El Madrid escondía sus cartas, toda la atención estaba en las salidas mientras el mercado de incorporaciones no estaba cerrado de puertas hacia dentro. Eran habas contadas, tras Xabi Alonso no llegarían más; la salida de dos jugadores dejaba un plantel de 25, tantos profesionales como fichas federativas con Adam como tercer portero con ficha del filial. Nada que ver con la planificación, que camina por otros derroteros.
Saldrán todos los que estén con ofertas ajustadas a las peticiones del Madrid. Si se diese el casual de que las ofertas llegarán, la plantilla tendería más a 20 jugadores que a 25. La idea es dar paso al filial, dejar fichas libres y hacer caja para compensar una balanza de compra – venta que promete sentar cátedra para bien o para mal.
Llega el momento Ribery. El partido contra Islas Feroe fueron tres puntos para Francia y poco más; tuvo mayor significado para el Bayern que para los blues. Está en plena guerra fría con los bávaros, nada es lo que parece pero todo es cierto. Van Gaal siempre apuesta por el colectivo, por el compromiso individual para conseguir los objetivos de grupo; no hay duda de que Scarface es imprescindible pero es el primero en decir vete si nota que un jugador no hace por estar. No quiere egoísmos, tampoco futbolistas que no vivan el fútbol con la máxima ambición.
Las ofertas por Sneijder y Robben son insuficientes. Más lejos queda Van der Vaart, por el que nadie apuesta. Su alta ficha y las pretensiones del Madrid hacen que esté lejos de ser objetivo de un equipo de primer nivel, único destino este donde el niño de Chiclana estaría dispuesto a perdonar para ganar. Sneijder es otro caso, tiene cartel pero la noche le confundió la temporada pasada. Los clubes huyen de este tipo de perfiles, se paga mucho y es un riesgo desmesurado. Puede rectificar, es joven y quiere ser importante. El Aston Villa no puede pagarle, el Inter tontea porque busca un ‘10’ aunque Deco sigue siendo el preferido a un precio más bajo que Wesley. Está complejo uno y otro pero los interistas no llegan a los números que salen en prensa. El destino puede ser Inglaterra, la idea es que Deco se vaya al Inter de Mourinho y Sneijder al Chelsea de Ancelloti. Hay otra opción.
Robben no tiene mercado de 36 millones de euros. Recuperar la inversión en el clan de los orange está imposible en un mercado que combina recesión con inflación. Es un puñal, un jugador para cambiar partidos, no hay otro como Arjen para ser el jugador número 12. Su cambio de ritmo y verticalidad, le hacen un jugador indiscutible para ganar partidos, un futbolista a tiempo parcial. Su trayectoria en el Madrid ha servido para saber que nunca juega 8 partidos seguidos, que en los partidos top le surgen lesiones de stress pero también para saber que no hay futbolista en el mundo que tenga los 30’ de Arjen. Esa es su batería por partido, un tiempo en el que hace lo que quiere con el adversario y esa es una ventaja indiscutible para el que quiera ganar de tres en tres.
La opción Eto’o es la baza que mueve a estas horas el Madrid. Fichar a Ribery, con 30 millones más los holandeses, Sneijder y Robben. Dos jugadores valorados por Van Gaal, siendo este de los que piensa que la suma de oranges es mejor que el francés. Se trata de ajustar salarios y costes, el Bayern, como el Inter, tensará la cuerda pero recuerden que el Madrid cuenta con una baza indiscutible, es año de Mundial y el banquillo asusta. Así le ocurrió a Eto’o, los holandeses lo tienen claro. Y todo esto no termina aquí, no crean que será un punto y final. Gago debería pensárselo porque puede que Ribery no sea el último.