Indiscutible llegador, jugador referencia del Chelsea de Mourinho, capitán con John Terry de unos blues que soñaban con la Champions. Sonaba para el Barça, el intercambio con Deco llenó páginas enteras; su mujer, de origen catalán, era el argumento al que se aferraban todos y que desesperaba a un Deco que pagaba su penitencia por un estilo que le tenía siempre en el límite del bien y del mal. Era el momento estelar del Chelsea de Abramovich, de un equipo con una velocidad galáctica y una fuerza descomunal; era la otra cara del 1-4-3-3. Por un lado el Barça con el control de la posesión, por el otro el Chelsea con el repliegue y la contra. Era el jugador perfecto para darle al Barça unas pocas de las virtudes del Chelsea. Nunca nada se concretó porque Lampard es un jugador de equipo, nunca un crack aunque por aquella era igual decir Gerrard que Lampard. Ahora suena exagerado pero en aquellos años, antes de la final contra el AC Milan, Gerrard era tan buen jugador como Lampard.
Gerrard se hizo leyenda en Atenas. Iba perdiendo 3-0 el Liverpool, los supporters cantaban en el descanso, el Milan era muy superior. Crespo estelar, Sheva decisivo y Pirlo marcando las diferencias con un Maldini que había marcado gol en el arranque para homenajear su trayectoria. Steven Gerrard lideró al equipo, el Milan se durmió, concedió tres metros al ataque de los reds y estos se vinieron arriba. Tablas en el marcador, un equipo de retales contra el club del momento. Traoré en el lateral, Smicer arriba, el cuestionado Dudek en la portería, Baros y Cissé con lesiones todo el año no hacían un jugador entre ambos… el Liverpool se fue arriba pero incluso con tablas todo era favorable a un Milan que pudo comprobar lo caprichoso que es el fútbol. Quedaba la baza de Serginho, velocidad y calidad para irse. Su salida provocó una crisis en el Liverpool, el partido se iba por la banda derecha de los reds, todo hasta que Gerrard asumió sus galones y se situó de lateral derecho. Este detalle fue clave para la victoria, la leyenda de Gerrard y el fracaso del Chelsea significaba que entre Gerrard y Lampard ya no sería Gerrard quien se iría a la posición de interior en banda en la selección inglesa por duplicidad de roles.
Gerrard, una batalla perdida
Era el mejor momento de Gerrard, también de Lampard, pero el éxito había sido para el primero. Abramovich decide saltar la banca con dos cracks, Ballack y Shevchenko. El primero para quitarle el espacio y el rol a Lampard, el segundo para jugar fuera de contexto y ser un candidato claro para jugar por imposición. Ballack jugaba de mediocentro en el Bayern, no era su lugar natural.
Su rol es de '8', su fútbol era clónico con el de Lampard: misma llegada, similar espacio y mismo rol a balón parado. Lampard nunca mezcló bien con Ballack, 1+1 nunca hacían dos, eran dos grandes jugadores pero la combinación restaba y hacía que el Chelsea se quedará sin bandas para no tener que renunciar a ambos. Era el Chelsea del 1-4-4-2, Steven Gerrard mejoraba día a día, como su club que cada vez fichaba mejores jugadores. Lampard tenía que jugar en banda dejando el lateral para la llegada de un carrilero, pudo llegar Alvés pero llegó Belleti, por detrás Paulo Ferreira. El Chelsea era un embudo, todos por dentro y juego directo a Drogba con un Ballack que ocupaba el carril de un Lampard que iba a menos.
Deco, el que faltaba
La segunda línea es para un jugador, no caben más. Si hay más eres débil en la transición defensiva. Ballack y Lampard no encajaban aunque en cada partido marcaban registros estratosféricos de kilómetros recorridos, prueba de voluntad, pero no había espacio. Llegó Deco, otro ‘8’ con posesión, falta táctica y llegada. Distinto pero con carácter, eran tres y sólo podía jugar uno. El sistema de juego era el 1-4-1-4-1, había que meterlos a todos pero tanto organizador provocaba que el Chelsea ni tuviera bandas ni fútbol. Todos al pie, ninguno al espacio. El Chelsea vivía de la estrategia y la pegada.
Hiddink, táctica proLampard.
Interpreta las cualidades de sus jugadores, su libro táctico es simple pero consigue lo mejor de cada uno. La suma de individualidades forma un colectivo que suele ser el detalle que hace ganador a sus equipos. Cambio de sistema al poco de llegar, darle la jerarquía a Lampard y oscurecer a Ballack para hacer del alemán el jugador clave del equipo en la sombra y darle todo el brillo del gol a Lampard. Ahora el equipo juega un 1-4-2-3-1, Deco está en el banquillo, Ballack en el doble pivote con Essien y Lampard por detrás del punta. En ataque por banda, Lampard siempre está metido en posición de remate, Ballack pese a ser desequilibrante aguarda como tercera línea porque la segunda tiene dueño, Frank Lampard. La respuesta incontestable, Lampard suma goles y asistencias, vuelve por sus fueros y la dupla Ballack – Lampard suma pero con un matiz, Deco al banquillo, tres son multitud.