Ahora nos metemos con el Barça y tu etapa allí. En poco tiempo se gana una Champions, dos ligas, otra liga era del Barça con otra reglamentación, en el primer año una remontada histórica que no lleva a ganar la Liga por un Valencia de Benítez muy fuerte,.. En cinco temporadas, cuatro años compitiendo por la Liga hasta el final partiendo de un Barça en el que se celebraba entrar Champions…
Aciertas en diagnosticar lo que fue y lo que ha sido el Barcelona. Si que fue complicado salir de esa época oscura que tenía el Barcelona en cuanto a juego y resultados, en cuanto a saber en que dirección iba aquel equipo y en rescatarlo con un sistema parecido pero valorando las características de los jugadores, situándolos donde el jugador podía rendir mas, creando esa sinergia positiva que es lo difícil, en base al entrenamiento en sí, a principios que el entrenador quería para ese equipo como la presión en bloque del equipo (empezando por los delanteros) o el equilibrio entre las líneas. Los defensas debían intentar que las líneas estuvieran muy juntas, defender muy lejos de nuestra portería, en ataque estático los centrales y laterales debían apoyar mucho la creación del juego, su orientación desde atrás a base de toque, sin precipitaciones era vital, por tanto, que fuera un conjunto buscando la iniciativa, el control de la situación y con ganas de ganar desde el primer minuto.
El alimentar la ilusión de la gente, disfrutar con el Barça en tan poco tiempo, yo creo que ese equipo se convertirá en leyenda. Hay que hacer justicia con el antes y el después.
Más allá de los títulos, el gran mérito del equipo fue devolver la ilusión. Como comentamos más de una vez, el equipo viene de una época oscura y cambiar la tendencia fue lo más complejo. Se consiguió una autoconfianza y mentalidad ganadora en toda la entidad increíble. Este último
año no supimos cambiar la inercia, todos soñábamos con más títulos pero el fútbol de hoy en día es complejo y los ciclos se acortan en clubes del máximo nivel.
Sitúo otra vez en el plano futbolístico al Barça como un grande en la eliminatoria contra el Chelsea, la primera gran eliminatoria que gracias a Mourinho, se vende como una gran batalla. A partir de ahí te das cuenta de que el Barça vuelve a estar en primera línea mediática. El Barça está de vuelta, se habla de batallas, desafíos, se vuelve a sentir pasión.
Me gustaría que empezáramos en ese 4-2 del Chelsea, el vestuario antes, después, los cambios de ánimo; que contaras cosas de ese partido…
Sí, en ese partido la plantilla ya es conocedora de sus posibilidades, ya tienen una confianza en si, incluso por encima de lo que nosotros querríamos o de lo que quería el entrenador. Eso provoca que durante la primera media hora veamos la parte negativa de lo que nosotros también queremos, de querer marcar, de querer resolver nosotros el partido sin tener en cuenta al rival que es lo que ha intentado el Barcelona de Frank.
Cuando te das cuenta de que estas jugando un ‘tú a tú’ con un equipo, tienes que ver también las posibilidades que ellos tenían. Quizás a nivel individual alguna interpretación no se supo valorar y pagamos caro eso perdiendo el partido 3-0. Desde luego esa confianza hace que el equipo vaya hacia arriba, ven posibilidades no de empatar el partido sino de ganar la eliminatoria fácilmente, y en el último momento todo puede ir al traste por una falta.
Es lo que has dicho tú, qué es lo que pasa en esas eliminatorias, cómo ante un equipo como el Chelsea de primerísimo calidad se afronta el partido desde el punto de vista psicológico o táctico, cuales son los problemas que surgen durante estos partidos para que no se acabe ganando, cuando yo creo que el Barcelona en muchas fases de esta misma fue superior…
Podemos decir que ese día surge ya la mentalidad ganadora competitiva. Igual el equipo se autoconvence que hay que mirar también las virtudes del rival y que quizás en Europa y frente a grandes rivales, el espectáculo no tiene que ser sólo responsabilidad del Barça, lo importante es ganar sin perder el estilo pero atendiendo también a lo que es jugar un poco más feo.
Hay momentos sobre todo del segundo año, en la segunda eliminatoria frente al Chelsea que ganamos en su campo, te acuerdas,… no podíamos caer en el mismo error, se buscaba sobretodo el resultado. El entrenador se da cuenta, los jugadores son también conscientes de ello, y se prepara el partido en ese sentido: un poco más feo y no queriendo resolver las cosas rápidas ni ser demasiado ofensivo ya que sabes que lo has pagado anteriormente, para poder obtener un resultado positivo en la eliminatoria. Yo creo que eso se hizo y por eso se ganó.
El Barça hace una Champions impecable, no encaja ningún gol de jugada. En Stanford Bridge, Leo Messi supera a Asier del Horno lo que marca un poco la tendencia del partido, y se gana la Champions en Paris. Toca que nos cuentes…
La verdad es que tanto en la Liga como en la Champions todo estaba funcionando muy bien. Fuimos campeones a tres partidos del final y esa tranquilidad a nivel de puntos nos daba una motivación extra para volver a ganar. Además el equipo veía que tenía posibilidades por juego y por todo. Eso que se habla a veces de ‘exceso de confianza’ para mi es incierto, el exceso de confianza es bueno si está bien focalizado, porque es a partir de ahí cuando tu puedes ganar los partidos.
La dinámica era tan positiva y había tanta confianza en el grupo que eso te facilita que cuando vayas a jugar la eliminatoria salgas con un plus de motivación , con el nivel de activación preciso (ni demasiado excitado ni demasiado nervioso), y te das cuenta que las decisiones que tomas, tanto a nivel individual como de grupo, son las acertadas. Esa confianza la hubo durante toda la temporada y fue una clave muy importante.
La diferencia que veo entre el Barça de la primera liga y el Barça del doblete del tercer año, la veo en un equipo muy maduro, que sabe ganar los partidos jugando a un 70% de intensidad, que sabe manejar las intensidades, por ejemplo, la primera liga veía un Barça que defendía atacando, que presionaba muy arriba y que necesitaba ir a tope; cuando bajaba un poco el ritmo, sufría. Sin embargo en ese año, veo un Barça que es capaz de cerrar los partidos bajando la intensidad y guardando energías para otros partidos.
Sí claro, no todo siempre es igual. Yo creo que también los contrarios te analizan y vemos que en algún partido o eliminatoria hay equipos realmente competitivos que te pueden hacer daño aunque tú les plantees una situación que en un principio parece favorable. A veces se plantea teniendo en cuenta al rival y sus cualidades, teniendo en cuenta variantes a nivel táctico, y con ello se puede mejorar el rendimiento y sobre todo el resultado, que en definitiva es lo que te da títulos.
Desgraciadamente, a mi forma de entender, cuántos campeonatos del mundo o de Europa, cuántos equipos con una perspectiva mucho más rácana han ganado títulos. Se le da el mismo valor porque lo que se quiere en definitiva es ganar. Nosotros lo entendimos así y juegas con esto: hay jugadores que saben adaptarse a estas situaciones, que saben ver por si mismo o con la ayuda de los entrenadores que es lo que está pasando, que entienden que hay que adaptarse y solucionar las cosas sin que con ello se pierda la filosofía y la propia identidad de juego.
¿Cómo son las horas antes de la final de Paris? ¿Cómo son las horas antes de la final de una Champions en la que sabes que un detalle lo cambia todo?
Es complicado porque es una final y sobre todo para el Barcelona que no ha llegado a muchas finales de Champions. Pues había muchos nervios, algún jugador decía -“tengo la barriguita que se nota que es una final”-. No lo puedes controlar, ya te gustaría que ese jugador saliera con el nivel de activación adecuado… pero es complicado porque cada jugador es un mundo. Esa manera de entender una final no es la mejor para el grupo o el equipo. El Barcelona jugó un buen partido pero hubo esa circunstancia de quedarse con diez, ellos fallar las ocasiones en un momento dado y nosotros seguir con la confianza de no perder los papeles; así fue y ya ves fue enorme lo que significó para ellos, para nosotros y sobre todo para el barcelonismo.
Si lo relativizamos todo un poco y vamos a lo que podría ser, ¿se puede decir que al Barça le perjudicó la expulsión de Lehman?
Esto va a ser lo que nunca sabremos. Esta claro que se estaban poniendo difíciles las cosas y que el primero que marca un gol en la final lo tiene casi resuelto. Yo creo que esa jugada podía haber acabado perfectamente en gol. No lo sabremos nunca y ellos a pesar de jugar con diez supieron controlar el partido. El cambio de Iniesta supuso un plus y detalles de Larsson, de E´too y de otros jugadores, ayudaron.
Me gustaría que contaras como estaba Messi antes de la final, porqué no jugó,…
Destrozado completamente. Para un chaval que por entonces no tenía ni 18 años y que tiene mucha confianza en sus posibilidades y que en una final te puede aportar mucho, el no estar en una final como esta fue lastimoso. Yo sinceramente lo sentí mucho porque además sabíamos lo que podía darnos. El jugador lo pasó muy mal porque es un ganador e incluso después del partido no lo asimilaba. Al cabo de dos días en el avión era el jugador más divertido, el que más nos hizo reír con sus ocurrencias.
¿Era imposible que jugara a nivel físico?
La decisión fue complicadísima, durísima, pero te dabas cuenta de que no estaba ni física ni mentalmente, su nivel de activación no hubiera sido el deseado. Además se podría haber ocasionado otro tipo de lesión muscular ya que todo está relacionado; músculos y psíquico si al final no se entienden pueden acabar explotando las dos cosas.
Lo físico tarda más en recuperarse, lo psíquico puede tardar menos de tres días, depende de la persona. Si te rompes, te rompes y la lesión que el había tenido era suficientemente grave para interpretar que al cabo de un mes no puedes hacer una pretemporada como Dios manda si volvía a lesionarse de nuevo. Es un jugador de futuro y hay que cuidarlo mucho. La evolución del jugador y las lesiones que ha tenido, nos ha hecho ver que la decisión del entrenador fue la adecuada.
Pasado Paris, me gustaría hacer un paréntesis en un jugador: Larsson. Se va y yo creo que es un ejemplo en todos los sentidos.
Un ejemplo en todos los sentidos. A nivel profesional hizo un papel muy importante porque era un jugador con una experiencia grande, con una personalidad en el campo increíble como demostró en la final. Siempre salía con la mentalidad idónea y siempre daba todo lo que se esperaba de él. Yo aquí quiero lanzar una lanza a favor de Frank, que apostó por un jugador que necesitábamos en esos momentos, ese jugador que cuando las defensas se sellan tiene la capacidad y habilidad para romperlas.
Vamos con la temporada siguiente: expectativas de siete títulos de siete y primer batacazo en Mónaco contra el Sevilla de Juande, un equipo en crecimiento y con un rendimiento excepcional.
No se empezó bien intentando presionar al equipo después de haber ganado porque no necesita que el entorno le presione al máximo. Cuando se empiezan a ganar y celebrar títulos y copas, se está empezando a perder ya que la motivación del jugador a nivel interno empieza a aflojar un poco, no diría mucho porque son jugadores y buscan ganar, pero ese poco es la línea que te da a veces los triunfos o no. Cuando ves que quizás el juego ya no es el deseado, se desestabilizan las bases y esto desgraciadamente fue muy difícil de controlar y se fue al traste la consecución de títulos que se podían haber conseguido.
Me gustaría que habláramos un poco de la Intercontinental por lo que representa, sobre todo cambio de horario, fatiga muscular, …
A nivel de motivación ese partido se encara con ganas de que se pueda lograr por primera vez ese título para el Barcelona. Los jugadores son muy conscientes de ello y se va a Japón con esas ganas. Lo que pasa es que surgen dos problemáticas, una muy evidente que luego condicionará la otra, que es el problema físico y en eso los preparadores y el servicio médico somos los primeros en saber que va a ser duro. Las cuatro o cinco veces que hemos ido a Japón, siempre nos ha pasado muy parecido. El jet lag es muy diferente cuando vas al este que al oeste y se paga mucho más en horas de cansancio, en horas de no dormir, en sueños retrasados, en jet lag en definitiva. Yo creo que lo acusamos mucho pero no al cabo de dos o tres días que fueron las semifinales contra el América; ahí el equipo aún, como quien dice, tiene la carrerilla de lo que es la motivación, la carrerilla física de no padecer los efectos del jet lag y gana contundentemente 4-0.
Luego comenzamos a sufrir las consecuencias del jet lag y después el hecho de haber ganado tan fácilmente, nos plantamos en la final contra un equipo supuestamente inferior al América, como era el Internacional, que había estado quince días antes preparándose. Eso y un sistema de juego muy defensivo nos obligaron a hacer un plus físico que no pudimos obtener y cuando las cosas se nos torcieron, no pudimos encontrar las soluciones idóneas porque tampoco las podíamos obtener con nuestro nivel físico. La motivación seguía siendo alta, pero a nivel individual se pagó mucho toda esa problemática física que te comento.
El tema va más allá del jet lag y de la complejidad de adaptarse. El Milán con su “Milan Lab” mandó al equipo titular una semana antes en su penúltima Intercontinental que jugó y sin embargo perdieron. Parece ser una competición que penaliza al europeo, no hay la fórmula perfecta…
Es difícil de gestionar e incluso me acuerdo de una anécdota de Rijkaard, que al cabo de cinco minutos de empezar la final, percibió que el estado de los jugadores no era el idóneo. Sabía que no funcionaba. Cuando estás allí buscas que los minutos pasen y que el equipo vaya reaccionando, pero si intentas analizar el partido y ves porque se perdió, surge todo lo que te comentaba. No hay una fórmula perfecta pero sí que quizás preparándolo con más días de antelación, se preparen mejor las cosas, se minimicen las problemáticas y se tengan más probabilidades de éxito.
Temas puntuales como el de Japón donde un equipo puede preparar un partido con una semana más de antelación que tú, justifican que un equipo cuando intente planificarlo, tendrá más probabilidades de éxito teniendo más días para superar el jet lag. Hay cuestiones físicas que luego ves que repercuten en la actuación del equipo.
Se dice que los profesionales son eso: profesionales; que ni sienten ni padecen, y no dejo de pensar que la Intercontinental es vuestra gran derrota, no a nivel personal sino la gran final perdida a nivel de todo.
Sí, una gran decepción que luego creo nos afectó el resto de la temporada. Nos condicionó mucho a nivel negativo. Ya habíamos perdido la Supercopa con el Sevilla y había sido un disgusto, pero entendíamos que si ganábamos la Intercontinental, ese disgusto se podía llegar a olvidar fácilmente, porque yo creo que la importancia de una y otra competición son diferentes. Cuando se perdió la Intercontinental, el equipo evidenció una bajada de tensión desgraciadamente. Las cosas se entendieron que no estaban funcionando bien, se creó una alarma social y eso dentro de la dinámica psicológica de un equipo siempre es negativo, y eso a pesar de intentar buscar soluciones en todos los sentidos -físico, técnico, táctico-, de hablar con el grupo buscando cohesión,… a pesar de ello, te va mermando.
Son decepciones muy grandes y tanto el cuerpo técnico como los jugadores, que veían unas posibilidades enormes de poder ganar ese partido, se vio muy afectado. Es más, yo creo que los jugadores se dan cuenta que en partidos que hubiésemos jugado en condiciones normales, el Barcelona se hubiese impuesto en la mayoría de ellos; y fue allí donde no puedes fallar, donde los jugadores fallaron. A partir de aquí se creó una corriente negativa, una sensación de que las cosas estaban cambiando, que fue en perjuicio de lo que restaba de temporada y que no dejó de acompañarnos hasta el último día en el Barça.
Con Messi y Eto’o hubiese sido de otra manera…la lesión de un desequilibrante Zambrotta al descanso tampoco ayudó.
Sin lugar a dudas. Todos sabemos el impacto individual de estos jugadores en el juego del equipo.
Con esa Intercontinental se acaba un poco el rendimiento de Ronaldinho, se acaba también esa escalada hacia lo imposible. Es un jugador que hizo soñar y que alcanzó unas cotas de rendimiento impresionantes, y a partir de ahí empieza un poco la cuesta abajo física, emocional,…
A ver, yo quiero romper una lanza a favor del jugador. Es un jugador que lo ha sido tofo para el Barcelona, que ha marcado época y hay que valorarlo en ese sentido. Lo que pasa es que todo lo que sube, baja, y hay que ver las problemáticas de cada jugador. Pero ser el número uno es algo que no es fácil de sobrellevar.
Siempre estuvo al pie del cañón con lo que supone a un jugador como el, que nunca le dijo no a la firma de un autógrafo, a una fotografía, en pretemporada estaba cincuenta minutos al sol haciéndose fotografías. Su forma de ser, su forma de entender la vida, provoca un desgaste muy grande en todos los sentidos y aunque luego quieras reconducir la situación, ya no es tan fácil. Es un jugador con una categoría y calidad enorme y ojala busque esa manera de encontrar mas tranquilidad para poder desarrollar todo su fútbol. Y ojala no sea demasiado tarde para poder seguir divirtiéndonos con él.
Messi volvió como un tiro, pero Samu era una bomba de relojería, que estalló a la par del escándalo de los jugadores del Liverpool en el Algarve. Aquellas declaraciones significaron un antes, no está claro que hayan significado un después porque el vestuario había perdido la mentalidad.
Sinceramente, no le daría tanta importancia. Todos conocemos perfectamente a Samuel. Es un pedazo de jugador con mucha personalidad. Es una persona que hace estas declaraciones, que no son las más convenientes para el equipo, pero en ese momento tampoco lo veo como la circunstancia fundamental para perder una liga. Se hicieron demasiados comentarios.
Es un jugador extraordinario, con una disposición al trabajo enorme, y que a lo mejor en un momento dado puede, por su carácter, por su forma de entender las cosas, precipitar situaciones que no son las más convenientes, pero no podemos hablar de ello como el acontecimiento clave que marca el devenir de lo que hoy es el equipo porque no es así.
No se rompe nada, un equipo son muchas otras circunstancias como perder puntos y ahí tienes que analizar el por qué se pierden partidos, y no por unas declaraciones.
Después temporada condicionada y quizás, esa sinergia negativa se confronta con esa mentalidad ganadora o esa sinergia positiva del Madrid; y al final todo se decanta para el Madrid, cuando si analizas la Liga como un componente global, el Madrid tampoco había hecho méritos durante las 38 jornadas, sino que había hecho un gran final.
Está claro. En el Madrid se evidenció que cuando no tienes nada y lo puedes conseguir todo, hay que tirar para adelante y nosotros le dimos las facilidades para que lo hiciera. Si nosotros quizás durante la temporada hubiésemos tenido ese cambio de superar esas adversidades y esos pequeños fracasos, y ver que realmente aunque fuera otro título de liga, no dejaba de ser una cosa muy importante. Se perdió la Champions, se perdió contra el Getafe de forma abrumadora y eso perjudicó ya mucho la mentalidad del equipo. Esas sinergias eran realmente negativas y el Madrid lo supo encarar muy bien; vio la sangre y se tiró a por ello y lo consiguió.
Después de ese final de liga, yo me quedo con el 3-4-3. Tú, como entrenador, no crees que tal como está hoy en día el fútbol, es un sistema del cual es muy difícil obtener rendimiento.
Es verdad, es complicado porque prácticamente cualquier fallo provoca que el contrario tenga una situación de ventaja muy clara en el marcador y por tanto, no se puede fallar. Hay que tenerlo muy bien empleado, hay que trabajarlo mucho. Al Barcelona le ha venido bien cuando los jugadores lo han sabido entender y a veces ha salido mal porque en un momento dado puede facilitar la labor al contrario si hay algún fallo individual.
Por tanto, requiere una total concentración que yo creo que a nivel de toda una liga es complicadísimo porque los contrarios tienden a venir con sistemas tácticos más prácticos y efectivos. Puedes tener un gran control del balón., puedes tener un tanto por ciento de posesión del balón muy elevado, pero evidentemente hay que saberlo rentabilizar en el marcador sino acabarás sufriendo.
Siempre explico por qué el 3-4-3 ahora mismo no es un sistema bueno, pero me quedo con eso que dices. Yo creo que es un sistema en el que un pequeño error, da una gran ocasión al equipo contrario, y eso al nivel competitivo de hoy en día, penaliza muchísimo.
Lo que pasa es que yo lo veo como una variante que bien interpretada y bien trabajada, puede ser asumido por un equipo como el Barcelona. Guardiola lo hizo durante un partido en el Gamper, no le salió nada bien, pero lo ha trabajado en el filial y además lo ha mamado mucho con muchos triunfos durante su época en el Barcelona. Luego Cruyff lo cambió porque los equipos contrarios no son tontos y trabajan para poderte fastidiarte y tampoco tenía ya los mismos jugadores. Yo creo que los sistemas y/o sus variantes están en función de la capacidad y características de los jugadores que un entrenador posea. Si tienes alguno de los centrales lentos y/o con poca salida de balón o centrocampistas fuertes pero que tienen muchas pérdidas, difícilmente te van a salir las cuentas con una defensa de 3
Vamos ya al último año. Un objetivo de inicio es cambiar las sinergias negativas y yo creo que eso no se consigue en ningún momento…
Es complicadísimo y es el meollo del fútbol, de los equipos profesionales,… porque cuando hay tantas variables para controlar ves que es complicado buscar soluciones. A veces piensas en cambios tácticos, a veces a nivel de jugadores, a nivel de técnicos,…; todas las soluciones pueden ser correctas o incorrectas, pero es complicadísimo llegarlo a concretar de forma rápida y efectiva. Creo más en la confección de formas de entender el fútbol que perduran como es el caso del Manchester a través de los años. Nosotros no tenemos esa paciencia como latinos y tenemos que entender que somos mucho de ahora o nunca, todo o nada, y los profesionales estamos expuestos a ello.
Lo que hay que estar es preparados y buscar que las variables estén lo más controladas posible y cuando venga sinergia positiva intentarla mantener lo máximo posible e incluso en contra de lo que piense la gente, cambiando o añadiendo cosas para seguir explotando las motivaciones del equipo o del grupo, y no pensar nunca que con ese ya tenemos bastante. No cambiar ideales pero sí las partes en las que pensamos que el equipo se puede beneficiar. Esto es complicado porque se abren problemas de otra índole como el interrogante de saber si esos cambios te van a dar o seguir dando resultados pero por mi breve experiencia en el F.C. Barcelona…creo que son necesarios.
El equipo ya entraba en cuesta abajo y a pesar de tener un novel competitivo alto, le faltaba chispa, explosión y ciertas dosis de ilusión. ¿Era una cuestión física o era una cuestión de desgaste emocional?
Yo entiendo, y desde mi perspectiva sería muy fácil ahora no asumir mis responsabilidades, que todo va implícito. Qué fue primero ¿el huevo o la gallina? Lo que entiendo yo es que quizás prevalezca que todo tiene un principio y desgraciadamente un fin, y para nosotros lo ideal sería que esta aventura hubiera perdurado más en el tiempo pero ya te digo, se suscitan esas problemáticas de muy difícil solución y que te van minando; eso hace que ese equipo tan competitivo se vaya perdiendo. Ojala en estos momentos pudiéramos cambiar las cosas, pero se dio así y hay que verlo como un ciclo de la vida en que no siempre se puede ganar porque los otros equipos tienen gran calidad y juegan, y es difícil que tú estés ganando durante cinco años seguidos.
Hay que contar con eso y ver que si jugáramos siempre con equipos de ínfima calidad, pues podríamos ganar diez años seguidos. Cuando las diferencias de calidad son poquísimas cualquier variable incontrolada te puede dejar sin título.
Aquí lo dejamos, toca una pausa para dar la paso a la tercera parte de la entrevista. Toca personalizar y hablar de jugadores...