
Sin ayudas para Abidal, con Touré Yayá sin posibilidad de bascular y con Henry sin capacidad defensiva para perseguir a un Sergio Ramos que decidió doblar a pesar de que Robben se iba del lateral francés cuando y donde quería. Así llegó el primero, el Barça penalizaba una vez más la ausencia de Keita en la zona ancha, jugar con dos pequeños más un mediocentro nunca le dio resultado al Barça en un partido de máximo nivel. El Barça ha ganado pero no por ello la fórmula de los pequeños es recomendable para partidos del ko. Robben destrozó a Abidal, en un equipo de más calidad eso hubiese supuesto perder el partido, también es perder fortaleza en el balón parado. Así llegaron el primero y el segundo del Madrid. En Stanford Brigde no hay margen para regalar tanto.
Mentalidad casuística
Se metió en un jardín el Barça, en cuatro minutos le había dado la vuelta. Sello de ganador, todos miraron a Henry por no defender a Ramos y este buscó la espalda de Ramos para hacer el empate, también para el 2-4. Tras el primero, dedicatoria para Pep, le había acusado de no defender, le recordó que ‘Tití’ juega en campo contrario. Tras su error, gol para empatar y una jugada con un fino desborde con el exterior de la zurda a Lass primero y por cambio de ritmo a Cannavaro después. Era la falta del segundo. Dos goles para una liga, imperial el francés. Un palo para el Madrid, un equipo noqueado que perseguía sombras y pedía a gritos que el combate se acabara, cuanto primero mejor. Era inevitable que los goles fueran llegando, también que Casillas sacara algunas. El partido lo ganaba quien impusiera su ritmo y ahí el Barça es el mejor, tiene el ritmo de la Premier combinado con una calidad sobrenatural en tres cuartos de campo. La liga tenía dueño.
Un balón parado mete al Madrid en el partido cuando este parecía resuelto. No había ningún motivo para pensar que el Madrid podría remontar pero un balón parado, un 1x1 de Robben con el peor Abidal azulgrana que se le recuerda había propiciado la falta. Una estrategia, una más, volvía a hacer vulnerable al Barça. Cuidado con el Chelsea, en el Bernabéu en un minuto, otra de Henry y con esta van tres, las veces que Henry le gana la espalda de Ramos en el Bernabéu, una la temporada pasada y dos en esta. Otra vez diferencia de dos goles en el marcador, nada que hacer. La liga estaba finita, sólo quedaba saber cuántos goles iba a marcar el Barça.
Sorpresa táctica
Messi de falso '9', ataque con rombo por dentro con dos vértices, Touré Yayá y Messi con dos alas Iniesta y Xavi. La persecución del Madrid por dentro era su argumento pero también su perdición. Gago con Xavi en la izquierda, Lass con Iniesta en derecha, todo por dentro, nada de fútbol por bandas. La zona derecha del Barça no existió, no necesito de ella y es por eso que muchos no sabrán mañana si Heinze fue titular. Superioridad por dentro, contra el Chelsea esto no será posible, nuevos detalles tendrán que marcar otra final, un partidazo lleno de épica espera en Londrés. Cuidado con el Barça, tras éxitos como estos vuela. Lo hizo tras Wembley, también tras el 0-3 del Bernabéu. La descompresión le sienta bien al Barça si miras su historia. Tras el éxito, el Barça no se relaja sino que ambiciona, tras el 2-6, el triplete está más cerca. No son números, ni estadísticas, sino mentalidad. Están en la pole position por más que el Chelsea tenga todo a favor para clasificarse si miras las estadísticas.
Éxito brutal
Espectacular temporada, un título en la mano y los otros dos a falta de uno y dos partidos. Hacer más es imposible, la victoria en el Bernabéu marca una temporada, un partido para escribir una leyenda. Al Barça le quedan cuatro partidos: uno en Stanford, difícil aunque no imposible. Dos contra el Villarreal, ese día serán campeones. Tres contra el Athletic en la Copa, todo o nada de dos estilos contrapuestos donde el Barça no es tan favorito como se piensa y cuatro, la final de Roma. El destino tiene que enfrentar al United y al Barça, los dos mejores en todos los conceptos.