han provocado que Schuster haya dado la espalda al espectáculo y se haya vuelto resultadista. Su táctica consiste en dividir el terreno de juego en dos sectores y utilizar sólo uno. Un lado con superioridad, ataque intencionado por ese costado y abandono manifiesto del llamado lado débil por ausencia de jugadores. El recurso al ‘virus planificación' es la asimetría. Veremos como resiste al paso del tiempo...
Tertulia -análisis de la jornada en El Tirachinas con Abellán, Guash,Walter, Miguelez, Duque y Marcos López
Las rotaciones en el ojo del huracán.