Abel pudo estudiar al Barça pero se olvidó de los antecedentes de Aguirre en el Camp Nou. Con una plantilla similar, el mexicano lo intentó de una y mil maneras, tanto para frenar al Barça de Rijkaard como al de Guardiola. Tirar el equipo atrás, pasar el 1-4-4-2 al 1-4-2-3-1, Forlán tapando al mediocentro para hacer igualdad numérica en la zona ancha fue un planteamiento castigado por un Coupet impropio y que fue tachado de conservador por esos ventajistas que adjetivan en función del resultado.
La temporada pasada, en el arranque liguero, el Atlético parecía en mejor forma que un Barça de Guardiola con dudas, demasiadas, sólo unos pocos nos quedamos defendiendo que Guardiola haría grande al Barça. Poco a poco se sumaron adeptos, hacían del Barça de Guardiola como una obra maestra que ellos llevaban pidiendo años, los mismos que cargaron contra Pep por querer fichar a Lillo, los mismos que dijeron tras el partido del Numancia que esto era una ruina. Llegaba fuerte ese Atlético que planteó de tú a tú, con dos delanteros, Kun y Forlan más inferioridad en la zona ancha. Era la respuesta mediática de Aguirre a los que le habían criticado. Se llevó seis el Atlético que pudieron ser más, enfrentarse con el equipo entrelíneas por excelencia con inferioridad en la zona ancha es un riesgo, si achicas el espacio lo es más, ya que tu línea defensiva es batida por un pase de un jugador sin presión.
Abel repitió el planteamiento de Aguirre, y lo que la temporada pasada fue una derrota contra un rodillo, esta temporada fue entregar el partido a un rival que no hizo demasiado para ganar. El Barça se encontró el partido en una noche en la que es obligado extraer áreas de mejora porque este Barça tiene la maquinaria poco engrasada, un equipo que tiene el concepto pero no domina las transiciones, nada relevante a estas alturas pero quienes elogian y vanaglorian a este equipo hablan de resultado y pasado porque ayer a la media hora, el Barça había generado cuatro ocasiones claras de gol, las mismas que un confuso Atlético de Madrid, detalle este que provoca que en el “tiempo de juego de la Cope” diga que a pesar de la goleada, Pep no debería estar nada contento . Mis sensaciones fueron confirmadas por Guardiola en la rueda de prensa. El Barça tiene pegada y finalización, pero el Barça imparable se fomentó en un equipo que cerraba los partidos, el monólogo era la filosofía de un equipo que no sufría en defensa y que en ataque te volteaba como un rodillo.
Quedarse en el triunfo sería un error de autocomplacencia, pensar que has perdido contra el mejor equipo de Europa una necedad. La primera acción del partido, larguero de Henry, refleja que no llega la ayuda del mediocentro, que el poseedor tiene tiempo y espacio, y esto es una garantía en fútbol. Segundos más tarde, en huelga de brazos caídos colchoneros, en tres pases gol de Ibrahimovic. Nunca mérito del Barça, cuando atacas en estático falla el que defiende y nunca acierta el que ataca cuando en tres toques simples te llevan al área. Después la definición de Ibracadabra es de puntera tipo Romario. Mágico el sueco, una pértiga gestionando su tobillo como “o baixinho” o calzara minúsculo como Bebeto. Espectacular el arranque de partido de Henry.
El partido había saltado por los aires pero el Barça no jugaba fluido, perdía balones en fase de inicio de juego, algo impropio de la filosofía Cruyff. Busquets estaba errático, su mejor partido esta temporada fue con España contra Bélgica, con el Barça le pueden haber entrado dudas ya que Guardiola le ha dado galones y jerarquía a Touré Yayá y Keita. Pocos minutos para Busquets y errores básicos. Tampoco Xavi estaba fino y la salida de balón dependía de Piqué. Chygrynskiy sufría en defensa, el recurso de agarrar pudo cobrarle un penal al Barça ya que enganchó a Jurado y no le soltó. También al Kun Agüero en la banda. En el uno por uno sufrió lo indecible y en la salida de balón estuvo correcto. En la segunda mitad hizo una diagonal excelente a Dani Alves, levantó aplausos de un público entregado. Sus carencias en defensa no le hacen culpable, acusó en demasía que Mawxell era el lateral y este no cerraba en defensa dejando en demasiadas ocasiones sólo a Chygrynskiy. Así fracasa cualquiera, hacer un juicio del jugador es algo que no se ajusta a derecho, hay que darle cuanto menos una liga, pero no se debe olvidar que el fútbol es algo colectivo.
Olvidar el pasado, buscar la mejora continua y mantener ciertas dosis de ambición son las premisas para que el Barça vuelva a ser campeón. Toda Europa sabe que son buenos, sólo ellos saben a dónde pueden llegar.