No hay cash, ni liquidez en las arcas. Aplazamiento sin fecha en los pagos a los jugadores.
Los compromisos adquiridos ponen a la institución en el disparadero. La herencia del otro siglo, el hundimiento del sector inmobiliario en el tiempo presente y un cúmulo de despropósitos en la toma de decisiones entre medias, han dejado el club al borde de la quiebra, abocado a la ley concursal.
La espiral de la deuda arranca con Paco Roig, máximo mandatario entre el 94 y el 97, que deja el club con un lastre de 100 millones de euros. Tras la salida de éste, llega la austeridad y los éxitos deportivos. Pedro Cortés, Jaime Ortí y Manuel Llorente firman una época dorada donde el Valencia gana seis títulos y llega a dos finales de la Champions. La deuda crece a un ritmo aunque nunca de manera significativa, la gloria no sirve para reducir la deuda pero como mal menor se consigue equilibrar los números para que esta no se dispare. Llorente negocia a la baja, tensa la discusión y frena cualquier fichaje desproporcionado. La política del club está definida, incluso en la 02/03 no se gasta ni un euro en adquisición de jugadores. El límite salarial está impuesto, existe un criterio y este nunca excede del 52% del presupuesto.
Desde la salida de Roig, las ventas superan las compras con excepción de la campaña 99/00 donde el club compra por 15 millones a Baraja, Kily González, el flaco Pellegrino y Juan Sánchez, y vende por 8’5 millones a Schwarz y Juanfran. El equilibrio es el objetivo primario pero nunca se consigue el fin último que es rebajar deuda, así lo reflejan las cifras de la 98/99 donde se compra por 2’2 millones a Serban del Steaua y se vende por 8’5 al Burrito Ortega.
La época de gloria en lo deportivo trae el salto cualitativo en los ingresos por venta de jugadores. En el ejercicio de la 00/01, el club vende por 65 millones a Gerard, Claudio López y Farinos, comprando por 51 millones de euros al payaso Aimar, Ayala, Deschamps, Carew o Zahovic. En la 01/02, el club vende por 50 millones (Mendieta y Bjorklund) para comprar por 10 millones de euros a Salva Ballesta. En las dos últimas temporadas de un consejo de administración riguroso y austero, el club ingresa 1’5 millones por la 'cobra' Ilie y no gasta ni un céntimo en adquisiciones en la 02/03 para vender por 3 millones al Kily y comprar a Sissoko por 1 millón en la 03/04. Se cierra un ciclo, el club durante este periodo ha vendido por valor de 135 millones, las compras han supuesto 79 millones de euros. El balance deja al Valencia en +56 millones pero eso no impide que la deuda aumente hasta los 125 millones de euros, de los cuales 100 millones son la mochila que ha dejado Paco Roig.
‘Valencia experience’
Llega Juan Soler, lo hace crecido y haciendo ruido. Su Valencia nada tendrá que envidiar a los grandes de nuestro fútbol, Madrid y Barça. Es la época del despilfarro, llegan los fichajes de jugadores sin calidad diferencial a precios galácticos, los despidos improcedentes por fortunas injustificables, y un aumento de los salarios de la plantilla profesional que obligan al club a buscar recalificaciones para poder sobrevivir.
Vayamos con los fichajes, en la 04/05 el club compra a Di Vaio, Fiore, Caneira y Corradi por 36 millones de euros, vendiendo por 3’5 millones a Carew. En la 05/06 se compra por 21 millones a Villa, Miguel, Regueiro para vender por 8 a Sissoko. En la 06/07 se compra por 50 millones a Joaquín, Morientes, Asier del Horno, Tavano y Hugo Viana para vender por 18 a Aimar, Mista y Corradi. En la 07/08, el club compra por 70 millones de euros a Arizmendi, Zigic, Fernandes, Maduro, Banega y Alexis y vende 5 millones a Tavano. Se cierra el ciclo Juan Soler. Durante su mandato el club ha comprado por valor de 177 millones con unas ventas de 34 millones.
La tendencia era inversa, un club con una deuda de 125 millones al que Juan Soler le ha acumulado 143 millones de euros de pérdidas como déficit de explotación en transferencias de jugadores. La gestión no termina en este punto. Llega el turno de las renovaciones al alza y los contratos semivitalicios. Ningún análisis técnico ni fundamental, jugadores firmando los mejores contratos de su vida cuando su trayectoria ya apuntaba indicios de decadencia.
El gasto en salarios supera con creces el 60% de los ingresos. Los números son sencillos, el Valencia ingresa 97 millones y tiene presupuestado sólo en salarios 60 millones. Son cifras de la temporada 06/07, elegidas por significativas de algo que se repite año tras año. Imposible aguantar esas cifras, el drama llega cuando se ingresan 90 y los salarios se disparan a 75 millones por una gestión que busca lo mediático y carga el déficit al ejercicio siguiente y a la futura venta de Mestalla.
A esto hay que sumar los despidos improcedentes, los finiquitos serán recordados como el principio del fin. Desde un entrenador como Koeman al que se le blinda el contrato al mes de llegar y termina cobrando más de 5 millones como cifra final de finiquito sumando a todo su cuerpo técnico a un Ranieri que se lleva otros 6 millones como premio fin de carrera millonario. A Quique Sánchez Flores, el antecesor de Koeman ,sólo le queda esa temporada y sale por 1’5 millones de euros. El cuerpo técnico de la primera plantilla se lleva en despidos 13’5 millones.
La dirección deportiva también bate records así como la dirección general y los directores de comunicación. Subirats , Miguel Ángel Ruiz, Wolfstein, Llorente, Galiano más unos cuantos dircom hacen que los dueños del Valencia hayan gastado más de 45 millones de euros en indemnizaciones y despidos. A esto hay que sumar la tomadura de pelo con la publicidad de 'Valencia Experience' en las camisetas, un timo que delata la poca calidad en la gestión y que deja un agujero de 6 millones de euros.
Las pérdidas se disparan, Soler llega al Valencia con un pasivo de 125 millones y lo deja en más de 320 millones. El presupuesto está en 140 millones de euros. El club genera más gasto que ingreso y destina más de 15 millones anuales al pago de intereses, un tercio del dinero ingresado con el nuevo contrato de televisión. La tabla de salvación estaba en lo urbanístico, ya que lo deportivo era ruinoso. Queda analizar los terrenos de Ribarroja con la ciudad deportiva de Porxinos, la venta de Mestalla y la construcción del Nuevo Mestalla, todo esto será el objetivo del próximo análisis.

Todos los viernes, Marcos López escribe para Negocio la cara económica del mundo del fútbol.