
La leyenda continua, Pep tiene hambre, el factor culé es un hecho diferencial. El mejor equipo de la historia del fútbol español jugó una final en Roma, duró poco, tres cuartos de partido,
el último cuarto fue un homenaje en tiempo real, el Manchester dijo basta, algún jugador perdió los papeles, entradas feas a destiempo y huelga de brazos caídos.
El United había perdido la fe. Pocas veces podrán ver algo así, el United ganó todas sus finales a partir del minuto 90’, la mentalidad de los diablos rojos no tiene límites, la exageración es tal que ayer vimos a Scholes, Cristiano Ronaldo y Vidic demostrando que no saben perder, una cualidad esta última que distingue a los campeones. Lo que puede entenderse como una crítica es un halago, hacer todo para ganar te hace ser mejor cada día; conseguir sacar todo lo positivo de esta cualidad y minimizar las connotaciones negativas es un
detalle diferencial que separa a ganadores de perdedores. La rendición del United es una exaltación de las virtudes del Barça, un ejemplo de lenguaje no verbal que demuestra que todos somos conscientes de la grandeza del Barça pero ninguno podemos darle su valor real.
Lo dijo en la charla Pep, elegantes en el éxito, valientes en la propuesta; les dio la clave, quien sepa sufrir, aguantar la tensión será campeón y esos seremos nosotros vino a decir. El arranque fue letal, el United presionaba arriba, tapaba la salida de balón al estilo Athletic en la final de Copa aunque los de Ferguson apretaban con dos jugadores y los de Caparrós lo hacían con tres. Este detalle le daba igualdad en mediocampo al United y desactivaba a un Barça desorientado, sin balón ni orden. Supo sufrir el Barça, no concedió ocasiones de gol pero no era capaz de parar las finalizaciones desde fuera del área de Cristiano Ronaldo.
Dobles parejas, dupla made in Barça
Todo cambió cuando Iniesta arrancó vertical, batió línea con facilidad en la conducción y encaró a la defensa. Vidic cerró el pase interior, Evra no llegó a la ayuda, Eto’o se abrió para ganar espacio. Conexión letal, dupla magistral para meter al Barça en el partido generando que el Manchester se quedará sin plan, siendo un equipo lleno de dudas. Esa jugada, la misma, la vimos en el Camp Nou la temporada pasada. Eto’o no pudo con la defensa del United, esa décima extra, la del éxito, sale de la diferencia entre el entrenamiento cualitativo y la vida contemplativa.
El partido era del Barça, la posesión era azulgrana, la otra dupla, Xavi y Messi hizo el segundo. Duelo aéreo entre Messi y Ferdinand, ganador el argentino. El fútbol sin lugar a dudas es un estado de ánino, Guardiola se lo dijo, “ganaremos”. Tras el primero el equipo voló como había hecho toda la temporada. Excelente Xavi, otro jugador, nada que ver con el de la temporada pasada, salir de la vida contemplativa le ha venido de perlas, el éxito de la Eurocopa también. Rendido a los vicios de Ronaldinho, Xavi es un jugador de tendencias, cambiar a Guardiola por Ronaldinho con el paso previo de la Selección provoca una jerarquía desmedida en el campo; manda y ordena, marca los tiempos y busca ser agresivo con la pelota. Nada de pase fácil, nada de volver caminando, ayer Xavi iba al tackle, así le recuperó más de una, sus debilidades eran virtudes, fue al suelo, recuperó e inició el contraataque. El jugador con más kilómetros recorridos, una anécdota si no fuera por la comparativa de la eliminatoria contra el Manchester de la temporada pasada.
Ferguson, un mal día
Tenía un plan de arranque magistral. Desactivar al Barça desde la salida de balón, imponer autoridad, gritar en voz alta “somos los campeones”. La temporada del United está al nivel de la del Barça a pesar de la derrota. Premier, Carling, Mundial de Clubes, Commnunity, cuatro títulos como bagaje. No es poco, si vemos donde perdieron el resto. La Supercopa de Europa no fue su día, un borrón, pero en la FA Cup pierden en semifinales contra el Everton en los penaltis y en la Champions contra el Barça de Guardiola, un equipo leyenda. Estuvieron a tres partidos de ganar los siete títulos. Espectacular, muchos dieron por muerto a Sir Alex, grave error.
La toma de decisiones diferencia la calidad de los entrenadores. Ayer, Ferguson no estuvo fino. Buscó atacar más, dividir al equipo en dos bloques, generar igualdad en ataque, quiso jugar el 4x4 contra la defensa del Barça. Se equivocó, al Barça nunca puedes jugarle si no tienes capacidad para recuperar la pelota. Si eres débil te mata, el rondo no tiene fin. La salida de Tévez significó el principio del fin. El Apache cambia partidos, es un excelente plan B pero nada pudo hacer porque sin balón no hay nada.
Calidad diferencial
El triplete era un hecho. Scholes salió demasiado tarde, Berbatov fue otro delantero para terminar de romper al United, cinco atacaban, seis con portero incluido defendían, entre medias una laguna, una zona entre bloques donde Xavi e Iniesta hacían lo que querían. Llegó el final, tocaba exaltar la elegancia de un equipo que ha ganado sin necesidad de patadas, repliegues intensivos ni condicionamientos por el rival. Guardiola saluda a los derrotados, uno a uno. Son los mejores del mundo, en diciembre el Barça querrá tener ese distintivo. Pasillo al United, celebración respetuosa, demostración de unidad. Lejos han quedado los egos y los excesos en las celebraciones. Ha empezado la cuenta atrás, a Guardiola le quedan dos temporadas. Es culé, quiere ganar, ganar y ganar… sabe lo que quieren los cules, lo ha demostrado en cada segundo de su trayectoria como entrenador y jugador. Cambien de sensación, volverán a ver al Barça de Guardiola haciendo historia, esto sólo es el principio. Recuerden su nombre, Pep Guardiola.