Partido de doble capa, victoria determinante para terminar siendo campeón. Hablar de liga sentenciada es hacer oídos sordos al destino. Tiene sello ganador el Barça de Guardiola, la liga está parcialmente definida, una victoria que como la del Madrid de Schuster la temporada pasada, marca un antes y un después. La próxima semana toca ir al Madrigal, Guardiola sabe que la mentalidad es partido a partido, festejar antes de tiempo es equivocarse por ignorancia, pero también sabe que el asalto definitivo es antes de Navidad. Parcial 9-0 contra Sevilla, Valencia y Madrid. Queda un Villarreal al que le está costando llegar a fin de año.
Los clásicos se ganan, el análisis posterior nos deja un Barça absorbido por la ansiedad, ese depredador que nubla las ideas. Llega el juego de imprecisiones y provoca que el rival deje de ser tu enemigo ya que el problema está en ti mismo. El terreno de juego favorecía al Barça, esa era la teoría; en la práctica fue todo lo contrario. Demasiado rápido, balón muy nervioso, ausencia de precisión en los controles orientados, eran armas inesperadas para un equipo madridista con un plan defensivo ajustado a las virtudes azulgranas. El fútbol son detalles, pasados los primeros minutos sabíamos que dos de ellos, la ansiedad y el estado del terreno de juego, favorecían a un equipo merengue con capacidad de afrontamiento, desafío en la mente y ausencia de cualquier responsabilidad con la posesión.
Xavi, la marca Guardiola.
Juande cumple con la historia y el ritual. Desde que Cruyff le dio un estilo y una filosofía al Barça, el Madrid repite planteamiento: tapar la salida de balón y hacer una marca al conductor. Durante años fue a Guardiola, el Barça de Van Gaal se quedó sin respuesta táctica cuando Wenger llegó al Camp Nou y ordenó una marca a Guardiola. Ese día acabó uno a uno. Wenger le enseñó al mundo como hundir un rodillo. Guardiola neutralizado, Cocu y Luis Enrique eran finalizadores.Aquel día, Barça y Arsenal firmaron tablas. Wenger había enseñado el camino. Más tarde Raúl mandó callar al Estadi, con un planteamiento similar al de Wenger. Siempre que ha jugado contra el Barça le toca marcar la salida de balón. Es habitual que Raúl tape la salida del mediocentro. La evolución del Barça ha avanzado 10 metros al 'regista'. Xavi, un '4' de la era Cruyff, ahora es un '8' con las funciones del '4' de Cruyff más la finalización. Es su marca estuvo Gago, inconmensurable. Como pasaba con ese equipo de Van Gaal, tapar a Xavi es hacer del Barça un moribundo. Gudhjonsen y Touré Yayá como Cocu y Luis Enrique son otro tipo de jugadores. Xavi, neutralizado, Busquets, por la ausencia de Iniesta, debería haber sido el compañero de viaje del radar azulgrana.
La duda de Juande, ¿Messi o Eto'o?
Pocos hombres en defensa, la elección de jugadores era tan sencilla como desajustada. No había otros, la posibilidad de Antón en el lateral izquierdo o Javi García en el centro de la defensa eran las únicas opciones que había. Iban a jugar los cuatro, otra cosa era como situarlos. El Barça marcaba la distribución de las posiciones. Había que parar a alguno, sacrificar a otro y pensar en bloque para defender porque sin ayudas el Madrid sería un juguete roto.
Un planteamiento lleva horas, sentarse y pensar, definir una mentalidad, una idea, ser coherente con el mensaje y buscar la sencillez para encontrar el rendimiento. Eto'o con metros intimida, el centro de la defensa blanca era lento por naturaleza. En banda izquierda estaba Messi, marcarle imposible, minimizarle probable. En izquierda un Henry físico, receptor del juego directo de Valdés, jugador que utiliza su cuerpo para definir con la pelota. Tres jugadores con el mismo marcador: Sergio Ramos. Imposible estar en todos los sitios, otro pensamiento unido: Cannavaro es necesario para ordenar, para el achique y el repliegue, para la cobertura y el control posicional. En el centro de la zaga, el italiano es indiscutible. Uno ya está colocado, quedan tres: el citado Ramos y dos jugadores carentes de rendimiento, Metzelder y Michel Salgado, un futbolista que era todo físico y tras la desaparición del mismo se ha quedado vacío de contenido.
Si buscas el campo contrario, Ramos tiene que quedarse con Eto'o, la pareja de centrales, Ramos – Cannavaro es indiscutible, si piensas en vivir alejado de Casillas. Messi puede ser la furia en una banda contra Salgado ya que situar allí a Metlzelder puede significar una goleada inmemorial. Otro detalle, Metzelder no es válido en el lateral izquierdo.
Poco a poco vamos definiendo el equipo. Ya tenemos a Metzelder en derecha, Ramos y Cannavaro de centrales, y Salgado en izquierda. No suena mal, pero detenerse en la izquierda es sentirte perdedor. Un uno contra uno, Salgado contra Messi, es la gran vía de agua que puede tener el Madrid. En el otro lado, Henry con Metzelder puede ser un duelo ganador, tapas el juego directo de Valdés, Henry se queda sin su cuerpo como punto de apoyo para desbordar, y encima Metzelder se tiene recorrido ofensivo.
Pasan las horas, el planteamiento avanza, el Madrid gana en la derecha, Henry minimizado. Con Eto'o hay tablas, replegar unos metros para proteger la espalda, meter al doble pivote cerca y darle a Casillas responsabilidades de hombre libre es clave para evitar que Eto'o juegue demasiado cómodo para ser feliz. Tablas en el centro y derrota absoluta por izquierda. Michel contra Messi, más la llegada de Alves. No es posible plantear así. Será bonito mientras dure; en cuando el Barça cargue en juego en esa banda, el Madrid está muerto. Toca darle una vuelta, el Madrid juega al 1x2, gana con Henry, firma tablas con Eto'o aunque esto no deja de ser garantía de nada y pierde por goleada con Messi.
El fútbol es ajedrez, sacrificar peones, entregar la dama puede ser vital para terminar ganando. Hay que mover las fichas para regalar la baza de Henry, ganar la de Eto'o y firmar tablas con Messi. Cambio radical. Tu mejor defensa, Sergio Ramos, con el mejor punta Messi. Juegue donde juegue. Compartiendo zona, fuerza física contra explosividad, disputa contra huida. Ramos pierde contra Messi si el Barça mueve la pelota con velocidad, si el fútbol es trabado y Ramos está concentrado, ambos van a estar cerca y en lugar de desborde habrá disputa. Ahí gana Sergio Ramos.
Cortar el ritmo, condicionar la salida de balón del Barça, buscar el juego largo para neutralizar la presión arriba; Casillas como punto de referencia para pausar el juego y alimentar la ansiedad de la grada. Uno y mil detalles en el que el ganador era Sergio Ramos. Todos estos detalles, eran suficientes para estar siempre cerca de un Leo Messi que debe acumular muchas horas de entrenamiento en el juego sin balón para convertirse en un jugador absolutamente imparable.
Los detalles hacían las tablas con Messi. Tablas porque todo el universo futbolístico sabe que Messi puede jugar horrible pero en un segundo sacar una jugada para ser recordada a perpetuidad. Y ante esto, no hay planteamiento que lo resista. Lo máximo con Messi es condicionar. Quedaba ganar la de Eto'o. Lo primero reducir espacio, lo segundo líneas muy juntas. Cannavaro y Metzelder, juntos con la ayuda, sorpréndanse de Michel Salgado. Analicen el video, cada entrada de Alves significaba un Michel que se iba a cerrar al centro, a buscar a Eto'o al punto de penalti si este no rompía al primer palo. A su espalda un Henry solitario. Salió bien la jugada, Eto'o no tenía espacio para la carrera, tampoco para la presión. No era grande ni en ataque ni en defensa. Sin espacio para desmarcar, buscó huir a la banda, también huyó a pedir a zonas intrascendentes a kilómetros de la línea defensiva blanca, era un Eto'o absolutamente fuera del partido. El objetivo de neutralizar al Barça era una realidad, la línea ofensiva desactivada.
Eto'o nunca de '9', Messi condicionado por Sergio Ramos, quedaba 'libertè' Henry. Muchos centímetros de diferencia, se esperaba que se fuera hacia dentro. Márquez debería haber tirado una y mil diagonales, ponerla en la cabeza de Titi para empezar el ataque en el área. Juego directo para intimidar, obligar al Madrid a salir a presionar. No leyó bien un Guardiola excepcional en el cómputo global de la temporada, pero eso os lo contaré mañana.
La extravagancia de Juande, por Santiago Segurola.
Análisis del Barça - Madrid (I) (II) en el Tirachinas