Aspirante al Balón de Oro, indiscutible con Pep Guardiola y exponente máximo de un nuevo concepto de fútbol: la superioridad interior. La Eurocopa sirvió para desintoxicar a un futbolista con un rendimiento decadente fruto del virus que asoló al Barça de Rijkaard, la comodidad y la desgana.

En deporte, como en la vida, los juicios de valor deben renovarse con el día a día; sentenciar a una persona significa esconder cierta malicia y animadversión. Eso invalida el juicio y es urgente retomar el análisis de un futbolista con un rendimiento intranscendente en su momento lo que propició un análisis futbolitis. Este análisis y su posterior suplencia, el cambio de aires con la selección y una nueva mentalidad pudieron ser los factores principales que provocaron el punto de arranque para mejorar su rendimiento. Pasó de ser cuestionado y minusvalorado por aquellos que pensaban que sólo era un futbolista específico para un rol determinado, a ser un futbolista considerado como 'il regista' del momento. Desde hace unos meses parece que la tierra se ha tragado a Andrea Pirlo; si hablamos de ritmo, control y liderazgo con la pelota todos pronunciarán un nombre: Xavi Hernández.
La Eurocopa supone un punto de inflexión para jugadores marcados en su rendimiento. Es la oportunidad perfecta para huir de la depresión. Tanto los valencianistas como los cules vienen de una temporada marcada por mil y un problemas extradeportivos, rendimiento colectivo deprimente e individual deficiente. Dijo Valdano que el fútbol era un estado de ánimo y la Eurocopa lo certifica por comparación. Se dudó de la preparación física de los equipos españoles en general, de Barça y Valencia en particular. Los españoles volaban sobre el terreno de juego, contra Perú eramos impotencia en la preparación y una vez superado el escollo de Italia, nos convertimos en un rodillo imparable.
El físico tiene que ver con lo táctico, lo técnico y lo psicológico, entrenar en volumen es un camino que te aleja del rendimiento. El entrenamiento del futbolista debe partir de la especificidad y estar determinado por la intensidad, todo ello combinado con la recuperación y la competición. La clave no esta en sumar horas sino en tener como objetivo de sesión la máxima calidad en cada instante. Nunca podrá ser el fútbol cuantitativo sino cualitativo.
Xavi era un jugador sin retorno, sin recuperación, defensor a cientos de kilómetros de los oponentes. Siempre situado en el mismo perfil que el colegiado, era un ejemplo de como defender con la mirada teniendo como único objetivo estar por detrás de la línea de balón. Su pareja con Iniesta era imposible para un equipo en el que los puntas desconectaban cuando el equipo perdía la pelota. Recomiendo ver un video de Messi en fase defensiva en el primer partido de la liga 07/08 en Santander y el Messi que jugó contra el Atlético. Esa comparativa destapa muchos culpables y deja muchas víctimas ya que sin tres puntas que participen en la recuperación, la media con Xavi e Iniesta es certificado de derrota cuando el rival es competitivo.
En lo ofensivo Xavi jugaba fácil, la responsabilidad en tres cuartos era para los cracks. Era un mero transmisor del balón, pase fácil, mínimo riesgo y un jugador que no marcaba diferencias en ataque siendo un hándicap en defensa. Nunca en el banquillo, partido tras partido sin rotación ni destino. Segundo capitán del equipo pero con la etiqueta de jugador que le dice a todo el mundo lo que quiere escuchar. Su rendimiento iba a menos, a la menor crítica se rescataba lo complejo que es volver de un cruzado.
Los análisis de video de Xavi lo delataban como un jugador sin conceptos defensivos, sin agresividad y con ausencia de primer toque y último pase. Jugaba muy lejos del área y esa era la excusa perfecta. Cesc inicia desde el doble pivote en el Arsenal y termina en zonas de finalización con la jugada pero Xavi cuando atacaba, pensaba en no perder el sitio defensivo y cuando defendía pensaba en estar sólo para recibir cómodo en ataque. Ese pensamiento es el de jugador acomodado, superado por las circunstancias, jugador que piensa más que juega y que no es feliz en el campo.
Banquillo, la mejor receta, un Xavi dinámico, egoísta, escondido detrás del punta, con agresividad en la finalización. Quería brillar, dejó de tocar en zona fácil y buscó entre líneas. Su fútbol subió pero no así el del Barça y es que Xavi tenía que volver a defender, como Iniesta, ya que los cracks miraban para otro lado. La sospecha seguía ahí, la voluntad la había demostrado; quería revindicarse pero el juicio seguía siendo Xavi o Iniesta y ahí el manchego seguía siendo vencedor absoluto.
En la Eurocopa, línea de cuatro por delante de Senna combinado con fases de doble pivote. El inicio de juego para el hispano-brasileño, el juego entre líneas por dentro para Xavi junto con los jugadores de banda. Superioridad en pocos metros con dos killers para el último pase. Al jugarse en pocos metros, ya nadie se acordaba que Xavi no tiene pase largo, ni velocidad, ni retorno. El fútbol de España se había convertido en un rondo y ahí el mejor es Xavi ya que desde siempre destaca por no perder la pelota.
Desde Barcelona se recelaba de Xavi, se ficha a Keita y empiezan las dudas. En pocos días futbolitis desveló los planes de Guardiola: Xavi era el '8' e Iniesta sería el nuevo Ronaldinho. Así lo contamos, sus planes de salida de balón, la nueva misión de los dos interiores jugando por detrás del punta, el rol de los hombres de banda, los dos laterales en campo contrario...
Juega en tres cuartos, busca el gol y sus carencias defensivas se esconden por una presión agresiva de los puntas. Presionar arriba, reduce 40 metros el recorrido defensivo de Xavi y eso significa aire para respirar y que todos estén maravillados con un fútbol que ha cambiado desplazamientos sin cambio de ritmo a movimientos posicionales agresivos. El equipo defiende atacando, Xavi juega por detrás del '9', llega a gol y busca último pase ya que si pierde la pelota, tiene jugadores para evitar que signifique gol en contra como cuando sucede en las pérdidas en fase de inicio de juego.
No convocado contra el Athletic, un Barça sin ritmo de balón y un Iniesta en posiciones ofensivas. Guardiola quiere evitar el debate y la mejor manera es no poner a Iniesta como pieza sustitutiva de Xavi cuando esté ausente. Toda la atención en Víctor Sánchez y la pobreza de la circulación de balón azulgrana en la catedral del fútbol. Guardiola mueve con maestría sus piezas sin dejar de gestionar el entorno. Iniesta ya es un '10', de momento no existe ni se le busca sustituto a Xavi; una manera de revertir el debate de Xavi o Iniesta y convertirlos, con el permiso de Rafa Márquez y Valdés, en 'los intocables de Guardiola'.