Era el número uno de la lista de fichajes del Barça de Guardiola en el pasado verano. Era el sustituto de Ronaldinho. Hablaron con el jugador y con su agente, las cifras encajaban aunque no deja de ser cierto que Ribery en el Bayern tiene una ficha galáctica. El jugador, correcto y agradecido con el Bayern, era consecuente; lejos de dejarse engatusar por los cantos de sirena, exponía la imposibilidad de plantear al club bávaro que lo vendiera cuando llevaba sólo una temporada en la institución. Decía que habían apostado por él y que nunca iba a traicionar su compromiso. El Bayern estaba al corriente de lo que ocurría, las tres partes se dieron una temporada de plazo para ver la evolución de los proyectos de unos y otros y del rendimiento de Scarface.
La maquinaria azulgrana vuelve a la carga en enero, las declaraciones de intenciones planteadas, el grado de concrección del fichaje estaba en su punto justo; faltaba rematar la faena. El sorteo depara un Barça – Bayern, Ribery se enamora del juego del Barça, quiere ser uno de un equipo que hace un fútbol lleno de velocidad y atrevimiento. Guardiola cae en la trampa, en la rueda de prensa habla de Ribery como si fuera jugador suyo. Pecado de juventud. El pacto entre clubes es firme, con márgenes entre lo que pide uno y ofrece el otro, salvables en una negociación que se acuerda para fin de temporada.
Never, never, never al United
Con el horizonte despejado llegan los nubarrones. Florentino no se manifiesta pero será presidente del Madrid. Se habla de galácticos pero Ribery no es uno de ellos. Cristiano Ronaldo y Kaka’ son los cabezas de serie para ser los nuevos iconos del madridismo, dos jugadores sobre los que sustentar un proyecto deportivo compatible con un business plan. Las alarmas saltan en Old Trafford, la maquinaria de Sir Alex Ferguson se pone en marcha y la primera parada es Munich. La salida de Cristiano puede ser incontenible, Ribery es la primera opción del United para sustituirle. En este detalle, hay trampa: son compatibles; si aguantan el tirón de Florentino, Ribery sería el sustituto del Apache Tévez. Ribery rechaza de plano al United, en lugar de generar un mercado inflacionista a su favor como tantos otros, Scarface muestra su dilema, Barça o Bayern, por este orden.
Van Gaal planifica sin Ribery
Están invirtiendo en jugadores. El Bayern será muy competitivo la próxima temporada. Hace años que no tienen un mediocentro. Van Bommel y Zé Roberto no son vértices, más interiores que mediocentros. Han fichado a Tymoschuk, un mediocentro que le dará solidez y transición al equipo. Braafheid, el carrilero zurdo del Twente es otro de los fichajes. Arriba llega Ivica Olic, sale Podolski. Mejoran con el cambio en el corto plazo. También llega Mario Gómez, con Klose y Luca Toni son tres indiscutibles para dos plazas. Saldrá uno. Llevan 40 millones de euros invertidos, necesitan fichar un perfil Zé Roberto. Venden por 12. Necesitan cuadrar el balance. Tienen prisa por comprar antes de vender a Ribery, así venden en máximos al francés tras comprar en mínimos evitando todo tipo de inflación.
Florentino al asalto
Tras la negativa del United aparece el Madrid. El Bayern busca un competidor para subir el transfer del jugador. Florentino dice en los medios: “Queremos a los mejores y parece ser que Ribery puede ser, no ahora, uno de los mejores”. Al igual que a Guardiola en su momento, esta frase le delata. Zidane aprieta por el fichaje, Ribery es un jugador diferente, único, ambicioso, el protegido de Zinedine pero el gran obstáculo es que han llegado tarde. Lo de Ribery lleva más de un año cociéndose a fuego lento por el Barça. El Bayern sube el precio, la llegada de Florentino acapara titulares, es la coartada perfecta para que los dirigentes bávaros se enroquen.
Ahora Florentino le quiere, el Madrid le necesita, el Barça sufre el alto precio que pide el Bayern. El jugador es fiel a su palabra aunque Zidane le ha llevado a un Mundial como su escudero. Saber el final de la historia es sencillo, el Bayern venderá, el jugador ya sabe que su destino es Barça o Madrid por este orden. El precio de venta, un obstáculo, pero en el análisis frío vemos un Laporta que en su último año de mandato dará un extra y un Florentino que nunca ha tirado la casa por la ventana por jugadores que no ha creído que eran los mejores en ese momento.
R.Madrid 09/10
FCB 09/10